Mostrando entradas con la etiqueta Igor Barreto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Igor Barreto. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de febrero de 2026

El caos de Venezuela ha provocado una poderosa narrativa que se publica en el extranjero porque no puede hacerse en el país

 


Estimados liponautas


Hoy compartimos con ustedes este artículo que refleja la actual vida escritural y editorial de Venezuela. UN país plagado de contradicciones económicas y duramente oprimido donde el desempeño de la labor de los escritores y de los editores y los de cualquier persona que pretenda enrriquecer el acervo cultural común de nuestro país. Un país donde el salario mínimo es de 0,40 dólares es el menos indicado para hacer labor cultural. La pobreza sistemática hizo que millones de venezolanos abandonaran el país y entre ese lote emigraron algunos escritores que pudieron asimilarse a sociedades extranjeras y lograr las condiciones necesarias para poder escribir y publicar. Ellos tuvieron suerte, hay que recordar la cantidad inmensa de venezolanos que murieron buscando un lugar bajo el sol que les permitiera florecer su vida. 


Esperamos que disfruten de la entrada.


Atentamente


La Gerencia


*******



Venezuela: la literatura del caos


La descomposición política y social que atraviesa el país inspira una narrativa poderosa que, paradójicamente, solo puede publicarse y conseguirse en el extranjero




Javier Lafuente

JAVIER LAFUENTE

17 MAY. 2019 - 18:15 VET



Las calles de Caracas son, en su mayoría, escenarios de una vida que ya no es. No hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta de que, en muchos lugares en los que ahora se sobrevive, no hace tanto se gozó. De que la decadencia que atrapa el paisaje urbano no es sino un manto de la ostentación de un pasado próximo. Y así, el dolor, la dificultad, la descomposición, la falta de aliento se convirtieron en relato. Desde la novela, el cuento, la poesía, cada vez más autores confrontan una realidad oscura, violenta. Todos se acercan a un mundo que se vino abajo: Venezuela.


Un grupo de mujeres que emprende un club de lectura en una ciudad sin nombre sacudida por la violencia, gobernada por el Alto Mando; el miedo de una hija a que roben a su madre pese a que esta está ya enterrada; el amor entre una espía de la CIA y uno de la inteligencia cubana; un barrio caraqueño donde aparece un hombre cuyo apellido coincide con uno de los máximos exponentes de la poesía rusa, al que Stalin confinó en Siberia. Los escenarios, los personajes, las tramas son innumerables, pero los rasgos en común entre las obras que proliferan apenas varían. Ni la lejanía de los que viven fuera del país ni la cercanía de los que lo sufren son obstáculo para que la cotidianidad sea ajena a los autores. “Desde hace años, Venezuela es una emergencia permanente. No lo digo en plan metafísico. Se trata de una angustia concreta que va desde conseguir medicinas o comida hasta regresar a casa en una ciudad sin luz. Es casi imposible que todo esto no toque la escritura. Creo que, para muchos de nosotros, la realidad se ha vuelto una herida incomprensible. Tratar de escribirla es una forma de ordenar esa locura, de organizar incertidumbre y el dolor que produce”, explica Alberto Barrera Tyszka, que tiene los pies en México, donde reside desde hace años, pero a quien le cuesta despegar la cabeza de Venezuela, su país, al que está permanentemente conectado.


Desde la novela, el cuento, la poesía, cada vez más autores confrontan en sus obras la oscura realidad del país

Barrera publicó a finales del pasado año Mujeres que matan (Literatura Random House), “una novela sobre el contagio veloz e irracional de la violencia”, en palabras del autor, donde un grupo de mujeres se enfrentan a distintas formas de agresión oficial. Las páginas de Mujeres que matan ahondan en la descomposición que ya describió en Patria o muerte (Premio Tusquets 2015), y que, en cierta manera, tuvieron su preludio hace 14 años en Hugo Chávez sin uniforme. Una historia personal (DeBolsillo), escrito junto a Cristina Marcano, acaso la biografía definitiva del mandatario fallecido; el tótem de la revolución bolivariana, del denominado socialismo del siglo XXI, a quien no pocos ven como el origen de la descomposición, que se ha perpetuado con su sucesor, Nicolás Maduro, en el poder. “Todo se vino abajo en el momento en que estalló la ilusión de modernidad, que era un espejismo, y entramos en barrera en este cuento del socialismo inclusivo y soberano, que ha sido la mayor estafa de un grupo de corruptos que llegaron tarde al saqueo de la corona. Le debemos este sainete a la izquierda de los años sesenta que se quedó resentida porque se dejó pacificar con dinero. Y a unos políticos de la Cuarta [República] que no estuvieron a la altura de la deuda social que arrastraba el país”, describe el editor y periodista venezolano Sergio Dahbar.



Chávez aún vivía cuando Karina Sainz Borgo decidió dejar Venezuela, donde nació en 1982, para instalarse en Madrid hace 13 años. Antes de eso ya tenía intención de escribir sobre un país que, dice, ya no existe y al que después de lidiar durante años con el desarraigo ha escrito una suerte de carta de amor en La hija de la española (Lumen), su primera novela, uno de los fenómenos literarios del año, publicada en 22 países. “Yo no reconozco al país y el país no me reconoce a mí”, dice Sainz Borgo. La novela es el retrato de una mujer de 38 años tras la muerte de su madre, de cómo se enfrenta sola a una ciudad donde la violencia, otra vez la violencia, lo marca todo. “La destrucción ha sido tal que disolvió el relato. Para que haya una catarsis tiene que quedar por escrito”, explica la autora.


No todos los autores abarcan Venezuela desde fuera. El poeta Igor Barreto sigue viviendo en Venezuela, desde donde ha reflexionado sobre la pobreza en su apabullante El muro de Mandelshtam (Bartleby). Lejos de espantar la crisis de su país, Barreto ha tratado de aprender de ella, como un método quizás de supervivencia. “Es una circunstancia para conocer mejor al ser humano. Es imposible conocer el carácter de una persona o un país si no entra en crisis. He podido conocer mejor a Venezuela”, afirma, cuando trata de explicar lo que denomina una “relación íntima con este proceso de marginalización”. “Yo creo, siento, que tengo una gran fortuna al poseer un lugar. El lugar es el templo. Yo no me iría nunca de Venezuela porque es el lugar del que puedo hablar muy bien, donde ser testigo de las cosas que ocurren y pensar en ellas”, apostilla el poeta.


Varios venezolanos acarrean agua ante una pintada en una calle de Caracas que pregunta: “¿La normalidad es un privilegio?”. 

FEDERICO PARRA (AFP / GETTY IMAGES)


Barrera Tyszka, Sainz Borgo, Barreto, también Moisés Naím, que ha publicado Dos espías en Caracas (Ediciones B), son apenas algunos de los nombres que afloran en una lista que se termina por volver ingente. “Pienso en Victoria de Stefano, en Ana Teresa Torres, en Eduardo Liendo, Israel Centeno, Juan Carlos Méndez Guédez, en Fedosy Santaella. En gente más joven como Rodrigo Blanco, Eduardo Sánchez…, y por supuesto quedan muchísimos nombres por fuera”, aporta Barrera: “Es un proceso irremediable, en cierta forma vallejiano: “Un hombre pasa con un pan al hombro / ¿Voy a escribir, después, sobre mi doble?”.


La novedad, si así pudiera llamarse, radica en que la narrativa ha cobrado fuerza en los últimos años. Tradicionalmente no ha sido el género más aventajado si se compara con el cuento o la poesía, de mayor raigambre, con exponentes fuera y dentro de Venezuela como el eterno Rafael Cadenas. “Siempre he sentido que en el país ha habido, y hay, enormes poetas y pintores. Y que la narrativa debía esperar. Pareciera que le ha llegado el tiempo”, considera Sergio Dahbar. “Es muy difícil que surja una narrativa que no exprese lo que pasa en el país. Si lees un cuento de un joven que vive en un barrio horrible donde matan a la gente y ese joven trabaja en un canal de televisión como escenógrafo y le piden que diseñe un barrio bonito porque la televisión debe mostrar el lado chévere de Venezuela, te das cuenta de que finalmente la literatura termina por registrar el horror múltiple de esta sociedad. Pareciera que la gravedad los ha convocado. Comienzan a aparecer autores que pegan duro en el exterior con libros que tienen público y de alguna manera han encontrado la voz de la tribu. Semejante hipótesis, de confirmarse, es una gran noticia”.


Cauta a la hora de hablar de una narrativa venezolana como género en sí mismo se muestra Karina Saiz Borgo: “Antes de identificar un fenómeno necesitamos un periodo más largo, es un proceso que apenas comienza”. Un recorrido que, si depende de los acontecimientos que se suceden vertiginosamente, tiene visos de prolongarse en el tiempo, al menos hasta ver un país reconstruido.


Los grandes sellos se han ido y muchos escritores, correctores, diseñadores, traductores e impresores han emigrado

Venezuela, país cuya cotidianidad no cesa de aportar paradojas, encuentra en la literatura una de las más dolorosas. La eclosión de una narrativa poderosa coincide con un momento en el que prácticamente solo puede publicarse y conseguirse fuera de Venezuela. Dentro del país, la industria editorial casi ha desaparecido. Las grandes firmas se han ido. Muchos escritores, correctores, diseñadores, traductores, dueños de imprentas… se han ido. “Es un sentimiento extraño, de alguien que se va quedando solo en una casa donde antes había mucha gente, actividad, emoción, sana competencia, profesionalismo… Editar en Venezuela es hoy por hoy un atrevimiento, una osadía, un gesto de fe”, asegura Sergio Dahbar. No quiere que sus palabras suenen a victimización. “No es ese el caso. Pero hay algo de impresionante en la idea de que sigues aferrado a un oficio artesanal y de alguna manera prehistórico, pero que al mismo tiempo sabes que es muy valioso y que apunta a darle valor a los otros que se han quedado contigo y que están como tú luchando contra las adversidades”.


Cualquiera que llegue ahora a Caracas y pregunte por una librería será observado, probablemente, con resignación por su interlocutor, que le hablará con orgullo, eso sí, de las librerías de Sabana Grande, de que no hace tanto podía haber pasado por Suma, Alejandría, Noctua, de que las sucursales de las grandes cadenas —Nacho, Tecniciencia—, de las que ahora o no quedan nada o son actos de resistencia, se contaban por decenas. Y le dirán que ya no es cuestión de cómo costear el alquiler del local, ni de lo imposible que resulta meter libros, no ya distribuirlos. Que quién puede comprarlos. El salario mínimo de un venezolano es de 40.000 bolívares, unos siete dólares, la mitad o un tercio de lo que puede costar un libro. “Esto te habla de un aislamiento importante”, asegura Karina Sainz Borgo: “El autoritarismo, en todas las partes del mundo, achica tu mundo, te obliga a renunciar a las preguntas más complejas”.


LECTURAS



Mujeres que matan

Alberto Barreda Tyszka

Literatura Random House, 2018

240 páginas. 16 euros




La hija de la española

Lumen, 2019

Karina Sainz Borgo

224 páginas. 19,90 euros



El muro de Mandelshtam

Igor Barreto

Bartleby Editores, 2017

140 páginas. 15 euros




Dos espías en Caracas

Moisés Naím

Ediciones B, 2019

384 páginas. 19,90 euros



"Mujeres que matan" en Bibliofonías CANIEM

37 Visualizaciones desde el 5 sept de 2019 hasta la fecha de publicación de la entrada.

https://m.youtube.com/watch?v=fU5Ckb36OxQ



El Cuestionario de la Guantera: Karina Sainz Borgo

1562 visualizaciones desde el 7 dic de 2020 hasta la fecha de publicación de la entrada.

https://m.youtube.com/watch?v=rzxFeeAEeCs


IgorBarreto lee MANDELSHTAM HABLA DE RIMBAUD y CANTO LIII.

68 visualizaciones desde el  14 nov de 2017 hasta la fecha de publicación de la entrada.

https://m.youtube.com/watch?v=C2r1SGwJwmM



Dos espías en Caracas, una historia casi de ficción

207 visualizaciones desde el 20 jun de 2019 hasta la fecha de publicación de la entrada.

https://m.youtube.com/watch?v=S09VNeJwTAo






Conversaciones Sergio Dahbar

85 Vistas desde el 3 may 2021 hasta la fecha de publicación de la entrada

https://m.youtube.com/watch?v=q2C__vG3PMI&pp=ygUNU2VyZ2lvIERhaGJhcg%3D%3D





https://elpais.com/cultura/2019/05/17/babelia/1558104168_878914.html




jueves, 25 de septiembre de 2025

Igor Barreto a Karina Sainz Borgo: El Régimen chavista, una mezcla entre el maoísmo y el modelo soviético, convirtió a los ciudadanos venezolanos en desechos

 





Igor Barreto: “Mis libros son una reacción civil ante la ocupación del Estado”

El poeta y escritor venezolano habla de su más reciente libro 'El muro de Mandelshtam' (Bartleby Editores), una metáfora de las sociedades totalitarias.



Karina Sainz Borgo


Publicado: 18/11/2017 ·04:00

Actualizado: 18/11/2017 · 04:00


El poeta Igor Barreto (1952) trabajó en la dirección de publicaciones de museos adscrita al Ministerio de Cultura de Venezuela. Bajo su gestión editó catálogos importantes. Mejor dicho: necesarios. Por su belleza y contenido. Cuando el Régimen Bolivariano declaró la Revolución Cultural, Igor Barreto comenzó a ver cómo algunas cosas cambiaban. Empezó a recibir cartas. El presupuesto de su dirección se había reducido a la mitad, anunciaba una. Que ya no dispondría de un equipo de trabajo, la otra. Y así hasta la última, en la que se le explicaba que su tarea consistiría ya no en editar libros, sino en redactar cartas de agradecimiento. Sí, eso: cartas de agradecimiento. El editor y poeta hizo algunos modelos tipo que pudiera intercambiar y repetir, para despachar el asunto con rapidez. Giró su escritorio en dirección a la pared y se dedicó a viajar a través de Google Earth. Annapurna, ese libro con nombre de montaña del Himalaya, es el poemario en el que Igor Barreto resume este episodio de su biografía. En sus páginas, el escritor hace lo que el hacha de Kafka: rompe el mar helado que habita dentro de nosotros.



Dos años después de publicar ese libro, Igor Barreto regresa con El muro de Mandelshtam (Bartleby Editores), un poemario excepcional. No se ha escrito en la literatura venezolana un libro que consiga encajar la dimensión universal del dolor como lo hace este. Sin aparente explicación, en Ojo de Agua, una barriada pobre de Caracas, aparece un día Osip Mandelshtam, el poeta ruso al que Stalin envió a Siberia por haber escrito un poema en su contra, en 1934.  Mandelshtam murió cuatro años después, tras padecer juicios, destierros, torturas, enfermedades y hambre. Cuando lo arrojaron a la fosa común del campo de tránsito cercano a Vladivostok, el poeta no era más que un montón de huesos contenidos en la bolsa de su propia piel. Un despojo.



El Régimen Bolivariano, que puso en marcha en el año 2000 la Revolución Cultural –destitución de directores y gestores de forma arbitraria, así como la fusión de colecciones y otros despropósitos-, consiguió horadar y desmoronar la osamenta de las instituciones culturales, al mismo tiempo que demolió las del resto del país. Hizo con los ciudadanos lo que Stalin con Mandelshtam: convertirlos en un desecho. 

Ferrocarril TransiberianoImagen tomada de Xotic travel


Acaso por eso Igor Barreto trasplanta a Mandelshtam e incluso introduce un tren, el ferrocarril Transiberiano, en Ojo de Agua: un lugar donde reina la pobreza, la violencia, la suciedad y en el que la mirada del poeta consigue recorrer el mundo con los ojos del extraño -los ojos de quien no pertenece, del apartado-. La alegoría política al autoritarismo está servida, claro. Pero en este libro hay mucho más que eso. Hay prosa; verso; epitafios a través de los cuales hablan los muertos. Hay belleza e incluso nieve en una ciudad del Caribe. 


San Fernando de Apure y Puerto Miranda.


Nacido en San Fernando de Apure, el corazón del llano venezolano, Igor Barreto es un poeta del paisaje, entendido no como tierra sino como espacio en tensión, como una clave de la representación –además de la carrera de Letras, Barreto estudió Teoría del Arte en Bucarest-. Su obra ha sido traducida al inglés, italiano, francés y alemán. Recientemente, la editorial Pre-Textos publicó en España El campo/ El ascensor (2014), que reúne su obra poética escrita desde 1983 hasta 2013. El muro de Mandelstam (2016), lo más reciente escrito por él, llega a España publicado por Bartleby Editores. Sobre el papel del intelectual, la escritura y la creación habla el poeta en esta entrevista concedida a Vozpópuli.


Vista aérea de Bucarest y el río Dambovita cerca del lago Morii.
Imagen tomada de Freepik



Mandelshtam, un poeta represaliado por el stalinismo, aparece en una barriada caraqueña. La metáfora es política a todas luces. ¿Por qué él?


Hay tres poetas que encarnan la pureza como valor temático, incluso ideológico, en la contemporaneidad: Paul Celan, César Vallejo y Osip Mandelshtam. Ha podido ser cualquiera de los tres, preferí a Mandelshtam, porque es el más cercano al proyecto anacrónico. Él es un hecho del pasado que nos visita en el presente.


Ojo de Agua


¿Y por qué nos visita en Ojo de Agua? Así, sin explicación. Como una aparición, o un invento.


Los guetos y las favelas son lugares donde se suspenden las normas. Incluso lo verosímil se ve alterado. En la pobreza no hay normas. La pobreza no se sabe decir, siquiera. Es una condición que parte del hecho de no poder enunciarse. Un pobre no sabe porqué es pobre, a veces. Sabe que tiene unas necesidades apremiantes pero, más allá de eso, no existe una definición de la cultura de la pobreza, que es la que hace que alguien, aun teniendo dinero, no quiera mudarse a una zona de clase media.  

Hölderlin


La pobreza es una forma de violencia. Ojo de Agua es un lugar muy pobre, y muy violento.  


La violencia está más ligada al hambre que a la pobreza propiamente. La pobreza tiene un lado virtuoso. Heidegger tiene ese ensayo sobre la pobreza, donde parte de unos versos de Hölderlin que la describe no como necesidad, sino como aquella que augura una riqueza por venir. Existe otra pobreza, la pobreza extrema, que yo identificaría como el salto de lo humano a lo animal. El espacio abierto del que habla Agamben.

César Vallejo


La gran clave de este libro se juega ahí. En lo desplazado, lo periférico.


Mandelshtam tiene algo que se parece a la definición de la basura: es un excedente sin destino. Hoy los intelectuales somos excedentes sin destino en la sociedad contemporánea.




¿En la venezolana o en general?


En la sociedad contemporánea. A pesar de que se maquille la situación somos eso: no tenemos un destino para el Estado ni la clase política. Somos fácilmente excluidos. Mandelshtam llega a Ojo de Agua con la fuerza de esa condición. Es una significación del intelectual contemporáneo comparable a la basura.


Eso en las sociedades autoritarias…


Es mucho peor.


¿Este es un poemario producto del escarmiento de las dos décadas de vida en Venezuela?


Por supuesto.

Osip Mandelshtam


¿Cómo ha cambiado la voz de Igor Barreto en estos 20 años de Régimen Bolivariano?


En mi trabajo hay dos momentos: uno donde me centré en el pasado. El otro, corresponde al momento en que decidí abordar el presente. En 2010, escribí El duelo, que es una suerte de reportaje, un relato de dos caballos asesinados que dejan tirados, sin cabeza, en un rastro de sangre. Eso ocurrió. Unos amigos me lo contaron y fui yo mismo a ver esa mancha de sangre que tenía la forma del mapa de Venezuela… ¿Será posible?, me preguntaba.




¿Está hablando metafóricamente?


No, para nada. Esa mancha tenía la forma del mapa de mi país en ese momento. Las protestas en Caracas durante los meses de junio y julio son la demostración de que la clase política es capaz de llevarnos a una masacre. Como estamos en el campo de la alegoría, desciende la imagen del fascismo y la huida de los intelectuales por el puerto de Lisboa. Las utopías suelen ser malignas. Son abstractas. Venezuela vive un momento así, y eso se ve en esa ciudad de utopía con palmeras y cocos. La naturaleza es utópica. Es una suerte de mezcla entre el maoísmo y ciertas reminiscencias del modelo soviético.



En su poemario anterior, Annapurna, un  escritor funcionario explora todos los días con el Google Earth la montaña más alta de los Himalayas. 


Annapurna es un poemario absolutamente político. Un funcionario, que está en su oficina confinado a la exclusión, toma la decisión de irse al Himalaya con el Google Earth y comienza a explorar el mundo épico, la odisea de los escaladores que suben a Annapurna.


Cara sur del Annapurna

 Esa es una experiencia personal. Fui director de publicaciones de museos. Llegado el momento, no me permitieron que editara más catálogos, me quitaron todo, los presupuestos y el equipo de trabajo, y me dijeron: si se quiere jubilar tiene que escribir cartas de agradecimiento. Y así fue, hice diez cartas tipo de agradecimiento para despachar rápidamente lo que me pidieran. Le di la vuelta a mi escritorio contra la pared y comenzaron esos viajes.



Disturbios en una nueva jornada de protestas en Venezuela

https://m.youtube.com/watch?v=IKWRVFPz7W8&pp=0gcJCRsBo7VqN5tD


Todo acto vital es político, sin duda. Pero en su escritura gana terreno.


Lo político siempre está presente en la escritura. Es imposible que no lo esté. Andrés Bello escribió sus silvas casi como un gesto de ocupación de una naturaleza que iba a ser tomada por los movimientos libertadores. La literatura es un gesto de ocupación, uno ocupa el espacio con las palabras que nombra. Las hace suyas. Se apropia del mundo.  Eso sí, conviene hacer la distinción entre eso y  una literatura comprometida al estilo de la intelectualidad marxista. Otra cosa es el tratamiento de lo político desde la perspectiva de lo civil, del excluido. Ese tipo de literatura política es distinta. Mi poesía aborda lo humano frente a la estrategia de ocupación del Estado, de un gobierno. En mis libros se antepone lo humano. Son una reacción ciudadana y civil.  


Andrés Bello

En su libro hay epitafios donde el difunto nos habla. A la manera de la Antología de Spoon River de Edgar Lee, usted apela a la voz de los muertos.


Me interesa la voz de los muertos, porque es la voz de la tradición. Un poeta fue sorprendido con el oído pegado sobre la tierra. Qué haces le preguntaban. Él contestó: estoy escuchando la voz de las madres, de los muertos, de la tradición. La literatura del tiempo nos permite tender un cable con esa tradición. Los muertos hablan y cantan de manera más clara que los vivos. Lo hacen porque tienen a sus espaldas una realidad que suscribe cada cosa que dicen La muerte es un hecho definitivo que nace de la organización de unas partes vividas. Tiene un sentido completo. Lo que se dice en la muerte es más verdadero, porque los vivos estamos hechos aun de trozos, estamos incompletos.



El muro de Mandelshtam. Igor Barreto.
131 Visualizaciones desde el 4 abr de 2017 hasta la fecha de publicación de la entrada




"Poema" de Igor Barreto - "La sombra del apostador. El Gallo Combatiente y su ritual analfabeto"

https://m.youtube.com/watch?v=2BQuq9TutVE&pp=ygUMaWdvciBiYXJyZXRv





Conversación sobre «Il muro di Mandel'stam», de Igor Barreto, con Ricardo Ramírez Requena

https://m.youtube.com/watch?v=fhiIFA0AxHI&pp=ygUMaWdvciBiYXJyZXRv



https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/igor-barreto-libros-reaccion-ocupacion_0_1082292906.html



Enlaces relacionados:


“Balada del preso insomne”, por Leoncio Martínez




El quincuagésimo cuarto aniversario de la revista Poesía y sus homenajes




Mario Briceño Iragorry: 2024 Y LA USURPACIÓN DEL VOTO POPULAR




El poeta Armando Rojas Guardia a Yoyiana Ahumada Licea: La poesía en Venezuela tiene el empeño y la tarea contracultural de oponerse a la barbarie.




JUAN CARLOS MÉNDEZ GUÉDEZ a Rafael Arráiz Lucca: Creo que los militares venezolanos deberían tener mayor participación política de que la que tienen.




La Cuba sin mascarilla



Jaime Ballestas, “El hombre más malo del mundo” a José Pulido: Venezuela fue devorada por hienas



Boves, Castro y Chávez: LOS ANTIHÉROES por Pedro Berroeta



¡Dios santo, cómo aprendí lavando pocetas, Nicolás!



Kafka, la calle y la policía



MANIFIESTO DE AMANTES DE LA CIENCIA FICCIÓN EN VENEZUELA CON MOTIVO DE LOS RECIENTES HECHOS OCURRIDOS EN EL PAÍS DESDE EL MES DE ABRIL DE 2017



Yuri Valecillo y la cacería de brujas en la escenografía de las ciudades



El Plan revolucionario de lectura en Venezuela fue un gran fracaso avalado por muchos escritores

ESCRITORES CON PIEL DE LECTORES/ Richard Montenegro



La Gran Fiesta de los Libros. Por Luis Britto García



CRÓNICAS INVERTIDAS SOBRE PARAÍSOS ARTIFICIALES.

UNA RESEÑA DEL LIBRO "FANTASMAS" DE LUIS LAYA.

Por José Carlos De Nóbrega



William Osuna, poeta venezolano: Ofrecemos un reto: imponerle la paz con canto y poesía en nuestro idioma y en otras lenguas a un sector de la derecha fascista venezolana.



Don Pedro Berroeta, escritor venezolano: "Aquí lo que ha faltado es gobernar con el ejemplo. Ha faltado austeridad".




26/04/2026

domingo, 7 de julio de 2024

El poeta venezolano Igor Barreto necesita ayuda para costear una operación

 



En febrero de 2022, a nuestra amiga Xiomara Jiménez, artista, curadora, investigadora de arte venezolano y esposa del poeta Igor Barreto, le extrajeron la vesícula biliar por cirugía convencional,decidido así por razones médicas, pero que causó una herida de 20 cm y una profusa hemorragia que requirió de transfusión sanguínea.

Durante su recuperación se produjo una hernia post-quirurgica de casi 6 cm. con un dolor agudo persistente, razón por lo cual tuvo que ser operada de nuevo. Sin embargo, el dolor agudo continuó.


En este momento, Xiomara presenta una nueva eventración, una deformación de los planos musculares, una lesión a nivel de los nervios intercostales hacia la zona lumbar y lateral de las costillas, y tiene afectadas los intestinos por la malla que se le ha desplazado y ello le causa un fuerte dolor que le impide levantarse de la cama, sin embargo el dolor agudo continuó.


En este momento, Xiomara presenta na nueva eventración, una deformación de los planos musculares una lesión a nivel de los nervios intercostales hacia la zona lumbar y lateral de las costillas, y tiene afectados los intestinos por la malla que se le desplazado y ello le causa un fuerte dolor que le impide levantarse de la cama, sin contar que le malla pone en riesgo su vida.



Xiomara debe someterse a una nueva cirugía de manera urgente, por esta razón estamos pidiendo ayuda para costear la nueva operación y todo lo que conlleva: exámenes médico pre-operatorios, medicamentos, apósitos quirúrgicos y curas posteriores.



¡Gracias por su solidaridad! DE la meta de 10000 hemos recibido cerca de un 37%, pero aun falta para poder operar.



Zelle: ibareggeti@gmail.com de Irina Barreto Reggeti


Wells Fargo:Irina Barreto Reggeti. Cuenta: 9746183103. 


Routers: Depósito directo: 063107513


Giro electrónico nacional 121000248.


SWIFT internacional WFBIUS6S


Provincial: Igor Barreto, C.I. 3.348.664. Cuenta 0134 0016 0161011800


Cualquier aporte suma. Si no puedes en estos momentos, pásalo por tus redes sociales digitales.


¡Gracias de Corazón!


Enlaces Relacionados: