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lunes, 9 de septiembre de 2024

Daniel Lumera, biólogo: La amabilidad desencadena en nuestro cuerpo la producción de neuromoduladores como la oxitocina o la serotonina

 

Daniel Lumera, biólogo y sociólogo italiano.  Cedida - Laura Gruiz




Daniel Lumera, biólogo: “Está demostrado que las personas gentiles viven más y enferman menos”

Biólogo, sociólogo y experto en ciencias del bienestar, Lumera es coautor del libro ‘Biología de la gentileza’

“Las personas, sobre todo a partir de los 60 años, que desarrollan habilidades sociales como el voluntariado, viven más y con mejor calidad de vida porque impacta a nivel genético”, afirma


Paka Díaz

 

30/07/2024 06:00

Diversos estudios han demostrado que ser amables alarga nuestros telómeros, la parte final del ADN de los cromosomas que los científicos usan como los biomarcadores de la longevidad. El biólogo, investigador y autor superventas Daniel Lumera (Alguer, Italia, 1975) se quedó fascinado por los estudios de la genetista Inmaculada de Vivo, catedrática de la Universidad de Harvard, al respecto. Por eso le propuso escribir un ensayo juntos para divulgar la idea de una biología de los valores.

 




De aquel encuentro nació un libro exquisito, Biología de la gentileza (Diana), en el que explican cómo valores como la gentileza, el perdón, la gratitud o la felicidad impactan en nuestro cuerpo y nos permiten ser más longevos y vivir con mejor calidad de vida, al lograr un envejecimiento más lento y saludable. Porque, como recalca Lumera, “la amabilidad trabaja como un medicamento, una medicina natural que, en un contexto muy competitivo, es profundamente regeneradora”.

 

 

La amabilidad mejora los telómeros, que son la parte terminal de nuestros cromosomas y que la ciencia utiliza como biomarcadores de longevidad



¿Nos puede ayudar un comportamiento amable a promover un envejecimiento saludable?

 

Sí, la gentileza tiene tres dimensiones, intrapersonal, interpersonal y colectiva, a través de los cuales podemos cultivar comportamientos amables que promueven un envejecimiento saludable. Esta es una de las mejores inversiones que podemos hacer en nuestra salud.

 


¿Qué importancia tiene el corazón que ponemos en las cosas que hacemos, en nuestro bienestar y el de la gente que nos rodea? ¿Puede hacernos más longevos?

 

Sí. La ciencia lo define como el efecto onda, la capacidad de la gentileza de ser contagiosa. Al hacer o recibir un acto de amabilidad, o simplemente al ver una persona amable, en nuestro cuerpo se desencadenan una serie de reacciones químicas que estimulan la producción de neuromoduladores como la oxitocina o la serotonina, las hormonas que provocan bienestar, paz profunda. Es fundamental comprender que no es solo un comportamiento superficial, sino inclusivo, que desarrolla a través de nosotros la capacidad de cuidar a los demás, de sentir y percibirles, y a la naturaleza, los otros seres, como un aspecto de nosotros mismos, de una misma y única vida. Nuestras acciones impactan no solo en nuestro bienestar, sino sobre todo a nivel genético. La amabilidad mejora los telómeros, que son la parte terminal de nuestros cromosomas y que la ciencia utiliza como biomarcadores de longevidad. Está demostrado que las personas gentiles viven más y se enferman menos, y tiene un efecto contagio también en las personas que nos rodean.

 


¿Crees que puede resultar especialmente importante la amabilidad para las personas mayores de 60 años?

 

Hay un estudio, el más grande metaanálisis científico, publicado en 2020, que incluyó a 350.000 personas y que demostró el impacto de las habilidades prosociales en nuestra longevidad, salud, calidad de vida y bienestar. Las personas que, sobre todo a partir de los 60 años, desarrollan habilidades prosociales, como el voluntariado, viven más y con mejor calidad de vida. Valores inclusivos, como la cooperación y la amabilidad, impactan enormemente en la salud. Por ejemplo, la mortalidad se reduce un 60%, y aumenta la expectativa de vida un 13%, porque impacta sobre genes conectados a la gestión del estrés. También potencia el sistema inmunológico y mejora la calidad de vida en general, nos da más propósito.

 

 

¿Cómo puede afectar positivamente a la salud física y mental de las personas mayores?

 

La amabilidad mejora la calidad de nuestras relaciones y desarrolla un entorno más amplio y cálido, más basado en la confianza y la cercanía. Esto afecta muy positivamente a la calidad de las vidas de las personas mayores

 

¿Qué evidencias científicas respaldan esas ideas?

 

Por ejemplo, una publicación de la Universidad de Harvard que ha estudiado un grupo de mujeres durante cuatro años, dándoles a cada una la tarea de practicar una meditación sobre la amabilidad diaria. Al final, sus telómeros, nuestros biomarcadores de longevidad, habían mejorado. En pocas palabras, las personas gentiles tienen un nivel superior de longevidad y de salud. Esto significa que nuestro destino no está predeterminado y escrito completamente en el genoma, en los genes, sino en todo el aspecto epigenético. No solo el lugar donde vivimos, la contaminación del aire, la comida, la calidad de las relaciones, sino incluso los valores que cultivamos en nuestra vida son aspectos con un gran impacto a nivel de salud y de longevidad.

 

 

Habláis de cinco valores fundamentales para incluir la gentileza en tu vida. ¿Cómo pueden las personas mayores incorporarlos?

 

Los cinco valores son gentileza, optimismo, felicidad, gratitud y perdón. Hay un estudio científico muy amplio sobre ellos, que señala que, desarrollándolos, podemos mejorar enormemente nuestro nivel de salud y de bienestar. Por ejemplo, el optimismo es un factor predeterminado genéticamente que heredamos a través de nuestros padres en un 24%. El resto es un músculo que podemos entrenar cada día en el gimnasio de la vida, trabajando la capacidad de ser feliz de nuestra mente, de seleccionar la información que recibes y no centrarte en los aspectos negativos de tu vida. No negar los problemas, pero focalizarnos en los aspectos que pueden permitirnos una mejoría general en nuestra vida.

 

El contacto con la naturaleza diario, como mínimo media hora, reduce la mortalidad en las personas y aumenta el nivel de salud general


Mencionáis también seis instrumentos para mejorar el bienestar. ¿Cómo pueden las personas mayores utilizarlos?

 

Se trata de las seis áreas del bienestar de la salud. La primera es la alimentación correcta, muy importante después de los 60 años. Se trata de evitar completamente los azúcares refinados porque inflaman y todas las enfermedades crónicas de ese siglo, entre las cuales están el alzheimer y el cáncer, están influenciadas por estados crónicos de inflamación. También evitar las harinas blancas, comer integral y reducir al máximo los lácteos. En segundo lugar, no caer en el sedentarismo y moverte como mínimo media hora cada día. El tercer pilar que aconsejaría es practicar mínimo de 12 a 30 minutos de meditación diaria, porque reduce los procesos de envejecimiento, baja la inflamación celular, actúa sobre las habilidades cognitivas y mejora la memoria y el humor, los estados depresivos, de ansiedad, rabia, impotencia y soledad.

 

 

Todavía nos quedan tres pilares más…

 

El cuarto es el contacto con la naturaleza diario, como mínimo media hora, que reduce la mortalidad en las personas y aumenta el nivel de salud general. El quinto sería invertir tiempo en relaciones felices, conscientes, enriquecedoras y constructivas, y evitar las relaciones tóxicas, competitivas o desconfiadas, que generan tensiones. El último sería mantener contacto con el arte y la música. Un estudio científico corroboró que, por ejemplo, la escucha de la sinfonía número 40 de Mozart, no solo disminuye el estrés, sino que potencia el sistema inmunológico y beneficia a nuestro corazón y al sistema cardiovascular.

 



¿Qué recomendarías para ayudar a las personas mayores a integrar estos valores en su vida?

 

Un ejercicio muy sencillo es tener un cuaderno donde apuntar un ritual sencillo y profundo, el de cumplir cuatro actos de gentileza cada día. El primero es hacer un acto de amabilidad hacia ti mismo, cuidarnos, respetar nuestros ritmos, comer saludable. El segundo, hacia los demás. El tercero es hacia los animales y las plantas, para recordarnos que tenemos hermanos y hermanas en las otras formas de vidas. Y el último, hacia la naturaleza de nuestro planeta, para recordarnos la importancia de honrar nuestra casa común.

 

¿Sientes que la amabilidad ha mejorado personalmente tu salud, tanto física como mental?

 

Sí, ha generado un cambio muy profundo en mi vida, porque he roto el paradigma según el cual la vida se focaliza en ti mismo. Me ha hecho entender la importancia del nosotros, de ser inclusivo y respetar a los demás. La amabilidad me ha dado prosperidad, calidad en las relaciones y una sensación de pertenencia profunda a la humanidad. Y me ha permitido experimentar valores que hemos olvidado. Te ayuda a cooperar, un aspecto muy primitivo de la experiencia humana. En una sociedad supercompetitiva, basada en dependencias, deseos, prisa y estrés, la gentileza puede redimensionarlo, para sanar muchos aspectos de nuestra vida. La mía ha cambiado de forma radical.

 

El Movimiento de los gentiles

Daniel Lumera cuenta que en el año 2020 nació el Movimiento Internacional de la Gentileza “que se hizo viral instantáneamente. En Italia tenemos 350.000 personas que colaboran, y 57 ayuntamientos, como Florencia o el estado de San Marino, que se han declarado Estados Gentiles”. Entre otras cosas, han puesto más de 70 proyectos sociales en Italia que integran a la amabilidad en el sistema de salud sanitario. “Muchos hospitales en Italia y en Suiza se han declarado gentiles y tienen programas sobre ello”, cuenta. También subraya que han creado el primer Máster sobre la Gentileza con la Universidad de Florencia, dirigido a profesiones sanitarias. Además, han organizado una red de escuelas gentiles para fomentar una cultura basada en valores, y en 19 cárceles italianas están aplicando programas meditativos basados en la gentileza para reducir los conflictos y crear un ambiente más inclusivo y consciente. “En España también estamos desarrollando varios proyectos. Esperamos que los ayuntamientos españoles puedan formar parte pronto de esta red internacional”, anima Lumera. Además, el biólogo y comunicador cuenta que una isla de las Maldivas, Nika Island, se ha declarado Isla Gentil. Allí, ofrecen programas al respecto a la población local y los turistas. “De ese modo, pueden gozar de relaciones más auténticas y de poder cultivar los valores”, enfatiza.

 

 

 Tomada de La Vanguardia


 

jueves, 21 de septiembre de 2023

A menor diversidad ecológica habrá mayores brotes de enfermedades infecciosas

 

Deforestación para plantar soja en el Chaco, en América del Sur (© Jim Wickens / Ecostorm & MPD01605 / Flickr - Collage Rainforest Rescue - CC BY-SA 2.0). Imagen tomada de Salva las Selvas.


Estimados Liponautas


Hoy compartimos con ustedes esta nota de la Revista Humboldt que nos parece bastante relevante. Si algo es claro en la actualidad es la tendencia indetenible por parte de nosotros  de invadir los pocos espacios silvestres que aún existen y de complicar la sobrevivencia de otras especies al modificar o asesinar su entorno vital. Esos espacios aislados ante la humanidad por periodos de tiempo indeterminados pueden ser y son un saco que almacena diversas enfermedades infecciosas desconocidas y que traeremos a nuestra sociedad por nuestra indetenible manía de encajar en el suelo virgen nuestra pua urbanizadora infecciosa.  Pero ya pasamos una larga cuarentena por una pandemia, quizá ya nos acostumbramos a vivir enclaustrados con grilletes digitales.

Es muy probable que tengamos mas espacio libre para disfrutar, claro las próximas epidemias acabara´n con unos cuantos de nosotros. Tengamos la mascarillas a la mano, ahora vendrán con nuevos diseños y con WiFi incorporado...

Esperamos disfruten de la entrada


Atentamente


La Gerencia.


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Pérdida de ecosistemas y brote de enfermedades


 María Toledo-Garibaldi


Tras la rápida tala de selva tropical para las plantaciones de aceite de palma, como sucede aquí en Borneo, se ha observado un aumento de los casos de malaria. 



Tras la rápida tala de selva tropical para las plantaciones de aceite de palma, como sucede aquí en Borneo, se ha observado un aumento de los casos de malaria. | Foto (detalle): Zoonar | Georg A © picture alliance




Existen muchas pruebas de que la pérdida de biodiversidad en los ecosistemas puede influir directamente en el surgimiento de enfermedades como el COVID-19. Parte de la solución está en aprender y adoptar prácticas sostenibles a pequeña y gran escala.


Los humanos estamos destruyendo los ecosistemas a un ritmo alarmante. Con la pérdida de biodiversidad, perdemos también los llamados servicios ecosistémicos, o sea, las muchas formas en que la naturaleza sostiene la vida humana. Estas incluyen, por ejemplo, la reducción de la contaminación del aire, la regulación de la temperatura, la filtración y purificación el agua y la polinización de cultivos. Además de la pérdida de estos servicios, la deforestación o la contaminación de los mares podrían tener otras repercusiones negativas y directas en la vida humana, como los brotes de enfermedades infecciosas.


En la mayoría de los ecosistemas existen virus, bacterias, hongos y parásitos que pueden causar enfermedades en la gente. Esto no quiere decir que los ambientes naturales son necesariamente fuentes de infección o lugares de riesgo para las personas. Todo lo contrario: Un ecosistema saludable, como un bosque que no ha sido alterado significativamente por el ser humano, ha desarrollado “defensas” ante la mayoría de patógenos que ahí habitan. Un ecosistema con alta diversidad de especies es más resistente a los impactos de los patógenos microbianos, porque hay más probabilidades de que algunas de las especies del ecosistema ya hayan desarrollado resistencia a la enfermedad. En un ecosistema saludable, si una especie resistente desaparece, otra nueva llega a ocupar su lugar. Ahora, en el escenario opuesto, ¿qué sucede en un ecosistema no saludable, deteriorado o destruido?


Si un ecosistema no es saludable, ya sea por la pérdida de biodiversidad, pérdida de hábitat, cambio de uso del suelo, contaminación o invasión de especies exóticas, es probable que esos biotopos y las especies que viven en ellos sean más vulnerables a los patógenos.


El brote de enfermedades forma parte de la historia de la humanidad. Sin embargo, me parece que cada vez hay más patógenos peligrosos para el ser humano, capaces de provocar más enfermedades. Esta percepción ha llevado a científicos como Kate Jones del University College en Londres o Andrew P. Dobson de Princeton University, a hipotetizar que puede existir una relación entre la pérdida de ecosistemas y su biodiversidad y los patógenos emergentes.


Equipos de veterinarios, biólogos de la conservación y ecólogos están tratando de entender la relación entre el uso agrícolo de la naturaleza y el surgimiento de enfermedades infecciosas. Por ejemplo, la organización EcoHealth Alliance ha desarrollado diversos proyectos de prevención de surgimiento de enfermedades infecciosas bajo una perspectiva de conservación de ecosistemas clave. Su proyecto “Predict” ha recolectado alrededor de 140,000 muestras de especies de vida silvestre consideradas de alto riesgo en Bangladesh, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, China, Egipto, India, Indonesia, Jordania, Liberia, Malasia y Tailandia, para crear una base de datos de virus, con la intención de que, si uno llegara a infectar a los humanos, se pueda identificar más rápidamente. Otro de sus proyectos se dedica a estudiar los ecosistemas desde una perspectiva de manejo de flora y fauna silvestre, para evitar que los patógenos microbianos abandonen los bosques a través de huéspedes, como los humanos, lleguen a las urbanizaciones cercanas y eventualmente desencadenen la próxima pandemia.


La malaria, el Zika, el dengue, el chikungunya y la fiebre amarilla son enfermedades transmitidas por mosquitos, cuya incidencia, especialmente en regiones subtropicales, se ha relacionado con eventos de deforestación. Esto sucede porque las áreas recientemente deforestadas, con su combinación ideal de luz solar, agua y temperaturas cálidas, son el caldo de cultivo ideal para los mosquitos portadores de enfermedades. Esto, a su vez, pone en riesgo a las poblaciones cercanas. Por ejemplo, un estudio del 2009 detectó que la deforestación en el Amazonas peruano y las alteraciones ecológicas asociadas conducen a la presencia de larvas Anopheles darlingi -los huéspedes del patógeno que causa la malaria-, lo cual aumenta el riesgo de malaria para los habitantes de la región. En la isla de Borneo también se registró un aumento dramático en los casos de malaria tras la rápida deforestación para plantaciones de aceite de palma.   


Adicionalmente, el Instituto Internacional de Investigaciones Ganaderas (International Livestock Research Institute) reportó en 2012 que más de dos millones de personas en el mundo han muerto a causa de enfermedades zoonóticas, es decir, aquellas que son transmitidas de animales a humanos, como el SIDA, el Ébola y el Nipah.


Además, el Instituto Internacional de Investigación Pecuaria informó ya en 2012 que más de dos millones de personas en el mundo han muerto por enfermedades zoonóticas, aquellas que se transmiten de los animales a los humanos, como el sida, el ébola y el virus Nipah.


El VIH, por ejemplo, cruzó la barrera entre especies al pasar de los chimpancés a los humanos y la teoría más aceptada de cómo sucedió es que cazadores de carne de animales salvajes contrajeron el virus después de matar y comer carne de primates. En la actualidad, aproximadamente 38 millones de personas son portadoras del patógeno del VIH, que puede desencadenar el síndrome de inmunodeficiencia adquirida SIDA. El Ébola también pudo haberse introducido en la población humana por contacto estrecho con órganos, sangre y secreciones de animales infectados, como murciélagos frugívoros, chimpancés, gorilas, monos, antílopes o puercoespines. El virus de Nipah, que suele causar meningitis, se aisló por primera vez en Malasia en 1999 y se cree que se transmitió de murciélagos frugívoros a cerdos de granja, y posteriormente de cerdos a humanos.


En el caso del virus SARS-COV2, que causa la enfermedad COVID-19, los científicos aún no saben exactamente cómo infectó por primera vez a los humanos. Estudios apuntan a dos posibles teorías sobre su origen. Una es que el virus pasó de murciélagos a humanos a través de algún animal hospedero intermedio, ya que no hay casos documentados de transmisión directa murciélago-humano. La segunda teoría es que el virus podría haberse transmitido directamente a los humanos, residió entre ellos por un tiempo sin llamar la atención y, finalmente, evolucionó hacia su forma patógena actual, en la que continúa mutando. Según esta teoría, el coronavirus podría haberse transmitido de un pangolín a un humano.


Los ejemplos presentados buscan ilustrar cómo el surgimiento de enfermedades causadas por patógenos microbianos podría verse favorecida por la manera en que el ser humano trata a la naturaleza y los problemas medioambientales resultantes. Aunque esto sigue siendo controvertido en la comunidad científica, las investigaciones mencionadas apuntan a una conexión en ese sentido. El modelo extractivo y explotador de los recursos naturales, que incluye la urbanización, la deforestación, el desarrollo agrícola, la minería y el comercio de vida silvestre, se ven agravados con el cambio climático.

Imagen tomada de Salva las Selvas.


La solución no es simplemente mantener los ecosistemas intactos y sin humanos, ya que es imposible. Una respuesta a los crecientes problemas ambientales que nos afectan cada vez más es aprender y adoptar prácticas sostenibles aplicables a pequeña y gran escala. Es importante entender que existe una conexión inexorable entre la salud de los ecosistemas y la salud y bienestar humano. Todas las personas somos responsables de mantener un planeta saludable por nuestra sobrevivencia y la de todas las especies.

abril 2021

María Toledo-Garibaldi


María Toledo-Garibaldi es candidata al doctorado en silvicultura de la Universidad de Toronto. Durante más de diez años su trabajo de investigación se ha enfocado en ecología vegetal en diferentes tipos de vegetación de México, así como estudios ecológicos y de planeación del bosque urbano de la Ciudad de México. Por sus proyectos, María ha recibido diversos premios y reconocimientos, como el Doctoral Research Award por parte del International Center of Development Research (Canadá), Women for Climate de C40 Cities (Francia-México), así como financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y del Instituto Mexicano de Cinematografía (México). María Toledo ha trabajado como docente en universidades de México y de Canadá y cuenta con diversas publicaciones en revistas científicas y de divulgación de la ciencia, así como entrevistas en diversos medios de comunicación.  


Tomado de Revista Humboldt


sábado, 25 de febrero de 2023

Jay Haley: Para el estado la psicoterapia será un medio de control mientras que algunos terapeutas buscaran que las personas tengan una vida más rica

 

Jay Haley. Imagen tomada de Red Sistémica.


Estimados Liponautas

Siguiendo con nuestra política de publicar viejas entradas archivadas, hoy le hacemos llegar esta entrevista a Jay Haley.

Esperamos sea de su agrado.

Atentamente

La Gerencia.



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Entrevista a Jay Haley


Posted: 31 Aug 2012 02:35 PM PDT

 


Jay Haley falleció pacíficamente el pasado 13 de Febrero. Cofundador del Family Therapy Institute de Washington, se desempeñaba como profesor en la Alliant International University desde 1998. Fue autor de más de veinte libros y editor fundador de la revista Family Process, la primer publicación del campo de la terapia familiar. Produjo películas destinadas a la formación terapéutica junto a su esposa, la antropóloga Madeleine Richeport- Haley, con quién escribió su último libro "El Arte de la Terapia Estratégica" (2006).


Cualquier terapeuta que trabaje con un modelo determinado querría preguntarle a sus fundadores acerca de la génesis de sus ideas. Jay Haley fue uno de los pioneros del modelo sistémico y ha compartido experiencias con otros maestros originarios. En esta entrevista, mezcla de pasado, presente y futuro, se ponen de manifiesto la experiencia y cosmovisión de este gran terapeuta.


Te brindamos lector esta entrevista realizada para Perspectivas Sistémicas (**), algunos años atrás, por dos reconocidos colegas de nuestro campo, los doctores J. Linares y M. Ceberio y va como homenaje póstumo a nuestro admirado colega cuyo inmenso y rico legado vive en nosotros.


Claudio Des Champs


Claudio Des Champs




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PS: ¿Cómo supone que será la psicoterapia del próximo milenio?


JH: Creo que hay una división en la materia. Por un lado, están los que hacen psicoterapia a pedido, y son los jueces quienes determinan que la cumplan o irán a la cárcel. En este caso, el terapeuta se transforma en un agente del estado, evita que las personas perturben la paz; este abordaje representa un tipo de psicoterapia muy difundido en los Estados Unidos. Desde otro punto de vista, otra tendencia psicoterapéutica muy marcada es aquella que busca que las personas sean más felices, saludables, más interesantes, con vidas más ricas. Creo que la terapia va en ambas direcciones: el estado va a intentar utilizarla con propósitos de control y a su vez algunos terapeutas intentarán hacer una psicoterapia humanitaria, que ayude a las personas a vivir vidas mejores.


Entonces, ¿cuál será la psicoterapia del futuro?, no estoy muy seguro pero pienso que por lo que observamos hoy en día, se mantendrán y se desarrollarán estas dos tendencias. 


De cambio y poder


PS: Otro tema es el cambio. ¿Por qué o cómo cambian las personas en psicoterapia?


JH: Vaya pregunta! Creo que frecuentemente no lo hacen. El terapeuta debe poseer habilidades específicas, adquiridas en un entrenamiento centrado en una psicoterapia orientada hacia el logro del cambio. Se puede tener a los pacientes hablando de sus problemas y reflexionando acerca de sus vidas, pero no necesariamente superando los síntomas o crisis familiares. Muchas veces, creo que el conflicto se resuelve incluyendo a alguien dentro de la situación que se quiere cambiar, para así abordarla interaccionalmente, desde el marco relacional. Cuando el terapeuta observa que su consultante, por ejemplo una mujer casada, no se compromete con la terapia que se está llevando a cabo, tal vez deba introducir en la escena terapéutica al esposo e investigar si éste tiene algo que ver con el hecho de que la esposa en cuestión no se compromete con el trabajo terapéutico Creo que la inclusión de otro miembro de una familia, o como en este caso, del otro cónyuge, es lo que produce el cambio.


En mi opinión, el tema a resolver es cómo hacer ese cambio lo más rápidamente posible más que cómo hacerlo de un modo determinado. No poseo recetas acerca de cómo cambiar a las personas, pienso que depende tanto de los problemas que éstas presenten, la situación social en la que están inmersas y cuanto poder posee el terapeuta para producir cambios.


PS: Arribamos a una importante palabra: poder.


JH: ¡ Oh sí!, el poder es un tema importante y en particular el poder del estado. En los Estados Unidos, cuando un individuo consume drogas, los jueces lo envían a hacer terapia. Ellos utilizan su autoridad para decidir sobre la vida de esa persona y lo hacen a través de un terapeuta . Se ejerce mucho poder sobre los adictos, abusadores sexuales y físicos.


La Emoción en psicoterapia.


PS: Bateson escribió en algún momento que la emoción era un concepto "dormitivo"; ¿qué piensa de la emoción en terapia?


JH: Creo que es un error preguntarle a los pacientes cómo se sienten, esto sólo proporciona algún tipo de metáfora, y lo que aparece, de ese modo, es una simulación. Para que afloren los sentimientos hay que cambiar la organización de la estructura relacional. La mayor parte de las intervenciones directivas, como la paradoja, provocan emociones que el terapeuta entonces puede observar y utilizar para reestructurar las pautas interactivas, lo que terminará produciendo los cambios buscados.


Esta visión se opone a la teoría de la represión que sostenía que quién expresa su emoción cambia. De allí que a partir de tales ideas, se ayudaba a las personas a expresar sus emociones. En lo personal, no creo que eso cambie a nadie. Tal vez se modifique el modo en el las personas hablan acerca de ello, y quizás aprendan a actuar como si estuviesen enojados pero definitivamente, no estoy de acuerdo con la idea de que afectando la emoción se produce el cambio, sino más bien pienso que afectando la organización, ésta, a su vez, afecta a la emoción y produce el cambio.


El « Bateson team » de 1955 De izquierda a derecha: William Fry, John Weakland, Gregory Bateson, Jay Haley



PS: En las primeras épocas de trabajo con el grupo de John Weakland, Gregory Bateson y Bill Fry ¿se imaginaban que el desarrollo de la investigación que llevaban a cabo culminaría en una teoría tan importante como el pensamiento sistémico?


JH: No lo creo. Lo que puedo comentar al respecto es que Bateson era un antropólogo - mi esposa es una antropóloga - y una de las cosas, que caracteriza a los miembros de esta disciplina es que básicamente observan, sin intentar hacer modificaciones. Por lo tanto, Bateson no estaba interesado en producir cambios, sólo pretendía comprender el modo en el que viven, interactúan y se desarrollan los seres humanos. Entonces, dado que nosotros estábamos estudiando como hacer terapia y al mismo tiempo practicándola, no queríamos realmente cambiarla sino mas bien comprenderla. Así fue como se dio una graciosa colaboración entre todos: Bateson era tan tolerante que cualquier cosa que John Weakland y yo queríamos examinar o investigar, la hipnosis por ejemplo, él nos alentaba a que lo hiciésemos mas allá de no estar realmente interesado en hacer hipnosis pero si en el fenómeno per se (de hecho él fue el que nos presentó a Milton Erickson).


De cualquier modo, nuestro proyecto involucraba por un lado a la hipnosis y por el otro al abordaje psicoterapéutico de la esquizofrenia y a Bateson en realidad, desde su visión antropológica, no le importaba demasiado transformar cosa alguna de estas situaciones en cuestión pero si quería saber de qué se trataban.


Jay Haley con su esposa, la antropóloga Madeleine Richeport-HaleyImagen tomada de Red Sistémica.



PS: En mis estadías en Palo Alto, mi supervisor en el Mental Research Institute, fue precisamente John Weakland, ¿cuál fue su experiencia con Milton Erickson en ese viaje a Phoenix que realizó junto a su colega John Weakland?


JH: Fue una rica experiencia. Milton Erickson representaba los nuevos caminos de la psicología clínica. Fue una especie de prodigio en los años cincuenta cuando la psicoterapia atravesaba un período de grandes cambios: de ser intrapsíquica, psicodinámica, pasó a ser directiva, externa y a involucrar a familiares de los consultantes o a familias enteras. Eso precisamente hacía Erickson en aquellos días, desarrollaba un abordaje muy directivo, centrado en el cambio y en las relaciones entre los miembros de una pareja o de una familia.


Como estudiábamos el paralelismo entre hipnosis y esquizofrenia, resultaba maravilloso estudiar con Erickson, la máxima autoridad mundial en hipnosis, Examinábamos su modo de pensar la terapia y eso produjo un gran impacto sobre lo que nosotros hacíamos, lo que ,a su vez influyó en aquellos que colaboraban o se formaban con nosotros.


En 1948, Erickson no era conocido como terapeuta familiar pero figuraba en los listados profesionales como psiquiatra y counselor ( asesor o consejero) familiar. Dicha tendencia, fuertemente orientada hacia la familia, nos ayudó a trabajar sobre este tema, guiados por uno de los pilares de la terapia directiva.


Milton Erickson. Imagen tomada de Psicología y mente.




(*) Jay Haley fue uno de los grandes pioneros de la terapia sistémica. Participó en el primer grupo de investigadores liderados por Gregory Bateson y fue uno de los principales divulgadores de la terapia de Milton Erickson. Es también autor de numerosos libros de la especialidad, algunos de ellos cruciales en el desarrollo de las terapias estratégicas y directivas, entre ellos podemos mencionar: "Estrategias en Psicoterapia", "Las Tácticas de Poder de Jesucristo", "Trastornos de la Emancipación Juvenil", "Terapia para resolver problemas", "Aprender y Enseñar Terapia".


(**) Esta entrevista fue publicada en el nº 50 de Perspectivas Sistémicas Marzo/ Abril de 1998.


Tomada de Paperblog


Jay Haley interview - Family therapy development



viernes, 28 de octubre de 2022

Richard Davidson: La compasión es un estadio superior a la empatía, es tener el compromiso y las herramientas para aliviar el sufrimiento.


Richard Davidson, doctor en Neuropsicología, investigador en neurociencia afectiva



“La base de un cerebro sano es la bondad, y se puede entrenar”




Nací en Nueva York y vivo en Madison (Wisconsin), donde soy profesor de Psicología y Psiquiatría en la universidad. La política debe basarse en lo que nos une, sólo así podremos reducir el sufrimiento en el mundo. Creo en la amabilidad, en la ternura y en la bondad, pero debemos entrenarnos en ello


IMA SANCHÍS
27/03/2017

Yo investigaba los mecanismos cerebrales implicados en la depresión y en la ansiedad.

...Y acabó fundando el Centro de Investigación de Mentes Saludables.

Cuando estaba en mi segundo año en Harvard se cruzó en mi camino la meditación y me fui a la India a investigar cómo entrenar mi mente. Obviamente mis profesores me dijeron que estaba loco, pero aquel viaje marcó mi futuro.

...Así empiezan las grandes historias.

Descubrí que una mente en calma puede producir bienestar en cualquier tipo de situación. Y cuando desde la neurociencia me dediqué a investigar las bases de las emociones, me sorprendió ver cómo las estructuras del cerebro pueden cambiar en tan sólo dos horas.

¡En dos horas!

Hoy podemos medirlo con precisión. Llevamos a meditadores al laboratorio; y antes y después de meditar les tomamos una muestra de sangre para analizar la expresión de los genes.

¿Y la expresión de los genes cambia?

Sí, y vemos como en las zonas en las que había inflamación o tendencia a ella, esta des­ciende abruptamente. Fueron descubrimientos muy útiles para tratar la depresión. Pero en 1992 ­conocí al Dalái Lama y mi vida cambió.

Un hombre muy nutridor.

“Admiro vuestro trabajo, me dijo, pero considero que estáis muy centrados en el estrés, la ansiedad y la depresión; ¿no te has planteado enfocar tus estudios neurocientíficos en la amabilidad, la ternura y la compasión?”.

Un enfoque sutil y radicalmente distinto.

Le hice la promesa al Dalái Lama de que haría todo lo posible para que la amabilidad, la ternura y la compasión estuvieran en el centro de la investigación. Palabras jamás nombradas en ningún estudio científico.

¿Qué ha descubierto?

Que hay una diferencia sustancial entre empatía y compasión. La empatía es la capacidad de sentir lo que sienten los demás. La compasión es un estadio superior, es tener el compromiso y las herramientas para aliviar el sufrimiento.

¿Y qué tiene que ver eso con el cerebro?

Los circuitos neurológicos que llevan a la empatía o a la compasión son diferentes.

¿Y la ternura?

Forma parte del circuito de la compasión. Una de las cosas más importantes que he descubierto sobre la amabilidad y la ternura es que se pueden entrenar a cualquier edad. Los estudios nos dicen que estimulando la ternura en niños y adolescentes mejoran sus resultados académicos, su bienestar emocional y su salud.

¿Y cómo se entrena?

Les hacemos llevar a su mente a una persona próxima a la que aman, revivir una época en la que esta sufrió y cultivar la aspiración de librarla de ese sufrimiento. Luego ampliamos el foco a personas que no les importan y finalmente a aquellas que les irritan. Estos ejercicios reducen sustancialmente el bullying en las escuelas.

De meditar a actuar hay un trecho.

Una de las cosas más interesantes que he visto en los circuitos neuronales de la compasión es que la zona motora del cerebro se activa: la compasión te capacita para moverte, para aliviar el sufrimiento.

Ahora quiere implementar en el mundo el programa Healthy minds (mentes sanas).

Fue otro de los retos que me lanzó el Dalái Lama, y hemos diseñado una plataforma mundial para diseminarlo. El programa tiene cuatro pilares: la atención; el cuidado y la conexión con los otros; la apreciación de ser una persona saludable (encerrarse en los propios sentimientos y pensamientos es causa de depresión)...

...Hay que estar abierto y expuesto.

Sí. Y por último tener un propósito en la vida, algo que está intrínsecamente relacionado con el bienestar. He visto que la base de un cerebro sano es la bondad, y la entrenamos en un entorno científico, algo que no se había hecho nunca.

¿Cómo se puede aplicar a nivel global?

A través de distintos sectores: educación, sanidad, gobiernos, empresas internacionales...

¿A través de los que han potenciado este mundo oprimido en el que vivimos?

Tiene razón, por eso soy miembro del consejo del Foro Económico Mundial de Davos, para convencer a los líderes de que hay que hacer accesible lo que sabe la ciencia sobre el bienestar.

¿Y cómo les convence?

Mediante pruebas científicas. Les expongo, por ejemplo, una investigación que hemos realizado en distintas culturas: si interactúas con un bebé de seis meses a través de dos marionetas, una que se comporta de forma egoísta y otra amable y generosa, el 99% de los niños prefieren el muñeco cooperativo.

Cooperación y amabilidad son innatas.

Sí, pero frágiles, si no se cultivan se pierden, por eso yo, que viajo muchísimo (una fuente de estrés), aprovecho los aeropuertos para enviar mentalmente a la gente con la que me cruzo buenos deseos, y eso cambia la calidad de la experiencia. El cerebro del otro lo percibe.

Apenas un segundo para seguir en lo suyo.

La vida son sólo secuencias de momentos. Si encadenas esas secuencias, la vida cambia.

El mindfulness es hoy un negocio.

Cultivar la amabilidad es mucho más efectivo que centrarse en uno mismo. Son circuitos cerebrales distintos. A mí no me interesa la meditación en sí misma sino cómo acceder a los circuitos neuronales para cambiar tu día a día, y sabemos cómo hacerlo.


Ciencia y amabilidad

Su investigación se centra en las bases neuronales de la emoción y los métodos para promover desde la ciencia el florecimiento humano, incluyendo la meditación y las prácticas contemplativas. Fundó y preside el Centro de Investigación de Mentes Saludables en la Universidad de Wisconsin-Madison, donde se llevan a cabo investigaciones interdisciplinarias con rigurosidad científica sobre las cualidades positivas de la mente, como la amabilidad y la compasión. Ha cosechado importantes premios y está considerado una de las cien personas más influyentes del mundo según la revista Time. Tiene multitud de investigaciones y varios libros publicados. Ha ofrecido un seminario para Estudios Contemplativos en Barcelona.


Tomado de La Vanguardia.


jueves, 6 de octubre de 2022

Doctor José Gregorio Hernández: Un médico americano para la historia médica mundial


Imagen tomada de Academia Nacional de Medicina.





Dr. Ambrosio Perera

Miembro Fundador de la SVHM. (1904-1977) Trabajo presentado por el autor en el XXIII Congreso Internacional de Historia de la Medicina en Londres, Octubre de 1972



NR. Para la Dirección de la Revista, los Directivos y demás Miembros de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina es motivo de satisfacción publicar este interesante trabajo, de uno de los doce ilustres Fundadores de la SVHM. La estructura y el lenguaje del texto reflejan el talento y el dominio de temas históricos del Dr. Perera, quien cumplía funciones en el exterior, como Embajador en Costa Rica, para el año de la publicación. Por otra parte hemos considerado notable dicho estudio biográfico del Doctor José Gregorio Hernández Cisneros (1864-1919), muy oportuno además, en la celebración del Sesquicentenario del natalicio del Dr. Hernández. Especialmente valioso es el análisis que hace el Dr. Perera, sobre diversas facetas de la personalidad y de la actuación del ilustre sabio trujillano, especialmente como educador médico y profesor universitario.

Parecerá audacia y quizás algo inoportuno el que, en un Congreso Internacional de Historia de la Medicina y ante sabio eminentes personajes del mundo civilizado, venga a hablar de un venezolano que, iluminado su cerebro en la cultura médica europea de las décadas postreras del siglo pasado, llego a su patria a violentar, con los métodos de la revolución pasteuriana las y con las conquistas de Claude Bernard, la enseñanza medica hasta el punto de darle nuevo rumbo y de hacer brotar, de la fuente luminosa del nuevo pensamiento, las verdades que dieron nuevas vías a la patogenia, a la cirugía y a la terapéutica médica.



Por trascendental que hubiera sido la labor de José Gregorio Hernández en su papel de vehículo de la revolución pasteuriana, podrá tal vez aparecer impregnada en un sentido regional de posibles semejanzas a la realizada por muchos; otros en las escuelas medicas de múltiples países. Pero es el caso que en José Gregorio Hernández se conjugaron factores de índole variada que lograron tallar la figura de un medico excepcional y al cual hoy se le tributa gran admiración entre gremios médicos y pueblos de varios países de América.

Fue José Gregorio Hernández no solo el fundador de la medicina experimental en Venezuela, sino también el profesor sabio y con gran intuición pedagógica, el filosofo perspicaz y valiente, el profesional abnegado y adornado con la aureola de una caridad conmovedora y con eso que se ha dado en llamar ojo clínico y el hombre de fe que supo encajar su vida en los moldes de elevadísima virtudes las que, a más de 50 años de su muerte, permanecen en el recuerdo con olor de santidad.

Mi propósito de hoy es claro que no puede ser otro que tratar de delinear algunas de las facetas más importantes que se sorprenden en la vida del sabio venezolano. Suerte singular mía seria que pudiera cumplir con mi propósito y ganar la atención de mis egregios oyentes y dejar en ellos grabada la figura de un medico americano que juzgo que merece entrar en las páginas de la historia de la medicina contemporánea.



Dije una vez que la medicina sin experimentación era comparable a la teología sin dogmas, a la jurisprudencia sin códigos, y a la pintura sin colores. De ahí deduje el valor trascendental que represento para la Escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela la creación por José Gregorio Hernández de las cátedras de histología, de bacteriología y de fisiología experimental y el haber fundado una escuela médica moderna, de donde surgieron numerosos discípulos con potencialidad creadora con ellos nuevas enseñanzas, como la de la parasitología, que lleva al descubrimiento de parásitos mortales o anemiantes, tanto en el hombre como en animales.

El método pedagógico de Hernández tuvo la sencillez con que los sabios exponen lo que verdaderamente conocen y así mismo el don especial de ganar la atención placentera del discípulo. Hernández se salía de los moldes trazados en los textos magistrales y, dotados como estaba de una memoria profunda y bien orientada, dada a sus exposiciones una fisonomía peculiar, sin salirse de lo estrictamente científico y docente. Tenía un poder de síntesis asombroso, con lo que conseguía, en pocas palabras, desarrollar un tema difícil de compendiar. Oigámos como explicaba a sus alumnos la contractibilidad del tejido muscular:



“La única parte contráctil es la masa filamentosa en los protoplasmas de las células; pero en la célula muscular esta propiedad se ha exaltado en grado máximo. No se sebe bien en qué consiste la contractibilidad; en este punto no están de acuerdo los histologista y los fisiologistas. Si observamos un musculo que se contrae tenemos: 1º- Que cambia de forma; 2º- Cambia de dimensiones, aunque propiamente no existe el cambio de dimensiones, pues si aumenta un diámetro lo hace disminuyendo los otros y es por esto que cambia de forma. Si es esférico el cuerpo disminuye en algunos de sus diámetros, pero nunca hay disminución de volumen, como creen algunos; así pues, la contractibilidad es un cambio de diámetro. Este cambio se explica del modo siguiente: se supone que los cuerpos se componen de moléculas; supongamos una fibra compuesta de doce moléculas en dos hileras de seis y que se disloquen en tres hileras de a cuatro: se varia la forma; así se explica la contractibilidad diciendo que es un cierto movimiento en el interior que desplaza la materia en un sentido; pero como esto no es una propiedad característica, se supone que hay fuerzas encerradas dentro de los moléculas bajo las formas de materia y que, en un momento dado, el protoplasma rompe las moléculas y pone en libertad la energía. Así pues, la contractibilidad depende de una elaboración, pues esas materias que representan la energía son elaboradas por el protoplasma, lo que constituye su única propiedad, propia, pues las otras, unión, figurabilidad son físicas y comunes”



Hernández logro especializarse de manera notoria en la histología y fisiología del sistema nervioso. Sus láminas de tejido nervioso llamaron tanto la atención que en medios científicos europeos no las encontraron inferiores a las realizadas por el célebre sabio español don Santiago Ramón y Cajal. Transcribo enseguida uno de los párrafos de las maravillosas descripciones que sobre el sistema nervioso hacìa en sus clases.

“La célula nerviosa es el asiento de la influencia nerviosa, quiere esto decir que la consideramos como el asiento de las acciones. Estas acciones son tres: reflejas, automáticas y voluntarias (consientes o síquicas). A este respecto hay dos escuelas. Para la una esa influencia nerviosa refleja, automática y psíquica es el producto de la célula nerviosa, que la produce de por sí. Para la otra, esas influencias se producen en un principio distinto de la célula, el Alma, que luego las trasmite a la célula nerviosa. Dicho de otro modo, para la primera la célula es el principio de los actos nerviosos, en ella se produce la voluntad, así como la leche en la glándula mamaria, por ejemplo; para la segunda la célula nerviosa es, no el principio, que llamamos Alma, sino el co-principio de los actos nerviosos. Para la fisiología lo mismo da una teoría que la otra, las funciones se verifican del mismo modo con cualesquiera de las dos explicaciones. Esto no es cuestión de fisiología que estudia a este respecto las causas secundarias, sino de la metafísica, o sea la ciencia que estudia los actos primeros. Las dos hipótesis, por consiguiente, no chocan en fisiología sino en metafísica”.

En la anterior explicación se pone de relieve al científico puro, imparcial y respetuoso. Hay que saber que el doctor Hernández era un hombre profundamente creyente y piadoso, para valorar mejor la honradez y la ecuanimidad del científico. Veremos ahora otra descripción de la vida nerviosa dada por Hernández a sus discípulos:

“La célula nerviosa produce también la inervación trófica. Para la nutrición todo elemento anatómico tiene que estar en conexión con ella, porque ella gobierna su nutrición; de lo contrario perece. No sabemos cómo reciben esas influencias los elementos que no están en conexión con la célula nerviosa, los glóbulos blancos, por ejemplo; pero el hecho es que tienen que recibirla porque ellos tienen una vida dependiente; no pueden ser separados del organismo a que pertenecen sin que perezcan. También la célula nerviosa es el centro trófico de sus propias ramificaciones, lo cual se demuestra por una experiencia de merotomia. Si se corta una fibra nerviosa, el cabo que queda separado de la célula degenera”.



Con las anteriores transcripciones de las lecciones del doctor Hernández, tomadas por sus discípulos, no hemos pretendido otra cosa que poner en evidencia el excelente método pedagógico usado por el científico. Expresiones cortas, sentenciosas, claras, se ponen de relieve endichas transcripciones. El maestro tenía el don peculiar de lograr la creación de frases concisas y de fácil comprensión y memorización para sus oyentes.

Doctor José Gregorio Hernandez - Sabio y Santo Médico venezolano
Doctor José Gregorio Hernandez
Sabio y Santo Médico venezolano
Tocò al doctor José Gregorio Hernández fundar e inaugurar, en 1891, la cátedra de Bacteriología en la Universidad Central de Venezuela. Por vez primera los estudiantes de medicina empezaron a oír admirados, las lecciones sobre una ciencia que venía a cambiar la etiología y la patogenia con innovaciones trascendentales que echaban por tierra viejos conceptos que se habían tenido hasta entonces como los pilares sostenedores de la terapéutica. Empezó a repercutir en las aulas la palabra de Hernández, cargada del mayor respaldo científico experimental y que proclama la infección como obra de los microbios y señalaba los verdaderos agentes causales de muchas enfermedades, sobre las cuales se habían creado unas fantásticas etiologías, que, como es lógico, conducían al médico a emplear métodos caprichosos en el aire de curar. De las aulas la voz del maestro se extendió, como ondas salvadoras, entre los canosos profesores y profesionales, esclavos reverentes de los miasmas, de las sanguijuelas y de los calomelanos. Costo a los cirujanos tener que hacer caso a los dictámenes de la asepsia y a no confiar ciegamente en las enseñanza de Lister sobre la acción de los antisépticos.

La sorpresa fue mayor cuando vieron al joven venezolano, recién regresado de Europa, entrar un día a su clase con un gran aparato y con unas laminas preparadas por el mismo y que decía que si se miraba a través del grueso tubo dotado de dos lentes milagrosos se podía ver, muy claramente, en las laminas, que en apariencia nada contenían, a no ser una coloración translucida, unos corpúsculos, ya redondos y con varias formas de juntarse o ya como bastoncitos diferenciados entre sí. Nunca antes ningún venezolano, sino los pocos que habían tenido el privilegio de viajar a centros científicos europeos, había visto un gran microscopio y muchos ni siquiera imaginaban su existencia. Apenas pequeños microscopios simples habían sido importados por algún estudioso, como el caso del doctor Daniel Beauperthuy, que se salió del común por poseer una vocación especial alimentada por la siempre prometedora curiosidad científica.



Los alumnos de la cátedra de Bacteriología se hallaron felices al oír de labios del maestro la afirmación de que la luz que la bacteriología proyecta hacia la medicina es de tal intensidad que, por ella sola, había progresado mas en esos últimos años que en los muchos siglos que hasta entonces contaba la medicina científica. Los ávidos y admirados oyentes empezaron a tomar copias de las lecciones que oían y luego las rumiaban para mejor asimilar la nueva verdad que iluminaba al mundo.

Después de varios años dedicados a la cátedra, el doctor Hernández publico una obra compuesta de dos partes; la primera con el título de Bacteriología General y la segunda con el de Bacteriología Especial. En ellas se pone una vez mas de bulto al conspicuo profesor y al sabio que, sin rodeos y adaptaciones más o menos rebuscadas, expone con su habitual método pedagógico, de síntesis y frases cortas y llenas de erudición, todo lo concerniente a la nueva ciencia que le ha tocado implantar en Venezuela. Nada escapa al escritor científico de lo que tenga interés a no quedar en el olvido. El técnico acostumbrado a manipular cultivos, hacer preparaciones e inocular animales, describe los procedimientos conocidos de un modo peculiar suyo, que, a la vez que elimina las dificultades de muchas descripciones clásicas, despierta un interés tal que convierte en placentero lo que a veces es capaz de producir aburrimiento. Se pone en evidencia en las descripciones de Hernández el abundante caudal intelectual que ha recogido en el viejo mundo, de los propios labios de los grandes descubridores e innovadores. El profesor de bacteriología acompaña siempre la teoría a la práctica. De ahí que los conocimientos adquiridos por sus discípulos fueron sólidos y que muchos de estos llegaran a ser, en el futuro, por la técnica bacteriológica, por el inquieto espíritu experimentador y por la constancia en seguir los métodos del maestro, las mejores pruebas de su superación intelectual y docente.

En las descripciones que aparecen en su Bacteriología Especial no escapa nada que pueda dar luz al estudiante y despertar su atención y entusiasmo relacionado con la enfermedad infecciosa y con su agente productor. Sin dejar a un lado su método de síntesis, se ocupa en la morfología, en el cultivo y en la biología del microbio. Habla de los síntomas patognomónicos de las diferentes infecciones y describe, además, la anatomía e histología patológica de las mismas.

Infografía tomada de Boyacá Siete días.



De las técnicas especiales aplicadas para el descubrimiento y estudio de cada microbio y hasta de las vacunas y de la seroterapia entonces en uso y de las técnicas de las mismas. En algunos casos las observaciones y experimentaciones personales por él realizadas complementan sus enseñanzas en orden a las variaciones tropicales que algunas enfermedades sufren a consecuencia de factores autóctonos. En este sentido es admirable su trabajo sobre Anatomía Patológica de la Fiebre Amarilla. En él describe lo que ha encontrado en el estudio histológico por el realizado en el vaso, en el hígado y en el riñón de personas muertas por aquella enfermedad. Las conclusiones a que llega son de suma importancia e innovadoras en algunos conceptos clásicos sobre dicha enfermedad.

Aunque ya no se trata de la bacteriología, creo oportuno referir ahora que el doctor Hernandez publicó en 1894 un estudio sobre el número de los glóbulos rojos. En él examina la influencia de la zona tropical sobre los glóbulos rojos y llega a conclusiones revolucionarias que hablan por primera vez, de aquella influencia e introdujo así un nuevo factor en la conocida monografía que trae el Hadluch de Hermann, que solo hablaba de la influencia de la edad, del sexo, del estado de preñez o de lactancia en orden al número de hematíes en la sangre del hombre. No es para sorprender que una persona estudiosa, meditadora y dotada de una espiritualidad exuberante, haya encontrado tiempo para dedicarlo al estudio y a la contemplación filosófica. En 1912 publica su libro titulado “Elementos de Filosofía”. Hasta esa época el nombre de Hernández, como profesor, como científico y como profesional de la medicina había ganado una justa fama en el mercado de la opinión del país y en el corazon del pueblo. Por eso fue una sorpresa la aparición de su nueva obra y de ahí que el Presidente de la Academia Nacional de medicina de Venezuela haya escrito, en la Gaceta Médica de Caracas, lo siguiente:



“Preciso es convenir que nuestro benemérito colega, el doctor José Gregorio Hernández, posee, entre otras múltiples cualidades, el raro don de sorprendernos. Cuando lo suponíamos con la vista fija en el lente del microscopio, para arrancarle los signos característicos a nuestras entidades patológicas, lo vemos ascender, con majestuoso vuelo, a las serenas regiones de la filosofía y en sintético lenguaje, con independencia de criterio que le honra, y revela al hombre de ciencia, aborda los mas abstrusos problemas filosóficos”.

El Doctor Hernandez llego a comprender claramente que la filosófica no es una ciencia meramente especulativa, sino, antes que todo, una exposición de principios que sirven de fundamento a la personalidad del hombre y al uso provechoso de su vida natural. En su texto y refiriéndose a él mismo dice, con clara y sincera expresión, que su filosofía le ha hecho posible la vida y que, confortado por ella, seguirá viviendo apaciblemente. Es dicho texto, un manual de enseñanzas formativas y que al mismo tiempo de ser en extremo didáctico, es un signo de su elevada personalidad, que lo lleva a defender sus tesis con sencillez y valor extraordinario y sin herir ni menospreciar al adversario.

La psicología experimental ocupa gran extensión en la obra de Hernández. No podía ser de otro modo por tratarse de un sabio con vocación y entrega decidida a la experimentación científica. El médico preside en gran parte, con su criterio y su lógica, las exposiciones filosóficas. El mismo método empleado en sus lecciones de Fisiología se evidencia en su obra filosófica. Frases lacónicas, claras y con una concentración de ideas maravillosas, de las cuales, como ejemplo, transcribo esta consideración suya sobre el error: “El error, dice, no está en el objeto, puesto que todo lo que existe es verdadero; no está tampoco en el concepto, porque el concepto, como todo lo que existe, es igualmente verdadero. El error, quien lo produce es el juicio emitido, porque al emitirlo se afirma una relación que no existe en la realidad”.

Mucho espacio dedica al doctor Hernández a la teología racional o teodicea, mas en apenas tres páginas nos habla de las pruebas físicas, metafísicas y morales de la existencia de Dios. Su exposición invita al lector a prolongar por sí mismo y con la orientación excelente que le da, el desarrollo fácil e inteligente de toda la argumentación que se infiere de una corta y grata lectura. En su tratado de Cosmología Racional se muestra con una originalidad y valencia especial cuando habla del origen del mundo. Desglosa, en pocos párrafos, la relación del Génesis y acompaña de una explicación científica sus relatos. En una época que estaba muy lejana de cuando empezó a tener la teoría de la evolución vehementes y entusiastas defensores en el cìrculo de sabios creyentes y de haber empezado la intolerancia a dar paso al estudio y a la comprensión, resulta asombroso que un hombre de vida ascética y de rígida disciplina religiosa, como José Gregorio Hernández, escriba:

“La doctrina de la evolución concuerda perfectamente con la verdad filosófica y religiosa de la creación, a la vez que explica admirablemente el desarrollo embriológico de los seres vivos, la existencia en ellos de órganos rudimentarios, la unidad de estructura y la unidad funcional de los órganos homólogos” y que agregue enseguida que “la misma generación, espontanea nada tiene de opuesto a la creación, pues bien puede admitirse que, reunidos convenientemente los cuerpos minerales que han de constituir el cuerpo vivo, Dios concurra para animarlos, así como una vez que están reunidos el ovulo y el espermatozoide de la manera natural, Dios termina la formación del hombre, creando el alma que ha de animarlo”. No puedo dejar de copiar de una vez lo que nos dice Hernández sobre la doctrina de la descendencia. “Recibe ella, escribe, de la verdad de la creación un grado de verosimilitud sorprendente, porque ninguna inteligencia bien equilibrada podrá nunca admitir que por pura casualidad las fuerzas físico-químicas, que necesitan dirección, hayan podido, en las distintas partes del mundo y en los distintos siglos, producir todos los hombre con una estructura y una organización siempre las mismas; es decir, con el mismo número de partes óseas en su esqueleto, con músculos y nervios enteramente idénticos, con igual número de órganos y de aparatos y no solamente con todas las partes del cuerpo necesarias para el funcionamiento de él absolutamente iguales, sino que hasta los órganos rudimentarios, inútiles para el individuo, están presentes en todos los hombres, revelando la identidad de los individuos de la raza humana y manifestando claramente que, sin la intervención divina, el mundo es completamente inexplicable para la ciencia”.Continúa luego hablando el autor de los fenómenos vitales y de las fuerzas físico-químicas que intervienen en la vida orgánica y se adelanta mucho, en la claridad de la exposición y en la lógica contundente, a la famosa Escuela Filosófica de la Universidad de Lovaina, en la cual el gran Cardenal Mercier brillo con sus lecciones concisas y magistrales que dieron base a su famoso tratado de filosofía, que bien puede servir de texto complementario en una escuela de Fisiología experimental.



El resumen que hace el doctor Hernández en solo veintidós pàginas de la historia de la filosofía deja al lector, que no goza del privilegio del tiempo para dedicarlo a la lectura de interminables volúmenes sobre la materia, con un acopio de datos y enseñanzas suficientes para quedar bien apertrechado, de modo a no sentirse ayuno en las múltiples ocasiones que aquella historia, de uno y otro modo, hace su aparición en el polifacético mundo científico, donde operan las inteligencias ilustradas o ávidas de conocimiento. Trabajos varios, relacionados con las ciencias biológicas y médicas publico el doctor Hernández. En algunos de ellos las observaciones personales vienen a darlo a los mismos notas de singular originalidad. Su estudio sobre la Bilharziasis en Caracas, llegó a constituir piedra fundamental sobre la cual se levantaron las posteriores investigaciones y exposiciones que sirvieron de orientación, en aspectos internacionales, en el estudio de la parasitología. Si la nota original no llega a sorprender en descripciones de Hernandez, si se pone en claro que son hechas después que él mismo ha realizado investigaciones pertinentes a la materia que estudia. Así en sus descripciones sobre casos de anatomía patológica tiene por delante sus propias observaciones macroscópicas o microscópicas.

Creo haber presentado un muestrario de la gran labor científica, pedagógica e interpretativa del doctor José Gregorio Hernández. Sería interminable hacer un juicio crítico sobre el total de su obra, es muy difícil encerrar en una corta síntesis una noción siquiera de sus múltiples conocimientos biológicos, los cuales armonizaban los aspectos fundamentales de la medicina experimental con la erudición humanística tan imprescindible en el profesional de la medicina, si no quiere quedarse a la deriva o como naufrago sin brújula orientadora dentro del mare magnum de la medicina contemporánea.

La obra docente, profesional, publicitaria y de investigación científica realizada por el doctor José Gregorio Hernandez tuvo una gran trascendencia en Venezuela. La Universidad de Caracas presencio la implantación en sus aulas de la revolución pasteuriana. Asimilo aquel de tal manera los conocimientos adquiridos en varios países de Europa, que el joven profesor no tuvo que realizar grandes esfuerzos para hacer comprender las nuevas ideas y los nuevos métodos que la gran revolución iniciada por Pasteur habían hecho cambiar, en proporciones insospechables, los conceptos científicos de la medicina. Fue sin duda la labor del doctor Hernández, en los medios científicos venezolanos, el movimiento más grande, más beneficioso y más noble llevado a cabo en Venezuela después del que, gracias a la dirección genial e incomparable de Simón Bolívar, el Libertador, dio por resultado la libertad y la independencia de la nación.

Así como la obra del Libertador se proyectó gloriosa en el Continente Americano, así también los ecos renovadores de la revolución científica de Hernández se sintieron en varios países. No era fácil imponer la doctrina microbiana con todos sus corolarios en ciertos espíritus aferrados a la vieja escuela y no debe olvidarse que represento una acción ciclópea la de conseguir que personas con mentes anquilosadas aceptaran la asepsia como esencial regla en el arte quirúrgico. En la vida profesional cotidiana la lucha tuvo que ser enérgica, tenaz y permanente para que la obra de la revolución se hiciera sentir, con sus grandes beneficios de incalculables esperanzas, en el cuerpo victimado por la enfermedad. Varios lustros tuvo que pasar Hernandez dando golpes tras golpes con el martilla de la doctrina nueva sobre el yunque de la vieja profesión. La labor hercúlea del sabio venezolano en sus diversos aspectos prolonga sus resultados proficuos hasta nuestros días. En alas de sus discípulos se extendió sublime sobre el ambiente científico del país y a la voz de sus heraldos continua vibrando en las escuelas y en el mundo medico venezolano.

Si la revolución implantada por Hernández consiguió grandes beneficios en su patria, no por eso debe su nombre circunscribir su gloria dentro de los límites de la misma. Hemos visto, y solo como pequeña muestra de sus óptimas virtudes científicas, parte de su variada actividad medica. Creemos que la justicia de la historia de la medicina internacional tendría un lunar dentro del brillo de su cielo, si no tributara a ese gran medico científico el homenaje quela brillantez de su obra merece bajo todo punto de vista.

En el resumen que me he propuesto hace de la vida y obra del doctor José Gregorio Hernández no podía faltar, para terminarlo, un aspecto que juzgo de trascendental importancia para la historia de la medicina mundial. La variedad en las glorias humanas constituye la expresión más feliz de los conceptos referentes a ellas. Encaja bien dentro de las paginas luminosas de la historia de la medicina mundial aquellas fases que llevan a exaltar el nombre de un sabio profesional de la medicina, dentro de un ambiente que tiene repercusión y vigencia en todas la latitudes del conglomerado humano. La gloria, de don Gregorio Marañón y de don Santiago Ramón y Cajal, por ejemplo, no circunscriben las ondas dispersoras del concepto mundial de sus grandezas, a la importancia de sus estudios de endocrinología e histología, sino que también impone sus personalidades en el terreno de relato histórico y del buen decir para legitimo orgullo del humanismo que sirve de realce a la historia de la medicina.

He hablado de Hernández científico, de Hernández profesional, de Hernández pedagogo y de Hernández filosofo. Son ejemplares los cominos recorridos por el gran venezolano en esas disciplinas intelectuales. Pero hay algo más grande en la existencia de los hombres que las propias realidades de su labor intelectual. La vida misma del hombre, su perseverante e ininterrumpido trabajo de escultor de su propia personalidad es, sin duda, lo más grandioso que puede realizar el artista de su propio yo cuando consigue, a golde del cincel cotidiano de una voluntad bien orientada y enérgica, presentar una figura capaz de merecer la veneración de respetables y gloriosas instituciones humanas.

Es raro en la vida de los hombres sorprender a uno de esos virtuosos artistas de su propia personalidad y más aun cuando el brillo inmenso de su obra reciba el respeto y el alto aprecio de una institución mundial. José Gregorio Hernández, desde su niñez y a través de su vida de estudiante en Caracas y en Europa, llego a su etapa de investigador, de profesor y de profesional de la medicina y hasta su muerte, con el concepto general de santo sustentado por virtudes heroicas y por una modestia y pureza de costumbres que le han merecido hallarse hoy en proceso de beatificación.

Cualquiera que sea la creencia o la no creencia de los valoradores de las glorias humanas, no es posible ignorar, dentro del concepto mundial de la historia de la medicina, el hecho de que un sabio investigador y profesional médico este en camino de recibir, en un futuro imprevisible, el mayor homenaje que la Iglesia Católica Romana, extendida en todo el mundo y con más de 500 millones de fieles, tributa dentro del radio de sus facultades. El hecho actual de que el nombre de José Gregorio Hernández ocupe la atención de un jurado competente de dilatada jurisdicción y de que exista la legítima esperanza de que habrá de recibir un día el culta universal de los altares, es motivo más que suficiente para que, unida a las otras glorias que resaltan de sus actividades fecundas, sea apreciada ésta como una consagración especial que honra en algo grado las páginas de la historia mundial de la medicina. Estoy seguro de que la pequeñez de espíritu no estará presente para imponer un juicio sectario cuando de lo que se trata es de valorar la glorificación de un medico que, es de creer, será proclamada por una institución universal.

Es frecuente confundir las virtudes profesionales con la falta de acatamiento a las normas morales de la profesión. No es raro oír hablar de caridad en un medico y de dedicar a éste el hermoso tìtulo de “Mèdico de los pobres”. Más cuantas veces la abundancia en la entrega al ejercicio profesional, se reciente de graves violaciones de los preceptos morales. Con el dejarse llevar por las inclinaciones innatas y a veces, porque no decirlo, por un vedado apetito de ganancias, se consigue, con frecuencia, fama popular de medico abnegado y altruista, sin que se piense que la gran mayoría de las veces el beneficio que imparten esos médicos, en el orden sentimental, va mezclado con el maleficio que se hace a los enfermos con recetas medicas, muchas veces cargadas de medicamentos inoperantes. Esto es debido al hecho de haberse relegado a un total olvido la obligación moral que existe para el médico de mantenerse al día por el estudio, la meditación y la experimentación, de los progresos que, sin interrupción, va conquistando día a día la medicina, los cuales muchas veces llegan a poner, fuera del terreno científico, conceptos patogénicos e indicaciones terapéuticas. Ese gran pecado moral, tan común por desgracia en la profesión de la medicina, no lo cometió nunca el doctor José Gregorio Hernández. Con desbordante actividad y entre numerosa clientela ejerció el sabio venezolano la profesión médica.

Pero están de acuerdo hasta los más exigentes de sus colegas contemporáneos, los más respetados de la escuela médica de Venezuela y aun aquellos que no compartieron con él su fe y su esperanza o quienes llegaron a ser por su ateísmo intransigente, antítesis suya, en reconocerle que siempre fue un nocturno y asiduo lector, estudioso de la nueva literatura médica que llegaba al país, a través de los mares, por los diferentes canales que tenían entonces a su disposición los adelantos científicos.

La luz que permanecía encendida en su cuarto hasta muy avanzada la madrugada y que era observada por los que, con frecuencia, iban a tocar a su ventana para hacer una consulta, no tenían otra significación que el constante ahínco que él tuvo en quitar horas al sueño a fin de poder cumplir, con eficacia, el deber moral que representa el estudio en el profesional de la medicina. Hasta su muerte fue Hernández exigente, y estricto cumplidor de ese deber moral. Por eso su profesión no se resintió nunca de la ignorancia en sus procedimientos.

Constituye algo extraordinario en la vida de los hombres el ajustar continuamente su conducta científica, profesional y moral dentro de las más estrictas y exigentes normas de los códigos que regulan las acciones humanas según los dictámenes de la conciencia social. La historia, para ser fiel a su condición justiciera y de austera imparcialidad, está obligada a recoger en sus páginas a los seres humanos que, en todas sus manifestaciones, han rendido el más elevado culto a aquellos sublimes principios. De ahí que crea que el doctor José Gregorio Hernández, alto exponente de elevados quilates científicos, de profesional y de pedagogo ejemplar y de continuo y firme practicante de heroicas virtudes, merece formar parte de la gloriosa galería de médicos eminentes que da brillo y ejemplo en las páginas de la historia universal de la medicina. su canonización habrá un día de obligar más aun su consagración en el mundo de las ciencias medicas donde no impera el sectarismo excluyente ni el espíritu de un regionalismo de un todo anacrónico, en un mundo donde las ideas vuelan al parejo de los grandes descubrimientos científicos y de las reformas sociales.



Sociedad de la Historia de la medicina.

Volumen 63, No. 2, Año 2014


Imagen tomada de aquí









Santo José Gregorio (bolero plegaria). Daniel Santos (intèrprete, letra y mùsica). Sonora Caracas.
Esta pieza que fue prohibida por la iglesia Católica en Venezuela, la prohibición consistía en que la canción no podría ser radiada. Santos tambien llego a ser   censurado por el gobierno de Estados Unidos, que prohibió radiara la canción: Vengo a decirle a adios a los muchachos.