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jueves, 9 de abril de 2026

Lorenzo Vigas, director de cine venezolano: En "Desde allá", las mujeres no están pero sí que son importantes.

 

 .Imagen tomada de aquí.


Entrevista con Lorenzo Vigas, director de ‘Desde allá’


Posted on July 7, 2016


Galardonada con el León de Oro en Venecia, Italia, ‘Desde allá” explora la relación entre un señor profesional y un joven de la calle —dos hombres de clases diferentes cuya relación de amigos, padre e hijo y amantes deviene en un lazo eminentemente humano.  





Esta sólida ópera prima del director venezolano Lorenzo Vigas es un filme parco y muy masculino en el que la ciudad de Caracas figura como tercer protagonista. Escueta y distante, ‘Desde allá’ comunica tanto mediante la historia como a través de su estética gélida.




Dos días después de su exitosa presentación en el marco del Festival Internacional de Cine de San Francisco, charlamos con Lorenzo Vigas sobre sus inicios en el mundo del cine, su obsesión con el tema del padre ausente, su trabajo con los actores y su labor visual.


 .Imagen tomada de aquí.



Naciste en Mérida, Venezuela; estudiaste en Florida y en Nueva York; viviste en México… ¿Cómo nació tu pasión por el cine?


Soy hijo de un pintor que se llama Oswaldo Vigas, uno de los artistas más importantes de Latinoamérica. Estudié biología y el cine era mi hobby. Hacía películas caseras con mis amigos del bachillerato. Pero la biología era lo serio. Hice una carrera técnica de oceanógrafo en Venezuela, la licenciatura en Tampa, Florida, y cuando estaba en Boston haciendo una maestría en biología molecular, un día me levanté y me dí cuenta que necesitaba expresarme.


La ciencia no me iba a dejar expresarme y tenía una necesidad de expresión. Yo sabía que era algo visual. Entonces me fui a Nueva York donde hice dos talleres de cine en la universidad de NYU. No quise hacer la carrera, sino que solamente aprender las cosas prácticas. A partir de ahí empecé a escribir cortos. Me fui a Venezuela donde trabajé unos años haciendo infomerciales y documentales institucionales. Pero en realidad lo que quería era hacer una película. Ya había escrito un guión que contenía la idea para ‘Desde allá’.

Imagen tomada de aquí.


Y te fuiste a México donde conociste a Guillermo Arriaga, quien sería coguionista de tu debut cinematográfico.


Lo conocí en Venezuela, donde le comenté la idea y me dijo ‘me encanta tu película, quiero ayudarte a producirla’. Para mí fue una oportunidad de salir de Venezuela, donde no tenía de quién aprender. Me fui a México D.F. y trabajé unos años con Guillermo, y luego conocí a Michel Franco y Gabriel Ripstein que ahora son mis socios. La productora de ellos se llama Lucía Films. Y yo tengo mi propia productora que se llama Malandro Films. Y nos asociamos.




Has declarado que ‘Desde allá’ nació de tu interés por contar una historia sobre la figura del padre. En tu película hay dos padres, uno maltratador y otro ausente.


Sí, el padre de Armando y el de Elder; y luego Armando empieza a ser el padre de Elder. Es la figura del padre vista desde diferentes perspectivas. Estoy trabajando en una trilogía sobre el tema del padre ausente, un tema que me obsesiona. La primera parte es un cortometraje que hice hace tiempo, ‘Los elefantes nunca olvidan’, que está disponible en YouTube. Luego está ‘Desde allá’, y una película en la que estoy trabajando ahorita en el guión que se va a llamar ‘La caja’, el final de la trilogía.


Oswaldo Vigas. Foto de Darwin García


¿Tu padre estaba ausente cuando tú creciste?


Nunca. Siempre fue muy cercano. Yo tuve una relación muy emocional y próxima con él. Murió hace dos años. Éramos muy cercanos y muy amigos. No tiene que ver con eso, tiene que ver con el arquetipo. Por alguna razón conecté con el arquetipo. Quizá porque mi papá es muy famoso hice un contacto con ese arquetipo, pero no porque tuviera una experiencia de ese tipo con mi padre, sino todo lo contrario.


‘Desde allá’ es una película muy de hombres, con las mujeres en segundo plano…


Pero que al final son muy importantes. Fíjate que para mí la mamá de Armando es muy importante en la película, aunque sólo la vemos en fotografía, ya que la casa de Armando está llena de fotos de su mamá. Ahí es donde él le dice a Elder cuando están comiendo que su mamá lo enseñó a cocinar. Él siente ese confort en su casa justamente porque vive con su madre. Las mujeres no están pero sí que son importantes.




Excelentes actuaciones. ¿Cómo escogiste los actores y trabajaste con ellos?


El reto más grande fue encontrar al joven. Vi la foto de Luis Silva en una agencia de casting y quise conocerlo —fui a comer con él, fuimos al cine…, nos hicimos muy amigos. Enseguida me di cuenta que él iba a ser el protagonista porque es un chaval brillante, intuitivo, con una gran presencia. Tuvimos un año de relación antes de filmar. Fue riesgoso porque nunca le hice una prueba de casting, ya que pensé que no era necesario.


Y luego vino Alfredo Castro, para mí el actor más importante hoy en día de Latinoamérica. Cuando aceptó me quedé tranquilo. Necesitaba un actor sólido para poder hacer un juego con este otro actor que no era actor. Me gusta mucho hacer combinaciones de actores y no actores.



Durante la filmación, Luis nunca supo de qué trataba la película. Cada día recibía una líneas e iba descubriendo su personaje poco a poco. Quería que su personaje fuera muy crudo, sin que se hiciera una idea intelectual del personaje.


¿Entonces Luis nunca leyó la historia entera?

Nunca, la fue descubriendo poco a poco. Sabía que tenía que interpretar unas escenas muy fuertes, como una escena de sexo, pero sin saber de qué trataba la historia. En el mismo set aprendía sus líneas de diálogo y empezábamos a ensayar y filmar. Hicimos un taller de actuación durante cuatro meses con quienes harían de amigos de él en la película, que tampoco son actores, para que se conocieran, aprendieran a expresarse y se sintieran cómodos. Pero las escenas las ensayamos ya en el set filmando.




‘Desde allá’ también presenta un sopesado balance entre la forma y el contenido: comunica tanto visualmente como mediante la historia en sí. ¿Cómo fue tu labor con el director de fotografía?

Es una película donde las cosas que no se dicen son muy importantes, razón por la cual era muy importante que la forma tuviera sintonía. Hay muchas cosas que no se muestran, que ocurren fuera de cuadro o que ocurren fuera de foco, lo que estimula la imaginación del espectador. Estás obligado a estar activamente completando en tu cabeza. Es una película que te obliga a meterte, no te da opción.


Hoy en día las películas nos dicen exactamente qué sentir, qué pensar. No estás activo como espectador. A mí me parece importante estimular la imaginación del espectador. Mi película juega con la ambigüedad, porque la vida es ambigua: uno no está nunca seguro de sus sentimientos, no sabe si quiere a la mamá o si la odia, si quiere a la novia o el novio o si lo odia… Creo que es importante jugar con la ambigüedad en el cine porque así es la vida.


El trabajo con Sergio Armstrong, el director de fotografía, fue muy rico. Yo tenía unas ideas un poco extremas —dejar cosas fuera de foco, fuera de cuadro— y él entró en sintonía rápidamente, le gustaron mis ideas. Me llevé muy bien con él. Es un gran fotógrafo.


En la presentación en el Cine Roxie hablaste de cómo la filmación sucedió justo antes de unas manifestaciones masivas en Caracas y lo difícil que es hacer cine en Venezuela…

Sí, las manifestaciones estudiantiles que ocurrieron hace dos años. Terminamos de filmar justo antes de que sucedieron. Es muy difícil hacer cine en Venezuela pero al mismo tiempo es un reto. Es maravilloso poder estar en un lugar donde hay una complejidad social tan grande. En el caso de mi película va con la historia, por lo que Caracas se convirtió en un personaje más de la película.


Imagen tomada de aquí.


Premiada en Venecia, Miami, La Habana, Salónica y San Sebastián, presente en Toronto, aquí en San Francisco, y recién se va a estrenar en Francia con el título de ‘Los amantes de Caracas’… ¡como que le está yendo bien a tu película!


Sí, se vendió muy bien en todo el mundo. Ayer me decían que se está convirtiendo en una película de culto aquí en EEUU. Entonces como que sí, aunque uno nunca sabe qué va a pasar. La película una vez terminada adquiere su propia vida, como me decía un amigo. Claro yo estoy haciendo todo el mejor esfuerzo en acompañarla, por eso estoy viajando a todo el mundo ahorita. Pero luego la película es la que poco a poco sigue su camino.






https://cinemaerrante.wordpress.com/2016/07/07/entrevista-con-lorenzo-vigas-director-de-desde-alla/




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jueves, 30 de mayo de 2024

Oswaldo Vigas a Marisol Pradas: Venezuela tiene ahora una muy mala política cultural

 

Oswaldo Vigas. Foto de Darwin García




Oswaldo Vigas: Venezuela tiene ahora una muy mala política cultural


LUNES, 30 DE MAYO DE 2011


Oswaldo Vigas: “Uno de mis orgullos es no estar de moda”


El maestro Oswaldo Vigas (Valencia, estado Carabobo, Venezuela, 1926) esperaba sentado como un niño al aguardo de algo que va a suceder. Es decir, a duras penas, porque su espíritu siempre ha sido inquieto, entusiasta; demasiado energético y febril. Con la mirada todavía mas agudizada por los años quería responder con generosidad a las preguntas que sabía le formularían.


Estaba en su hogar que es un museo viviente. Rodeado de los mejores cuadros de sus amigos, producto del intercambio que siempre hacen entre si los artistas. Posee una colección personal y única, como solo puede tenerla un creador. A la par de ello ostenta una valiosa colección precolombina, otra de arte africano y una serie de estampas de arte japonés que sin duda brindan un sincretismo capaz de ir hacia los orillas de los ríos de la creatividad más asombrosa porque el valor de esas piezas posee también autonomía silente. Han sido parte de su motivación y hallazgo.

Alacran. 1952


El pasado mes de abril inauguraron en Francia una gran retrospectiva de su obra, Oswaldo Vigas (1952 a 1993),  a la que asistió su compañera de vida, Jeanine, quien trajo el catalogo que es mas bien un libro, con las fotografías de las 170 pinturas, dibujos y grabados expuestos en el Centro de Arte Villa Tamaris, en Seyne-Sur-Mer, ubicado en la Costa Azul francesa, entre Toulon y Cannes.


Oswaldo Vigas. Mérida-París-Caracas. Pinturas, es una exposición retrospectiva que abarca su trabajo temprano en un período que va de 1941 a 1952, pasando por la creación de Vigas durante su estadía en París desde 1953 hasta 1964 -el punto central de la exposición-, hasta incluir las obras más recientes de 1970 a 2010.

Oswaldo Vigas. 1977.


Repasando el libro fue mostrando las obras. Sobre todas las de los primeros años, las mas desconocidas en Venezuela, que revelan un pintor de colores polvorosos, haciendo rugir los lienzos desde perspectivas aún novedosas.


Marisol Pradas: Observando el catalogo de esta retrospectiva uno ve los distintos estilos que usted ha trabajado… pareciese que usted los dejó a un lado y siguió su propio camino: ¿qué movimiento se arraigó más en usted?


OV: Tuve la suerte de que en ninguna de las ciudades en las que viví había escuelas de arte. Eso fue una suerte porque no tenia a nadie que me dijera tienes que ir por aquí o tienes que ir por allá. Yo fui por donde quise. No seguí a los que estaban haciendo “paisajitos”. Yo pasé directamente por una pintura imaginada y mas nada. Fantástica en cierto modo, sin escuela. Obtuve mi propia evolución y no se puede decir que haya sido así porque no se puede decir que es mejor lo que hago ahora que lo que hice antes. Son cosas diferentes. Inclusive tengo obras anteriores que son mejores que las actuales y tengo nuevas que son muy buenas también. Cada obra tiene su propia razón de ser y cada época también.


MPS: Pero eso responde a un análisis en el tiempo


OV: Cuando uno es honesto. Eso es muy importante. Honestidad y autenticidad. Si uno se sigue a uno mismo lo que hizo antes influirá en lo que haces ahora. Lo de ahora se apoya en lo de antes. Cada época va marcando su paso.


Hay artistas que de un día para otro dan un gran salto buscando estar de moda. Yo nunca estuve de moda.

Aparecido Azul. 1976.


MPS: ¿La ruta traza al artista o viceversa?


OV: Uno no tiene razones porque no hay explicaciones, el arte va por su cuenta. Lo que si existe y corresponde es la maduración de uno como artista, a la madurez; que se va haciendo muy lentamente, sin miedo.  Porque si uno tiene miedo no hace tampoco, te quedas y de ahí no pasas.

Oswaldo Vigas y Picasso. Imagen tomada de Twitter


MPS: Mucho se le pregunta sobre su amistad con Picasso…


OV: Nunca estuve pegado de Picasso. Estuve muy poco tiempo con él. Me pareció alguien sumamente cariñoso conmigo. Yo era un muchacho de “veinti” tantos años y el un hombre de setenta. Me vio como un hijo, seguramente. Tuvo una gran humildad conmigo que no la tenía con todo el mundo. Eso me conmovió a mí y seguramente me vio con cariño porque yo era como un hijo que se le presentaba. No tuve un seguimiento de su obra, la conozco como todo el mundo. Me interesé por su trabajo y me pareció genial. Pero hasta allí.

Picasso tenía una personalidad avasallante y había que apartarse porque sino uno se hubiese quedado en su órbita girando. Había que separarse. Lo mismo me pasó con Oswaldo Guayasamín.





MPS: ¿Cómo vincula su trabajo con los distintos materiales?


OV: Cada material requiere un tratamiento conveniente y apto para el. No puedo hacer en grabado lo que hago en pintura porque en grabado debo desarrollar una técnica y unas posibilidades distintas.


Mis últimos grabados son colografias, hay líneas hechas a base de polvo de herradura. Líneas cubiertas con material de cola y polvo de metal.  Para todo eso tengo ayudantes. Para eso no hay que ser pichirres, hay que quererlos, pagarles bien y regalarles cosas.


Yo no soy pichirre con el trabajo, creo que uno tiene que entregar todo lo que pueda. También hay que pagar a otros que lo ayudan a uno porque uno apenas tiene dos manos y a veces se necesitan diez. Esos brazos suplementarios me los suministran los ayudantes que tengo. Siempre he tenido entre dos y cuatro ayudantes para darme abasto. Actualmente tengo solo tres nada más.

Danzante. 2008.


MPS: Ese sentido de estar rodeado de un gran museo, ¿cómo lo ha hecho sentir a lo largo de los años?


OV: Considero incomprensible que los artistas no se interesen por la obra de los demás. Los hay así y son buenos. A mi me interesan todas las obras de todos los artistas, los de ahora y los de antes también. Colecciono todo lo que puedo, por curiosidad y por avaricia. Todo lo que puedo agarrar lo tomo y lo guardo, en la mente o en una gaveta. Libros, manuscritos, grabados, pinturas; de todo. Todo me interesa.


A veces me digo, todo esto tiene que estar en un Museo. Las cosas que tengo no solo me pertenecen a mí, pertenecen a la cultura en general.


MPS: ¿Cuál es la diferencia entre el creador de 1942 y el actual?


OV: Soy el mismo. Lo que tengo es más información. Soy el mismo de cuando tenía 16 años. La diferencia es que ahora tengo mucha más información. Eso es todo. En lo fundamental es lo mismo. Mi obra comenzó en 1942 haciendo cosas que nadie hacía en Venezuela.



El arquitecto Alejandro Otero, contaba como anécdota que fue una vez a Guacara porque le dijeron que había “un muchacho que pintaba”. Cuando llegó al lugar salió el muchacho y le dijo: “No me venga a decir lo que tengo que hacer, porque yo hago lo que yo quiera”. Alejandro se reía y me decía “ese eras tú”.


Veo, por ejemplo, la obra de Alejandro Otero, y digo que es el pintor que ha tenido la personalidad más avasallante y más condiciones de pintor. Estaba bien dotado. ¿Y qué pasó con él?: Se puso a hacer “pendejaditas”. Cosas que se mueven con motores. Se fascinó por la tecnología y esa mentira de la cosa tecnológica que no tiene ningún interés, que es puramente ornamental; es arte menor.

Alejandro Otero (1921- 1990)



Otero que era un pintor mayor y hacía arte mayor de pronto se puso a hacer arte menor; porque creyó que si se movía era mejor. No tiene nada que ver. La tecnología es una mentira en los artistas. Todo lo que pasa por la tecnología se convierte en arte decorativo y el arte decorativo es menor. No es arte mayor. La obra de Alejandro Otero, de artista mayor pasó a arte menor. Lo mismo ha ocurrido con otros por la fantasía venezolana de querer ser modernos. Aquí todo el mundo quiere ser moderno. Comenzando por los gobernantes. Los presidentes quieren ser modernos y desprecian lo que es antiguo, lo que es autentico, porque creen que vale más y no es así.

Mantuana. 2009


MPS: ¿Cómo afecta eso a los nuevos artistas?


OV: He estado leyendo la revista Artefacto y veo que hay una nueva generación de artistas que hacen cosas buenas y bellas, que son tan buenas como las del pasado; y no buscan tonterías, que es lo importante. No se dejan fascinar por novedades pasajeras, por modas. Lo que se pone de moda siempre se  “demoda”. Uno de mis orgullos es no estar de moda. Nunca lo estuve y ahora tampoco. Le huyo a la moda. No me gusta.


MPS: ¿Cómo entonces vivió del arte en nuestra nación?


OV: Con cojones. A veces vendía un cuadro al año y seguía. A veces un cuadrito al mes. A veces dos o tres. Jamás he vendido un cuadro diario. Ni antes ni ahorita. Claro que hago muchas cosas. Si no vendo un cuadro vendo un grabado. Entre una cosa y otra uno va sobreviviendo.


MPS: ¿Cómo se siente cuando descubre las falsificaciones de obras suyas? Tiene como mas de cuarenta decomisadas y deben haber muchas mas…


OV: Eso es natural y normal. Me siento orgulloso de que me falsifiquen. Quiere decir que hay gente que quiere comprar cosas mías aunque sean falsas. Esa es la codicia. Se dice que la codicia rompe el saco. Gente que no puede comprar una obra mía y la consigue diez veces mas barata. Yo también he sido victima de comprar falsificaciones. Uno mismo se convence de que eso es autentico aunque sea falso. Entonces uno duda y termina cogiendo unos falsos, aun sabiendo.


Si a mí me falsifican tanto… ¿qué será de un Picasso?

Sin título. 2011


MPS: ¿O un Dalí?


OV: Dalí no tanto. Porque está muy desprestigiado. Se falsifica lo que tiene valor. Dalí ha perdido valor precisamente por codicia, porque hacía grabados en millares de ejemplares, en planchas que reproducían industrialmente, para poderlas vender en el mundo entero.


MPS: ¿Se ha quedado con las ganas de ver culturalmente cosas en Venezuela?


OV: Venezuela ha dado un paso hacia atrás, en vez de hacia adelante. Más bien diría que ha dado varios pasos hacia atrás. Ya no hay museos. Se acabaron. Todo eso tiene que ver con la política del Estado. Una política educativa, una política cultural, una política económica. Son cosas separadas. Venezuela tiene ahora una muy mala política cultural porque las cosas se están viendo sólo con el interés político. Y político en el peor sentido de la palabra. Por eso no hay nada. Caracas que es lo más importante es un desierto. Hay dos otras galerías que se mantienen porque sus dueños las mantienen con sus trabajos.


MPS: ¿Brujas o curanderas?


OV: Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. La temática no es nada, la obra no tiene tema. Es la huella de mi mano. Puede ser una figura que sale, puede no ser nada; y sigue siendo mi obra. No es el tema lo que hace la obra, ni el tema abstracto o figurativo. La obra la hace la personalidad del artista. Su psique; su inconsciente colectivo, que sería todo el mundo. Si mi obra interesa más e porque hay más gene que la toca, y lo tocan por lo colectivo y eso es inconsciente. La gente dice “me gusta” pero no sabe por qué. 

Serie Amezante. 2011


Ochenta y cuatro años tiene el maestro  Vigas. Se sabe herido desde que sufrió un ACV hace seis años pero eso no lo ha conminado. Sigue dibujando. Sigue haciendo. Sigue disfrutando, riendo y llorando, porque los zarpazos hay que resistirlos con dignidad. Con la que le caracteriza, aunque por ser sincero en más de una oportunidad se ha buscado problemas o quizás ello le sacrificó oportunidades.


Pero ello no le borra la satisfacción porque ha hecho lo que ha querido y esa libertad lo ha convertido en un portento, el mismo que con mucha paciencia posa al fotógrafo y gusta de hacerlo; el mismo que mira con bastante ironía y complicidad; el mismo que muestra cada dibujo suyo con orgullo, aunque le falte color; porque este se lo dictará en su momento.


Y sus temas lo requieren siempre aunque sean distintos;  brujas,  desafiantes, temerarios. Siempre lo han necesitado para expresarse. Persistentemente Dios. Tercamente mortal (30/05/2011, Revista Artefacto).-




www.revista-artefacto.com.ve


Tomada de Azul Fortaleza




Oswaldo Vigas: "Soy pintor porque siempre he estado jodido, ese es el secreto"





La vida del pintor venezolano Vigas a través de su atelier intacto | AFP






#Exposición Oswaldo Vigas. Mirar hacia adentro








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26/04/2026