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lunes, 6 de agosto de 2018

“22/11/63”, DE STEPHEN KING






Crónicas del Olvido



**Alberto Hernández**


“…porque el viaje en el tiempo sólo es una interesante ficción”

S.K (pág. 847)

1.-

JFK slain in Dallas, LBJ takes oath”, así fríamente tituló el Daily News -en una edición Extra- el día de la muerte de “JackKennedy, y ese anuncio fue usado en la tapa de la novela de Stephen King publicada por el Círculo de Lectores en 2011.


En casi novecientas páginas el lector se ve obligado a viajar a través de un túnel del tiempo con la intención de tratar de salvarle la vida al otrora primer mandatario de la gran nación del Norte, John F. Kennedy. En la contraportada del mismo diario, otro titular: “JFK escapes assassination, First Lady also Ok! Panic strikes during drive through Dallas”, que niega la versión histórica, como un deseo guardado en el ánimo de quien arbitró un atentado y la víctima dejó de serlo gracias a la capacidad ficcional de quien escribe una historia.

La foto de Jackie tratando de huir de los disparos nos impulsa a entrar en este viaje alucinante. 

Hace unos años leí esta novela. Hace años la comenté con Antonio López Ortega, creo que –probablemente haya sido en la boca del túnel que nos llevó al pasado- en Mérida, Caracas o Valencia, en un instante en que nos topamos en el pasillo de un hotel o en el de una feria literaria. Sergio Dabhar había escrito una nota en El Nacional donde hablaba de los logros de esta monumental novela de ciencia-ficción, en la que el controversial autor norteamericano lucía sus dotes narrativas e inventivas.

2.-

Jake Epping da clases de inglés en Maine. Epping suele recibir relatos de sus alumnos para que éstos –en este caso sus alumnos adultos del turno libre de noche- demuestren lo que han aprendido de sus enseñanzas. Un crimen horrendo es relatado por Harry Dunning. El maestro de idioma lo lee y se sorprende. Paralelo a este episodio, Al, un amigo de Epping que regenta un negocio de hamburguesas, le cuenta de una puerta que hay en su almacén, a través de la cual se puede viajar en el tiempo. Al pasado, para ser más preciso. Pero más preciso aún: al día 9 de septiembre de 1958, fecha clave porque supuestamente el destino dio la orden de darle muerte al presidente Kennedy. Al le pide a Epping que viaje a ese día, medio siglo luego de los terribles sucesos de Dallas, para tratar de evitar que Lee Harvey Oswald dispare contra la cabeza de “Jack”, como familiarmente llamaban al ocupante de la Casa Blanca.

Epping se traslada a la mencionada época con el nombre de George Amberson. Muchas fueron las peripecias del viajero en el tiempo. Muchos los cambios, las aventuras. Una larga historia que fracasa. Amberson no pudo evitar el asesinato del presidente, pero supo de muchos que lo querían muerto y de otros que lo amaban.

Esta historia la comenzó a escribir Stephen King el 2 de enero de 2009 y la terminó el 18 de diciembre de 2010 en Sarasota, Florida, y en Lovell, Maine, respectivamente.

Un epílogo da cuenta de ese fracaso. Un recuento que diseña el fracaso, el porqué de ese fracaso. De esas respuestas que no pudo ofrecerle luego a la memoria de su amigo Al, quien murió en extrañas circunstancias. 

Para dejar clara su intención de hacer de esa muerte una historia sin fin, sin solución de continuidad porque el misterio continúa, King afirmó que “…las fuentes más útiles que leí en la preparación para esta novela fueron “Case Closed”, de Gerald Posner; “Legend”, de Edward Jay Epstein (una chifladura a lo Robert Ludlum, pero divertida); “Oswald: un misterio americano”, de Norman Mailer; y “Mrs. Paine´s Garage”, de Thomas Mallon. El último ofrece un brillante análisis de los teóricos de la conspiración y su necesidad de encontrar orden en lo que fue un suceso casi aleatorio”.


Para quienes niegan la calidad narrativa y literaria de Stephen King está esta novela, que servirá de gancho para no perderlo de vista como narrador, como contador de historias que nos dejan sin aliento. 

En uno de los epígrafes usados por el autor norteamericano, Norman Mailer dice:

“A nuestra razón le es virtualmente imposible asimilar que un hombrecillo solitario derrumbara a un gigante en medio de sus limusinas, de sus legiones, de su muchedumbre, de su seguridad. Si una persona tan insignificante destruyó al líder de la nación más poderosa del planeta, entonces nos hallamos sumidos en un mundo de desproporciones, y el universo en que vivimos es absurdo”.

Y ahora más absurdo es, cuando las naciones son gobernadas (¿?) por intrusos, por mensajeros sombríos, por criminales y traficantes de toda indigestión.


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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández

Nació en Calabozo, estado Guárico, el 25 de octubre de 1952. Poeta, narrador y periodista. Se desempeña como secretario de redacción del diario “El Periodiquito” de la ciudad de Maracay, estado Aragua

Fundador de la revista literaria Umbra, es miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo y colaborador de publicaciones locales y  extranjeras. Su obra literaria ha sido reconocida en importantes concursos nacionales. En el año 2000 recibió el Premio “Juan Beroes” por toda su obra literaria.

En Venezuela ha publicado sus trabajos en la Revista Nacional de Cultura, Imagen, Solar, Poda, et al. Miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de CaraboboIntegrante de “Crear en Salamanca”, página digital de la ciudad castellana. Igualmente, en Cervantesmileshighcity de la ciudad de DenverEstados Unidos. Y en diferentes blog nacionales e internacionales.



En 2018 fue reconocido en la XVII Edición del Premio Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana por su novela “El nervio poético”.




Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999).  Stravagnza (Italia 2012), 70 poemas burgueses (Caracas 2014), Ropaje (Cancún, México. 2012), Los ejercicios de la ofensa (Estados Unidos. 2010)
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lunes, 22 de junio de 2015

Nosotros vendemos diversión:

Luciano, Joyland y King





Estimados Amigos

En el año 2007 participamos en la mejor FILVEN realizada hasta ahora en Valencia. decimos esto con seguridad debido a la amplia programación y a la calidad de los participantes. Fue un evento de gran calidad que se realizó con poco presupuesto en las instalaciones de la biblioteca pública Manuel Feo La Cruz. En esa época el gobierno venezolano tenía dinero para traer invitados internacionales y en Valencia pudimos contar con la presencia del escritor argentino Emiliano Bustos. Este joven escritor hizo una crónica de sus experiencias en Venezuela que esta publicada en el blog y nos facilitó el contacto con otros escritores que fueron invitados a la feria y que visitaron otras regiones de Venezuela. Uno de esos escritores fue Luciano Saracino, que también participó en este blog con su crónica de la Filven titulada:
Recuerdos de un viaje por la FILVEN,o una cabeza de coporo que alguno metió en mi plato. Hoy Luciano Saracino colabora nuevamente con el blog del Grupo Li Po con otra crónica, pero esta vez se acerca
a su labor como escritor de una forma muy personal. Quizás más de uno se sienta aludido con el siguiente texto.

Gracias Luciano por tu aporte.

Deseamos disfruten de la entrada.


Richard Montenegro


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Hacia febrero de 2015 yo me sentía profundamente desgraciado. Sin exagerar, podría escribir sin que me tiemblen los dedos que me sentía el hombre más desgraciado de todos los hombres y mujeres que yo conocía.

En una lista de malarias que no viene al caso esgrimir aquí, el hecho de acabar de romper una relación amorosa profunda, andar en un derrotero hospitalario bastante kafkiano y el tener en el bolsillo $12 como capital total (para los escritores, los años suelen tener quince meses y los veranos pueden volverse muuuy peliagudos) eran las cerezas de un postre que no les recomiendo probar jamás.


Aquella noche a la que estoy intentando referirme fui al quiosco de la esquina y compré una botellita de coca de 600 ml. En casa, le puse el resto de fernet que quedaba de una botella y me tomé, así, el último resto de mi fortuna.


Luego de aquello, simplemente, me puse a esperar a que el destino haga su parte. Y así fue. El destino hizo su parte. Fue acomodando las cosas hasta que hoy, cuatro meses después, pueda decirles que lo peor ya pasó (¿tocamos madera, juntos?) y que hay un solcito ahí nomás (¿lo ven?).


King con su novela Joyland. Fotografía de Michael Edwards


Hace unas horas volvía a casa (trayecto Rodolfo Walsh / Plaza de los Virreyes, en el subte) y saqué de la mochila el libro que estoy recorriendo estos días: Joyland, de Stephen King (me lo recomendó Flavio Nardini cuando yo le recomendé Mr. Mercedes, en diciembre pasado).

Y sucedió.


Porque estas cosas suceden:


"-Este es un mundo hecho añicos, lleno de guerras y crueldades y tragedias sin sentido. Todos los seres humanos que lo habitan han recibido su ración de desdicha y de noches en vela. Aquellos de ustedes que aún no lo sepan lo sabrán con el tiempo. Teniendo en cuenta estos tristes pero innegables hechos de la condición humana, este verano ustedes han sido obsequiados con un inestimable regalo: están aquí para vender diversión. A cambio de los dólares que con tanto esfuerzo han ganado sus clientes, ustedes repartirán alegría. Los niños se irán a casa y soñarán con lo que han visto aquí y lo que han hecho aquí. Espero que recuerden eso cuando el trabajo sea duro, que lo será a veces, o cuando la gente sea grosera, que lo será a menudo, o cuando sientan que nadie ha apreciado sus esfuerzos. (...). Nosotros no vendemos muebles. Nosotros no vendemos coches. Nosotros no vendemos tierras ni casas ni fondos de pensiones. No tenemos una agenda política. Nosotros vendemos diversión. Jamás lo olviden. Gracias por su atención. Ahora, márchense".

Leí el párrafo unas cuantas veces antes de darme cuenta que estaba llorando y que la gente había comenzado a mirarme. Me bajé del subte y lo volví a leer, intentando asegurarme que realmente decía lo que acababa de entender.

Me pregunté porqué no leí este libro en febrero, cuando más lo necesitaba en la vida. Dictaminé que no lo leí entonces porque entonces no lo hubiese entendido. No estaba listo para darme cuenta lo que me querían decir. No era capaz de hacerme cargo de esas palabras.

Pues bien...


Me llamo Luciano Saracino. Soy escritor.

Me llamo Luciano Saracino. Vendo diversión.


Me llamo Luciano Saracino. Y puedo asegurarte que todas las tormentas pasan.


Luciano Saracino

 

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Luciano Saracino nació en Buenos Aires (donde aún reside) en 1978. Ha sido periodista en diversos medios gráficos; conductor de programas radiales; letrista de canciones; guionista —de historietas, dibujos animados, series y películas— y escritor de más de sesenta libros editados a lo largo del mundo (hasta el día de la fecha su obra ha sido publicada en español, inglés, francés, italiano, portugués, catalán, ruso, coreano, serbio, griego y alemán, obteniendo en 2006 el primer premio en el Certamen Internacional de Álbum Infantil Ilustrado “Ciudad de Alicante” (España) por su libro Cuento Hasta Tres (Ed. Anaya, España), el Premio ALIJA 2013 a la Mejor Historieta para Chicos por Las Aventuras de Fede y Tomate Vol. 2 (Ed. Pictus, Argentina), el Premio al Mejor Guión por la serie Germán, Últimas Viñetas en el Certamen Nuevas Miradas en la Televisión (2014) y, en el 2012, la medalla de “Legionario del Libro” de la Cámara del Libro Uruguaya.




En 2010 un relato de su autoría fue incluido en la Antología del Cuento Infantil Argentino del Siglo XX (realizada por la Presidencia de la Nación con motivo del Bicentenario de la Patria) y, en 2011, uno de sus libros (Agendas Monstruosas –Unaluna, Argentina-) fue seleccionado como uno de los mejores 500 libros hispanoamericanos por el Plan de Lectura de la Nación.


Ha sido invitado a dar congresos sobre narrativa en Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Venezuela, México, España, Francia, Taiwán y diversas ciudades de la República Argentina.


Escribe guiones televisivos para los canales Paka Paka, Encuentro y la TV Pública (durante 2013 se emitió en esta última señal la mini-serie “Germán, últimas viñetas”, premiada en diferentes certámenes de Argentina y del mundo). En Tecnópolis, uno de sus relatos ha sido plasmado en las paredes del stand del Ministerio de Planificación y, desde el año 2012, es convocado por la Fundación El Libro (Argentina) para organizar el Festival de Historietas en la Feria del Libro Infantil de Buenos Aires.




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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.




07/02/2026

sábado, 6 de octubre de 2012

Harold Bloom, : "La mente de J. K. Rowling está gobernada por clichés y metáforas muertas de manera tan exagerada que no le queda otro estilo de escritura."




Harold Bloom


"La mente de J. K. Rowling está gobernada por clichés y metáforas muertas de manera tan exagerada que no le queda otro estilo de escritura."
 Anestesiando a los lectores, por Harold Bloom.




Anestesiando a los lectores, por Harold Bloom

Texto traducido por Frank González Bear de un artículo de “Los Angeles Times” del 24/9/2003. 




“La decisión de otorgar el premio anual de la Fundación Nacional del libro (Nacional Book Foundation) a Stephen King por su “contribución distinguida”, es un nuevo peldaño en descenso dentro de un proceso dirigido a anestesiar la vida cultural. En el pasado me he referido a King como escritor de noveluchas, pero quizás incluso ese término sea demasiado amable. No comparte nada con Edgar Allan Poe. King es un escritor inmensamente inadecuado que fundamenta su prosa en ir dejando oración tras oración, párrafo tras párrafo, libro tras libro.

La industria editorial ha caído terriblemente bajo al otorgar a King un premio que previamente había recaído en novelistas como Saul Bellow y Philip Roth o el dramaturgo Arthur Miller. Al concederlo a King se reconoce únicamente el valor comercial de sus libros, que se venden por millones pero aportan al género humano poco más que mantener el mundo editorial a flote. Y si éste va a ser el criterio para el futuro, el año próximo el comité podría premiar por su “contribución distinguida” a Danielle Steel, y seguramente el Premio Nobel de literatura debería recaer en J.K. Rowling.




Escribí hace un par de años sobre este asunto, cuando me pidieron un comentario sobre Rowling. Fui a la librería de la universidad de Yale, compré y leí “Harry Potter y la piedra filosofal”. Sufrí muchísimo. La escritura era espantosa y el libro horrible. Mientras leía, me daba cuenta, por ejemplo, de que cada vez que un personaje salía a dar un paseo, la autora escribía que el personaje “iba a estirar las piernas”. Comencé a marcar en el revés de un sobre cada vez que se repetía esta frase. Me detuve sólo cuando había marcado varias docenas de veces en el sobre. No me lo podía creer. La mente de Rowling está gobernada por clichés y metáforas muertas de manera tan exagerada que no le queda otro estilo de escritura.

J. K. Rowling.

Escribí mis apreciaciones en un periódico, me contestaron que los niños sólo leían a J.K. Rowling y me preguntaron si después de todo no era mejor eso a que no leyeran nada. Si Rowling era lo que necesitaban para agarrar un libro, ¿no era algo positivo? No, no lo es. “Harry Potter” no motivará a nuestros niños a leer “Precisamente así” (Just so Stories) de Kipling, “Trece relojes” (Thirteen Clocks) de Thurber ni “El viento en los sauces” (Wind in the Willows) de Kenneth Graham, o la “Alicia” de Carrol. Más tarde leí una generosa y cariñosa reseña de “Harry Potter” escrita por el mismísimo Stephen King. Escribía lo siguiente: “Si estos niños están leyendo ‘Harry Potter’ a los 11,12 años, cuando sean mayores leerán a Stephen King”. Y estaba en lo cierto. Cuando un niño lee “Harry Potter” efectivamente estás siendo entrenado para leer a Stephen King cuando se mayor.


Stephen King

La sociedad y la literatura están siendo anestesiadas y las causas son variadas y complejas. Yo tengo 73 años y en un toda una vida dedicada a la enseñanza de la lengua inglesa he podido ver la degradación del estudio de la literatura. Mi ayudante de investigaciones me dijo hace dos años que ella había estado en un seminario donde el profesor había empleado dos horas en repetir que Walt Whitman era racista. Ni siquiera se puede catalogar de una tontería. En los 50 y comienzos de los 60, se creía que los grandes poetas románticos ingleses eran Percy Bysshe Shelley, William Wordsworth, Lord Byron, John Keats, William Blake, Samuel Taylor Coleridge. Sin embargo, hoy han pasado a ser Felicia Hemans, Charlotte Smith, Mary Tighe, Laetitia Landon y otros nombres que ni siquiera soy capaz de escribir. En algunos cursos a lo largo del país se está enseñando a una dramaturga de cuarto orden como Aphra Behn en lugar de enseñar a Shakespeare.



Recientemente hablé en un funeral con mi Viejo amigo de Yale Thomas M. Green, quizás el especialista más distinguido de literatura renacentista de toda su generación. Me dijo: tengo la sensación de que algo muy valioso se ha terminado para siempre.


Thomas Pynchon

Hoy hay cuatro novelistas americanos vivos que siguen trabajando y que merecen todos nuestros elogios. Thomas Pynchon sigue escribiendo; mi amigo Philip Roth; “Meridiano de sangre”, de Cormac McCarthy, es una novela equiparable a Moby-Dick y “Submundo” de Don DeLillo es otro excelente libro.



Sin embargo, el premio de este año se le otorga a Stephen King. Un error lamentable….”


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Articulo original aquí:


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"Ver la belleza y el poder del lenguaje y el pensamiento ha sido reemplazado por preguntas relativas al género, la orientación sexual, teorías estructurales y posestructurales... y disparates de todo tipo". Una entrevista a Harold Bloom, una de las figuras más influyentes de la literatura mundial

 

  21/06/2024