"Para mí que todos esos mentecatos de la política venezolana no tienen ninguna idea y están haciendo tiempo a ver si les llega algo por la vía de la inspiración o vaya usted a saber qué."
"dígame si nunca hubiera existido Chávez… ellos tampoco"
10 abril, 2018
Rafael Victorino Muñoz
Si escucháramos a una persona decir que su principal proyecto en la vida es divorciarse de su pareja, con seguridad nos sentiríamos extrañados y le preguntaríamos a esa persona si no habrá algo más en su vida, qué va a hacer después, cosas así. Quizás a muchos de ustedes les pasará lo mismo que a mí con respecto al discurso que mantienen la mayoría de los líderes políticos de la oposición cuando plantean, como única meta dentro de su promesa política, salir del actual gobierno. Nos preguntamos: ¿y después qué? Porque sea lo que sea, siempre hay un después.
Pero hasta los momentos poco han hablado de eso. Quién sabe, a lo mejor piensan que no importa. Quizás tienen el síndrome de Sebastián. Sebastián, ustedes saben, el eterno novio de Carmen Rosa en la novela Casas muertas, el que soñaba despierto que entraría a Caracas en un brioso caballo blanco después de derrocar a Gómez. Pero cuando se ponía a pensar en cómo iba a gobernar y lo que tenía que hacer para reconstruir el país… hasta allí le duraba el ensueño.
No sólo es que los principales líderes de la oposición no explican su proyecto de país, sino que no están muy seguros de cómo es que se va a materializar su única propuesta: la de salir de este gobierno. No se ponen de acuerdo. Comienzan algo y lo dejan a medias. Llaman a marchas y salen corriendo. Cualquiera diría que no están demasiado interesados en ser gobierno porque sólo saben ser oposición (otro día volveremos sobre este punto).
A menudo he escuchado a personas decir que estos personajes de la política no pueden sacar todavía a la calle un proyecto de país, que según y que tienen, porque se les queda frío. Muchos dicen que todavía no es el momento, como si con eso quisieran hacernos creer que son unos grandes clarividentes en la política que saben qué hacer, cuándo hacer y cómo hacer en todo momento; pero… Vuelvo a ejemplos sobre los que anteriormente hemos discurrido en estas líneas: Gandhi y Mandela. Ni esperaron a que llegara ningún momento en particular (el momento lo iniciaron ellos) ni se quemaron porque pasaran mucho tiempo en la misma lucha y con la misma bandera. Averigüen ustedes cuántos años lucharon los mencionados.
Para mí que todos esos mentecatos de la política venezolana no tienen ninguna idea y están haciendo tiempo a ver si les llega algo por la vía de la inspiración o vaya usted a saber qué. Porque, si a ver vamos, lo que nosotros recibimos en el día a día, a través de los medios, es el discurso de unas personas que se han constituido en figura política porque, primero, tienen acceso a los medios; segundo, su único argumento es oponerse a lo que hay (dígame si nunca hubiera existido Chávez… ellos tampoco); tercero, sólo son eso, una figura, en el sentido primigenio de la palabra: la apariencia o el aspecto externo de un cuerpo u objeto, algo que sólo aparece, o está allí, representa pero no es nada en sí mismo.
Y en este caso me permito hacer una diferenciación tajante entre lo que es una figura y lo que es una idea. Reto a quien sea, a quien quiera que no esté de acuerdo conmigo, a que nos explique cuál es el sistema político de María Corina Machado, de Henry Ramos Allup, de Henrique Capriles o de Leopoldo López, cuáles son sus ideas, sus planteamientos. Aunque sea un pequeño artículo como éste, una síntesis de su pensamiento, una idea que sea de ellos. Algo que se pueda sintetizar en torno a un postulado, como ese de la tercera vía; que es una tesis con nombre y apellido.
Así apareció María Corina Machado desde el balcón del Gran Hotel en Oslo, Noruega: cantó el himno
Yo no lo he intentado con los precitados líderes de la oposición, porque sé que no hay nada allí. Son como esas pompas de jabón que se desvanecen en el aire. No tienen ni han tenido una idea propia en sus vidas. Sólo hablan en respuesta a algo, su discurso es circunstancial, responde a la emoción del momento, no es trascendente ni profundo. Por eso entiendo el temor de estos personajes y su preocupación de quemarse en los procesos electorales. Por eso también, cada cierto tiempo, tienen que inventar a ver qué sacan, a quién más ponen (una vez fue Stalin Rivas, después inventaron a Chúo), porque saben que las caras de algunos y sus palabras huecas ya cansan. Ahora no hay nadie, no batean ni de foul.
Pero cuando hay ideas es lo contrario; la idea permanece en el tiempo, aún cuando no esté la persona. Vean, al respecto, lo que ha sucedido con los planteamientos de grandes pensadores, como Rousseau (este incluso expuso sus ideas y fue muchos años después que se materializaron). Y estas ideas trascendentes siguen vivas, porque no dependían ni dependen de la personas que las enuncian ni del momento ni de lo que las mismas eran en el momento (del cargo que ocupaban, se entiende), ni de su presencia en los medios, ni de que fuera el momento adecuado cuando las expusieron. Largo etcétera.
Desde que el Chavismo se instaló en el país, Venezuela vive en las páginas rojas.
Son las ideas las que convencen, las que mueven, y el momento de éstas no es uno en particular, sino que es siempre. Eso de que estos políticos no quieren quemarse me suena a que ya están quemados, por lo menos el cerebro lo tienen así. No han tenido una idea distinta a “tenemos que salir de este gobierno”. Ser figura política es lo que han hecho; aparecer, dejarse ver. Pero pensar, lo que se dice pensar, parece un arte perdido en lo que a la política se refiere.
Rafael Victorino Muñoz. Fotografía de Sergio Gómez Antillano.
Rafael Victorino Muñoz
Docente y escritor venezolano (Valencia, 1972). Egresado de la Universidad de Carabobo (UC) en lengua y literatura y magíster en lectura y escritura de la misma institución, en la que además ejerce como profesor; es coordinador del Programa de Lectura y Escritura de la Secretaria de Educación del Gobierno Bolivariano de Carabobo. Ha participado como ponente y conferencista en diferentes eventos nacionales e internacionales, relacionados tanto con la literatura como con la lengua escrita. Ha publicado los libros de relatos Pre-textos (1996, Ediciones Separata de la UC), Alba para dos ciegos y otras maniobras (1997, Ediciones del Gobierno de Carabobo), Relatos (2004, Conac/Ministerio de Cultura), Retablos (2006, Monte Ávila Editores),“Olímpicos e integrados”(2012) y “Página Roja” (2017) así como el conjunto de ensayos Notas y digresiones (2000, Predios) y varios cuentos, reseñas y textos de prosa diversa, entre los que se incluyen trabajos de investigación, en diversas publicaciones periódicas: El Carabobeño,El Espectador,Letra Inversa,La Tuna de Oro, Predios, Candidus, Segmentos y otras. Ha obtenido los premios del concurso de cuentos “Salvador Garmendia”, de la Bienal “Simón Rodríguez”, del Certamen Mayor de las Artes y de la I Bienal Nacional de Literatura Rafael Zárraga (2011).
Es fundador del portal de literatura venezolana eldienteroto.org. (2021).
Poesía venezolana contra la opresión es una muestra de poemas que surge de una invitación de Provea para incorporar la literatura a las distintas formas de activismo por los derechos humanos que esa organización lleva adelante desde hace 30 años. El libro tiene su antecedente en el movimiento Poesía Resistencia que, a finales de mayo de 2017, impulsamos un grupo de amigos y devotos de la palabra conformado por Natalia Mingotti, Teresa Mulet, Diajanida Hernández, Samuel González-Seijas, Álvaro Mata, Rafael Castillo Zapata y Ricardo Ramírez Requena.
Por aquellos días vivíamos la mayor e intensa protesta ciudadana registrada hasta ese momento en Venezuela. En medio de esa rebelión civil, surgieron distintas propuestas de protesta no violenta y ese grupo de amigos nos propusimos usar la poesía como otra herramienta de lucha y expresión. Así surgió Poesía Resistencia. El espíritu del manifiesto que redactamos en mayo de 2017 y del movimiento mismo está presente en esta recopilación de textos poéticos, decíamos en esas líneas: “Solidaridad y entusiasmo es lo que Venezuela necesita en estos momentos de penuria, de pérdida de los valores elementales de la vida ciudadana, de escamoteo y violación de la propia palabra en todas sus formas; momento de manipulación de conciencias, de persecución, de instigación al odio social, de banalización de las expresiones del espíritu en todos los ámbitos de la cultura, de deliberado sojuzgamiento, de flagrante exterminio de la memoria psíquica ganada en años de convivencia civil y construcción compartida”.
Así, este trabajo, más que una antología, es un cuerpo de textos que quiere ser un artefacto. Cuando hablamos de artefacto hablamos de un aparato de palabras, hecho para darle voz a los ciudadanos que padecen la opresión en sus distintas formas. Lamentablemente, la historia de nuestro país está llena de estas experiencias. No es nuevo. No es algo reciente. Tiene historia.
Decimos artefacto porque la poesía puede ser una carga explosiva de ideas que nombran, muestran y cuestionan la realidad y mueven a la reflexión. Pensamos en la palabra artefacto porque esta muestra también fue ideada tomando en cuenta sus usos dentro de la protesta no violenta: estos poemas dicen de distintas formas, completos o por fragmentos, solos o dialogando con otros. Los imaginamos en un esténcil, en un volante, en un afiche regados por la calles o por las redes, en las voces de personajes distintos.
Para armar este cuerpo de textos, hemos hecho un recorrido por la tradición poética venezolana desde 1920 hasta nuestros días. No están todos los poemas que encontramos, luego de meses de investigación y consulta; muchos no fueron sumados. La razón es sencilla: hacer de esta antología un corpus manejable, propenso al fragmento, digno de memorizar y de acompañar toda indignación ante los embates del poder. Más que una antología poética de orden y fines académicos, la hemos pensado esencialmente con fines políticos.
Hemos recorrido el gomecismo, el posgomecismo, el perezjimenismo, la democracia y el chavismo. Nos hemos concentrado en este último período, pero colocando en contexto una historia de luchas y protestas a través de todo un siglo. Porque la poesía venezolana ha sido también testigo de los avatares del ciudadano por hacerse un lugar de libertad y dignidad en este país.
Y aquí nos permitimos detenernos en algo. A veces se pregunta dónde están los intelectuales venezolanos, dónde están las voces de sus creadores: han estado y están aquí con nosotros, entre nosotros, diciendo de lo que vivimos a diario. La idea de intelectual y su misión en la sociedad tienen distintas connotaciones y tratamientos según el contexto en el que se encuentre, cada sociedad las consideran y evalúan de distintas formas; en nuestro caso, esa relación ha sido conflictiva, por períodos sombría y, como señaló uno de nuestros más agudos pensadores, Mariano Picón-Salas, Venezuela marchitó grandes inteligencias. Para Picón-Salas en el país el mismo poder estropeó la misión social del intelectual. Aunque no es el tema esencial del trabajo que estamos presentando, nos interesa destacar que nuestros pensadores están y es necesario escucharlos y darles lugar.
Queremos agradecer, de manera especial, a la Fundación La Poeteca, en cuya sala de lectura pudimos explorar y recorrer múltiples ediciones viejas y recientes, agotadas y circulantes, con la grata compañía del silencio. Gracias a esta sala de lectura, a esta biblioteca, pudimos en mucho concretar este proyecto, el apoyo de la Fundación fue decisivo.
De igual manera, agradecemos a la Universidad Central de Venezuela y sus bibliotecas por permitirnos recorrer un camino importante que nos llevó hasta acá. Por último, a Provea, que en su tradición de defender los derechos humanos ha considerado trabajar desde la música y la literatura temáticas amplias dentro de su campo de trabajo. A ellos gracias por acercarse a nosotros y proponernos acometer este trabajo.
2017: El año en el Venezuela entró en una espiral de caos y violencia
Nosotros somos hijos de la Venezuela posterior al viernes negro de 1983: siempre hemos entendido que vivimos en país en crisis. No hemos conocido momentos de estabilidad. Ha sido un camino de caída libre hacia un fondo que, sentimos, aún no tocamos. En nuestro recorrido vital, hemos visto el despliegue de la violencia que nos condujo al autoritarismo y, ahora, a la dictadura. Nuestra formación en Letras nos llevó a mirar hacia atrás, a décadas y décadas pasadas, para rastrear los antecedentes y repeticiones de este presente oscuro en el que nos encontramos. Con esta selección, hemos querido dejar testimonio, mostrar distintas voces que han acompañado a los venezolanos desde hace mucho tiempo. Porque la poesía también está para mostrar lo que vivimos y padecemos. Dar las palabras para nombrar y decir aquello que nos abruma o aqueja. Eso del día a día; eso que cambia vidas y nos llena de cargas. Esa opresión del poder en sus variadas formas que nos limita la vida.
Detrás de cada uno de estos poemas hay un grito de libertad que, cuando terminamos de leerlos, resuena.
A nosotros nos resonó, con fuerza. Y nos dio ánimo y coraje.
Esperamos que a ustedes, lectores, también.
Caracas, marzo de 2019.
Diajanida Hernández / Ricardo Ramírez Requena
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Alberto Barrera Tyszka (Caracas, 1960). Narrador, poeta, cronista y guionista. Autor de los poemarios Amor que por demás (1985) Coyote de ventanas (1993), Tal vez el frío (2000) y La inquietud. Poesía reunida (1985-2012); de las novelas La enfermedad (Premio Herralde de Novela 2006) y Patria o muerte (Premo Tusquets de Novela 2015), entre otros títulos.
Alejandro Castro (Caracas, 1986). Poeta y profesor universitario. Autor de los libros No es por vicio ni por fornicio. Uranismo y otras parafilias (2010) y El lejano oeste (2013).
Alexis Romero (Ciudad Guayana, 1966). Poeta, profesor universitario, librero. Licenciado en Educación, fue profesor en la Universidad Católica Andrés Bello. es autor de los libros Es autor de los poemarios: Lo inútil del día (1995); santuario del verbo (1996); Que nadie me pida que lo ame (1997); Gestos mayores (plaquette, 1998); Los pájaros de la fractura (1999); Los tallos de los falsos equilibrios (Premio Internacional de Poesía XXIII Bienal J. A. Ramos Sucre, 2001); Cuaderno de mujer (2002); La respuesta de los techos (2008); Demolición de los días(2008)y Escribo para ser perdonado (2012).Su poesía ha sido incluida en diversas antologías latinoamericanas e hispanoamericanas y traducida al inglés, francés, italiano, alemán, portugués, coreano y sueco.
Andrés Eloy Blanco (Cumaná, 1896 — Ciudad de México, 1955). Poeta y abogado. Integrante de la Generación del 18. Autor de los poemarios Tierras que me oyeron (1921), Poda (1934), Barro de piedra (1937) y Baedeker 2000 (1938).
Ángel Eduardo Acevedo (Valle de la Pascua, 1937). Poeta, ensayista y compositor. Perteneció al grupo literario Tabla Redonda. Colaboró con distintas revista centrales en la tradición cultural del país. Entre sus libros de poesía se encuentran, Heliosis (1960), Soles (1964) y Mon Everest (1967).
Armando Rojas Guardia (Caracas, 1949). Poeta y ensayista. Miembro del grupo Tráfico e Individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua. Autor de los libros Del mismo amor ardiendo. (1979), Yo que supe de la vieja herida. (1985), Poemas de Quebrada de la Virgen. (1985), Hacia la noche viva. (1989), Antología poética. (1993), La nada vigilante. (1994), El esplendor y la espera. (2000), Patria y otros poemas. (2008), Mapa del desalojo. (2014).
Carlos Contramaestre (Tovar, 1933 — Caracas, 1996). Poeta, médico, pintor. Miembro fundador del grupo El Techo de la Ballena. Autor, entre otros, de los poemarios Por decreto y por sueños de Maximina Salas (1968), Cabimas-Zamuro (1977), Metal de soles (1982) y Tanatorio (1993).
Caupolicán Ovalles (Guarenas, 1936 — Caracas, 2001). Poeta. Miembro fundador de El Techo de la Ballena, La Pandilla de Lautremont y La República del Este. Autor de los poemarios ¿Duerme usted, señor presidente? (1962), En uso de razón (1973) y Elegía en rojo a la muerte de Guatimoción mi padre, alias El Globo (1967). Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1973.
Eleazar León (Caracas, 1946 — Caracas, 2009). Poeta, ensayista y profesor universitario. Escribió, entre otros, los poemarios Por lo que tienes de cenizas (1975), Cruce de caminos (1977), Reverencial (1991), Cuartetas (1993) y Papeles para un adiós (2005).
Emmanuel Núñez (Mérida, 1996). Estudiante, poeta inédito. Finalista del III Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas.
Fernando Paz Castillo (Caracas 1893-Caracas, 1981). Poeta, crítico, diplomático. Miembro de la generación del 18. Premio Nacional de Literatura. Individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua. Autor de los libros La voz de los cuatro vientos (1931), Signo (1937), Entre sombras y luces (1945), Voces Perdidas (1966), El otro lado del tiempo (1971), Pautas (1973), Poesías escogidas 1920-1974 (1974), Persistencias (1975), Encuentros (1980).
Francisco Pimentel (Job Pim) (Caracas, 1889-Caracas 1942). Escritor y humorista. Trabajó como periodista para diferentes diarios como El Cojo Ilustrado, El Universal, Pitorreos y Élite. Participó junto a Leoncio Martínez en el semanario Fantoches. Estuvo preso en diferentes cárceles del gomecismo. Dentro de sus obras en verso, tenemos Pitorreos (1917), Sal de Pim (1943) y Graves y Agudos (1940)
Gustavo Pereira(Punta de Piedras, 1940). Poeta, crítico y abogado. Fue parte de la agrupación Símbolo (1958) y miembro fundador del colectivo Trópico Uno. Entre los más de veinte poemarios que publicó se encuentran En plena estación (1966), Libro de los Somaris (1974), Oficio de partir (1999) y Sentimentario (2005). Recibió el Premio Municipal de Poesía de Caracas (1987), el Premio Fundarte de Poesía (1993), el Premio de la Bienal Literaria José Antonio Ramos Sucre (1999) y el Premio Nacional de Literatura (2001).
Igor Barreto (San Fernando de Apure, 1952). Poeta y editor, miembro del grupo Tráfico. Autor de los libros ¿Y si el amor no llega? (1983), Soy el muchacho más hermoso de esta ciudad (1987), Crónicas llanas (1989), Tierranegra (1993), Carama (2001), Soul of Apure (2006), El llano ciego (2006), El Duelo (2010), Carreteras nocturnas (2010), Annapurna (2012), El campo/ El ascensor. Obra reunida 1983-2013 (2016), El muro de Mandelshtam (2016).
Isabella Saturno (Barquisimeto, 1987). Poeta, autora de libros infantiles. Es autora del libro Conejo y Conejo. Su poesía se mantiene inédita como libro.
José Lira Sosa (Maturín, 1930 — Porlamar, 1995). Poeta, narrador y periodista. Miembro fundador de Trópico Uno. Escribió, entre otros, los poemarios Fita-lux y otros poemas (1954), Por mi cuenta y riesgo (1967), Oscuro ceremonial (1975), Contraseña (1982) y Con la palabra en la boca (1994).
Juan Calzadilla (Altagracia de Orituco, 1931). Poeta, pintor, crítico de arte. Fundador del grupo El Techo de la Ballena. Premio Nacional de Cultura mención Artes Plásticas. Premio León de Grieff. Es autor de los libros Primeros poemas (1954), Los herbarios rojos (1958), Dictado por la jauría (1962), Malos modales (1965), Ciudadano sin fin (1969), Oh smog (1978), El ojo que pasa (1979), Agendario (1988), Antología paralela (1988), Minimales (1993), Principios de Urbanidad (1997), Corpolario (1998), Diario sin sujeto (1999), Aforemas (2004), Libro de las poéticas (2006), Vela de armas (2008), Noticias del alud (2009).
Juan Liscano (Caracas 1915-Caracas 2001). Poeta, ensayista, editor, promotor cultural. Autor de los libros Nuevo mundo Orinoco (1959), Cármenes (1966), Nombrar contra el tiempo. Antología (1968), Edad obscura (1969), 1981: Fundaciones (1981), Sucesos. Edición de bibliofilia ilustrada con dos aguafuertes originales de Elsa Soibelman. Tirada de solo 75 ejemplares (1982), Los fuegos apagados (1990), Antología poética (1990), El origen sigue siendo (1991).
Leoncio Martínez (Caracas 1888-Caracas 1941). Humorista, periodista, dramaturgo, poeta, caricaturista, publicista. Destacó por ser fundador y director del diario Fantoches, en donde publicó mucho de sus textos, además de El Cojo Ilustrado.
Lorent Saleh (San Cristóbal, 1988). Activista político y defensor de los derechos humanos. Premio Sajarov 2017. Permanece inédito como poeta.
Lucila Velásquez (San Fernando de Apure, 1928 — Caracas, 2009). Poeta, crítica de arte y periodista. Autora de los poemarios Indagación del día (1969), El árbol de Chernobyl (1989) y La rosa cuántica (1992), entre otros.
Luis Enrique Belmonte (Caracas, 1971). Poeta, músico y médico psiquiatra. Ha publicado los libros de poesía Cuando me da por caracol (1997), Cuerpo bajo lámpara (1998), Inútil registro (1999), Paso en falso (2004), Pasadizo. Poesía reunida 1994-2006 (2009) y Compañero paciente (2012). Ha recibido los premios Fernando Paz castillo (1996), Adonais (1998) y Mariano Picón Salas (2005).
Manuel Felipe Rugeles (San Cristóbal, 1903-Caracas, 1959). Escritor, periodista, poeta. Miembro de la generación del 18. Premio Nacional de Literatura. Es autor de los libros Cántaro (1937), Oración para clamar por los Oprimidos (1939), Dorada Estación (1940), La Errante Melodía (1942), Aldea en la Niebla (1944), Plenitud (1945), Puerta del cielo (sonetos, 1945), Coplas (1947), Luz de tu Presencia (1947), Memoria de la Tierra (1948), Canta Pirulero (1950), Poetas de América cantan a Bolívar (1951), Lo popular y lo folclórico en la Táchira (1952), Sentido emocional de la patria (1953), Cantos de Sur y Norte (1955), Todo lo que está en tu vida es mi vida (1955).
Miguel James (Puerto España, Trinidad, 1953). Poeta. Autor de los libros Mi novia Ítala come flores (1988), Albanela, Tuttifruti, Blanca y las otras (1990), La casa de caramelo de la bruja (1993), Nena, quiero ser tu hombre, y otras confesiones (1996), Tiziana amor mio (1999), A las diosas del mar (1999), Para ella es mi canción (2000), Oda a Naomí (2001), Kentakes (2003).
Miyó Vestrini (Nimes, 1938 — Caracas, 1991). Poeta, guionista y periodista. Miembro del grupo literario Apocalipsis, autora de los poemarios Las historias de Giovanna (1971), El invierno próximo (1975), Pocas virtudes (1986) y Valiente ciudadano (2013). Dirigió las páginas de arte del diario El Nacional y en dos ocasiones recibió el Premio Nacional de Periodismo (1967 y 1979).
Olga Luzardo (Paraguaipoa, 1918 — 2016). Poeta, narradora y periodista. Autora de los poemarios Flor de cactus (1942) y Huellas frescas (1993). Luchó contra la dictadura perezjimenista, por el voto femenino y los derechos de la mujer.
Pablo Rojas Guardia (Caracas 1909-1978). Poeta y periodista. Miembro del grupo Viernes. Autor de los libros Poemas sonámbulos (1931), Trópico lacerado (1945), La voz inacabada (1960), Enigma de la luz tropical (1963), Algo del mar y del pan caliente (1968), El rostro de la patria (1968), La realidad mágica (1969).
Pedro Enrique Rodríguez (Maracay, 1974). Psicólogo clínico, profesor universitario, narrador, poeta. Autor de los libros Oficio de lectores: textos de detectivismo literario y especulaciones narrativas (2008), ganador del Premio Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana de ese mismo año, El silencioso vuelo de los peces (2009), y Antiguas postales del fin del mundo (2015: ganador del II Concurso Equinoccio de Poesía Eugenio Montejo). También fue ganador del Concurso de Poesía José Barroeta 2012 de la IX Bienal de Literatura Mariano Picón-Salas, con el poemario La fugaz caligrafía del resplandor.
Rafael Arráiz Lucca (Caracas, 1959). Poeta, ensayista, historiador, gerente cultural y profesor universitario. Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua. Es autor de los libros Balizaje (1983), Terrenos (1985), Almacén (1988), Litoral (1991), Pesadumbre en Bridgetown(1992), Batallas (1995), Poemas Ingleses, Editorial (1997), Reverón, 25 poemas (1997), Plexo Solar (2002), Un bonzo sobre la Nieve (2011). Antologías: El abandono y la vigilia (1992), Antología, Fundación Guberek (1992), Antología Poética (1999), Obra Poética (1983-2004), Editorial el otro @ el mismo (2004).
Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930). Poeta y profesor universitario. Formó parte del grupo Tabla Redonda. Ha ganado numerosos premios nacionales e internacionales, como el Premio Nacional de Literatura, el FIL de Lenguas Romances, el Federico García Lorca, y el Reina Sofía de Poesía Hispanoamericana. Es autor de los libros Cantos iniciales (1946), Una isla (1958), Los cuadernos del destierro (1960, 2001), «Derrota» (1963) [poema publicado el 31 de mayo en Clarín del viernes; compilado en 1970, junto con Los cuadernos del destierro y Falsas maniobras], Falsas maniobras (1966), Intemperie (1977), Memorial (1977) Edición bilingüe (Español-Inglés), publicada por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (2007), Amante (1983), Dichos (1992), Gestiones (1992) [Premio Internacional Juan Antonio Pérez Bonalde], Antología (1958-1993) (1996), (1999), entre otros.
Samuel González Seijas (Caracas, 1971). Poeta, editor. Es autor de los libros Pequeño fuego de labios (2009), Espesa marea (2015) y Salmos de la penuria (2018).
Santiago Acosta (San Francisco, Estados Unidos, 1983). Poeta, actualmente cursa estudios de doctorado en la Universidad de Columbia, Nueva York. Miembro fundador de la revista El Salmón. Ha sido ganador del concurso de Autores Inéditos de Monte Ávila Editores (2007) con el libro Detrás de los erizos; también ha publicado Cuaderno de otra parte (2018) y Mañana vendrán las piedras (2018). Ese mismo año fue ganador del III Premio de Literatura Ciudad y Naturaleza José Emilio Pacheco.
Víctor Valera Mora (Valera, 1935 — Caracas, 1984). Poeta y sociólogo. Miembro fundador del grupo literario La Pandilla de Lautremont. Escribió los poemarios Amanecí de bala (1971) y 70 poemas stalinistas (1979). Recibió el Premio Conac de Poesía (1980).
William Osuna (Caracas, 1948). Poeta, editor, gerente cultural. Es autor de los libros Estos 81 (1978), Más si yo fuera poeta, un buen poeta (1978), Antología de la mala calle (1990, 1994, 2002), San José Blues +Epopeya del Guaire y otros poemas (2003).
Yeiber Roman (Caracas, 1996). Estudiante de la Universidad Simón Bolívar. Fue ganador del Concurso de Poesía Iraset Páez Urdaneta (2016) y del Concurso de Cuentos José Santos Urriola (2017), ambos de la USB. Es autor del libro Los futuros náufragos (2018).
Yolanda Pantin (Caracas, 1954). Poeta, miembro del grupo Tráfico. Ganadora del XVII Premio Casa de América de Poesía (2017). Es autora, entre otras, de los libros Casa o Lobo (1981), Correo del corazón (1985), La canción fría (1989), Poemas del escritor (1989), El cielo de París (1989), El hilo de la voz (2003), Lo que hace el tiempo (2017).