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jueves, 18 de septiembre de 2025

Algunos poemas de Carlos Villaverde

 





 
En Algún poema (1990-2020), Carlos Villaverde hilvana un mapa de la vida con hilos de herida, memoria y tiempo, en un corpus robusto de doscientas cincuenta páginas de preguntas grandes, envueltas en una edición hermosa con arte de Carlos Yusti y foto de Maruja Granadillo. Esta obra de Carlos Villaverde es un espacio donde el lector se pierde y se encuentra, un testimonio de la resistencia poética en un país, que como la memoria de Villaverde, no se rinde.




Este libro de ExEDITOR (2024) reúne cinco cuadernos:

Arrimos por Joseluis: Una elegía al hermano perdido, un canto al dolor que une.

Desde su raíz guayanesa hasta ValenciaVillaverde escribe con aguda sencillez y carga filosófica. Su poesía exige pausa, silencio, entrega. "NACÍ EL DÍA QUE MI HERMANO/ de madrugada una década después"

Dejar de fumar: Ironía y renuncia, donde el humo es metáfora de lo que se escapa.

En sus versos el dolor se vuelve resistencia, y la pérdida, un lugar donde encontrarse."EL OJO ME INTERROGA/ esparzo un poco del amarillo del tabaco todavía/ en el difícil laberinto de este lienzo"



Oraciones en domingo: Fe rebelde, un susurro que reclama en la quietud.

En "Oraciones en domingo"Carlos Villaverde reza con dudas, con rabia, con amor. Su poesía es un banco que rechina, una fe que no consuela pero abraza. "En las oraciones somos salvados/ por los profetas en cartelera/ que vienen del mismo sitio/ allí donde el agua es escasa/ y el consenso por algún Dios/ aún más difícil.

Un dolor sea: El poeta-médico mira al cáncer con empatía y distancia, como un William Carlos Williams caribeño.

Resigno memoria, profundamente introspectivo que explora la memoria, el envejecimiento y la pérdida con una voz serena y melancólica.






Carlos Villaverde, poeta, editor, doctor en Medicina y profesor titular de la Universidad de Carabobo, nació el 24 de marzo de 1961 en Santo Tomás de la Nueva Guayana en la Angostura del Orinoco, Ciudad Bolívar, capital del estado Bolívar, Venezuela. Es autor de “Muros”, obra poética publicada en 1992 por el Fondo Editorial Predios. Asimismo, participó como coautor en la antología “Colinas y colindantes” (1993), que reúne a poetas upatenses, y figura en “Rostro y Poesía: Poetas de la Universidad de Carabobo” (compilada por el poeta Luis Alberto Angulo @luisalbertoangulo53 , Universidad de Carabobo, Valencia, 1996).







@revistainagoanagoa "Comunicación sin fronteras" 💯





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jueves, 3 de agosto de 2023

Fáver Páez: "Te concibo intraducible y desnuda como un poema de Reynaldo Pérez So..."

Tres poemas

 

Lauren Bacall



Estimados Amigos

Hoy le regalamos tres textos del amigo poeta Fáver Páez. Los dos primeros carecen de título y el tercero lleva por  nombre Briseida. El primer poema lo seleccionamos porque nombra a nuestro recientemente desaparecido amigo y poeta Reynaldo Pérez So, mostrándonos que Reynaldo vive en nosotros y en nuestros versos. 

La poesía solo busca salvarnos de esas calles de la noche que conducen al olvido.

Los textos fueron extraídos del libro "Rostro y Poesía". Selección y notas: Luis Alberto Angulo.

Esperamos lo disfruten.

Rostro y Poesía. Poetas de la Universidad de Carabobo, 1996


*******

Te concibo 
intraducible y desnuda
como un poema de Reynaldo Pérez
So

apenas
tres palabras
servirían
para definirte

inagotable
lejana
y no encuentro
la otra

a lo mejor un día 
por pura casualidad
descubro
la elusiva clave
para descifrarte

mientras tanto
me evade
la tercera palabra


***

Quien va a saber
que tu y yo somos mentira

el amor
en octava dimensión

nadie ama así
como nosotros

a full bandera

a borrachera tibia

a sol de estío

y encapotado invierno

quien va a saber que somos
la más hermosa fábula


***

Briseida


Lloró de amor interminables noches
frente a la ciudad sitiada
y otras muchas
celebró entre hogueras
las glorias de su cuerpo

No rechazó jamás los ojos
de su héroe soberbio

Subió al barco de Ulises
cuando el atardecer
Iba sola camino del misterio
y despreció mis ojos.


*******
Faver Páez. Fotografía de Yuri Valecillo. Tomada del Libro "Rostro y Poesía"



Faver Páez (San Carlos de Austria, Estado Cojedes, 1943), es Licenciado en Historia de la Universidad Central de Venezuela. Se desempeña como profesor en las Facultades de Ciencias de la Educación y de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo.

Fue coordinador de la página "La Mirada Quincenal" en el extinto diario "El Espectador" de Valencia en el periodo 1993-94. Actualmente es director de la publicación cultural independiente URTEXT.  Sus textos han aparecido publicados en la página de arte y espectáculos del diario "El Carabobeño", en la Revista "Tiriguá" revista cultural del estado Cojedes y en "Predios", la revista del sur entre otras publicaciones de Venezuela.

Su blog se llama "Donde el tiempo pierde el tiempo"




























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Actualizada el 24/08/23 


domingo, 20 de marzo de 2022

Gerardo González Vásquez, poeta de Valencia


Antiguo escudo de Valencia, la de Venezuela, el que fue y el que será.



“Nota y poesía” se titulaba la columna periodística que durante años mantuvo el poeta valenciano Gerardo González Vásquez (1936-1973) en el diario El Carabobeño. Lo conocí a finales de los sesenta en la parroquia La Pastora y fue mi primer editor en ese espacio informativo donde publiqué, corregidos por él, un par de textos germinales. Frecuentaba el bar “El Mamón” en la esquina sureste de la avenida Anzoátegui con la calle Vargas, próximo a la casa que fue del pintor Oswaldo Vigas y a una cuadra de donde nació Víctor Racamonde. Cercano aquel lugar a la “Esquina del Zamuro” -frente al parque público Carlos Sanda-, donde vivía Enrique Grooscors (h), amigo y mentor del poeta a quien Gerardo González le dejara dedicado, junto a Humberto Martínez Mainardi: “Poema del abandono delirante y la vigilia”, que se publica póstumamente en el Nº 10 (1978) de la otrora, Zona Tórrida. Revista de Cultura de la Universidad de Carabobo.

Veía llegar al poeta a media mañana al bar en un autobús de la línea Mataderos donde mansamente permanecía bebiendo cerveza con sorbete, hasta media tarde. Vestía casi siempre de corbata y chaqueta a la manera de aquellos viejos de antes que no salían a la calle ni recibían visita “en mangas de camisa”. De forma invariable, leía y trabajaba sus poemas y otras escrituras desde la madrugada en su casa materna en el sector Los Sauces por la avenida Bolívar norte al lado del “Mayantigo”, arepera de unos canarios palmeros que hacía esquina con el bar California, del portugués Manuel, por el callejón Prebo. Lugar que por cierto no frecuentaba Gerardo, pienso, por la misma cercanía al lindero familiar. 

Arepera Mayantigo.


“Cristal de rebeldía” y “En el alba de mi plectro”, son poemarios de corte romántico que junto a otros textos similares, después de más de cuarenta años de fallecido su autor, permanecen inéditos. En 1978, Separata, órgano del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, le dedica una “colactánea” junto a poemas de Víctor Racamonde (un poeta de otro tiempo, pero de similar estirpe a la de él). Esta edición fue diagramada por Wladimir Zabaleta y estuvo bajo la dirección de Reynaldo Pérez Só. El poema dedicado a Miguel Soufront, que abre la muestra, es notable.

La muerte nocturna: 

“La muerte tiembla cuando yo despierto / y se acobarda de su propio engaño / La he vencido en el alba. Su rebaño / de sombra fue un carámbano en mi huerto. // 
Muy lejos de la noche, me convierto / en la última pirámide del año. / Y entibian mis aristas el extraño / sol que alumbra en un místico desierto. // 
La muerte me acompaña mientras duermo / con el dolor de su esqueleto enfermo / pero en fracaso su misión concluye, // 
porque mi cuerpo, sin mortal herida, / en nocturno combate por la vida / la cansa, la derrota y la destruye…”


De hablar pausado, urbano, y voz sonora pero nunca altisonante, Gerardo fue desde muchacho un extraordinario declamador. “Yo nací para decir o recitar versos, es cuestión que se lleva en la profundidad del ser”, le declara a la prensa en ocasión de un recital que se realizó en el marco de la celebración del Cuatricentenario de Valencia. Hay imágenes imborrables que conservo de él. Una es la fotografía que publicó la revista “Zona Tórrida” donde aparece vestido de soldado con un rifle máuser en las manos y una bayoneta en la cintura. Es una expresión tan extraña para quien lo conoció. En la otra, lo veo recitando el poema de Porfirio Barbas Jacob Canción de la vida profunda, y tomando luego el bus de regreso en la parada de la avenida Soublette, soñando quizás con su orquídea y el río Sena que anheló tanto y nunca vio.


Tomado de NotiTarde

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Luis Alberto Angulo (Barinitas -Estado Barinas, 1950). Los libros "La sombra de una mano" (Monte Ávila Editores, Colección Altazor. Caracas, 2005), y "Fusión poética" (Universidad de Carabobo, Valencia - Venezuela, 2000), recogen cinco de sus poemarios publicados a partir de 1982. Premio del IV Concurso Internacional Poesía UC, por "Antípodas" (1994). Premio de la Bienal de Poesía del Ateneo de Calabozo Dr. Francisco Lazo Martí, por "Fractal". Premio de Poesía Universidad Rómulo Gallegos por "De Norte a sur". Es coautor de "Viento barinés" (UC, 1978), "Rostro y poesía" (UC, 1996), "Setenta poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano" (Minci, 1977), y antólogo de "Poemas de San Juan de la Cruz" (Cuadernos Cardinal, UC 1992), Poemas de Miguel Hernández (El perro y la rana, 2006), "Antología poética de Ernesto Cardenal" (Monte Ávila, 2005). 


Co-fundador de la Red Nacional de Escritores. Director de la revista Redve (2005).


Miembro de la Comisión Rectoral fundadora del Encuentro Internacional Poesía UC

jueves, 10 de marzo de 2022

Valencia, la de Venezuela y el poeta Victor Racamonde








Luis Alberto Angulo 

El valenciano Víctor Racamonde nació en 1870, en una casa de La Pastora, en la esquina de la calle Vargas con la avenida Soublette (detrás del Seminario Diocesano)  y murió el 24 de septiembre de 1908 en el Hospital Vargas de Caracas, luego de su prisión en La Rotunda. Se le asocia literariamente con sus paisanos Manuel Alcázar y Alejandro Romanase. Pese a su breve obra y corta vida, fue un auténtico poeta popular que cultivó las formas tradicionales, así como el humor y la ironía.  

El profesor Lubio Cardozo (ULA) considera que es un poeta modernista menor: “En 1897 aparece su único poemario en vida, ‘Mis versos’, aunque dejó mucha obra esparcida en periódicos de Valencia y de la Capital. La escritura lírica de Racamonde resulta muy fiel al léxico modernista convencional: oro, acero, plata, diamante, rubí, mármol, perfume, y toda la constelación de nombres de lugares, de personajes y de dioses prestados de la mitología clásica. Define quizás su aporte substantivo dentro de la poesía modernista su permanente reflexionar sobre el hombre y su destino, el inquirir acerca de sus pasiones embargantes. La angustia existencial ocupa buena  parte de su poesía”.

Ana Enriqueta Terán y Felipe Herrera Vial en el Ateneo de Valencia en 1954.



Otras publicaciones: ‘Víctor Racamonde. Sus mejores poesías’. (Trujillo, Ejecutivo del Estado Trujillo, 1958. p. 50). Cuadernos Cabriales fundada y dirigida por el poeta Felipe Herrera Vial publicó una selección amplia de sus poemas en el nº 48. Así mismo, en Separata (UC) aparecen textos suyos.

Canción: La vida pasa / como la sombra de una gaviota / sobre las aguas... /
Fulgura el oro de las estrellas / en la onda diáfana, / cae un pedrusco /
y desaparece la visión áurea: // así los astros de la alegría /
y el arco iris de la esperanza / pueblan la vida, cuando de pronto /
cae un guijarro dentro del alma, / doliente, acerbo /

cual una lágrima. / La vida es niebla que se evapora /
rápidamente, pero más rápidas / son esas nubes, /
son esas ráfagas / tras que corremos cual unos locos /
desde la infancia, / soplos de dicha y halos de gloria /
que nos deslumbran y nos embriagan, / que vierten mieles, /
que engendran albas, / que viven lo que la sombra /
de la gaviota sobre las aguas

Epitafio: Una tarde en un bar de Valencia, el poeta y famoso improvisador Víctor Racamonde, junto a otros parroquianos, libaba tranquilo su trago en una mesa cuando se acercó un conocido, que lo interpeló -medio en broma y medio en serio-, conminándolo a que le escribiera un poema. Julio Llamosa, así se llamaba el impertinente camarada, insistía y Racamonde se negaba. Cansado del fastidioso bromista le dijo: "Si continúas con esa vaina lo que te escribiré es un epitafio”. A lo que aquel lo retó colocándole una hoja blanca de papel y una pluma sobre la mesa. Entonces, sin pensarlo mucho, Racamonde escribió esta copla: “Ha muerto Julio Llamosa, / Ha muerto de casi nada,  / Lo mató la pendejada, / Descanse en paz en su fosa.”

La novia.  El anecdotario incluye la leyenda. Cuentan que María había esperado mucho la llevara al altar pero la bohemia alargaba el casorio. Cansada de esperar rompió con él y le hizo saber que se buscaría otro. Una mañana los novios se encontraron en una calle de Valencia. El poeta amanecido improvisó: ¿Y qué te casas, María? / Al saberlo no me aterro / Por la plata baila el perro / Y yo también bailaría.


Tomada de Notitarde.



 
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Luis Alberto Angulo (Barinitas -Estado Barinas, 1950). Los libros "La sombra de una mano" (Monte Ávila Editores, Colección Altazor. Caracas, 2005), y "Fusión poética" (Universidad de Carabobo, Valencia - Venezuela, 2000), recogen cinco de sus poemarios publicados a partir de 1982. Premio del IV Concurso Internacional Poesía UC, por "Antípodas" (1994). Premio de la Bienal de Poesía del Ateneo de Calabozo Dr. Francisco Lazo Martí, por "Fractal". Premio de Poesía Universidad Rómulo Gallegos por "De Norte a sur". Es coautor de "Viento barinés" (UC, 1978), "Rostro y poesía" (UC, 1996), "Setenta poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano" (Minci, 1977), y antólogo de "Poemas de San Juan de la Cruz" (Cuadernos Cardinal, UC 1992), Poemas de Miguel Hernández (El perro y la rana, 2006), "Antología poética de Ernesto Cardenal" (Monte Ávila, 2005). 


Co-fundador de la Red Nacional de Escritores. Director de la revista Redve (2005).





Miembro de la Comisión Rectoral fundadora del Encuentro Internacional Poesía UC

miércoles, 14 de agosto de 2019

ROSTRO Y POESÍA (Poetas de la Universidad de Carabobo).








Crónicas del Olvido

ROSTRO Y POESÍA

(Poetas de la Universidad de Carabobo)


**Alberto Hernández**

1.-

De Sur a Norte, Valencia era sólo un pueblo grande, de larga avenida. La ciudad que no conocía. La ciudad que comencé a caminar desde La Isabelica, en plena zona industrial, hasta Naguanagua y más allá, hasta La Entrada, donde estaban los locos y los estudiantes de la Universidad de Carabobo, porque la UC limita por el Sur con Bárbula, un feo, como todos, sanatorio para dementes.

Arco de Bárbula


Estaba este cronista recién llegado del monte llanero. Sí, de la provincia guariqueña, y quería ser médico, razón por la cual viajaba a pie con mucha frecuencia a esa casa de estudios donde nunca pude ingresar porque me dediqué a otros asuntos que vendrán al caso en otra oportunidad.

Eugenio Montejo. Fotografía de Héctor López Orihuela. Tomada del libro Rostro Y Poesía. 1996


Y como todo joven es parte de un manicomio, no hacía mucha falta para que los universitarios se hicieran los locos, porque enfermos mentales y jóvenes de medicina, ingeniería, educación, economía, etc. eran parte de esa alucinación rebelde que consagra hoy a quienes andan o han andado por calles en medio de cuadernos, libros, humo, pólvora, pedradas y luego retomaron los senderos de una profesión, para luego jubilarse o morir.



También podría afirmar sin temor a ser tildado de loco, que la Revista Poesía, el Departamento de Cultura y la Coordinación de Literatura, conjugaban sus investigaciones, sílabas y gramáticas con el alelamiento producto de la elaboración de tesis, prácticas clínicas, logaritmos, ecuaciones, rumbas y demás yerbas, como también la fabricación de mundos, universos y cosmos que provenían de los sabios de Bárbula, tan dados a andar desnudos y felices por esa amplia avenida con puente del Norte de Naguanagua.

Alejandro Oliveros. Fotografía de Yuri Valecillo. Tomada del libro Rostro Y Poesía. 1996



La poesía de la Universidad de Carabobo, sus poetas, mejor dicho, nacieron de esa conjunción de fuerzas volitivas. La locura siempre anduvo cerca, como debe ser.

Teófilo Tortolero. Fotografía de Yuri Valecillo. Tomada del libro Rostro Y Poesía. 1996


Ser loco es una gran ventaja, sobre todo si se escribe poesía. Por supuesto, se trata de una demencia no medicada, aunque algunos se empinaban botellas, botellones donde cabía toda la imaginación posible. Y otros, juzgados por depresiones y despechos, se hacían de píldoras y llanto.

2.-

En esos días de travesía valenciana supe de algunos de los poetas que hacían vida en la UC. Años después, Luis Alberto Angulo, quien formaba parte de la segunda generación de esa tribu, reunió los varios nombres que han pasado por ese sanatorio del conocimiento y tituló su aventura “Rostro y Poesía/ Poetas de la Universidad de Carabobo”, una publicación de la misma UC, Valencia, 1996.

Luis Alberto Angulo. Fotografía de Yuri Valecillo. Tomada del libro Rostro Y Poesía. 1996


La primera parte de este escrito es muy personal. Formé parte de esa existencia juvenil. Dos o tres años me mantuvieron en vilo en aquella ciudad que amo. Valencia es para mí parte de mis afectos geográficos. Desde el Liceo “Enrique Bernardo Núñez”, donde terminé el bachillerato, luego de haber pasado por liceos de Calabozo y Valle de la Pascua, fue Valencia mi destino. Y en ese lugar comenzaron a llegar las lecturas que Luis Alberto Angulo recogió en esta antología.

Harry Almela. Fotografía de Leonor Basalo. Tomada del libro Rostro Y Poesía. 1996



Han pasado muchos años. Años que reservan en estas páginas la más rica existencia poética de esa Universidad que tiene en Carabobo asiento.

Efraín Inaudy Bolívar  (24 de enero de 1930-8 de enero 2012). Fotografía de Antonio González Boscan. Tomada del libro Rostro Y Poesía. 1996


El compilador afirma:

“Esta primera antología de poetas de la Universidad de Carabobo, reúne textos de treinta autores vinculados a la institución a partir de 1958, fecha de la reapertura de nuestra casa de estudios. Profesores regulares, contratados u honorarios, egresados, estudiantes, talleristas y miembros del personal administrativo u obrero, son las categorías que a los fines de este trabajo expresan nuestro propósito de señalar la importancia de los llamados intangibles académicos en el desarrollo y trascendencia de la labor desplegada por la Universidad de Carabobo en los 38 años de su etapa democrática”.

Enrique Mujica. Fotografía de Yuri Valecillo. Tomada del libro Rostro Y Poesía. 1996


Por supuesto, los autores que están en esta puesta en escena poética pertenecen a un pasado reciente. Ojalá el tiempo y los cambios que amerita el país sean buenos para aumentar las páginas de este libro con los nombres y poemas de los soñadores que han emergido en los últimos años. Ojalá el tiempo sea benigno y la UC se recupere de esta ignominia en la que está sumergida por factores ideológicos perversos.



Gelindo Casasola. Fotografía de Gabriel Pilonieta. Tomada del libro Rostro Y Poesía. 1996

3.-

Aquí están:

Vicente Gerbasi (1913-1992), Felipe Herrera Vial (1913-1995), Ana Enriqueta Terán (1919), Juan Sánchez Peláez (1922), Efraín YNaudy Bolívar (1930), J.M. Villarroel París (1932-1995), Rómulo Aranguibel Egui (1933-1980), Teófilo Tortolero (1936-1990), Eugenio Montejo (1938), Rafael Humberto Ramos Giugni (1940), José Rafael Urbáez (1940), Luis Azócar Granadillo (1942-1978), José Barroeta (1943), Gabriel De Santis (1943), Faver Páez (1943), Reinaldo Pérez-Só (1945), Enrique Mujica (1945), Juan Medina Figueredo (1947), Alejandro Oliveros (1948), Francisco Martínez Liccioni (1948), Luis Alberto Angulo (1950), Roldán Montoya (1953), Harry Almela (1953), Carlos Ochoa (1953), Ramón Elías Pérez (1954), Iris Meneses (1955), Adhely Rivero (1956), Gelindo Casasola (1956-1980), Danny Giannitsópulos (1960) y Carlos Villaverde (1961).

Adhely Rivero. Fotografía de Yuri Valecillo. Tomada del libro Rostro Y Poesía. 1996


Y los rostros fijados por Vasco Szinetar, Yuri Valecillo, Juan García, Héctor López Orihuela, Antonio González Boscán, Virgilio González, Douglas Chirino, Rafael González, LAAR, Leonor Basalo y Gabriel Pilonieta.

Fáver Páez. Fotografía de Yuri Valecillo. Tomada del libro Rostro Y Poesía. 1996



“Rostro y poesía” fija un tiempo creativo, magnífico, de la Universidad de Carabobo a través de sus poetas.

 Yuri Valecillo.

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Luis Alberto Angulo (Barinitas -Estado Barinas, 1950). Los libros "La sombra de una mano" (Monte Ávila Editores, Colección Altazor. Caracas, 2005), y "Fusión poética" (Universidad de Carabobo, Valencia - Venezuela, 2000), recogen cinco de sus poemarios publicados a partir de 1982. Premio del IV Concurso Internacional Poesía UC, por "Antípodas" (1994). Premio de la Bienal de Poesía del Ateneo de Calabozo Dr. Francisco Lazo Martí, por "Fractal". Premio de Poesía Universidad Rómulo Gallegos por "De Norte a sur". Es coautor de "Viento barinés" (UC, 1978), "Rostro y poesía" (UC, 1996), "Setenta poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano" (Minci, 1977), y antólogo de "Poemas de San Juan de la Cruz" (Cuadernos Cardinal, UC 1992), Poemas de Miguel Hernández (El perro y la rana, 2006), "Antología poética de Ernesto Cardenal" (Monte Ávila, 2005). 


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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés.