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miércoles, 11 de febrero de 2026

Oswaldo Trejo a Alberto Jiménez Ure: Mis obras, una vez que salen de las imprentas, evito leerlas. Hacerlo es narcisismo









Estimados liponautas


Hoy compartimos con ustedes esta entrevista que conseguimos hurgando en la web de Oswaldo Trejo, un escritor que posee poco material en la red. Ahora podrán leerla directamente sin descar ningún pdf. En la medida de nuestras posibilidades compartiremos más material de Trejo en este blog, incluyendo alguna  entrevista inédita de este escritor en la red de redes.


Esperamos que disfruten de la entrada.


Atentamente


La Gerencia


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ENTREVISTA CON EL ESCRITOR OSWALDO TREJO 


«Soy incapaz de entregar volúmenes de 500 páginas, cada uno sobre lo Humano y Divino»


Por Alberto JIMÉNEZ URE

(En El Universal, Caracas, el 26-02-1989)





Aun cuando Oswaldo Trejo insinuó, durante nuestra conversación, que ya en También los hombres son ciudades (novela, 1962) su escritura delataba su futuro experimentalismo, hoy explícito en Texto de un texto con teresas (novela, 1975), atrevo sostener que pasó –sin previo anuncio- de un territorio signado por la linealidad o formulación clásica al goce ilimitado de la impenetrabilidad. Digo [im] penetrabilidad para querellarme con quienes sólo reconocen la literatura reglamentaria, convencional. Oportunamente, Barthes, Paz, Wilson y otros críticos notables defendieron la libertad o desparpajo de los hacedores frente a lectores anónimos o espectadores de esa ceremonia privada y sagrada llamada creación.

Quien [como Trejo] auténticamente escribe libre de bogas, exigencias empresariales-grupales culmina en un triunfo solitario: lograr mantener la necesaria separación entre autor y lectores.

Todo cuanto expuse amenaza con ofuscarme mientras esperaba, impaciente, platicar con mi amigo. Había llegado a Mérida para recibir una «distinción» por parte del «Vicerrector Académico» de la Universidad de Los Andes. Junto al abogado-escritor José Esteban Mantilla M. y Jesús Serra Pérez, gran poeta, crítico y Director del Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Picón Febres, recibí al «Premio Nacional de Literatura» [1988] y autor de Escuchando al Idiota.

Lo acompañamos al hotel. Luego de los fastidiosos y obligatorios registros de identificación, fuimos con él hacia la Televisora Andina de Mérida [TAM] Francisco Rivera, Elvira Macht de Vera y yo. Los mencionados y respetables ensayistas venezolanos fueron invitados por la ULA para disertar sobre el trabajo intelectual del homenajeado. 

-¿Cuánto tiempo tenías sin venir a Mérida? –lo interrogué más tarde, en un apartado cafetín.

-7 años –rápido, me respondió.

-¿Cómo te sientes aquí?

-Bueno, Alberto, siempre que vengo a Mérida me sorprende encontrarla en ese proceso de crecimiento que inició luego de mi partida  [a comienzos del Año 1940] Mi ausencia ha sido larga, pero, he permanecido atento a lo que sucede en el Estado Mérida: mediante las informaciones periodísticas y comentarios que recibo de familiares o amigos […] Me hubiera gustado vivir largo tiempo aquí, tal vez sea todavía posible.

-El año pasado, Oswaldo, vino Juan Liscano a Mérida y me comunicó su deseo de quedarse en nuestra ciudad durante largos períodos. Las montañas cautivan a todos los hacedores. ¿Por qué no aprovechas y retomas tu tierra natal por residencia?

-Tendría que esperar concluir una serie de compromisos que me obligan permanecer en Caracas […] También necesito terminar algunos trabajos literarios, antes de acometer mi probable reinserción a Mérida. Empezaría por crearme un mundo de relaciones para el nuevo acostumbramiento: me agradaría empezar con breves y frecuentes viajes.

-Hablemos del homenaje institucional que la Universidad de Los Andes, merecidamente, te ha preparado […]

-Mira, Alberto: jamás pasó por mi mente que pudiera ser honrado con el «Premio Nacional de Literatura», ello por cuanto nunca, en mi carrera literaria, he participado en concursos. No espero premios o recompensas. Cuando me informaron sobre el asunto, fui el primer sorprendido. Mucho menos imaginé que una muy prestigiosa institución como la Universidad de Los Andes, tan antigua, que hizo Mérida la ciudad de los doctores y letrados, me invitase para agasajarme.  Ella comparte conmigo el premio que es de mi Estado. Me conmueve, verdaderamente. Estoy agradecido.

Imagen tomada de aquí


Hicimos una pausa para refrigerios. José Esteban, el abogado antes mencionado, observaba, con mucha curiosidad, a Trejo. Sospeché que intentaba formularle alguna pregunta. Pero, se mantuvo inexplicablemente en silencio y el novelista miraba a los transeúntes.

-A propósito de tu obra, Oswaldo, advierto tu cambio [casi abrupto] de estilo –discerní para romper el mutismo-. De narrador clásico, lineal, proclive contar anécdotas, palpable en También los hombres son ciudades, culminas en lo que ciertos críticos califican «textualismo» o «escritura experimental». Acaso, ¿te cansaste de los lectores comunes para cautivar, mediante desenfados, algo inimaginable y recóndito?

-Comenzaré por aclararte lo referente al cansancio que le pueda producir a un escritor tener lectores comunes o no –frunció su entrecejo-. En mi extenso ejercicio escritural, de casi 40 años, jamás me planteé fórmulas para vincularme con lectores. Si era o no conveniente tenerlos, pocos o muchos. Redacto sin preocuparme por el destino de mi trabajo. Creo en aquella frase, tal vez muy egoísta: «Primero yo, después yo y siempre yo». En mi opinión, lo importante es el enfrentamiento con el acto de escribir: no se le puede pedir ayuda a supuestos lectores. Una vez que concluyo un texto, cuya justificación está en el hecho mismo de haberlo realizado, no contabilizo un «debe» y «haber» sobre lectores a quienes les haya interesado.

-Al respecto, Oswaldo, quiero decirte algo  […]

-De acuerdo, pero, necesito responder, con mayor amplitud, tu pregunta relacionada con la escritura directa, lineal, de anécdota abierta o cerrada, que aludes. Entre mis obras, También los hombres son ciudades es la que tiene, efectivamente, más lectores. La mayoría me habla de esa novela y del cuento Aspacia tenía nombre de corneta, mientras desconoce y le cansa Texto de un texto con teresas y otros afines que he publicado. El primero que escribí fue Escuchando al Idiota, que aparece en mi libro de cuentos titulado Los cuatro pies (1948) Diría que fue la levadura de todos mis relatos hasta la actualidad. También los hombres son ciudades fue un paréntesis para sacarme visiones de infante. 

-En los últimos tiempos, Trejo, la mayoría de los prosistas venezolanos ha claudicado ante las exigencias de las editoriales que evitan riesgos. Sólo publican cuanto pueden vender fácilmente. Los libros de relatos, novelas y ensayos de naturaleza histórica que deben ser poco profundos: en exceso periodísticos, cuyos temas seduzcan. ¿Qué opinas?

-Nunca he experimentado una situación como esa, Alberto, que rechazaría. Hasta el momento, ninguna editorial me ha solicitado un libro: ni extenso o breve, lo cual se debe a que tienen la certeza que no podría satisfacerlos con una obra para el consumo masivo. Eso me alegra. No estoy apto para desarrollar temáticas preestablecidas, con grandes ficheros a mano. Soy incapaz de entregar volúmenes de 500 páginas, cada uno sobre lo Humano y Divino […]

«Escribo a causa de esa imposibilidad –expuso para terminar la entrevista-. No de corrido, sino deletreando. Así igual leo los textos de colegas. Mis obras, una vez que salen de las imprentas, evito leerlas. Hacerlo es narcisismo» 





https://www.researchgate.net/publication/330292971_ENTREVISTA_CON_EL_ESCRITOR_OSWALDO_TREJO_EL_UNIVERSAL_CARACAS_1989



Enlaces relacionados:


Oswaldo Trejo a Alberto Jiménez Ure: Mis obras, una vez que salen de las imprentas, evito leerlas. Hacerlo es narcisismo



Oswaldo Trejo en el Salón de relegados (XI)








miércoles, 4 de septiembre de 2024

Giovanni Nani, rector de la UAM, y su equipo acosan a los estudiantes contrarios a la dictadura de Maduro

 



En esta universidad no se habla mal de Maduro


Las autoridades de la Universidad Arturo Michelena se infiltraron en grupos de WhatsApp de sus estudiantes. Allí detectaron a aquellos que se pronunciaban contra el fraude electoral del 28J y criticaban el respaldo abierto del rector al oficialismo. A los descubiertos les ofrecieron la “oportunidad” de escoger sus propios castigos: o arrepentimiento y suspensión hasta por dos semestres en el campus o, ya a merced de la ley de la calle, expulsión permanente y denuncia ante la Fiscalía por delitos de odio. La universidad prolongaba así su historial de cruce con prácticas y cuerpos de represión.


Esa tarde de agosto de 2024 era como cualquier otra para O., quien acababa de hacer sus deberes estudiantiles del día y decidió tomar un breve descanso en casa. Se sentó y empezó a revisar su celular para pasar el tiempo. Entonces se tropezó con un detalle que rompería su rutina.


Notó que al teléfono le había llegado una notificación de Google advirtiéndole que la dirección de correo electrónico que normalmente usaba como estudiante de la privada Universidad Arturo Michelena (UAM), presentaba fallas. Quiso ingresar a la cuenta para chequear el problema, pero se percató de que su sesión había sido cerrada por una orden de inhabilitación de la propia universidad. Enseguida revisó su usuario en Terna (la plataforma que la institución utiliza para cargar las notas y procesar los pagos de matrículas) y se encontró con el mismo resultado. 


Si bien en ese instante O. ya podía intuir por cuál motivo estaba ocurriendo todo aquel veto electrónico contra su persona, no pudo evitar el nerviosismo. Pero apenas recobró la calma, se puso a averiguar: entonces constató que decenas de estudiantes de la UAM tenían el mismo problema.


“Ahí, de inmediato, fue que supe que no se trataba de un error, sino de algo a dedo”, contó O. al reportero de Armando.info. Bajo esa premisa, varios de los afectados, como O., se coordinaron para obtener tanto una versión oficial como una solución para el percance. Preguntaron a las autoridades universitarias y no obtuvieron respuesta alguna en esos primeros contactos. El asunto no era menor para el grupo de jóvenes: mientras se mantenía la inhabilitación, perdían la posibilidad de entregar tareas y realizar exámenes. Podía hasta ocasionar la interrupción de sus estudios universitarios. 


Tuvieron que pasar unos días más para que comenzaran a sonar los teléfonos personales de los estudiantes o, en algunos casos, de sus padres y representantes. Con las llamadas, hechas desde la Consultoría Jurídica de la UAM, se les convocaba a una reunión en la recién inaugurada sede de la universidad en el centro histórico de Valencia, la capital del estado Carabobo, en el centronorte de Venezuela​. Allí iban a descubrir que el incidente con sus accesos electrónicos no había sido accidental.



Esto es por tu bien



Cuando S., otro de los estudiantes inhabilitados en la esfera virtual, acudió a la cita, uno de los docentes que lo recibieron le preguntó si sabía por qué estaba allí. S. respondió con un tajante “no”. ​L​a respuesta sirvió para que Pedro Flores, Vicerrector Académico y Consultor Jurídico de la institución, a la cabeza del grupo de autoridades universitarias en esa reunión, ​empezara a contradecirle con las "pruebas" en la mano. A S. le pusieron enfrente una carpeta con cuatro folios. Cada una de esas hojas contenía una relación de capturas de pantalla con comentarios que S. había intercambiado unos días antes a través de un grupo de estudiantes en WhatsApp. Al propio autor sus posts le lucían apenas sarcásticos; pero, por lo que le decían, ahora S. se enteraba de que las autoridades universitarias los encontraban ofensivos.


Le dieron a firmar un “acta de apercibimiento”. No puso reparos en hacerlo. Por el acta, S. se obligaba a presentar desde sus cuentas de redes sociales una disculpa pública a la UAM, así como a dejar de ​e​mitir críticas ​c​ontra la institución o mensajes que sus directivos pudieran calificar como “expresiones ofensivas”. De no cumplir lo estipulado, advertía el documento, habría consecuencias.




Como esta fueron entregadas varias “actas de apercibimiento” por parte de la Consultoría Jurídica de la UAM, en las que se informa a los estudiantes "infractores" de la obligación de disculparse so pena de castigos mayores. Crédito: Imagen tomada del documento.

¿Cuáles podrían ser esas consecuencias? Las autoridades universitarias no se ahorraron pormenores al describirlas en la reunión. En el peor de los casos, dijeron a los estudiantes, podían tocarles de 20 a 30 años de prisión por delitos tipificados en la Ley Contra el Odio. Por lo tanto, insistía Pedro Flores, junto a Luis Cabrera, Director Académico de la Facultad de Humanidades, Letras y Artes, y a Fredy Martínez, abogado y docente de la universidad (quien luego en su cuenta de X negaría haber hecho algo así), la sanción disciplinaria que la universidad les imponía era por su bien; si se acogían a ella, iban a tener la “oportunidad” de resolver el conflicto mediante una “vía institucional” establecida por la UAM. La alternativa a esa mano tendida que se les ofrecía a los estudiantes, sería la de enfrentar el sistema judicial regular que el oficialismo chavista-madurista controla con riendas cortas.


“Hay dos formas de resolver esta situación”, aseguró Flores en uno de esos careos con estudiantes, para luego advertir: O “nosotros ponemos todas esas captures [imágenes de los mensajes en Whatsapp o publicaciones en las redes sociales de los estudiantes] en manos de los órganos judiciales y policiales para que hagan la averiguación correspondiente, porque estamos frente a un delito", o "la universidad ha decidido resolverlo en el ámbito académico y universitario para que las consecuencias no sean más graves, lo cual no garantiza que los órganos judiciales o policiales [no] inicien una averiguación de oficio o por instancias de alguna persona que se sienta afectada”.


Los miembros de la Consultoría Jurídica de la UAM tenían cada caso documentado con un expediente como el que habían mostrado a S., según confirmaron otras cuatro fuentes con conocimiento de las reuniones. Además, esas autoridades revelaron que las indagaciones habían estado a cargo de una “comisión designada por la universidad”, cuyos miembros no se dieron a conocer aduciendo consideraciones “de confidencialidad”. 


Una de las tareas acometidas por esa comisión habría sido la de determinar el rango de gravedad de cada uno de los casos, de modo de clasificarlos a posteriori en tres categorías:  "Menos grave, grave y gravísimo”; las penas que se les aplicarían a los potenciales sancionados tendrían severidades distintas, también según ese escalafón. Así, a los responsables de los casos “menos graves” y “graves” solo se les plantearía la firma del acuerdo de “arrepentimiento”. Pero a los de los casos considerados como “gravísimos” se les reservó una elección diabólica: debían escoger entre retirarse voluntariamente de la casa de estudios por dos semestres consecutivos, por un lado, o sufrir una expulsión de por vida, por el otro.    


Allí no acabaron las advertencias de las autoridades universitarias. Avisaron a los estudiantes que no se molestaran en publicar sus historias o hablar con periodistas, porque tenían documentado caso por caso y, si alguno lo hacía, iban a saber de quién se trataba, según la versión de diversas fuentes.


Por la misma fórmula, al menos 60 estudiantes de la UAM, con O. y S. entre ellos, se encontraron entre la espada y la pared. En un evento sin precedentes en la educación universitaria venezolana, que combinó restricciones a la libertad de expresión con la vigilancia electrónica, una comisión encubierta de la UAM se había dedicado a monitorear sus comentarios en chats grupales de mensajería o en redes sociales (muchas veces publicados bajo cuentas anónimas sin una clara vinculación con el estudiantado) para usarlos en su contra. Se les acusaba de transgredir con esas publicaciones la Normativa de los Alumnos que, supuestamente, cada uno de ellos había aceptado por defecto al momento de inscribirse.




El Vicerrector Académico y también Consultor Jurídico de la UAM, Pedro Flores Tirado, ha encabezado personalmente la 'razzia' estudiantil. Crédito: Imagen tomada del sitio web de la UAM.



Mordaza universitaria



El proceso usado por las autoridades universitarias (valiéndose de personas infiltradas para espiar y extraer de grupos privados de Whatsapp los mensajes de los estudiantes) parte de una seria irregularidad, según argumentaron varios abogados especialistas consultados para esta historia, que pidieron no ser identificados: viola el derecho a la intimidad y la privacidad de las comunicaciones de los estudiantes, que se establece en el artículo 48 de la Constitución vigente desde diciembre de 1999. No hay disciplina educativa que suplante la Constitución.


En tal sentido, de acuerdo con las mismas fuentes, las capturas de pantalla presentadas por la Consultoría Jurídica como pruebas de alguna falta presunta pudieran carecer de validez por haberse obtenido de forma contraria a lo dispuesto en la legislación. Para poder intervenir comunicaciones privadas, como pudiera interpretarse que ocurrió en este caso, es necesario contar con una orden de un tribunal para no incurrir en una violación, también, de la Ley Sobre la Protección a la Privacidad de las Comunicaciones.


“Hablar de esa forma del rector (...) es un hecho que podría ser sancionado si ocurre dentro del recinto universitario. Pero hay un problema: si esa conversación se obtiene violando la privacidad de las comunicaciones, entonces no lo puedes sancionar”, explica uno de los abogados. Y continúa: “Pero, además, no tienes que llamar a nadie a una reunión. Por el contrario, el procedimiento es notificarle primero al estudiante que se le abrió un proceso disciplinario y el estudiante en ese proceso disciplinario se defiende. ¿Qué es defenderse en este caso? Presentar argumentos y pruebas de que ellos no dijeron lo que la autoridad dice o, por ejemplo, argumentar que los captures son una violación a su derecho a la privacidad de las comunicaciones”.


Lo peor era que la razzia en el campus no tenía que ver con algún episodio estrictamente universitario; estaba relacionado con las elecciones presidenciales del 28 de julio.


Días antes de la jornada comicial, algunos estudiantes habían creado un grupo de Whatsapp para usarlo, sobre todo, como un espacio donde podían comentar las declaraciones que Giovanni Sebastián Nani Lozada, Rector de la UAM, venía ofreciendo en distintos medios de comunicación nacionales, incluyendo canales de TV. En efecto, el rector Nani, ingeniero de profesión, empezó súbitamente a encarnar en público el rol de un analista político-electoral; hasta entonces, nadie le conocía esa faceta. En sus intervenciones en medios, aseguró haber realizado lo que llamó un “análisis predictivo” sobre los resultados de las, entonces, venideras elecciones presidenciales. Según el estudio, decía el rector, el candidato a la reelección, Nicolás Maduro, despuntaba como favorito para ganar la contienda con 53% de los votos. El presunto análisis, siempre de acuerdo a Nani, se habría alimentado con data proveniente de un estudio de opinión hecho por el Centro de Medición e Interpretación de Datos Estadísticos (CMIDE 50.1), una encuestadora fantasmagórica cuyos método, reputación y propia existencia habían quedado muy en entredicho tras algunas revelaciones en la prensa


Desde luego, los comentarios en el chat de estudiantes no solían ser amables con Nani. De hecho, empezaron a escalar en intensidad y virulencia, no solo en los chats de WhatsApp, sino en otras redes sociales. El tema empezó a llamar la atención. Muchas personas se sumaron al foro, y no todas eran conocidas. Ahora los verdaderos estudiantes que participaron en el grupo lo lamentan; algunos debieron ser infiltrados. “Eran espías, sapos”, comentó una fuente que pidió resguardar su identidad por temor a represalias.


Indicios del uso por parte del rector Giovanni Nani de las mismas técnicas de infiltración y vigilancia en las redes sociales y, sobre todo, en grupos de WhatsApp, también se encuentran en otros ámbitos. Por ejemplo, hace quince días Nani denunció en medios regionales cercanos al chavismo a la periodista María del Rosario Charito Rojas, una personalidad de la radio local, a quien acusó de difamarlo de manera continua. Para sustentar los señalamientos, mostró imágenes del intercambio privado en un chat llamado Periodismo Activo, que conformaban reporteros y editores del estado Carabobo. Con respecto al grupo de WhatsApp, Nani hizo además "un llamado a las autoridades del Estado para que investiguen a los administradores de este grupo promotor de la violencia”. Rojas se sintió obligada a dejar el país..



Mañas viejas de viejos conocidos



Hay algunas relaciones que perduran con el tiempo, aunque solo se sostengan por un componente esencial: la lealtad. Y la lealtad es a menudo unidireccional. 


Es lo que describe la relación que une en términos de subordinación a Pedro Flores y Luis Cabrera, dos de los inquisidores en la reunión con los estudiantes, con el rector Giovanni Nani Lozada, quien se apropió del cargo en agosto de 2022 sin la aprobación mediante el voto de la mayoría de los miembros de la Asociación Civil Universidad Arturo Michelena, propietaria de la UAM, de acuerdo con las actas constitutivas de la institución.


Siguiendo la estela dejada por Nani durante su ascenso en la institución, Cabrera y Flores no sólo han escalado posiciones entre los directivos de la universidad, sino que también se han beneficiado con títulos de doctorado para los cuales ni cursaron materias ni presentaron tesis, como publicó Armando.info el pasado mes de marzo. Es una relación que se ha ido tejiendo desde al menos el año 2014, según fuentes con conocimiento interno de la universidad, y que se ha consolidado a tal punto que ambos actúan a disposición del rector sin objeciones.


Las maneras represivas dentro de la universidad ya se asomaron hace diez años, cuando una ola de protestas sacudió por varios meses las calles de ciudades en todo el país. En ese año de 2014, los empleados y estudiantes de la UAM conocían a Luis Cabrera solo como “el señor que administraba un local de venta de shawarmas”, contaron fuentes. El negocio funcionaba en un espacio alquilado dentro del llamado bulevar, un pasillo que alberga distintos expendios y que, por lo tanto, concentra parte de la vida diaria en la institución. Tanto, que también escondía un secreto: en habitáculos entre sus muros se llegó a retener a estudiantes para que no pudieran acudir a las manifestaciones callejeras de 2014, según denunciaron para esta historia antiguos integrantes de la directiva de la UAM y varios estudiantes afectados entonces.




El profesor Luis Cabrera, quien a la izquierda de la imagen aparece estrechando la mano del rector de la UAM, Giovanni Nani (a la derecha), es el otro funcionario que encabeza la persecución a los estudiantes 'disidentes'. Crédito: Instagram de la UAM.


Según los testimoniantes, quienes hace una década los confinaron eran funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin, policía política) que habían ingresado al recinto universitario vistiendo uniformes del personal de mantenimiento, un servicio que para ese momento Giovanni Nani dirigía. A los estudiantes los interrogaron y les pedían revelar los nombres de sus colegas que participaban en la organización de las protestas o, de lo contrario, los incluirían en una lista negra que iba a ser entregada a la justicia chavista.


Algunos de ese grupo de estudiantes sufrieron consecuencias casi de inmediato. Por ejemplo, uno de ellos, que habló con Armando.info a condición de mantener su identidad en estricta reserva, notó en aquella ocasión cómo los funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y de la Policía Municipal de San Diego, un municipio en el extrarradio de Valencia, quienes solían custodiar las calles cercanas a la UAM para sofocar las protestas, comenzaron a llamarlo por su nombre y a hacer demostraciones de que conocían sus datos personales, como su lugar de residencia. Luego, a mitad de ese semestre, ocurrió un “error” en el sistema Terna que borró todas sus notas y materias que había cursado. La falla fingida casi lo llevó a tener que reiniciar desde cero sus estudios universitarios, pero una constancia de estudios que había solicitado unos meses antes, a manera de precaución, le permitió solventar el problema.


“Un día se me acercó una persona que para ese momento no era profesor, pero que terminó siendo profesor más adelante, me llamó por mi nombre y me dijo que quería hablar conmigo”, relata el exalumno de la universidad. “Cuando me siento a hablar con él, me dice: ‘Yo sé quién eres, yo sé cuáles son tus notas y cuáles materias estás cursando, y yo no quiero dañarte a ti. Si me das el nombre de todas las personas que están en el Movimiento Estudiantil, te dejo a ti fuera de la lista, pero, si no, tu información yo se la voy a dar al grupo del Sebin’”. Quien lo presionaba era Luis Cabrera.


El estudiante supo luego, por personas que lo contactaron desde el interior del cuerpo de seguridad, que las fotos de él y de otros estudiantes de la UAM eran exhibidas en una cartelera en la sede regional del Sebin, ubicada en el municipio Naguanagua, un suburbio de Valencia.



Censura en la teoría política



Durante esos meses de protestas, que se extendieron desde febrero hasta mayo de 2014, Giovanni Nani recorría el campus universitario señalando a los manifestantes y dando indicaciones a personas no identificadas para que, según comentaron cinco testigos al reportero de Armando.info, tomaran fotos, grabaran y siguieran a los protestantes por toda la universidad. Para entonces, los estudiantes lograron identificar que una de esas personas tenía el apellido “Brito” y que, si bien estaba inscrito en un postgrado que se desarrollaba los fines de semana en la UAM, no asistía a clases.


Otro reflejo de las relaciones cercanas entre la UAM y los cuerpos de seguridad se encuentra en el relato de Roberto Romero, quien hace algunos años se desempeñaba como profesor de la cátedra de Ideas Políticas y Económicas en la Escuela de Comunicación Social.


En las aulas existía lo que él define como un “microcosmos” de diversidad de pensamientos políticos entre los estudiantes. Un día comenzó a notar la presencia de personas desconocidas, que ni siquiera se presentaban o firmaban lista, en el salón donde daba clases. No tenía que tratarse de algo irregular: en medio de ese ambiente abierto que Romero recuerda, también era frecuente que estudiantes de otros cursos le preguntaran si podían ingresar a sus clases. Pero Romero se percató de que la situación se repitió por segunda y tercera vez, hasta que se decidió a actuar.


“Comencé a notar rostros y comportamientos que no tenían que ver con la forma de actuar de los estudiantes”, contó. En una de esas ocasiones, Romero interrumpió la clase y le pidió a la persona desconocida que saliera del salón para poder conversar de manera privada. “El tipo se queda callado, sale y me pregunta que en qué me puede ayudar”, relata el exprofesor de la UAM, que le respondió: “Tú eres de la inteligencia de alguien, ¿quién te mandó?”. El sujeto soltó una carcajada y aseguró que, debido a un acuerdo entre la Gobernación de Carabobo (a cargo entonces de Francisco Ameliach) y Giovanni Nani, tenía instrucciones de vigilarlo.


Quince días después de ese episodio volvió a ocurrir lo mismo, pero con otra persona. Cuando lo confrontó, en esa ocasión frente a sus alumnos, el hombre abrió su billetera y le mostró un carnet que lo identificaba como funcionario del Sebin. En el pasado, por su rol como dirigente del movimiento estudiantil del año 2007, Romero asegura que mantuvo cierta rencilla con Ameliach, un exmilitar y dirigente del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en Carabobo.


Esta versión de los hechos fue confirmada a Armando.info por tres diferentes fuentes, entre estudiantes y exdirectivos de la UAM, quienes alegaron haber sido perseguidos o intimidados por funcionarios de seguridad del Estado tanto en la universidad como fuera de ella.




A esta estudiante, como a decenas de otros más, la UAM forzó a retractarse públicamente para evitar sanciones mayores. Crédito: Imagen tomada de Instagram.


Armando.info solicitó respuestas a la Dirección de Administración de la UAM por correo electrónico. Como reacción por esa vía, Luis Cabrera negó que existiera cualquier “coacción o amenaza por parte de las autoridades de la Universidad Arturo Michelena contra estudiantes de esta casa de estudios que hayan emitido opiniones políticas a través de redes sociales sobre las elecciones del pasado 28 de julio”. 


En la breve misiva, Cabrera también solicitó a Armando.info que "se ponga fin a la persecución hacia nuestros estudiantes y profesores en relación con una situación que ya ha sido aclarada y forma parte del pasado".


Sobre esto último, remite a unas declaraciones emitidas el 19 de agosto por el propio rector, Giovanni Nani, en las que este, en respuesta a tempranas denuncias de periodistas sobre represalias en la UAM después de las elecciones, las desmiente y sostiene que forman parte de un "ataque sistemático contra las universidades privadas". "¿Con qué finalidad?", se pregunta de manera retórica Nani en el video, para enseguida responderse: "Porque las universidades están en paz. Venezuela están en paz y los estudiantes están tranquilos y apostando por la paz".


Luego hace referencia a las tribulaciones vividas en la UAM, de la que dice fue "víctima de la violencia" desde el 29 de julio, día siguiente al de las elecciones, a través de "redes sociales (...) y grupos de Whatsapp". Dirigiéndose a los padres y representantes de los alumnos de la universidad, Nani aparece asegurando que "aquí nunca castigaríamos a su hijo o al familiar que usted tiene estudiando aquí porque piense diferente o apoye una política o apoye a otro grupo político" y, tras mostrar algunos pantallazos con mensajes "de odio" en Whatsapp, recalca que su "intención principal fue siempre manejar esto a lo interno, por eso se llamó a estos muchachos a conversar con ellos, a lo interno, [para] hacerles ver que la violencia no tiene cabida en la universidad".


Pero ya se ve en qué tono se plantearon esas "conversaciones", que incluyeron claras amenazas de llevar los casos ante la Fiscalía. Para algunos todavía, la letra con sangre entra.


Tomado de Armando.info







lunes, 17 de agosto de 2020

“LA LADRONA DE LIBROS”, DE MARKUS ZUSAK




Crónicas del Olvido.


El incendio provocado  en la Biblioteca central de la Universidad de Oriente (UDO)  consumió una colección bibliográfica de casi 120.000 ejemplares, valorada en más de un millón de dólares y con un peso cultural incalculable.


Mientras queman la Biblioteca Central  de la UDO, en la Universidad de Oriente, retomo este texto de 2018.


**Alberto Hernández**


**Para mi nieta Nathalia Soteldo**

1

Por la ventana entra la luz del patio. Es una luz intensa, casi líquida. Se derrama sobre la cama donde reposamos yo y un montón de libros. Tengo la espalda suturada y una prótesis de titanio habita mis vértebras lumbares. A mi alrededor las voces de mis hijos y de mis dos nietos mayores, Nati y Daniel. Están en brazos de sus padres. Y yo desde mi levitación horizontal los saludo. Ellos sonríen, se aproximan y me besan.

Los días corren lentos. El dolor ha ido desapareciendo, aunque una contractura muscular puso a prueba mi reconocida cobardía ante los apremios del cuerpo.



Ya tranquilo, estiro el brazo derecho y me hago de algunos de los tomos que duermen conmigo en la gran cama de mi hija Rebecca. Veo la portada y me sorprenden los ojos azules de una niña quien lee un libro titulado La ladrona de libros, de Markus Zusak, pero no es cierto. Es un juego gráfico en el que una niña sostiene el libro con ese nombre. Juego de espejos, de transfiguraciones. Ella es la misma, su otra con la mirada que me ve.

De portada oscura, abro sus páginas y leo el libro.


Liesel Meminger (Sophie Nélisse) cogiendo un libro de la casa del alcalde en la película La ladrona de libros. Imagen tomada de Cine de escritor.


2

Nathalia es muy curiosa. A su corta edad, cinco años, se aproxima a mi cama y me saluda con una sonrisa que me alivia. Entonces ve los ojos de la niña —imagino los de Liesel Meminger, la autora del primer libro robado: “Manual del sepulturero”. Ella me pregunta cómo se llama ese libro.

La ladrona de libros —le respondo.

—Quiero verlo —me dice.

—¿Ya sabes leer?

—No, pero quiero verlo.

Y así fue. Lo vio. Se lo llevó al recibo y al rato lo trajo de regreso.

—Me gusta ese libro.

—Pero si no los has leído.

—Pero cuando aprenda lo leeré.

—Claro que sí, siempre estará allí para ti.



3

Cada vez que Nati viene a casa me habla de La ladrona… Toma el pesado volumen en sus manos de la biblioteca y me dice que le lea algo.

Hasta ha dormido con él cuando se queda en casa. En esta casa de libros.

Ya puedo caminar. Me siento con ella y lo hojeamos. Le leo unos párrafos y ella cree entender.

De esa aventura con Nati han pasado ocho años. Ya tiene trece y estudia bachillerato en un liceo de Montevideo. Me acaba de escribir y me dice que ya ha leído el libro dos veces, porque consiguió un ejemplar en préstamo en la biblioteca de su escuela.

La niña se emparenta con una historia tan terrible. La de unos personajes niños que viven en medio de una sociedad dominada por Adolfo Hitler. Niños testigos de la quema de libros en las calles de Alemania. Niños que ven el fanatismo de los primeros años del nazismo y el comienzo de la persecución contra los judíos. Niños que roban libros de la casa de un alcalde para leerlos o guardarlos. Niños que andan juntos, alemanes arios y alemanes judíos, a escondidas, porque los soplones son capaces de todo.

El relato escrito para jóvenes, como otros libros donde impera ese clima de la historia, se ampara en la solidaridad, en el encuentro de personas que se protegen de los militares nazis, de los nazis civiles. Personajes que ocultan a un joven judío en el sótano de una casa mientras la lectura los enaltece, los fortalece.

Toda una aventura que mi nieta Nathalia Valentina ha sabido llevar en su vida de niña y ahora de adolescente. Lectura que la hará firme, más bella de espíritu. Más decente, más ser humano.



4

Doy las gracias a ese autor australiano, nacido en Sídney en 1975, quien cuenta esta historia que se hizo extensa pero que recoge un trozo de esa dolorosa experiencia europea.

Y mientras Nati lee “La ladrona de libros”, Oriana, otra de mis nietas, vuela con “El principito”. Ya veremos qué sale de allí.

La Ladrona de libros. Trailer.



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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 



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sábado, 25 de febrero de 2017

Steve Jobs en Stanford: A veces la vida golpea en la cabeza con un ladrillo:





A veces la vida golpea en la cabeza con un ladrillo: Discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford




Queridos Lectores 

El 24 de febero pasado se cumplió otro aniversario del nacimiento de Steve Jobs (San Francisco, California, 24 de febrero de 1955 – Los Ángeles, California, 5 de octubre de 2011), cofundador junto con Steve Wozniak y Ronald Wayne de Apple Computer y una figura imprescindible para comprender la revolución informática que, entre otras cosas, le permite a usted leer este post y a mi escribirlo. Steve Jobs fue un personaje carismático, impulsivo y visionario (déspota también) que ayudó a conformar este mundo informático que nos envuelve. Les puedo asegurar que sin la Apple I nuestro mundo actualmente sería bastante diferente. La Apple I fue una máquina realizada de manera artesanal (la compañía Apple funcionaba en el garaje de la casa de los padres de Jobs)  y fue comercializada con el diabólico precio de 666,66 dolares



Simplificó el uso de una herramienta compleja como es el computador (robando las ideas del Xerox Parc y su fabulosa Xerox Alto). Y logró algo que ninguna novela o relato de ciencia ficción previó: el que el computador fuese tan común en los hogares como un tostador de pan eléctrico.


Xerox Alto

Para recordarlo le obsequiaremos el video y texto del discurso pronunciado por él en la Universidad de Stanford el 12 de Junio de 2005.




Deseamos disfruten de la entrada.





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Tengo el honor de estar hoy aquí presente en la ceremonia de graduación de una de las más prestigiosas universidades en el mundo. A decir verdad, esto es lo más cerca que estuve jamás de una graduación universitaria. Hoy deseo contarles tres relatos acerca de mi vida. Eso es todo. Nada del otro mundo. Simplemente tres relatos.



El primer relato es acerca de unir los distintos puntos.

Abandoné los estudios en Reed College después de los primeros 6 meses, pero luego permanecí como oyente por otros 18 meses aproximadamente antes de dejarlos completamente. Así que, ¿por qué abandoné?

Casa familiar de Steve Jobs

Todo comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una joven soltera, graduada universitaria, que decidió colocarme en adopción. Creía enérgicamente que debía ser adoptado por universitarios graduados, de modo tal que todo se organizó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su esposa. Excepto que cuando emergí ellos decidieron a último momento que deseaban una niña. Así que mis padres, que estaban en una lista de espera, recibieron una llamada en el medio de la noche que decía: “Tenemos un varoncito inesperado, ¿lo quieren?” Dijeron: “Por supuesto.” Mi madre biológica averiguó más tarde que mi madre adoptiva nunca se había graduado de la universidad y que mi padre nunca había terminado el colegio secundario. Se rehusó a firmar los papeles definitivos de adopción. Solo se avino a hacerlo unos meses después, cuando mis padres le prometieron que algún día yo iría a la universidad.


Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero ingenuamente elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora se estaban destinando a mis aranceles universitarios. Luego de seis meses, no le encontraba sentido a esto. No tenía idea de lo que quería hacer con mi vida y tampoco de qué manera la universidad me ayudaría a resolverlo. Y aquí me encontraba desperdiciando todo el dinero que mis padres habían ahorrado durante toda su vida. Así que decidí abandonar los estudios y confiar que todo se arreglaría eventualmente. Era una decisión bastante temerosa en ese momento, pero a la distancia fue una de las mejores decisiones que pude haber tomado. En el momento en que abandonara la universidad podía dejar de asistir a las clases que no me interesaban, y sí participar como oyente de aquellas que parecían interesantes.
Primer logo de la compañia diseñado por Ronie Wayne

No todo fue romántico. No tenía un dormitorio, así que dormía en el piso en las habitaciones de amigos, devolvía las botellas de gaseosa para obtener los 5 centavos de depósito para comprar comida, y caminaba las 7 millas a través de la ciudad cada domingo por la noche para recibir una buena comida una vez por semana en el templo Hare Krishna. Me encantaba. Y mucho con lo que tropecé más adelante como consecuencia de hacerle caso a mi curiosidad e intuición resultó no tener precio después.

Interior del garage donde funcionó la compañia Apple

Déjenme darles un ejemplo: Reed College en ese momento ofrecía quizás el mejor aprendizaje de caligrafía del país. En toda la ciudad universitaria cada cartel, cada etiqueta en cada cajón, era caligrafiado a mano de una manera bellísima. Dado que había abandonado los estudios y no tenía que asistir a las clases normales, decidí tomar un curso de caligrafía para aprender cómo se hace eso. Aprendí acerca de los tipos de letra con trazos de pie, cómo variar la cantidad de espacio entre diferentes combinaciones de letras, todo aquello que hace que la admirable tipografía sea grandiosa. Era hermoso, histórico, artísticamente sutil de un modo que la ciencia no puede captar, y yo lo consideraba fascinante.


Nada de esto albergaba siquiera la mínima esperanza de alguna aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando la primera computadora Macintosh, todo volvió a mi mente. Y lo volcamos todo en la Mac. Era la primera computadora con bellísima tipografía. De no haber asistido a ese único curso universitario, la Mac no hubiera tenido nunca tipos de letras múltiples o fuentes espaciadas proporcionalmente. Y dado que Windows simplemente copió a Mac, es posible que ninguna computadora personal las hubiera tenido. De haber proseguido mis estudios universitarios, no hubiera asistido a ese curso de caligrafía, y las computadoras personales no tendrían la maravillosa tipografía que tienen.


Por supuesto que era imposible haber unido los diferentes puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Pero fue muy, muy claro al mirar para atrás diez años más tarde.

Nuevamente, no se pueden unir los distintos puntos mirando para adelante; se pueden unir únicamente mirando hacia atrás. Así que deben confiar que de alguna manera los puntos se unirán en el futuro. Deben confiar en algo sus agallas, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Este enfoque no me ha traicionado nunca, e hizo toda la diferencia en mi vida.

Mi segundo relato es acerca del amor y la pérdida 

Yo tuve suerte – descubrí lo que realmente quería hacer temprano en mi vida. Woz y yo comenzamos con Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos duro, y en 10 años Apple creció de ser una empresa compuesta por nosotros dos en un garaje a una empresa de $2 mil millones con más de 4000 empleados. Habíamos lanzado nuestra creación más refinada – Macintosh – un año antes, y yo acababa de cumplir 30. Y después me despidieron. ¿Cómo se puede ser despedido de la empresa que uno inició?

Pués, a medida que Apple crecía contratamos a alguien que yo pensaba que era sumamente talentoso para dirigir la empresa conmigo, y durante el primer año o más las cosas anduvieron bien. Pero luego nuestras visiones acerca del futuro comenzaron a diferir y eventualmente tuvimos una disputa.
Steve Jobs y Steve Wozniak en 1977

Al tenerla, nuestro Directorio lo apoyó a él. Así que a los 30 estuve afuera. Y bien afuera. Aquello en lo que me había concentrado durante toda mi vida adulta había desaparecido, y fue devastador.

Realmente no supe qué hacer durante unos pocos meses. Sentía que había decepcionado a la anterior generación de emprendedores – que había soltado la batuta mientras que me la estaban pasando. Me reuní con David Packard y Bob Noyce y traté de disculparme por haber echado a perder las cosas de tal manera. Yo representaba un fracaso público muy importante, y hasta pensé en retirarme del valle.

Pero poco a poco empecé a darme cuenta que todavía amaba lo que estaba haciendo. El curso de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso para nada. Había sido rechazado, pero aún amaba lo mío. Así que decidí empezar de nuevo.
computadora Lisa

No me dí cuenta entonces, pero resultó que el hecho de haber sido despedido de Apple fue lo mejor que me pudo haber pasado. El peso del éxito fue reemplazado por la facilidad de convertirme en un principiante una vez más, con menor certidumbre acerca de todo. Me dio rienda suelta para ingresar en uno de los períodos más creativos de mi vida.

Durante los próximos cinco años, inicié una empresa llamada NeXT, otra empresa llamada Pixar y, me enamoré de una maravillosa mujer que se convertiría en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por computadora en el mundo, Toy Story, y en la actualidad es el estudio de animación más exitoso a nivel mundial. En un giro destacado de acontecimientos, Apple adquirió NeXT, volví a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT está en lo más recóndito del renacimiento actual de Apple. Y tenemos, Laurene y yo, una maravillosa familia juntos. Estoy seguro de que nada de esto hubiera pasado de no haber sido despedido de Apple. Fue un trago amargo, pero creo que el paciente lo necesitaba.
Jobs presentando la Macintosh

A veces la vida golpea en la cabeza con un ladrillo. No pierdan la fe. Estoy convencido de que lo único que me mantenía en curso era que amaba lo que hacía. Deben encontrar lo que realmente les apasiona. Y esto es tan cierto respecto del trabajo como lo es respecto del amor. El trabajo les llenará una parte importante de sus vidas, y la única manera de sentirse realmente satisfecho es realizar lo que consideran un gran trabajo. Y el único modo de realizar un gran trabajo es amar lo que uno hace. Si no lo han encontrado aún, sigan buscando. No se conformen. Así como sucede con todos los asuntos del corazón, sabrán cuando lo hayan encontrado. Y, así como sucede en cualquier gran relación, mejora más y más a medida que transcurren los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se conformen.

Mi tercer relato es acerca de la muerte.

Cuando tenía 17, leí una cita que decía más o menos lo siguiente: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día seguramente tendrás razón.” Me impresionó, y desde entonces, por los últimos 33 años, he mirado en el espejo cada mañana y me he preguntado: “¿Si hoy fuese el último día de mi vida, querría hacer lo que estoy por hacer hoy?” Y cada vez que la respuesta ha sido “No” durante demasiados días seguidos, sé que debo cambiar algo.

El recordar que estaré muerto pronto es la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones en la vida. Porque casi todo – todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo temor a la vergüenza o al fracaso – todas estas cosas simplemente desaparecen al enfrentar la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo por perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón.

Me diagnosticaron un cáncer hace un año aproximadamente. Me practicaron una tomografía computada a las 7:30 de la mañana, y claramente mostraba un tumor en mi páncreas. Yo ni sabía lo que era el páncreas. Los médicos me dijeron que éste era seguramente un tipo de cáncer incurable, y que no llegaría a vivir más de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó ir a casa y arreglar mis asuntos, que es el código médico para prepararse para morir.


Quiere decir que hay que tratar de explicarles a los hijos todo aquello que pensaba que iba a tener diez años para contarles, en pocos meses. Significa asegurarse de tener todo puntualmente arreglado de modo que sea lo más fácil posible para la familia. Significa empezar a decir adiós.

Pasé el día entero con ese diagnóstico. Luego por la tarde me realizaron una biopsia, en la que introdujeron un endoscopio por la garganta, a través del estómago y hasta los intestinos, pusieron una aguja en mi páncreas y retiraron algunas pocas células del tumor. Estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células bajo el microscopio los médicos comenzaron a gritar porque resultó que era una forma muy rara de cáncer pancréatico que se cura mediante cirugía. Me realizaron la cirugía y estoy bien ahora.

Fue lo más cerca que me encontré de la muerte, y espero que sea lo más cerca que me encuentre por varias décadas. Habiendo pasado esto, les puedo decir lo siguiente con un poco más de seguridad que cuando la muerte era un concepto útil pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Aún la gente que quiere ir al cielo no quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha logrado escapar. Y así es como debiera ser, porque la muerte es muy probablemente la única mejor invención de la vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira del camino lo viejo para dar paso a lo nuevo. En este momento lo nuevo son ustedes, pero algún día no demasiado lejano, gradualmente se convertirán en lo viejo y se los sacará del camino. Lamento ser tan dramático, pero es realmente cierto.

Su tiempo es limitado, así que no lo malgasten viviendo la vida de otro. No se dejen atrapar por el dogma – que implica vivir con los resultados de las creencias de otros. No permitan que el ruido de otras opiniones ahogue vuestra voz interior. Y lo que es más importante, tengan el coraje de seguir a sus corazones e intuición. De algún modo ellos ya saben lo que ustedes realmente quieren llegar a ser.Todo lo demás es secundario.




Cuando era joven, existía una publicación maravillosa llamada The Whole Earth Catalog, que era una de las biblias de mi generación. La había creado un sujeto llamado Steward Brand no demasiado lejos de aquí en Menlo Park, y le transmitió su toque poético. Esto sucedía en los últimos años de la década de 1960, con anterioridad a la publicación mediante computadoras personales y de escritorio, así que todo se llevaba a cabo con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras polaroid. Era una clase de Google en edición rústica, 35 años antes de la aparición de Google: era idealista, y desbordante de herramientas prolijas e ideas importantes. Stewart y su equipo publicaron varias ediciones de The Whole Earth Catalog, y luego cuando había cumplido su ciclo, publicaron una edición final.

Esto sucedía a mediados de la década de 1970, y yo tenía la edad de ustedes. En la tapa de la edición final había una fotografía de un camino rural a primeras horas de la mañana, del tipo de ruta que ustedes caminarían si fueran tan aventureros. Debajo de la foto aparecían las siguientes palabras: “Si no se tiene avidez por el conocimiento, no se conocerá el éxito”. Era su mensaje de despedida al anunciar el fin de la publicación.

Si no se tiene avidez por el conocimiento, no se conocerá el éxito. Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, que ustedes se gradúan para empezar de cero, deseo eso para ustedes
.
Si no se tiene avidez por el conocimiento, no se conocerá el éxito.





Tomado de Applesfera


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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.



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15/03/2026