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viernes, 29 de enero de 2016

Hermann Hesse: Cuando he tratado de dar consejo a millares de personas,lo hice siempre como compañero de sufrimientos




Hermann Hesse. Ilustración tomada de aqui



Estimados Amigos

Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes esta carta del escritor alemán más querido en Valencia, la de Venezuela. Hermann Hesse perteneció a esa camada de escritores que tenían un gran contacto epistolar tanto con sus lectores fieles como los ocasionales.

Este es un hermoso gesto que hoy nuestros escritores, en una época que facilita la comunicación, deberían imitar.

Deseamos disfruten de la entrada.


Atentamente

La Gerencia


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Cuando he tratado de dar consejo a millares de personas,lo hice siempre como compañero de sufrimientos, por Hermann Hesse


“De manera alguna me arrogo la pretensión de tener razón. Pero, en nuestro instante universal, considero que no es perjudicial, sino bueno y correcto, sacudir al hombre común de hoy en día por la fe fanática que le merecen el nivel del progreso alcanzado, sus máquinas, su modernismo ávido de placeres y su aversión a las obligaciones. Sufro bajo la miseria de nuestra época, pero no me considero llamado a guiar a los demás para escapar de ella; estoy dispuesto a recorrerla, como a través de un infierno, con la esperanza de hallar en el más allá una nueva inocencia y una vida más digna. Pero no estoy en condiciones de entregar ese más allá por un ahora y un aquí. Necesita y exige un conductor quien es incapaz de responsabilizarse y de pensar por sí mismo. Mi papel no puede ser el de sacerdote, pues detrás de mí no hay iglesia alguna, y aun cuando he tratado de dar consejo a millares de personas en cartas e indicaciones, nunca lo hice como conductor, sino siempre como compañero de sufrimientos, como hermano algo mayor.”

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Distinguido doctor Jordan:

Ha llegado a mi poder su carta abierta, encabezada con el epígrafe “La misión del poeta”, y halló eco en mí, pues es cordial y bien intencionada, y aun cuando supongo que es usted un católico militante, de manera alguna la siento como una manifestación partidista. Creo que no lograremos entendernos sobre algunos puntos, pues nuestros orígenes son harto diferentes; pero, en cambio, creo responder a otros que juzgo importantes y, aun cuando las respuestas no le satisfagan, reconocerá usted su sinceridad.

EXHORTO CONTRA EL OPTIMISMO ENGAÑOSO, Y CONTRA LA AVERSIÓN DE LOS PUEBLOS Y DE LOS INDIVIDUOS A ASUMIR SU RESPONSABILIDAD

Aun cuando lo hago a disgusto, debo recordarle, ante todo, que su conocimiento acerca de mi trabajo literario es muy fragmentario y su carta abierta se refiere a una parte aislada, no medular de mi labor: a mis ocasionales artículos periodísticos. En algunos de esos artículos descubre usted expresado un pesimismo que en última instancia encuentra irresponsable, y lo comprendo.


Desde mi punto de vista, estos artículos ocasionales que se sirven a sabiendas y deliberadamente de esa forma que se llama “folletín”, representan en primer lugar una parte intrascendente de mi trabajo y, en segundo lugar, esas manifestaciones ocasionales, algo triviales, a menudo coloreadas de ironía, tienen para mí un significado común: a saber, la lucha contra aquello que en nuestra publicidad llamo optimismo engañoso.

Cuando recuerdo, de tanto en tanto, que el hombre es un producto muy amenazado y peligroso, cuando por momentos destaco lo deficiente y trágico de la humanidad, precisamente allí donde estamos acostumbrados a tomar las cosas a la ligera y a la vanidad (en el periódico), ésta es una parte pequeña en magnitud e importancia, pero a pesar de todo consciente y responsable, de mi actividad: la lucha contra la religión europea-americana adoptada por el hombre moderno y soberano que ha logrado llegar hasta este nivel.

Si recuerdo con especial énfasis el carácter dudoso de la Humanidad, es como un grito de guerra contra la pueril, pero muy peligrosa vanidad del hombre de la masa, carente de fe y de discernimiento en su ligereza, su arrogancia, su falta de humildad, de duda, de responsabilidad. Las palabras de este tipo, que he pronunciado, no van dirigidas a la Humanidad, sino a la época, a los lectores de periódicos, a una masa cuyo peligro, según mi convicción, no consiste en falta de fe en sí misma y en la propia grandeza.

A menudo, también he ligado a esta advertencia general respecto a la futilidad de este híbrido humano, la exhortación inmediata respecto a los acontecimientos de nuestra historia reciente, a la ignorancia y la insensatez grandilocuente con la que marchamos a la guerra, a la aversión de los pueblos como de los individuos de buscar en sí mismos la responsabilidad compartida.

Comprendo que estas manifestaciones, a las que precisamente un sentido de la propia impotencia les da por momentos una particular rudeza desesperada en la formulación, no resulte agradable a muchos. De manera alguna me arrogo tampoco la pretensión de tener razón. Me sé cautivo en el tiempo y en mi propio yo, pero no obstante responsabilizo en forma absoluta a esta parte de mi actividad (como ya he dicho intrascendente) y, en nuestro instante universal, considero que no es perjudicial, sino bueno y correcto, sacudir al hombre común de hoy en día por la fe fanática que le merecen el nivel del progreso alcanzado, sus máquinas, su modernismo ávido de placeres y su aversión a las obligaciones.

NO OCULTAMOS QUE EL ALMA DE LA HUMANIDAD ESTÁ EN PELIGRO Y DESFIGURADA, PERO CREEMOS QUE PUEDE SER CURADA Y PURIFICADA

Por otra parte, a estas exteriorizaciones vinculadas al tiempo y, más que nada, ocasionales, se oponen otros trabajos míos, sobre todo mis novelas, y en ellas se le ha brindado mucho margen a la problemática y a la tragedia de la esencia humana, pero en todas ellas también se encuentra expresada la fe, no en un significado de nuestra vida y nuestras necesidades, formulado de manera singular y dogmática, pero sí en la posibilidad que tiene cada alma de comprender intuitivamente tal significado, y de elevarse y redimirse al servirlo. Y en un ensayo al que puse un título muy parecido al de la carta abierta que usted me dirigió, escribí sobre la misión del poeta, en nuestra época, lo siguiente:

“Nos asfixiamos en la atmósfera irrespirable ya para nosotros, del mundo de las máquinas y de las bárbaras necesidades que nos rodea, pero no nos separamos del todo, lo aceptamos como nuestra participación en el destino del mundo, como nuestra misión, como nuestro examen. No creemos en ninguno de los ideales de esta época, pero creemos que el hombre es inmortal y que su imagen puede curarse de toda desfiguración, puede salir purificada de todo infierno. No ocultamos que el alma de la Humanidad está en peligro y se encuentra al borde del abismo, pero tampoco debemos ocultar que creemos en su inmortalidad”.

En verdad, sucede que precisamente eso que exige del poeta en su carta abierta, ya para la cual invoca como testigo al “olímpico Goethe”, ese olímpico estar por encima no es mi cometido. Tal vez sea cometido del poeta clásico, pero no es el mío. De ningún modo siento el deber de disimular los abismos de la vida humana en general, ni de la mía propia, o de hacerla aparecer como inofensiva, sino reconocer, expresar y compartir el sufrimiento y el ser atormentado hasta el límite de los inhumano, precisamente en las formas que hoy presenta.


Esto no es posible sin contradicciones y, sin duda, en mis libros se encuentran algunas frases que están en contradicción con otras frases de estos libros… Debo rendirme ante este hecho. La totalidad de mi vida y de mi obra no se presentaría a quien intentara abarcarlas como algo armonioso, sino como una lucha permanente en torno de un sufrir permanente, pero no descreído.




Postula que un escritor, que ha ganado la confianza de muchos lectores, tiene la obligación de erigirse en su conductor. Confieso que aborrezco la palabra “Führer” de la que hace uso abusivo la juventud alemana, pues necesita y exige un conductor quien es incapaz de responsabilizarse y de pensar por sí mismo. En la medida en que es posible dentro de nuestra época y nuestra cultura, el escritor no puede asumir este cometido.

Por cierto, debe ser responsable, y debe ser algo así como un arquetipo, pero no evidenciando superioridad, salud, incontrovertibilidad (sin modestia, no sería posible para nadie), sino teniendo a través de la renuncia a la conducción y la “sabiduría”, la decencia y la valentía de no dejarse meter en el papel de un sapiente y un sacerdote por la confianza de sus lectores, cuando en verdad no es sino alguien que barrunta y sufre.

La circunstancia que mucha gente, sobre todo los jóvenes, encuentra en mi obra, algo que les inspira confianza en mí, se explica deduciendo que hay muchos que sufren del mismo modo, luchan del mismo modo por hallar fe y un sentido, dudan de igual modo de su época y no obstante intuyen llenos de veneración, detrás de esta y toda época, lo divino. Hallan en mí a un vocero.

SUFRO BAJO LA MISERIA DE NUESTRA ÉPOCA, PERO NO ME SIENTO LLAMADO A CONDUCIR A LOS DEMÁS PARA ESCAPAR DE ELLA

A los jóvenes les hace bien ver a un individuo aparentemente acabado y desarrollado declararse partidario de algunas de sus penurias, y les hace bien a los que tienen dificultad para pensar y hablar, hallar expresada una parte importante de lo que han experimentado, por alguien que al parecer domina mejor el verbo.

Ciertamente, la pluralidad de estos jóvenes lectores no está satisfecha aún. Quisieran tener no sólo un compañero de sufrimiento, sino un “conductor”, aspiran a metas y triunfos inmediatos, anhelan infalibles recetas de consuelo. Pero estas recetas ya existen. La sabiduría de todos los tiempos está a nuestra disposición y he señalado a cientos y cientos de impetuosos jóvenes que me escribieron para oír ávidos la última sabiduría de mi boca, las verdaderas y auténticas palabras, las imperecederas de la China y la India, de la Antigüedad, de la Biblia y del Cristianismo.

No toda época, no todo pueblo ni todo idioma está destinado a expresar sabiduría. No en todo siglo vive un iniciado que, al mismo tiempo, es un maestro de la palabra. Sin embargo, todas las épocas y todos los pueblos tienen parte en el tesoro común y quien pretende tener la sabiduría de todos los tiempos formulada en forma absolutamente nueva y para su caso particular, como consuelo para su dolor personal, pondrá en la mano del hombre al que quisiera tener por conductor una autoridad y un poder como el que sólo puede conferir a sus ministros una verdadera iglesia. Mi papel no puede ser el de sacerdote, pues detrás de mí no hay iglesia alguna, y aun cuando he tratado de dar consejo a millares de personas en cartas e indicaciones, nunca lo hice como conductor, sino siempre como compañero de sufrimientos, como hermano algo mayor.

Temo mucho que no nos entendamos y bien quisiera poder convencerlo, no del valor ni de la categoría de mis ideas y de mi posición, sino de la necesidad, de la inevitabilidad de mi situación. Los que se vuelven a mí, los que buscan en mí sabiduría son, casi sin excepción, personas a las que no pudo ayudar ningún credo tradicional. A muchos de ellos los orienté hacia los antiguos sabios y sus doctrinas. También les recomendé con insistencia los escritos de algunos destacados católicos contemporáneos.

Pero la mayoría de mis lectores se me aparece precisamente en su necesidad de venerar un dios velado. Quizá sólo sean los enfermos, los neuróticos, los insociables quienes se sienten atraídos por mí y mi obra; quizá el único consuelo que algunos de ellos encuentran en mí no sea sino el de redescubrir sus propias flaquezas y miserias en mí, un hombre de prestigio.

No es de mi incumbencia “decidirme” por un apostolado como usted demanda, sino realizar en el lugar que me ha señalado el destino todo cuanto me sea posible. Forma parte de ello, entre algunas otras cosas, no dar o prometer más de lo que tengo. Sufro bajo la miseria de nuestra época, pero no me considero llamado a guiar a los demás para escapar de ella; estoy dispuesto a recorrerla, como a través de un infierno, con la esperanza de hallar en el más allá una nueva inocencia y una vida más digna. Pero no estoy en condiciones de entregar ese más allá por un ahora y un aquí.

Por esta razón no creo que mi vida carezca de sentido, que no me guíe una misión. El perseverar en medio del caos, el poder esperar, la humildad ante la vida, aun cuando alarme por una aparente falta de sentido, también son virtudes, sobre todo en una época en la que son tan corrientes las nuevas elucidaciones de la historia universal, las nuevas orientaciones de la vida, los nuevos programas de todo orden.

Creo por cierto, más aún, tengo la plena certeza de que un crecido número de aquellos que se interesaron por mis obras durante un cierto tiempo, y para quienes fueron un estímulo, más tarde tuvieron que abandonarnos, a ellas y a mí, para no confundirse. Otros acuden a llenar el vacío dejado por los primeros y yo les ayudo a recorrer un tramo del camino hacia la hominización. Anhelo para los otros que sigan avanzando, que busquen y encuentren compañeros más fuertes que yo, que se aventuren por senderos más arriesgados. Yo debo quedarme en el mío, por dudoso que me pueda parecer a mí, y pueda parecer a otros, en estos momentos.

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HERMANN HESSE, Cartas escogidas, 1951. Edhasa, 1982. Traducción de María A. Gregor. [Tomado de Filosofía Digital, 07/05/2008]


22/06/2024


viernes, 25 de septiembre de 2015

Para el Poeta no existen ni el destino del Capitalismo, ni el destino del Socialismo, por Hermann Hesse





Estimados amigos

Hoy compartimos este revelador  texto del escritor alemán más querido en Valencia, la de Venezuela. Seguramente generará muchos comentarios entre miembros de la clase literaria venezolana que olvidaron estas viejas enseñanzas.

Desamos disfruten de la entrada
 

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“El dinero y el poder y todas esas cosas por las que los hombres se torturan mutuamente y acaban por matarse a tiros tienen poco valor para quien se ha encontrado a sí mismo. Éste sólo valora una cosa: la misteriosa fuerza en su interior, que le ordena vivir y le ayuda a crecer. El que desconfía de la fuerza vital en su interior, el que carece de ella, tiene que compensarla con sucedáneos como el dinero. El hombre que ha encontrado el valor de ser él mismo y ha oído la voz de su propio destino no tiene ya el más mínimo interés en la política, ya sea monárquica o democrática, revolucionaria o conservadora. Le preocupan otras cosas. Para éste no existen ni el destino del Capitalismo, ni el destino del Socialismo, ni Inglaterra ni América; para él no existe nada más que la ley silenciosa y tenaz que late en su pecho, que resulta tan penosa al hombre cómodo y tradicional, pero que significa destino y Dios para el obstinado”.

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Una virtud hay que quiero mucho, una sola. Se llama obstinación. Todas las demás, sobre las que leemos en los libros y oímos hablar a los maestros, no me interesan tanto. En el fondo se podría englobar todo ese sinfín de virtudes que ha inventado el hombre en un solo nombre. Virtud es: obediencia. La cuestión es a quién se obedece.

QUIEN TIENE INTUICIONES PROPIAS Y VIVE EN CONFORMIDAD CON ELLAS HA ENCONTRADO SU DESTINO Y EL SENTIDO DE SU VIDA

La obstinación también es obediencia. Todas las demás virtudes, tan apreciadas y ensalzadas, son obediencia a leyes dictadas por los hombres. Tan sólo la obstinación no pregunta por esas leyes. El que es obstinado obedece a una ley, a una sola, absolutamente sagrada, a la ley que lleva en sí mismo, al “propio sentido”.

["Obstinación", en alemán es "Eigensinn", palabra compuesta que literalmente significa "propio sentido". (N. del T.)]




¡Lástima que la obstinación sea tan poco apreciada! ¿Acaso goza de estima? ¡Oh, no! Incluso se la considera un vicio o al menos un lamentable desmán. Sólo se la designa por su hermoso nombre cuando molesta y suscita odio (por cierto que las verdaderas virtudes siempre molestan y suscitan odio. Véase Sócrates, Jesús, Giordano Bruno y todos los demás obstinados.)

Y cuando existe cierta voluntad de admitir la obstinación como virtud, o al menos como un bello atributo, se mitiga en lo posible su áspero nombre. “Carácter” o “personalidad” no suena tan desapacible o vicioso como “obstinación”. Tiene un tono más presentable, e incluso “originalidad” se acepta en último extremo, claro que sólo referida a tipos raros a los que se tolera, artistas y gente estrambótica. En el arte, donde la obstinación no puede infligir daños considerables al capital y a la sociedad, se la tolera, incluso como originalidad; en el artista es hasta deseable una pizca de obstinación; se paga bien.


Pero, por lo demás, en el lenguaje cotidiano entendemos por “carácter” o “personalidad” algo extremadamente complejo, algo que existe y puede ser exhibido y decorado, pero que en el momento decisivo se somete precavidamente a leyes extrañas. “Carácter” se le atribuye al hombre que posee algunas ideas y opiniones propias, pero que no vive según ellas. De vez en cuando deja traslucir, aunque discretamente, que en efecto piensa de otro modo, que tiene opiniones. En esta forma suave y sutil ya se considera entre los mortales el carácter una virtud.

Pero si un hombre tiene intuiciones propias y vive realmente de acuerdo con ellas, pierde el elogioso título de “carácter” y sólo se le concede el de “obstinación”. Pero analicemos literalmente la palabra. ¿Qué quiere decir “obstinación”? Terquedad, tener un “propio sentido”. ¿O no?

TODAS LAS COSAS DEL MUNDO TIENEN SU SENTIDO PROPIO, EXCEPTO EL HOMBRE Y EL ANIMAL DOMESTICADOS

Todas las cosas del mundo tienen un “sentido propio”. Cada piedra, cada brizna de hierba, cada flor, cada arbusto y cada animal crece, vive, actúa y siente según su “propio sentido”, y en eso estriba el que el mundo sea bueno, variado y hermoso. Que haya flores y frutos, encinas y abedules, caballos y gallinas, estaño y hierro, oro y carbón, se debe única y exclusivamente a que todas las cosas del universo, hasta la más pequeña, tienen su “sentido propio”, llevan dentro su propia ley y la siguen absolutamente seguras e imperturbables.

Existen sobre la tierra solamente dos pobres seres malditos, a los que no les estás permitido seguir esa llamada eterna, y ser, crecer, vivir y morir como les ordena su propio sentido innato.

Sólo el hombre y el animal domesticado por él están condenados a no seguir la voz de la vida y del crecimiento y a someterse a unas leyes establecidas por el hombre y, de vez en cuando, infringidas y modificadas también por él. Y lo más curioso es que aquellos pocos que han desdeñado esas leyes arbitrarias para seguir las suyas propias, las naturales, han sido siempre condenados y lapidados, aunque luego fuesen venerados, precisamente ellos, como héroes y libertadores. La misma Humanidad que ensalza y exige de los vivos, como suprema virtud, la obediencia a sus leyes arbitrarias, esa misma Humanidad acoge en su eterno panteón a los que desafiaron aquellas órdenes y prefirieron perder la vida a ser infieles a su “propio sentido”.

Lo “trágico”, esa palabra maravillosamente sublime, mística y sagrada, llena de los estremecimientos del mítica juventud humana, que los reporteros profanan irresponsablemente a diario, lo “trágico” no es otra cosa que el destino del héroe, que sucumbe por seguir su propia estrella, en contra de las leyes tradicionales. Así y únicamente así se le revela a la Humanidad una y otra vez su “propio sentido”.

Porque el héroe trágico, el obstinado, enseña a los millones de seres mediocres y cobardes que la desobediencia a las normas del hombre no es capricho brutal, sino lealtad a una ley mucho más alta, más sagrada. O digámoslo así: el instinto gregario del hombre exige de cada cual ante todo adaptación y subordinación, pero sus más altos honores no se los reserva en absoluto a los sufridos, pusilánimes y dóciles, sino precisamente a los obstinados, a los héroes.

EL HÉROE NO ES EL CIUDADANO OBEDIENTE Y APACIBLE, SINO EL QUE ENCUENTRA SU SENTIDO PROPIO EN SU DESTINO

Así como los reporteros abusan del idioma cuando califican de “trágico” cualquier accidente de trabajo en una fábrica (término que para esos estúpidos es sinónimo de “lamentable”), la moda no es menos impropia cuando habla de la “muerte heroica” de los pobres soldados masacrados. Este es uno de los términos favoritos de los sentimentales, sobre todo de los que se quedan en casa. Los soldados que caen en la guerra merecen sin duda nuestra más profunda compasión. Generalmente han hecho y sufrido lo indecible y a la postre han pagado con su vida. Pero no por eso son héroes, tampoco aquel que siendo hasta hace un momento soldado raso y maltratado por el oficial como si fuera un perro, se convierte de repente, gracias a la bala mortífera, en héroe. La idea de masas enteras, de millones de “héroes”, es en sí absurda.

El “héroe” no es el ciudadano obediente, apacible y cumplidor. Heroico sólo puede ser el individuo que ha erigido su “propio sentido”, su noble y natural obstinación, en su destino. “Destino y espíritu son nombres de un mismo concepto”, dijo Novalis, no de los poetas alemanes más profundo y desconocidos. Pero el héroe es el único que tiene valor para asumir su destino.

Si la mayoría de los hombres tuviesen ese valor y esa obstinación, el mundo sería otro. Nuestros maestros a sueldo (los mismos que nos ensalzan tanto a los héroes y obstinados de los tiempos pretéritos) suelen decir que entonces iría todo manga por hombro; pruebas de ello no tienen ni las necesitan.

En realidad, la vida entre hombres que siguieran independientes su propia ley y su propio sentido florecería con más riqueza y altura. Quizá en ese mundo quedaría impune más de un insulto y más de una bofetada precipitada que hoy entretienen a honorables jueces del Estado. De vez en cuando habría también un homicidio, pero ¿acaso no lo hay hoy, a pesar de todas las leyes y castigos? Sin embargo, muchas de las cosas terribles, inconcebiblemente tristes y demenciales que vemos proliferar con espanto en medio de nuestro ordenado mundo serían entonces desconocidas e imposibles. Por ejemplo, las guerras entre las naciones.

Ya oigo decir a las autoridades: “Tú predicas la revolución”.

PARA QUIEN DESEA VIVIR PURO Y LIBRE SU DESTINO, EL DINERO Y EL PODER TIENEN MUY POCO VALOR

Otro error, posible sólo entre personas de rebaño. Yo predico la obstinación, no la subversión. ¿Cómo iba a desear la revolución? La revolución no es otra cosa que la guerra, es, igual que ella, “la continuación de la política con otros medios”. El hombre que ha encontrado el valor de ser él mismo y ha oído la voz de su propio destino no tiene ya el más mínimo interés en la política, ya sea monárquica o democrática, revolucionaria o conservadora. Le preocupan otras cosas. Su “sentido propio”, como el profundo, grandioso y divino sentido propio de cada brizna de hierba, está dirigido hacia su propio desarrollo y nada más. “Egoísmo”, si se quiere. ¡Mas este egoísmo es totalmente distinto del despreciable egoísmo del usurero o del ansioso de poder!



El hombre que posee el obstinado “sentido propio”, al que yo me refiero, no busca ni dinero ni poder. No los desdeña porque sea un dechado de virtud o un altruista resignado. ¡Todo lo contrario! El dinero y el poder y todas esas cosas por las que los hombres se torturan mutuamente y acaban por matarse a tiros tienen poco valor para quien se ha encontrado a sí mismo, para el obstinado. Éste sólo valora una cosa: la misteriosa fuerza en su interior, que le ordena vivir y le ayuda a crecer. El dinero y similares no conservan, potencian ni ahondan esa fuerza. Pues dinero y poder son inventos de la desconfianza.

El que desconfía de la fuerza vital en su interior, el que carece de ella, tiene que compensarla con sucedáneos como el dinero. Para quien confía en sí mismo, para quien no desea otra cosa que vivir puro y libre su destino y dejarlo vibrar en su interior, esos medios auxiliares, desmesurados y pagados siempre con exceso, se reducen a instrumentos subordinados, de uso y posesión agradables, pero jamás decisivos.

¡Oh, cómo amo esa virtud, la obstinación! Cuando la hemos reconocido y hallado algo de ella en nosotros, todas las virtudes recomendadas resultan curiosamente dudosas.

El patriotismo es una de ellas. No tengo nada contra él. En lugar del individuo postula un complejo mayor. Pero verdaderamente como virtud sólo es apreciado cuando empiezan los tiros, ese medio tan ingenuo y ridículamente ineficaz de “continuar la política”. Generalmente se considera al soldado que mata enemigos más patriota que el campesino que cultiva su tierra con esmero. Porque éste obtiene una ventaja. ¡Y nuestra extraña moral considera siempre dudosa una virtud que beneficia y aprovecha a su dueño!

SEREMOS MÁS FELICES CUANDO ABANDONEMOS LA SUPERSTICIÓN DE QUE NUESTRA ALEGRÍA TIENE QUE SER ARREBATADA A OTROS

Pero ¿por qué? Porque estamos acostumbrados a acumular ventajas a costa de otros. Porque, llenos de desconfianza, creemos tener que desear siempre lo que otro posee.

El cacique de una tribu salvaje cree que la fuerza vital de los enemigos matados pasa a su persona. ¿No se basan en esta pobre creencia la guerra, la competencia, la desconfianza entre los seres humanos? ¡Sin duda seríamos más felices si equiparáramos el honrado campesino al soldado! Si abandonáramos la superstición de que toda la vida o alegría de vivir que gana una persona o un pueblo tiene que ser necesariamente arrebatada a otro.

Ahora oigo la voz del profesor: “Todo eso suena muy bien, pero por favor contemple el asunto objetivamente desde el punto de vista económico. ¡La producción mundial es…!”.

A lo que yo contesto: “No, gracias. El punto de vista económico no es en absoluto objetivo, es como un par de anteojos por los que se puede mirar con muy diversos resultados. Por ejemplo, antes de la guerra se demostraba desde el punto de vista económico que una guerra mundial era imposible, o que al menos no podía durar mucho. Hoy podemos demostrar, también económicamente, lo contrario. Por favor, ¡permitidnos pensar de una vez en realidades en lugar de fantasías!”.


De nada valen estos “puntos de vista”, llámense como se llamen, aunque vengan respaldados por los profesores más gordos del mundo. Son falacias. Ni somos máquinas calculadoras ni ningún otro mecanismo. Somos hombres. Y para los hombres existe únicamente un sólo punto de vista natural, una sola medida natural, la del obstinado. Para éste no existen ni el destino del Capitalismo, ni el destino del Socialismo, ni Inglaterra ni América; para él no existe nada más que la ley silenciosa y tenaz que late en su pecho, que resulta tan penosa al hombre cómodo y tradicional, pero que significa destino y Dios para el obstinado.

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HERMANN HESSE, Obstinación, 1919. Alianza Editorial, 2004, Biblioteca Hesse. Traductor: Anton Dietrich. [FD, 24/08/2007]


Tomado de Filosofía Digital




miércoles, 23 de abril de 2014

Bibliobuses, Bibliobongos y Bibliomulas:

Las bibliotecas extintas en Venezuela



Viñetas que muestran las actividades del bibliobongo. Historieta realizada por una artista danesa a la que le perdimos el nombre. Quizás así podamos recuperar el contacto con ella. Pulse sobre la imagen para verla con mas detalle


Estimados Amigos

Hoy es 23 de Abril: día internacional del libro desde 1996 y del derecho de autor y día del idioma español desde 1947. Un día pleno de celebraciones relacionadas con el libro. Esta fecha fue escogida para celebrar el libro porque tradicionalmente se afirma que ese día pero en1616 murieron  Miguel de CervantesWilliam Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. Mas de uno coloca pegas a ese asunto de las fechas pero hoy no trataremos ese tema.

Casualmente este día internacional del libro y del idioma cayó miércoles. El tradicional día de los estrenos cinematográficos en Venezuela y el dia escogido para publicar contenido totalmente original en este blog. El material que gustosamente compartimos con ustedes hace un acercamiento a las poco convencionales bibliotecas moviles. Un sistema de promoción de lectura que practicamente esta condenado a desaparecer en Venezuela y quizás en el resto del mundo en una época donde se promueven las virtudes de la lectura en formatos electrónicos.

Lo que leerán a continuación es un extracto de un texto mas extenso. 

Deseamos disfruten de la entrada.

Atentamente


La Gerencia



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Los libros ruedan y nadan buscando abrazar a sus lectores




a Carmen Caricote, mi madre



El clima era fresco y podíamos ver nuestro aliento al salir de la boca. Era muy temprano, teníamos poco tiempo de haber llegado al colegio. Ya habíamos formado y cantado el himno nacional. Extrañamente la clase no había comenzado en forma porque nos habían dicho que tendríamos una visita muy especial. La maestra María llegó después de un rato y nos hizo salir en formación al patio. Allí estaba él, justo en el centro, mientras la luz del sol que se erguía entre nubes, que tenían rubores, le daba un brillo de madera pulida a su piel corrugada. Las puertas estaban abiertas y en pequeños grupos nos adentramos en sus entrañas. El interior era multicolor, había lomos de distintos colores y grosores. Las ilustraciones estaban a la orden del día y las letras eran tan variadas como las razas humanas. Las sillas eran muy cómodas. Pudimos hojear lo que quisimos y escuchamos una que otra historia de sus innumerables viajes. No importaba cuan lejos llegara siempre volvía a casa. Luego se fue brillando bajo el Sol de esa vieja mañana. Después le vi poco aunque cada encuentro lo disfrutaba al máximo. Tiempo después −yo había crecido un poco ya− lo encontré abandonado, opaco y vacío pero eso no evitó que me acercara y con una sonrisa lo acariciara con cariño.

Bibliobus de Hibbing, Minnesotta

Generalmente se da por sentado que una biblioteca pública es una edificación, a donde las personas van a consultar libros. Una definición mas formal sería “la de una colección publica de manuscritos y libros, organizada con el fin de cuidar de su conservación y de facilitar la consulta y el estudio. El término indica además el lugar donde los libros son conservados”. La UNESCO la define como una “… puerta local de acceso al conocimiento, constituye un registro básico para la educación permanente, para la toma de decisiones y el desarrollo cultural del individuo y los grupos sociales".

Bibliobus del condado de Monmouth a finales de los 60s


Gracias a estas definiciones, y porque antiguamente en las bibliotecas los libros estaban encadenados a sus estantes, pareciera que una biblioteca son cuatro paredes y un techo que encarcelan a los libros. Pero no siempre es así. Muchas veces la carencia, tanto de personal como de edificaciones adecuadas, hace que en vez del lector ir a la biblioteca sea la biblioteca la que tenga que ir hacia los lectores, probablemente a sus casas, escuelas o lugares de trabajo. Esto comúnmente se le llama servicio de bibliotecas móviles.


Biblioteca movil de Hagertown en en condado de Waschington  a principios del siglo XX

Los antecedentes de este servicio se pueden rastrear hasta el siglo XVIII en los clubes del libro y en las sociedades de lectura. En el siglo XIX los libreros crean las bibliotecas circulantes o de préstamo, en donde cualquiera que pagara una anualidad o mensualidad podía llevarse los libros a casa. Este sistema funcionó en Valencia, la de Venezuela hasta principios de los 70. En mi casa se conservan libros del decenio de los 50 del siglo XX con el sello de la librería fundada por el español Antonio Rodríguez: La librería Cervantes, una de las más viejas de la ciudad, que dice:

LIBRERÍA “CERVANTES”
ALQUILER DE LIBROS Y NOVELAS
COMPRA Y VENTA DE LIBROS
AVENIDA DIAZ MORENO 100-47 TLF. 4568
VALENCIA

Actualmente los números telefónicos en Valencia, la de Venezuela son de 7 cifras.


Durante la Gran depresión en Estados Unidos se repartieron libros en las las zonas pobres. Una imagen de un grupo de repartidores del "Pack Horse Library Project" en las montañas de Kentucky. Los jinetes en su mayoría eran mujeres.


En el siglo XIX, a Samuel Brown en Escocia, se le ocurrió crear bibliotecas itinerantes. Tiempo después William Brown, su hermano, llevó la idea a los Estados Unidos. Pero fue Melvil Dewey en 1893 quien institucionalizó de forma definitiva las colecciones viajeras de libros en la biblioteca de Albany en Nueva York. Actualmente en Venezuela este servicio es llamado “Cajas Viajeras”.

Distribuyendo libros en los Montes Apalaches. Decenio del 30 del siglo pasado.

En el siglo antepasado las mujeres en EEUU no solo estaban interesadas en lograr el derecho al voto. Poco antes de que terminara el siglo XIX algunos clubes de mujeres de Kentucky y Tennessee comenzaron a enviar libros por tren para ser repartidos en las montañas con bestias de cargas. Este sería el antecedente del biblioburro colombiano creado por Luis Soriano, el camello biblioteca móvil de Kenya, y la bibliomula que funciona en los Andes de Trujillo en Venezuela.

Bibliobus del Banco del Libro en Venezuela


Lutie E. Stearns, una bibliotecaria de Wisconsin, logró que en enero de 1905 su estado implementara un servicio de reparto de libros a domicilio. En 1904 a Mary Lemist Tincomb de la biblioteca de Hagertown, en Maryland, se le ocurre crear un carro-biblioteca que llevara libros a los granjeros. Un año después habían construido el vehiculo que tenía a Joshua Thomas, conserje de la biblioteca, como chofer-bibliotecario y Cuentacuentos no oficial. Con el tiempo él llegaría ser tan célebre en su localidad como Juanito Manzanas lo era en todo Estados Unidos. La aceptación de este servicio fue tal que al segundo año de funcionamiento habían pasado de una sola ruta de distribución a dieciséis. El primer bibliobús tal como lo conocemos actualmente, un autobús que llevara dentro una biblioteca, se creó en Hibbing, Minnesotta, en 1918. A partir de este momento el crecimiento de esta iniciativa fue imparable. Este auge se debió a que en el decenio de los 20 el 45 % de la población de Estados Unidos y Canadá no tenían acceso a biblioteca alguna, y este porcentaje se disparaba a un 83% en la población rural. En 1937 había 60 bibliobuses en USA, en 1944, a pesar de la guerra, eran 300 y en 1956 novecientos bibliobuses mordían el asfalto estadounidense.

Bibliobuses que funcionaron durante la segunda República en España

En España funcionó un servicio de bibliobús durante la Guerra Civil (1936-1939) para los soldados republicanos en el frente. Aún hoy nos cuesta imaginarnos a los soldados leyendo mientras las balas rozaban sus cabezas; pero quizás era la mejor manera de olvidar el horror de la guerra. En 1953 bajo el régimen franquista se retoma la idea y un bibliobús comienza a recorrer los barrios de Madrid.


El bibliobus de la era  franquista

En 1975 España abandona a su suerte el Sahara Occidental y su población, el pueblo saharaui, es desplazada por la ocupación militar de Marruecos.


El Bubisher en el campamento de Tinduf

En el 2008 un nuevo bibliobus sale de España rumbo al desierto argelino con la misión de repartir sueños y conocimientos en español. Su nombre es Bubisher, el nombre de un pájaro del desierto que es el heraldo de las lluvias y de las buenas noticias. Gracias al empuje del escritor espanol Gonzalo Moure Trenor y al aporte desinteresado de diversas personas este pájaro vuela sobre ruedas para impulsar la lectura y la escritura del español en los campamentos de refugiados en el Tinduf, una de las regiones más duras del planeta. Y causa de esta iniciativa el pueblo saharahui puede disfrutar de la delicia de leer la mas variada literatura en español. Que mejor forma existe de mantener el español en África que alimentando a los niños con los mejores cuentos que puedan tener a su alcance.

EL PÁJARO QUE TRAE LA BUENA SUERTE
Este video  data del ano 2009 y hasta el momento de publicacion de esta entrada tiene 8621  reproducciones. Esperamos que a partir de hoy las reproducciones y los donativos aumenten.



Aquellas personas interesadas en contribuir con la reconfortante lluvia de cuentos en los campamentos refugiados saharauis, y acercar a todos esos niños al mar que les fue arrebatado, puede contribuir con un euro al mes afiliándose en esta página Bubisher-Biblioteca para el Sahara.


Un Bibliobus de Estados Unidos haciendo su recorrido en Utah en 1970

En los 60 en pleno florecimiento de la mentalidad hippie; el servicio de bibliobuses sufre un espaldarazo debido a que estaba sintonizado con el espíritu gregario y nómada de la época. Por ello ganó el interés de los jóvenes. Y podríamos parafrasear unas pintas o graffitis de la época así: ¡La Imaginación al poder! ¡Apoya a tu bibliobús local!*


Carteles del año 1968 de El Planeta de los Simios y de 2001: Odisea del Espacio

1968 fue un año inolvidable por muchas razones. La ONU lo declaró como el año internacional de los derechos humanos, se produce la Primavera de Praga que buscaba un socialismo con rostro humano y que termina con la invasión del ejercito rojo, florece el Mayo francés, México se mancha con la matanza de Tlatelolco, asesinan a Robert Kennedy y a Martin Luther King, el ejercito estadounidense perpetra la masacre de My Lai en Vietnam matando a 500 civiles; aparece la Ola en la Olimpíada de México, los Beatles fundan Apple Records, crean Monte Ávila Editores Latinoamericana en Venezuela y estrenan en el cine 2001: Odisea del espacio y El Planeta de los Simios. En este año tan lleno de hechos loables como deprimentes se motoriza en Venezuela desde la asociación civil privada El Banco del Libro, una idea: La de conformar un sistema móvil de bibliotecas llamado Bibliobús. La razón principal para crear este servicio era llegar a un inmenso público que carecía de servicios bibliotecarios. La experiencia piloto se ejecutó en Caracas y en Ciudad Guayana Después de 10 años de recolectar experiencias El Banco del Libro transfirió el aprendizaje adquirido así como los equipos a la entidad estatal Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y los servicios de bibliotecas para que aplicaran el programa en todo el país. Debido a las características del servicio a prestar diseñaron un vehículo prototipo y se les pidió a varias empresas estadounidenses que ofertaran sus modelos (básicamente un camión 750** acondicionado para funcionar como biblioteca) para escoger el mas adecuado en prestaciones y precio. Los desaparecidos Ministerio de la Juventud y el INCE cubrieron los costos de fabricación de las unidades y su dotación.

Uno de los pocos bibliobuses que funcionaban en Venezuela en el 2010. Pertenece al Instituto de Autónomo de Bibliotecas del estado Merida.

En 1979 la Biblioteca Nacional, el Ministerio de la Juventud y el INCE firman un convenio que permitió la compra de 21 Bibliobuses. 



Este video  data del año 2009 y hasta el momento de publicacion de esta entrada solo tenia 127 reproducciones.

Tres se le asignaron a la capital nacional (la capital siempre se lleva la tajada más grande), el resto se distribuyeron en los demás estados quedando excluidos por sus condiciones geográficas el estado Apure y los territorios federales Amazonas y Delta AmacuroAsí comenzó su misión durante los próximos años: Explorar nuevos territorios y llegar a donde ningún libro llegó jamás.
En 1976, en plena crisis energética, el productor estadounidense Lou Sheimer estaba diseñando una serie de TV para la cadena CBS llamada Ark II (Arca II). La serie, ambientada en el año 2476, mostraba una Tierra post-apocalíptica donde un grupo de sobrevivientes habían conservado los conocimientos y tecnología de la civilización que había desaparecido. Estos con la finalidad de ayudar a los pocos sobrevivientes crearon un grupo civilizador llamado el Arca II. Esta arca era un moderno vehículo que transportaba una tripulación multirracial de cuatro individuos (este equipo era tan multirracial que tenía un chimpancé parlante). En esta serie de corte familiar los tripulantes no cargaban armas y portaban coloridos uniformes. La sintonía no fue buena y en diciembre del 76, después de 15 episodios, la serie salió del aire. Tiempo después la serie llegaría a la TV venezolana y de manera irregular se transmitían los episodios. Fue inevitable para muchos venezolanos que seguían esta serie, en el mago de la cara de vidrio, comparar la poderosa y futurista Arca II que andaba repartiendo saber, en un mundo sumido en la barbarie, con nuestro modesto bibliobús.


De izquierda a derecha Samuel (Jose Flores), Jonah (Terry Lester), Ruth (Jean Marie Hon),  y  Adam el chimpance: La Tripulación del Ark II

La experiencia de los bibliobuses fue nutritiva y probó que era una forma eficiente de cubrir las zonas marginales o muy lejanas de las ciudades. La falta de recursos hizo que después se creara el Bibliomovil que no es más que un camión 350*** acondicionado para prestar el servicio de biblioteca.

Oscar Lucién

Oscar Lucien, cineasta venezolano, viejo tripulante del bibliobus recuerda que: Los bibliobuseros éramos una cofradía, una hermandad, una suerte de devotos entregados a una experiencia sublime: incentivar la pasión por la lectura en lugares donde en muchas oportunidades el primer libro que un niño o adolescente tenía en sus manos era el que ofrecía la bien nutrida y rigurosamente seleccionada biblioteca del Banco del Libro.


Bibliomovil en  el estado Amazonas en Venezuela

Esta experiencia hizo que se plantearan otras posibilidades de bibliotecas móviles, adaptadas a otros territorios. Así surgen, inspirándose en las prácticas de países como Estados Unidos, Noruega, Tailandia, Pakistán, India y Francia; los siguientes servicios:


Bibliomula. Proyecto que funciona en Los Andes venezolanos

La Bibliolancha: La Biblioteca pública de Amazonas en 1987 decidió utilizar una lancha, de 4,88 metros, acondicionada para cubrir las necesidades de ciertas comunidades donde era imposible establecer una biblioteca estable en un corto plazo. Llevando libros y actividades culturales navegaba por los ríos Orinoco, Sipapo, Cuao, Atabajo y Casiquiare.


Bibliobongo

El Bibliobongo: En 1992 la Biblioteca pública de Amazonas y la fundación Polar conjugan esfuerzos para crear un servicio dedicado fundamentalmente a cubrir las necesidades de la etnias Piaroa, Baniva, Curripaco y Guahibo. El bibliobongo era una embarcación de 17 metros elaborada por los indígenas a partir de la corteza de un árbol grande llamado palo de mure. Esta corteza moldeada y encofrada en madera de sasafrás; era protegida con pintura anticorrosiva. Estaba techada con cinc recubierto de palma. Recorría los ríos Orinoco, Sipapo, Cuao, Atabajo, Casiquiare, Maniapiare y Río Negro. Visitando a las comunidades ofreciéndole las más variadas actividades culturales tales como funciones de títeres, proyecciones de películas, presentaciones de payasos, jornadas de lectura lúdica, juegos tradicionales y cooperativos, etc. 


Recorrido del bibliobongo y de la Bibliofalca

En esta embarcación desempeñó labores durante largo tiempo nuestro amigo Santiago Obispo que fue el primero en llevar las Crónicas Marcianas a la selva venezolana. Desde Valencia se le saluda con afecto. Allí, en la selva, los colonos terrestres y los etéreos marcianos se sumergieron en un verde que crece y respira. Espero que nunca lleguen los bomberos quemalibros de Farenheit 451 allá (ni a ningún lugar). Ray Bradbury fiel defensor de las bibliotecas públicas, gracias a que en ellas se formó, estaría orgulloso de esta forma de acercar los libros a la gente. Santiago dejó de ser un Capitán Nemo fluvial pero no deja de capitanear mesnadas de libros en tierra firme y de mantener viva la ciencia ficción en la selva.

A bordo del Bibliobongo

La Bibliofalca: Es una embarcación de mayor tamaño que el Bibliobongo y presta servicio desde 1997. La falca es una embarcación, que se usa como transporte por el Río Orinoco. Tiene el espacio suficiente para contener el servicio bibliotecario, dormitorio, baños y bodega. Sus bases de operaciones están ubicadas en el Puerto del Venado y en San Fernando de Atabapo. Los ejes fluviales de sus recorridos son Orinoco-Ventuari, Orinoco- Guaviare y Orinoco-Río Negro. Ofrece los mismos servicios que el bibliobongo con un rango mayor de autonomía gracias a su tamaño.


Ray Bradbury

Las Cajas Viajeras: Son cajas diseñadas para transportar libros se prestan a una comunidad. Ofreciéndole una colección de 150 libros adecuadas a sus intereses. Es un servicio que supuestamente prestan todas las bibliotecas del país.

Bibliofalca

Estas eran las bibliotecas móviles existentes en Venezuela. En la actualidad aparentemente solo funcionan dos de las cuatro iniciativas: el bibliobús y la bibliofalca (para 2014 ninguna biblioteca móvil funciona en Amazonas). Hace bastante tiempo que el bibliobús no recorre el estado Carabobo, no conocemos la situación en otros estados. En Carabobo el servicio de cajas viajeras solo funciona para público infantil. El bibliomóvil nunca prestó servicios en este estado y el servicio convencional de bibliotecas públicas no posee ni la dotación de libros ni el número de bibliotecas necesarias. La ciudad brasileña de Curitiba con una población de 1.788.559 habitantes posee 55 bibliotecas, Valencia con 894.204 habitantes tiene 15 bibliotecas efectivas (incluimos aquí los salones de lectura). El estado Carabobo con 2.704.436 habitantes tiene realmente menos de 30 bibliotecas (la información oficial afirma que son 42). Suecia con nueve millones de habitantes posee 1539 bibliotecas públicas mientras Venezuela con 27 millones de habitantes tiene oficialmente 727 bibliotecas.


Biblioteca Manuel Feo la Cruz. Valencia. Estado Carabobo

Un servicio que se necesita con gran urgencia en el sistema de bibliotecas públicas en Venezuela es el préstamo circulante que prácticamente es inexistente. Ahora los libros en general son muy costosos**** y esta sería una alternativa para aquellos que no pueden comprarlos. En la Biblioteca Manuel Feo la Cruz de Valencia, este servicio lo prestan solo la sala de literatura y la sala infantil. Tampoco hay estadísticas sobre este rubro y tampoco es fácil saber cuantos afiliados a nivel nacional existen. Esto nos impide medir el nivel de penetración de la lectura en la población. En Suecia, Finlandia y Alemania los índices de lectura varían entre un 72 y 50 por ciento. En los países nórdicos en promedio cada ciudadano saca de las bibliotecas públicas más de 20 libros al año. En Japón, cada persona lee 49 libros en promedio anualmente. España tiene un índice de lectura del 35 por ciento y, el gigante de MERCOSUR, Brasil hasta hace poco tenía un índice de 14,8 por ciento. ¿Cuál será el índice de Venezuela? El pasado  2011 Venezuela perdió una gran oportunidad para averiguarlo ya que en el cuestionario del censo nacional no se incluyó ninguna pregunta relacionada con el mundo del libro.

Biblioteca Familiar

El 23 de abril de 2012 el diario gubernamental El Correo del Orinoco divulgó los resultados de una encuesta realizada por el Centro Nacional del libro (CENAL) que afirmaba que Venezuela poseía un 50, 2 % de población lectora. Un índice que ubicaba a nuestro país en la tercera posición de países lectores latinoamericanos y que nos colocaba por delante de Brasil, Colombia, Perú y México. Pero ese mismo día el diario El Nacional mostraba que en la Feria del Libro de Bogotá fue divulgado un estudio realizado por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) donde se afirma que Argentina y Chile registran los más altos porcentajes de lectura de libros en Latinoamérica, con el 55 % y el 51%, ocupando Brasil, con un 46%, y Colombia, con un 45%, el tercer y cuarto lugar respectivamente. Concluyendo el estudio que "la mitad de habitantes de América Latina no lee libros".




La distribución de libros gratuitos realizada por el ejecutivo nacional se  caracterizó por hacerse de manera efectista y caprichosa y sin un programa de apoyo al lector. Recordemos las  Bibliotecas Familiares que se regalaron a diestra y siniestra sin sensibilizar al público y terminaron muchas veces en los botes de basura. No podemos obviar el millón de Quijotes para niños de Alfaguara (la antología anotada con prólogo de José Saramago) repartidos a través de la Operación Dulcinea. Se han visto, en el sur de Valencia, rumas de Quijotes sirviendo de soporte a cocinillas eléctricas y ahora es el producto con más presencia en las ventas de libros de segunda mano ¿En cuánto habrá crecido el público lector del Quijote? Un destino similar tuvo los tres tochos de “Los Miserables” (con un tiraje de un millón y medio de ejemplares), ¿Cuántas personas leyeron a Víctor Hugo a cabalidad? ¿Habrán caído en tierra fértil los veinticinco millones de ejemplares de la Biblioteca Temática que debió llegarle a un millón de personas? ¿Cuántos lectores nuevos se captaron con estas iniciativas?


El Quijote. Antología anotada. 


La editorial estatal El Perro y la Rana tiene un magnífico programa de publicaciones subsidiadas. Su precio generalmente no es superior a bolivares fuertes (BsF)  ($ 1,163)***** mientras una botella de Coca-Cola de 600 cc cuesta en promedio BsF. 8 ($ 1,860). Gracias a estos precios hemos podido regalar varios libros sin hacerle un hoyo al bolsillo. Recordemos que regalar un libro es más que eso: es dar un gran elogio. El tiraje de esta editorial normalmente es de 3 mil ejemplares o menos por título; pero la distribución y promoción tiene serias deficiencias. Expondremos el caso de “13 fábulas y otros relatos” libro publicado en el 2007 por la imprenta regional de Carabobo. Este libro llegó a la Librería del Sur de Valencia en el 2011 y es imposible de hallar en las otras sucursales de la librería. Si esta es una situación habitual para los libros que salen de esta instancia, para los autores y sus libros no pareciera conveniente relacionarse con estas imprentas.


Portada del tercer tomo de Los Miserables de Víctor Hugo


Hay que reconocerle a la actual administración nacional la cuantiosa labor editorial realizada. Superior a la de cualquier administración pasada. Se podrían aplicar aquí las palabras que en una entrevista publicada en el Nº 4 de la revista, dedicada a la promoción de los libros publicados por el estado, Arte de leer (desaparecida ya para abril de 2014)******, dijo el poeta Reynaldo Pérez So haber escuchado de alguien: Quien no lea ahora no debería tener perdón…


Reynaldo Pérez So bautizando su libro en el 8º Festival Internacional de Poesía junto a Freddy Ñañez


En el 2007 se conformó el Plan Revolucionario de lectura que debería articular la formación de las bibliotecas de los consejos comunales a través de las escuadras de lecturas (nombre desafortunado que recuerda a las escuadras fascistas). Pero estas tuvieron una presencia minoritaria y poco efectiva que condenó al olvido dicho plan. Para verificar si los consejos comunales pueden convertirse en foco de estimulación lectora debería  establecerse una comparación entre el total de consejos comunales constituidos y el total de bibliotecas comunales operativas existentes hasta ahora. Si la relación no es paritaria podremos decir que los consejos comunales no sirven para estimular el gusto por la lectura y es poco probable que puedan ayudar a conformar ciudadanos críticos. Las bibliotecas populares de los consejos comunales se inaugurarían con una colección llamada Consejos Comunales que consta de cien títulos. Sabemos que se editaron cincuenta mil juegos o paquetes (cinco millones de ejemplares). 


Colección Consejos Comunales

Como nos gustaría que en Venezuela se inauguraran cincuenta mil nuevas bibliotecas Esto podría darle un espaldarazo al libro y a la lectura que hubiera significado para nuestro país un salto al infinito y mas allá. ¿Existirán actualmente ese número de bibliotecas? Hurgando en la red solo pudimos encontrar un par de reseñas periodísticas que afirmaban que se habían inaugurado en agosto de 2010, diez bibliotecas comunales en Caracas. Y en promedio cada una de estas bibliotecas beneficiará a 500 personas que nos totaliza 5.000 usuarios (Caracas tiene una población de 5.505.463 habitantes). Si tomamos el 2006 como año de inicial de aparición de los consejos comunales (la ley que rige su funcionamiento se declaró en el 2009) tendremos una tasa de 2,5 como promedio de apertura anual de bibliotecas de este tipo. Y si tomamos como 50.000 el número total de bibliotecas populares a abrir solo se ha cumplido con 0,2 %. Si la tasa de apertura se mantiene como en la actualidad tardaremos 20.000 años en cumplir la meta.

Revista Arte de leer número 4


En pleno siglo XXI cuando se discute la sobrevivencia del formato del libro tradicional frente a los formatos electrónicos. Venezuela esta rezagada tratando de fomentar el gusto por la lectura. Si no se diseñan estrategias novedosas quizás llegue un momento donde las personas puedan manejar computadoras y gadgets pero no puedan leer ni siquiera este cuento por la dificultad de mantener la atención durante largo tiempo:

Logo del Plan Revolucionario de lectura de Venezuela




Cuando mi papa era niño, las librerías además de vender alquilaban los libros. Aparentemente era difícil hacerse con una biblioteca variada y había que luchar literalmente para formarse como lector. Actualmente, a pesar del volumen de libros publicados y de las ventajas aparentes, las condiciones no han mejorado mucho a nuestro parecer. Quizás tan solo sea el llanto de los inadaptados ante los nuevos vientos que soplan ahora. Porque la escritura y la lectura, que parecen imprescindibles hoy, son inventos muy recientes en la historia humana. No más de 6.000 años lleva la técnica entre nosotros y apenas desde la Revolución Industrial se comenzó a masificar. Actualmente, a pesar de eso, a gran parte de la humanidad la escritura y la lectura le son ajenas. Pero la inexistencia de la escritura no impidió que la gente cantara, amara, construyera monumentos o asesinara. En el futuro los medios audiovisuales y la informática quizás sean los medios de difusión y aprendizaje por excelencia y volvamos a una edad media cyberpunk. Pero siempre nos quedará el temor de que todo ese saber almacenado, en nuestros discos duros y memorias flash, pueda desaparecer bruscamente gracias a un pulso electromagnético; llevándonos a una nueva edad de piedra (esperamos que no más allá del neolítico). Y esos viejos e inservibles dispositivos como el kinddle, nook o tablet pc se convertirán en un reclamo a los dioses para un ErichVon Daniken de una civilización futura que quizás se pregunte si fuimos capaces de leer.


Sin embargo, siempre es bello conseguir en un autobús, en la cola de un banco o en una plaza pública a alguien que comparte el raro vicio de la lectura. Deleita ver como los ojos de un extraño ceden ante el hechizo de las letras, a esa voz silenciosa. En ocasiones eso me hace sentir menos solo.


Recuerdos del Futuro de Erich Von Däniken





















Libros


Ninguno de los libros de este mundo
te aportará la felicidad,
pero secretamente te devuelven
a ti mismo.
Allí está todo lo que necesitas,
sol, luna y estrellas,
pues la luz que reclamas
habita en tu interior.
Ese saber que tú tanto buscaste
por bibliotecas, resplandece
desde todas las lágrimas,
puesto que ese libro es tuyo ahora.
Hermann Hesse, abril 1918
Bücher
Alle Bücher dieser Welt
bringen dir kein Glück,
doch sie weisen dich geheim
in dich selbst zurück.
Dort ist alles, was du brauchst,
Sonne, Stern und Mond,
denn das Licht, danach du frugst,
in dir selber wohnt.
Weisheit, die du lang gesucht
in den Bücherein,
leuchtet jetzt aus jedem Blatt -
Denn nun ist sie dein.
Herman Hesse, April 1918
Hermann Hesse. Sämtliche Gedichte in einem Band (Todos los poemas en un solo volumen). Frankfurt am Main: Suhrkamp, 1995.

2010-2012

´
Richard Montenegro.




Las fotografías del bibliomovil, del bibliobongo y de la bibliofalca fueron tomadas de la publicacion "Bibliofalca: Innovadora experiencia bibliotecaria en las comunidades indígenas del Orinoco medio" de Oskar Pablo Pérez Redondo. UNICEF. Caracas. Venezuela. 2007. 


Notas 

*El grafitti original decía ¡Apoya a tu Hobbit local! El primer grafitti es la mejor ejemplificacion de El Mayo Frances.

**El camión 750 tiene una capacidad de carga de 9 toneladas

***El camión 350 tiene una capacidad de carga de 3 toneladas

****Los libros pueden costar entre un 15 y un 33 % del salario mínimo mensual (smm). Por ejemplo en 2014 el libro del premio Nobel Mario Vargas Llosa, El héroe discreto, cuesta BsF. 530 que equivale a un 18% del smm en Noviembre de 2013 que es de 2.913,00. En España el mismo libro cuesta 19,50 euros equivalente a 3,02% del smm. En Argentina el libro cuesta 150 pesos siendo el smm de 3600 pesos.



***** En Enero de 2008 el gobierno elimina 3 ceros al bolivar y crea el bolivar fuerte. El cambio pasa de 2150 Bs a 2,15 BsF. El precio en dolares de los libros de El Perro y la rana fue calculado con la tasa vigente para ese momento(2010) de BsF 4,3 por Dólar estadounidense. La tasa para inicios de 2014 es de 6,3 por Dólar. Para Abril de 2014 el valor del dolar oficial en Venezuela va desde los 11 a los 55 BsF. El dolar en el mercado negro tiene un valor de 70 bolivares fuertes para abril de 2014. Una botella de Coca-Cola de 600 cc para abril de 2014 cuesta entre 26 y 30 BsF ($  2,3 y 2,5 a la  tasa oficial de BsF 11,3 por dolar estadounidense)

Los precios de los libros de la editorial El Perro y la Rana desde el 2013 aumentaron. Por ejemplo los libros de la Colección Poesía del Mundo que costaban BsF 5 ahora cuestan BsF 35 en 2014 (Precio correspondiente a Febrero de 2014).

******La revista el Arte de leer formaba parte del desaparecido Sistema Masivo de Revistas. Este sistema constaba de 8 revistas a todo color que se encartaban los domingos en el diario El correo del Orinoco y que se obsequiaban en Librerías del Sur, la cadena gubernamental de librerías.  Su tiraje era de 60 mil ejemplares. Cada revista tenia 64 páginas. La otras revistas eran:


MEMORIAS DE VENEZUELA, Revista dedicada a la historia nacional. Dirigida por el Centro Nacional de Historia. 

ASI SOMOS, Revista a favor de la diversidad y en contra de las desigualdades. Dirigida por Luis Galindo.

LA ROCA DE CREAR, Revista de Artes del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. 

SE MUEVE.  Revista de la Plataforma del Cine y los Medios Audiovisuales. Su Editor es Xavier Sarabia.

LA REVUELTA, la revista de la Plataforma de las Artes Escénicas y Musicales. Dirigida por Benito Irady.


A PLENA VOZ, Revista cultural de Venezuela.Dirigida por William Osuna

PODER VIVIR:  Dedicada a explorar la nueva forma de vivir, más plena, que se esta construyendo en socialismo en Venezuela. Dirigida por Rosa Elena Pérez Mendoza.

Estas fueron las publicaciones que conformaron esta interesante propuesta ya fenecida en medio de la crisis económica venezolana para  Abril de 2014.


Post scriptum:

























Enlaces Relacionados:













  • Pulsando aquí podrán acceder a todas las entradas relacionadas con la Feria Internacional del libro de Venezuela FILVEN que existen en el blog



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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


14/03/2026