Valencia pide la reapertura de la Asociación de Escritores de Carabobo – AESCA -.
Por: Cora Paez de Topel
La construcción de la sede de la Asociación de Escritores del estado Carabobo – AESCA – ubicada en el Parque Humboldt, cerca del Museo de la Cultura, se inició bajo la administración del ex alcalde Argenis Ecarri y se concluyó en el período de Paco Cabrera en el año 2.000. El presidente para la fecha era el abogado e historiador Domingo Alfonso Bacalao, quien presentó una activa programación, entre ellas un homenaje a Mons. Jorge Urosa Savino y otro a Andrés Bello en el Día del Escritor, más un ciclo de conferencias sobre escritores venezolanos, talleres de escritura, de expresión corporal, de creación literaria para niños y jóvenes.
Fundada en el año 1948 por un grupo de escritores e intelectuales, sesionó inicialmente en la Casa Paez, conformada por la Junta Directiva presidida por el Primer Cronista Oficial de Valencia, Rafael Saturno Guerra, el Secretario Alfonso Marin y Roque Muñoz, Tesorero. La segunda Junta Directiva se estableció 17 años después, debido a la complicada situación política de los años transcurridos desde 1948-1958. Connotados ciudadanos como Felipe Herrera Vial, Arturo Machado Fernández, Flor Gornés y gallegos, Torcuato Manzo Nuñez, Francisco J. Avila, Argenis Rafael Zuloaga y otros cumplieron una labor administrativa e intelectual de primer orden.
La creación de la Biblioteca “Margot Ramirez Travieso”, la creación de la Revista “CARABOBO (1982) y la Fundación del Libro Carabobeño (FUNDALICA), el establecimiento del Paseo de los Escritores Vicente Gerbasi en el Parque Humboldt, la creación de la Revista Socaire, que se convirtió en el órgano divulgativo de la AESCA, la Galería de los ex -presidentes y otros más son logros que el historiador Argenis Zuloaga, reprodujo en un catálogo, cuando le tocó asumir la presidencia en el 2004 -2007.
Un problema electoral se presentó en el año 2014, a partir de la elección de una junta directiva paralela, lo que propició la creación de una nueva Asociación de Escritores (AECA), presidida por el escritor Oswaldo Angulo, la cual se instaló en una nueva sede en San Diego. Quien esto escribe y otros escritores preocupados por tal situación, nos dirigimos al para entonces Alcalde Miguel Cocchiola, en diciembre del 2015, solicitándole la devolución de la sede original, sin obtener una respuesta satisfactoria.
Me tocó para entonces declarar la irregularidad de lo ocurrido, porque significó una confiscación por parte del municipio Valencia a una institución cultural privada de uso público, similar a lo ocurrido en el Ateneo de Valencia en el año 2007. Había un pequeño auditorio para 50 personas con el podio, en el que tuve la oportunidad de ofrecer una charla en homenaje a la escritora Lina Gimenez, quien estuvo presente acompañada por una nutrida concurrencia.
Continuando con el despojo que hicieron en esos años de la sede de los Escritores en el Parque Humboldt, se llevaron los escritorios, los archivos, la biblioteca, las fotos de los fundadores y directivos y hasta las letras de la Asociación fueron borradas, Instalaron en ese lugar unas oficinas del Instituto Municipal del Ambiente – IMA – y posteriormente la Policía Municipal.
Dada la importancia de las letras que nutren el conocimiento, suscrito particularmente por connotados intelectuales, académicos y laureados escritores, la lectura es fundamental para entender el mundo en sus diversas manifestaciones. La lectura digital en nuestros días es común, al igual que la impresa en papel, requiriendo para ambas disciplinas la concentración y tranquilidad en lugares seguros y silenciosos, tal como son las bibliotecas.
Museo de la Cultura en el extremo sur del parque. Si afinan la visión podrán ver el busto de Humboltd entre los dos postes de iluminación. Foto de Alvaro Jesús Hernánd...
Observando la preocupación del Alcalde Julio Fuenmayor por defender los espacios públicos, como centros vitales para el encuentro de la ciudadanía, los miembros de AESCA le pedimos su apoyo para activar de nuevo la sede que, al lado del Museo de la Cultura, contribuiría a enfocar el mundo de las artes y las letras con una visión ampliada en un universo en continua evolución.
Valenciana. Madre y Abuela. Ama de casa. Numerario de la Academia de la Historia. Ex-presidenta del Ateneo. Ex-Secretaria de Cultura. Escritora. Horticultora.
Visita al Parque Humboldt y Parque de los Enanitos en Valencia, Venezuela
Hace algún tiempo los oficialistas atrincherados en la gobernación del estado Carabobo, durante la gestión como gobernador del general eructoAcosta Carlés invadieron las instalaciones del Ateneo de Valencia y confiscaron toda la edificación y sus colecciones de arte. En el 2023 Carabobo tiene un nuevo gobernador pero los eructos permanecen aunque sean de otro tipo...
El Ateneo de Valencia es una institución de largo desempeño en la vida cultural venezolana y creadora del legendario Salón de Arte Michelena, el salón de arte más antiguo de Venezuela.
Pero algo que hemos comprobado es que por la plata baila el mono. Muchos artistas venezolanos en vez de solidarizarse con el Ateneo de Valencia ante este maltrato oficial y solicitar de forma vehemente la devolución de sus instalaciones y colecciones prefirieron participar en este írrito evento olvidando comodamente y buscando su beneficio que...
El Salón Michelena legítimo es y será un evento creado y organizado por el Ateneo de Valencia
Honestamente , hay problemas mucho más urgentes que resolver en Valencia y en Venezuela como el altísimo costo de la vida (el salario mínimo mensual de 3,7 $ mientras la canasta básica cuesta unos 520 $) , la inexistencia de un sistema de salud pública eficiente (muchos venezolanos mueren de mengüa en los hospitales y en su casa , no olvidemos el caso del escritor recientemente fallecido José Carlos De Nóbrega) y la persecución política -no olvidemos la gran cantidad de presos políticos que hay en Venezuela solo por exigir sus derechos- pero pareciera que la política del gobierno actual se limita a la vieja máxima de pan y circo aunque a muchos venezolanos , sobre todo para a venezolanos que no ganan salario mínimo y pueden pagar camionetas Toyota Tundra y otros carritos no les interesa mucho el pan...
En realidad se decantan por el circo...
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Directiva del Ateneo de Valencia: «No se asignará ningún miembro para salón no organizado por nuestra institución»
Marlene Piña
Carabobo
diciembre 12, 2022
La junta directiva del Ateneo de Valencia, presidida por el exrector de la UC, Elis Mercado Matute, en Carta dirigida al gobernador del estado Carabobo, Rafael Lacava, aclara que el Salón Michelena es un patrimonio exclusivo del Ateneo de Valencia, desde hace casi 80 años, así como sus premios principales, a saber Arturo Michelena y Andrés Pérez Mujica.
A su vez, anuncia que el Ateneo de Valencia, «no asignará ningún miembro, para la celebración de un salón no organizado por nuestra institución».
La misiva, con fecha 23 de noviembre de 2.022, está suscrita por la junta directiva del Ateneo de Valencia,conformada por Elis Mercado Matute, presidente; Fabián de Jesús Díaz Carabaño, Lunes Rodríguez Coronel y Pedro Douaihi Toledo.
La junta directiva aclara los orígenes del Ateneo de Valencia, una institución privada, fundada en el año de 1936, por una agrupación de damas valencianas, presidida para ese momento por la escritora carabobeña María Clemencia Camarán de Aude y demás miembros de esa primera junta directiva.
A continuación la Carta dirigida al mandatario carabobeño por la junta directiva del Ateneo de Valencia:
Valencia, 23 de Noviembre de 2.022
Econ. Rafael Lacava
Gobernador del Estado Carabobo
Atención:
Lic. Nataly Bustamante
Secretaria de Cultura Gobierno de Carabobo
Estimado Gobernador Rafael Lacava
“Sirva la presente, para enviarle un gran saludo, acompañado de todas nuestras más sinceras esperanzas, de que todos nuestros planteamientos, acerca de la situación de nuestro Ateneo de Valencia, sean solucionados de la mejor manera.
Quisiéramos hacer de su conocimiento, primeramente, un poco de historia sobre nuestra institución, el Ateneo de Valencia, fue creado y fundado en el año de 1936, por una agrupación de damas valencianas, presidido para ese momento por la escritora carabobeña María Clemencia Camarán de Aude y demás miembros de esa primera junta directiva.
Luego de varios años, en 1943, bajo la Presidencia de Chuchuita Carabaño de Díaz, se funda el SALON ARTURO MICHELENA, el cual para la presente fecha está cumpliendo 79 años, y está próximo a celebrar, sus 80 años de existencia, lo cual lo convierte en el Salón más longevo y prestigioso salón, no solo de Venezuela, sino de toda América Latina.
Un prestigioso Salón de Arte, que es referencia no solo en Venezuela, sino fuera de nuestras fronteras. Es la consagración artística de todo aquel que se haya hecho acreedor del premio SALON ARTURO MICHELENA. Un premio que por 79 años ha sido otorgado por la JUNTA DIRECTIVA DEL ATENEO DE VALENCIA y pertenecido sin restricción alguna a nuestra Institución, que es sin fines de lucro.
Así mismo, quisiéramos hacer de su conocimiento, que para la fecha de su creación en el año de 1941, el entonces gobernador del estado Carabobo, señor Tomás Pacanis, asumió el compromiso de pagar el Primer Premio, en importancia del Salón, el prestigioso PREMIO ARTURO MICHELENA y así mismo El Concejo Municipal, como se denominaba la Alcaldía para esa fecha, el otorgamiento del segundo premio en importancia, El PREMIO ANDRÉS PÉREZ MUJÍCA.
Estos dos premios del Salón Michelena, estuvieron siempre asumidos, por la Gobernación y la Alcaldía, hasta el año 2007, cuando nuestra sede, fue tomada de forma arbitraria e ilegítimamente durante la gestión del Gobernador Luis Felipe Acosta Carles.
A partir de esa fecha, del año 2007, estos 2 primeros premios en importancia, no fueron asumidos más, ni por la Gobernación de Carabobo, ni por la Alcaldía de Valencia.
Dichos premios fueron asumidos luego del 2007, durante las administraciones del gobernador Henrique Fernando Salas Romer y de los alcaldes Julio Castillo Sagarzazu, Alejandro Feo La Cruz y Miguel Cocchiola.
El día 21 de los corrientes, se recibió una llamada telefónica de la Secretaria de Cultura, Lic. Nataly Bustamante, donde se nos planteaba una invitación de su parte, a enviar 2 representantes del Ateneo de Valencia, para actuar como jurados para la celebración de un “SALON MICHELENA”, auspiciado por la Gobernación de Carabobo, que usted preside.
Con todo respeto, quisiéramos aclararle Señor Gobernador, que el SALON MICHELENA, es un patrimonio exclusivo de nuestra institución, El ATENEO DE VALENCIA, desde hace casi 80 años, así como sus Premio Principales, a saber: PREMIO ARTURO MICHELENA y PREMIO ANDRES PEREZ MUJICA.
Por esta importante e indiscutible razón, el Ateneo de Valencia, no asignará ningún miembro, para la celebración de un salón no organizado por nuestra Institución. El ATENEO DE VALENCIA, es la única institución legal, para la realización del Salón Michelena y el otorgamiento del Premio ARTURO MICHELENA.
Así mismo, es propicia la ocasión para recordarle, que en el mes de marzo pasado, en el seno del Consejo Universitario, usted se comprometió, delante de esta centenaria institución, a realizar todas las diligencias necesarias, con el fin de proceder a la devolución de nuestra legitima sede, que está siendo arbitrariamente usurpada, bajo el nombre de MUSEO DE ARTE VALENCIA.
Sin más a que hacer referencia y esperando que nuestros planteamientos y sugerencias, tengan la mejor acogida de su parte, reiterándole que quedamos de usted, con la mayor estima y consideración”.
Muy atentamente, por la JUNTA DIRECTIVA.
De izqquierda a derecha Elis Mercado Matute, presidente; Fabián de Jesús Díaz Carabaño, Lunes Rodríguez Coronel y Pedro Douaihi Toledo.
Ismael Leañez (el señor barbado que está en el extremo izquierdo) donando un cuadro de su autoría en mi casa de estudios (la UNELLEZ) y que lleva por título: Ezequiel Zamora, tierra y hombres libres. Donó esta creación el sábado 14 de enero de 2012. La recibió el entonces Vicerrector de la universidad José Alberto Villavicencio.
LA
TRAGEDIA DE SER ARTISTA EN VENEZUELA
Cuando
alguien termina solo y en la miseria no es raro escuchar: “De seguro fue un mal
hijo”, “De seguro fue un mal padre”, “De seguro hizo algo malo y terminó así”.
Afirmaciones debatibles pues si la ley de causa y efecto se cumpliera a
cabalidad: dictadores y genocidas no tendrían – la historia registra casos –
posibilidad alguna de vidas longevas y apacibles.
Hago esta introducción para referir que hay quienes
terminan solos y en la miseria por el hecho de ser artistas en un país donde la
norma es desatenderlos. Para reforzar este enunciado daré unos ejemplos
genéricos y uno particular al hacer énfasis en cómo terminó el pintor Ismael
Leañez, mejor conocido por su pseudónimo Andrés de la Plaza.
¿Por qué los que realzan nuestro gentilicio, en
muchas ocasiones, mueren de mengua? ¿Por qué se les trata tan mal? Recuerdo las
palabras que en el 2012 refirió, con mucha alegría, Francisco Massiani al
enterarse de que le habían conferido el Premio Nacional de Literatura. “A mí,
que no tengo nada en la cartera, absolutamente nada, me van a dar un premio de
20.000 bolívares”. 20.000 bolívares, en el 2012, no era una suma grande. Ese
monto aproximadamente equivalía a 10 salarios mínimos, pero para Massiani – que
estaba quebrado – era una verdadera fortuna.
A nuestros cantantes y músicos, quienes los
contratan, les pagan – o pretenden pagarles – con comida y bebida, sobre todo
bebida… por eso muchos caen en el lugar común del alcoholismo. Mi padre era
cantautor de música venezolana y pudo palpar como muchos de los mejores
intérpretes de nuestra canta criolla y muchos de los mejores arpistas,
cuatristas, bajistas y maraqueros de su generación terminaron con cirrosis
hepática. Ahora pregunto, ¿fueron netamente responsables de terminar así? ¿O
fue la sociedad, a quienes brindaron tantas alegrías, la que los empujó a
terminar de esa manera?
A nuestros bailarines y coreógrafos, casi siempre,
los toman como relleno para que abran reinados de carnaval, fiestas patronales,
mítines políticos y el pago que les brindan (las 4 lochas) no alcanza ni para
costear el vestuario que usaron en la presentación. Caso que alguna agrupación
tenga la suerte de representar el país en Festivales de Danza Internacionales –
como la vez que Danzas Guazábaras nos representó en México – mientras están por
allá: los alojan en hoteles lujosos, comen en buenos restaurantes, visitan
teatros y sitios turísticos, pero al volver a sus casas se encuentran con la
nevera vacía.
Este cuadro fue expuesto en el Salón de Artes Plásticas de la Cámara de Comercio de Puerto Cabello en diciembre de 2022.
A nuestros poetas cada vez que se conmemora el Día
del Libro y del Idioma, el aniversario de Andrés Bello o que se realiza alguna
actividad de índole cultural, se les invita para que lean sus poemas y ellos
acuden gustosos. Cosa que está bien. Lo que está mal es que no reciben ningún
tipo de remuneración. Cuando mucho les dan un refrigerio, algún diploma o
alguna promesa de que publicarán sus obras. Es todo. Por eso cuando a alguien
le dicen: “Poeta, ¿cómo están tus cosas? Ese alguien suele responder, a modo de
chanza: “Más poeta serás tú”, porque en Venezuela ser poeta es sinónimo de
miseria.
A nuestros pintores, escultores, actores,
titiriteros, cineastas, en número considerable, también les ocurren cosas de
este tenor. Así pues, cuando alguien termina solo y en la miseria la gente, en
vez de decir: “De seguro hizo algo malo y terminó así”, debe plantearse que ese
alguien, tal vez, era un artista.
Dicho esto, mencionaré cómo conocí al pintor Ismael
Leañez, experiencias (dulces y amargas) que tuve por mi amistad con él y cómo
fueron sus últimos años de vida.
Lo conocí, en la época de mis estudios
universitarios, puesto que ambos estudiábamos Educación en la UNELLEZ – SanCarlos: él Matemática y yo Castellano y Literatura. Como nos veíamos en los
pasillos, en el comedor, en la biblioteca, en el autobús, nos hicimos amigos.
Amistad que se reforzó con la lectura del libro del profesor brasileño Julio César de Mello e Souza (Malba Tahan), que lleva por título El hombre que
calculaba, pues me ayudó a resolver los problemas matemáticos inmersos en la
obra.
Nuestra amistad, aclaro, no estuvo sujeta a
confesiones personales: nunca me refirió si tenía hijos, si era casado o viudo,
o si dejó en su Puerto Cabello natal algún ser querido, ya que básicamente nos
limitábamos a batirnos en el ajedrez o a hablar de literatura, de obras
plásticas, de historia.
Calle Colonial
Andrés de la Plaza – este era su nombre artístico –
estaba quebrado. Tan quebrado que vivía en condiciones miserables en el anexo
de lo que otrora fue un taller mecánico de la urbanización Limoncito.
Por sus condiciones económicas dependía, en muchos
sentidos, de la UNELLEZ (allá, en el comedor, podía almorzar y cenar) y de las
clases que brindaba a sus compañeros de curso menos aventajados pues estos,
para retribuir la gentileza, le brindaban empanadas y batidos en el cafetín o
le cancelaban las guías que sus profesores dejaban en reproducción.
Cuando había clases engordaba, pero cuando llegaban
los paros o las vacaciones se tornaba flaco y ojeroso pues rara vez vendía sus
cuadros. Con el paso del tiempo su aspecto se fue haciendo deplorable. No sólo
por quebrantos de salud, sino por su desaliño. Era común verlo con camisas
extremadamente anchas y descoloridas, y si a esto le sumamos su barba espesa
(nunca se rasuraba), cualquiera podía creer que ese hombre culto, ese pintor
egresado con honores de la Escuela de Arte Cristóbal Rojas, ese eximio
matemático, era un recoge latas.
Como vender cuadros no le dejaba beneficios, en
ocasiones, hacía murales en las instituciones educativas – a modo de
“colaboración” –, a pedido de alguna profesora. “Señor Ismael, ¿nos puede
colaborar con un bello mural para el liceo?". Repito, ¿por qué en
Venezuela se trata tan mal a los artistas? No sólo del espíritu vive el hombre.
El hombre necesita: vestidos, medicinas, comidas, albergue, en fin, todo lo que
describe Abraham Maslow en su famosa pirámide.
Recuerdo, claramente, el mural que realizó en la
entrada de la Escuela Granja Aníbal Dominici (un tractor arando la tierra) por
dos cosas: porque mostraba la utopía de cambiar las armas por arados y porque,
al poco tiempo, trabajadores de la gobernación estropearon la obra con basura
panfletaria.
Las actividades del espíritu son difíciles de tasar:
¿en cuánto un poeta puede vender un soneto?, ¿en cuánto un intérprete su
canto?, ¿en cuánto un pintor puede vender sus telas? Obvio que todas estas
cosas tienen un precio, pero el precio radica en el reconocimiento que se
tuviere. Si un artista no tiene un manager, un mecenas, un marchante, un editor
o alguien que de alguna forma le ayude, es muy difícil que surja. Sin embargo,
pienso que los artistas – si son buenos, claro está – deberían vivir de su
labor creadora.
El protagonista de estos asuntos frecuentaba el
pequeño gremio de los artistas plásticos del municipio y el Instituto de Cultura del Estado Cojedes (ICEC), quizá con la esperanza de que le permitieran
exhibir sus pinturas en la Galería Demetrio Silva o en la Casa La Blanquera.
Cosa que jamás ocurrió. Como tampoco logró graduarse de Licenciado en Educación
Mención Matemática. Aprobó los subproyectos, pero no pudo realizar las
prácticas profesionales ni el trabajo de grado por carecer de recursos
económicos.
El no poder egresar con sus compañeros de estudios
quebró su espíritu, así que salía poco del anexo donde vivía con dos perros tan
flacos y deteriorados como él. Pasaron los años y seguía allí. Intenté que le
brindaran ayuda en la Gobernación, en la Alcaldía, en el ICEC y nada.
Algunos vecinos de Limoncito, en ocasiones, le
llevaban sopas, sopas que ni probaba. Así que me di a la tarea de llevarle – a
diario –: leche, azúcar y periódicos pues sólo ingería, en pequeños sorbos, leche
ligeramente azucarada. Con respecto a los periódicos, estos sí los devoraba.
Estaba pendiente cuál era el nuevo presidente de Costa Rica, qué político iba
para tal Ministerio en nuestro país… si hubo un terremoto en Haití, si estalló una
guerra en algún país de África y cosas así. Llamó mi atención que hasta el
final estuvo interesado del acontecer del mundo, puesto que el mundo no estaba
interesado en él.
El nacido en Puerto Cabello, el 24 de septiembre de
1949, murió en San Carlos, en el anexo de lo que alguna vez fue un taller
mecánico de la urbanización Limoncito, una mañana de marzo de 2017. Murió
completamente solo. Cuando llegué del trabajo, ya los funcionarios del Cuerpode Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) habían
levantado su cadáver. Así que frente a tanta desolación me puse a llorar.
Como al momento del levantamiento del cuerpo los
funcionarios no encontraron ningún tipo de documentación, y ningún familiar se
pronunció al respecto, su destino iba ser una fosa común. No quise que
sucediera esto. Busqué entre las montañas de papeles que tenía, en el anexo que
habitaba, algún documento. Di con una copia de su cédula de identidad y la
llevé al CICPC para que vieran que no era un NN (Ningún Nombre) y así ganar
tiempo.
Hablé con Richard La Rosa (pintor de mi región) para
ver si el gremio podía gestionarle un ataúd. Cosa que fue imposible pues
lamentablemente el gremio de los artistas plásticos de Cojedes carece de
recursos. Hablé con Antonio Yuniz quien era, para ese momento, la Autoridad
Única del Instituto de Cultura y no recibí respuesta.
Ahora bien, como entendí que a nivel gubernamental
no iba a conseguir apoyo… recordé que en alguna oportunidad Ismael me dijo que
tenía un sobrino que se llamaba – si mal no recuerdo – Eduardo Leañez. Así que
me di a la tarea de escribirle a los Eduardo Leañez que conseguía en Facebook y
al cabo de unas horas di con lo que buscaba.
El sobrino vivía en los Estados Unidos, así que
intercambiamos números y le envié, por WhatsApp, la foto de la copia de la
cédula. Esta foto se la reenvío a un familiar de Puerto Cabello, mandó unos
dólares para el traslado y este familiar reclamó el cuerpo de mi amigo – en el
CICPC – para enterrarlo en un cementerio de la ciudad porteña, no sé cuál. Lo
que sé es que salvo mi persona nadie lamentó su muerte, nadie lo lloró.
Intento llevar mi destino de escritor con decoro.
Sólo espero no terminar como Andrés de la Plaza y como los tantos que tuvieron
la tragedia de ser artista en Venezuela.
Andrés de la Plaza.Pintor.Edo.Cojedes.Creadores Visuales de Venezuela
Francisco Aguiar. Escritor venezolano (San Carlos, Cojedes, 1985). Licenciado en Educación Mención Castellano y Literatura por la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ). Cursó en 2014 el Taller de Formación Teatral que auspició la Compañía Nacional de Teatro (CNT). La revista Memoralia publicó en 2015 su monólogo La Alcantarilla. En 2018 participó en el XXII Festival Internacional de Poesía Cartagena de Indias (FIPCA). La OIM – Colombia publicó uno de sus poemas, a mediados de 2019, en la antología que se titula Pido la palabra. Ha publicado entrevistas, artículos y notas, en revistas, periódicos y blogs. La OIM – Colombia
publicó uno de sus poemas, a mediados de 2019, en la antología que se titula Pido la palabra. Ha publicado las
siguientes obras: La Alcantarilla
(2015), El cuento más largo (2017), Sobre la migración venezolana (2023).