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miércoles, 4 de marzo de 2026

Emilio Agra, caricaturista y escultor hispanovenezolano: Chávez dijo que ser rico es malo, pero ser pobre es peor

 

EMILIO AGRA (1952-2014)







LUNES, 10 DE MARZO DE 2014

Entrevista: Emilio Agra



Con el Chavismo ganaron todos los corruptos





Si de algo estoy seguro, es de mis dudas. 


¿Quién es?

Pintor, escultor, muralista y dibujante de origen español, naturalizado tempranamente venezolano y figura indeleble de la intelectualidad de Maracay. Participo en El periodiquito con la sección La Ñapa, en Últimas Noticias, Correo del Orinoco,  La Iguana.TV, Cartoon Movement, Brazil Cartoon y Toon Pool.



Ganador del premio Salón Nacional Aragua en 1972 y del Artista Regional 2012, y el Premio Metropolitano de Periodismo Aníbal Nazoa 2008, y del premio Regional de Artes Visuales de Maracay 2012.

En realidad esta es la cobertura chavista verdadera. Una sarta de mentiras hiladas sin mucho esmero.


Publicó los libros de humor ...Y no solo de pan... (1981), Haga el humor...no la guerra (1989), La ñapa (1991), Usemos el cerebro por razones de higiene (1996) y Chávez si... Chávez no... (2003).



Página(s) Web:  Emilio Agra BLOG

Emilio Agra en Cartoon Movement,

Emilio Agra en Brasilcartoon,

Entrevista con Emilio Agra por Cartoonmovement, sobre si hay o no censura en la Venezuela Chavista.




UN BREVE HOMENAJE A EMILIO AGRA:

El 4 de marzo de 2014 perdió un gran amigo el humor.


Se nos fue demasiado joven, inesperadamente, Emilio Agra, cuyos únicos vicios se reducían al buen café, un tabaquito y el pensamiento profundo y consecuente.



Para mi Agra resultaba un dibujante inusual, un Rara Avis,  mismo dentro de la variopinta fauna del humor latinoamericano. Con monitos llenos de bisagras, a veces compuestos de madera, roca y otros materiales diversos, se mantenían en pie en la hoja gracias a los soportes del buen humor. Agra encantaba con un trazo suelto  y libre como su pensamiento, sumaba y subvertía símbolos en su repertorio, además utilizando como nadie el vacío y el marco de la viñeta para dibujar y desdibujar, retándonos a pensar con la misma línea de su engañosamente sencillo trazo.

El Manual fundamental del enchufado chavista, un verdadero malandro.


Como un dios que les sopla la vida a seres de barro forjados en sus manos, Agra supo darle forma y personalidad a sus creaciones diversas, catapultándolos hacia una humanidad envidiable, empoderados al vuelo introspectivo con la palabra de su autor y creador.



Después iría a descubrir que además de humorista, Emilio era un destacado artista plástico y escultor, habiendo realizado numerosas obras monumentales dentro de su ciudad adoptiva de Maracay, Venezuela, incluyendo la impresionante escultura titulada Homenaje a los Caídos (1996), en la entrada de la UCV.

https://www.instagram.com/p/C6jTrSAuuhq/


Gracias por todo maestro, te extrañaremos…


-Juan navarrete "El Historietólogo"





Entrevista realizada el 14 marzo, 2012



H: ¿Comenzaste a hacer escultura antes del dibujo?

A: Es al revés. Yo creo que todos los que nos metemos a las artes plásticas queremos ser pintores. Así también comencé yo. Es más, me intereso enormemente el muralismo mexicano… por ahí buscando por ese lado, con el estilo mío. Me impacto. Yo creo que toda Latinoamérica ha estado signado por el muralismo mexicano. Yo, mucho más que Orozco y Rivera, SIQUEIROS. Me parece el más moderno, el que más arriesgo plásticamente, técnicamente. Todos queremos ser pintores. Luego empecé a tocar la escultura como una curiosidad. Pero seguía queriendo ser pintor. 

Imagen tomada de aquí.




Yo realmente no soy muy bueno con el color. Pero la línea es otra cosa. Siempre he dibujado.



Yo soy de origen español. Me trajeron muy pequeño, como a los siete años. Cuando estuve en Europa, fui a Francia (1976-1978), pase por España, y estuve reconociendo la familia. A mi abuela,  y a todos los demás. Tenía un tío ahí que era herrero. De esos que trabajan con fraguas y soldaduras. Me aventure e hice mi primera escultura soldada ahí. Un pescador jalando una red, algo así. Cuando regrese a Venezuela, todavía tenía la cuestión de que tenía seguía “siendo” pintor, pero ya me estaba atrapando la cuestión de tres dimensiones: estaba empujando la tela desde atrás… yo creo que estaba un poco supliendo mi deficiencia de conocimiento del color. Cuando regreso, comienzo a hacer escultura con hierro. No había hecho escultura por aquello del modelado: hacer un molde y todo lo demás, me parecía una enormidad de tiempo. Modelas, sacas el molde… ¡y te cuesta una fortuna hacer un vaciado en bronce! Yo quería hacer vaciado de cemento. Ahora lo hacen con fibra de vidrio, que no me gusta… prefiero el cemento todavía. Entonces, ¡empecé a trabajar en escultura soldada! Y, empecé a adquirir un leguaje…




En el 1978 publique mis primeros dibujos de humor. Salieron en un periódico de aquí de Maracay, que creo ya ha desaparecido. Todos los que comenzaron a publicar aquí en Maracay comenzaron en ese periódico. Creo que todavía sobrevive ahí, publicando dos o tres ejemplares… El Imparcial. En aquel momento no había sino ese. Luego apareció El Aragueño, luego apareció El Siglo, y luego apareció El Periódico, que lo llaman “periodiquito”. 



H: ¿Cómo te aproximaste al periódico?

 A: El único que ha hecho una caricatura diaria en Maracay he sido yo. Aquí no hay esa costumbre de tener un caricaturista y de hacer una gracia, porque además no quieren pagar, no creen que vende periódicos. Si lo haces de a gratis, ¡pues bien! De gratis hicimos muchos muchas cosas. Pero lo primero publicado por pago fue una página armada por un profesor de artes plásticas titulada El Bagre, en clara alusión a Gómez [Juan Vicente Gómez Chacón].


Juan Vicente Gómez



 Tú sabes que Venezuela y Maracay en particular esta signado por el fantasma de Gómez. Gómez tuvo una dictadura de 1908-1936. Le decían “El Bagre” por los bigotes. Era andino, pero radico en Maracay. Mandaba desde aquí, aunque la capital estuviera en Caracas. Maracay ha venido a ser también un poco el ombligo del país, una suerte de encrucijada por la misma construcción geográfica. Ahora hay una nueva encrucijada antes de llegar a Maracay, llamado simplemente “La Encrucijada”, donde llegan las carreteras del llano, de oriente, del sur, y de occidente. Maracay ha sido una ciudad de aluvión. Nacidos en Maracay eran pocos. Fue siempre una tierra de paso: de los que venían de muy lejos para quedarse en Caracas, y en Maracay encontraban un alto. Así ha crecido esta ciudad. 



H: ¿Crees que hay un humor particularmente Venezolano?

E: Hay una picaresca local. Pero tanto como decir “un humor Venezolano”… yo creo que no. No como podríamos decir del mexicano, no como podríamos decir de Posada o de Naranjo, con elementos mexicanos ahí, no solamente por lo que se dibuja, sino también por las ideas que se expresan… en Venezuela no hay un humor venezolano. Lo hay en la picaresca, en los chistes locales, más en la comicidad por ciertas expresiones. Escrito todavía hay algo, pero de humor gráfico no. Además, Venezuela tiene la desventaja de ser el norte de América del Sur, es un trampolín, terreno de paso. Venezuela era parte de La Gran Colombia. Era Bogotá la que mandaba. Venezuela después tuvo la maldición de haber encontrado petróleo. ¡Todavía peor! La identidad que adoptó fue la que nos impusieron las empresas petroleras. Yo creo que nosotros nos hemos desnacionalizado mucho en ese sentido. En el humor, sobre todo en el humor gráfico, no hay una cosa que puedas identificar como venezolano. Somos pretenciosamente universales, pero eso yo creo que es un mal común ahorita. 



H: Llama la atención la politización de la sociedad civil venezolana. En México mucha gente ha perdido la fe en la participación política después de varios fraudes, pero se nota aquí que independientemente de que lado del espectro político estén, la gente tiene una militancia fuerte… 


¿Tú crees que el humor se puede poner al servicio de una ideología? O, ¿pierde algo el humor al ser más propagandístico?


A: Si de algo estoy seguro, es de mis dudas. Yo no creo que la sociedad venezolana este politizada. Esta polarizada. ¡Ojo! Si estuviera politizada seria importantísimo. Yo entiendo politizado cuando sigues una ideología, sin importar en qué lado estés, aquí lo que hay es una polarización. Es bueno y es malo. Yo he tenido toda esa piquiña toda la vida. Recuerdo que 20 años atrás o 15 años atrás, donde podía criticar a estos o aquellos y no tenía problema, todo mundo me entendía. Ahora, si yo estoy AQUÍ, no puedo criticar AHÍ, sino soy “traidor”. 



Yo creo que lo que puede ser panfletario es el autor. El artista o el humorista gráfico, teniendo calidad suficiente pasa por encima del panfleto, de la calidad propagandística. Pero es imposible escapar a la situación política. A mí me han tirado golpes de los dos lados. Ahora como andábamos hablando de Fidel y de Chávez, hay cierto sector también del socialismo o del chavismo, que prohíbe criticar a los “iconos de la revolución”. Yo hice por ahí una caricatura que se llamaba “una ayudita a la revolución”. Chávez tiene una frase que dice “Ser rico es malo”. Entonces yo hice ese cartón que se llama “una ayudita a la revolución: ser rico es malo, ser pobre es peor”. ¡Hay cosas que no me gustan, y yo tengo que decirlas! 

La quintaesencia del Chavismo


Es muy difícil hacer caricatura equilibrada. El caricaturista no es periodista. Si fuera un periodista tendría que tener un código de ética: de ser así,  investigar a este y sacar noticias de esto y de esto. Tengo que ser equilibrado cuando se produzcan las noticias. La caricatura no. ¡La caricatura es opinión! Es tu opinión personal, como un artículo. ¿De  qué depende de que no sea panfleto, de que no sea chavista en exceso, o ADECA, o de derecha? Es por el autor y de la calidad que le aplique. Siempre hay un riesgo, porque la línea entre el panfleto y una buena caricatura de humor política es muy sutil. Por eso yo te digo: yo sigo con todas mis dudas. 

Lo que el chavismo hizo todos estos años con la alimentación del venezolano.


Y a veces me cuesta. Pienso que yo no puedo ser tan Chavista, pero a veces me digo, bueno, yo no soy periodista ¡lo que tengo que ser es plástico! Mantener una calidad plástica, política… creo que ahí estriba todo. Pero, la polarización te lleva a tener todas esas dudas. Si críticas a la MUD (Mesa de Unidad Democrática) eres Chavista. Si críticas a Chávez, eres ADECO, ¡estás del lado de los ricos! Esos dos extremos hacen la polarización. Si hubiera más politización, no habría tanta polarización. Al estar ideológicamente claro, estas por encima de esas pequeñeces, tú sabes cómo se juega. ¡Hace falta más politización, más ideología, que es lo que no hay!

Imagen tomada de aquí


H: ¿Cómo es tu proceso de trabajo?

A: A veces hago boceto, pero no es lo más frecuente. Lo dibujo en lápiz sí, porque soy muy inseguro. Borro mucho. El proceso tiene que ver primero con estar frente a la hoja en blanco y el saber que mañana tiene que salir. Eso tiene que salir mañana, y no importa que a ti te de arritmia o taquicardia o que hayas o no comido, a las 12 tiene que estar allá en el correo del periódico. 



Cuando comencé haciendo caricatura no tenía internet ni computadora, y yo bajaba a llevar mi caricatura todos los días. La hacia aquí y bajaba con mi camioneta, a las cuatro o cinco de la tarde. Por la confianza que yo tenía en el periódico, ni siquiera se la mostraba al director sino que pasaba directo para diagramación. En ese periódico del Imparcial inclusive estuve de Co-director. Hubo un momento en que eliminaron al director y nombraron una especie de consejo directivo. Porque el que estaba de director parece que se prestaba a manejos, recibía dinero, en fin. Entonces el dueño del periódico decidió que iba  nombrar  tres personas de “su entera confianza” no porque fueran muy amigos, sino porque confiaba que fueran honestos, y yo era uno de ellos. A mí me tocaba parte del horario, de cuatro de la tarde a diez de la noche, y yo me quedaba para ayudarle al diagramador. Por esa confianza llego un momento en que no tenía ni siquiera que mostrarle mi caricatura al director, sino que pasaba directo a diagramación. Nunca tuve problemas. Lo más fue que me llamaran al día siguiente para pedirme alguna explicación, pero nunca me censuraron nada. 



Yo tenía ese background, pero tenías que leer las noticias, que estar al día: condición sine qua non. En aquel momento leía el periódico en donde yo mismo estaba, y después lees los otros también y los internacionales. La caricatura no tiene que ser lo que sucedió ayer, sino también lo que todavía está en el ambiente. 



Cuando comienzo en Ultimas Noticias, ya tengo internet (aparte que odio los faxes, porque tienen una resolución muy mala. Nunca use ni tuve Fax.) Con el internet tienes la ventaja que escaneas y mandas esa huevada. 



El proceso sigue siendo el mismo: yo me paro los lunes para hacer la del martes. Los miércoles para hacer la del jueves. Los jueves para hacer la del viernes, y el viernes hago la del domingo, porque tiene que estar el mismo viernes por la tarde allá. 

   


A las 8:30-9:00 de la mañana, o a veces un poquito más tarde que me paro, por mi condición de trasnochador, abro la computadora y leo por internet esa broma de kiosko.net, donde puedes leer todos los periódicos del mundo. Leo El Pais, y los titulares de varios muy por encima, si no no me daría tiempo. Los de Venezuela: abro El Nacional, El Universal, Ciudad Caracas y El Ultimas Noticias. Termino con ese porque ese es el lector que me va a ver a mí. Lo que ha leído lo ha leído en Ultimas Noticias



Lo más jodido es decidir SOBRE QUE. Con quien te vas a meter o sobre que va el asunto. Luego tú la vuelta se la puedes dar, un retruque de palabras… Normalmente el trabajo es así, siempre encuentra uno una manera. La otra modalidad es que de repente leyendo una cosa por ahí se me ocurrió una imagen, o un texto, y voy anotando. Escuchando las noticias, anoto ahí, y trato de tenerlo más o menos ordenado para que me sirva en algún momento. Tengo algunas ideas incluso que son más atemporales, que en alguna emergencia las puede meter. Ya uno sabe que la caricatura no tiene por qué ser sobre el tema del día. Tampoco es que esté hablando sobre los huecos en marte, o de cosas así, pero si la caricatura de un periódico, “el cartón editorial” refleja al periódico, a los acontecimientos que están en el ambiente, las consecuencias que tuvieron… va sobre eso. 



Hay otro humor, más profundo o que se yo, que puedes usarlo en cualquier momento, pero no tiene nada que ver con lo que está ocurriendo. A menos que hagas como le hice este domingo, que a una cara le puse un texto arriba y la use, porque no tenía chance de hacer una caricatura porque tenía enredado el sábado, pero con el texto la contextualizo a lo que está en el ambiente. Ese es más o menos el mecanismo.


Tomo café, fumo, a las doce, más tardar doce y media, la caricatura tiene que estar ahí.





Ya después tengo todo el día (supuestamente) para otras cosas. O me meto en la cuestión de la escultura, o hago un dibujo para la página esta de cartoonmovement. Como ahí no me piden frecuencia, sino cuando yo quiera, trato enviar por lo menos una por semana. La misma caricatura la meto en brasilcartoon, y también tengo un blog dentro de la página en cartoonmovement. Ahora como estoy con en el fin de año, tengo una exposición de escultura en el museo. Entonces estoy con eso…

Imagen tomada de X


H: Te quería preguntar sobre la búsqueda de la Síntesis. La caricatura de un rostro, con mucho detalle, cejas, barba, abigarramiento, etc., podrá seguir siendo una aproximación. Pero tú optas menos por caricatura en sí, y más por personajes de todos los días, personajes simples.

A: Yo vengo de la pintura y la escultura, y no me he podido quitar ese prejuicio. No me gustan los personajes con la nariz como si fuese un rábano, no sé por qué. Mis figuras son bastante proporcionadas. La otra cosa es que yo soy muy malo haciendo rostros, por lo cual nunca he hecho caricaturas de personajes ni nada de eso, no me atrapa esa parte. Sería diferente si quisiera, porque al querer yo creo que uno le va encontrando la vuelta, pero nunca me ha atrapado. He hecho algunas síntesis, con Chávez por ejemplo, con la línea de la cara, los labios gruesos y la verruga aquí, ya está, todo mundo sabe que es Chávez. Pero no lo uso tampoco.



Prefiero al individuo común, la situación del tipo común, el tipo anónimo. A veces si me extralimito en detalles, que quizás no hacen falta, pero me gusta más el anónimo, me parece que va más con lo que quiero decir. 


Imagen tomada de X


H: En tu trabajo planteas muchos hombres objeto, mujeres objeto. No sé si esta simplemente ligado a lo que trabajas de escultura, pero en el dibujo llama la atención que usas una mujer que tiene solo brazos y cabeza y su parte inferior del cuerpo es estantería o un maniquí…

A: La figura del maniquí siempre me atrajo mucho. Es una de esas figuras retoricas que uno siempre usa, de esas escusas. Al final, todo lo que uno usa lo usa al final como excusa para decir otras cosas ¿no? El maniquí a mí me atrae, como objeto, no sé por qué. Mi mama fue costurera muy poco tiempo y no usaba maniquí. Le traían las cosas a la casa, ella tenía su máquina de coser, y luego recogían el trabajo. ¡Era chorizo! Pero el maniquí siempre me atrajo…


Manifestación en contra de la elección indefinida de Chávez en Caracas en el año 2009.


Creo que de los surrealistas hay un poco eso… Uno como buen ladrón que debe ser, toma lo que es necesario. No tengo ningún prurito. No digo que voy a plagiar nada, pero los elementos que me interesan, de aquí, allí y de allí, incluso estilísticamente contradictorios, si me interesan, si me parece que cocinan bien—porque esto es como una receta, tú le añades a ver qué es lo que le da más sabor— lo del maniquí siempre me gustó mucho y creo explicármelo un poco por los surrealistas porque es bastante onírico. 



H: En tu trabajo aparece mucho la figura del laberinto. ¿Cuál es tu interés con esa figura, la del laberinto, del enredadero?

A: Hubo una época en que la mitología griega me atrapo mucho. Hubo varias figuras que me interesaban, pero la más señera fue el Ícaro, de Ícaro y Dédalo. Hice muchos trabajos con Ícaro, incluyendo unas alas de metal, en un edificio detrás del terminal hice unas puertas de metal donde se encuentra Ícaro subiendo y luego cayendo… a mí me atrapo el mito de Ícaro. Yo no creo en la historia que cuentan los padres, del “hijo desobediente” que se cayó. ¡El sabia a lo que se exponía! ¡No era bruto! Sabía que si se exponía mucho al sol, se le derretían las alas. ¡Pero qué momento tan glorioso de desafiar al dios Sol! Aunque fuese un rato nada más…


Caída de Ícaro. Carlo Saraceni ( c.1585-1620).

Para mí es un perdedor que gana. Y yo, como siempre he perdido toda la vida (risas), siento el “consuelo de tontos”, que le llaman aquí. No es un consuelo practico, el fuimos felices y todo mundo contento. No. Él vivió sus 30 segundos de gloria al llegar más allá de donde debía, y lo pago con su vida. Esa es la brecha generacional entre Dédalo padre y Ícaro el hijo. Siempre me atrajo…

Protestas contra Chávez en Caracas en el año 2009


¿De dónde salió justamente lo de las alas de Ícaro? Del laberinto del minotauro. El laberinto me atrajo mucho. Esa cuestión de no saber cuál camino tomar, el riesgo, el albur, o la desesperación… todo lo que hay implicado en cuanto uno entra a un laberinto… 

El Chavismo comiéndose el presupuesto nacional.



Todo está relacionado.

 


H: ¿Cuáles han sido tus influencias?

E: Yo de joven conocí al infalible Rius. ¡Solo viendo a Rius uno se entusiasma! Luego tenías Hieronymus Bosch, Fontanarrosa, Naranjo, Oski, Crist... Empiezas a ver algunos europeos como Hervé y otros, no caricaturistas, como Polón… Influencias todas. ¿Pero tú sabes una cuestión que me marco mucho? Un libro de un autor homenajeado de la feria del libro, realizado por Luis Britto Garcia. ¡Luis Britto Garcia dibuja y muy bien! Es pequeñito… se publicó entre el ´70 y el ´72, y se llama Rachas. Ese libro influyo en mí, aparte de la cuestión política y todo eso, influyo en mi decisión de meterme más con el humor, y en la cuestión de qué tipo de humor. La tentación fácil de hacer monigotes de chiste fácil y tonto, es fácil que uno caiga. En lo que más uno cae es en nomás poner dos personajes hablando. Al o mejor tienes una idea, y con el texto la redondeas muy bien. Lo difícil es dibujar para que el dibujo y el texto se complementen.



De Rius debo tener una docena de libros. Tenía también la suerte de que tenía un amigo librero, un amigo hijo de refugiados españoles que habían fundado una librería. Se llamaba El Ateneo, un poco en referencia a los ateneos anarquistas en Cataluña. Yo recalaba ahí. Mi anterior esposa también trabajo ahí. Yo les hacía pedidos por editorial. Yo no creo que fuera muy rentable el humor para las distribuidoras, pero llegaba material, aparte del que uno pudiese ver en las revistas.

Imagen tomada de aquí.


...yo no sé de donde me sale el discurso. Yo creo que uno no puede obviar todas las influencias universales: como un gran ladrón que uno es, uno toma lo que interesa. Creo que en el humor es todavía más valido que en arte “normal”, seria. (Risas).


Leoncio Martínez y La Rotunda, la infame, al fondo

 


H: ¿Aquí hubo alguna revista de humor político?

E: Hubo una muy importante, El Sádico Ilustrado. Hubo desde el principio. Yo di una charla donde hablábamos de donde viene el humor, de Hieronymus Bosch pa´ acá. Entonces mencione todas las publicaciones de humor: Punch, Caricature, Chari Vari, y todas esas europeas. Luego comencé con Venezuela. Y en Venezuela, a pesar de que en este país hubo en 100 años, no menos de 300 guerritas, levantamientos y una historia política muy accidentada… los restos de la guerra de independencia dejaron un resto de militares, de generales, de próceres y tal, y otros que no fueron tanto, todos queriendo su pedazo de torta. Si no se les repartió bien, si no se les dio algo, se levantaban por aquí y por allá. Habría que alabar que justamente Gómez acabo con eso. Les daba una jefatura civil en cualquier pueblo y ya los calmaba. Para el país, fue muy difícil hacerse de un background cultural pictórico y cultural de cualquier índole. Eso atraso mucho a este país. Este país estaba en la edad media hasta el ´36. Sin embargo, desde 1850, ya había publicaciones específicamente de humor. Se puede mencionar al Diablo Asimodeo, El Asmodeito, El Loco, El Jejen, El Mosquito… 


En 1920 tantos, salió la publicación insignia de humor de acá, que fue Fantoches. Fantoches la publico Leoncio Martínez, “Leo”, que era escritor, dibujante y político. Lo golpearon, lo metieron preso… esa fue la más conocida.




En tiempos más recientes hubo algo más intelectual, y la mejor publicación de todas, que fue El Sádico Ilustrado. Apenas duro un año o año y medio, pero ahí estaban Salvador Garmendia, Ignacio Cabrujas, ¡escritores de talla! ¡Dibujantes de talla! Hasta Miguel Otero Silva participo. Estaba Zapata, estaba Luis Britto García… como yo le decía a Zapata una vez que estaba aquí en Maracay, “¡El Sadico Ilustrado murió más por ilustrado que por sádico!”. Esa fue la revista más visible, además en un momento político muy importante.

Salvador Garmendia en 1992

En la historia del humorismo grafico en Venezuela hay dos libros fundamentales, los dos del mismo autor, Hildemaro Torres. El primero es El Humorismo Grafico en Venezuela, financiado por Maraven  y realizado por Armitano editores… El segundo más bien es una especie de ampliación y condensación del primero. Es publicado en España por editorial Milenio. Se llama Historia del humorismo gráfico en Venezuela.





http://historietologo.blogspot.com/2014/03/emilioagra.html




ENLACES RELACIONADOS:










viernes, 27 de febrero de 2026

Carlos Galindo, el caricaturista venezolano “Sancho” a Nelson Chávez Herrera: La caricatura actual en Venezuela es lamentable

 



Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de compartir una vieja entrevista hecha al ilustrador, caricaturista y humorista, ya desaparecido, Carlos Galindo "Sancho" (4-XI-1928 · Barcelona (Venezuela) · Anzoátegui - † 27-II-2023 · Caracas · Libertador · Distrito Capital de Venezuela ·  Venezuela.) por Nelson Chávez Herrera en ella podrán encontrar algunas anécdotas sobre su vida y obra que podrán ser de su agrado. Lo que nos sorprendió mucho es el enterarnos lo profundamente conectado, por lo menos a nivel afectivo y de identificación, con el régimen chavista. En el caso de Chávez Herrera no nos sorprendió su zalamería  hacia el régimen incluyendo comentarios tendenciosos y falsos como el caso del ataque mortal a Orlando Figuera, ataque que Chávez Herrera adjudica a grupos opuestos al oficialismo. Suposición desmentida por la Fiscalía Nacional en el año 2017. Pero como ya dijimos no nos sorprendió, solo recalcó su calidad como un escritor orgánico. Condición que puede explicar mucho sobre la alta valoración que tiene en los espacios orbitales chavistas.




Lo que si podemos decir es que nos decepcionó la postura de "Sancho" ante este régimen, esta nueva Patota Política Chavista, sobre todo porque él tuvo oportunidad de ver la miseria en que nos sumió a todos los venezolanos, exceptuando (por supuesto) a los enchufados. Convirtiéndonos en tristes personajes de una caricatura lamentable y siniestra de país. Y fue algo que no retrató en sus viñetas...

 "Sancho" no quiso retratar al "Hijo Chavista" ni al "Enchufado"

Uno de los últimos trabajos de "Sancho" que muestran su identificación con este régimen, nacionalista solo del buche para afuera antes y ahora que vivimos la octavita de la visita de los reyes magos del septentrión, es Cipriano Castro antimperialista:


Pueden descargar la historieta pulsando el siguiente enlace:

http://www.elperroylarana.gob.ve/wp-content/uploads/2020/11/cipriano_castro_antiimperialista.pdf


Nosotros, obviaremos la identificación de "Sancho" con este régimen y solo disfrutaremos sus buenos trabajos que son muchísimos.


Esperamos que disfruten de la entrada.


Atentamente


La Gerencia



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LUNES, 8 DE JULIO DE 2019

FUNAMBULISMO DEL CARICATURISTA: Encuentro con Sancho

Entrevista por Nelson Chávez Herrera





Dos nombres consolidan en el siglo anterior la caricatura como humorismo gráfico en Venezuela: Leoncio MartínezLeo” y Carlos Galindo “Sancho”. Con la debida consideración de Alfa, Medo, Pardo, Yepes, Muñoz, Zapata, Régulo, Casabito, Agra, quienes falten y colmen este valioso inventario, Leo y Sancho cada uno en su estilo, son pioneros, fundadores de escuela. Leo creó y dirigió uno de nuestros primeros semanarios humorísticos: Fantoches. Sancho arranca en el “El Morrocoy Azul”. Pasa a ser el caricaturista oficial del periódico Ultimas Noticias donde hace celebre su página los Cartones de Sancho, publicada sin interrupciones durante veinticinco años. Pero es su afán por remplazar las caricaturas importadas con producción nacional la virtud que le atraerá el seudónimo, favor del poeta Andrés Eloy Blanco1. Sancho funda la primera revista de historietas del país, de treinta y dos páginas a color, en huecograbado: El Gallo Pelón (1954). Seguida de Cascabel (1955), Martín Garabato (1956), Dinamita (1961), Lengua Larga (1962), y la célebre La Patota Política (1960-1970). Hasta crear la Escuela Latinoamericana de Dibujo, hoy Estudios Sancho.


 La caricatura de Leo enfrentó al más feroz de nuestros gobiernos dictatoriales del siglo XX: el del general  Juan Vicente Gómez. Más uno “de transición”: el del general, Eleazar López Contreras. Sancho enfrentó a la segunda dictadura más represiva del siglo: la del general, Marcos Pérez Jiménez. Un gobierno “de transición”: el del almirante Wolfgang Larrazábal. Mas la pléyade integra de la cuarta república, mal llamados gobiernos “democráticos”, quizá más dictatoriales a los dos anteriores juntos. Léase: Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, y como Sancho los denomina, “Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis”: Rafael Caldera, Jaime Lusinchi, Luis Herrera Campins y Carlos Andrés Pérez.



 La palabra enfrentar, no obstante, resulta exagerada: sin demeritar su trabajo critico, Sancho confiesa que durante el régimen del dictador Marcos Pérez Jiménez no se podían hacer chistes sobre el Gobierno, ni críticas directas a la figura del Presidente, ni a su gestión gubernamental. Tampoco Leo, según él, puede mostrar una caricatura similar contra el “benemérito” dictador Juan Vicente Gómez, por las mismas razones de supervivencia. A esta abrumadora experiencia de realismo político Sancho puede añadir haber visto nacer y crecer el Movimiento Quinta República comandado por Hugo Rafael Chávez Frías hasta convertirse en Gobierno. Libros como “De Pérez Jiménez a Hugo Chávez, 50 años de Caricaturas”, “La Patota Política o las Mafias de la Cuarta República”, “Todo tiempo pasado fue Peor” y su libro de memorias titulado “Parece que fue Ayer”, demuestran su recorrido testigo, protagonista, historiador del país desde la caricatura, el humor, el absurdo. 



Sancho es leyenda viva del humorismo gráfico en Venezuela y Nuestra América. Su trabajo, la lista de reconocimientos es de viñeta, le ha hecho merecedor de tres premios nacionales de periodismo, el premio internacional Mergenthaler, seis premios municipales, seis condecoraciones de Orden al Merito entre ellas La Orden Cecilio Acosta y Francisco de Miranda.





 Frente a la dimensión de un artista de su talla me animé a preguntar por los principios humanos del caricaturista, limitaciones, potencialidades. ¿Cuál ha sido el papel de la caricatura en el pensamiento y la historia del país, su función social, política, pedagógica? ¿Qué hace a un caricaturista soso, agudo, predecible, superficial, profundo, visionario? Compartimos con los lectores de historietologo este sucinto diálogo con el celebre caricaturista venezolano Carlos Galindo “Sancho”, como la mayoría de las conversaciones, ya saben, nunca definitiva...



1. LA ANÉCDOTA DEL SEUDÓNIMO CONTADA POR EL PROPIO SANCHO: “El poeta Andrés Eloy Blanco era asiduo visitante de “El Morrocoy Azul”, y en una de esas oportunidades sostuvo una cordial conversación con el “catire” Carlos Irazábal, el director del semanario entonces. Recuerdo la conversación hasta en sus más mínimos detalles, pues ambos se referían a mí: – Este carricito (el carricito era yo) es un “quijotito” – decía el catire – se la pasa todo el tiempo con una carpetica de manila debajo del brazo, donde tiene sus dibujos. ¡Y qué reclutando “colaboradores” para una revista semanal que piensa hacer!… ¡Figúrate, una revista de 32 páginas, nada menos. Él ni imagina cuánto cuesta eso! Y no le faltaba razón al catire para pensar así. Hacer una revista humorística así en nuestro país (como las que venían de la Argentina, “Patoruzu”, “Rico Tipo” o “Avivato”) era impensable. En nuestro país en esa época sólo podían hacerse periodiquitos de 8 o 12 páginas a lo sumo, como el célebre “El Morrocoy Azul ¡Pero hacer 32 páginas en huecograbado y en colores ni pensarlo! Yo creía que podía realizar ese sueño entonces… ¡Pero sí lo realicé, aunque 6 años más tarde cuando cree “El Gallo Pelón”! Andrés Eloy le replicó – Entonces será un Sancho. El catire pareció no estar conforme con la respuesta del poeta y le repreguntó. – ¿Por qué dices eso Andrés Eloy? El poeta concretó: --El verdadero protagonista de “El Quijote” es Sancho. Don Quijote es un viejo loco que anda enfrentando molinos de viento a los que confunde con gigantes. En cambio Sancho es el hombre práctico que lo secunda pero no es un iluso como el viejo. El sabe lo que está buscando: una gobernación de la Ínsula Barataria.



 Yo no había leído “El Quijote” entonces, pero me impactó la apreciación del poeta y a la semana siguiente comencé a firmar “Sancho”, que tenía similitud con mi apellido de entonces. Y desde esa época lo vengo usando,”. (Carlos Galindo, Parece que fue ayer, Caracas (2009), Editorial Caren, C.A, pág.,33, 34.)




 N– Para mí era muy importante entrevistarte, Sancho, agradezco me concedieras este privilegio. Eres arte y parte de la Memoria Nacional

 S– Yo creo que yo soy un sobreviviente de esa Memoria. Noventa años.

 N– ¿Sancho, qué función cumple el humor en la caricatura?

 S– Todo, claro.  Eso puedo decírtelo 50 años después.

 N– ¿Y el absurdo?

 S– La caricatura toda es un absurdo.

Leoncio Martínez y la carcel  La Rotunda donde estuvo apresado de fondo


 N– Vamos a conversar un poco sobre la historia de nuestra caricatura, Sancho. Leoncio Martínez es  uno de los pioneros del humorismo gráfico en Venezuela con la revista Fantoches. Esta circula durante el gobierno de Juan Vicente Gómez entre los años de 1923 y 1932. Sale de circulación y regresa tras la muerte del dictador para un segundo periodo corto de 1936 hasta 1940-41, en el gobierno de Eleazar López Contreras. ¿Tuviste alguna relación con Leo, lo conociste, lo admirabas?

 S– Lo admiraba, pero no lo conocí. Cuando yo llegué a Caracas ya él tenía un año de muerto. Pero... yo aprendí con él.

 N– De qué manera?

 S– Uno empezaba copiando a los maestros. Copiándolos sin profundizar mucho. Adquirías el dominio del muñeco, que era el comunicador. El muñeco era el gran comunicador de masas, y entonces, ese fue mi conocimiento que obtuve con Leo, en realidad. Pero no lo conocí.


 N– Tú llegaste a Caracas proveniente de Barcelona, estado Anzoátegui, según tus recuerdos, un día de 1943. Con tu mamá adoptiva y tus hermanos, llegaron a la casa número 55-A, ubicada entre las esquinas de Muerto a Gobernador, en la Parroquia Santa Rosalía.


 S– Así es.

 N– Dicen que había un restaurante español en esa esquina que preparaba una paella de las mejores que se han servido en Caracas.

 S– El Pachano. ¿¡Pero tú conoces!?

 N– Un poco. Amo Caracas. Soy su cronista aficionado ¿Leo ya había muerto para entonces Sancho?

 S– Si...

 N– ¿Qué te gustaba de la caricatura de Leo? ¿Qué admirabas de su trabajo?

 S– Bueno, lo que se podía admirar en aquella época, que era: la espontaneidad. Las caricaturas de Leo eran muy buenas en el aspecto, digamos, de tipología. En el aspecto, digamos, de la naturaleza de esa época.



 N– ¿Era Leo un agudo lector de nuestra realidad nacional?

 S– Si. Pero no te podías meter en política. Todo eso que cuentan de que Leo cuando Juan Vicente Gómez es mentira, yo lo demostré en una conferencia. Estuvimos buscando en toda la colección de Leo, y es que, era imposible…

Juan Vicente Gómez

 N– ¿Qué era imposible?

 S– Era imposible criticar a Gómez personalmente…¡Y menos por la prensa…!

 N– ¿Según tú, no existe en todo “Fantoches” un dibujo de Leo que critique directamente a Juan Vicente Gómez o a su Gobierno?

 S– Si no lo crees, te reto a que lo busques en las hemerotecas…

 N– En la caricatura de Leo aparece ilustrado el conflicto político y social que generaba la explotación petrolera hecha por las empresas estadounidenses en nuestro país. Leo hace una contraposición crítica a esta realidad desde dos personajes: “Juan Bimba” y Míster Danger. Como personajes: ¿qué opinión te merecen?

 S– El creador de Juan Bimba no fue Leo sino Andrés Eloy Blanco, quien creó a Juan Bimba, no como la tipología del venezolano de la época, sino como un hombre del pueblo: analfabeta y pata en el suelo. Después nosotros, los caricaturistas posteriores, nos encargamos de darle una personalidad y vincularlo a la ideología del nacionalismo, pero esa no era la idea de Andrés Eloy. Míster Danger era el gringo. Pero el gringo no tenía la connotación que tiene actualmente, al modo de Trump o Bolsonaro, era otra cosa. Pero no te olvides que en ese tiempo yo era un muchacho de trece años… Yo entro en el periodismo porque no había otro, y yo era el más moderno, el que más podía trascender. Claro, yo entiendo tu punto de vista, pero es el punto de vista de un hombre del siglo XXI.



 N– Haciéndote preguntas sobre tus recuerdos de hace setenta años.

 S– A una persona que ya cumplió noventa.

 N– Es verdad, Sancho, pero no puedo ser indulgente contigo porque posteriormente en tu celebre caricatura “La Patota Política”,  vas a recrear ese mismo conflicto, incluyendo a todos los políticos, empresarios e intelectuales del país, con la presencia de personajes  inspirados en los personajes de Leo: Mister Oil (El magnate petrolero) y Juan Bimbita (el hombre del pueblo). Más otros emergentes como “El hijo Adeco” y “Petróleo Crudo” (el obrero petrolero). ¿Qué personaje es El hijo Adeco, qué características lo definen?

  S–  El hijo del adeco es el oportunista que no sabe todavía lo que es… Igual que ahora.

 N– ¿Cuál era en tu criterio el mejor caricaturista nacional cuando te inicias como caricaturista a finales de los años cuarenta, principios de los años cincuenta en el Morrocoy Azul y Ultimas Noticias?

 S–  Pardo era el mejor, indudablemente.Pero también sufría las limitaciones impuestas por un espacio con un pequeño monologo final muy breve. Entonces no se podía opinar mucho políticamente.

 N– Era un problema de censura pero también de formato?

 S–  Si,



 N— A Pardo lo despiden de Ultimas Noticias y lo suple Ricardo, quien muere prematuramente. Tú llegas por Ricardo. Tu primera caricatura para este periódico se publica el 18 de abril de 1951 bajo el título de “La Caricatura de Hoy”, pero al día siguiente, casualmente un 19 de abril, día de la firma del Acta de Independencia Nacional, aparece con la firma que llevará durante veinticinco años: “Cartones de Sancho”. 


 S– Así es…

 N– Inicias labores en este periódico de circulación nacional en plena dictadura perezjimenista. Sin embargo, en 1953, recibes de manos del propio dictador presidente, Marcos Pérez Jiménez, el premio nacional de periodismo otorgado por primera vez en nuestro país a un caricaturista.

| S– Así fue.

 N–¿Qué cuidado especial tenías para hacer caricatura política en pleno perezjimenismo sin caer preso o condenarte a muerte? ¿Por qué un gobierno cómo este te concedió un premio nacional? ¿Cómo era tu caricatura?

 S– Mira, hay algo que no me estas preguntando, pero puedes preguntármelo, porque es un tema filosófico. Yo creo en el predestino de las personas, y cada día estoy más convencido de eso, de que uno es un predestinado. Uno de los ejemplos más patéticos sería mi cercanía con Walt Disney. Tú dices bueno, pero, ¿cómo es posible, que un carricito que vivía allá en Barcelona, que ni sabía quién era su papa, que no tenía ni medio, ni siquiera para llegar a Caracas, llegó a conocer a Walt Disney, a ser huésped suyo en un curso de dibujos animados recibido en Estudios Disney, a pesar de todas las diferencias que existían?

 N– Predestino suena interesante. Te reitero la pregunta, Sancho: ¿qué cuidado especial debías tener para hacer caricatura en el perezjimenismo sin caer preso?  

 S–  Por qué te digo yo que somos predestinados. Porque hay algunos que veían la política, el aspecto político, y se iban de frente, como es el caso de Rius, en México. Mis caricaturas siempre tuvieron un marcado tinte social. Por eso pude hacerlas durante la dictadura sin que el gobierno se sintiera demasiado aludido.



 N– ¿Era esa tu astucia?

 S– Yo no tenía conciencia de eso. Pero esa es la caricatura que persevera y queda en el tiempo.

 N– ¿En los años cincuenta el cuidado para permanecer fuera de la cárcel o no morir era no irse de frente contra la política? 

 N– Así es

 S – Pero en “La Patota Política” en los años sesenta y setenta, en la llamada “democracia” entre comillas, vas de frente contra la política. Cómo explicas…

 S– ¿Esa posición?

 N– Sí. En los años cincuenta tú cuidado era no irte de frente contra la política pero en los sesenta y setenta vas de frente siendo un caricaturista más maduro. ¿Qué cambió? ¿Qué cuidado había que tener entonces como caricaturista para, no tener problemas con los personajes de La Patota Política, sufrir la censura del gobierno o del dueño del medio en que se trabajaba? ¿Qué era distinto en esos años al punto de quebrantar un precepto ,que en tus palabras sobre el buen caricaturista y la buena caricatura, resuena como un principio?

 S– (Risas) Primera vez en mi vida que estoy ante un filosofo...Entrevistado por un filósofo. Los demás, chico, eran caricaturistas, periodistas, etcétera, porque esa pregunta que tú me haces es sumamente interesante. Vamos a ver si yo recuerdo, empezando por allí. Vamos a hablar con sinceridad, vamos a ver si yo lo recuerdo, porque yo puedo recordarlo desde un punto de vista, pero no desde el otro. Todas las caricaturas que yo hacía en esa época de Pérez Jiménez eran políticas también, pero fíjate tú, hay algo que yo todavía no me lo explico, y era el poder que yo tenía como caricaturista, pero yo no lo sabía. Yo no lo sabía. Y por qué te digo esto: bueno, porque a mí me llamaba Rómulo Betancourt y me abrazaba, y me abrazaba Pérez Jiménez, y me abrazaba Wolfgang Larrazábal, y todo el que quería de los grandes. ¡Me buscaban! Pero yo no caía en sus redes, sin saber por qué. O sea, no era que yo decía yo estoy con este, no estoy con estos, ¡no! No existía ese criterio aplicado, porque era eso.



 N– ¿Cómo entendías la caricatura en esos tiempos, Sancho?

 S– Yo entendía la caricatura como la ilustración, era ilustrador. Nosotros, los caricaturistas de la época ilustrábamos la escena, pero no profundizábamos.

 N– ¿Militaste o te inscribiste en algún partido político, Sancho? Te lo pregunto porque me llama la atención la pretensión de imparcialidad pulsante en tu trabajo, hablo especialmente de “La Patota Política”.


S– Nunca me inscribí en ningún partido. En el aspecto político yo sigo siendo un estudioso. En cualquier época siempre hay cosas que yo no entiendo. Por lo menos yo, ahorita, no estoy seguro de la realidad venezolana. No estoy seguro porque mira, antes tenías muy poca información, y ahorita tienes demasiada. Pero siempre hay algo más que no sabemos. Nos lo ocultan o lo que sea, pero no lo sabemos. Venezuela es un pedacito de un todo muy grande, hermano. Yo soy un profesional de la caricatura, pero de la caricatura nada más. A lo mejor García Márquez es un genio en una actividad, en la escritura, pero lo sacas de ahí y a lo mejor, en otra actividad no.



 N– Un caricaturista parcializado o doctrinario: ¿es un mal caricaturista?

  S– Sí.

 N– ¿Por qué?

 S– Bueno, porque no eres espontáneo. Porque, como te voy a decir: no eres sincero. No puedes ser sincero. Vamos a ver como lo enfocamos… Yo no te voy a decir que en muchos casos ser caricaturista de izquierda o de derecha sea un asunto de oportunismo; no es oportunismo. Tú estás en un bando o estás en otro, muchas veces, porque naciste del lado de ese bando, o porque caíste ahí. El problema para el caricaturista es estar  al servicio de una ideología que no sabe si es real, o no es real. La caricatura, los caricaturistas, entre paréntesis, somos los únicos artistas que andamos en la cuerda floja, entre la política y la realidad.

 N– Tú vienes de un origen sumamente humilde. Te hiciste solo según se desprende de tus memorias. Sin padres intelectuales, sin familia ligada a universidades ni afecta a lecturas complejas y teóricas de la realidad política o socio histórica, ni formadas en el sindicalismo obrero, ni militantes de partido. Te pregunto, Sancho: ¿cómo te diste cuenta de las ideas y el modelo de sociedad que defiendes?

 S–  Yo soy el único caricaturista en este país, el único, que ha sido consecuente y que no estuvo de paso por la caricatura, como Carlos Cruz Diez o Jacobo Borges, ahí me fui formando. Nosotros éramos portavoces de algo que no sabíamos qué era. Y que seguimos sin saber qué es.  Yo, ahorita, a mis noventa años, tengo mis dudas, si el capitalismo es mejor que el socialismo o viceversa. Ahora, yo te hago a ti una pregunta: ¿qué es mejor: el socialismo o el capitalismo, en tu concepto?

 N– En mi concepto es mejor el socialismo.

 S– En el mío también. Por eso te digo que... nosotros, permaneceremos eternamente con esa idea. Porque no nos ha sido impuesta. Cuando tú dices el socialismo, yo te adivino tu pasado inmediatamente. Todo el pasado, la humildad, todo lo que tú quieras. Yo no estoy metido, ni voy a estar nunca, metido en la derecha. Pero entiendo que es muy difícil renunciar a lo que se tuvo de cuna: los grandes emperadores romanos, los grandes “cacaos”, no quieren perder sus privilegios, olvídalo. Los Napoleón Bonaparte y los Simón Bolívar son muy pocos en la historia, a ellos les tocó vivir una transición. Tú te pones a ver bien la historia de Simón Bolívar, entonces, tú ves, los cambios, la mayoría obligado por un hado.



 N– ¿El problema estaría en que Juan Bimbita o Petróleo Crudo defiendan los privilegios de Mister Oil? Hablo de tus personajes.

 S–  ¡No!, ¿¡como te imaginas…!?

 N–  ¿Se alimenta el humor de lo absurdo, Sancho?

 S– La caricatura es un absurdo total. No parcial…

 N–  ¿Socialismo y capitalismo son a tu modo de ver irreconciliables, Sancho?

 S– El socialismo es mejor para nosotros, para los socialistas. Y el capitalismo es mejor para los capitalistas. Yo pienso que el problema está en que nos unieron, alguien nos unió, nos incorporó, y de allí surgieron los conflictos, que vienen desde la época de los Tupac Amaru, hasta ahora. Los europeos tenían una forma de pensar diferente a nosotros, los pueblos indígenas, hoy latinoamericanos, caribeños. El problema se origina aquí.

 N– Siguiendo el hilo de las incertidumbres metódicas, Sancho: ¿qué opinión te merece un organismo como la Organización de Estados Americanos?

 S– Es una farsa total…

 N– ¿Y la Sociedad interamericana de Prensa que te dio el premio Mergenthaler?

 S– También…Solo que entonces yo no lo sabía…



 N– La duda metódica tuya de si es mejor el socialismo o el capitalismo está muy presente hoy día en nuestro país. Esa hipotesis puede constatarse escuchando conversaciones cotidianas en cualquier lugar de las ciudades, pueblos, comunidades, zonas rurales. A mi particularmente me parece un avance cultural tremendo que la duda exista, sea una discusión, un acertijo cotidiano, en otros lugares ese ya no es tema. Sin embargo, paradójicamente, ninguno de nuestros o nuestras caricaturistas ha captado esa inquietud, explotado esa duda intermedia, doctrinarios hay de lado y lado. ¿Por qué crees que ningún caricaturista de nuestra actualidad ha trabajado esa duda? ¿Qué está pasando Sancho, cada quién está demasiado en su esquina tratando de impartir o defender doctrina?


 S– La caricatura tuvo su época.  Yo pienso que ya el caricaturista no tiene sentido, porque ahorita hay otros medios, lo último fue internet.

 N– Ni siquiera marcando la línea editorial de un periódico: en La Mancheta?

 S– Esa es otra cosa.



 N– ¿Crees que el exceso de información posible desde un medio como internet se la ponga más difícil al caricaturista para poner a pensar con humor?

 S– Mira, más allá de las cosas que tú haces para preservar, hay cosas que tú las haces inconscientemente, porque te lo está imponiendo la moda. Pero lo que no te impone la moda es el pensamiento, o sea, yo puedo tener un estilo: hago los muñecos más patones, más cuadrados, más largos, más... pero, el pensamiento… Mira, yo no creo que pueda haber, ni uno solo, en el mundo: un caricaturista de derecha.

 N– Está bueno eso. ¿No puede haber un caricaturista de derecha, imposible?

 S– Imposible. Para mí no es objetable…

 N– ¿Y si es de izquierda no puede estar parcializado, ni ser doctrinario?

 S– El caricaturista de izquierda lo es de naturaleza. Cómo te digo... el ejemplo es: no es lo mismo compartir lo que tienes, que lo que te sobra.  Osea, tú y yo, los dos, dependemos de un pedazo de pan. Decir, mira, te voy a dejar este pan para que no te mueras tú, es muy difícil.  Yo te lo voy quitar si no eres más fuerte. Si soy el más fuerte yo te voy quitar el pedazo de pan a ti, porque yo creo que soy más importante que tú. (Risas). O sea, si tú tienes un pedazo de pan, y tú sabes que con ese pedazo de pan vas a comer, y vas a vivir un día, y yo también tengo hambre, bueno, es difícil que tú me des de tu pan. ¡De tú pan! Si te sobrara sí.  Pero de tú pan, de tu propio pan, es difícil.

 N– El primer escenario es la supervivencia.

 S– Si. Quizás…

 N– ¿Vale esto como un principio humorístico en la caricatura?

 S–  No sé…Nunca me ha pasado…





 N– Lo interesante es que un padre o una madre sea de izquierda o derecha ante una situación como la que expones prefiere que su hijo viva, le dan el pan. Lo otro esperanzador es que también ocurre esto muchas veces en situaciones límite, como los  desastres naturales, terremotos, incendios, inundaciones. Ahí muchas veces ves a un extraño que se sacrifica por una mujer o un niño.  

 S– No creo que seamos “egoístas por naturaleza “Así como esa madre deberían actuar todos los caricaturistas del mundo”.

 N– ¿Un buen caricaturista debe jugar con sus incertidumbres? ¿Más que pontificando con certezas, mostrarse tratando de entender la realidad humana, económica, cultural, social y política del mundo?

 S– No puedo hablar por los otros. Hablo solo por mí…



 N–  ¿Cual es el estado actual de la caricatura, en Venezuela?

 S– El estado actual es lamentable. Desapareció por completo. Es que yo no la veo por ninguna parte. Son pésimas, mediocres, porque no son objetivas. El hecho que yo te decía hace un rato, que los caricaturistas tienen una espiritualidad: ¡eso es verdad! Eso no es que tú eres un caricaturista malo o bueno porque tú quieres. Imagínate, ¿quién va a querer ser un caricaturista malo? ¿Quién quiere ser un cantante malo?: ! nadie! (Risas)

 N– ¿Quiénes serían hoy La Patota Política, Sancho?

 S– (Risas) La patota tuvo su época, pero es la misma de hoy ¡Y será la misma de mañana! ¿Me entiendes…?

 N– ¿Crees que sería pertinente revivir la Patota Política. Una tercera temporada. Se vendería, Sancho?

 S– Se vendería muy bien en ciertos círculos, pero no sería masiva. La Patota Política tuvo una trascendencia increíble. Ahora, ¿yo la veía así?: No. No la veía (Risas). ¿Por qué? Porque yo estaba ceñido a un esquema. Mira, te voy a leer algo de La Patota Política interpretada 50 años después: “Después que publiqué mi libro, “La Patota Política”, o las mafias de la cuarta República, me di cuenta de que las tiras habían salido un poco desordenadas, y no lograban transmitir lo que yo quería que transmitieran, que era, el despelote de la célebre política nacional de la llamada cuarta república: insustancial, estúpida y oportunista, en donde todos los políticos participantes claramente buscaban su propio beneficio personal, actuando como simples burócratas del sistema, de espaldas al pueblo venezolano que ya comenzaba a darse cuenta de la teatralidad de sus actuaciones”.Cuando comencé a dibujar mi Patota, no sabía a ciencia cierta cuál sería la estructura final de la historieta, ni cuáles serían sus protagonistas definitivos, y muchísimo menos, la filosofía de la misma, pues las tiras cómicas también tienen su filosofía.  No son como una vez me dijo un publicista amigo, que las tiras cómicas eran solamente unos muñequitos que se comunicaban entre sí mediante unos globos dibujados, rellenos de texto. ¡Y nada más le dije yo! Nada más, me respondió. Pero fíjate tú: yo no tenía idea clara de lo que sería La Patota Política, ni la importancia histórica que esta adquiriría en los años posteriores. 




Pensaba solamente en divertir a los lectores de mi periódico, narrando, mediante dibujitos, las peripecias de los protagonistas de la historieta que yo había concebido como un par de tontos, similares a Benitín y Eneas, la tira cómica más famosa de la época, o similares al también estilo de la pareja de cómicos cinematográficos norteamericanos, Laurel y HardyAbbott y Costello, y también por qué no, de los mexicanos Tin Tan y su carnal Marcelo. 



Así iban a ser Don Leoncio y Camburito, un par de payasitos haciendo tonterías para divertir al público, sólo eso, porque lo demás, eran especulaciones. Entonces fíjate: todos los grandes humoristas de la época lo que hacían era eso, pero no era porque no querían hacer otra cosa, sino porque no veíamos más allá, no veíamos más allá de la nariz. Si nosotros hubiéramos sabido por lo menos que eso era un instrumento, que la historia nos iba a recompensar con creces, a lo mejor, hubiéramos administrado mejor los hechos.


 N– O a lo mejor te hubiesen crucificado.

 S– Exactamente.  

 N– En el libro Todo Tiempo Pasado fue Peor, encontré una caricatura tuya en que haces referencia al tema de la guerrilla o lo que tú llamas la Revolución Popular de los años sesenta. Es una viñeta en la que dices, El problema de Caracas, cuando no había Luz, eran los aparecidos, ahora son los desaparecidos.

 S– Habían caricaturas fuertes. Lo que pasa es que la gente no asociaba la caricatura con la realidad del país. Qué cosa. El Gobernante era inaccesible. Imagínate, yo me empujé cinco años de Gómez. Yo tenía cinco años cuando murió Gómez. Todo López Contreras, todo lo de Medina Angarita.



 N– ¿Existió en la cuarta república algo como las guarimbas? Ver a parte de nuestra juventud llegar a niveles de desprecio y odio contra el adversario político al punto del fascismo, al punto de solicitar su aniquilación, su muerte, de llegar a quemar un ser humano en las calles por no compartir ideología política.

 S– No, no es la primera vez que sucede. En la Patota Política yo recreo muchas veces ese cuento.

 N– ¿La represión, Sancho?.

 S– Mira, uno lo narra, y lo vivió, y no lo vivió. Porque nosotros estábamos obnubilados, es decir, había dos revoluciones, la literaria que era en la que participamos nosotros, y la popular. Yo la Popular no la viví. Vivía la literaria.


 N– Te acercaste en esos años a la gente del “Techo de la Ballena”, por ejemplo.

 S– Ni siquiera. Yo nunca fui del “Techo de la Ballena”, para que tú veas. Habían muchos escenarios, muchos, “El Techo de la Ballena” era uno. Pero en realidad, muchos de esos escenarios eran la propia pregunta de la Patota: vivíamos una farsa.


 N– Tú caricatura ha tenido y tiene un carácter nacionalista y pedagógico,  razón que le impide ser pesimista. ¿Un buen caricaturista es un pensador de coyuntura, o un educador popular con mirada previsora de futuro?

 S– Lo segundo. Debería ser eso.

 N– Don Prudencio es la medula de un personaje tuyo con esas características. Simón Rodríguez, nuestro gran filosofo y maestro del Libertador, confiesa escribir para enseñar a pensar. ¿Enseñar a pensar es también una de las funciones del caricaturista?

 S– Es su única función: pero es lo que te digo, uno actúa inconscientemente, espontánea pero inconscientemente, hablo por mí. Por eso yo vuelvo a la idea de la predestinación. Estamos hablando el mismo idioma. Y yo pienso, no sé porqué, cómo está tú tiempo. 

 N– Bien. Perfecto. Tengo mucho.

 S– ¿Tienes tiempo?

 N– Si.



 S– Porque, yo pienso, creo que esto va a dar para varias entrevistas, porque primero y principal, eres una persona que va al fondo de las cosas. Cuando tú me hablas de El Pachano, cuando me hablas de Muerto a Gobernador, yo sé que me estás hablando con sinceridad, como si vivieras, o a lo mejor, viviste en esa época.

 N– A lo mejor viví en esa época.

 S– A lo mejor viviste en esa época.

 N– Es muy probable.

 S– Bueno, y por eso yo te digo que, ¡hay una espiritualidad en todo esto! Yo, como se dice, estoy casi seguro que eso es así.

Una viñeta vieja que se le puede adjudicar al chavista de a pie, no al chavista enchufado.


Agradecemos las imágenes a Julieta Galindo, Directora Ejecutiva de Estudios Sancho C.A.


http://historietologo.blogspot.com/2019/07/sancho.html





Nelson Enrique Chávez Herrera

(Caracas, 1975)

Filósofo, investigador, cronista, ensayista, dramaturgo, narrador, periodista y promotor de lectura. Autor, entre otras obras, de la historieta gráfica El pueblo donde mataron a Dios (El perro y la rana, 2019) y la compilación Simón Rodríguez, Bolívar contra Bolívar (Biblioteca Ayacucho, 2019).


Ganador del Premio Nacional de Literatura Stefania Mosca mención Crónica (2018) por Los restos del Cholo Facundo y del Premio Nacional de Dramaturgia César Rengifo (2018) por la obra de teatro Pregúntale a Lorenzo.


También es autor de la compilación Primeras Constituciones, Latinoamerica y el Caribe (Biblioteca Ayacucho, 2011). Y entre sus publicaciones colectivas se encuentra Al otro Lado de la Ventana (Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, 2007) y Cronistas Comunales (Fundarte, 2018).

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