Estimados y mudos internautas
Hoy le obsequiamos esta entrevista al escritor Argenis Rodríguez (Santa María de Ipire, Estado Guárico, 1935 - San Juan de Los Morros, Estado Guárico, 2002) que la desaparecida revista Feriado del diario El Nacional publicó en 1999 tres años antes de que acabara con su vida.
Richard Montenegro
*******
No hay un escritor en este país que lo haga como yo
Una entrevista al escritor venezolano Argenis Rodríguez 25 años después
Con odio y con frenesí
Argenis Rodríguez 25 años después
Revista Feriado. 04 de julio de 1999. Nº 836
Jorge Roberto Duque
Fotografía: William Dumont
Está en proceso de producción la segunda parte de un libro que estremeció a la izquierda, a la política y a la intelectualidad venezolana de los años 70. Su autor, un exguerrillero, desempleado y escritor de furiosa pluma, dice que seguirá en lo mismo hurgando llagas, lanzando anatemas sin compasión “hasta que me muera o me maten”. Para tenerlo en cuenta.
Aquel libro, Escrito con odio, publicado por la editorial Fuentes cuando todavía el mundo se dividía entre comunistas y capitalistas, y cuando todavía los escritores venezolanos se desvelaban con la posibilidad de ser tardíos representantes del boom de la novela latinoamericana, barría literalmente el piso con algunos nombres prominentes de las letras y la política. Uno a uno fueron recibiendo su respectiva descarga de denuestos, no con la prosa elegante del que insulta sin nombrar al destinatario, sino con los aspavientos furiosos y directos del mecánico o pulpero metedor de chismes, varios personajes con nombre y apellido: allí llevaron plomo verbal Caupolicán Ovalles, Jesús Sanoja Hernández, Teodoro y Luben Petkoff, Douglas Bravo, Pompeyo Márquez, Ramón Bravo, Lucila Velásquez, Adriano González León y Arturo Uslar Pietri, entre otros. Y lo más interesante de todo es que la mayoría de los aludidos fueron sus amigos antes -y algunos después- de la publicación del final del explosivo libro-testimonio-panfleto, cuyo párrafo final guarda proporción con la intensidad del resto de las páginas: "Venezuela es del cabrón, del chulo, del ladrón, del que traiciona; es de la cantidad de chulos y cabrones, Venezuela es del cabrón, del cabrón, del cabrón...". El libro ha agotado 14 ediciones, más unas cuantas reimpresiones ilegales. Hay alguna gente que debería estar preocupada en este momento. Porque Argenis Rodríguez acaba de desperezarse de un largo trasnocho existencial con intento de suicidio incluido -en su muñeca puede verse, blanquecina y terrible, la marca del hojillazo que se infligió en 1990, en un momento borrascoso de su larga depresión- y acaba de entregar un libro cuyo título lo anuncia todo: Escrito con odio (II). La primera frase del libro marca la pauta de lo que sigue: Soy malo, infínitamente malo, pero cuánto no daría por ser peor. Suenan las campanas: Argenis Rodríguez ha regresado a las guerrillas de tinta y papel.
-¿Con quién se mete esta vez? Ya no hay comunistas en el panorama.
-Bueno, lee el libro. Yo no tengo por qué estar anunciando a quién menciono. Es verdad que ya no hay comunistas, pero en el país siguen pasando cosas indignas.
-¿Se ha reconciliado con alguna de las personas que abofeteó en el primer libro, o en la primera parte del libro? La gente de la República del Este, por ejemplo, ha vuelto a reunirse...
-Me he encontrado con algunos por ahí; cuando me ven dicen: "¡Coño, Argenis!", y se asustan todos.
-Pero Caupolicán Ovalles ha dicho que usted lo abordó para pedirle disculpas después de llamarlo chulo, cabrón y traidor en el libro.
-Eso es mentira. Yo no le pido disculpas a nadie. Y ese tipo de problemas no se arreglan con palabras sino a tiros o a trompadas. A todos los desafié, con algunos me caí a golpes. Pero todos tenían el libro y lo comentaban. Algunos querían que publicara otro libro y los nombrara otra vez, ¿no ves que los hice famosos, y hasta cargos les daban por haber sido insultados por mí? Hay dos libros que me han dado de comer: Escrito con odio y Relajo con energía. Este último lo publicó De Armas y agotó cuatro ediciones en un mes. Pero un día fue Morales Bello a su oficina, lo amenazó y le puso una pistola en el pecho; entonces ya no lo reeditaron más.
-¿A usted lo han amenazado de muerte?
-Bueno, cada vez que sacaba un libro me amenazaban. Cuando publiqué La amante del presidente, que es la historia de Cecilia Matos, los adecos me andaban buscando para matarme. Otros me veían por ahí y lo que hacían era brindarme caña. Una vez un tipo llamado Néstor Tablante Garrido me sacó un arma en la librería El Gusano de Luz. Yo le dije: "Mira, es mejor que guardes eso, porque se te va a escapar un tiro y te vas a malograr esas bolas que nunca has usado".
