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miércoles, 24 de abril de 2013

MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS: "Solo el tiempo nos dirá cuanto quedará del llamado Boom latinoamericano."



Miguel Angel Asturias. Imagen tomada de aquí


"Solo el tiempo nos dirá cuanto quedará del llamado  Boom latinoamericano."

UNA ENTREVISTA A MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS  


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MIGUEL ÁNGEL ASTURIAS | 17 DE OCTUBRE DE 1968  

"Los premios Nóbel y Lenin no implican compromisos políticos" 

Por Lorenzo Batallán

Su cortesía emana espontáneamente de su carácter amable y se comprueba sincera y no producto del ejercicio profesional de la diplomacia. El Premio Nobel agradó a su espíritu pero no rozó a su orgullo. Al parecer, nada ha cambiado. Solamente el perfil de su rostro es más oblicuo y el ademán de cadencia más aristocrática, como corresponde a los grandes arquetipos de la estirpe maya.

Desciende del avión que le trajo de Bogotá, acompañado del poeta Pablo Neruda. Ambos viajan con sus respectivas esposas.

¿Qué hubo, compadrote?, dice sonriendo mientras abraza a Miguel Otero Silva, cuyo hijo Miguel Enrique es ahijado del novelista guatemalteco.

La entrevista rápida, precipitada, directa, por el lugar y las circunstancias, no incomoda a Miguel Ángel Asturias. Con el mismo tono equilibrado responde simultáneamente al empleado de aduana y al periodista.


—¿Dónde está la verdad de su obra, en lo que plantea o en lo que afirma?

El novelista –responde– solamente plantea, no afirma. Aporta situaciones de todo orden y crea una circunstancia de características diversas que afectan a la esencia misma del ser humano. No es el novelista quien debe afirmar, solamente plantear. Le corresponde al lector obtener las consecuencias de la lector obtener las consecuencias de la lectura y formarse el criterio que le haya merecido.

—Su literatura ha expresado brillantemente las fatalidades guatemaltecas y por extensión, latinoamericanas. ¿En qué contribuye su obra a resolverlas?

—Toda la literatura nuestra, trata de crear una emoción universal de atención a nuestros problemas continentales. Esa es la filosofía que recoge y señala el documento de la Academia sueca al otorgarle el Nobel: “por el señalamiento que en sus novelas hace de la realidad latinoamericana”.





—¿Cree usted que el Occidente contemporáneo es indigno de su cultura y de su herencia?

—De ninguna manera. Nos hacemos una idea falsa sobre todo lo que se está realizando. La realidad demuestra otra cosa. Las máquinas electrónicas, el manejo de la alta matemática y sus conclusiones y hallazgos y toda la poderosa tecnología que terminará con la conquista de la Luna antes de 1970.

—¿Su novelística bananera le crea dificultades en el ejercicio diplomático con algún país determinado?

—No, en ningún momento y bajo ninguna circunstancia he tenido ni tenía por qué tener el menor contratiempo.

—¿Qué critica y qué aplaude del llamado boom literario latinoamericano?

—Todo lo que contribuya dar a conocer nuestras letras y nuestros escritores merece total aceptación. Debo decirle que en la creación literaria latinoamericana, siempre hubo, hay y habrá ese fenómeno que algunos definen como boom. Yo me felicito, por las letras continentales, que así sea. Ahora bien, en cuanto a su calidad intrínseca, el tiempo nos dirá cuanto queda y de quién queda.




—¿Los premios Nobel y Lenin que usted posee, le crean algún compromiso político?

—De ninguna manera —dice sonriendo. Absolutamente ningún compromiso, ni político ni de ningún orden.

—¿Está en peligro la libertad de creación?

—Corre peligro de estarlo. Marcuse define esta situación muy bien y la esclarece, señalando la alineación del hombre y su desarrollo dentro de la sociedad capitalista y también socialista, por la exigencia de pensar de determinada manera, especifica en ambos casos.

—¿Qué opina de esta experiencia cinematográfica?

—Le diré esto. Si llego a conocer el cine hace 30 años, no me hubiera dedicado a la literatura. Me gusta mucho. El cine carece de limitaciones y en él, todo puede suceder simultáneamente. Este poder, me apasiona.

¿Qué libros debe leer la juventud de 1965?

—Lo que nosotros hemos leído, más lo que se sigue escribiendo.

—¿Le preocupa el futuro de la población indígena americana?

—Y el presente también. Me preocupa muchísimo; en todo momento siento ese (…) y es por el que sufro y me angustio, mucho más cuando contemplo que no exista una política social para los niños. En América se discute de todo, se habla de todo, se practican reuniones para todo y se estructuran ponencias de todo tipo. De todo y para todo… menos para nuestros indígenas.

Lorenzo Batallán




Tomado de El Nacional

Actualizada el 29/01/2024



miércoles, 31 de octubre de 2012

Un campesino guatemalteco halla un mural maya en su cocina



Fotografía de Robert Slabonski




viernes 12 de octubre de 2012



CHAJUL, Guatemala (Reuters) - En una casa rural desvencijada en las tierras altas de Guatemala, el agricultor Lucas Asicona nunca se imaginó que tendría el extraño trabajo de ser un guardián de tesoros mayas, hasta que decidió remodelar su cocina.

Cuando retiró el yeso en su humilde casa de la época colonial hecha de piedra, adobe y tablones de madera, descubrió unos murales de 300 años de antigüedad, una obra de valor incalculable de la historia de Guatemala.

Escenas de europeos altos tocando tambores y flautas aparecieron en el inmueble de una sola habitación, en donde su familia, incluyendo cinco niños, cocinaban, dormían y jugaban.

Así que cuidadosamente retiró el mobiliario y movió la estufa de leña de la cocina al exterior para proteger la preciada obra de arte, muestra del rico pasado de Guatemala.


Fotografía de Robert Slabonski
"Tratamos de no dejar que los niños los toquen." dijo Asicona, de 38 años, y quien descubrió los murales por casualidad en 2005 durante los trabajos de remodelación de su casa, que ha pertenecido a su familia por generaciones.

"Cuando llueve la casa se pone muy húmeda y algunos de los colores han perdido su intensidad. Por ejemplo el negro se ha convertido en gris y algunos de los otros colores ya no son tan brillantes como antes, pero tratamos de conservarlos lo mejor que podemos sin fondos", agregó.

Asicona está entre cuatro jefes de familia en Chajul, una comunidad Maya Ixil a unos 350 kilómetros de Ciudad de Guatemala, que luchan por preservar murales encontrados después de quitar el yeso en las paredes de casas antiguas.

Los expertos creen que murales similares podría estar ocultos en otras ocho casas del pueblo.

Pintados por los ancestros mayas de los actuales ocupantes, los frescos cubren varias paredes en las casas, cuya historia colonial se vislumbra en detalles como puertas pesadas de madera y pilares de piedra tallados que sostienen techos de metal.

Los murales ofrecen un registro visual único del momento histórico en que los mayas locales, algunos ataviados con disfraces emplumados, se encontraron con altos y barbados conquistadores de España.

Fotografía de Robert Slabonski
Los historiadores aseguran que los murales en casa de Asicona ilustran el llamado "baile conquistador", un periodo de la década de 1650 en el que los españoles obligaron a los locales a construir iglesias católicas, que todavía están de pie en el centro del pueblo.

Otras pinturas en una casa vecina muestran bolas de fuego en espiral, que según la tradición cayeron del cielo a la par del encuentro colonial en el siglo XVII y que los mayas creían se trataba de una señal de furia de los dioses.


"Consideramos que es un documento único", dijo la antropóloga guatemalteca, Ivonne Putzeys. "Es patrimonio tangible que está implícito allí (...) y representa escenas en un momento determinado de los señores en sus propios hogares", agregó.

LO MEJOR QUE PODEMOS

La civilización maya floreció entre los años 250 AC al 900 de nuestra era, y se extendió desde lo que actualmente es Honduras hasta el centro de México. Dejó atrás un tesoro de pirámides y docenas de grupos indígenas mayas que aún perduran.

Casi la mitad de los 14,5 millones de guatemaltecos son de ascendencia indígena, muchos de los cuales siguen hablando 21 lenguas reconocidas oficialmente y usan colorida y brillante vestimenta.

Fotografía de Jorge Dan López
Los historiadores en Chajul aseguran que conservar la rica herencia pictórica es vital para el pueblo de 25.000 habitantes, que fue fundado hace cuatro siglos por grupos mayas que huyeron de los invasores españoles de Antigua, a unos pocos kilómetros de la capital guatemalteca.

"A través de nuestra historia, nuestra gente pintó estos murales para que sus historias no sean olvidadas", dijo el historiador Felipe Rivera.

Pero en un país en donde más de la mitad de la población vive en pobreza, la conservación es un reto.

Asicona dijo que la última vez que contactó al gobierno por ayuda fue en 2007 pero nunca recibió una respuesta. Como otras familias, asegura que está simplemente haciendo lo mejor para conservar los frescos.

Fotografía de Robert Slabonski
Ha recibido visitantes de lugares tan lejanos como Europa, que le han pagado más de 10 dólares para entrar en su hogar y ver las pinturas, pero sin más apoyo le preocupa que los frescos puedan desaparecer.

"Tratamos de dar el mejor mantenimiento a la casa", dijo.

"Hemos contactado al gobierno sobre los murales pero, como te dije, solo (hemos conseguido) promesas sin acciones", agregó.

El portavoz del Ministerio de Cultura, Sergio Igax, dijo que para que las familias reciban fondos para conservar los murales, los hogares tienen que ser declarados patrimonio nacional, un proceso largo que involucra un denso papeleo.

Aseguró que la oficina no ha recibido una solicitud de Chajul para realizar una evaluación en años recientes.

/Por Mike McDonald/

 Tomado de Reuters



Las imágenes de Robert Slabonski fueron tomadas de Sott


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