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martes, 27 de enero de 2026

Eugenio Montejo, Premio CONAC 1982 de Narrativa: A los delirantes se le permite todo

 



Estimados amigos

Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar esta nueva (nueva para ustedes) entrevista hecha por Eloi Yagüe al  desaparecido poeta venezolano Eugenio Montejo (Caracas, 19 de octubre de 1938 - Valencia, 5 de junio de 2008)  que fue publicada en la desaparecida publicación mensual Clave. Una publicación patrocinada por el, también desaparecido gracias al ChavismoConsejo Nacional de Cultura - CONAC de distribución gratuita y que venía encartada en el diario El Nacional. El texto fue tomado del número 22, Año II publicado el 5 de diciembre  de 1982 en la página 6. 



El material es inédito en la red y forma parte de la labor que venimos realizando de manera silenciosa desde hace algún tiempo de difundir material cultural venezolano, una labor que debería ser realizada por los entes culturales estatales y privados porque ellos poseen los medios financieros y materiales para cumplir con tal labor. En Venezuela el registro histórico en cualquier aspecto siempre es dejado de lado tanto por las individualidades del mundillo cultural, generalmente más abocados a la promoción personal, como por las instituciones culturales en Venezuela. Y mientras tanto nosotros venimos dando nuestro grano de arena cada vez que es posible para favorecer la difusión  y preservación cultural nacional, sin alharaca pero de forma contundente. Con verdadero espíritu crítico y tratando de alejarnos de las reuniones típicas de dantas literarias que suelen abocarse a los encuentros y a la periódica labor de rubricarse loas recíprocas para sobarse los lomos.



Este es el segundo fragmento publicado digitalmente en la red. Le agradecemos al escritor y divulgador Richard Montenegro que nos facilitara el material perteneciente a su hemeroteca familiar.

La única imagen que acompañaba al texto es la que abre la entrada, una fotografía de Eugenio Montejo. Desconocemos el nombre del fotógrafo porque en la publicación no acreditan al fotógrafo. El resto de las imágenes fueron tomadas de diversas fuentes y el montaje es nuestro procurando una visión agradable que permita la fácil lectura de la entrada y dando el respectivo contexto y respaldo para que el lector eventual pueda ubicarse en el tema, tiempo y espacio necesario para digerir provechosamente la entrada.

Esperamos que disfruten realmente de este hallazgo.

Atentamente


La Gerencia



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Hace unos meses, Eugenio Montejo se hallaba sentado en un café, cuando vio, al otro lado de la calle, un letrero con la palabra ESTACIONAMIENTO. Lo asaltó entonces la misma sensación de hace veinte años cuando pensó, al observar un letrero similar frente a la casa donde vivía en Valencia, que  ESTACIONAMIENTO es una palabra demasiado larga, incómoda y pesada para designar un local de primera necesidad en la época del automovil y en un país con tantos automoviles como en el que vivimos.

El cuaderno de Blas Coll. Edición de Fundarte.



Reflexiones como ésta, que tienen su origen seguramente desde cuando Eugenio Montejo inició su trato con el lenguaje, lo llevaron a la escritura de un pequeño volumen - El cuaderno de Blas Coll (Fundarte, 1981) - que constituye uno de los libros más curiosos e interesantes que se hayan escrito últimamente en el país. Por eso, cuando fue anunciado el veredicto del Premio Conac de narrativa, quienes lo habían leído no pudieron menos que opinar que el Premio estaba bien otorgado.

Eugenio Montejo, recibiendo el Premio Conac de Narrativa de manos del presidente de la República de Venezuela Luis Herrera Campins. Imagen tomada de aquí.



Sin embargo, el autor reprime una sonrisa cada vez que alguien trata de clasificar su libro. Porque El cuaderno de Blas Coll es verdaderamente inclasificable. Narrativa por la manera en que está estructurado el discurso; ensayo por el basamento conceptual y crítico de su contenido; poesía por el manejo del lenguaje que llega a cristalizar en acertadas imágenes dirigidas a las zonas más puras de la emoción, este libro escapa a la atadura de los géneros a la lucidez que lo recorre de principio a fin: una lucidez que llega en ocasiones a su expresión más alta - el humor - y que corresponde a la de un artesano -  el poeta con larga experiencia en el delicado trabajo y aquilatado conocimiento de la materia prima que manipula - el lenguaje - : dos condiciones que le han permitido la realización de sus mejores textos. Y para quienes aún creen en clasificaciones, Eugenio Montejo tiene la respuesta: "eso habría que preguntarselo a Blas Coll y el está muerto".

FundarteImagen tomada de aquí.

O tal vez no. En realidad nunca se supo mucho de él. Aunque Montejo apunta que posiblemente murió en Puerto Malo, la pequeña isal pesquera donde alguna vez llegó no se sabe donde. Pero hay que aclarar que Blas Coll no es un seúdonimo y que su reflexión sobre el lenguaje, que constituye el Cuaderno, no corresponde enteramente a Montejo. Así lo explica él:


 - Hay un juego de heterónimos, lo que yo llamo una voz oblicua en la escritura. No soy yo el que habla allí. es otra persona. es una máscara con quien puedo a veces sentirme cercano, pero a veces no. No puedo atribuírme el delirio de Blas Coll. Lo que me hace tomar distancia es precisamente el humor, porque si no , asumiría muchas de las verdades o medio verdades que él dice.


Pero no sólo el humor es un elemento de distanciamiento, sino también un mecanismo de defensa puesto que, señala Montejo no exento de razón, "lo que Blas Coll dice ataca directamente la crítica del sistema estructural y léxico del español y si lo dijera con seriedad, los lingüistas le echarían enseguida un balde de agua fría, o lo mandarían al canasto". Pero, en realidad, la cosa no es tan grave. A Eugenio Montejo, como a cualquier otro humano hispano-parlante, le asiste el derecho ( y ¿por que no? la obligación) de criticar a su idioma, que es un patrimonio de toda la tribu. Y él, como poeta, tiene sus muy buenas razones:

- Cuando tu encaras la creación de alguna obra en castellano te ves en dificultades debido a la pesadez de las estructuras, a la extensión de las palabras que generalmente son demasiado largas. eso no lo digo yo ni lo dice Blas Coll, eso lo ha dicho antes que yo Borges en el año 20 y antes que Borges mucha otra gente, de manera que eso no es una cosa nueva. A partir de allí viene esta especie de reclamo sobre la precisión de la lengua. El castellano ( como "lengua de penitencia" según diría Blas Coll) nos condenabpor ejemplo a decir "de las", "en las", "en el", que son estructuras que en otras lenguas se dan más facilmente: en portugués "das", en italiano "nel", que son abreviaturas elementales y que en castellano no sabemos porque no existen.


Eugenio Montejo, como artesano de la palabra, admite que a veces construir un poema en castellano es como hacer un zapato muy fino de mujer con tachuelas demasiado gruesas y bastas. Pero no piense que en el reverso de su actitud crítica existe algún tipo de desprecio. Al contrario, hay un acendrado sentimiento de pertenencia de un escritor que no ha sido ni será un transfuga del idioma.


- Tengo una formación de la poesía en mi lengua. Yo sostengo que si uno quiere escribir y ha escogido esta lengua para tratar de hacer una obra poética, tu no puedes ir a buscar las fuentes nutricias fuera del castellano. Es imposible, tú puedes buscar el "que" y el "cuando" en otra lengua pero el "cómo", la manera como se hace, solamente la puedes aprender en la tuya y es necesario que tú recorras este hilo de toda la lengua desde que nace hasta el presente y que dentro de ella te sitúes y hagas tu aportes.

Eugenio Montejo. Foto coloreada. Fotografía de Vasco Szinetar.


Eugenio Montejo -serio y pedagógico en su conversación- es uno de nuestros poetas más disciplinados y siempre que tiene oportunidad arremete contra la improvisación y a favor de la formación del poeta, comenzando por los clásicos del idioma y llegando hasta lecturas como las de Jung, un autor que considera imprescindible para la formación de un poeta contemporáneo.


Montejo ha publicado hasta los momentos cinco libros de poesía: Elegos (1967), Muerte y Memoria (1972), Algunas palabras (1976), Terredad (1978) y Trópico absoluto (1982), y uno de ensayo: La ventana oblicua. El próximo año aparecerá, por Monte Ávila Editores, el segundo volumen de El cuaderno de Blas Coll, con nuevas reflexiones de este delirante personaje sobre el actual infierno del castellano y la necesidad de una lengua compuesta totalmente de bisílabos y en que los adjetivos sean apenas un recuerdo muy lejano. 


Eloy Yagüe


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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


Enlaces relacionados:


































domingo, 18 de enero de 2026

Armando Rojas Guardia, novicio, rebelde y beatnick: Los "carnets" de un poeta sin carnet


Armando Rojas Guardia. 1984. Fotografía de Vasco Szinetar.


Estimados amigos

Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar esta entrevista hecha por Eloi Yagüe al ya desaparecido poeta venezolano Armando Rojas Guardia (Caracas, 8 de septiembre de 1949-Ib., 9 de julio de 2020) que fue publicada en la ya hace mucho desaparecida publicación mensual Clave. Una publicación patrocinada por el, también desaparecido, gracias al ChavismoConsejo Nacional de Cultura - CONAC de distribución gratuita y que venía encartada en el diario El Nacional. El texto fue tomado del número 34, Año II publicado el 22 de enero de 1984 en las páginas 12 y 13. 



Es necesario resaltar que este material es inédito en la red y que forma parte de la labor que venimos realizando de manera silenciosa desde hace algún tiempo de difundir material cultural venezolano, una labor que debería ser realizada por los entes culturales estatales y privados porque ellos poseen los medios financieros y materiales para cumplir con tal labor. En Venezuela el registro histórico en cualquier aspecto siempre es dejado de lado tanto por las individualidades del mundillo cultural, generalmente más abocados a la promoción personal, como por las instituciones culturales en Venezuela. Y mientras tanto nosotros venimos dando nuestro grano de arena cada vez que es posible para favorecer la difusión de la memoria cultural nacional, sin alharaca pero de forma contundente. Con verdadero espíritu crítico y tratando de alejarnos de las reuniones típicas de dantas literarias que suelen abocarse a la periódica labor de rubricarse loas recíprocas y para sobarse los lomos. Creemos que ya hemos ubicado el termino adecuado para denominar esa tierna e inmarcesible actividad criolla: el Dantismo Literario, mote inspirado en el dandismoaunque se podría reducirse a una sola palabra para aumentar su contundencia verbal y simbólica: Dantismo

En Venezuela usualmente labores (recopilación, transcripción y divulgación) como las que nosotros venimos  realizando calladamente se convierten en moneda de cambio para ganar reconocimiento y ser invitados a eventos "culturales" tales como las Ferias del Libro, eventos generalmente patrocinados por el régimen venezolano para dar la sensación de que no pasaba nada en Venezuela. Siempre nos hemos preguntado cual es la pertinencia de estas Ferias en Venezuela, eventos donde los escritores presentan libros impresos en el extranjero (generalmente tercerizando en una plataforma que defiende los derechos fundamentales de los trabajadores como Amazon) porque para la gran mayoría de los escritores es imposible costear una impresión en Venezuela. Y también porque en ningún de estos eventos se menciona la terrible situación en que vivimos los venezolanos. Porque mientras a la mayoría de los venezolanos los machaca una realidad filosa y horadante, muchos escritores sumergen la cabeza en un mundo lleno de virtudes y algunas autoridades universitarias compran apartamentos en Europa y mandan a sus hijos a estudiar en universidades privadas en esa península asiática mientras destruyen las bibliotecas de las universidades que regentan:

 Queremos dejar claro que no criticamos la edición de libros en Venezuela. A pesar de que  el gobierno actual venezolano tiene capacidades asombrosas como:

a) Hacer morir de mengua los pacientes en los hospitales porque entre otras cosas fue incapaz voluntariamente de sostener el sistema de salud convirtiéndose en el privatizador máximo de este rubro.

b) Producir  un inmenso número de presos políticos, como bledo en el campo, que existen en el país.

c) Provocar un soslayamiento intelectual voluntario de una realidad que anula nuestros derechos fundamentales en los trabajadores culturales más diversos. 


d) El empeño de romper records como medida propagandística que no mejoran la realidad de mayoría de la población venezolana. Los venezolanos saben de que tipos de records estamos hablando.

Creemos que los escritores pueden construir su torre de marfil particular que les permita conformar mundos alternos donde su creatividad tenga un libre juego pero eso no los exime de convertirse en voceros críticos de una realidad asfixiante que machaca a los venezolanosSabemos que nuestra postura ha tenido consecuencias para nosotros en el mundillo cultural venezolano que el mejor de los casos, obviaremos los peores, se ha manifestado como el distanciamiento de entes privados o de individuos manteniéndose con una vinculación que podría llamarse "políticamente correcta". Pero de lo que nunca nos podrán acusar de que hemos sidos zalameros del régimen o de sus extensiones que en Venezuela suelen llamarse enchufados.

Como es usual compartiremos esta entrada en Facebook y etiquetaremos a personas relacionadas con el mundo cultural venezolano. Y ustedes mismos, asiduos y queridos lectores, podrán comprobar el grado de complacencia o de contrariedad con lo aquí expresado de muchos personajes culturales o intelectuales de la realidad nacional sólo por el numero de veces que esta entrada sea compartida o comentada en esta plataforma. Y cada uno de ustedes podrán medir directamente en que medida nosotros estamos cerca de describir la verdad circundante que hace tiempo tomó nuestra casa.



Creemos que este es el primer fragmento de etsa publicación del Consejo Nacional de Cultura (CONAC) publicado digitalmente en la red. Hurgamos en ella y no conseguimos mención alguna a este órgano divulgativo del CONAC y tampoco conseguimos imagen alguna del mismo. Le agradecemos al escritor y divulgador Richard Montenegro que nos facilitara el material perteneciente a su hemeroteca familiar.

La única imagen que acompañaba al texto es la que abre la entrada, una fotografía de Armando Rojas Guardia tomada por el fotógrafo venezolano Vasco Szinetar. El resto de las imágenes fueron tomadas de diversas fuente y el montaje es nuestro procurando una visión agradable que permita la fácil lectura de la entrada y dando el respectivo contexto y respaldo para que el lector eventual pueda ubicarse en el tema, tiempo y espacio necesario para digerir provechosamente la entrada.


En este momento nos preguntamos: ¿Cuanto tiempo duro Clave?. Si alguien puede brindarnos la información estaremos muy agradecidos

Esperamos que disfruten realmente de este hallazgo y aprovechamos la ocasión para agradecer la compañía tanto de los lectores habituales, de los que nos abandonaron como de los eventuales.

Atentamente


La Gerencia



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Después de años sin publicar, este joven poeta, uno de los más importantes de la "generación de los 80", irrumpe con su primer libro de ensayo "Carnets y su segundo de poesía: Yo supe de la vieja herida 


Para quienes siguen de cerca la trayectoria de Armando Rojas Guardia, el poeta que se dio a conocer con Del mismo amor ardiendo (Caracas, 1979,  Monte Ávila Editores) no resulta sorprendente la aparición, en el transcurso de este año, de su primer libro de ensayo - Carnets -, que será editado por Fundarte.




La razón es que Rojas Guardia quién nació en Caracas en 1949, se ha convertido a la vuelta de pocos años en uno de los poetas más sólidos de su generación y, simultáneamente, en uno de sus más reflexivos miembros, sosteniendo una intensa labor de investigación crítica sobre la literatura venezolana, plasmada hasta los momentos en trabajos publicados en diferentes medios fundamentalmente la prensa y revista literarias, bajo los cuales subyace una madura y coherente visión del hecho literario.

Fundarte. Imagen tomada de aquí.



Es Carnets un libro singular: en él se entrecruza lo autobiográfico con lo ensayístico y está compuesto por apuntes a la manera de un diario vital, nada sistemático (Rojas Guardia confiesa una "desconfianza instintiva contra los sistemas"), pero sí muy intenso. Allí se pueden encontrar desde fragmentos de cartas hasta párrafos íntegros, textuales de Nietzche, Camus, Kafka o los Evangelios. "Consiste básicamente - explica- en reflexiones sobre la experiencia interior ligada al erotismo, a la religiosidad, a la locura y a la política. La fuente principal es el material extraído de mis diarios".

Rojas Guardia considera que no contamos con libros-testimonio de los escritores, en los que los autores expliquen como resolvieron determinados problemas literarios e incluso vitales. Carnets apunta en este sentido, aunque en ningún momento debe considerarse como un libro acabado, sino como un peldaño, el resultado de la reflexión sobre una etapa existencial determinada y no completamente cerrada.

Así pues, el ensayista en este caso deviene no por incursión, sino por decantación. "Cada vez me apasiona más el ensayo", señala.

Como una de las razones que motivan este ejercicio, se encuentra la necesidad de fundamentar una ruptura estética con la generación de poetas precedentes de la llamada "generación de los 70". Durante un tiempo, la actividad teórica y crítica de Rojas Guardia estuvo asociada a la génesis y esplendor del Grupo Tráfico, que se planteó como una toma de posición divergente frente a lo que el propio Rojas Guardia califica como la "moda textualista", signada por la factura de una poesía fuertemente afrancesada,equivalente al cinetismo en las artes plásticas.

"En su mejor versión - señala Rojas Guardia - , esta corriente surge de los avances más radicales de la poesía de la modernidad y la contaminación literaria de los estudios semiológicos y lingüísticos. Creo que en nuestro país ha habido una influencia avasallante de la poesía francesa y una especie de olvido de otro universo distinto que es la poesía en lengua inglesa, sobre todo la norteamericana".

Desde "Tráfico" se lanzaron obuses contra ese textualismo y a favor de una poesía que retomara la calle, lo cotidiano, el habla coloquial, en suma, una  poesía más emparentada con los postulados de la generación beat norteamericana de los años cincuenta (Kerouac, Ginsberg, Burroughs, Corso, Ferlinghetti). Indudablemente los jovenes militantes de Tráfico debieron documentar previamente sus andanadas contra los "setentistas" para, según Rojas Guardia "no repetir acríticamente sus parametros, según los cuales la modernidad en Venezuela empieza con José Antonio Ramos Sucres, sigue con Gerbasi y termina con ellos".

Grupo literario Tráfico. De izquierda a derecha: Rafael Castillo Zapata, Alberto Márquez, Igor BarretoYolanda Pantin, Armando Rojas Guardia y Miguel Márquez. Foto: Vasco Szinetar.
Imagen tomada de Pinterest.


En tal sentido, ARG tuvo notable participación y se destacó en la defensa de los postulados del grupo mientras este duró, aunque reconociendo los aportes de aquella generación que se propuso "modernizar" la poesía en Venezuela y acabar con el "soneteo", según expresión de Juan Sánchez Peláez, uno de sus más conspicuos representantes.

Otra de las preocupaciones de Rojas Guardia ha sido observar la dinámica de los jóvenes escritores en el país. "Yo tengo la sospecha - afirma - de que en las últimas promociones literarias hay mucha gentebque no sabe redactar una cuartilla en castellano. Se usa el poema breve, la ruptura de la sintaxis y espacios en blanco como refugio de la ignorancia y en ocasiones hasta de la estulticia".



Sin embargo, reconoce el aporte de por lo menos tres poetas jóvenes formalistas, que considera trabajan seriamente, como son Salvador Tenreiro, Lourdes Sifontes y Alberto Guaura, aunque en general lamenta el desdén con que los jóvenes escritores consideran la literatura española, especialmente la clásica, cuyo conocimiento resulta fundamental, pues remite a los orígenes de nuestro idioma.


Como parte de su trabajo de investigación, Armando Rojas Guardia ha llegado ha reivindicar a varios poetas venezolanos, tales como Rodolfo Moleiro y Luis Enrique Mármol, que permanecían relegados debido a los criterios estéticos dominantes.


YO SUPE DE LA VIEJA HERIDA

A los tres años Armando, hijo de poeta, ya sabía que significaba esta palabra, a quién designaba: "a un hombre que se relaciona amorosamente con las cosas". El pequeño Armando recitaba a los animales y a las plantas, repitiendo inconscientemente la actitud franciscana. "Olvidé esto - señala - hasta los 15 años, cuando se superpusieron otras vocaciones, entre ellas la religiosa". 

A esa edad, leyendo a García Lorca, Armando se quedó encandilado con un flash que le decía: "tu destino es ser poeta".

De ahí en adelante se trató de hacer unequilibrio sobre una cuerda floja: "conjugar esa vocación poética con la religiosa", según él mismo dice. En 1967 entro al noviciado jesuita dejando, simultáneamente, de escribir. Cuatro años duró esa experiencia, cuyos alcances aún se prolongan.

- Descubrí que mi literatura se nutría de mis propias máscaras, de mis mentiras de mi narcisismo. Manoseaba al yo y se nutría de mis desechos existenciales. De ahí la necesidad del silencio y de trascender el lujo escénico de la palabra, para estar totalmente desnudo frente a Dios.

Tras esos cuatros años de escaso contacto con la poesía, Rojas Guardia rompe con su formación religiosa. El motivo más inmediato ( o aparente) fue la asunción de un compromiso político con el socialismo. Pero posteriormente afloraron otras razones mucho más profundas y difíciles de aceptar, entre ellas, la más importante la conciliación con el cuerpo. "Me sentía como una nube en pantalones", explica Rojas Guardia. Y entonces, "bajó al infierno" para buscar ese cuerpo que había olvidado. Cuando subió, tenía unas palabras que reflejaban culpa y miedo, pero no por eso dejó de escribirlas: "Veo la literatura íntimamente ligada a mi historia pasional. He descubierto que la literatura sirve a mi afán de sinceración conmigo mismo. Me di cuenta que la palabra es más ambivalente y ambigua de lo que pensaba. Es oropel y también desnudez, sobre todo si uno la asume no como matemética formal, sino como una de las más grandes experiencias existenciales".

Yo supe de la vieja herida (en proceso de publicación por Monte Ávila) constituye el reflejo poético del proceso de reasunción de la sexualidad, de una manera cnflictiva. Uno de los amigos de Rojas Guardia que tuvo acceso a al poemario mecanografiado señaló que en él no hay sensuaidad gozosamente asumida, sino conflictuada, tensa. El mismo título semeja un bolero del más agudo despecho. El tono general, al igual que en Del mismo amor ardiendo, tiene que ver con "el espectro católico de la confesión" (Foucault dixit) y la desnudez del texto es una forma de expiar los pecados de la carne. Pero no es una catarsis, como lo demuestra el oficio poético que se despliega lúcido y sereno (amargo en ocasiones) por sus páginas.

"Una poesía contaminada de humanidad, aquello que quería Pavese que cuando leas sepas que un hombre te habla", rige el último libro de Rojas Guardia y revela la concepción que su autor guarda de la escritura "un arma de conocimiento de mí mismo, a la que no siento necesidad de renunciar"




Nota: Armando Rojas Guardia, (1949-9/7/2020). Era filosofo, poeta, ensayista. Su trabajo reconocido internacionalmente fue traducido a diversos idiomas. Fue uno de los fundadores del grupo Tráfico (1981). Entre sus libros publicado en Venezuela: Del mismo amor ardiendo (1979), Poemas de quebrada de la virgen (1985), Yo que supe de la vieja herida (1985), Hacia la noche viva (1989), La nada vigilante (1994), El esplendor y la espera (2000), Patria (2008), Mapa del desalojo (2014). Entre sus ensayos: El Dios de la intemperie (1985), El calidoscopio de Hermes, (1989), Diario merideño (1992), Crónica de la memoria (1999), La otra locura (2017), El deseo y el infinito (diarios 2015-2017) y Proserpina (2015). Premio del Consejo Nacional de Cultura de Venezuela (1986-1996). Premio de ensayos de la Bienal Mariano Picón Salas (1997). Miembro de la Academia del idioma español, (2016-2020).


Tomado de El Nacional.



miércoles, 10 de julio de 2024

Eduardo Liendo,escritor venezolano: Los venezolanos no deben resignarse a la pobreza

 



Eduardo Liendo: La utopía no resistió la prueba de la realidad


por Eloi Yagüe Jarque | @eloiyague


13 diciembre, 2015 1:40 am



Si te acuerdas de la portada del disco Sargento Pimienta y el Club de los Corazones Solitarios de los Beatles, tal vez el album más famoso de la banda de Liverpool, tendrás una idea de por dónde va Contigo en la distancia, la novela más reciente del escritor venezolano Eduardo Liendo; sí, el mismo que se acaba de ganar el Premio de los Libreros correspondiente a  2015.




De esta manera Liendo, nacido en Caracas en 1941, cierra el año con broche de oro, pues ya antes había sido distinguido con el doctorado en Letras Honoris Causa de la Universidad Cecilio Acosta en Maracaibo, que compartió con Francisco Massiani, y además participó en las ferias del libro de Valencia, Caracas y Margarita.


Liendo corona en esta novela una trayectoria literaria de muchos años, pero siempre fiel a la imaginación, un caso raro en nuestro mundillo literario tan apegado al realismo. Pero no Liendo, él desata los amarres de la imaginación y su prosa alcanza vuelos líricos cuando se une a la memoria, esa otro gran motor de toda buena literatura.

Luis Miguel - Contigo En La Distancia (Official Music Video)

https://www.youtube.com/watch?v=lLiPh6kmFoU



HACIA EL FINAL DEL FIN 


Elmer, un niño caraqueño, decide salir de su casa en Prado de María a emprender un viaje y para ello se acerca a la parada más cercana y se monta en el Circunvalación N° 13, un autobús que hace un largo recorrido rodeando la ciudad. El niño está emocionado por haber tomado la determinación de salir solo, sin pedir permiso a su mamá. Sin embargo, éste no es un autobús cualquiera, está manejado por un chofer medio loco, con bigotes y gorra roja, y lo asiste un colector llamado Sócrates.


Por las ventanas del vehículo, el niño ve pasando toda su vida, como si fuese un adulto.





Enseguida entendemos que el viaje es simbólico: este niño en verdad es un adulto que recuerda su vida y el viaje, sin retorno, es una metáfora de la existencia. El chofer explica que ese autobús no se detiene sino hasta llegar “al final del fin”. Pero el viaje no es tedioso, por el contrario, se anima con una cantidad de personajes que van subiendo al autobús: los que Elmer conoció de niño o de adulto, sus héroes del cine o de la música, sus personajes literarios favoritos y, siempre serio, absorto, el doctor José Gregorio Hernández.

José Gregorio Hernández.




–¿Por qué entre tantas referencias musicales escogiste este bolero para titular tu novela?


–Por el sentido de evocación que tiene la letra. Contigo en la distancia es un bolero del compositor cubano César Portillo de la Luz, quien lo compuso a los 24 años y murió a los noventa y pico. Es una de las canciones más interpretadas. La versión que más me gusta es la que canta Sadel. Me pareció una canción muy hermosa para un reencuentro entre Elmer y su maestra Omaira de primer grado, de la que está secretamente enamorado.


CONTIGO EN LA DISTANCIA - CHRISTINA AGUILERA

https://www.youtube.com/watch?v=SG3yW9t5j70


–¿Ser escritor es una manía incurable?


–Sí, por lo menos en mi caso, porque aunque yo no esté escribiendo todos los días siempre ando en un proyecto. Recuerdo una vez que Pancho Massiani dijo que escribir era una maldición porque cuando él iba a escribir pensaba “yo debería estar en la playa, echándome tragos y viendo chicas en bikini”, y cuando estaba en la playa pensaba “yo debería estar escribiendo”. De todas formas como es una esclavitud, digamos que voluntaria, no tiene porqué dejarse sino todo lo contrario: agradecerse casi como un don. Poderse expresar mediante la palabra escrita es un privilegio grande. Incluso desde el punto de vista terapéutico. Creo que era Gunter Grass quien decía que no sabía cómo hacían otras personas para quitarse sus neurosis, pero él escribía. Evidentemente, hay bastante de catarsis. Además es un ejercicio de imaginación.


Tves - Ciclo Magos de la Palabra - Los Platos del Diablo


–También aparece Franz Kafka, quien dice: “En contra de toda tranquilidad, me aferro a mi novela…gracias a que escribo me mantengo vivo”.


Kafka es un autor que, sin yo haberme calificado nunca de kafkiano, al final ha resultado que su influencia en mí es mucho más grande de lo que imaginaba, tan es así que escribí Las kuitas del hombre mosca, que es una historia de metamorfosis; en Los Platos del diablo hay una persecución del retrato de K. Siempre está en mis escritos.

Los platos del diablo (1992)



En cierto momento del trayecto Harry Haller se monta en el autobús. ¿por qué?


El lobo estepario es un libro esencial para mí como lector y como escritor porque yo lo leí a los 21 años, estando preso en Tacarigua. Me rompió los esquemas porque yo el único realismo que conocía era el ruso y un poco el francés. Leía mucho a Tolstoi, a Dostoievsky a Flaubert, todos esos autores los leí temprano, pero esta novela rompía con ese tipo de realismo, metía la imaginación en escena. Hacía de la personalidad una cosa que me interesó muchísimo. Después de leer eso me interesó el autor, Hermann Hesse; leí otros libros suyos, pero siempre vuelvo al Lobo estepario, me divierte muchísimo, me enseña mucho sobre la condición humana.


“LA UTOPÍA TIENE LAS RODILLAS ENSANGRENTADAS”



Eduardo Liendo fue militante político de izquierda en la Década Violenta, la de los sesenta, pero cayó detenido y estuvo preso seis años en la Isla de Tacarigua o Isla del Burro, ubicada en el Lago de Valencia. Ya había sido usada como lugar de reclusión de presos políticos antigomecistas y la reabrió Rómulo Betancourt como campo de concentración para guerrilleros, llegando a convertirse en una cárcel tan cruel como La Rotunda de Gómez.



En la novela, un grupo de presos liderado por el monje anarquista Arcadio Hipólito planea una fuga de la Isla de las Pasiones Literarias y a tal efecto abren un túnel, que también les sirve para esconder los libros que son su más preciado tesoro, porque les permiten soñar y ser libres. Luego se fugan, pero en esa fuga imaginaria aparece el mar, no el lago de Valencia.


–Todo eso del cuidado a los libros es verdad. Yo recuerdo que un libro que amé y que protegí de la guardia fue Juan Cristóbal, de Romain Rolland. Este libro lo cuidé en serio porque estábamos haciendo una huelga de hambre, la guardia entró rompiendo todo y yo lo tenía escondido;  salvar ese libro que tiene como mil páginas fue una proeza. Siempre lo tuve como una cosa extraordinaria, porque parecía un libro mandado a hacer para que uno se enamore del paisaje y de la protagonista Antonette.


–Tú estuviste preso por una utopía. ¿Crees que haya alguna utopía por la que valga la pena vivir o morir?


–Por lo menos la utopía en la que nosotros creímos –felicidad para todos– creo que no resistió la prueba de la realidad. Hubo generaciones completas que murieron por la utopía; una la conoces tú muy bien que es la guerra civil española. La gente caía presa e iban a la muerte pensando que lo estaban haciendo por sus nietos. Ahora eso es lo que está fracturado. Lo que no quiere decir las ilusiones y los sueños del hombre porque esos son eternos. Pero la utopía como lugar paradisiaco donde todos los hombres son iguales, donde las diferencias de clase desaparecen, eso sí está liquidado.

Contigo a la Distancia. Alfredo Sadel.



–¿Pero sí podemos aspirar a una vida mejor?


–Cómo no. Es más, yo suscribo lo que dijo Amiel: que la ilusión es el motor universal. Yo pensaba, cuando aún era revolucionario, que la utopía era liquidar la pobreza; eso sí es factible porque incluso otros países ya prácticamente lo han logrado. ¿Por qué nosotros debemos resignarnos a tener pobreza siendo países que tienen recursos considerables? Si tú me preguntas por una utopía real para Venezuela hoy te diría que es esa: eliminar la pobreza.


DOY POR VIVIDO LO SOÑADO


El Circunvalación Nº  13 sigue su recorrido por una Caracas que ya no existe. En un momento dado se desvía por una carretera misteriosa, a veces parece volar entre las nubes. Se suben otros personajes, quienes hablan con Elmer. Don Pedro Vargas les dedica toda una serenata, complaciendo peticiones. Elmer se pregunta cómo es que cabe tanta gente en el autobús. Tal vez la respuesta está en que la parte trasera hay como una niebla donde los personajes desaparecen.


–En tu novela son importantes los personajes femeninos como la tía Maruja, la maestra Omaira, Micaela, Eri, la sirena Lisber, pero háblame de la abuela Gregoria. Dicen que detrás de todo narrador hay una abuela que le contaba cuentos.


–Gregoria era más bien lacónica. Una abuela que suplió un poco a la madre porque aunque mi mamá nunca estuvo plenamente ausente, ella trabajaba en una pequeña quincalla. Y mi abuela era la que lidiaba con los varones; uno después se da cuenta de lo que representaron algunas personas en mi vida. Ella era la bondad, la protección, a veces el regaño. Vivía en Prado de María, calle La Saleta detrás de la unidad educativa Gran Colombia; allí había una carbonería y guardaba su coche Isidoro, el último cochero de Caracas.


–Es un soplo la vida… ¿entre tango y bolero qué prefieres?


–Depende del momento. El tango es la tragedia, el legado de los emigrados, ocurre en los suburbios y allí hay un componente de desarraigo muy grande, una nostalgia por algo que se perdió. Volver es un gran poema y cantado por Gardel, un gran tango.


–Este es un libro escrito desde la nostalgia ¿La nostalgia es una trampa?


–Tiene un componente nostálgico obvio. Es inevitable porque hay conexiones con la nostalgia específica, inesperadas algunas, por eso la música juega un papel tan determinante. Tú la puedes provocar, pero también es inesperada. Cuando escuchas una canción tu te remontas: coño, estaba en la escuela o en la universidad, estaba enamorado de fulanita. Entonces te da la calihueva. Cuando estábamos presos y decían: coño, estás encalihuevado, quería decir que no te había llegado visita, que estabas down.


–Algunos dicen que tiempos pasados fueron mejores. No veo esa consideración en tu novela.


–A Ana Teresa Torres le gustó la novela, y hace una reflexión que me encantó; ella dice que lo que más le impresiona es que no sólo hay una recuperación del tiempo sino del espacio, que los personajes siempre están hablando en primera persona y en presente. Marilyn Monroe, por ejemplo, habla en presente.


–Dijiste en otra entrevista que no eras el escritor que hubieras soñado.


–Fue un tanto espontáneo, no tengo una reflexión en particular. Tú sabes que la ensoñación siempre va por encima de la realidad. Cuando a ti te felicitan por algo, te sientes como un triunfado; pero el que sabe la medida de tu ensoñación eres tu mismo. Si no eres vanidoso piensas que deberías haber logrado mucho más. No he escrito la novela que siempre quise porque esas cosas muchas veces no se planifican. García Márquez, cuando escribió Cien años de soledad, pensaba que de su novela no se venderían más de cinco mil ejemplares. Y se produce aquel fenómeno extraordinario. Después escribe “con todos los hierros”, El otoño del patriarca, libro que se queda en las estanterías de las librerías. Cada libro es un imponderable.


–Cómo te sientes con respecto al reconocimiento que finalmente has obtenido.


–No es que uno trabaje para el éxito, pero sí para el aprecio de los lectores. Los logros y  reconocimientos en la mayoría de los escritores, son tardíos, y cuando se producen te parece que se lo están dando a otro. Pero yo estoy viviendo un estado de gratitud y agradecimiento. La feria en Margarita, luego en Valencia y acá y después el doctorado honoris causa… Si eso no llena tu expectativa, tu pequeño ego, entonces nada lo hace.


El Circunvalación Nº 13 ya ha pasado por las calles de la Nostalgia, del Amor y de los Cines, ya se acerca “al final del fin”. Cada vez se parece más al Submarino Amarillo de los Beatles, por eso no debe extrañar que se suba John Lennon a cantar Imagine.


A sus 74 años, Eduardo Liendo sigue escribiendo aunque tal vez no dedicándole el tiempo que desearía por motivos de salud. El cineasta Woody Allen, a quien admira y metió en su novela, cumplía 80 años el día de la entrevista y sigue muy activo.


–Tengo un proyecto novelístico que ojalá lo pueda cumplir, porque Salvador Garmendia decía una vaina que a mí me encantaba: mientras un novelista tenga una novela en la cabeza no se puede morir.



Tomado de Efecto Cocuyo









Eduardo Liendo | 4Dromedarios
420 visualizaciones  12 ene 2018





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