Mostrando entradas con la etiqueta Crónicas Librescas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crónicas Librescas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de enero de 2015

ANDY WARHOL: UN AIRE, UN AURA, UNA VIBRACION QUE NO SE PUEDE EXPLICAR








por Graciela Bonnet






anotaré que se me ocurre ahora que si mi padre, mi abuelo, Giordano y Maerbale procedieron conmigo con tan encarnizada perversidad, fue porque acaso captaron desde el comienzo que yo era distinto en esencia –distinto por torpes razones físicas, pero además por otras mucho más altas, complejas e inaccesibles- al grupo hermoso y ceñudo que formaban. Quizás había en torno de mí algo, un aire, un aura, una vibración que no se puede alcanzar ni explicar y que flota, como un anuncio mágico, alrededor de los elegidos, y presintieron, perplejos pero sin darse cuenta del origen de la turbia desazón que experimentaban, que yo, Pier Francesco,  -el niño bufón, el diminuto Vicino, como me llamaba mi abuela, en recuerdo de su bisabuelo Vicino Orsini, primer señor de Bomarzo- estaba señalado y reservado por la fatalidad para un destino incomparable, infinitamente superior, por insólito, al que gobernaba sus vidas triviales


Bomarzo







Escribiré algo sobre Warhol. Andy Warhol, el creador del arte pop. Para ello me referiré a las percepciones que he tenido a lo largo de mis visitas al museo Warhol de la ciudad de Pittsburgh

El museo Warhol de Pittsburgh es uno de los pocos museos en el mundo dedicados a la obra de un solo autor; queda en la calle Sanduski, y es un edificio de apariencia retro, como lo es casi todo en esta ciudad, nostálgico y a la vez cargado de una atmósfera trágica. 


Fachada del Museo Warhol

La dirección del museo, en contraste con la apariencia del edificio, se ha esforzado en mantener una tecnología constantemente actualizada para la mejor presentación de las exposiciones, en concordancia con el espíritu futurista que siempre demostró este creador.  Así, grandes pantallas de proyección en las paredes, circuito cerrado de televisión, una organización estricta de las exposiciones que rotan permanentemente y hacen que el museo no pase un solo día sin ser visitado por cientos de admiradores y fanáticos de la obra del artista, siempre descubriendo novedosas propuestas en sus obras. Todos los trabajos de Andy Warhol que se exponen pertenecen a la colección privada del museo y su valor económico crece constantemente.

Cómo es que la obra de un autor que murió hace más de treinta años puede ser renovada constantemente y sus seguidores pueden descubrir nuevas propuestas en ella? No tengo una respuesta precisa, no podría explicarlo siquiera. Tengo que aclarar en primer lugar que no soy experta de la obra de Warhol, apenas soy una persona asombrada ante su talento y ante la sugerencia de “algo más” que no puedo explicar. Por lo menos, Andy Warhol fue un artista extraordinariamente prolífico. Además de dibujante y pintor, fue fotógrafo y cineasta, productor de bandas de música, publicista y a lo largo de los últimos treinta años de su vida, su momento más productivo, se mantuvo relacionado con muchas personas, a las que influyó y se dejó influir hasta en la manera de vestir. Warhol actuó como enlace entre artistas e intelectuales, pero también entre aristócratas, homosexuales, celebridades de Hollywood, drogadictos, modelos, bohemios y pintorescos personajes urbanos.

La legendaria lata de sopa Campbell


No me referiré a la biografía del artista, porque no añadiría nada, es muy conocida su historia, la fortaleza con que trabajó en la creación y sustento del arte pop. Digo fortaleza por el hecho de provenir de una circunstancia poco ventajosa, su niñez muy pobre, hijo de inmigrantes austrohúngaros de la región de Eslovaquia, su debilidad física producto de una penosa y larga enfermedad de la infancia que lo llevó a estar postrado por bastante tiempo y a la sobreprotección de su madre, Julia, que valoró y estimuló su capacidad creativa. 


Andy Warhol niño

Deseo relatar mis impresiones, ya que me interesa tanto el asunto de la imaginación y la memoria, el asunto de los sueños y de las realidades que podrían existir sin que lo constatemos, y sobre todo la persistencia de la memoria ante el paso irremediable del tiempo. Creo que este tema cae perfecto para esa perspectiva. 



En estos días he leído noticias de unos científicos que investigan sobre la teoría de los universos paralelos, otras realidades, infinitas posibilidades para nuestro presente. Siento que vivimos sólo un estrecho filo de lo que podría ser la realidad. Como si un solo rayo de luz entrara por una ventana diminuta de la celda que habitamos, e iluminara una parte de la pared. Nosotros sólo asumimos lo que está iluminado, pero a veces nos chocamos con lo que no vemos e inmediatamente retrocedemos aterrados. Eso no está ahí, insistimos. 

Andy Warhol y el artista venezolano Rolando Peña, el príncipe negro en 1967. Fotografía de  Marcelo Montealegre.

Entro al museo por quinta vez en unos meses. Hay siete pisos de arte pop, que incluyen obras pictóricas, películas y fotografías. Incluso hay un salón con una cámara filmadora fija, antigua, que el visitante puede accionar y hacer una película al estilo Warhol, de su propio rostro impávido, mirando directo a la cámara. La película dura tres minutos, tiempo suficiente como para que el visitante no pueda aguantar con el mismo gesto en la cara. Pienso en los millones de personas del mundo que viven fotografiándose permanentemente. Eso es un acto automático que se reproduce a cada instante. La costumbre es de reciente data y se corresponde con la proliferación de las posibilidades de poseer un aparato fotográfico propio, que a la vez está conectado a una base social en permanente uso, de modo que las fotografías son enviadas de manera instantánea al espacio y entran a formar parte de la red alucinante.


La coincidencia con este artefacto de los años 60 preparado como una parodia de lo que vendría cincuenta años después, es más que inquietante. 


Interior del Museo Warhol

Entro a otra sala, en ésta hay multitud de pantallas transmitiendo videos, diferentes videos en cada pantalla, pero todas están encendidas en el mismo salón en penumbras. La primera sensación que tengo es la de la vida nuestra en la actualidad,  pendiente de una pantalla, de la computadora, de los anuncios móviles en la calle, del teléfono, del cajero del banco. El visitante puede sentarse frente a una de ellas y quedarse un rato mirando pasar una entrevista, una escena de la vida, conversaciones o sólo imágenes. 


Fotogramas de John Giorno en Sleep

En el salón del lado, también en penumbras, se proyectan varios videos en las paredes, son de mayor formato que los del salón anterior. En uno veo un hombre dormido, es bastante famoso este video. Warhol grabó el sueño profundo de John Giorno, su boyfriend. Este video tiene una duración de cinco horas, y está compuesto por varias filmaciones de distintos momentos del sueño de Giorno.  Si uno quiere, puede quedarse mirando a esta persona dormir, su respiración tranquila, en algún momento gira su cuerpo entre las sábanas y se acomoda en otra posición y continua respirando calmadamente. Nada más ocurre. El visitante se cansa y se va. Otro video silente muestra a Rodolfo Valentino bailando, cantando y recitando algún parlamento, pero no escuchamos nada.  Un travesti de espesa cabellera rubia se come un plátano lentamente, su mirada intensa me remite no sé por qué a la primera mujer en el universo. Aunque no está expuesto en el museo, me han contado que existe un video del Empire State que dura ocho horas y donde no ocurre absolutamente nada, en apariencia. Warhol dispuso la cámara a los pies del edificio y la dejó rodar durante ocho horas. Se ve el cambio del día a la noche y los pájaros pasar y algunas sombras que van corriendo. Esto me recordó la escena que aparece en la película  “Smoke”  basada en el cuento de navidad, de Paul Auster.



Smoke. Escena álbum de fotos. (Subtitulada)


Comienzo a pensar en torno a la idea de que Warhol de alguna manera sabía ya en aquella época, lo que ocurriría ahora, tantos años después. No es tan absurdo como parece. Me encuentro con señales de esto a cada paso. Hay una puerta abierta que no parece conducir a un salón de exposiciones, pero me meto allí de todas formas. Es una salita pequeña con paredes de vidrio. No hay nada en la sala, pero detrás de los vidrios hay muchísimas torres hechas de cajas de cartón. Son muchísimas, cientos de ellas. Cajas rectangulares, numeradas y cerradas. Siento un leve mareo, una especie de vértigo. He escuchado que Warhol guardaba compulsivamente todo lo que lo rodeaba, cualquier cosa, monedas, llaves, entradas al teatro, dinero, telas, tarjetas, trozos de libros, dinero, comida, zapatos. Estas cajas contienen esos tesoros. El les llamó “Cápsulas del Tiempo¨, qué nombre perturbador.  Comenzó con esto cuando su mudanza del primer edificio de The Factory, en Nueva York, en los años 70. Se han contabilizado 600 de estas cajas, muchas de ellas permanecen cerradas. He sabido que la gente del museo periódicamente abre al azar alguna de estas cajas y expone su contenido en vitrinas horizontales. Nunca se sabe lo que encontrarán al abrir una caja de éstas, es una aventura emocionante. Por qué? En la respuesta está uno de los conceptos warholianos del arte. Cualquier objeto que nos rodea puede ser arte, puede ser creación y sobre todo puede contener el significado de una época. La reproducción repetitiva de la imagen de un mismo objeto es precisamente la materialización de las imágenes que vemos constantemente frente a nuestros ojos a estas alturas de la civilización, y de la manera en que nos hemos organizado en ciudades. En la televisión, en el cine, en la calle, en el supermercado, en las tiendas, en las bases de comunicación social que han pasado a ser parte fundamental de nuestra vida. Nuestra realidad se ha ido convirtiendo en los últimos años en una pieza de Andy Warhol. Me refiero a la velocidad con que vivimos, la mutación constante de ideas, posiciones ante el arte, la política, la filosofía, la vida, el cambio de actitudes, de rostros, de manera de comportarnos física y personalmente. Quiénes somos? Habitantes fugaces, a los que poco importa lo que les rodee, todo pasa casi simultáneamente para retenerlo o al menos percibirlo. 


The Velvet Underground, Lou Reed, Nico y Warhol


Tal vez este es el sentido por el cual Warhol atesoró tantos objetos fugaces. Tal vez en el objeto permanezca el momento. Un objeto podría contener en su materia las sensaciones y sentimientos de ese instante efímero. 


En uno de los salones veo algunos de sus primeros dibujos. El trazo preciso de unos dedos sobre un piano, una cabeza apretada entre las manos crispadas. Esos dibujos fueron hechos por un creador innato, lleno de talento. 


En los pasillos hay portadas de la revista Interview, con vertiginosos rostros de celebridades del cine y la moda. Muchos retratos en screen multiplican la mirada de estos íconos. Me explica una gallery atendant  de cabello intensamente rojo, que Warhol anunció en 1963 que abandonaba la pintura y el dibujo para dedicarse exclusivamente a la fotografía y a la filmación. Supongo que pudo haberse obsesionado con la idea de que cualquier objeto o vista por más fija que la veamos, en realidad está en movimiento, y está compuesta por muchas imágenes idénticas a si misma, con ligerísimas modificaciones en el tono o en la luz. Tal vez Warhol veía la vida así, como una secuencia de filmación.  Elvis Presley se multiplica en blanco y negro, vestido de vaquero, en las paredes. Originalmente estos Elvis eran 22, pero la galería donde serían expuestos no disponía de una pared lo suficientemente larga como para poner la obra completa. De modo que el artista redujo el número de Elvis a 11, que son los que originalmente están expuestos en el museo. Como dato adicional, recientemente esta obra fue valorada en ciento cincuenta millones de dólares. 

The Velvet Underground-Sunday Morning




Hay unos videos de The Velvet Underground, la banda de música rock que él produjo, y cuyos cantantes eran Lou Reed y Nico.  Imágenes en movimiento de gente que seguramente habrá muerto y sus células estarán disgregadas en el universo, como las del mismo Warhol. Objetos sencillos, sin ningún valor aparente, los de uso constante y presente en todas las vidas de todas las personas de este continente. Repetición y presencia. En resumen, la vida. Me cuentan también que Warhol filmaba todo lo que lo rodeaba, guardaba todo objeto presente, y que su obsesión por la técnica screen estaba basada, según su propia explicación, en el propósito de reflejar a la sociedad norteamericana de los años 60, 70 y 80. Treinta años de trabajo intenso. Aunque anunció su retiro de la pintura y el dibujo, eventualmente lo retomó también para completar el retrato de la sociedad contemporánea, objetivo que constituyó su pasión y el propósito de toda su carrera. 




A la salida me siento aturdida, y con deseos de llorar y de agradecer ante una fotografía que lo muestra mirándonos fijamente. Esto vertiginoso es porque he llegado al convencimiento de que Warhol encontró, de alguna manera,  el modo de permanecer registrando la vida por siempre. Esta breve reseña deja por fuera muchísimas cosas importantes que hay que decir, sin embargo, insisto en que es sólo una impresión fugaz de una visitante asombrada. 



La individualidad que conocemos como Andy Warhol murió en 1987 a los 58 años, por complicaciones tras una sencilla operación de vesícula. Había sobrevivido a enfermedades más graves y a los disparos que una ex colaboradora le efectuó a quemarropa en 1968. 



Afortunadamente para nosotros, vivió el tiempo suficiente para dejar una obra que se reinventa a si misma constantemente.

“antes de que me disparasen, siempre pensé que estaba un poco más para allá que para acá. Siempre sospeché que estaba viendo la tele en vez de vivir la vida




*******


Graciela Bonnet

Nació en Córdoba, Argentina, en 1958. Es Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela (1984). Ha trabajado 25 años como correctora de pruebas y supervisora de ediciones por contrato para todas las editoriales venezolanas, entre ellas Monte Avila, Planeta, Biblioteca Ayacucho, ediciones de la Casa de la Poesía, Pomaire, Eclepsidra, Santillana, Editorial Pequeña Venecia, La Liebre Libre. Experiencia de tres años como redactora free lance para una editorial de libros de autoayuda. Escritora fantasma (sin firma) realizó investigaciones para crear libros, novelas, tesis y monografías.Es dibujante amateur. En 1997 el grupo editorial Eclepsidra publicó su poemario "En Caso de que Todo Falle." En 2013 editorial Lector Cómplice editó "Libretas Doradas, Lápices de Carbón" En el año 2000 participó del encuentro de Mujeres Poetas en Cereté, Colombia.

 Y su blog es: Graciela Bonnet Vertiente Recíproca


Enlaces relacionados:





































































































































































































Actualizada el 12/12/2025
12/12/2023

sábado, 7 de noviembre de 2009

"Impresiones sobre Feria Internacional del Libro de Venezuela 2006"

Parte II/II

por Francisco Fernández Buey.







También había mucha narrativa y mucha poesía, llegadas de Argentina y de Brasil, de Guatemala y de El Salvador, de Colombia, de Perú, de Ecuador y de Cuba. Y revistas, muchísimas revistas jóvenes y nuevas, hechas por personas ilusionadas que empiezan a hacer oír su voz y no viven del mercado mediático. Lo que se escuchó en las largas sesiones del Encuentro de Editores en la FILVEN fue una proliferación, imposible de enumerar aquí, de proyectos interesantísimos que conectan sin duda con las cosas innovadoras que se dicen y se hacen en Bolivia, en Perú, en Chile, en Colombia, en Argentina. Esas cosas conectan, sobre todo, con un proyecto cultural y educativo venezolano que discurre paralelamente a las “misiones” sociales: poner a disposición de los de abajo lo que hasta hace poco sólo podían leer unos pocos de los de arriba. Nada más llamativo para un europeo que observar en la FILVEN las colas de cientos de personas esperando recoger los tres tomos de Los miserables, de Víctor Hugo, editados para la ocasión por la Agencia Estatal en varios cientos de miles de ejemplares para regalar al pueblo.

Tal observación, insólita por estos pagos (en los que hasta los bancos y cajas de ahorros dejaron de regalar libros hace años), lleva a una última reflexión que plantearé en forma de pregunta: ¿no se va a invertir, a partir de ahí, lo que ha sido hasta ahora la relación tradicional entre España y América en la industria del libro? Es cierto que las transnacionales del libro con sede en España son muy poderosas y dominan la distribución, pero a nadie se le escapa que el precio al que estas empresas venden en América Latina es insostenible, fuera del alcance de una población amplia que empieza a leer. Eso va a hacer difícil mantener los índices de exportación actuales.



El petróleo venezolano podría servir para subvencionar una parte de la cultura latino-americana para al pueblo, como sirve ya para subvencionar ahora las operaciones de cataratas de los desfavorecidos o la asistencia social. No hablo sólo de los contenidos de los libros y de la crisis por la que pasa el libro de ensayo entre nosotros, pues al fin y al cabo también las grandes empresas transnacionales publican a Chomsky, por poner un ejemplo. Hablo de lo que más duele en el Imperio: de precios y mercados en el próximo futuro.

Algo así, de producirse, acabaría sustituyendo la hegemonía de las transnacionales hispánicas del libro, limitando su mercado competitivo al libro de bolsillo. Ya ahora está en curso un proyecto muy elaborado para hacer en Venezuela ediciones de gran tirada, impensables aquí, que cuenta, además, con la experiencia de Monte Ávila, cuyo catálogo es excelente, y con la voluntad innovadora de “El perro y la rana”, una editorial creada hace un año. En estas editoriales, vinculadas al Estado venezolano, se editarán, a precios mucho más bajos que aquí, traducciones de ensayos que, sin duda, interesarán a los lectores de España, que ahora sólo encuentran ya libros de esas características en las librerías especializadas o en zonas casi ocultas de las otras librerías (debido, como se sabe, a la presión de los grandes) por pocas semanas. Si ese proyecto cuaja, tal vez veamos, pues, un movimiento de la industrial del libro en lengua castellana inverso al que hemos conocido durante décadas. ¿Podría ser eso parte del socialismo del siglo XXI? ¿Podría volver a darse un fenómeno como el que se produjo con las publicaciones en lenguas extranjeras de la Unión Soviética y China en las décadas centrales del siglo pasado con un flujo que llegara ahora del otro lado del Atlántico?

En cualquier caso, de cuajar ese proyecto entre los aliados latino-americanos de la Venezuela actual, tendríamos una interesante traducción del ideario bolivariano en el plano cultural. De eso se habló también en la FILVEN. Convendría tomar nota. Tomándola, tal vez disminuiría la cháchara eurocéntrica sobre “populismo” y empezáramos a hablar en serio de Estado educador. Que, para europeos no eurocentristas del siglo XXI, es tanto como hablar de renovación del proyecto ilustrado. O así me lo parece.


Francisco Fernández Buey


Entrada actualizada el 30 de julio de 2022.



jueves, 5 de noviembre de 2009

"Impresiones sobre la Feria Internacional del Libro de Venezuela 2006"

Parte I/II

por Francisco Fernández Buey.


Francisco Fernández Buey

Caracas y Barcelona, IX/2006

Estuve una semana en Caracas, invitado por los organizadores de la II Feria Internacional del Libro de Venezuela. Primera constatación: ningún medio español, que yo sepa, hizo la más mínima referencia a este acontecimiento cultural. Tal vez porque las editoriales y personas invitadas tampoco suelen aparecer en los suplementos literarios de nuestros periódicos. He aquí los nombres: El viejo topo, la más antigua de las revistas alternativas de nuestros pagos; Txalaparta e Hiru, dos editoriales de Navarra y el País Vasco que han prestado particular atención al pensamiento crítico y en particular a lo que se produce en América Latina; Literastur, un joven proyecto asturiano muy vinculado a la Semana Negra de Gijón, entre cuyos inspiradores está el escritor chileno Luis Sepúlveda. Pero allí estaban también los grandes editores con sede en España: Planeta, Santillana, Ediciones B, Debate y algunos más. 

Primera diferencia, importante, respecto de lo que se puede observar en otras ferias libreras que conozco y a las que se dedican, sí, cientos de páginas en nuestros suplementos literarios: allí, en Caracas, en el Parque del Este, todos, grandes y pequeños tenían el mismo espacio, aproximadamente los mismos estantes. Esto hace un panorama también distinto al de otras Ferias: al ser todos iguales no se topa uno, ya de entrada, con la brutalidad que supone la hegemonía absoluta del dinero y del mercado; y, por tanto, predominan en conjunto los pequeños, los alternativos, las editoriales jóvenes con voz propia, los editores que en otros lugares sobreviven entre los márgenes y los subterráneos. 

Una diferencia ésta que no fue obstáculo para que jóvenes y mayores expresaran allí, en la FILVEN, su reconocimiento a otros grandes, no grandes del mercado sino grandes en la creación ensayística y poética, casi ignorados cuando no silenciados en España. Tres ejemplos de ese reconocimiento: el escritor cubano Miguel Barnet, del que tanto aprendimos, también aquí, en la década de los sesenta, a propósito de los cimarrones; el poeta venezolano Ramón Palomares, “el de la erupción primigenia del alma humana”, seguramente más conocido hoy en Italia que en España; el poeta brasileño-amazónico Thiago de Melo, amigo y traductor un día de Neruda y venerado ahora por los jóvenes latino-americanos que defienden el ecologismo social.

Cuba era el país invitado a la FILVEN y Guevara el mito revolucionario recordado. Allí vimos la vitalidad creativa, en la poesía, en el ensayo, en el documental, en la canción y en la danza, de la Cuba actual, y la capacidad organizativa de los intelectuales cubanos, cosas de las que se habla aquí mucho menos que de políticas de transición y politiquerías varias. Vimos las últimas publicaciones sobre el “Ché” y escuchamos, de labios de estudiosos y de compañeros suyos en la guerrilla, cosas nuevas que no sabíamos y cosas viejas que aún hay que recordar sobre lo que fue su vida y lo que fue su proyecto revolucionario, entre ellas la aportación más reciente de Paco Ignacio Taibo II, basada en múltiples conversaciones y entrevistas con todos los que fueron sus compañeros y en una reflexión personal tan seria como desenfadada. Otra constatación: después de tantos y tantos intentos de desmitificación interesada y después de tantos cambios como se han producido en el mundo desde su muerte, la figura del “Ché”, el aventurero asmático, el revolucionario constante, el crítico del socialismo frío y el debelador del imperialismo, ahí sigue, intacta, conmoviendo a unos y a otros: a unos por lo que hubo en él de carácter libérrimo; a otros por la solidez de sus convicciones.

Había allí, en la FILVEN, muchos libros sobre el socialismo publicados en varios países de América Latina. Mejores y peores: sobre el socialismo que fue, sobre el socialismo que no pudo ser y sobre el socialismo que se espera que haya algún día; sobre el socialismo como ideal y sobre el socialismo como realidad. Y, sobre todo, había multitud de ensayos sobre los movimientos sociales que están cambiando el panorama de América Latina: empujando a los dirigentes políticos a actuar de otra manera o fundiéndose con los nuevos partidos políticos de raíz indigenista que están modificando la faz socio-cultural de los países andinos. Allí estaban las últimas publicaciones del Consejo Latino-Americano de Ciencias Sociales (CLACSO) sobre filosofía política, ciencias sociales y movimientos sociales, por lo general desconocidas en nuestras librerías. 

Y allí había un montón de folletos y libros libertarios que mantienen la memoria de la tradición anarquista hispana, más viva, parece, que en la Península. Tal vez no se sepa bien todavía en Venezuela qué puede ser eso del socialismo bolivariano y cristiano del siglo XXI, anunciado por Chavez, pero saben dónde informarse. Y saben, sobre todo, que no hay nada que aprender de la vieja orientación eurocéntrica que toma el nombre del socialismo en vano. Saben reírse y se ríen, con toda la razón, de los medios de comunicación de la irónicamente llamada “madre patria” que habitualmente denominan “socialdemócrata” a la oposición antichavista (apoyada e inspirada, ay, nada menos que por Mayor Oreja y la FAES).



Continuará


Entrada actualizada el 19 de abril de 2024.

lunes, 2 de noviembre de 2009

"Un viaje hacia el sur"

Un acercamiento a la FILVEN 2007

por Pedro Llanes Delgado






Pedro Llanes Delgado



En octubre de 2007 fui invitado por el Instituto Cubano del Libro y las autoridades culturales de Venezuela a la Feria de los Estados de ese país. Desde que los funcionarios de la Cámara del Libro me entregaron el pasaporte con una explicación en detalle del cronograma de trabajo, vuelos, lugares de estancia, tuve la certeza de que todo iba a salir bien. De todas formas me encontraba un poco preocupado porque viajaría fuera de delegación. Llegamos a las cinco de la tarde al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar y los trámites de aduana fueron bastante ágiles. Afuera me estaban esperando mis guías Ángie y Carla, dos muchachas excelentes. Me hospedaron en Sabana Grande, en Caracas y al otro día me despidieron hacia el estado de Lara. A pesar de mis dos viajes anteriores a Venezuela, nunca había ido a los estados. El trayecto de la Guaira a Barquisimeto lo hice en un vuelo de Aeropostal y recuerdo que me impresionó cuando el avión descendía lentamente cerca de la periferia de la ciudad. Se veían abajo los techos brillosos de las construcciones, las elevaciones arcillosas algo desteñidas y la vegetación aquí y allá. La poetisa Wafi Salih, hija de padres árabes y su hermano Jacinto me estaban aguardando. Fueron muy amables conmigo. Me trasladaron de hotel, me condujeron por la ciudad, se encargaron de que estuviera a tiempo en las actividades, en uno de los museos del centro. Conocí allí al escritor argentino Emiliano Bustos, intercambiamos libros y direcciones y pude apreciar su poesía. Lara para mí fue el lugar donde me descansé de las tensiones de viaje. Wafi y Jacinto después de nuestros compromisos de trabajo —recitales, charlas, prensa plana, escrita— me llevaron en auto a diferentes encuentros con la memoria de Barquisimeto
 
Barquisimeto
El avión para el estado de Mérida se me escapó por embotellamiento en la vía. Wafi y Jacinto me embarcaron en ómnibus a las doce del 9 de octubre, hacía mucho calor. En Cuba abro el libro de Wafi publicado por Monte Ávila, hojeo sus páginas, es una poetisa y persona maravillosa. A las diez de la noche estábamos entrando en Mérida. La iluminación, los aludes de la montaña y la altura me daban confianza. Gonzalo Fragui, su esposa y Neida me esperaban. Me alojaron en el hotel Plaza, en el centro de la ciudad universitaria. De día examiné los alrededores, el parque con la estatua del Libertador, me pareció todo muy bello. Fragui me organizó un recital en el área de Feria a la que asistieron escritores y profesores de la Universidad de los Andes. Hablé más con Neida, la esposa de un funcionario diplomático venezolano que estudió en la Escuela Internacional Raúl Roa Kourí. Agradezco a Fragui y a ella tantas atenciones y facilidades. Mérida es limpia, hermosa, con unas calles bien trazadas y los Andes de fondo. Da la impresión de haber salido de un sueño. En Táchira las actividades se realizaron en La Grita, pequeño pueblo montañés. Respondí preguntas en un conversatorio abierto, recité para los niños de los colegios y eso me alegró. Encontré allí a Imeldo Álvarez, escritor cubano de mucha experiencia y conocí al poeta Freddy Yáñez, joven director de una revista en San Cristóbal.

  Tuvieron muchas atenciones conmigo. Al regreso a La Guaira —por San Antonio, cerca de la frontera con Colombia— ya era de noche y me esperaban como siempre Angie y Carla. Otra estancia en Sabana Grande y al otro día la vuelta a Cuba, acompañado de Victor Fowler. Doy gracias al Libro y al gobierno de Venezuela por su sistema de invitaciones e intercambios y tanta belleza de paisaje y de corazón.