Yo de mayor siempre he querido ser Miquel Barceló García, no confundir con el pintor Miquel Barceló del que no es familia, como tampoco lo es de
la escritora Elia Barceló
a la que ha editado tanto de forma amateur como profesional. Lo que no sabemos
es si está emparentado con los hermanos mallorquines Julián y Andrés Barceló fundadores de
Barceló & Cia en República Dominicana y que desde 1930 comercializa Ron Barceló . Nuestro Miquel es catedrático
(informática) en la UPC de
Barcelona, fue editor de la colección Nova en
Ediciones B, faneditó Kandama,
ensayista, escritor, divulgador y autor de Ciencia ficción: Guía de lectura (1990)
más influyente en lengua española, alma mater del premio
de UPC y un referente del fandom…
lo dejo aquí, en la entrevista que le realizan Juan José Gómez y Ángel Fernández y publicado
en la más que interesante web http://www.jotdown.es/, hacen un exhaustivo repaso de sus logros
académicos y en la ciencia ficción.
Puedo añadir que tuve el placer de compartir mantel con él y unos cuantos aficionados más durante la Hispacon de Mataró en 1997 por lo que puedo añadir que es un grato conversador, de conocimientos enciclopédicos y verbo ágil.
No recuerdo ningún escrito, entrevista o
comentario de Miquel que no me haya generado interés. Ratifico su buen gusto
literario, cinematográfico y la sensatez con la que opina de los más variados temas.
Gracias a sus comentarios he descubierto magníficos autores, novelas, películas
y tebeos. Muchas de sus divagaciones me
han disparado febrilmente la imaginación e incluso me han inspirado
creativamente. Alguna vez he disentido, como es lógico, pero incluso esa
diferencia de opinión me dio para un atribulado artículo.
De esta extensa y magnífica entrevista, que lo
repasa todo lo habido y por haber, he sacado una lista de nuevas lecturas de
libros e historietas, temas a profundizar, frases a recordar (por ejemplo: “la divulgación científica, que es un poco
la docencia para la gente que no la espera”) y dos posibles artículos: “¿Teoría
de juegos en la obra de Isaac Asimov?” y
“El papel del dinero en El precio del mañana (In time, 2011) de Andrew Niccol”.
Seguro que usted, apreciado lector, encontrará
varias cuestiones que le cautivarán….
Para terminar una pequeña anécdota, este
artículo me descubrió la existencia de La
ciencia ficción (2008) de Miquel Barceló que citan los entrevistadores. A
pesar de la potencia de internet para buscar cualquier cosa, me costó Dios y
ayuda encontrarla. Afortunadamente ya la
tengo en casa, su dificultad estribaba en que se publicó conjuntamente con otra
obra: El big bang de Manuel Sanromà
en un libro de la Editorial UOC, en la colección Dúo: 2 libros en 1. Información que
espero sea útil a algún lector que desee adquirir esta obra.
********
Nunca conquistaremos el espacio, y eso es algo terrible.
Entrevista al escritor español Miquel Barceló
A mis 20 años todos eran antifranquistas.
Miquel Barceló García
Es probable que la monumental
“Introducción a la Ciencia” de Asimov nos llevara a muchos a las aulas
de las facultades de física. Es posible que el Cosmos de Sagan nos
dejara para siempre estrella-heridos. Y no nos cabe duda que las novelas
de Clarke, Heinlein, Dick, Pohl, Brown, Herbert o Robinson, por citar
sólo unos pocos de los grandes maestros han enamorado a generaciones
enteras de lectores de CF. Pero no es menos cierto que todos esos
grandes tratados y novelas ocupan la misma estantería que el libro que
nos ayudó a descubrirlos, sobre todo en los maravillosos noventa. Nos
referimos, claro está, a la Guía de Lectura de Miquel Barceló (1948),
ingeniero, científico, divulgador, editor, novelista y librepensador,
referente absoluto en la literatura española de ciencia ficción. Miguel nos recibe en su universidad
una tarde de sábado lluviosa en la que juega el Barça a unos metros de
allí, y con él charlamos animada y extensamente, sin prisas, entre
amigos. Gracias a su actividad editorial pudimos leer en España a los ahora consagrados Orson Scott Card, Connie Willis o Vernor Vinge
entre muchos otros. Es Ingeniero Aeronáutico, doctor en Informática por
la Universidad Politécnica de Cataluña —de la que actualmente es
catedrático del Departamento de Ingeniería de Servicios y Sistemas de
información— y creó y dirigió el programa de doctorado sobre
sostenibilitad, tecnologia y humanismo. Asimismo es autor de diversos
artículos y ensayos científicos, libros de texto y numerosos artículos
de divulgación científica; también ha escrito relatos, novelas y ensayos
de ciencia ficción. Hasta la fecha ha publicado dos novelas, ambas escritas con Pedro Jorge Romero, Testimoni de Narom (1998), ganadora del premio Julio Verne (Andorra), y El otoño de las estrellas (2001). También es autor de la Guía de lectura (1990) de ciencia ficción de la que se espera una nueva actualización y de La ciencia ficción
(2008) donde hace un análisis pormenorizado del género. Escribe en
diversas revistas de divulgación como la informática Byte o Astronomía.
Fue el editor de la colección Nova de Ediciones B, especializada en
ciencia ficción; es presidente de la asociación Unidos por la Ciencia
Ficción de la UPC y factotum del Premio Internacional Universidad Politécnica de Cataluña de Ciencia Ficción y edita la colección Quaderns UPCF—, y miembro de otras sociedades de profesionales, nacionales y extranjeras, de este género.
Los relatos de viajes exóticos y lejanos, desde Ulises a Marco Polo, inspiraron a sus lectores la exploración de los rincones del planeta en peligrosos viajes hacia lo desconocido. Mucho después Robinette Broadhead formó parte de esos exploradores casi suicidas que se embarcaban en los navíos de los Heechees. En estos tiempos de crisis, ¿cree que habría muchos voluntarios para embarcarse rumbo a lo desconocido como hizo en varias ocasiones el protagonista de Pórtico?
Yo soy muy timorato, soy una persona que intenta jugar sobre seguro y me asombran las personas que como John Glenn,
hace ahora 50 años, hicieron los primeros vuelos orbitales sobre la
tierra. El padre de ese tipo de novelas, dejando de lado las clásicas
como la Atlántida de Platón o Utopía de Tomás Moro, fue Julio Verne.
En 1860 había una presencia constante de la ciencia y la tecnología en
la vida de la gente, aunque no se reflejaba en las novelas. Verne,
consciente de esta situación, comentó con su amigo Alejandro Dumas hijo que había que escribir la que él llamo la novela de la ciencia
y de ahí surgió lo que los franceses llaman novela de anticipación; esa
ciencia ficción ingenua pero que en el fondo habla de ciencia, como el
viaje en globo. Es el primero que hace eso. Y esa vertiente la sigue Edgar Rice Burroughs, que para mí es un autor de aventuras. Asimov
habla de tres periodos diferenciados en la evolución de la ciencia
ficción, el primero centrado en las aventuras, un segundo más preocupado
por la ciencia y la tecnología y un tercero que gira en torno a la
sociología. Las novelas de Burroughs pertenecen a este primer periodo.
Las aventuras de Tarzán discurren en un mundo desconocido y
medio inventado, que es lo que era África en ese momento. La serie que
protagoniza John Carter en Marte —Barsoom para los
marcianos— son aventuras totalmente locas, pero es el viaje, la
exploración, lo misterioso; el sentido de la maravilla es lo que los
enlaza con el género.






