“Todos somos, de adultos, víctimas de nuestra infancia”
El biógrafo de García Lorca o Antonio Machado aborda ahora su propia semblanza en 'Un carmen en Granada', una obra con la que ganó el Premio Comillas
BRAULIO ORTIZ
06 Agosto, 2023 - 06:00h
Después de escribir las biografías de García Lorca, Dalí, Antonio MachadooBuñuel, Ian Gibson (Dublín, 1939) repasa ahora su vida en Un carmen en Granada. Memorias de un hispanista dublinés(Tusquets), un trabajo con el que obtuvo el Premio Comillas. Un libro que arranca en el año 65, cuando Gibson viaja a la ciudad de Lorca y empieza sus pesquisas sobre el poeta, y que se remonta al pasado, hasta una infancia austera marcada por la religión. Un retrato que la añoranza no edulcora: "El hecho", confiesa en sus páginas, "es que jamás me he gustado".
–Cuenta que llevó al colegio unos soldaditos de plomo que había pintado su hermano y que se atribuyó el mérito. Se retrata como alguien necesitado de admiración...
–No me avergüenzo de decirlo, ¿para qué mentir? Yo era el segundón, mi hermano me llevaba cinco años y era el favorito de mi madre, y yo quería ser el número uno de mi familia. Un día me dije: Voy a contar mi historia para los amigos españoles, porque en inglés no quiero que salga este libro, que hay gente de la que hablo que sigue viva. Si escribía sobre mí debía enfrentarme a la verdad: que busco que me admiren, que me hagan caso.
–No es muy indulgente consigo mismo. Se define como un privilegiado al que el dinero de la familia le hizo la vida más fácil.
–No lo oculto, sin el dinero de mi padre no habría podido hacer lo que hice. Él me dio muchas cosas y financió mis estudios. Era muy buena gente, ayudaba a los pobres, trataba de practicar el cristianismo y creo que lo consiguió a su manera... pero tuvo un matrimonio muy infeliz, sin escape posible. Mi familia pertenecía a una secta metodista y eso marcó nuestras vidas.
–Otros recuerdan su niñez como un paraíso, pero usted no, precisamente.
–¡Uf! A mí los domingos me resultaban insoportables. Había que ir al sermón, con aquellas viejas... Vivíamos en una austeridad terrible y teníamos prohibido pasarlo bien. Los domingos no podíamos coger la canoa, por ejemplo. Leíamos mucho los Evangelios, y yo nunca encontré ninguna orden de que hubiese que aburrirse para complacer a Dios... Pero era nuestro estilo de vida. Mi padre firmó de adolescente un documento en el que prometía que no bebería una gota de alcohol, y murió sin tomarse una copa.
–Pese a ese tedio usted no recuerda a sus progenitores con rencor.
–No, porque todos somos, de adultos, víctimas de nuestra infancia, y es así para todos los seres humanos. Ellos nos educaron según sus convicciones. Yo, por mis orígenes, y es algo que cuento en el libro, he sido siempre muy vergonzoso, he sentido mucho pudor.
–Llega a decir que el rubor es "una de las claves" de su identidad.
–Sí, me sonrojaba por todo, y me ha ocurrido toda la vida. Eso es fruto de la educación que tuve: el cuerpo estaba prohibido, cuando hablábamos se usaban eufemismos, todo era ocultar y ocultar...
–Escribe en el libro: "Se dice a menudo que los irlandeses y los españoles se parecen mucho en el aspecto de la envidia. Tiendo a pensar que es cierto".
–Bueno, no lo tengo tan claro, pero alguien le preguntó a Joyce cuál era el pecado nacional irlandés, y respondió que la envidia, y aquí Unamuno y Ortega dijeron algo parecido de los españoles. Quizás sólo haya que mirar el entorno para entender que es verdad: ahí está el Partido Popular, que no puede aceptar que Pedro Sánchez sea más alto y más guapo y haya conseguido todo lo que ha conseguido en Europa.
–Una de las primeras referencias que tiene de España fue siendo un muchacho, cuando un ornitólogo, Michael Rowan, le relata su viaje al Coto de Doñana.
–Sí, aquel hombre me habló de cómo los ánsares se comían la arena de las dunas para hacer la digestión. Aquello me impresionó. Era mi pájaro favorito, y por ese especialista supe que pasaba los inviernos en la desembocadura del Guadalquivir... Esa historia me influyó para que años después, cuando llegué al Trinity, estudiara español. Yo iba a ser catedrático de Francés, pero para la licenciatura había que aprender otro idioma, y lo preferí al italiano. El departamento de Español era pequeño, pero brillante. Yo había leído con entusiasmo a Baudelaire, a Eliot, pero al conocera Lorca sentí que había encontrado a mi poeta.
–Entre otros episodios usted recuerda la dramática historia de Alan, su hermano gay y bipolar.
–Sufrió muchísimo, mi hermano. Entonces en Irlanda la homosexualidad se llevaba en secreto y con mucho dolor, como también sucedía en España. Por fortuna los dos países han evolucionado mucho en este sentido. Supongo que la figura de mi hermano influyó para que yo me sintiera tan cerca de Lorca. Es representativo que el hermano pequeño del poeta, Francisco, publicara un libro donde no se mencionaba ninguna vez que fuera homosexual. ¡Y eso que el libro se titulaba Federico García Lorca y su mundo!
–Usted ha escrito numerosas biografías, pero al abordar la suya se ha encontrado con un problema: que esta vez no tenía tanta documentación.
–Tenía la memoria, y la memoria falla. Dalí y Buñuel, al escribir La vida secreta de Salvador Dalí y Mi último suspiro, recurrieron a la imaginación cuando no tenían datos, no pisaron la hemeroteca. Pero yo quería ser honesto conmigo mismo, contar sólo la verdad.
La escritora, editora y miembro correspondiente de la Academia de Lengua de Venezuela Milagros Mata Gil falleció el pasado 7 de julio de 2023 y le hacemos llegar a ustedes esta entrevista que le hizo nuestro amigo el poeta José Pulido a manera de homenaje póstumo...
Desgraciadamente no pudo ver una mejor Venezuela...
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Milagros Mata Gil: Yo no lo veré, pero Venezuela resurgirá y será un mejor país
Una entrevista de José Pulido
Milagros Mata Gil
“No hay lugar que no me
corresponda”
José Pulidodomingo 5 de julio de 2020
Mata Gil: “Me había propuesto que al jubilarme me iría a vivir a
Irlanda. Entonces llegaron los bárbaros y sentí la responsabilidad moral de
resguardar lo que pudiera de los valores éticos y espirituales”.
En el relato titulado “Obsesiones”, Milagros Mata Gil
muestra su carisma de escritora:
De cinco de la tarde a nueve de la noche, lee las Escrituras y
prepara las predicaciones que dirá cuando la peste termine. Las escribe en un
cuaderno viejo que usa hace tres años y que va llenando con su letra menudita.
Luego, se baña y se acuesta para tratar de dormir. A veces, lo consigue y tiene
sueños raros: sueños de maletas que abre y encuentra en ellas un hato de ropas
desordenadas. Sueños del Ángel de la Muerte, que llega atravesando sus
sembradíos de mandarina, resecos ahora.
Ella es la escritora más libre y atrevida que se pueda imaginar.
La más irreverente. Y sin embargo se guía por un instinto sagrado. Si no hay
una razón de peso que parezca un mandato de la Divina Providencia es mejor que
no la incluyan, que no la busquen, que no la molesten. Ella necesita saber con
qué se enfrenta y en qué lugar debe hacerlo.
Eso pensé la primera vez que vi a Milagros Mata Gil. Ya había leído varios
textos suyos cuando nos encontramos en Caracas hace treinta años. Al tenerla
enfrente por primera vez, supe que ella no era de estos sitios. Hablo de los
lugares demasiado agotados de edificios y de gente.
Sus pensamientos parecen moverse como una estampida en la región
de su cara; pensamientos jineteando los caballos de la fe, agitando sus filos
color de cuchillo en un campo de batalla continuo. Su inteligencia y sabiduría
se notan apenas habla y su leve sonrisa es una sentencia irónica. Ella se formó
adentro y afuera del país, pero a veces pienso que Irlanda constituyó una
influencia poderosa. Irlanda y toda la rebeldía transformadora que eso implica.
A veces sus palabras son instrumentos para desollar. En ella perviven la
ciencia y el mito, la experiencia detallada en el lenguaje. Y la certeza de que
Dios existe.
Milagros ha recorrido muchos kilómetros de palabras leídas. Ella
ha ido a la universidad para aprender y enseñar. Ella ha investigado como un
científico incansable. Y para completar su descripción: nadie sabe más de la
vida que esta señora. Porque Milagros Mata Gil ha vivido cada uno de los días
de su existencia como un arduo trabajo corporal y espiritual. Y ha transformado
toda esa experiencia en una narrativa que podría formar parte de un evangelio
sincero y femenino.
Primero conocí sus ensayos sobre escritores, en particular todo
lo que escribió sobre Alfredo Armas Alfonzo. A continuación, descubrí su
novela Memorias de una antigua primavera, que ganó el Premio
Miguel Otero Silva de Editorial Planeta, y podía haber ganado cualquier
concurso porque es una novela excepcional. Después la conocí en persona y
gracias a la amistad que nació entre nosotros, conocí a quien era su compañero
de esa época, el poeta Néstor Rojas. En consecuencia, fui a Ciudad Bolívar y me
senté en una piedra a orillas del Orinoco para saturarme con la atmósfera que
los había engendrado.
INTERRUMPO PARA INFORMAR
Escritora: Profesora de Castellano, Literatura y Latín, periodista,
narradora e investigadora en literatura venezolana. Miembro correspondiente de
la Academia Venezolana de la Lengua desde 2011. Autora de la letra del himno
del municipio Heres del estado Bolívar.
Libros de ensayo de Milagros Mata Gil: Héroes y tumbas en Armas
Alfonzo; La Cuenca del Unare según
Alfredo Armas Alfonzo; La rebelión de las ficciones; El pregón mercadero (relaciones entre crítica
literaria y mercado editorial en América Latina); Ensayos diversos, Sobre una
ciudad campamento (In Loco Remoto); Una reflexión sobre el espacio en la novela venezolana; Los signos de la trama; El Orinoco es una identidad; Balza: el cuerpo fluvial; Tiempo y muerte en Alfredo
Armas Alfonzo y José Balza; Elipse sobre una ciudad sin nombres; Lucila Palacios: tiempo y
siembra (en
proceso); Imágenes e impresiones de El Tigre (entrevistas,
reflexiones, reportajes, en proceso).
Novelas: La casa en llamas (1986); Memorias de una antigua primavera (1989); Mata El Caracol (1990); El diario íntimo de
Francisca Malabar (1992); El caso del Pastor Acosado (2019); Piar: del traidor y del
héroe (en
proceso); Los manuscritos de Lyon (en proceso), antología personal de
cuentos venezolanos.
PROSIGO
Milagros Mata Gil es una luchadora que ha entregado su aliento y
su voluntad al arte de escribir. Podría decirse, sin exagerar ni un ápice, que
ha sacrificado todo por ese oficio tan anímico. Y lo ha hecho bien porque su
escritura es una especie de tesoro gramatical.
Desde niña, Milagros MataGil leía. Se ensimismaba en sor Juana
Inés de la Cruz, san Juan de la Cruz y Teresa de Ávila. Luego leía completa la
Biblia y más después leyó a Faulkner, Kafka, Virginia Wolf. Leyó página a
página el Ulises de James Joyce. Cuando se dice que Milagros leía no es que
lo hacía a vuelo de pájaro: es que ella ejercía la lectura como todo lo que
emprende: hasta toparse con el hueso.
Así como se dedicó a leer intensamente y con una especie de
responsabilidad fraterna hacia los libros, comenzó a escribir. Y sus ensayos
sobre escritores como Alfredo Armas Alfonzo han quedado ejemplificando lo que
es un ensayo carismático, detallado, y generador de una especie de retrato
espiritual y sentimental de quien escribe. Valga esta muestra:
Blanchot dice que cada hombre está llamado a recomenzar la
misión de Noé. Si cada hombre es Noé, entonces él debe ser el refugio donde
reciban amparo las especies de lo que existe y lo que existió, para evitar que
se extingan. Allí deben permanecer las cosas sangrientas, románticas,
terribles. La soledad y el amor. La enfermedad y la ambición. Los espectros
amigos o enemigos. Las aves que nutrieron la infancia y ya no están. Las nubes
en el cielo. Los días tormentosos y el abismo. El miedo y la dicha. Todo debe
conservarse. De un modo extraño, un hombre como Armas Alfonzo toma esas cosas
sobre sí, como un fardo, y las sumerge en el esplendor de su palabra para que
no desaparezcan radicalmente.
En uno de estos días de miedos y de añoranzas, le dije: “Me
gustaría hacerte unas preguntas”, aunque en realidad tenía ganas de verla y de
hablar con ella; de seguir aprendiendo con su modo intenso de escribir y de
ser. Y Milagros Mata Gil, la escritora perfectamente íntima y contundente,
respondió las preguntas. Y ya está. De lo bueno poco.
La entrevista
—¿Qué determinó en tu infancia el camino que seguirías?
—No podría decirlo con exactitud. Tal vez el gusto casi obsesivo
por leer, estimulado, además, por mi tío y padrino Manuel Gil. En algún
momento, a los siete, ocho años, sentí la necesidad de escribir lo que había en
mi entorno. Empecé con unas coplas y luego supe que por ahí no era. Las monjas
de mi escuela nos ponían como tarea hacer “temas de composición” y eran muy
severas en cuanto a las normas de ortografía y redacción. Supongo que todo eso
confluyó naturalmente en mi acercamiento al periodismo, en mis tempranos trece
años, y allí encontré un guía en Américo Fernández, quien entonces trabajaba
paralelamente en El NacionalyEl Bolivarense, allá en Angostura.
—Morirme en paz, después de haber librado “mi buena batalla”.
—¿Cuándo sentiste que eras narradora, escritora?
—Desde que entendí que me era no sólo posible sino necesario
contar lo que sucedía a mi alrededor. Pero sólo después de los treinta años
decidí dedicarme con rigor a la literatura como actividad conscientemente
estética.
—¿Cómo te ha ayudado la escritura?
—Como dice la canción de Andrea Bocelli, “vivo por ella porque
me da fuerza, valor y voluntad”.
—¿Qué parte de la vida no puedes explicar, qué se te escapa?
—Muchas cosas. Destaco que no entiendo que la gente no vea cómo
Dios está en toda la vida que nos rodea y niegan su existencia.
—¿Cuál es tu gran pasión?
—Tengo varias (además de leer y escribir): observo todo con
curiosidad, soy una investigadora nata, amo los gatos y los perros y amo las
plantas. Ciertamente, plantas y mascotas me parecen más dignas de consideración
y amor que muchas personas.
—¿Estás muy cerca de ti o te mueves como si estuvieras en un
lugar que no te corresponde?
—No hay lugar que no me corresponda.
—¿Qué lugar ocupa la religión en tu vida?
—No la religión, que es más bien un conjunto de reglas y normas,
a veces estúpidas o perversas. Participo en una iglesia y una confesión con
muchas reservas, más bien con intenciones sociales. Lo que sí es mi sino
existencial es la fe. Creo sin dudas en la existencia de Dios, en su presencia
en la vida, en la justicia absoluta de sus decisiones (de todas: las que nos
afectan directa o indirectamente); creo que aún el dolor, la enfermedad y la
muerte tienen una razón benéfica. Y, definitivamente, estoy enamorada de Dios.
—¿Dónde vives?
—En una casa en los suburbios de El Tigre, Venezuela.
El Tigre, Feliz aniversario. Fundada el 23 de febrero de 1933.
—Muchas cosas: leo, escribo, mantengo un huerto productivo de
media hectárea, atiendo a mis gatos, participo en la vida social y política
proactivamente. Ya no en eventos culturales. Y tengo varios amigos con los que
converso: virtuales y reales. Cocino, también. No tengo tiempo para ver
televisión o para ir al cine, evidentemente.
—¿Cómo ha cambiado dentro de ti la ciudadanía, en un país que ha
cambiado tanto?
—Antes de esta catástrofe ni siquiera me sentía venezolana. Me
había propuesto que al jubilarme me iría a vivir a Irlanda. Entonces llegaron
los bárbaros y sentí la responsabilidad moral de resguardar lo que pudiera de
los valores éticos y espirituales. Por eso no me he ido. Por eso asumí varias
formas de combate, a veces con riesgo de mi salud física y mental. Soy más que
nunca venezolana y aún estoy aquí, más fuerte que nunca. Creo en la capacidad
regenerativa y en que este país resurgirá y será mejor. Yo no lo veré, pero no
importa. Trabajo por ello.
—La verdad, en este momento no lo sé. Estoy en etapa de
alejamiento para percibir mejor. Me desalientan la incoherencia de la oposición
y el conformismo de los ciudadanos, limitándose a sobrevivir. Rumian sus
inconformidades y se amargan. Pero no hacen algo real y se atemorizan.
Milagros Mata Gil - Mata el caracol (Audiolibro).La escritora venezolana Milagros Mata Gil nos lee un fragmento de su novela "Mata el caracol".
Subido el 31 de octubre de 2021. 36 visualizaciones hasta el 26 de julio de 2023.
—¿Se ha dispersado tu familia?
—Sólo uno de mis cinco hijos y su familia están fuera del país.
En Colombia. Le está yendo bien. Trabajando dura y honestamente. Los demás
están aquí.
—Estoy leyendo La pequeña Dorrit, una excelente novela de Charles Dickens. No es sobre una peste
propiamente, pero tiene un episodio de cuarentena con el que puedo
identificarme:
¡Sería más encomiable, me parece a mí, que permitieras que los
demás allerán y marcherán a sus honrados negocios en vez de encerrarlos en una
cuarentena!
—Bastante fatigosa —dijo el otro—, pero saldremos hoy.
—¡Saldremos hoy! —repitió el primero—. Que salgamos hoy agrava
incluso el disparate. ¡Salir! ¿Y por qué nos metieron dentro?
—Me parece a mí que por ningún motivo importante, pero como
venimos del este y en oriente hay peste…
—¡Peste! —repitió el otro—. De eso me quejo, desde que llegué me
siento apestado. Soy como un hombre cuerdo encerrado en un manicomio; no puedo
soportar la sospecha. He llegado más sano que nunca, pero sospechar que tengo
la peste es como contagiármela. La he tenido… y la tengo.
—Pues lleva usted muy bien la enfermedad, señor Meagles —dijo su
interlocutor con una sonrisa.
—No, si conociera bien la situación sería la última observación
que se le ocurriría. Me he despertado noche tras noche diciéndome: ya la tengo,
ya la he contraído, ahora sí que se está desarrollando, ahora, con tantas
precauciones, estos individuos han conseguido que la tenga.
Después de poner este ejemplo de lo que está leyendo en época de
peste, Milagros dijo, terminando la entrevista:
—Por lo demás, fiel a mi naturaleza, no he sido muy rigurosa en
cumplir el aislamiento social.
Estuve a punto de preguntar: “¿Habrá un miedo capaz de mantener
encerrada a Milagros Mata Gil?”, pero desistí de la idea porque conozco la
respuesta.
Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.
Vive en Génova, Italia.
En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado acreadores y artistas.
(Ha fundado y dirigido varios suplementos y revistas de literatura. Si se requiere información detallada sobre estas publicaciones, favor solicitarla a este correo: jipulido777@gmail.com)
Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras.Ha sidoinvitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova.Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en Salamanca. En el 2018 y en el 2019invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova.
Publicaciones más recientes:
El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.
Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.
Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.
Poemario Heridas espaciales y mermelada casera editado porBarralibro Editores
Escudo de la ciudad de Valencia, hay que seguir nuestro lema Plus ultra, tenemos que ir aún más alla
Hoy cumple 460 años ¡Viva Valencia! Y es miércoles de estreno en este espacio virtual y hoy tenemos el gusto de presentar a una nueva colaboradora del blog:
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Camila Centeno
Bonnet es una joven artista que va experimentando en las distintas suertes
artísticas, buscando su propia voz. Su blog es buen ejemplo de
ello, básicamente fotografía aderezados con sus comentarios que contextualizan
la obra, que le sirven de canal expresivo (¿secundario?) y algunos de ellos son
los ejercicios, las tareas evaluables de cursos que va tomando.
A continuación de
estas palabras introductorias Camila nos presenta un intenso análisis del
reciente fenómeno sociológico que supuso la canción y su video clip: “Take me
to Church” (Llévame a la Iglesia) del cantautor irlandés Hozier.
Atentamente
La Gerencia
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Una reseña
de la canción “Take me to Church” y su respectivo video musical.
El cantautor Andrew Hozier-Byrne (17 de Marzo,
1990), popularmente conocido como Hozier, publicó su primer EP “Take me to Church” internacionalmente en Octubre de 2013, logrando éxito y reconocimiento
en más de 12 países. La canción del artista irlandés fue tan bien recibida que
en sólo un año mereció varias nominaciones y la interpretó en grandes eventos
como los premios Grammy 2015.
Tal vez lo más importante sea que la fama de la
canción se debe en gran parte a la polémica que ha causado, especialmente en la
comunidad católica europea.
“Take me to Church” trata sobre la percepción de la
iglesia, o cualquier institución poderosa como el gobierno, ante la intimidad y
sexualidad, sea cual sea la orientación. La canción compara el acto físico de
amar con un acto religioso y, según autoridades eclesiásticas, es una blasfemia
a Dios[1]. Según la canción, la
iglesia de Hozier es el amor y la mujer a quien adora es su Dios. Varias veces
se refiere al pecado original, admitiendo que lo disfruta pues es lo que lo
hace humano. Por ejemplo “…Nací enfermo, pero me encanta. Ordéname sanar” que en sí está inspirado en el poema Chorus Sacerdotum de Fulke Greville
“Creado enfermo, comandado a ser escuchado”.
Retrato de Fulke Greville por Edmund Lodge
El pecado de disfrutar del acto sexual va más allá
del bien y del mal, y termina la canción con esta magnifica frase “Ni maestros ni reyes cuando el ritual inicia, no hay
inocencia más dulce que nuestro sutil pecado, en la demencia y sustento de esa
triste escena terrenal, sólo entonces soy humano, sólo entonces soy puro, Amén.
Amén. Amén.”
En una entrevista con la New York Mazagine el pasado marzo, Hozier declaró con respecto a la
canción:
“Take
me to Church es esencialmente sobre sexo, pero es más una ironía dirigida a
organizaciones que a través de su doctrina puedan debilitar a la humanidad
enseñándole que hay que avergonzarse de nuestra sexualidad, sea la que sea, que
es un pecado y que ofende a Dios. Esta canción es sobre reafirmarse a uno mismo
y reclamar nuestra humanidad a través del acto de amar.”
Con respecto al video musical, dirigido por Brendan Canty, es una de las tantas interpretaciones de la canción, esta vez dirigida a
la persecución de homosexuales en Rusia. El video critica la represión que se
vive en Rusia y, lamentablemente, esta
realidad es compartida en varios países. Sin embargo, Rusia se ha
convertido en el país europeo más hostil con las minorías sexuales, comparando la
homosexualidad con la pedofilia. [2]
Cabe destacar que ni la canción ni el
video fueron pensados ni creados como un insulto a la fe, sino una crítica acerca
de cómo diferentes organizaciones (La iglesia o el gobierno) debilitan nuestra
humanidad hasta el punto de culpabilizarnos por algo tan íntimo como el derecho
de escoger a quien amar.
Camila Centeno Bonnet y el original de este texto
Me gustaría cerrar esta reseña con un
pensamiento que comparto con Hozier sobre el amor y la intimidad:
"Considero que la
experiencia de enamorarse es la muerte, la muerte de todo. Te ves morir de una
manera maravillosa, y experimentas, por un corto momento -si te ves a través de
los ojos de los demás- cómo todo lo que creías se desvanece. Mueres y renaces.
Es un acto religioso."
Amén.
Camila Centeno
[1]Dr. Taylor Marshall "Take Me to
Church Lyrics and Meaning – A Christian Analysis and Critique." Taylor
Marshall. Web.
[2]"Rusia,
El Territorio Europeo Más Hostil Para Homosexuales." El Tiempo. 17
May 2012. Web. .
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Camila Centeno Bonnet (Caracas, 1993) estudia cine y
fotografia en Chatham University, Pittsburgh. Trabaja en el museo Andy
Warhol, junto a otros jovenes artistas, y en el departamento de arte y
diseño de Chatham University. Tiene varios años de experiencia como
fotografa free lance (asociada a organizaciones como Pittsburgh
Filmmakers, City of Asylum/Pittsburgh, Pittsburgh Center for the Arts,
entre otros) y recientemente ha dirigido videos musicales de varias
bandas locales.
"Take Me To Church"
My lover's got humour
She's the giggle at a funeral
Knows everybody's disapproval
I should've worshipped her sooner
If the heavens ever did speak
She's the last true mouthpiece
Every Sunday's getting more bleak
A fresh poison each week
'We were born sick,' you heard them say it
My Church offers no absolutes
She tells me, 'Worship in the bedroom.'
The only heaven I'll be sent to
Is when I'm alone with you.
I was born sick,
But I love it
Command me to be well
Amen. Amen. Amen. Amen. [Chorus 2x:] Take me to church
I'll worship like a dog at the shrine of your lies
I'll tell you my sins and you can sharpen your knife
Offer me that deathless death
Good God, let me give you my life
If I'm a pagan of the good times
My lover's the sunlight
To keep the Goddess on my side
She demands a sacrifice
Drain the whole sea
Get something shiny
Something meaty for the main course
That's a fine-looking high horse
What you got in the stable?
We've a lot of starving faithful
That looks tasty
That looks plenty
This is hungry work [Chorus 2x:]
Take me to church
I'll worship like a dog at the shrine of your lies
I'll tell you my sins so you can sharpen your knife
Offer me my deathless death
Good God, let me give you my life
No Masters or Kings
When the Ritual begins
There is no sweeter innocence than our gentle sin
In the madness and soil of that sad earthly scene
Only then I am Human
Only then I am Clean
Amen. Amen. Amen. Amen. [Chorus 2x:]
Take me to church
I'll worship like a dog at the shrine of your lies
I'll tell you my sins and you can sharpen your knife
Offer me that deathless death
Good God, let me give you my life
Llévame a la Iglesia
Mi amante tiene
gracia
Ella es la sonrisa en un funeral.
Conoce del rechazo de todos
Debí haberla idolatrado desde hace tiempo
Si el Cielo alguna
vez hablase
ella sería la última auténtica profeta
Los domingos se están volviendo más sombríos
un veneno fresco cada semana
“Nacimos
enfermos”, les oíste decir
Mi iglesia no
ofrece dogmas
ella me dice “se venera en el dormitorio”
Al único cielo al que seré enviado
es cuando estoy a solas contigo.
Nací enfermo,
pero me encanta
Ordéname ser bueno
Amen. Amen. Amen. Amen
Llévame a la
iglesia
Me postraré como un perro ante el altar de tus mentiras
Te confesaré mis pecados y tu podrás afilar el cuchillo
Bríndame la muerte inmortal
Buen Dios, déjame que te entregue mi vida.
Llévame
a la iglesia
Me postraré como un perro ante el altar de tus mentiras
Te confesaré mis pecados y tu podrás afilar el cuchillo
Bríndame la muerte inmortal
Buen Dios, déjame que te entregue mi vida.
Si soy pagano de
los buenos tiempos
mi amante es la luz del sol
Para conservar a la Diosa de mi lado
ella demanda un sacrificio
Drenar todo el mar
Obtener algo brillante
Algo carnoso para el plato principal
Que buen aspecto el de ese semental
¿Qué tienes en el establo?
Tenemos un montón de fieles hambrientos
Eso parece sabroso
Eso parece abundante
Este trabajo es insaciable
Llévame
a la iglesia
Me postraré como un perro ante el altar de tus mentiras
Te confesaré mis pecados y tu podrás afilar el cuchillo
Bríndame la muerte inmortal
Buen Dios, déjame que te entregue mi vida.
Llévame
a la iglesia
Me postraré como un perro ante el altar de tus mentiras
Te confesaré mis pecados y tu podrás afilar el cuchillo
Bríndame la muerte inmortal
Buen Dios, déjame que te entregue mi vida.
Ni maestros ni
reyes
cuando el ritual
inicia
No hay inocencia más dulce que nuestro dulce pecado
En la demencia y
sustento de esa triste escena terrenal
sólo entonces soy humano
sólo entonces soy puro
Oh, oh. Amen. Amen. Amen. Amen
Llévame
a la iglesia
Me postraré como un perro ante el altar de tus mentiras
Te confesaré mis pecados y tu podrás afilar el cuchillo
Bríndame la muerte inmortal
Buen Dios, déjame que te entregue mi vida.
Llévame
a la iglesia
Me postraré como un perro ante el altar de tus mentiras
Te confesaré mis pecados y tu podrás afilar el cuchillo
Bríndame la muerte inmortal
Buen Dios, déjame que te entregue mi vida.
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La letra en español de "Take Me To Church" fue tomada del blog Corazón de canción.