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lunes, 15 de junio de 2026

Marjane Satrapi (1969-2026), luchaba sin velo, contra la represión en Irán con viñetas y celuloide


 



Estimados liponautas


El pasado , 4 de junio de 2026 falleció la escritora, dibujante, directora de cine y activista por la democracia Marjane Satrapi, debido a la tristeza causada por la muerte de su esposo Matías Ripa en el año 2025.

MATTIAS RIPA, ACTOR Y ESPOSO DE MARJANE SATRAP (FUNDACIÓN CINE MATTIAS Y MARJANE RIPA-SATRAPI / LAURA WILSON )





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Marjane Satrapi: ni supersimpática, ni supertolerante, pero…



22/10/2024 - Alfonso Bueno López


El próximo 25 de octubre tendrá lugar el acto de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2024 en el Teatro Campoamor de Oviedo. El de Comunicación y Humanidades se ha otorgado en esta ocasión a la artista multidisciplinar iraní Marjane Satrapi. El jurado ha destacado su lucha por la libertad y los derechos humanos, y cómo Satrapi se ha convertido en un símbolo del compromiso social liderado por las mujeres.



«No sé realmente si lo que he hecho por la humanidad es tan notable», declaró la artista tras recibir en abril la noticia de la concesión del galardón, aprovechando la oportunidad «para celebrar la feroz lucha de mi pueblo por los derechos humanos y la libertad» y dedicando el premio al cantante de rap Toomaj Salehi, condenado a muerte por apoyar las protestas desencadenadas tras el fallecimiento de Mahsa Amini, la joven de 22 años que murió tras haber sido detenida por la policía de la moral iraní por no llevar el velo conforme estipula la ley islámica. Aunque el Tribunal Supremo de Irán acabaría anulando en junio la condena al rapero, la represión del régimen hacia su pueblo, especialmente hacia las mujeres, sigue siendo una realidad de la que Satrapi es una de las voces más críticas.

Protestas causadas por el asesinato de Mahsa AminiImagen tomada de aquí


Que se le haya concedido el Princesa de Asturias en la categoría de Comunicación y Humanidades, en lugar de en la de las Artes (otorgado a Joan Manuel Serrat), muestra una doble intención, reconocer la labor de la artista a la vez que se denuncia la violencia machista instaurada en Irán. Una tendencia cada vez más manifiesta a nivel internacional, como demuestra que en 2023 se entregara el Nobel de la Paz a la activista por los derechos humanos iraní Narges Mohammadi, pero aún insuficiente, como remarcaría la propia Marjane Satrapi al denunciar las reticencias de Josep Borrell para señalar a la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista. «El impacto real de este premio llegará el día en que se reconozca ese Estado como un Estado terrorista», declararía la artista en una rueda de prensa. «Borrell dice que no. Pero Irán está llevando a cabo cinco guerras en Irak, Líbano o Siria… Estos grupos terroristas no funcionarían sin la ayuda de Irán. ¿Qué más pruebas necesita para declararlos terroristas?».



En la misma rueda de prensa, la autora de Persépolis dejaría a un lado la solemnidad para decir claramente lo que piensa sobre su reconocimiento: «Si yo me convierto en símbolo del diálogo y de la tolerancia, si alguien como yo recibe este premio es que el mundo debe ir muy mal, porque no soy ni supersimpática, ni supertolerante ni estoy contra la violencia al 100%. Entonces digo, joder, si yo recibo este tipo de galardón es que las cosas deben estar muy mal».




Satrapi nació en 1969 en Rasht (Irán), siendo la única hija de Ebi y Taji Satrapi, una pareja progresista y de clase alta que al principio recibió con optimismo la revolución islámica liderada en 1979 por el ayatolá Jomeini para acabar con el régimen corrupto del Sah Mohammad Reza Pahleví. De la noche a la mañana al nuevo régimen se le cayó la careta, revelando un extremismo tiránico que mermó los derechos de las mujeres a su mínima expresión: las iraníes perdieron el derecho a solicitar el divorcio y la oportunidad de conservar la custodia de sus hijos, la edad mínima de una niña para contraer matrimonio se redujo de los 18 a los 9 años y se introdujo un código de vestimenta que obligaba a las mujeres a llevar el velo en público. En palabras de Marjane Satrapi, el régimen fue «un sueño que se convirtió en pesadilla y después en infierno».



Aunque Satrapi estudiaba en Teherán en una escuela laica, mixta y bilingüe, tuvo que ponerse el velo como el resto de sus compañeras y ver cómo las niñas eran separadas de sus amigos varones. A los diez años vivió esas injusticias desde la frustración, la rebeldía y el juego. En Persépolis recuerda cómo ella y sus compañeras de clase se quitaban los velos para atarlos y saltar a la comba en el recreo. Marjane desafiaría al régimen, vistiendo ropa occidental, escuchando punk y asaltando a sus profesores con preguntas incómodas y acusaciones de tergiversar la realidad. Preocupados porque acabara siendo detenida, sus padres la enviaron en 1983 a Viena para que continuara sus estudios. En Europa, Marjane seguiría desafiando a la autoridad. Sería expulsada de una residencia de monjas y descubriría la contracultura viviendo en la calle. Cuando estuvo a punto de morir de bronquitis no le quedó más remedio que volver a su país.




En Irán se sentiría como una extranjera. Estudió Bellas Artes en la Universidad de Teherán, retratando a modelos que en lugar de posar desnudas estaban cubiertas por un velo. A los 21 una depresión la empujaría a casarse, buscando una falsa salida a la opresión. El fracaso de su matrimonio haría que abandonara Irán definitivamente, estudiando en la Escuela de Artes Decorativas de Estrasburgo y, posteriormente, trasladándose a París, donde actualmente sigue residiendo. A partir de 1997 se dedicaría a escribir e ilustrar libros infantiles como Adjar o Los monstruos tienen miedo de la luna.



En París, miembros del colectivo L´Association sugirieron a Satrapi que trasladara sus recuerdos de infancia a una novela gráfica. La autora pensaba que el cómic no tendría mayor repercusión que las cincuenta fotocopias que había pensado repartir entre sus amigas, pero el primer tomo de Persépolis, publicado en el año 2000, sería un gran éxito con el que obtendría el premio Coup de coeur a la mejor autora revelación del Festival de Angoulême. El guion del segundo tomo también sería galardonado en Angulema, mientras que el tercer y cuarto tomo de la serie acabarían por consagrarla a nivel internacional.




En Persépolis, la autora opta por narrar su historia con un blanco y negro naíf y expresionista, acorde con una época y un país sin matices, donde la protagonista es una niña irreverente, que tiene que convivir con el horror de la barbarie religiosa. Satrapi narra los hechos más traumáticos de su infancia y adolescencia, como la detención y asesinato de su tío Anouch, pero no se muestra complaciente consigo misma, siendo capaz de mirarse en el espejo más oscuro al narrar cuando se vio obligada a vender droga en Viena, su depresión o sus coqueteos con el nacionalismo en el transcurso de la guerra entre Irán e Irak. Persépolis es un honesto y comprometido relato autobiográfico, que atrapa a quien se adentra en sus páginas.



Satrapi creó una novela gráfica de singular profundidad. Quien diga que el cómic social comenzó con Persépolis solo demuestra su desconocimiento del medio, pero el éxito de la obra hizo mucho por la visibilización del cómic hecho por mujeres, contribuyendo a cambiar las condiciones de un medio tradicionalmente masculino, además de mostrar a los lectores la realidad de Irán.



En palabras de la autora: «Mi propósito era contar la historia de Irán a través de mi propia historia, con mi nombre, para no parecer una socióloga o una historiadora. Solo soy una persona que nació en un tiempo y lugar concreto y fue testigo de algo». Por encima de otras obras prestigiosas, como Maus, de Art Spiegelman, o Watchmen, de Alan Moore, Persépolis es un libro presente en las estanterías de muchas personas que no suelen leer cómics, y eso es un gran logro.


L’École des filles.

Su siguiente cómic sería Bordados, publicado originalmente en Francia en 2003 por L’Association, una historia que explora el mundo íntimo de las iraníes a través de las conversaciones entre mujeres de distintas generaciones de su familia durante la hora del té, mientras los hombres duermen la siesta. Pollo con ciruelas se editaría en 2004 y narraba la historia de otro pariente de Satrapi, Nasser Ali, un intérprete de tar (un laúd tradicional iraní) que perdió la ilusión de vivir. El cómic recibiría el premio al mejor álbum en el Festival de Angoulême.



Satrapi dejaría a un lado el cómic para centrarse en otras facetas, como sus tapices y sus lienzos de retratos femeninos, exhibidos en salas de exposiciones parisinas como la Galería Jérôme de Noirmont, o su faceta más conocida como realizadora. Debutaría en el cine codirigiendo, junto al también historietista Vincent Paronnaud, Persépolis (2007), la adaptación al cine de animación del cómic más conocido de la autora. La película contaría en su doblaje con la participación de Chiara Mastroianni y su madre, Catherine Deneuve. El gobierno de Irán envió una carta a la embajada francesa en Teherán para protestar contra la película y presionó a los organizadores del Festival de Cine de Bangkok para que la eliminaran de la programación. Persépolis fue aclamada como una lograda adaptación al cine de la obra de Satrapi, llegando a ganar el Premio del Jurado de Cannes en 2007 y una nominación a un Óscar.

Persépolis. 2007.Trailer

Su segunda incursión en el cine, de nuevo junto a Vincent Paronnaud, sería otra adaptación de uno de sus cómics. Pollo con ciruelas (Poulet aux prunes, 2011) se rodaría en imagen real con un reparto que incluía a Golshifteh Farahani, Maria de Medeiros, Mathieu Amalric y Chiara Mastroianni. El filme fue premiado en los festivales de Abu Dhabi y São Paulo.



Su debut cinematográfico en solitario, La bande des Jotas (2012), supuso su primer fracaso. Tal vez la autora se propuso demasiado, pues no solo dirigió la película, sino que escribió el guion y asumió el papel protagonista. 



Con The Voices (2014) dio el salto a Hollywood, por primera vez con una historia ajena. Al ser preguntada por la diferencia a la hora de afrontar el proyecto declararía: «Pongo todo mi corazón, mi cerebro, mi sensibilidad. Incluso si la historia no es mía, desde el momento en que la abrazo y la imagino, se vuelve mía».


Chicken With Plums | Official Trailer HD (2011)

https://m.youtube.com/watch?v=H79dIulykzA

En su siguiente película, Madame Curie (Radioactive, 2019), adaptaría el libro ilustrado de la autora Lauren Redniss Radiactivo. Una historia de amor y efectos colaterales para rendir tributo a la científica pionera en el campo de la radioactividad y uno de los referentes que han marcado el espíritu de insubordinación de Satrapi: «Marie Curie, igual que yo, fue una inmigrante en París educada para ser una mujer independiente, pero lo que más me gusta de ella es que fue un genio, con todo lo que implica serlo: no ser una persona fácil con quien convivir. Y mientras a los hombres se les perdona fácilmente este detalle, las mujeres tienen que estar siempre guapas y ser amables, o llevar arreglado el pelo».

Madame Curie (Radioactive, 2019).


Con este largometraje, la directora reivindicaría la necesidad de hacer más películas sobre grandes figuras femeninas: «Si la mitad de la población mundial son mujeres, la mitad de las historias deberían ser sobre ellas». La última producción cinematográfica dirigida por Satrapi hasta la fecha es Paradis Paris (2024), una comedia de humor negro protagonizada por Monica Bellucci y Rossy de Palma.

Radioactive – Official Trailer - 2019| Prime Video

https://m.youtube.com/watch?v=mU0oOUTo5zo


Satrapi tenía la esperanza de que en unos años Persépolis hubiera quedado obsoleta, pero más de veinte años después de su publicación, el cómic sigue siendo un reflejo de los abusos cometidos contra las mujeres en Irán. Aun así, la autora se muestra esperanzada por la respuesta que está dando la población iraní tras el asesinato de Mahsa Amini: «Es una mezcla de alegría y tristeza. Tristeza porque, de nuevo, tenemos que perder a nuestros hijos. Y alegría porque la cultura ha cambiado. Este es el primer movimiento feminista que conozco en el mundo en el que las mujeres llevan a los hombres a protestar con ellas. Están detrás de estas chicas, están todas unidas. Es realmente un movimiento de derechos humanos. Se ha convertido en un movimiento global de la juventud contra el arcaísmo, de la democracia contra la dictadura».



La artista coordinaría la antología de cómic Mujer vida libertad, un trabajo colectivo publicado en 2023 donde participan diecisiete autores y autoras iraníes (como Mana Neyestani, Touka Neyestani, Bahareh Akrami y Shabnam Adiban) e internacionales, incluyendo al valenciano Paco Roca y a la madrileña Patricia Bolaños. Con esta obra, Satrapi pretende explicar qué ocurre en Irán y lanzar el mensaje a sus compatriotas de que no están solas. El cómic se ha publicado online en farsi de forma gratuita, para que puedan acceder a él todas las iraníes. La autora se muestra optimista respecto al destino de su país: «El Irán del mañana es el Irán de las mujeres, apoyadas por los hombres».


PARADIS PARIS - Trailer - Marjane Satrapi

https://m.youtube.com/watch?v=bjsUwt02iKE


Marjane Satrapi es doctora honoris causa por las universidades belgas UC Louvain y KU Leuven, Comandante de la Orden de las Artes y las Letras de Francia y, desde 2024, miembro de la Academia de las Bellas Artes del país galo. Pero el reconocimiento de su figura no ha menguado su rebeldía ni su obligación como artista de hacerse preguntas. Por encima de todo, es consciente del papel impuesto a las mujeres y de la necesidad de superarlo: «Siempre hemos tenido que portarnos como la sociedad espera. Es un sistema impuesto por la educación. Yo, personalmente, no me comporto como se espera de mí. Las mujeres, en realidad, tendríamos que comportarnos de una manera inesperada. Tal vez toda la humanidad debería comportarse de forma inesperada».


Persépolis. Fragmento



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Alfonso Bueno


Apasionado del cine, la música, el arte, la literatura y los cómics, Alfonso Bueno López es un guionista, escritor y traductor nacido en Madrid en 1977. Ha publicado sus historietas de cómic en España, Argentina, EE.UU. y México, en revistas como Cthulhu, Terminus, Bloke’s Tomb of Terror, Killer Toons o La Resistencia. En 2020 publicó con Grafito Editorial su primera novela gráfica, Satanela, realizada junto al dibujante Diego Simone. Ha escrito tres ensayos de cine, publicados por Diábolo Ediciones: Más allá del arcoíris (2018), ¡Desenfunda forastero! (2019) y Sangre, sudor y puños (2020). En la actualidad prepara un nuevo libro de cine y otros proyectos literarios, además de traducir cómics de los años cincuenta.




https://www.hoyesarte.com/literatura/marjane-satrapi-premio-princesa-de-asturias-ni-supersimpatica-ni-supertolerante_330503/



Murió la artista Marjane Satrapi, autora de 'Persépolis' y defensora de las mujeres iraníes











lunes, 7 de diciembre de 2015

Démosle asilo a la libertad y la vida de Ashraf Fayadh





Estimados Amigos

Gracias a nuestro amigo Luis Alejandro Contreras nos enteramos de la horrible situación que vive en estos momentos el poeta palestino Ashraf Fayadh   que ha sido condenado a muerte en Arabia Saudita a causa de las ideas que expresa su poesía. Ya en este blog se ha tocado el caso de las injusticias que han sufrido los libres pensadores que osan expresarse de forma abierta en países totalitarios como por ejemplo:





El último acto de resistencia del director iraní Jafar Panahi



Y compartiendo con ustedes esta nota esperamos de alguna forma contribuir con la movilización internacional a favor de este escritor.



Pulsando sobre el siguiente hiperenlace podrán firmar una petición para la liberación de Ashraf Fayadh  :


FREE ASHRAF, POET FACING EXECUTION IN SAUDI ARABIA




A continuación podrán leer un texto del poeta palestino:



Asilo: estar en una cola. Que te den un trozo de pan. 

Estar de pie: algo que tu abuelo solía hacer sin saber por qué. 

La patria: una tarjeta para poner en tu billetera. 

Dinero: papeles que tienen imágenes de los líderes. 

La Foto: tu sustitución, a la espera de tu regreso. 

Y el regreso: una criatura mitológica… de los cuentos de tu abuela. Final de la primera lección.






Lean con preocupación la noticia a continuación.



Richard Montenegro


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Ashraf Fayadh: Palestinian poet sentenced to death in Saudi Arabia


  Condenado a muerte por su poesía apóstata





El poeta palestino Ashraf Fayadh ha sido condenado a muerte por un tribunal saudí, por renunciar al islam en sus libros. El tribunal anunció la decisión el martes y el escritor tiene ahora 30 días para apelar la sentencia. El libro Instructions Within, publicado en 2008 propaga, según la acusación, el ateísmo y los pensamientos destructivos en la sociedad. “Estoy en shock, pero era la decisión que esperaba, aunque no hice nada que merezca la pena de muerte”, dijo Fayadh al diario británico The Guardian.

Ashraf Fayadh fue detenido por primera vez en agosto de 2013, tras la denuncia de un lector, que afirmaba que su obra promovía el ateísmo. Salió en libertad bajo fianza el día después pero volvería a la cárcel el 28 de enero de 2014. La Mutaween, la policía religiosa saudí, le retiró el DNI y, en una primera sentencia, en mayo del año pasado, fue condenado a cuatro años de prisión y 800 latigazos. Después de recurrir, un nuevo juicio le sentenció a la pena de muerte.

“Durante año y medio siguieron intimidándole, diciendo que había nuevas pruebas”, cuenta la activista por los derechos humanos Mona Kareem, que lideró una petición para la liberación del poeta, firmada por varios nombres de la cultura saudí. “Condenamos los actos de intimidación hacia Ashraf Fayadh como parte de una campaña mayor, incitando al odio contra los escritores y utilizando el Islam para frenar la libertad de expresión”, se puede leer en la petición.

“Ni siquiera tuvo representación legal porque le retiraron su DNI al arrestarle en enero. Para el segundo juicio le cambiaron el juez y el fiscal. El nuevo juez ni habló con él”, denuncia Kareem.



LATIGAZOS

Sus amigos afirman que la verdadera razón de su detención es un vídeo hecho por Fayadh, donde se ve a la policía dando latigazos a un hombre en público. Denuncian también que fue increpado varias veces por fumar y llevar el pelo largo. “Me han acusado de ser ateo y propagar ideas destructivas en la sociedad pero el libro al que se refieren hablaba simplemente de mí experiencia como refugiado Palestino, sobre temas culturales y filosóficos. Pero los extremistas religiosos han considerado que eran ideas destructivas en contra de dios”, dice el poeta.
Para Mona Kareem, la condena también está relacionada con la discriminación que sufren los refugiados – o bidoon, apátridas- en el Golfo, estatuto que sigue teniendo Fayadh, aunque ya ha nacido en Arábia Saudí.

En el primer juicio, dos agentes de la policía declararon que Fayadh había blasfemado en público, promoviendo el ateísmo entre la gente joven y le acusaron de mantener relaciones con mujeres, enseñando algunas fotos de su móvil, como prueba. Fayahd negó la acusación diciendo, según los documentos del tribunal, que era “un musulmán fiel”.
Ashraf Fayadh, de 35 años, es uno de los lideres de la nueva escena artística saudí. Además de poeta ha sido curador de exposiciones en la Bienal de Venecia y en Jeddah y es también miembro de organización artística británico-saudí, Edge of Arabia.


Este caso se suma al de otros, como el bloguero Raif Badawi que está condenado a 10 años de prisión y 1.000 latigazos por insultar el Islam.




Tomado de El Español











Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.



07/02/2026

lunes, 16 de febrero de 2015

Destellos de Al-Ándalus

Españoles conversos al misticismo Sufí



La caligrafía es arte islámico por excelencia. En la imagen, Alí escribe con el cálamo bajo la mirada atenta de su hijo.
Fernando Sánchez Alon





¡VEN, VEN.!  

¡Ven, ven, quienquiera que seas, ven!
   
Infiel, religioso o pagano, poco importa;  

Nuestra caravana no es la de la desilusión!

Nuestra caravana es la de la esperanza!

¡Ven, aunque hayas roto mil veces tus promesas!

¡Ven, a pesar de todo, ven!













Corren malos tiempos para los musulmanes en occidente (como ya vimos en Conan el Bárbaro, la II República Española y el Estado Islámico) y aún peores para sus nuevos conversos. Al Qaeda, Estado Islámico, yihadismosalafismo son términos de rabiosa actualidad que unen violencia e islam. Irremediablemente, la parte contagia al todo y más en estos tiempos de inmediatez global, de vorágine informativa: donde sabemos lo que ocurre en el momento que ocurre, pero no su porqué. En esta sociedad de océanos de información caemos en la falacia de creernos informados con la más estrecha de las capas epidérmicas de los acontecimientos. Somos ignorantes residentes en la biblioteca de Alejandría… a la distancia de un click tenemos toda la información posible, pero la desidia y la pereza nos mantiene alejados de las capas más profundas de los acontecimientos. El conocimiento dista mucho de ser un repositorio de información, sin embargo nos mostramos satisfechos ante el espejismo del nuevo rico: disponer de la mejor biblioteca del mundo nos convierte en el más sabio del mundo mundial.

Malcolm X


Si hablamos de conversos famosos es posible que nos asalte el nombre de deportistas como el recién converso Franck Henry Ribéry (Mohamed Yassim Ribéry) futbolista francés, más alejados en el tiempo la del jugador de los Lakers Kareem Abdul-Jabbar (previamente a su conversión, Ferdinand Lewis Alcindor), la del boxeador Cassius Clay (Muhammad Ali) ó la del cantante inglés Cat Stevens (Yusuf Islam). Con más calado ideológico y trascendencia política se produjo la conversión al islam del  activista por los derechos civiles de los afroamericanos Malcolm X (1925-1965, El-Hajj Malik El-Shabazz).  Mucho menos conocida es la conversión del padre de la Patria Andaluza: Blas Infante Pérez de Vargas: nacido en 1885 y fusilado por falangistas (sin juicio previo) el 11 de Agosto de 1936 recién iniciada la Guerra Civil Española. El 15 de Septiembre de 1924 se convirtió al islam como Ahmed Infante.




De entre los 800.000 a 1.130.000 de musulmanes que viven en España (según las fuentes), unos 30.000 son conversos. En el artículo de Fernando Sánchez Alonso, que sigue a esta entradilla, se nos muestra a la comunidad de conversos sufí más importante de España, precisamente en Granada, el último reducto del Al-Ándalus, que cayó en 1492 en manos de los Reyes Católicos.

Blas Infante Pérez de Vargas


El islam se divide en varias ramas, muchas veces enfrentadas entre ellas. Al igual que Europa sufrió las guerras entre las distintas ramas del cristianismo, el islam está inmerso en un enfrentamiento similar entre sunies y chiíes. El sufismo es la tercera vía principal del islam: el ihsan o perfección espiritual.  Abusando de licencia poética, los sufíes son los hippies del islam. Como vía alternativa a las lecturas dogmáticamente literales e interesadas del Corán (ninguno de los 6.235 versículos (aleyas) del Corán prohíbe representar a Mahoma), los sufíes son perseguidos a lo largo y ancho del mundo musulmán dominado por los integristas.




El aspecto sufí más conocido en Occidente son los derviches turcos y su vistoso baile hipnótico. Un magnífico acercamiento al sufismo lo encontramos en la película El señor Ibrahim y las flores del Corán (Monsieur Ibrahim et les fleurs du Coram, 2003, dirigida por François Dupeyron) con un inconmensurable Omar Sharif en el papel protagonista, basada en la novela homónima del 2001 del filósofo y dramaturgo belga Éric-Emmanuel Schimitt, un canto a la convivencia entre religiones.  



Cat Stevens - Father And Son (Subtitulada)

by PacoMan


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Mariam Sakina Scott tiene 22 años. Hija de padre norteamericano y madre catalana, es de las primeras personas en Órgiva que nacieron ya en el seno de una familia musulmana conversa. “Hay gente que me pregunta si pertenezco a una secta”, asegura. Fernando Sánchez Alonso

 

 

Conversos sufíes, los místicos del islam

  • En España viven unos 1.200 sufíes naqshbandíes, una rama espiritual de la religión musulmana. Hay un colectivo en la Alpujarra granadina y otro cerca de Cáceres.


  • “Nos miran como bichos raros. El islam es paz. Eso es lo que no toleran los integristas”, explica el gijonés Muhammad Iskander.


22 ENE 2015 


Fernando Sánchez Alonso


Órgiva es la pequeña Manhattan de Andalucía. Capital de la Alpujarra granadina, lugar de retiro del último rey nazarí Boabdil, tierra de moriscos y cuna de heterodoxos, prolonga en el presente una parte del esplendor multicultural del pasado, pues esta localidad de apenas 6.000 habitantes alberga en su callejero 68 nacionalidades distintas.

68 nacionalidades conviven en Órgiva, la localidad de la Alpujarra granadina en la que está localizada la comunidad sufí naqshbandi más amplia de España.



Quizá la mejor encarnación de este variopinto mestizaje sea el café Baraka, regentado por Qasim, un bilbaíno de 41 años y musulmán converso. En este local, símbolo de la tranquila Babel de Órgiva, conviven el lugareño feliz y jubilado de todo, el filósofo errante, el profeta laico con su desierto a cuestas, el hippy que descubre en un té moruno una nostalgia perdida en Woodstock. “Aquí a nadie se le niega la entrada”, resume Qasim (Pedro Barrio antes de su conversión). Pero el café Baraka –donde no se sirve alcohol– es, sobre todo, el sancta sanctórum de la comunidad musulmana. Se trata de conversos españoles que no solo decidieron abrazar el islam, sino que ahondaron en su rama espiritual y mística, el sufismo. Una vida de contemplación y de paz.

Qasim Barrio, bilbaíno de 41 años, leyendo el Corán en el café Baraka de Órgiva.




“Cuando le dije a mi familia que me iba a hacer musulmán, mi madre lo aceptó”, recuerda Qasim. “Pero mi padre se disgustó mucho. En el islam, el cerdo y el alcohol están prohibidos. Daba la casualidad de que en Bilbao yo era catador de vinos y teníamos además un restaurante familiar, al que todo el mundo conocía por el bar de los jamones. ¿Cómo iba a hacerme musulmán y estar a la vez bebiendo vino y cortando jamón? Así que me desvinculé del negocio familiar y monté el mío propio. Hace 11 años que soy sufí. Y es una de las mejores cosas que me han sucedido en la vida”.




El islam, aseguran los conversos españoles, les ha aportado “esperanza y seguridad”. Pero no ha sido fácil. Salvo contadas excepciones, todos ellos se enfrentaron a la incomprensión de sus allegados. Tuvieron que explicarles que el islam nada tiene que ver con los salafistas y yihadistas, apegados a la violencia y a la interpretación literal de los textos sagrados. De hecho, hasta hace unos años los sufíes conversos han estado sometidos a la vigilancia de los servicios secretos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). “Nos citaron en un lugar cuyo nombre no puedo decir y nos preguntaron quiénes éramos, qué hacíamos, qué relación teníamos con grupos islamistas”, relata Omar Ibrahim (antes Rafael Martín), un madrileño de 59 años. “Después de un tiempo, al comprender que solo cantábamos y rezábamos, nos dejaron en paz. Pero algunos seguimos teniendo pinchados los teléfonos”.

El emir se llama Umar Margarit y es el dirigente de la comunidad sufí naqshbandi en España.




Un gran número de sufíes españoles pertenecen a la orden naqshbandi, que se remonta a los tiempos de Abu Bakr as-Siddiq, el compañero predilecto de Mahoma y su sucesor en el califato. El emir en España es Umar (antes Felipe Margarit). Lo nombró a mediados de los años setenta el maestro general, el jeque Nazim, quien falleció en Chipre la pasada primavera. La orden, explica Umar, barcelonés de 63 años, es un cruce entre un centro espiritual y un hospital. “Nazim acogía a todos los heridos por la sociedad actual. Él mismo se consideraba un cero. Decía que solo tenía algún valor si Dios, el Uno, lo colocaba a su derecha. Su hijo y ­sucesor en la jefatura naqshbandi insiste en lo mismo”.






En toda España hay unos 1.200 sufíes ­naqshbandíes. La comunidad más amplia, 35 familias, está en Órgiva. Esto se debe a que precisamente ahí vivía Umar antes de convertirse al islam. Una vez que fue proclamado emir por el sheij Nazim, todos los musulmanes españoles sufíes que pudieron se agruparon en torno al líder catalán en dicha localidad granadina. La segunda comunidad sufí en importancia vive en Villanueva de la Vera, en Cáceres. El campo es más propicio para el desarrollo espiritual y la contemplación de Alá.

Sufíes de Órgiva (Granada) recogiendo la aceituna. La agricultura es uno de los oficios prestigiados por la tradición sufí naqshbandí.




Bajo la luz inverniza, un grupo de sufíes varea los olivos en las montañas orgiveñas. Estos íntimos de Alá prefieren desempeñar alguno de los cuatro oficios prestigiados por su tradición: la agricultura, la ganadería, el comercio y la artesanía. Lo que no significa que constituyan una comunidad hermética al margen de la sociedad, como los amish, por ejemplo. No desprecian Internet, ni la televisión, ni los periódicos. Sus hijos asisten a los colegios de la localidad. Pero todos ellos coinciden en una vida espartana y justifican con su actitud la etimología del término sufismo, que deriva de la palabra árabe suf (lana) y que en sus orígenes se aplicó a ciertos ascetas musulmanes que, imitando a los eremitas cristianos, se vestían con esta ropa humilde en señal de renuncia a las vanidades mundanas.



Derviches giróvagos en El señor Ibrahim y las flores del Corán




Porque el sufí vive en el mundo sin ser del todo de este mundo. “Todos los días le pido a Alá que me ayude a convertir mi ego en mi alfombra de rezo”, confiesa Mansur (José Carlos Sánchez), un malagueño de 41 años licenciado en Psicología que denuncia que, “a pesar de que la cultura de Al Ándalus está de moda, existe un innegable rechazo al musulmán”. Su mujer, Bahía (María José Villa), una sevillana de 35 años licenciada en Derecho, asiente: “A los conversos nos miran como a bichos raros. El islam no es lo que la gente cree. El islam es paz. Es pedir amor a Dios no para quedarte tú con él, sino para devolverlo a los demás. Si tu intención en la vida no es derretirte en el amor puro, que es Dios, tu islam no tiene ningún sentido”. “Y eso es lo que no toleran ciertos círculos próximos al integrismo islámico, que pretenden derogar la aleya de la misericordia del Corán por la de la espada”, dirá Muhammad Iskander (Alejandro), un gijonés de 54 años que prefiere ocultar su apellido y que ha trabajado de patrullero del servicio de vigilancia aduanera, de tatuador y de marino mercante, “aunque el único oficio constante que he tenido en mi vida ha sido buscar a Dios”.

Momento de oración en la 'dergha' de Villanueva de la Vera (Cáceres), donde la comunidad sufí se reúne los jueves para celebrar el 'dikhr' o recitación de los nombres de Alá.




La dergha –la casa de reunión y oración sufí– está separada de Órgiva por unos tres kilómetros de caminos tortuosos que jadean en medio de olivos y naranjos, de huertas feraces y del agua conventual de las acequias. En la dergha, la comunidad sufí celebra el jueves, a la caída de la tarde, el dhikr o recitación de los nombres de Alá, una práctica común a otros musulmanes, y el hadra, un ejercicio de meditación exclusivamente sufí consistente en entonar una serie de cánticos en alabanza a Dios acompañados de balanceos rítmicos de brazos y cuerpo, y todo ello escoltado por el sonido de instrumentos de percusión en la penumbra de las velas. “Esta práctica recuerda el momento en que Dios insufla con su aliento vida a Adán”, cuenta Amin (Andrés Fernández). “El viernes, día sagrado en el islam, celebramos también la oración del yuma y después una comida comunitaria. Todas las oraciones las hacemos en árabe. Y ahí se reduce el conocimiento que tenemos, salvo excepciones, de la lengua sagrada. Nuestra formación islámica proviene de muchas lecturas, de conversaciones con otros hermanos más sabios y del sermón del sheij. Los naqshbandi somos tal vez los menos intelectuales de los sufíes. Nos interesa más el corazón”.





Los sufíes son víctimas de los movimientos más radicales del islam, desde los salafistas en Egipto hasta los talibanes en Pakistán.

Amin es un leonés de 45 años, casado, que llegó a profesar las órdenes menores en el seminario. “Pero murió mi padre, tuve una crisis espiritual muy fuerte y me hice comunista. No quería saber nada de Dios”. Amin se queda pensativo unos instantes; luego concluye: “Cuando me convertí al islam, sentí que por fin regresaba a casa”. “Mi maestro me enseñó el arte del fracaso. Es decir, aprender a fluir con la vida y a pensar con el corazón”, explica Amin. “El que obra así no llegará nunca a nada en la sociedad actual. Pero se habrá ganado a sí mismo, porque para él tendrán el mismo valor el oro y el barro. Eso es ser sufí”.


Una vida con sentido. Eso es lo que afirma haber encontrado en el sufismo Amín Fernández, exseminarista y excomunista.



Marhaban (bienvenido) es la palabra inscrita en un cartel de madera sujeto a un poste, entre campos de tabaco, huertas y las pocas casas que conforman la Aldea Tudal, una pedanía de Villanueva de la Vera (Cáceres) donde está la segunda comunidad sufí naqshbandí más importante de España, liderada por el sheij y escultor de renombre nacional Abdul Wahid (Cristóbal Martín).



Yo quiero verte danzar-Franco Battiato



El coche se hunde en la dirección que señala la flecha del cartel. Al cabo de cinco minutos, el camino muere a los pies de la casa de Omar Ibrahim, un madrileño que vivió 35 en Alemania, donde mantuvo durante 10 una cadena de restaurantes. “Luego vendí todo y me vine aquí”.


Es jueves. Omar Ibrahim está esperando a que llegue el resto de hermanos a su casa, que también hace las veces de dergha, para celebrar el dhikr. “Me hice musulmán hace casi 30 años. Y entonces comencé a sentirme verdaderamente cristiano. No hay contradicción, porque Jesucristo es un profeta muy querido en el islam. Creemos en los santos; veneramos sus tumbas y sus reliquias. Esto es algo que nos distingue del resto de los musulmanes”.

Muhammad Bahauddin (derecha) y su hermano Abdul Salam consultan el libro de cantos antes de la celebración religiosa del 'hadra', en Villanueva de la Vera (Cáceres).


A continuación explica el porqué de los patronímicos en el sufismo. “El nombre árabe te lo elige el maestro. Ese nuevo nombre expresa la esencia de lo que realmente eres y sirve para que el discípulo aspire a lograr aquello que significa. Omar, por ejemplo, significa fuerza o sustento”.


Como en Órgiva, los sufíes de Villanueva de la Vera son españoles. “De hecho, ahora solo hay un hermano marroquí”, explica Yamaluddin (Juan Andrés Molina), un madrileño de 44 años. Todo él es una viva estampa de la más pura estética naqshbandi: el anillo en recuerdo del que llevaba Mahoma, la barba solemne, el chaleco y los pantalones amplios de origen otomano que facilitan los movimientos en la oración, el bastón y el ­turbante verde, que es la corona mística y la mortaja que cubrirá el cuerpo desnudo del sufí.

Hawa Soto es zaragozana, de 41 años. Tiene nueve hijos.



Las mujeres usan también ropas holgadas y el hiyab o velo para cubrirse la cabeza, algo que a Hawa (Ana Rosa Soto), una zaragozana de 41 años y madre de nueve hijos, le agrada. “La mujer debe vestir con recato. Pero también nos tapamos para proteger dos lugares muy energéticos de nuestro cuerpo: la cabeza y la garganta. Yo, con el islam, he recuperado mi feminidad”, sostiene. “Y nunca se ha metido nadie conmigo por vestir así”. A Mariam Sakina Scott, nacida musulmana en Órgiva hace 22 años e hija de un norteamericano y una catalana convertidos al islam, el velo sí le ha atraído problemas en su centro de estudios. “Allí todos saben que soy musulmana, pero no hago ostentación de ello”, admite. “En nuestra sociedad prevalece la idea de que el islam es una religión de fanáticos. Pero todavía se entiende peor el sufismo. Hay gente que me ha preguntado si pertenezco a una secta. ¿Cómo decirles que el sufismo es respeto y amor por todas las criaturas?”


Derviches Giradores. Turquía | Cultura - Planet Doc


El sufismo, que en Europa se conoce, sobre todo, gracias a la danza de los derviches giróvagos de Turquía, “remite a la pregunta de quién es uno en realidad”, dice el sheij Umar Margarit. “Y eso solo se puede responder buscando a Alá en el corazón. Para ello, el sufí cumple con todos los preceptos islámicos, pero no se queda en ellos; los trasciende”.


Los sufíes son víctimas de los movimientos más radicales del islam, desde los salafistas en Egipto o Libia hasta los talibanes en Pakistán, que los consideran heterodoxos. Pero el sufismo es muy antiguo. Hay estudiosos que arguyen que hubo un sufismo preislámico, y lo sitúan en el Gran Jorasán, en el noreste de Irán. Lo cierto es que todavía hoy perduran las controversias eruditas sobre sus orígenes. Una de las teorías más divulgadas sostiene que el sufismo recibe influjos del monacato cristiano, de la filosofía neoplatónica, del chamanismo de Asia Central, del hinduismo y del budismo. De hecho, el sufí confiesa que su doctrina espiritual, aun insertándose dentro del islam, es la misma que las de las demás religiones: la unión con Dios. Y el único ve­hículo para ello es el amor incondicional a todo y a todos. Ibn al Arabi, el gran místico sufí nacido en Murcia en el siglo XII, lo expresa así:


Ibn al Arabi


“Mi corazón puede adoptar todas las formas. 

Es pasto para las gacelas. 

Y monasterio para monjes cristianos, 

y templo para ídolos, 

y la Kaaba del peregrino,

y las tablas de la Torah, 

 y el libro del Corán. 

 Porque yo sigo la religión del amor”.



Tomado de El País


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by PacoMan


En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.



Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.



Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.


20/7/2025