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viernes, 26 de mayo de 2023

Evguéni Evtuchenko a José Pulido: Cuando hay tanto sufrimiento alrededor es inmoral ser completamente feliz.

 

De izquierda a derecha: José Pulido y Evguéni Evtuchenko


Evguéni Evtuchenko:  Cuando hay tanto sufrimiento alrededor es inmoral ser completamente feliz.

Una entrevista de José Pulido

No hay lado colombiano,

No hay lado peruano.

Solamente hay lado humano.





Esta es una entrevista que le hice a Evguéni Evtuchenko (Nizhneúdinskprovincia de Irkutsk18 de julio de 1932​-TulsaOklahoma1 de abril de 2017en 1984. Hace unos cuantos años. Ha pasado mucha agua por debajo de todos los puentes habidos y por haber.


UNA POESÍA COMPLICADA COMO LA VIDA DE LAS MASAS

En el rojo césped de la alfombra, en el mero centro del hotel, ha caído una nave que se desprendió del cosmos. La puerta metálica del ascensor se abre y sale un tripulante, alto como un poste, en mangas de camisa blanca. Se llama Evguéni Evtuchenko; es sonriente, impulsivo, inmediatamente habla el idioma de los terrícolas para expresar que está hambriento y que con tanta hambre no puede hablar. 

Es el más famoso de todos los poetas grandes de hoy, del presente, tan célebre que en 1963 la revista Life y todos los medios de comunicación del planeta le ofrendaban portadas, comentarios, fotografías, artículos, reportajes, entrevistas, como si Dios hubiese salido de un huevo en la Plaza Roja y llegara volando hasta el capitalismo, dispuesto a hacer su nido en esos lares. Es un poeta tan conocido que sus libros se venden por millones y Estados Unidos decidió (por alguna razón no expuesta todavía) no continuar enamorando a Evtuchenko, pero el nombre del poeta sigue circulando en el norte.

Ya no se dedica mucho a los recitales masivos, pero Evguéni Evtuchenko ha sido el poeta que ha recitado sus poemas ante más público en toda la historia de la humanidad: ni Maiacovski concentró tanta gente en un estadio o una plaza, como la que ha tenido embobada este escritor siberiano, cuya voz expresiva y honda ha conmovido a multitudes dentro y fuera de su país.

TRADUCCIONES

Su estadía en Caracas se debe a que la Asociación de Escritores de Venezuela, presidida por Ramón Urdaneta, le invitó con el respaldo de la Embajada de la URSS, ya que existe un convenio entre escritores de los dos pueblos, que facilita este tipo de actividades. Dicho convenio fue logrado por Urdaneta, en su primera gestión como máximo dirigente de los escritores y poetas venezolanos.

Evtuchenko tiene los ojos transparentes y azules. Algo debe estar sucediendo en el mundo, porque el hombre no es un cobarde ni un huidizo, no se muestra con el cerebro lavado: Algo debe estar pasando, porque esos ojos azules, un poquito agresivos, reflejan poder, sarcasmo, osadía.


Comercial de Marlboro para Televisión en los 70´s 480p



Apenas termina de desayunar, abre su cajetilla de Marlboro, marca que prefiere desde hace más de veinte años, y se dispone a conversar con este diario. Están presentes Ramón Urdaneta, Petruvska Simne, Ian Burliai (Embajada), Yuri Isaev y Elena Dorante

—Me gusta desayunar como los georgianos: con sopa de mondongo —dice, luego que ha comenzado el día con un desayuno mitad criollo mitad gringo. 

En ese instante se le pregunta:

—Su último libro ¿está traducido al español?

—No. Mis poemas han sido traducidos a setenta lenguas, pero en español no me siento feliz, porque en español todavía no tengo buenas traducciones. Traducir poesía es como tocar una mariposa: Un movimiento sin tacto y se caen los colores de las alas y después la mariposa no vuela con el mismo cuerpo. Por eso sueño encontrar a alguien que pueda traducirme bien al español. Yo escribo en rima y también en versos libres, pero creo que es mejor no traducir mis rimas, si no se hace en buena prosa. 

Segundo cigarrillo. La administradora del hotel le dice al gerente que pida un autógrafo a Evguéni porque le admira “hace muchos años”.

—¿Qué escribe en estos días?

—Tengo una novela que es para mí muy importante. La he titulado El lugar de las fresas silvestres y el tema es un mosaico. Hablo de la vida pre revolucionaria, la de los primeros años de revolución, luego de la vida de un poeta, un geólogo, narro el último día de Salvador Allende como lo imagino: Lo conocí perfectamente. Es una novela muy libre, que no tiene forma geométrica. En Rusia se han vendido cuatro millones y medio de ejemplares. Pronto saldrá en Estados Unidos, en inglés y español.

—¿Cómo ha sido recibida esta novela en la URSS y en otros lugares?

—Ha habido muchas discusiones: Algunos críticos dicen que la obra es genial, otros me atacaron y dijeron que era una obra inmoral. Algunos críticos, hipócritas, me culparon de que esa novela glorifica y elogia el donjuanismo. Eso no es verdad. La he escrito con variedad, como una sopa rusa, que lleva todos los vegetales. Mi sopa incluye hasta carne de autor.

¿QUÉ LE SUCEDIÓ?

Había que preguntarle si se siente libre, si escribe lo que quiere, si es feliz, si es disidente. Con su segundo cigarrillo enciende su tercer cigarrillo. Quizás es el cuarto cigarrillo. “Tengo que explicar en detalles” expresa.

—Empecé a escribir desde muy joven, soy un poeta provisional desde los 15 años. No terminé la escuela ni la universidad, me expulsaron por mal comportamiento. Durante esos años publiqué ciento veinte mil versos. Hoy, he publicado tres volúmenes de poemas de toda mi obra y he seleccionado sólo cincuenta mil versos: El resto me parece que no ha pasado la prueba del tiempo. El setenta por ciento de lo que escribí, aunque siempre fue muy sincero, lo eliminé… la mierda también puede ser sincera.

Le han traído un jugo de melón, que se ha tomado con algo de sed. Sin embargo, no parece afectado en lo más mínimo por el sol del trópico.

—Durante su tiempo —continúa— Pushkin, el gran poeta ruso, vendía apenas tres mil ejemplares de sus obras. Cada libro costaba mucho y sólo los aristócratas podían leer. Para los años de la revolución de 1917, el setenta por ciento de los rusos era analfabeta. Vladímir Maiakovski realizó una revolución, al inclinar al pueblo hacia la poesía, leyéndole en estadios y plazas. Sus libros alcanzaron tirajes de veinticinco a treinta mil ejemplares. Boris Pasternak sólo pudo vender dos mil libros, siendo más complicado que Maiakovski. Este, con su poesía, hizo más primitivo el lenguaje de una manera adrede, para ser más comprensible a las masas.


Mayakovski en un retrato de 1924


—¿Esto qué significa?

—Que el poeta tiene que ser más adelantado que el pueblo para elevar la cultura. Es lo que sucede ahora. Nosotros, mi generación, quisimos renovar la tradición de Maiakovski sacando la poesía a los estadios. Cuando organizamos el recital de poesía de 1955, en la Plaza Maiakovski, se congregaron treinta y cinco mil personas. Nuestra generación escribía poemas dirigidos a las masas, pero ya no era necesario bajar el nivel sino elevarnos al nivel de las masas. Es lo que ha pasado con Pasternak: Cuando vivió era leído por una élite, ahora los obreros lo leen, lo entienden.

—¿Cuál es su propósito entonces?

—No bajar la poesía sino hacerla tan complicada como la vida de las masas. Quiero hacer poesía polifónica, quiero ser comprensible para todos los obreros y al mismo tiempo para el sabio más inteligente. Esa tarea es muy complicada: La poesía es ahora el género más popular de nuestro país.

—¿Es posible que haya un país donde se venda mucha poesía?

—Para mis volúmenes de la antología faltó papel y sólo se editaron setenta y cinco mil ejemplares y ha habido más de tres millones de personas haciendo peticiones para adquirirlos. Sin embargo, este libro ha sido objeto de especulaciones en el mercado negro de la poesía (se sonríe), costaba tres rublos cada ejemplar y en ese mercado negro lo venden entre setenta y cien rublos.

EVTUCHENKO Y EL CINE

Se ha conocido a través de las agencias internacionales, que Evguéni Evtuchenko acaba de terminar su primera película, Kindergarten, en cuya trama mira la Segunda Guerra Mundial a través de los ojos de un niño de ocho años.

—El guion es mío y la dirección también y en esa película tengo un pequeño papel, como un ajedrecista loco que se cree campeón mundial- dice el poeta. En realidad fue campeón de tenis de mesa y sabe jugar bastante el ajedrez. Quizás ese personaje, que se cree campeón de ajedrez, contiene toda la ironía de Evtuchenko.

—Yo me siento alumno del neorrealismo italiano, —comenta— y de Fellini. Mi película es una mezcla de Ladrón de bicicletas y Amarcord; el único actor profesional que trabaja allí es el de Mefisto, Klaus María Brandauer; yo le escribí que no tenía ni un dólar para pagarle, sólo la hospitalidad rusa. No lo conocía personalmente, él vino y trabajó gratis para nosotros, porque yo fui una especie de padrino de bodas suyo.

Sexto o séptimo cigarrillo. La cajetilla se ha desinflado. Las manos de Evtuchenko tienen algunas sombras de nicotina. Las uñas muestran restos de clorofila: eso parece mostrar que le gusta andar entre jardines, entre plantas.

Klaus me contó que, siendo un joven de 17 años, caminaba por las calles de Viena con un libro mío en la mano. En un parque, una muchacha leía el mismo libro y esto hizo que hablaran de ello; ella es ahora directora de cine y televisión y es su esposa. 

Esta película, de acuerdo a lo que manifestó Evtuchenko, es un mensaje para la humanidad, un mensaje contra la Tercera Guerra Mundial.

LOS MOSQUETEROS

Como primicia, Evtuchenko adelanta que hará una próxima película sobre las últimas páginas del libro de Dumas, cuando los mosqueteros mueren. Se titulará El fin de los mosqueteros. Los mosqueteros, de jóvenes, mataban por diversión, su heroísmo era utilizado por reyes y reinas, para resolver pequeñas intrigas, para estrechos intereses. Será una película con mucha filosofía.

Feliz, como un muchacho que se divierte, Evguéni Evtuchenko siente placer al apuntar:

—Yo seré un Dartagnan viejo; Peter Ustinov será Portos; un italiano hará de Athos; Brandauer será Aramis y Jean Paul Belmondo sería mi lacayo. Los lacayos se convierten en ricos y los mosqueteros vuelven a ser pobres, como cuando estaban jóvenes.

Evtuchenko habla luego de que ya no repite aquellos recitales ante multitudes; el año pasado cuando cumplió 50 años de edad, ofreció un recital a unas diecisiete mil personas.

Se le ha planteado la interrogante de por qué no lo hace con la frecuencia de otros tiempos. 

—No lo hago muchas veces porque es cosa muy peligrosa: Puedes hundirte en el más ruidoso aplauso, perder el control y eso es algo de dos filos. Creo que el escritor debe tener un gnomo sardónico dentro de su alma, que lo pinche. El escritor debe hacer humorismo de sí mismo y no olvidar que nuestra tarea es contar las experiencias de la gente que no escribe.

—¿Cuántos libros suyos se han vendido en la URSS hasta ahora?

—Se han vendido veinte millones de ejemplares y yo digo que soy poeta de los que no escriben poesía, soy narrador. La poesía debe ser confesión de ti mismo, y también la posibilidad de dar una voz con eco a quienes no pueden confiar sus propias experiencias. Soy un narrador, no invento cosas. Le tengo envidia a los poetas metafísicos: no tengo imaginación…

—Le pregunté antes si era feliz.

Sólo los idiotas pueden ser completamente felices, absolutamente felices: Cuando hay tanto sufrimiento alrededor no hay derecho a ser totalmente feliz: Es inmoral ser completamente feliz. 

—¿Cuáles son los momentos más difíciles para un escritor?

—El primero no ser reconocido. El momento en que nadie te reconoce. Luego ser reconocido y olvidar que se fue desconocido una vez. Sólo un escritor grande se comporta como si fuese un desconocido. Eso es muy importante, de lo contrario se pierde el sentido de la frontera que hay entre el bien y el mal. 

Evgueni Evtuchenko se ha quedado pensativo apenas la milésima parte de un segundo. Se ha tomado un jugo de naranja y ha encendido, con el último fósforo de una caja, el penúltimo cigarrillo Marlboro. Es un hombre muy libre y podría asegurarse que representa algo que tal vez nadie represente en el mundo con tanta fuerza: Evtuchenko es como el poder de la poesía por encima de todo. Esto le transforma en una combinación de utopía y mito. 

Él es, para el capitalismo, el atractivo número uno del socialismo, y para el socialismo es el desprejuiciado revolucionario, capaz de reflejar la parte buena y aprovechable que pueda tener el capitalismo.


En síntesis: Evtuchenko es la vida. Su poder radica en ser todo lo contrario al dogmatismo que robotiza al mundo.

Mueve sus manota-manzana-manopla-derecha, fuerte y sensible a la vez. Un diamante del tamaño del ojo de un pez brilla en su sortija, y sus ojos transparentes también brillan.

Mirando hacia el iluminado día venezolano, como un gran niño caído del espacio, Evtuchenko dice, respondiendo a otra pregunta: “Debe existir vida en otros planetas, estoy segurísimo”.

El Nacional, 16 de marzo de 1984.



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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne

José Pulido

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

(Ha fundado y dirigido varios suplementos y revistas de literatura. Si se requiere información detallada sobre estas publicaciones, favor solicitarla a este  correo: jipulido777@gmail.com)

Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en SalamancaEn el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

Publicaciones más recientes:

El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.

Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.

Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.

Poemario Heridas espaciales y mermelada casera editado por Barralibro Editores

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Una entrevistade José Pulido



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Una entrevista de José Pulido



















































domingo, 3 de julio de 2022

A LAS ORILLAS DE SHEREZADE

 

Kay Nielsen. Las mil y una noches.



12/10/2018


EN LA ORILLA DE LA FICCIÓN


Carlos Yusti


Vladimir Nabokov, en su introducción a su Curso sobre el Quijote, escribió que era bueno hacer todo lo posible por no caer en el fatídico error de buscar en las novelas la llamada “vida real”, y subrayaba: “Vamos a no tratar de conciliar la ficción de los hechos con los hechos de la ficción. El Quijote es un cuento de hadas, como lo es Casa desolada, como lo es Almas muertas. Madame Bovary y Ana Karenina son cuentos de hadas excelsos. Pero sin estos cuentos de hadas el mundo no sería real”. Con esto más o menos claro, de que las grandes novelas no son más que inventos bien estructurados de la imaginación, el lector se encamina hacia la ficción dispuesto a creerlo todo, a tenerle pasión (o descuido) a determinado personaje e incluso a darle más cualidades reales que a nuestros propios vecinos.



    De joven llega uno a ser un lector depredador que lee de todo sin discriminar nada, luego la madurez se encarga de colocarlo todo en perspectiva.

 



Me inicié como lector leyendo suplementos y comiquitas, luego pasé a las novelitas vaqueras y después a Corín Tellado, Barbara Cartland y las fotonovelas del Santo y otras con ribetes más pornos que eróticos.


El primer libro que leí de verdadera literatura fue uno de Stendhal, Rojo y negro. Ese libro me hechizó. Las razones: me identifiqué con el personaje principal. Julián Sorel era un autodidacta sin escrúpulos dispuesto a ser alguien en la sociedad decimonónica francesa. Su visión era lo militar (con sus sueños afiebrados e infantiles sobre el pasado napoleónico) o lo eclesiástico (aunque su espiritualidad se apoyaba sólo en el conocimiento al caletre de la Biblia). Aunque yo no tenía un pelo de arribista, pero sí algo de autodidacta, ese personaje decidió mi destino lector.


En esa etapa de juventud (improductiva y vaga) leí casi todo lo que había escrito Thomas Mann, excepto La montaña mágica que nunca llamó mi atención. Me gustaba en sus novelas esa arquitectura compositiva del lenguaje, esas catedrales imponentes de palabras concatenadas con una belleza limpia y perfecta. No me importaban las tramas ni los personajes, sino el lenguaje, que en Thomas Mann era faustuoso, brillante y casi milagroso. Luego, con algunos años encima, he tratado de leerlo, pero me ha resultado infructuoso, y esa fascinación que sentía por sus frases, sus párrafos construidos con exquisitez y armonía se había esfumado. Algo similar me sucedió con Hermann Hesse y su novela El lobo estepario. De joven llega uno a ser un lector depredador que lee de todo sin discriminar nada, luego la madurez se encarga de colocarlo todo en perspectiva, es decir de agrisarlo todo y untarle una pátina de solemnidad y almidón a la existencia para no incordiar a los administradores de esa caricatura que llaman Estado.


El hombre necesita historias para vivir, necesita inyectarse su dosis diaria de ficción (sea oral o escrita) para sobrevivir. Las mil y una noches es un libro que recopila un conjunto de cuentos orales árabes y de otras regiones del Oriente. Aunque tiene la particularidad de tener una historia central que sirve de columna vertebral a las otras historias. Es la archiconocida historia de Sherezade y el rey visir atormentado.


Kay Nielsen. Las mil y una noches.


Este rey sale un día de su palacio y se despide dichoso de su esposa. Regresa antes de lo previsto para descubrir a su amantísima esposa en brazos de un amante. Como es lógico de esos tiempos, del honor masculino y otras sandeces en ese tenor, asesina al amante y decapita a su esposa. No obstante esto no calma su dolor y entonces en su locura desposa cada noche una doncella y a la mañana siguiente ordena que la decapiten. Sherezade, que “había leído los libros, los anales, las leyendas de los reyes antiguos y las historias de los pueblos pasados… y era muy elocuente y daba gusto oírla”, tiene otras hermanas y para salvarlas fragua un plan. Su estratagema es simple: en la noche cuenta una historia que se alarga hasta la mañana siguiente. Con la llegada del sol la historia llega a su punto culminante y si el rey manda a ejecutar a Sherezade no sabrá el desenlace de la historia. Lo que le permite a Sherezade ganar un nuevo día para comenzar otra historia distinta más fantástica y llena de aventuras que la anterior. Son cuentos memorables los de Aladino y la lámpara maravillosa, Alí Babá y los cuarenta ladrones o las aventuras de Simbad el marino.



    El narrador de historias vive en esa orilla extraordinaria de la ficción y uno como lector, de vez en cuando, cruza hacia ese narrador de cuentos con el único propósito de conocer una historia nueva.


LA BALADA DE BUSTER SCRUGGS Tráiler Español Latino (Netflix, 2018) James Franco, Coen

https://m.youtube.com/watch?v=y8ydTcF4uXI 

LA BALADA DE BUSTER SCRUGGS Tráiler subtitulado Español Latino (Netflix, 2018) Hermanos Coen.


La contraparte de ironía trágica de Sherezade puede ser el personaje de uno de los relatos de La balada de Buster Scruggs, película de los hermanos Coen, que narra con imágenes los cuentos de un libro viejo (ilustrado) de breves episodios del oeste americano. Se trata de un vendedor ambulante que en un carromato cruza las montañas en invierno llevando su inusual mercancía. Llega a un pueblo y transforma el carro en un pequeño escenario vacío. Unas cortinas que se cierran le sirven de telón. Luego va pegando carteles, anunciando su mercadería: un orador. La gente poco a poco se aglutina frente al escenario del carreta y cuando se despliega la cortina descubre al orador, impecablemente vestido, maquillado y con una luz cenital de lámpara que le ilumina. Tiene algo angelical. Lo impactante es que no tiene brazos ni piernas. Es sólo un torso parlante. Su aspecto es llamativo, pero del asombro inicial los espectadores pasan a maravillarse por el tono discursivo del orador, ante su dicción impecable, su memoria y sus apasionadas modulaciones para trasmitir el discurso, que es una especie de collages de otros discursos; con algo de Emerson, con fragmentos del famoso discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln e incluso se aprecian segmentos de alguna obra de Shakespeare. Al terminar el discurso el vendedor pasa el sombrero y recoge algunas monedas. Entre el vendedor y el orador no existe vínculo alguno, ni siquiera conversan entre ellos. El vendedor lo alimenta y lo cuida, pero no como una persona, sino como otra cosa, e incluso viaja en el carro con los otros cachivaches como si sólo fuese otro adminículo más. Un día en un pueblo hay una atracción más singular que el orador: una gallina que es capaz de sumar. El vendedor la compra. En un recodo del camino se detiene. Hay un puente y debajo transita un caudaloso río. El destino del orador está sellado. Luego vemos el carromato proseguir su camino. Ya no está el orador entre los objetos, sólo se ve a la gallina, la cual estará hasta que aparezca algo más insólito que vender. Lo demás se intuye. Quizás el vendedor compró el orador a otro comerciante. La metáfora sutil de esta historia podría ser las palabras con su poder hipnotizante, aunque el vendedor crea que la condición minusválida del orador sea lo que deslumbra a la audiencia.


Alguien habla, cuenta. Así comienza la literatura. Sin saberlo comencé a hipnotizarme con las palabras en el barrio Bello Monte 2, escuchando los cuentos burlescos o de horror en los velorios.


El narrador de historias vive en esa orilla extraordinaria de la ficción y uno como lector, de vez en cuando, cruza hacia ese narrador de cuentos con el único propósito de conocer una historia nueva, un relato de hadas donde los dragones se convierten en princesas, recordando aquello escrito por Rilke: “…Quizá todos los dragones de nuestra vida sean princesas que sólo esperan vernos una vez hermosos y valientes. Quizá todo lo horrible, en el fondo, no sea en realidad nada, y sí sólo algo indefenso y desvalido que solicita nuestra ayuda”. Por eso estamos ganados por la ficción, para hacerle frente a todo lo horrible y por una vez vivir con arrojo y valor nuestra propia historia.


Tomada de la Revista Escaner.


Rimsky Korsakov - Scheherazade (Şehrazat)

Rimsky Korsakov - Scheherazade (Şehrazat) From the Album: Barış Manço - Sözüm Meclisten Dışarı (1981 / Turkey)


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Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.

Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal


viernes, 15 de abril de 2022

Para entrar en la "Zona" de Stalker





Stalker para la gente que no se molestara en verla

Mar. 10 , 2012



Publicado en La Tercera, 10 de marzo de 2012

En Zona Geoff Dyer narra Stalker escena tras escena y  anota ideas brillantes sobre Tarkovsky.

Hace un par de meses vi Stalker por primera vez. Fue una experiencia tan compleja y perturbadora que inmediatamente me puse a buscar libros sobre Tarkovsky, un director con el que estaba muy en deuda, pues hasta entonces sólo conocía la magnífica Solaris. Descubrí que en algunos meses el escritor inglés Geoff Dyer publicaría Zona, nada menos que todo un libro sobre Stalker. Una cosa lleva a la otra: como no había leído nada de Dyer, para entretener la espera me puse a leer uno de sus libros más conocidos, Yoga for people who can't be bothered to do it. Quedé deslumbrado. Acababa de descubrir a un cronista-ensayista genial, alguien que podía escribir sobre sus viajes y sus experiencias con las drogas en un tono casual, casi al paso, como si fueran cosa de todos los días; alguien que parecía encontrar lo sublime sin buscarlo (digamos, un anti-Chatwin). Por supuesto, esas experiencias son únicas, rarísimas, y el talento de Dyer consiste en lograr que nos relacionemos con ellas y las sintamos cercanas, al alcance de nosotros.

Geoff Dyer. Fotografía de Matt Stuard. Imagen tomada de Financial Times.



Zona: A book about a film about a journey to a room es un libro peculiar. Dyer no tiene la voz del ensayista académico que se lo sabe todo, que antes de hablar sobre algo ha investigado el tema hasta agotarlo. De hecho, una de las marcas de su estilo es el desarmar al lector mostrándole lo mucho que no sabe del tema. Menciona, por ejemplo, que alguien ha escrito sobre las similitudes entre la película de Tarkovsky y El mago de Oz, para luego señalar que él no puede corroborarlo porque jamás ha visto El mago de Oz. Puede sonar a broma, pero es un recurso que funciona. Otro recurso es el de posicionarse claramente como un fanático, un groupie de los peores, alguien que puede escuchar argumentos en contra de Stalker, pero no los entiende: para él el cine ha sido inventado sólo para que algún día alguien pueda filmar Stalker, y Tarkovsky es, entre otras cosas, "visionario, poeta y místico" y también "un profeta". Los superlativos que Dyer le dedica al director y a la película son agotadores. Hasta quienes coinciden con él pueden llegar a ponerse a la defensiva.

Trailer El Mago de Oz (1939) 75th Anniversary - Español Latino


Zona se lee como un libro experimental, un tardío experimento vanguardista: Dyer narra Stalker de manera detallada, agotadora, escena tras escena; los que no la han visto se quedarán con la sensación de que quizás ya no sea necesario verla (lo cual iría contra el argumento de Dyer). En medio de esa narración aparecen brillantes intuiciones sobre el arte de Tarkovsky: cómo el director soviético y ruso mostró el "potencial visionario del cine, del espacio"; cómo la verdad definitiva de la película es ontológica (a cada individuo le ha sido reservado un objetivo especial, y la vida consiste en descubrir ese objetivo y llevarlo a cabo); cómo Stalker puede verse como una crítica encubierta del fracaso del comunismo; cómo esta película y otras de Tarkovsky enseñan a descubrir "la magia de lo ordinario que ha sido descartado, la arqueología fílmica de la cotidianidad".


Stalker - Andrei Tarkovsky (trailer for 2017 new restoration).


Dyer jamás disocia el análisis de su experiencia personal. Sabe que el lugar especial que ocupa Stalker está muy relacionado con el momento específico en que la vio, y de ahí concluye que quizás no haya experiencias cinematográficas tan potentes como las de la adolescencia o la juventud. Un análisis de los deseos profundos en Stalker lo lleva a considerar sus propios deseos (un trío irrealizable con dos mujeres, por ejemplo), y su búsqueda de la proyección de la película en las cinematecas de todas las ciudades que ha visitado le permite reflexionar sobre la imposibilidad de ver nada de "valor cinemático" en una televisión ("el gran cine debe ser proyectado" ).




En Zona hay golpes bajos innecesarios, ataques obvios al abuso de efectos especiales por parte de Hollywood o a la mediocridad de buena parte de lo que se ve en las pantallas de hoy. Son detalles menores; el libro de Dyer es revelador: nos dice cosas nuevas tanto de Tarkovsky y su película como del autor de este estupendo ensayo-crónica.



Stalker-Final Scene.





jueves, 31 de marzo de 2022

ANDREI TARKOVSKI: No tengo idea alguna de lo que puede significar el concepto de felicidad




Reflexiones sobre arte. ANDREI TARKOVSKI

Una persona verdaderamente libre no puede ser libre en un sentido egoísta. La libertad del individuo tampoco puede ser el resultado de un esfuerzo social. Nuestro futuro depende de nosotros mismos y de nadie más. Y nos hemos acostumbrado a compensar todo con el esfuerzo y el sufrimiento ajenos, ignorando el sencillo hecho de que en este mundo todo está relacionado y que no existe la casualidad, aunque sólo sea porque tenemos una voluntad libre y el derecho a decidirnos entre el bien y el mal. 

Por supuesto que las posibilidades de la propia libertad se ven limitadas por la libertad de los demás. Pero me parece importante indicar que la falta de libertad siempre es consecuencia de la cobardía y la pasividad interiores, el resultado de la falta de decisión en pro de la expresión de la propia voluntad, acorde con la voz de la conciencia. 

Vladimir Korolenko. Imagen tomada de Depositphotos.



En Rusia es usual citar al escritor Korolenko, según el cual, «el hombre ha nacido para la felicidad como el pájaro para volar». En mi opinión, no puede haber nada más lejano a la naturaleza de la vida humana que esta frase. 

En realidad, no tengo idea alguna de lo que puede significar el concepto de felicidad. ¿Contento? ¿Armonía? ¡Pero si el hombre siempre está descontento y no tiende a solucionar cosas concretas, factibles, sino hacia el infinito...! Y ni siquiera la Iglesia consigue calmar esas ansias de absoluto, porque desgraciadamente no parece sino una fachada hueca, una caricatura de las instituciones sociales, que se dedican a organizar la vida práctica. La Iglesia de hoy ha resultado ser incapaz de compensar el sobrepeso materialista y técnico con una llamada a la vida del espíritu. 

En el contexto de esta situación, la función del arte reside -para mí- en expresar la idea de la libertad absoluta de las posibilidades interiores y espirituales del hombre. En mi opinión, el arte siempre ha sido un arma en la lucha del hombre contra la materia, que amenaza con devorar su espíritu. No es casualidad que el arte, en los milenios de historia del cristianismo, siempre se haya desarrollado en las cercanías de las ideas y los principios de la religión. Ya por su mera existencia está promoviendo dentro del hombre, un ser disarmónico, la idea de armonía. 

 Imagen tomada de Cultura.com.ar




El arte ha dado figura a lo ideal y ha aportado así un ejemplo del equilibrio entre lo ético y lo material. Ha demostrado que ese equilibrio no es ni mito ni ideología, sino que puede ser una realidad también en nuestras dimensiones. El arte ha expresado el ansia de armonía de la persona y su disposición a luchar consigo mismo, para establecer en el interior de su persona el ansiado equilibrio entre lo material y lo espiritual. 

Si el arte expresa lo ideal y el ansia de lo infinito, no puede servir a fines pragmáticos sin arriesgarse a perder su autonomía. Lo ideal lo actualizan objetos que no existen en la realidad cotidiana, pero que a la vez son imprescindibles para la esfera de lo espiritual. 

Una obra de arte manifiesta ese ideal que en el futuro será propio de toda la humanidad, pero que de momento es accesible para unos pocos, sobre todo para los genios que se toman la libertad de contrastar lo normal con aquella conciencia ideal que toma forma en su arte. 

Andrei Tarkovski. Imagen tomada de Cultura.com.ar




De esta manera, el arte es por esencia aristocrático y establece —a causa de su mera existencia— la diferencia entre dos potenciales, que aseguran el movimiento ascendente de la energía interior, desde lo más bajo hacia lo más alto, con el fin de conseguir un perfeccionamiento interior, espiritual, de la personalidad. 

Al hablar aquí del carácter aristocrático del arte, me estoy refiriendo —claro está— al ansia del alma humana de buscar la justificación moral, el sentido de su existencia, que de este modo consigue una mayor perfección. En este sentido, todos, en último término, estamos en la misma situación y tenemos las mismas posibilidades de adherirnos a una elite aristocrática. Pero el núcleo del problema reside precisamente en el hecho de que no todos hacen uso de esa posibilidad. 

Ahora bien, el arte va haciendo ofertas siempre nuevas a la persona para que ésta se examine a sí misma en el marco del ideal que el arte le ofrece. Pero volvamos a Korolenko, que definía el sentido de la existencia humana como el derecho a la felicidad. Esto me recuerda el libro de Job, en que a Elifaz dice: «Ninguna cosa sucede en el mundo sin motivo: que no brotan del suelo los trabajos. Porque el hombre nace para trabajar, como el ave para volar» (Job V, 6). 

Imagen tomada de Cultura.com.ar




El sufrimiento nace de la insatisfacción, del conflicto entre el ideal y la situación en la que uno se encuentra en ese momento. Mucho más importante que el sentimiento de «felicidad» es el fortalecer el alma en la lucha por aquella libertad verdaderamente divina. El arte refuerza lo mejor de lo que es capaz el hombre: la esperanza, la fe, el amor, la belleza, la devoción o lo que uno sueña y espera. 

Si alguien que no sabe nadar se lanza al agua, su cuerpo —no él mismo— comienza a hacer movimientos instintivos para no hundirse. También el arte es algo así como un cuerpo humano echado al agua: existe como un instinto, que no permitirá que la humanidad se hunda en el campo espiritual. En el artista se expresa el instinto interior de la humanidad. 

Pero, ¿qué es el arte? ¿Lo bueno o lo malo? ¿Procede de Dios o del diablo? ¿De la fuerza del hombre o de su debilidad? ¿Es quizá una prenda de la comunidad humana y una imagen de armonía social? ¿Es ésa su función? 


Tarkovsky's SOLARIS (Trailer) - coming Nov. 30 | Austin Film Society.



Es algo así como una declaración de amor. Un reconocimiento de la propia dependencia de otros hombres. Es una confesión. Un acto inconsciente, que refleja el verdadero sentido de la vida: el amor y el sacrificio. Pero si dirigimos la mirada hacia atrás, reconocemos que el camino de la humanidad está lleno de cataclismos y de catástrofes. 

Descubrimos las ruinas de civilizaciones destruidas. ¿Qué ha sucedido con ellas? ¿Por qué se agotó su aliento, su voluntad de vivir y sus fuerzas morales? Supongo que nadie creerá que todo eso tiene una causa material. Una idea así me parecería salvaje. Y al mismo tiempo estoy convencido de que hoy volvemos a estar al borde de la destrucción de una civilización porque ignoramos plenamente el lado interior y espiritual del proceso histórico. Porque no queremos reconocer que nuestro imperdonable y pecaminoso materialismo, un materialismo que no conoce la esperanza, ha traído infinitas desgracias sobre la humanidad. Es decir, creemos que somos científicos y dividimos, para conseguir una mayor fuerza de convicción en nuestras cavilaciones científicas, el indivisible proceso de la humanidad en dos partes, haciendo luego de una sola de sus motivaciones la causa de todo.

De esta manera intentamos no sólo justificar los fallos del pasado, sino también proyectar nuestro futuro. Quizá se demuestre en tales errores la paciencia de la historia, que espera que el hombre alguna vez consiga escoger bien, sin tener que terminar en un callejón sin salida en el que la historia, una vez más, corrija el fallido intento por medio de otro paso, esta vez más exitoso. En ese sentido, es verdad lo que afirman tantos: de la historia nadie aprende y la humanidad suele, simplemente, ignorar la experiencia histórica. 

Dicho en otros términos, toda catástrofe de una civilización descubre sus fallos. Y si el hombre tiene que reemprender su camino desde el principio, se demuestra así que su andadura hasta entonces no estaba marcada por el perfeccionamiento espiritual. Con cuánto gusto querría uno abandonarse, entregarse de vez en cuando a otra concepción del sentido de la vida humana. 

Oriente siempre ha estado más cerca que Occidente de la verdad eterna, pero Occidente ha devorado a Oriente con sus exigencias materiales en la vida. Basta con comparar la música occidental con la oriental. El mundo occidental grita: ¡Éste, éste soy yo! ¡Miradme! ¡Escuchad cómo sufro y cómo amo! ¡Qué infeliz y qué feliz puedo ser! ¡Yo! ¡Yo! ¡Yo! El mundo oriental no dice una sola palabra de sí mismo. Se pierde absolutamente en Dios, en la naturaleza, en el tiempo, y se encuentra a sí mismo en todo. Es capaz de descubrir todo en sí mismo. 

La música del Tao: China, seiscientos años antes de Cristo. Pero, ¿por qué no triunfó esa idea soberana? Es más: ¿por qué se hundió? ¿Y por qué la civilización que había desarrollado no llegó hasta nosotros en forma de un proceso histórico determinado y perfecto? Es patente que esas ideas entraron en colisión con el mundo material que las rodeaba. Lo mismo que el individuo con la sociedad, también esa civilización entró en colisión con otra. Pero sucumbió no sólo por esto, sino también a causa de su confrontación con el mundo material, con el «progreso» y la tecnología.

Las ideas de la civilización oriental son un resultado, la sal de la tierra; de ellas fluye verdadera sabiduría. Pero según esa lógica oriental, la lucha es un pecado. El núcleo de la cuestión reside en que vivimos en un mundo de ideas que nosotros mismos creamos. Dependemos de sus imperfecciones, pero también podríamos depender de sus ventajas y valores. 

Y ya llegando al final, y en confianza: aparte de la imagen artística, la humanidad no ha inventado nada de manera desinteresada. Y por eso quizá realmente consista el sentido de la existencia humana en la creación de obras de arte, en el acto artístico, ya que éste no posee una meta y es desinteresado. Quizá se demuestre precisamente en ello que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios.

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Entrevista completa a Andrei Tarkovsky - Subtitulada al español (HD).



ANDREI TARKOVSKI - Biografía

(1932-1986)

Cineasta ruso, hijo del célebre poeta Arsenio Tarkovski, que creció en la colonia de artistas de Peredelkino, cerca de Moscú. Después de estudiar en la escuela estatal de cine durante el periodo que siguió a la muerte de Stalin, se graduó en 1960. Su primera participación en el cine fue en una película basada en la historia de un espía infantil durante la II Guerra Mundial que, con el título La infancia de Iván, ganó el León de Oro del Festival de Cine de Venecia en 1962, lanzando a Tarkovski como el líder de una nueva generación de cineastas soviéticos. Su siguiente proyecto era una ambiciosa visión de la Rusia medieval, centrado en la misteriosa figura de un célebre pintor de iconos, que resultó demasiado ambiguo en el aspecto religioso, por lo que la película definitiva Andréi Rublev, rodada entre 1964 y 1965, no fue estrenada hasta 1969. Una historia de ciencia ficción, Solaris (1972), encontró menores obstáculos a pesar de continuar con las preocupaciones espirituales del cineasta, que aparecerían de nuevo en El espejo (1974), en la que empleó recuerdos fragmentarios de su infancia y poemas de su padre para crear una declaración personal que es también la biografía de una generación. Volvió a la ciencia ficción con Stalker (1979), que parecía una alegoría abiertamente religiosa y agudizaba el conflicto entre las autoridades soviéticas y el éxito internacional del autor. Después de rodar en Italia Nostalgia (1983), película sobre un compositor ruso del siglo XVIII que vuelve a casa a suicidarse, Tarkovski anunció públicamente que no volvería a la URSS. Mientras crecía su fama, apareció una colección de escritos suyos, y en 1986 rodó su última película en Suecia, Sacrificio, una coproducción internacional franco-sueca donde se percibe la influencia del maestro sueco Ingmar Bergman. Su muerte en el exilio  -murió en París de un cáncer pulmonar, a los 54 años- conmocionó a la comunidad cinematográfica rusa y las exequias de su muerte fueron una manifestación popular que evidenciaron la decadencia del régimen soviético. El entierro de Tarkovski se celebró en 1987, en el cementerio parisino de Sainte-Geneviève-des-Bois, después de renunciar Tarkovski en vida a ser repatriado a la Unión Soviética: “No retornaré al país que nos ha hecho sufrir tanto a mí y a los míos, ni vivo ni muerto”5, escribió. A su sepelio asistieron entre otros, dos personas significativas en el  mundo musical, el director y pianista Daniel BarenboimMstislav Rostropovich, que interpretó, como no podía ser de otra manera, una Suite para violonchelo de Bach en su memoria. En la lápida de su tumba, un cruz eslava, un árbol y esta inscripción: “Al que vio al ángel”. 

Con su nombre se instituyó un premio que recibió en 1989 el animador ruso Yuri Norstein.  

Fuente: www.epdlp.com

FILMOGRAFÍA:

El violín y la apisonadora (1960)

Premio de Licenciatura en el VGIK (1960).
Primer Premio en el New York Student’s Film Competition (1961).


La infancia de Iván (1961)

Premios: 

Venecia: León de Oro (ex aequo con Crónica familiar, de Valerio Zurlini) (1962).
San Francisco: Golden Gate Prize al mejor Director (1962).
Acapulco: Primer Premio y Diploma por "Dirección poética contra la guerra" (1962).
Palenque: Cabeza de Oro (1963).
Varsovia: Premio del Club de Críticos de Cine Polacos a la mejor película (1963).
Lublin: Premio Czarcia-Zapa a la mejor película extranjera (1963).
Nueva York: Premio D. Selznick, Laurel de Plata (Premio de la Crítica Americana) por "la podereosa contribución de la película a la paz" (1963).
Delhi: Premio en el Festival Nacional (1963).


Andrei Rublev (1966)

Premios

Cannes: Premio de la Crítica Internacional —FIPRESCI— (1969).
París: Premio de la Asociación de Críticos de Cine (1969).
París: Estrella de Cristal de la Academia Francesa a la mejor actriz (1972).
Helsinki: Premio a la Mejor película del Año (1973).
Stradford: Diploma en el Festival Internacional (1973).
Premio Filtro (1973). Belgrado: Gran Premio (1973).
Belgrado: Premio a la mejor película (Sindicato de Trabajadores del Cine) (1973).
Belgrado: Segundo Premio del Jurado de la Audiencia (1973).


Solaris (1972)


Solaris 1972 Trailer HD | Natalya Bondarchuk | Donatas Banionis


Premios
 
Londres: Premio a la mejor película del año (1972).
Cannes: Gran Premio Especial del Jurado; Premio Ecuménico (1972).
San Francisco: Mejor Película; Premio del Jurado Interfilm (1972).
Panamá: Premio a la mejor interpretación femenina (Natalia Bondarchuk) (1973).
Carlovy Vary: Premio de la Asociación Internacional de Cine Clubs (1973).
Stradford: Diploma de Honor (1973).

El espejo (1974)

Andrei Tarkovsky - Mirror | Restoration Trailer



Premios:

San Vicente (Italia): Premio Italnoleggio de los Distribuidores (1979).
Milán: Premio Ubu (1980).
Taormina: Premio David-Donatello/ Luchino Visconti (1980).


Stalker (1979)

Premios:
 
Cannes: Premio Especial del Jurado, Interfilm y Premio OCIC (1980).
Avoriaz (Francia): Premio Fipresci el en el Festival de Cine Fantástico (1981).


Tempo di viaggio (1983), documental

Nostalghia (1983)

Premios:

Cannes: Premio Internacional de la Prensa, y el Gran Premio a la Creación Cinematográfica (ex aequo con "L'Argent", de Robert Bresson), 1983.


Sacrificio (1986)

Premios

Cannes: Premio Especial del Jurado, Gran Premio Internacional de la Crítica (FIPRESCI) y Precio del Jurado Ecuménico (1986).
Suecia: Premio Escarabajo de Oro a la Mejor Película del Año (1986).
Valladolid: Espiga de Oro (ex aequo), junto un premio especial a Sven Nykvist por la mejor fotografía, XXXI Semana de Cine de Valladollid (1986). 
 

Fuentes:
Tarkovski, Andrei: Esculpir en el tiempo. Reflexiones sobre el cine. Editorial Rialp, Madrid 1991.
epdlp.com
youtube.com
 

Tomada de Revista de Artes.


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