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| Rafael Humberto Ramos Giugn. Fotografía de Hector López Orihuela. Tomada del libro "Rostro y Poesía" |
Estimados Internautas
Hoy le traemos este texto de Julio Rafael Silva sobre el poeta Rafael Humberto Ramos Giugni
Esperamos lo disfruten.
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La reconciliación con el silencio: Rafael Humberto Ramos Giugni
Julio R. Silva Sánchez
La primera vez que conversé con Rafael Humberto Ramos Giugni finalizaba la memorable década del sesenta. Allí estaba aquella tarde, acodado displicentemente en la barra del cafetín de la Facultad de Ingeniería, cuando le entregué la nota a través de la cual su hermano Ángel me presentaba. Mientras sorbía el tercer marroncito de la jornada, me sugería con su proverbial sencillez que lo acompañase en la lectura de aquel hermoso libro: “El origen de la obra de arte”, desde donde Martín Heidegger nos preguntaba: “¿Qué es la proximidad, que falta pese a la reducción de las más largas distancias a separaciones mínimas?, ¿qué es, que resulta rechazada por el incesante apartar los alejamientos?, ¿qué es, que con su faltar ausenta la lejanía?” Lectura premonitoria, porque ese “apartar los alejamientos”, ese “ausentar la lejanía” parece ser un rasgo definitorio del quehacer poético y existencial de este singular bardo carabobeño, quien se ausentara de estos predios en travesía irreversible hace exactamente un año.
Música, amistad y poesía
Comenzaríamos entonces una amistad que se prolongaría en el tiempo, con largas conversaciones y lecturas de textos, matizadas por las sinfonías de Mahler, los cappricci y divertimentos de Paganini, las sonatas de Beethoven… toda esa hermosa música que el poeta personalmente seleccionaba en sus cubículos del Centro (después Dirección) Cultural de la Facultad de Ingeniería, oasis ineludible al cual acudíamos los estudiantes universitarios de entonces, un tanto cansados de la diatriba política y los insufribles discursos electoreros.
En aquellos textos de Ramos Giugni, leídos - con su acompasada voz de tenor - para un exiguo y expectante auditorio (algunas veces nos acompañaban Luis Azócar Granadillo, César Peña Vigas, Aldo Materán…), las palabras instauran la cotidianidad, estructuran el contrapeso de las pulsiones del poeta y conciertan su espacio de insólita significación:
“De nuevo mi sombra vuelve a reunirse
aceptaré sus acusaciones
mezquindades que oigo pacientemente
y acribilla a golpes mi pesadumbre corrosiva.
En el iris languidece la tarde
y con ella se concreta la sentencia.
Espero que mi verdugo corra el velo se descubra
y enseñe su perfil de muerte
a mi ego altivo.”





