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viernes, 7 de julio de 2023

Ana Frank en la Casa de la Estrella

 






Estimados Liponautas

Hoy tenemos el agrado de compartir  con ustedes una vieja nota hecha por nuestro amigo Richard Montenegro, para una radio ya desaparecida como otras tantas cosas gracias al régimen vigentedebido a una exposición dedicada a Ana Frank, titulada "Ana Frank , una historia vigente" que se mostró en la Casa de la Estrella  el cuatro de octubre de 2009.


Deseamos disfruten de la entrada.



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Desde hace algunas semanas, en Valencia, recibimos una visita inesperada. La de una menuda joven llamada Ana Frank. Una  niña que pasó a la historia sin saberlo y que padeció una de las persecuciones más horribles del pasado siglo y que culminó en la Shóa (Holocausto).


Al entrar a la Casa de la Estrella en el primer pasillo podemos apreciar una serie de paneles de panaflex llenos de fotografías y datos sobre el ascenso del nazismo y la persecución sistemática de los judíos y de cualquier persona o grupo que se opusiera al partido nacionalsocialista.


Es una exposición sencilla, simple y probablemente esta sea la única forma de acercarnos al sacrificio de 6 millones de judíos y otros tantos de testigos de Jehová, homosexuales, gitanos o romaníes, comunistas y opositores al régimen a lo largo de toda Europa.


Recibimos la información de guías del museo que solo manejan datos sin mostrar tristeza o asombro ante la capacidad destructiva del hombre hacia el hombre. Es curioso escuchar los comentarios de los visitantes que van desde la solidaridad plena hasta justificación de tan abominable hecho llevados por las teorías de conspiración de los Protocolos de los sabios de Sión. Y uno que otro aventura paralelismos entre esa época y la que vivimos en Venezuela en la actualidad.


Pudimos ver como poco a poco el nazismo valiéndose del poder y de las debilidades que minan a los hombres, dividieron para sojuzgar y hacer creer que había hombres  o razas superiores a otros. Barriendo así con los principios de la declaración de los derechos de hombre. Los judíos pertenecían al grupo de las razas inferiores y eran los causantes directos de la ruina de Alemania en la Primera Guerra Mundial. En un momento  de crisis, de depresión y hambre era más fácil hacer recaer la culpa en una minoría religiosa que en los grandes lideres que llevaron a Alemania  a la guerra. Sobre todo cuando tantos alemanes partieron gustosos al combate. Ana pertenecía al grupo que los nazis tildaban de inferior y a medida que ese  partido se apuntalaba sintió poco a poco como la  discriminación se adueñaba de su tierra y su de su vida. Los judíos que  eran un grupo más dentro de Alemania se convirtieron en extraños y los causantes del desastre. Esto causo que Otto Frank, el padre de Ana decidiera migrar a Holanda en busca de mejores opciones frente al antisemitismo que crecía cada día dentro de la Alemania Nazi. En este país Ana logró un pequeño respiro que duró bien poco.


En su cumpleaños número 13 recibió un diario, un pequeño cuaderno con portada colorida y cuadriculada donde asentó sus pensamientos desde el 12 de junio de 1942 al 1 de agosto de 1944. Ana que tuvo un oasis de paz en los inicios de su estadía en Holanda vio pronto como tuvo que abandonar su vida publica y esconderse para poder sobrevivir en la llamada “casa de atrás”


En una época en que la norma era olvidar la ética y los principios morales hubo una rara casta de personas que poniéndose en peligro ellas mismas decidieron ayudar a lo perseguidos. Miep Gies, Bep Voskuijl, Johannes Kleiman y Victor Kugler ayudaran a la familia Frank y estos cuatro no judíos están dentro de esa rara casta. 


Día a día  Ana plasmó sus miedos y esperanzas sin dejar que estas últimas se apagasen. Aunque la noche fuera la más oscura ella pensaba en un mundo lleno de tolerancia y amor. Hasta el último momento pensó así en ese cuarto secreto donde el sigilo reinaba pero un día alguien denunció la existencia de su escondite. La familia fue separada y enviada a diverso campos de concentración. Solo sobrevivió el padre y el diario que se había convertido en su mejor amigo. Otto al leer con implacable insistencia aquellas paginas que había escrito su niña descubre una Ana diferente, enérgica y de una sensibilidad extrema. Por lo que decide divulgar el diario para cumplir el deseo de su hija de ser una escritora famosa y sobre todo para que no volviera a suceder la pesadilla que fue la persecución y aniquilamiento de seres humanos por parte el régimen nazi o por cualquier régimen. Debido a la labor de Otto y al aporte de abnegadas personas Ana se convirtió en el símbolo actual de la esperanza. En una época donde resurge la diferencia y el fantasma del racismo Ana Frank es un faro de cordura y esperanza.


Richard Montenegro


Inauguración el cuatro de octubre de 2009 de la exposición  Ana Frank , una historia vigente en el Museo Casa de la Estrella de Valencia , Venezuela



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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.




domingo, 30 de octubre de 2022

Imre Kertész, premio Nobel de literatura: "Quien no ha sido feliz, no sabe morir"


Imre Kertész. Imagen tomada de El País.




Inéditos de Imre Kertész

El escritor húngaro, premio Nobel de Literatura en 2002, corrige actualmente sus diarios

En esta selección de apuntes inéditos reflexiona sobre su obra, Europa y la memoria de Auschwitz

Imre Kertész 16 JUL 2013 




El pensamiento político quizá no sea muy productivo, pero ya que no nos queda más remedio que dedicarnos a él, acabaremos conociéndonos mejor. Gracias a Dios, no hay motivo para el optimismo.

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Ayer domingo. Vanitatum vanitas, se habla para triunfar. Me llamó la atención: la necesidad de mitificar. Los hombres no paran de contarse historias, en apariencia para entretenerse los unos a los otros; de hecho, sin embargo, para ir tejiendo, remendando y manteniendo en buen estado la red de la mitología, conservando su mundo a través del relato. Este discurso vivo existe aún en las esferas más elevadas; poco a poco, sin embargo, se van acabando las historias y los hombres. Reina ya el silencio aquí y allá, la contemplación pasiva de las imágenes de los medios, la desorientación, el mutismo, las acciones absurdas, no motivadas por ninguna mitología válida.

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[…] El secreto de mi existencia es el deseo de amor y, al mismo tiempo, la falta de amor. El vacío se desvela a raíz de algún que otro hecho minúsculo. La forma de vida correcta —es decir, una que no me angustiara— sería la encaminada única y exclusivamente hacia la escritura. Ello, sin embargo, exigiría una soledad absoluta. La soledad me protegería de la angustia causada por el secreto de mi existencia; en cambio, aparecerían entonces ciertos temores concretos, por ejemplo, el miedo y la angustia debidos a la propia soledad. Conclusión: no existe una solución. Conclusión: existe la solución, pero la temo. Si consiguiera querer realmente la muerte, estaría a salvo de la angustia. Pero supondría un esfuerzo psíquico que sólo podría realizarse en soledad. Es de noche, una noche primaveral, y sé que mi existencia es un gran regalo y que yo —como todo el mundo— lo estoy dilapidando.Y eso que en la vejez es preciso vivir de manera concentrada. ¿O es inevitable la disolución psíquica en la vejez?


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“La Europa unida…”. Pero ¿cuál sería su mito fundamental? Se ve con claridad: no es casual que Auschwitz se convierta ahora en cuestión viva, en fuente de las cuestiones vivas, después de que se derrumbara el imperio soviético. El mito cristiano ya no vive. La imagen del ‘mal’, al que el mundo occidental más o menos podía oponerse (y así fundamentar su autoconciencia), se deshizo al desintegrarse la Unión Soviética. La gran negatividad frente a la cual pueda erigirse el mito de la aspiración a un mundo más ético es sólo Auschwitz. Lo que resulta característico políticamente, característico en lo que respecta a la conciencia política general, es que Yugoslavia —su derrumbe inesperado y total bajo el signo del odio, el hundimiento de ese territorio floreciente, el trabajo destructivo completo de la locura— haya pasado a un segundo plano, haya quedado casi relegada al olvido en medio de la frenética marcha de los acontecimientos.

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Sentado junto a la ventanilla del tren se me ha aparecido la imagen de la construcción de la nueva Europa que nace bajo el signo de la competencia con Estados Unidos y que, más allá del sistema monetario y de la subsistencia económica, no posee ninguna coherencia cultural; es más, la cultura es perseguida a la manera estadounidense, para triturar a los hombres y convertirlos en amebas carentes de toda sustancia, en masa obediente susceptible de ser teledirigida por ordenadores y como ordenadores. En este sentido —y ahora empiezo a verlo con más claridad— tengo, en efecto, algo que decir cuando insto a vivir espiritualmente Auschwitz —que es un trauma negativo, pero el único verdadero— y a construir un edificio ético a partir de ahí; al fin y al cabo tiene que haber una gran experiencia común cuya enorme ignominia precipite a los hombres a una comunión, a una comunión cultural, y los llene de un recuerdo nebuloso al que puedan oponerse, y esta oposición les proporcionará el trabajo moral necesario para la elevación o, como mínimo, para la conservación.

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En mi carta dirigida a X. Y. expongo lo siguiente: “Necesitamos el conocimiento histórico, pero necesitamos también el mito, del que, sin embargo, no disponemos. He partido del simple hecho de que en el mundo de la solución final, en el universo concentracionario, todos los conceptos e ideas éticos de nuestra cultura occidental (sic, de nuestra cultura occidental) se extinguieron por completo, se apagaron. ¿Dónde ocurrió Auschwitz? ¿En el ámbito de la cultura cristiana? ¿O en otra parte? ¿Y qué ámbito cultural encarará Auschwitz, si es que llega a hacerlo?… De este modo he llegado, pues, a los problemas fundamentales de la vitalidad y creatividad del hombre actual. Si en el hombre moderno ha quedado una creatividad ética, ésta tendrá que nutrirse de hechos completamente nuevos; no puede crearse una ética nueva a partir de la ética anterior a Auschwitz. Es preciso volver a comenzar de cero. Si Auschwitz actúa como un trauma en el mundo psíquico de las nuevas generaciones, éstas lo encararán como un trauma, y entonces podrá conducir a una nueva creatividad en todos los ámbitos, también en el de la ética. No consigo librarme de la idea de que esta aproximación sea probablemente ilusoria: sea como fuere, es la mía, quizá porque así resulta productiva, para mí y para mi estilo. Podemos discutir al respecto, como es lógico, pero el problema va cobrando perfiles vivos poco a poco, y vivimos como problemas candentes de nuestra época aquello que…”.Que en la partida de nacimiento de Fulano figure que es judío significa, traducido al lenguaje de la política, que Fulano es chantajeable en lo afectivo. Si bien esto puede haberme ocurrido en mi vida privada como persona que consta en el Registro Civil, en mi arte —espero— mi judaísmo sólo está presente como fuente de inspiración.En la actualidad: el buen arte todavía es posible, la posibilidad del gran arte, en cambio, resulta sumamente dudosa. Dudosa sobre todo porque en esta época que vegeta por falta de cultura ningún asunto aparece como un gran asunto; como si la grandeza misma se hubiera vuelto mezquina.

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Respecto a la novela que se está gestando, me he formulado algunas preguntas. 1. ¿Soy artista? De ser así, he de saber que la palabra, igual que su práctica, el arte, no posee ya ningún significado, ningún papel. Al artista sólo le queda una materia a la que puede dar forma: su vida. 2. ¿Quiero ser el profeta bien pagado de Auschwitz? No quiero. 3. ¿Quiero hacer perdurable mi nombre, “inmortalizarlo”? No, más bien todo lo contrario: reducirme a la nada. 4. ¿Qué huella ha de quedar, pues, del gran experimento de mi vida? Disolverlo y disolverme en la única forma posible del amor, a mi juicio: desaparecer por mor de la vida de otro. Es la única revolución que a mi entender se puede llevar a cabo, mi gran rebelión cósmica. 5. Como judío soy libre, me he liberado de la disciplina de todas las culturas; si se quiere, me he liberado de la “humanidad”.


"Quien no ha sido feliz, no sabe morir". El Espectador. Acantilado 2021



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Quien es verdadero se ha perdido. Quien se ha perdido es verdadero. Quien se pierde gana. Piérdete de manera triunfante y mísera. No existe otro camino.

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Nunca podría defender mis textos en una “discusión”, por ejemplo, porque sólo puedo responder de la calidad de mis frases, no de su “contenido”. Este “contenido” es tan sólo el producto del momento y contiene mucho “de mí” (en el sentido de que es característico de mí), pero no considero “defendible” la ilación de los pensamientos ni puedo responder de ella. Esos textos son meras propuestas y no tienen más objetivo; la única enseñanza que puede extraerse de ellos no se referirá entonces a lo que contienen, sino a su autor: esta forma de pensar lo define en este preciso momento, esto quería escribir y así quería escribirlo… Pero ¿qué piensa? Probablemente ni él lo sabe; de ahí que esos escritos se consideren siempre sorpresas, sobre todo para él, para el autor.000
Lo que he entendido en los últimos diez años, de forma muy resumida: la lucha fundamental se libra entre el estatismo, por un lado, y la “democracia”, el “liberalismo” o, si se quiere, la forma de vida individual, por otro. El espíritu estatista está representado por la tembleque intelectualidad de Europa del Este y por la capa de los pequeños capitalistas y funcionarios públicos que le tienen pánico a la competencia: el estatista quiere una subsistencia segura, ventajas claras por igual en el mercado intelectual y en el comercial; la tendencia estatista comenzó a imponerse desde el Rhin hacia el Este después de la Primera Guerra Mundial, precisamente tras desintegrarse los Estados autoritarios, y la crisis económica exacerbó hasta la histeria el deseo de seguridad personal y el resentimiento respecto a los mejores y más talentosos que disfrutaban de ciertas ventajas naturales. De ahí que el estatismo sea siempre contrario al valor y necesariamente ideológico; las formas modernas del estatismo son el nazismo y el comunismo. Una observación interesante: los Estados, los Gobiernos, son por naturaleza siempre hostiles al espíritu y a la cultura; pero que los propios depositarios de la cultura, los escritores, los artistas, los periodistas apoyen la hostilidad a la cultura sólo es posible en Estados de mentalidad estatista como, por ejemplo, Hungría.

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En la disputa con olor a bosta y completamente superflua entre los lidiadores llamados “urbanos” —los unos— y “populares” —los otros— hay a pesar de todo algo digno de atención en la medida en que va más allá de las fronteras del país. (*) Es el antiguo miedo, la antigua lucha entre Oriente y Occidente, el temor a volverse superfluo, el temor a lo “extraño”, ese temor capaz de asesinar, de destruir, de devastar y aniquilar a todo el mundo. Las formas de vida arcaicas que se presentan como “valores” aunque, de hecho, sólo sean inamovibles. Y en última instancia la cuestión de la usurpación del poder. La historia acaba siempre de la misma manera: las fuerzas “arcaicas”, “populares”, crean un sistema estatal tiránico; el sistema es incapaz de proporcionar los bienes necesarios a la población; y entonces o se desintegra o desencadena una guerra que luego pierde. Y a continuación todo empieza de nuevo.

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¿Puede extinguirse el sentimiento que ha creado las religiones? ¿Ha existido una época irreligiosa alguna vez? ¿Fue irreligiosa la antigüedad? Pero es que la antigüedad descubrió la metafísica, la idea del “eterno retorno”, lo cual viene ya de una sensibilidad a la “religión”. Pero el fervor, la redención, el gran sentimiento cargado de vida y de muerte es, con todo, un sentimiento moderno, nunca antes habido, que hizo grande a Europa; y ahora que Europa es cada vez más pequeña, el sentimiento también se desintegra. Resulta extraño que sea un fenómeno tan frágil. ¿Cómo ponerlo en palabras, cómo disertar sobre ello? El gran descubrimiento de Marx fue que la “existencia determina la conciencia”; pero qué vacua es esta frase, pues qué existencia determina qué conciencia, y dónde está ese filósofo o psicólogo o economista capaz de definir la existencia, separarla de la conciencia y a continuación demostrar en la conciencia qué parte corresponde al arbitrio de la “conciencia” y qué parte es, por así decirlo, “existencia pura”? En el fondo, nuestra vida consciente se manifiesta en las palabras de una manera que, al fin y al cabo, da la razón a Wittgenstein. Ahora bien, si Wittgenstein tiene razón, tendremos que renunciar a toda certeza y volver a los balbuceos de la vida en la fe.

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No debo escribir más ensayos porque entonces me introduzco en la “humanidad”, participo de sus mentiras y doy testimonio de la esperanza, de una esperanza en la que no creo en absoluto si me mantengo del lado de mi arte y, por tanto, de mi radicalidad. En realidad, para ser sincero, me conceden cierta importancia desde un punto de vista artístico en Hungría, donde no puedo ejercer ninguna influencia, donde, si de ellos dependiera exclusivamente, ni siquiera escribirían mi nombre; en Alemania han imaginado que pueden aprovecharse de mí en cierto sentido —en el de una manipulación honesta, por así decirlo—; pero ahora allí también se vuelve la tortilla y se desvela la gran verdad del mundo: la esencia de Auschwitz. Así como hasta la Primera Guerra Mundial se podía considerar que se estaba viviendo en la cultura cristiana, hoy habrá que formularlo diciendo que la cultura occidental se ha convertido en la cultura de Auschwitz. Hoy estamos viviendo la cultura de Auschwitz.

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Creo que en Auschwitz concluyó la historia (clásica) del cristianismo y de los judíos. Lo que viene después ya no es historia intelectual ni cultural ni religioso-espiritual (en el sentido cristiano-judío). Que Auschwitz resalte como un hecho de particular significancia entre los acontecimientos habituales —y habitualmente repugnantes— en el ámbito de los exterminios étnicos y de los exterminios producidos por los fanatismos religiosos e ideológicos se debe justamente a su significado esencial: Auschwitz manifiesta el final de una cultura que ha durado dos mil años. ¿Qué importancia tiene, en comparación, el antisemitismo? Un próximo Auschwitz sólo sería ya un tópico aburrido, la fugaz confirmación de algo que de todos modos ya sabemos; así se explica en parte la apatía callada y obtusa que el mundo ha mostrado respecto a los sucesos de Yugoslavia.Lo que hoy separa a los judíos de los no judíos no es una diferencia religiosa y cultural, sino la consecuencia psíquica del hecho de que los judíos fueron amenazados con el exterminio y acabaron en parte exterminados. Esto es una cruda realidad y no una diferencia mental o cultural. Y, con todo, vivimos inmersos en las consecuencias psíquicas de ese hecho.

***

“Vivir en la verdad”: significa vivir repudiado, vivir en la pobreza, en la más completa soledad intelectual, “fuera de la humanidad”. No lo hago. Vivo próspero y feliz (¡gracias a Dios!). Se plantea entonces una pregunta. Y cuando escribo, he de descender al abismo de esta pregunta y escuchar desde allí mi voz.

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Urbanos y populares (urbánusok y népiesek): corrientes antagónicas y muy vivas en la vida intelectual húngara desde comienzos hasta mediados del siglo XX. Los unos eran cosmopolitas y abiertos a las tendencias modernas; los otros volvían la mirada al pasado y a las tradiciones rurales de Hungría. En algunos aspectos, la división se ha mantenido hasta el día de hoy. (Nota del traductor).

Traducción de Adan Kovacsics.




Tomado de El País.


domingo, 7 de noviembre de 2021

LA POESÍA DEL HOLOCAUSTO.

Conferencia impartida por Carlos Morales del Coso

 


Imagen tomada de Jotdown.


Estimados Amigos

Hoy compartimos con ustedes esta conferencia que nos obsequio el escritor Carlos Morales del Coso, con la finalidad de compartirla con todos nuestros lectores. Al final del texto podrán disfrutar la conferencia en video.


Esperamos que el material sea de su agrado.


Atentamente:


La Gerencia.


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LA POESÍA DEL HOLOCAUSTO

Carlos Morales del Coso*

 

Quede aquí mi gratitud hacia el profesor

y poeta de dicho cuerpo universitario

don Víctor Toledo,

que ha hecho posible mi participación

en las sesiones del Congreso.

Ambos nos debemos una charla y una

botella de vino como manda Dios

y los duendes de los ríos de su tierra.

 

 




SIETE DÉCADAS DESPUÉS SEGUIMOS SIN SABER

QUÉ NOS IMPIDE HABLAR DEL HOLOCAUSTO 

A pesar de las más de siete décadas transcurridas desde su culminación, seguimos sin saber todavía las razones que nos impiden hablar del Holocausto con la naturalidad con que solemos hablar de otros hechos dramáticos de nuestra Historia, como pueden ser la Revolución Francesa, o la revolución soviética de 1917


EL ARTE HA JUGADO UN PAPEL MONUMENTAL EN EL PERFILAMIENTO DE UNA CONCIENCIA SOBRE ESTE GIGANTESCO APOCALIPSIS 


Algunos historiadores, como Iam Kershav, no han dudado incluso, en acusar al Mundo del Arte de esta circunstancia, responsabilizándolo de haber escarbado en los lados más más brumosos y oscuros de aquella Catástrofe, con el objeto de fidelizar a sus consumidores y fortalecer sus cuotas de mercado. Sin embargo, el hecho de que esa perversión de la que habla el gran biógrafo de Hitler haya ocurrido más de una vez, no le da derecho a nadie a lanzar un anatema tan general y tan aplastante sobre el papel monumental jugado por el mundo del Arte y el de los grandes medios de comunicación de masas, no sólo en la universalización del conocimiento de los hechos que jalonaron aquella carnicería monumental sino, también,  en el delicado perfilamiento de la Conciencia que el mundo ha logrado construirse de aquel gigantesco apocalipsis. 

Iam Kershav. Imagen tomada de Wikipedia. 


No sería justo, y no lo sería por dos razones; en primer lugar, porque dentro de la misma Historiografía, son muchos los autores -y en este caso no me refiero a Kershaw, al que admiro- que han tergiversado y manipulado infinidad de veces el Holocausto hasta convertirlo en un arma arrojadiza que disparar contra los adversarios ideológicos de un mundo desgraciadamente polarizado como el nuestro. 


EL ARTE Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN FUERON LOS UNICOS EN PONERLE NOMBRE Y APELLIDO AL DOLOR 


Y, en segundo lugar porque antes de que la Historia pudiera acceder a los archivos de las cancillerías para poder ofrecer su visión del exterminio al que fue sometida la judería europea, el mundo del arte y el de los medios de comunicación fueron los únicos que se atrevieron a intentarlo y a poner nombre y apellidos a aquel pozo de dolor que nos hizo nacer desnudos a un mundo nuevo, y también desamparado, para poder reconstruir los valores sin los que no es posible hablar de Civilización. 


Pero no se trata aquí de imponer ninguna hegemonía ni para el lenguaje del arte ni para el de la Historia. Ambos pueden ir de la mano; son en realidad, caminos distintos para intentar el conocimiento, así como reformular la conciencia del mundo que aquello nos dejó,  y poder como especie humana mirarnos frente a frente en nuestro espejo con el objeto de encontrar los hilos por cuya naturaleza nos sea dada la posibilidad de suturar los bordes mal cauterizados de la herida que dejó la Shoah, cuyo escozor parece seguir resistiéndose a morir.    


LOS JUICIOS DE NUREMBERG,  EL ENJUICIAMIENTO DE EICHMANN Y EL PROCESO CONTRA AUSCHWITZ ABRIERON AL MUNDO LA DIMENSIÓN DEL GENOCIDIO 


No es este el momento de analizar el papel jugado por el Arte y los medios de comunicación en esta tesitura, al que dediqué un amplio artículo en un volumen colectivo titulado El Delirio nihilista, Y a cuyo importancia dedicó en sus estudios y conferencias el profesor y superviviente Jaime Vándor a lo largo de los últimos días de su vida. 

Jaime Vándor. Imagen tomada de La Vanguardia.


Más o menos, la cosa ocurrió así. La proyección sobre el mundo, durante las décadas de los años cuarenta, cincuenta y sesenta del pasado siglo, que los medios de comunicación arrojaron sobre el mundo de los juicios de Núremberg, así como del enjuiciamiento de Eichmann en Jerusalén y el macroproceso seguido contra Auschwitz en la ciudad de Fráncfort, pusieron a la civilización de Occidente frente al hecho de que el más descabellado genocidio de la Historia había sido intelectualmente originado y ejecutado con perfección industrial en el corazón de la que, como Alemania, era tenida como una de las naciones más cultas y avanzadas del mundo Occidental. De nuestro mundo. 


ESO HIZO IMPOSIBLE HABLAR DEL HOLOCAUSTO

COMO OTRO HECHO DE LA HISTORIA 

La conciencia de que, como civilización no parecíamos ser mejores ni más perfectos que otras  civilizaciones más primitivas y menos organizadas que la nuestra nos llenó de estupor, e hizo imposible que se pudiera hablar del Holocausto, nuestro genocidio, con la naturalidad precisa con que lo hacíamos de otros acontecimientos de nuestra Historia. Todo aquello generó multitud de debates en todos los territorios de nuestra cultura, y resquebrajó los diques que habían mantenido en el silencio el mundo del arte y la voz dolientes de los supervivientes. 


Carlos de la Rica, en su biblioteca. Fotografía de JOSÉ LUIS PINÓS. Imagen tomada de ABC.



LA POESÍA NO SE QUEDO ATRÁS 


El cine, la novela, las memorias biográficas, el teatro, incluso el cómic se lanzaron con auténtico frenesí a aquel abrevadero del dolor que fue el Holocausto. Aunque su papel en la construcción de la conciencia fue de menor envergadura, la poesía no se quedó atrás. Durante muchos años, sus protagonistas fueron los poetas que habían sobrevivido a la Catástrofe, así como aquellos que, sin ser judíos, la habían tocado con las yemas de sus dedos y aquellos que no habiéndolo vivido en carne propia se vieron concernidos por aquel apocalipsis. 


Uri Grinberg. Imagen tomada de Wikipedia.


DE LAS DIVERSAS FORMAS DE ENCARAR EL SUFRIMIENTO 


Una poesía la de estos hombres y mujeres construida sobre un lenguaje simbólicamente complejo -que, en el caso de Celan, condujo a un lenguaje fracturado u originalísimo- y a un universo emocional elevado sobre la culpa de haber sobrevivido a la Catástrofe, orientada insistentemente a elevar una o varias formas de conciencia de lo que ocurrió, que oscilaban entre la visión anticristiana de Uri Grinberg y Paul Celan, y la quienes como Jaime Vandor y Carlos de la Rica proponían la necesidad de un reencuentro entre el cristianismo y el cristianismo que, en opinión de la israelí Margalit Matituahu, debía extenderse a la cultura árabe, mediante el combate contra los prejuicios intelectuales y vitales que impedían el desarrollo de un mundo mínimamente armónico entre civilizaciones separadas pero condenadas a entenderse. 

Margalit Matituahu. Imagen tomada de Wikipedia.

UN VISTA A LA OBRA DE LOS SOBREVIVIENTES 


Y tras la caída a finales de la década de los ochenta del Muro de Berlín y la implosión de los criminales totalitarismos comunistas, comenzaron a llegarnos como una auténtica marea las traducciones a lenguas universales de la obra de los poetas que no lograron sobrevivir al Holocausto. A diferencia de la de los supervivientes, y para nuestra sorpresa, la escritura de estos creadores se orientó a dar testimonio, sin meandros literarios, de la arbitrariedad en los  en los campos de la vida y la muerte, a evocar el hambre y las visiones presentidas de la muerte, y a dejarse llevar por los vientos de las melancolía como única forma viable de supervivencia. 

Caída del Muro de Berlín. Imagen tomada de CNN en español.


Permítanme ahora que les lea tres poemas recogidos en la Antología de la poesía del Holocausto, que está próxima a salir en los primeros meses del año próximo gracias, entre otros al impulso originario de don Víctor Toledo y La Universidad de Puebla y Centro Sefarad de Madrid.


 

Auschwitz I. Imagen tomada de Wikipedia


PAVEL FRIEDMANN

EL ADOLESCENTE GASEADO 

El primero de ellos es un poema por el adolescente Pavel Friedmann, que murió gaseado en Auschwitz el 29 de spetiembre de 1944, y en el que utiliza la métáfora de las mariposas como el gran elemento figurativo del hambre que llevaba a los niños a cazarlas con desesperación, para no morir de hambre.


 (7 de enero de 1921 – 29 de septiembre de 1944)


Imagen tomada de Éxito y superación personal.



La última mariposa

Traducción y versión de Jaime Vándor y Carlos Morales

Theresientadt, 4 de junio de 1942


 La última,  precisamente la última,


era de un brillante amarillo que aún me deslumbra.

Era como si el sol no pudiera dejar de llorar sobre las piedras...

Tan amarilla era, y volaba ligera hacia lo alto

Seguramente quería despedirse del mundo, con un beso.

Hace siete semanas que vivo encerrado en este gueto,

al lado de mi gente, y las flores me llaman,

y la rama blanca del castaño del patio.

Pero ya no he vuelto a ver más mariposas.

Aquella fue la última mariposa que yo vi.

Aquí, en el gueto, las mariposas ya no saben, no pueden volar.

La última mariposa…

Imagen tomada de Colorado Holocaust Educators.



En el  segundo, La Libertad Pequeña, de Ilse Weber, se manifiesta la voluntad testimonial de una poesía orientada a dejar constancia de lo que se vive y de esa muerte que se advierte, y que, al final, se eleva como última esperanza.




La Estatua de la Libertad o La Peregrina como la llaman en Valencia, la de Venezuela. Cuando estaba ubicada en la Avenida Bolívar Norte frente al rectorado en los años 50.



Ilse Weber

Libertad pequeña

 

Traducción y versión de Jaime Vándor y Carlos Morales del Coso

 


Allí donde el vigía monta la guardia,


ante el espacio verde de los prados


en los que se dibuja el camino hacia Bauschowitz,


termina el gueto.


 


Allí se cierra el pétreo cerco de los murallones


y se abre el camino hacia los humanos.


¡Uno querría tanto estar con ellos,


y compartir su respiración, y su esperanzas!


 


Pero el cerco nos rodea, y el vigía


permanece erguido y silencioso sobre el puente.


 


Nosotros, como mendigos pobres y quebrantados,


sólo suplicamos con los ojos un poco de pan.


 


No tenemos dudas: de aquel mundo


nada forma parte ya de nuestra vida.


Sólo nos ceden generosamente


un campo lejano cubierto de hierbajos.


 


Allí estaremos a salvo, libres,


no necesitaremos hogares ni riquezas.


 


Y no habrá un guarda que nos cierre el paso


cuando en él, sombríos, nos den la sepultura.


Ilse WeberImagen tomada de Wikipedia.



 

Imagen tomada de Re:thinkworship

Paul Celan

(1920-1970)

Tenebrae

Traducción y versión de Jaime Vándor y Carlos Morales del Coso


Con el Tenebrae, de Paul Celan, se pretende dar cuenta de la importancia que tenía para los supervivientes, detenerse con su poesía en la reflexión éstética y moral sobre la naturaleza de la tragedia que vivieron, y del uso capital que hicieron de los recursos literarios del lenguaje poético. Celan creyó hasta su muerte que el Holocausto fue la culminación de dos mil años de cristianismo.


 


Cerca estamos, Señor,


cercanos y apresables.



Presos ya, Señor,


engarzados los unos en los otros, como si


cada uno de nuestros cuerpos fuera


tu cuerpo, Señor.


Ruega, Señor,


ruéganos,


estamos cerca.


Agobiados íbamos, encorvados bajo el viento


hacia la fuente, hacia la zanja,


para arrodillarnos sobre el charco y sobre la oquedad.



Al abrevadero íbamos, Señor.


Era sangre, la sangre


que tú mismo derramaste, Señor.


Y relucía.


Nos arrojaba tu imagen a los ojos, Señor.


Los ojos y la boca tan vacíos, tan abiertos, Señor.


Hemos bebido, Señor.


La sangre y la imagen que en tu sangre estaba, Señor.


Ruéganos, Señor.


Estamos cerca.


Paul Celan en París / Fotografía de Lufti Özkök, 1963.Imagen tomada de Prodavinci.



  Arturo Borra 

Hatikva (Esperanza)

Figuras de asfixia

Editorial Germanías, Valencia, 2012


Y en último término dejamos sobre la mesa el poema Hatikva, del poeta argentino Arturo Borra, que hace descansar la Esperanza del nuevo Israel sobre la esperanza que entonaron con su muerte los viejos, las madres y los niños que acabaron su vida en el Holocausto. Un poema realmente fabuloso, con la que quiero manifestar mi gratitud hacia los hijos de mi otra patria mexicana.


Imagen tomada de Frases de la Vida.


Con la punta del fusil en silencio los enfilaban. 


Traían la promesa de Heydebreck pero la desmentía el trayecto exiguo.


 Oscuramente lo sabían los cuerpos, las manos, la nuca.  


Vendrá el amanecer pero el frío del metal sobre la espalda venía a


 desmentirlo. La orden de desvestirse confirmó lo que todos temían: una ducha


 blanca no es lluvia.  


Entonces desobedecieron. Con el presentimiento de la ceniza


se destrabó la garganta. 


 


Y cantaron. Y el canto llenó el vacío del vestuario y    su miedo


también fue ceniza en un salmo de viento. 


 


Y la noche blanca cantó 


en la hora angosta donde se asfixia la última resistencia


entonando uno a uno  sus himnos


desnudos de pura pérdida


desnudos en los márgenes del cielo.


 


Y en pie siguieron cantando "Hatikva"


mientras las culatas se empecinaban en acallar la canción


           final.


 


Y cantaron los viejos    las madres con sus hijos en brazos         


cantaron los hombres


        todo el campo cantó


como pueden cantar 3792 muertos que enloquecen de esperanza. 


 


(Alemania, 9 de marzo de 1944)


 

Arturo Borra. Imagen tomada de Bestia Lectora.


* Conferencia impartida vía en línea en el Congreso Internacional de Poesía y Poética, el 27 de octubre del 2021, en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Mexicana de Puebla




La poesía del holocausto


Tomado de Embustería








Carlos Morales es autor, como poeta, de "Palabras de Tierra y Vino" (1982), "S" (1984), "Un rostro en el jardín" (2000), "Il tridente nel giardino" (2000), "El libro del Santo Lapicero" (2000) y "Salmo" (2005). Traducido a varios idiomas, publicó en el año 2003 una de las versiones más celebradas de El Cantar de los Cantares. Como antólogo, ha editado la "Poesía secreta" de Federico Muelas, "El cántio de la Creación", de Carlos de la Rica y "Coexistence", una antología de poetas árabes y hebreos que trabajan por la reconciliación. Como editor, dirige "El toro de barro" (la segunda colección de poesía más antigua de España), los "Cuadernos Sefardíes" (con M. Matitiahu) y la "Biblioteca del Holocausto" (con J.Vandor). Actualmente, codirige con Juan Ramón Mansilla la revista "Hilos de araña". Ha dirigido en TV Toledo el programa "El suelo perdido"