Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Otero Silva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miguel Otero Silva. Mostrar todas las entradas

martes, 30 de diciembre de 2025

Alberto Hernández: José Pulido con sus "Detalles metafísicos" oscurece o ilumina la sabia voz que clama desde la página en blanco

 

Imagen tomada de aquí



Un poema que escribí en el 2019. 

DETALLES METAFÍSICOS

Devolvería las fúlgidas entrañas de la luz despertando
si tuviera otra vez aquellos ventanales como trenes
que atrapaban pelusas del día diseminado
y se juntaban todos los momentos

Nubes y luna entonces advertidas en las formas del viento
y abajo la ardentía sensual de las corolas 
un sueño negro y triste en otoño no es lo mismo
que despertarse llorando en primavera

Todos los días vividos te daría si supieras
dónde están las canciones de los ángeles músicos
haría un mapa preciso en el alma para encontrar sus voces

derrocharías vida y muerte si no pudieras escuchar
los nítidos silencios de los ángeles mudos
como cuando deja de llover y el agua quiere que la miren



*******

Crónicas del Olvido

´DETALLES METAFÍSICOS´, DE JOSÉ PULIDO

**Alberto Hernández**


**´Metafísica: Parte de la filosofía que trata del ser en cuanto tal, y de sus propiedades, principios y causas primeras. Modo de discurrir con demasiada sutileza en cualquiera materia. Lo que sí se discurre´**

**Diccionario de lengua española**




**En ´Detalles Metafísicos´ los grandiosos espacios de la memoria se reducen hasta alcanzar el prodigio de una sensible verdad de sentimientos (…) la palabra poética al trascenderse a sí misma roza el rostro de la eternidad y convierte lo metafísico en un destello de luz**






1.-

Mirar lo imposible, lo inasible, lo que está más allá de lo físico, lo invisible al ojo común, lo que es posible advertir desde la memoria o desde ese ´destello de luz´ que la poesía le imprime a la existencia. ´El ser en cuanto ser´ o ´el ser y el no ser´ como un cuestionamiento, como el instante ontológico, el que se asoma al espíritu y allí respira: la metafísica, ese más allá de todo, detallada por la curiosidad de quien sabe que ese más allá es parte del instante, del momento en que las palabras se materializan, en el instante en que la voz que estaba apagada resuena para alentar el tiempo y el espacio. Modo de discurrir, como río material, líquido y metafísico de Heráclito, como la corriente que nos inunda y nos ahoga. O como los pensamientos traídos por los sentimientos y añadidos a lo invisible 



En este poemario de José Pulido encaramos ambos espacios, ambas inmaterialidades: el ser y el no ser, ese fenómeno que ilustra lo interior, lo que no vemos y puede convertirse en forma, en nombre, en sujeto que respira, en hombre, en mujer, en ese ´prodigio´ que es nacer, el que se consagra a la fe, a ese asunto tan delicado, tan sutil como es soñar desde una existencia intocada.

La poesía será siempre metafísica: un detalle que se aborda desde el vacío y transforma el espíritu, lo renueva o lo borra, porque la poesía –para algunos pensadores- puede ser peligrosa. En nuestro caso, en el que concierne al ser, el poeta recurre al equilibrio o se asoma al abismo. Pero también puede deshacerse de lo sombrío y revelarse iluminada, abierta a todos los sentidos, al alma y al cuerpo. Entonces es Ser. La poesía es un Ser que nos habita, razón por la cual José Pulido, ese incansable constructor de imágenes, de historias y de afectos, se nos muestra con este hermoso detalle donde cabe toda la belleza que lo sostiene, que lo habita sin descanso, porque el poeta no deja de decir, no deja de cantar, de escribir como si conversara con el lector o como si hilara un fraseo diario, cotidiano, extraído de su condición de hombre de la calle, de su casa memorial, de su niñez y su creencia en todo lo que significa la fe en lo eterno, en lo que algún día podremos ver de otra manera, convertidos en polvo metafísico.  

Sólo un poeta puede mirar más allá. Sólo un poeta hace visible lo invisible, pero también hace invisible lo visible. Un poeta es capaz de oscurecer o iluminar. Y de ese oscurecimiento emerge la sabiduría, la voz que clama desde la página en blanco y se revela en quien se le aproxima. Vivimos en un mundo extremadamente físico, vulgar muchas veces. Si retomáramos la sombra que nos sigue, seríamos capaces de cantar o contar lo que nos precede. En estos poemas de José Pulido está todo su ser: aquel que lo advierte en plena calle, bajo el sol genovés, pero también bajo la sombra de un árbol de su ciudad natal. Es universal y local. Es detallista de lo que siente y metafísico de lo que sabe ver y decir.

 
2.- 

Soplos cotidianos, poesía coloquial, poesía conversada. El autor es atajado por la vida de todos los días en la que lo metafísico está en las palabras anónimas, en quienes son parte de la audición del autor. Por eso dice: ´Los problemas de la casa/ son los mismos que sufre/ el universo´. He allí ese todo que parte de los familiar hasta convertirse en un aforismo, en una máxima que cabe en la boca de cualquiera que pasee por la plaza Miranda de Villa de Cura o se oiga en un café de Roma. Y mucho más allá de esa expresión, una terrible que también forma del diario devenir: ´…hemos estado fabricando infiernos´, una crítica que no soslaya la realidad de todos los siglos, pero muchos más los actuales donde el averno tiene múltiples caras. 


Nuestro autor revisa el ánima de un ser que sueña con un ´negro triste en otoño no es lo mismo/ que despertarse llorando en primavera´. Suerte de giro circadiano verbal en el que la metáfora se desliza hasta ´la zona en donde nada conocemos/ es mejor no pensarla porque existe…´. No se esfuerza la duda en aparecer, como en toda poesía, como en todo intento por encuadrar el mundo. 

Plaza Miranda de Villa de Cura. Fotografía de  de Henrique Avril.



Su yo interviene y se pluraliza: dos maneras de detallar lo que fue invisible, lo inmaterial. De esta manera Pulido nos avisa en estos versos entrecortados: ´Me he quedado agotando lo profundo (…) lo imaginado ya está en el lugar de llegada (…) La forma del vacío puede ser tan triste (…) hoy tampoco saldremos si te duelen las alas´.

Petruvska Simne y su esposo José Pulido

(Como un descanso, el libro nos ofrece en grafemas mucho más grandes una ironía y humor que en algunos poemas se enlaza con el resto de los textos. Dice así: ´Una oración en pleno camino de la lectura donde las galletas María y la Madre de Dios ruegan por nosotros en medio de un bolero en la radio.)

José Pulido: " Hago café al amanecer y dejo un poco para las cuatro de la tarde".  Café negro. Fotografía de Gabriela Pulido Simne.

Aquí lo demuestra: ´¿De qué hablas con tu esposa cuando beben café´.

3.- 
 
Instantes simbólicos en esta revisión humana desde la intuición aérea: ´Vi pájaros volando con angustia´, y dice como para él mismo: ´…las voces que hablan de toda materia inverosímil´.

Karl Krispin


De pronto, aparece el autor de ´La metamorfosis´, quien, de acuerdo con el ensayo de Karl Krispin Kafka paseaba en bicicleta por toda Praga. Aquí Pulido lo convierte en ´Kafka de la guarda´, ángel que se tropieza con Rilke en la puerta de un baño y allí ‘siguieron aguantando las ganas de orinar´. Verso crudo, abierto a cualquier interpretación. 

José Pulido no olvida su fe, su creencia cristiana, pero lo hace desde la desnudez de las palabras, desde lo que ya hemos advertido, desde la verdad desnuda de lo diario. 

En este segmento de un texto del venezolano podemos leer: ´La mujer ciega va llorando por toda la sala/ desvinculada de la hora del día/ su propia familia ha prohibido/ que se acerque donde hacen los milagros´. La imagen de Jesús es parte de esta breve historia incluida en un poema. 

Imagen tomada de aquí.



Insiste en esa profusa inclinación bíblica cuando exclama: ´…abundan los mensajes/ en las piedras más calladas´, aquella piedra que era Cristo, como tituló una vez Miguel Otero Silva. Jesús, personaje poético, inmaterial e inmortal, por tanto metafísico, parido por María, de carne y hueso.



4.-

Este es un libro la reencarnación. Un libro que nace y renace. Un libro renacido de las cenizas del silencio. Por eso dice: ´Ninguna pasión es infinita´. No obstante se pregunta: ´¿Qué hacer con el útero?´: la matriz de donde emerge la santidad o el portador del infiero. Y vuelve a ese ´él´ personal que envuelve al lector: ´…los huesos de la nostalgia (…) Estaba lleno de palabras´.




Y para remarcar lo anterior regresa a la infancia, allá en su pueblo donde están los afectos, la memoria y algunos olvidos: ´Los sábados nos escapábamos de la tristeza´, y en una transferencia anímica nos dice: ´Encierro el huracán en un poema/ encierro el dolor en un poema´.

Rodolfo IzaguirreImagen tomada de Climax.


Estos son ´los grandes espacios de la memoria´, como señala Rodolfo Izaguirre. Estos son los detalles metafísicos que José Pulido ha visto, ha descubierto desde la sencillez de los profundo, desde ese precipicio que aparece de pronto y se transforma en palabras.









*******


José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne



José Pulido:

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

*******


Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Galina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 



*******

Enlaces Relacionados:



José Pulido: El poeta Alberto Hernández, ha vivido todos los exilios


































miércoles, 3 de agosto de 2022

FUNDACIÓN EN TIERRA ESCRITA: Sobre el cumpleaños del diario El Nacional

Un texto de José Pulido

 




Jose Pulido


Sobre el cumpleaños del diario El Nacional, un fragmento de un ensayo largo que escribí hace tiempo.


FUNDACIÓN EN TIERRA ESCRITA


El Nacional se fundó con la idea de colocar el país en el terreno de las libertades y de los adelantos que el mundo podía exhibir en esos momentos. Pero esa fundación se hizo con invocaciones culturales, con fe en el arte y sus poderes creadores.

Antonio Arráiz.


Miguel Otero Silva nombró a Antonio Arráiz como primer director del periódico. Arráiz era una vanguardia que se había templado en Nueva York y en la cárcel de La Rotunda. Miguel Otero, con su humildad de guerrero sencillo, se convirtió en el primer jefe de redacción. Arráiz y Otero Silva atrajeron a todos los narradores, ensayistas, poetas, músicos, pintores, arquitectos, intelectuales, bailarines, dramaturgos, actores y otros más que se identificaban con el empuje alentador de sus palabras.

Miguel Otero Silva.


Decir que El Nacional nació invocando las voces del arte no es una especulación. Como regalo de cumpleaños, Pablo Neruda escribió este texto poético para Miguel:

“Érase una vez un hombre que no se encerró en sí mismo sino que se desgranó como las uvas o el trigo. Era difícil pasar por su lado sin leerlo: en su conducta tenía más palabras que los libros.

Se le veía en los ojos la conciencia luminosa, con una iluminación que sólo tienen los niños y más de una vez cambiamos de juguetes en la calle porque hasta su corazón lo llevaba en el bolsillo para no perder el tiempo si alguien lo necesitaba.

Así trasplantó la dicha entre todos sus amigos.

Sesenta años se pasó en este extraño negocio de gastar y no gastarse, de querer y ser querido.

Cuando se lea esta prosa alguien tal vez creerá que estoy haciendo el retrato de algún caballero antiguo.

Y es verdad: joven poeta, antiguo y tierno guerrero es el que yo describí: Se llama Miguel Otero”.


ANTONIO ARRÁIZ: NARRADOR

Juan Vicente Gómez clausuró la Universidad Central durante diez años y por esa razón Antonio Arráiz se fue a Nueva York en 1919. Tenía 16 años de edad. Regresó a Venezuela en 1922 y posteriormente fue detenido y pasó siete años preso en La Rotunda. Allí escribió el cuento Los lunares de la Virreina, que una persona amiga envió a un concurso internacional auspiciado por el diario La prensa de Buenos Aires. El cuento ganó el primer premio. Varios intelectuales argentinos se sintieron conmovidos por la situación del joven Arráiz, reunieron dinero y publicaron su segundo poemario: Parsimonia, 1932.

Escribió su versión de Los cuentos Tío Tigre y Tío Conejo, en los cuales reflejó la sociedad y las costumbres venezolanas. En 1943 aceptó ser el primer director de El Nacional, y Miguel Otero Silva el primer jefe de redacción. Esto creó la posibilidad de un periódico que reunió en sus páginas a los más importantes escritores, poetas, intelectuales y demás creadores artísticos de América Latina.

Arráiz estuvo cinco años como director de El Nacional. En 1949 se fue a Estados Unidos y desde allí enviaba sus crónicas a El Nacional. Su columna se titulaba "La semana en Nueva York". Murió de un ataque cardíaco en Wesport (Connecticut) en 1962.

MIGUEL OTERO SILVA: NARRADOR, POETA, PERIODISTA

Cuando Miguel Otero Silva entraba a la redacción, sus libros, reportajes, poemas, ensayos, parecían acompañarlo. Surgía su enorme presencia y ahí mismo se pensaba: "Casas muertas", "Cuando quiero llorar no lloro", "Fiebre" y así sucesivamente.

Se detenía ante un escritorio, saludaba a un viejo colega, hacía comentarios divertidos con el colega nuevo. Y los estudiantes de Letras o Periodismo que andaban siempre por esos lugares cuchicheaban “¿Es Miguel Otero Silva?, no pensé que fuera tan alto”, o “Miguel Otero Silva es muy tímido”.

Siempre decía que tenía doscientos amigos incondicionales y siete enemigos. “Uno de los tesoros de mi vida es la amistad. Podría citar, entre los grandes, a Alejo Carpentier, a Miguel Ángel Asturias, a Rafael Alberti, a Pablo Neruda. Pero hay algunos que no son tan célebres como ellos y a los que quiero de manera igualmente intensa”.

También expresó: “Mi libro más entrañable es Casas muertas, pero mi libro preferido es Lope de Aguirre”.

OCHENTA AÑOS Y UN PRESENTE SIN FIESTA

Ya se sabe que El Nacional terminó siendo una gran víctima de la oscuridad, del secreto, de todo lo que atenta contra los Derechos Humanos. Lo que se debe comprender es que un periódico no es otra cosa que aquello que hacen sus periodistas, reporteros, escritores, columnistas, directores, fotógrafos, diseñadores y sus lectores. 

Un periódico es el reflejo de quien lo hace y de quien lo lee con sensibilidad creciente. 

Desde sus inicios El Nacional fue una especie de torrente de conocimientos, de empeños libertarios, de cultura en busca de más cultura. Nunca se puede eliminar y destruir un medio de comunicación si su mensaje es claro, elevado, sabio y moral. Un auténtico mensaje siempre resulta indestructible.

*******


José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne



José Pulido:

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

(Ha fundado y dirigido varios suplementos y revistas de literatura. Si se requiere información detallada sobre estas publicaciones, favor solicitarla a este  correo: jipulido777@gmail.com)

Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en Salamanca. En el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

Publicaciones más recientes:

El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.

Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.

Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.

Poemario Heridas espaciales y mermelada casera editado por Barralibro Editores.



viernes, 14 de mayo de 2021

MIGUEL OTERO SILVA a Ludovico Silva: Toda obra poética requiere largo trabajo y Si no tuviera los medios para ir a Jamaica o Arezzo me iría a Charallave






MIGUEL OTERO SILVA: Toda obra poética requiere largo trabajo y Si no tuviera los medios para ir a Jamaica o Arezzo me iría a Charallave
Entrevista de Ludovico Silva

  28 DE FEBRERO DE 1965




 "Toda obra poética requiere largo trabajo"



Cualquiera diría que es muy fácil hacerle una entrevista a Otero Silva, un periodista afilado y lleno de experiencia. Pero no es así. Otero Silva tiene también su temor pleistocénico a las entrevistas. Si uno le hace una pregunta, la agarra en el aire y, desentendiéndose de la entrevista misma, la responde en forma de catarata. Se resiste a hablar dictando, tal como lo hacen con una equívoca facilidad los políticos. El resultado es que yo tuve que acondicionar mi memoria, y prácticamente obligar al poeta a sentarse frente a una máquina de escribir. Existe además otro punto muy importante:

Otero Silva afirma una y otra vez que él no tiene nada que ver con la crítica literaria y que le resulta difícil teorizar su poesía. Yo le digo que no se trata propiamente de eso, sino de teorizar un rato a propósito de su poesía y no sobre ella.

‹Sé que me vas a interrogar sobre arte poético, sobre escuelas poéticas, sobre filosofía de la poesía, y te confieso que esa certeza me tiene sobre ascuas. Yo no soy crítico ni ensayista, ni teorizante, particularmente cuando de poesía se trata. Por compromisos, por amistad o por rendir culto a un alto valor de nuestra literatura recién muerto, he escrito algún prólogo, conferencia o discurso sobre temas de literatura que pueden parecer crítica.

Pero la verdad es que hablar de la poesía como de un tema pedagógico, como de una ciencia estudiable, me pone nervioso. Sin embargo, estoy a tu disposición.

‹He oído decir a mucha gente ‹le digo‹ que es un poco extraño eso de tener que irse a otra parte ‹Jamaica, Arezzo‹para escribir o pulir un libro.

¿Podrías responderles a los que eso se preguntan?

‹Como no. Yo viajo para pulir mis libros, en primer lugar, porque no le veo de extraño ni nada de maléfico u odioso a hacerlo. Preguntarse por qué lo hago es como preguntarse por qué una planta desplaza sus hojas según la temperatura o la luz del sol. Yo, sencillamente, no puedo escribir en Caracas. Aquí uno tiene demasiados compromisos que resultan ineludibles si uno se encuentra aquí. Si no tuviera los medios para ir a Jamaica o Arezzo me iría a Charallave.

Ludovico Silva. Imagen tomada de Venezuela e historia.



En tu libro aclaras que las tres primeras estancias de tu poema fueron escritas en 1942, y publicadas. Esas tres primeras partes del poema, ¿las tenías como un poema en sí o como algo inconcluso?

‹Ese poema ha sido muy trabajado. En efecto, los tres primeros cantos o estancias fueron escritos hace más de veinte años. Creí en ese momento que había redondeado un poema, pero al cabo de un tiempo comencé a pensar que era apenas una obra inconclusa, y esa sensación de cosa inconclusa se fue acentuando, hasta que el año pasado decidí continuar mi poema de 1942, y tan inconcluso estaba que lo que era una página se convirtió en un libro. Por lo demás no creo mucho en la improvisación ni en la inspiración, éxtasis o transporte como elementos generadores de la mejor poesía. Tampoco creo en las genialidades del subconsciente ni en el automatismo psíquico de André Breton. Toda obra poética requiere largo trabajo, así se trate de la subconsciente de los superrealistas.

‹Recordarás ‹le pregunto‹ aquella idea de Eliot acerca de los diversos niveles de significación que tiene todo poema y, en general, todo hecho estético. Para unos, decía Eliot, lo importante en un poema es su lenguaje, entendiendo por lenguaje un material sonoro; para otros, el pensamiento expresado a través de ese material. Tu poesía, evidentemente, tiene una significación rítmica, y, en el caso concreto de La mar que es el morir, tiene además una unidad de contenido filosófico. ¿Qué me dices de la significación rítmica?

‹La significación rítmica de mi poesía está determinada, creo, por la presencia permanente de versos regidos por la métrica clásica castellana, los cuales engendran una armonía musical o rítmica que se mantiene a todo lo largo del poema. Escribo en versos libres que no son desordenadamente libres, puesto que alejandrinos o endecasílabos condicionan su libertad.

¿No te parece que algunos sectores de opinión dirán sobre tu poesía que es "tradicional"?

‹Yo no defiendo ni remotamente una poesía tradicional. Simplemente digo que así como respeto el hermetismo ajeno pido respeto para mi claridad, condición esta última muy española, por cierto.


Extractos


Un crítico dijo que había una desigualdad entre los temas universales y las alusiones particulares ‹persona y paisaje‹ del último canto de tu libro.

¿Qué piensas de esa afirmación?

‹Pienso que el hecho de que aparezca el paisaje como ingrediente de primer orden en la estancia 19 o última del poema no significa en modo alguno que rompa la unidad estilística ni filosófica de la obra. Por el contrario, los primeros 18 cantos son resonancia de la copla de Manrique "Nuestras vidas son lo ríos", sobre mi criterio total, absoluto, del fenómeno "muerte". En cambio, el poema 19 es la referencia de esa misma copla a mi propia vida.

Entonces es forzoso que aparezca el paisaje, con todos sus símbolos, y ese paisaje no puede ser otro sino uno venezolano, con guacamayas y apamates, porque es ese y no otro el que atraviesa "mi río". Lo que pasa es que entre los cánones restrictivos que pesan sobre nuestros poetas actuales está el prohibirles que nombren todo árbol, animal o piedra venezolanos.

Bucare. Foto de Fev.Imagen tomada de Wikipedia.



Pueden decir "álamo", "chopo", "encina", pero nunca "bucare", ni "jabillo".

Gonzalito. Imagen tomada de Steemit.

Pueden decir "alondra" y "mirlo", pero nunca "gonzalito" ni "arrendajo".

Pero lo que soy yo no nombro un "jilguero" en un poema mío, ni a balazos.

Hasta luego.

Hasta siempre.


Tomado de El Nacional

Enlaces Relacionados:




































































































































































































09/06/2024