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martes, 30 de diciembre de 2025

Alberto Hernández: José Pulido con sus "Detalles metafísicos" oscurece o ilumina la sabia voz que clama desde la página en blanco

 

Imagen tomada de aquí



Un poema que escribí en el 2019. 

DETALLES METAFÍSICOS

Devolvería las fúlgidas entrañas de la luz despertando
si tuviera otra vez aquellos ventanales como trenes
que atrapaban pelusas del día diseminado
y se juntaban todos los momentos

Nubes y luna entonces advertidas en las formas del viento
y abajo la ardentía sensual de las corolas 
un sueño negro y triste en otoño no es lo mismo
que despertarse llorando en primavera

Todos los días vividos te daría si supieras
dónde están las canciones de los ángeles músicos
haría un mapa preciso en el alma para encontrar sus voces

derrocharías vida y muerte si no pudieras escuchar
los nítidos silencios de los ángeles mudos
como cuando deja de llover y el agua quiere que la miren



*******

Crónicas del Olvido

´DETALLES METAFÍSICOS´, DE JOSÉ PULIDO

**Alberto Hernández**


**´Metafísica: Parte de la filosofía que trata del ser en cuanto tal, y de sus propiedades, principios y causas primeras. Modo de discurrir con demasiada sutileza en cualquiera materia. Lo que sí se discurre´**

**Diccionario de lengua española**




**En ´Detalles Metafísicos´ los grandiosos espacios de la memoria se reducen hasta alcanzar el prodigio de una sensible verdad de sentimientos (…) la palabra poética al trascenderse a sí misma roza el rostro de la eternidad y convierte lo metafísico en un destello de luz**






1.-

Mirar lo imposible, lo inasible, lo que está más allá de lo físico, lo invisible al ojo común, lo que es posible advertir desde la memoria o desde ese ´destello de luz´ que la poesía le imprime a la existencia. ´El ser en cuanto ser´ o ´el ser y el no ser´ como un cuestionamiento, como el instante ontológico, el que se asoma al espíritu y allí respira: la metafísica, ese más allá de todo, detallada por la curiosidad de quien sabe que ese más allá es parte del instante, del momento en que las palabras se materializan, en el instante en que la voz que estaba apagada resuena para alentar el tiempo y el espacio. Modo de discurrir, como río material, líquido y metafísico de Heráclito, como la corriente que nos inunda y nos ahoga. O como los pensamientos traídos por los sentimientos y añadidos a lo invisible 



En este poemario de José Pulido encaramos ambos espacios, ambas inmaterialidades: el ser y el no ser, ese fenómeno que ilustra lo interior, lo que no vemos y puede convertirse en forma, en nombre, en sujeto que respira, en hombre, en mujer, en ese ´prodigio´ que es nacer, el que se consagra a la fe, a ese asunto tan delicado, tan sutil como es soñar desde una existencia intocada.

La poesía será siempre metafísica: un detalle que se aborda desde el vacío y transforma el espíritu, lo renueva o lo borra, porque la poesía –para algunos pensadores- puede ser peligrosa. En nuestro caso, en el que concierne al ser, el poeta recurre al equilibrio o se asoma al abismo. Pero también puede deshacerse de lo sombrío y revelarse iluminada, abierta a todos los sentidos, al alma y al cuerpo. Entonces es Ser. La poesía es un Ser que nos habita, razón por la cual José Pulido, ese incansable constructor de imágenes, de historias y de afectos, se nos muestra con este hermoso detalle donde cabe toda la belleza que lo sostiene, que lo habita sin descanso, porque el poeta no deja de decir, no deja de cantar, de escribir como si conversara con el lector o como si hilara un fraseo diario, cotidiano, extraído de su condición de hombre de la calle, de su casa memorial, de su niñez y su creencia en todo lo que significa la fe en lo eterno, en lo que algún día podremos ver de otra manera, convertidos en polvo metafísico.  

Sólo un poeta puede mirar más allá. Sólo un poeta hace visible lo invisible, pero también hace invisible lo visible. Un poeta es capaz de oscurecer o iluminar. Y de ese oscurecimiento emerge la sabiduría, la voz que clama desde la página en blanco y se revela en quien se le aproxima. Vivimos en un mundo extremadamente físico, vulgar muchas veces. Si retomáramos la sombra que nos sigue, seríamos capaces de cantar o contar lo que nos precede. En estos poemas de José Pulido está todo su ser: aquel que lo advierte en plena calle, bajo el sol genovés, pero también bajo la sombra de un árbol de su ciudad natal. Es universal y local. Es detallista de lo que siente y metafísico de lo que sabe ver y decir.

 
2.- 

Soplos cotidianos, poesía coloquial, poesía conversada. El autor es atajado por la vida de todos los días en la que lo metafísico está en las palabras anónimas, en quienes son parte de la audición del autor. Por eso dice: ´Los problemas de la casa/ son los mismos que sufre/ el universo´. He allí ese todo que parte de los familiar hasta convertirse en un aforismo, en una máxima que cabe en la boca de cualquiera que pasee por la plaza Miranda de Villa de Cura o se oiga en un café de Roma. Y mucho más allá de esa expresión, una terrible que también forma del diario devenir: ´…hemos estado fabricando infiernos´, una crítica que no soslaya la realidad de todos los siglos, pero muchos más los actuales donde el averno tiene múltiples caras. 


Nuestro autor revisa el ánima de un ser que sueña con un ´negro triste en otoño no es lo mismo/ que despertarse llorando en primavera´. Suerte de giro circadiano verbal en el que la metáfora se desliza hasta ´la zona en donde nada conocemos/ es mejor no pensarla porque existe…´. No se esfuerza la duda en aparecer, como en toda poesía, como en todo intento por encuadrar el mundo. 

Plaza Miranda de Villa de Cura. Fotografía de  de Henrique Avril.



Su yo interviene y se pluraliza: dos maneras de detallar lo que fue invisible, lo inmaterial. De esta manera Pulido nos avisa en estos versos entrecortados: ´Me he quedado agotando lo profundo (…) lo imaginado ya está en el lugar de llegada (…) La forma del vacío puede ser tan triste (…) hoy tampoco saldremos si te duelen las alas´.

Petruvska Simne y su esposo José Pulido

(Como un descanso, el libro nos ofrece en grafemas mucho más grandes una ironía y humor que en algunos poemas se enlaza con el resto de los textos. Dice así: ´Una oración en pleno camino de la lectura donde las galletas María y la Madre de Dios ruegan por nosotros en medio de un bolero en la radio.)

José Pulido: " Hago café al amanecer y dejo un poco para las cuatro de la tarde".  Café negro. Fotografía de Gabriela Pulido Simne.

Aquí lo demuestra: ´¿De qué hablas con tu esposa cuando beben café´.

3.- 
 
Instantes simbólicos en esta revisión humana desde la intuición aérea: ´Vi pájaros volando con angustia´, y dice como para él mismo: ´…las voces que hablan de toda materia inverosímil´.

Karl Krispin


De pronto, aparece el autor de ´La metamorfosis´, quien, de acuerdo con el ensayo de Karl Krispin Kafka paseaba en bicicleta por toda Praga. Aquí Pulido lo convierte en ´Kafka de la guarda´, ángel que se tropieza con Rilke en la puerta de un baño y allí ‘siguieron aguantando las ganas de orinar´. Verso crudo, abierto a cualquier interpretación. 

José Pulido no olvida su fe, su creencia cristiana, pero lo hace desde la desnudez de las palabras, desde lo que ya hemos advertido, desde la verdad desnuda de lo diario. 

En este segmento de un texto del venezolano podemos leer: ´La mujer ciega va llorando por toda la sala/ desvinculada de la hora del día/ su propia familia ha prohibido/ que se acerque donde hacen los milagros´. La imagen de Jesús es parte de esta breve historia incluida en un poema. 

Imagen tomada de aquí.



Insiste en esa profusa inclinación bíblica cuando exclama: ´…abundan los mensajes/ en las piedras más calladas´, aquella piedra que era Cristo, como tituló una vez Miguel Otero Silva. Jesús, personaje poético, inmaterial e inmortal, por tanto metafísico, parido por María, de carne y hueso.



4.-

Este es un libro la reencarnación. Un libro que nace y renace. Un libro renacido de las cenizas del silencio. Por eso dice: ´Ninguna pasión es infinita´. No obstante se pregunta: ´¿Qué hacer con el útero?´: la matriz de donde emerge la santidad o el portador del infiero. Y vuelve a ese ´él´ personal que envuelve al lector: ´…los huesos de la nostalgia (…) Estaba lleno de palabras´.




Y para remarcar lo anterior regresa a la infancia, allá en su pueblo donde están los afectos, la memoria y algunos olvidos: ´Los sábados nos escapábamos de la tristeza´, y en una transferencia anímica nos dice: ´Encierro el huracán en un poema/ encierro el dolor en un poema´.

Rodolfo IzaguirreImagen tomada de Climax.


Estos son ´los grandes espacios de la memoria´, como señala Rodolfo Izaguirre. Estos son los detalles metafísicos que José Pulido ha visto, ha descubierto desde la sencillez de los profundo, desde ese precipicio que aparece de pronto y se transforma en palabras.









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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne



José Pulido:

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Galina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 



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José Pulido: El poeta Alberto Hernández, ha vivido todos los exilios


































viernes, 14 de mayo de 2021

MIGUEL OTERO SILVA a Ludovico Silva: Toda obra poética requiere largo trabajo y Si no tuviera los medios para ir a Jamaica o Arezzo me iría a Charallave






MIGUEL OTERO SILVA: Toda obra poética requiere largo trabajo y Si no tuviera los medios para ir a Jamaica o Arezzo me iría a Charallave
Entrevista de Ludovico Silva

  28 DE FEBRERO DE 1965




 "Toda obra poética requiere largo trabajo"



Cualquiera diría que es muy fácil hacerle una entrevista a Otero Silva, un periodista afilado y lleno de experiencia. Pero no es así. Otero Silva tiene también su temor pleistocénico a las entrevistas. Si uno le hace una pregunta, la agarra en el aire y, desentendiéndose de la entrevista misma, la responde en forma de catarata. Se resiste a hablar dictando, tal como lo hacen con una equívoca facilidad los políticos. El resultado es que yo tuve que acondicionar mi memoria, y prácticamente obligar al poeta a sentarse frente a una máquina de escribir. Existe además otro punto muy importante:

Otero Silva afirma una y otra vez que él no tiene nada que ver con la crítica literaria y que le resulta difícil teorizar su poesía. Yo le digo que no se trata propiamente de eso, sino de teorizar un rato a propósito de su poesía y no sobre ella.

‹Sé que me vas a interrogar sobre arte poético, sobre escuelas poéticas, sobre filosofía de la poesía, y te confieso que esa certeza me tiene sobre ascuas. Yo no soy crítico ni ensayista, ni teorizante, particularmente cuando de poesía se trata. Por compromisos, por amistad o por rendir culto a un alto valor de nuestra literatura recién muerto, he escrito algún prólogo, conferencia o discurso sobre temas de literatura que pueden parecer crítica.

Pero la verdad es que hablar de la poesía como de un tema pedagógico, como de una ciencia estudiable, me pone nervioso. Sin embargo, estoy a tu disposición.

‹He oído decir a mucha gente ‹le digo‹ que es un poco extraño eso de tener que irse a otra parte ‹Jamaica, Arezzo‹para escribir o pulir un libro.

¿Podrías responderles a los que eso se preguntan?

‹Como no. Yo viajo para pulir mis libros, en primer lugar, porque no le veo de extraño ni nada de maléfico u odioso a hacerlo. Preguntarse por qué lo hago es como preguntarse por qué una planta desplaza sus hojas según la temperatura o la luz del sol. Yo, sencillamente, no puedo escribir en Caracas. Aquí uno tiene demasiados compromisos que resultan ineludibles si uno se encuentra aquí. Si no tuviera los medios para ir a Jamaica o Arezzo me iría a Charallave.

Ludovico Silva. Imagen tomada de Venezuela e historia.



En tu libro aclaras que las tres primeras estancias de tu poema fueron escritas en 1942, y publicadas. Esas tres primeras partes del poema, ¿las tenías como un poema en sí o como algo inconcluso?

‹Ese poema ha sido muy trabajado. En efecto, los tres primeros cantos o estancias fueron escritos hace más de veinte años. Creí en ese momento que había redondeado un poema, pero al cabo de un tiempo comencé a pensar que era apenas una obra inconclusa, y esa sensación de cosa inconclusa se fue acentuando, hasta que el año pasado decidí continuar mi poema de 1942, y tan inconcluso estaba que lo que era una página se convirtió en un libro. Por lo demás no creo mucho en la improvisación ni en la inspiración, éxtasis o transporte como elementos generadores de la mejor poesía. Tampoco creo en las genialidades del subconsciente ni en el automatismo psíquico de André Breton. Toda obra poética requiere largo trabajo, así se trate de la subconsciente de los superrealistas.

‹Recordarás ‹le pregunto‹ aquella idea de Eliot acerca de los diversos niveles de significación que tiene todo poema y, en general, todo hecho estético. Para unos, decía Eliot, lo importante en un poema es su lenguaje, entendiendo por lenguaje un material sonoro; para otros, el pensamiento expresado a través de ese material. Tu poesía, evidentemente, tiene una significación rítmica, y, en el caso concreto de La mar que es el morir, tiene además una unidad de contenido filosófico. ¿Qué me dices de la significación rítmica?

‹La significación rítmica de mi poesía está determinada, creo, por la presencia permanente de versos regidos por la métrica clásica castellana, los cuales engendran una armonía musical o rítmica que se mantiene a todo lo largo del poema. Escribo en versos libres que no son desordenadamente libres, puesto que alejandrinos o endecasílabos condicionan su libertad.

¿No te parece que algunos sectores de opinión dirán sobre tu poesía que es "tradicional"?

‹Yo no defiendo ni remotamente una poesía tradicional. Simplemente digo que así como respeto el hermetismo ajeno pido respeto para mi claridad, condición esta última muy española, por cierto.


Extractos


Un crítico dijo que había una desigualdad entre los temas universales y las alusiones particulares ‹persona y paisaje‹ del último canto de tu libro.

¿Qué piensas de esa afirmación?

‹Pienso que el hecho de que aparezca el paisaje como ingrediente de primer orden en la estancia 19 o última del poema no significa en modo alguno que rompa la unidad estilística ni filosófica de la obra. Por el contrario, los primeros 18 cantos son resonancia de la copla de Manrique "Nuestras vidas son lo ríos", sobre mi criterio total, absoluto, del fenómeno "muerte". En cambio, el poema 19 es la referencia de esa misma copla a mi propia vida.

Entonces es forzoso que aparezca el paisaje, con todos sus símbolos, y ese paisaje no puede ser otro sino uno venezolano, con guacamayas y apamates, porque es ese y no otro el que atraviesa "mi río". Lo que pasa es que entre los cánones restrictivos que pesan sobre nuestros poetas actuales está el prohibirles que nombren todo árbol, animal o piedra venezolanos.

Bucare. Foto de Fev.Imagen tomada de Wikipedia.



Pueden decir "álamo", "chopo", "encina", pero nunca "bucare", ni "jabillo".

Gonzalito. Imagen tomada de Steemit.

Pueden decir "alondra" y "mirlo", pero nunca "gonzalito" ni "arrendajo".

Pero lo que soy yo no nombro un "jilguero" en un poema mío, ni a balazos.

Hasta luego.

Hasta siempre.


Tomado de El Nacional

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09/06/2024

sábado, 1 de agosto de 2020

Gabriel García Márquez a José Pulido: A mí me parece que tú no vas a entender un coño de esa vaina.





Gabriel García Márquez y Vasco Szinetar. 1 de enero de 1982.



Gabriel García Márquez: A mí me parece que tú no vas a entender un coño de esa vaina. 
Una entrevista de José Pulido.




Gabriel García Márquez:

Hay una elite intelectual que considera imposible popularizar la literatura.



José Pulido

En el epicentro de una ventolera de playa, se desarrollaba uno de los tantos congresos de escritores que organizaban en La Habana. Gabriel García Márquez era el imán que atraía a periodistas de varios continentes, pero ninguno había logrado entrevistarlo. Como vieron que yo andaba con Miguel Otero Silva y el Gabo se la pasaba hablando con él, un entreverado grupo de periodistas latinoamericanos, españoles y franceses me insistió: “¿por qué no le haces unas preguntas y las compartes con nosotros?”. Yo no cargaba grabador. Sólo una pequeña libreta. Un rato después me acerqué a Gabriel García Márquez y Miguel Otero, quienes tomaban café negro y hablaban de todo menos de literatura. Le dije al Gabo, tratando de no parecer irrespetuoso “Si usted no me permite aunque sea un entrevista pequeñita, el dueño de El Nacional, que usted conoce muy bien, me va a mandar de regreso a Caracas”. Miguel Otero asintió poniendo cara de jefe terrible, tornándose cómplice de mi planteamiento. Y así comenzó la primera entrevista que le hice a Gabriel García Márquez. Luego, gracias también a ese otro escritor fabuloso que era Otero Silva, sostuve otras emocionadas y desatinadas conversaciones con el autor de Cien años de soledad y todos los demás títulos que nadie ignora.


La entrevista

El primer lote de mil ejemplares de Crónica de una muerte anunciada puesta a la venta por Casa de las Américas, se vendió en La Habana en menos de dos horas.

Gabriel García Márquez firmó más de doscientos de esos ejemplares, mientras conversaba con viejos conocidos, de los que tuvieron el privilegio de ser sus amigos cuando era un pendejo que nadie quería entrevistar.




Eso ocurría en La Habana, durante los primeros días de septiembre de 1981. En una mesita apartada, García Márquez habla con Otero Silva sobre sus días de pesca con Fidel Castro y otros cubanos y se recrea explicando por qué es un furibundo admirador de Hemingway.

-Hemingway me dio los mejores consejos que me han dado para escribir –dice el Gabo.

-Me enseñó que la obra literaria es como un iceberg, del cual sólo se ve una octava parte de su volumen, pero lo que sustenta lo visible son las siete partes que están bajo el agua... Me enseñó que muchos escritores se rompen la cabeza tratando de hacer diálogos que se parezcan a la vida real, porque no saben que los diálogos en la literatura sólo son reales cuando son literarios.

Gabriel García Márquez, Fidel Castro y Fernando Birri.Fotografía de Adalberto Roque.
Tomada de Programa Ibermedia.


Vestido con bragas de mecánico y con las canas cenicientas ganándole terreno a los cabellos negros, García Márquez trata de zafarse de la firma de libros y de las entrevistas: “¿Para El Nacional? ¿Por qué no le dices a Otero Silva que me pague la entrevista?, fíjate que en Moscú me las pagan”, bromea.

Insistiendo en que es un hemingwayano, García Márquez enfatiza: “Hemingway me enseñó también que se puede hacer una literatura revolucionaria sin necesidad de pregonarlo en la misma literatura”.

Se levanta con ganas de alejarse. Está reacio a cualquier entrevista, pero accede a responder porque es como una conversación y no aparece a la vista ningún grabador. Sin embargo, desconfía de la libreta y apunta:

-Tú no vas a entender nada de lo que estás escribiendo ahí...

El dictador cubano Fidel Castro, Gabriel García Márquez y su agente literaria Carmen Balcells en La Habana. Tomada de El País.


-¿Exactamente cuántos ejemplares se han vendido de Crónica de una muerte anunciada hasta ahora? ¿es cierto que será llevada al cine?- (preguntas desesperadas).

-En español se han vendido dos millones de ejemplares... ¿Me preguntaste si la iban a llevar al cine?. Esa es una manía de los cineastas, pero hasta ahora no hay nada en concreto... es una manía perfectamente válida, por lo demás.

-¿A qué se debe el éxito de su último libro?. Se ha dicho que está “hinchado” con letras grandes, que no es en realidad una novela. (Pregunta de novato patán).

El Gabo despliega su bigote de taxista, también harto ceniciento, cuando sonríe ante lo que seguramente ha sido una crítica permanente, respecto a “Crónica de una muerte anunciada. (Si la letra es chiquita la gente se queja. Si es grande, se queja igual).

-La Crónica está en la calle, con los cigarrillos, frente a los cines, en los estadios y los quioscos, con un precio bajo. Y la letra es grande para que la lean personas que carecen del hábito de la lectura. Yo sostengo que la literatura sí le interesa a la gente... Hay quienes se inhiben de ir a las librerías, que son como templos y cuando ven un libro así en la calle lo compran.

-Si uno se echa a la calle y escribe para muchos lectores, entonces el resultado es ese: dos millones de ejemplares vendidos en español –añade García Márquez.

Mercedes Barcha, esposa del Gabo,  Fidel Castro y Gabriel García Márquez, hacia 1985.
Fotografía de Rodrigo Castaño.
Tomada de Programa Ibermedia.



Está que se va, como si le hubieran soltado las amarras, pero continúa hablando:

-Esa es la eterna lucha entre la buena y la mala literatura: disputar el mercado.

El viento entra con fuerza por un ventanal abierto, da vueltas entre cortinas y se lleva varias servilletas de las mesas como bailando un vals de Strauss. Un segundo después se ha ido. El Gabo parece recordar que no desea ser entrevistado. Pero tiene ganas de decir algo y quizá el periodista que tiene por dentro le ha hecho una pregunta.

-Hay un pequeño grupo de intelectuales de élite que considera imposible popularizar la literatura. Yo creo que lo malo es hacer concesiones para ensanchar ese mercado, pero uno no debe renunciar a estar en la onda popular... Yo estoy en esa onda...

En el Encuentro de Intelectuales, García Márquez fue el escritor más asediado y besado por las damas. A cada rato interrumpían la entrevista para abrazarlo y mancharle la cara con boquitas y bocotas de rouge. Olía a varias y distintas fragancias femeninas.

-En Europa hubo una edición “pirata” de la Crónica… y dicen que se agotó. ¿Eso es cierto?

García Márquez se ríe verdaderamente divertido por eso: “Yo soy partidario de los editores piratas porque gano lectores, que es lo que más le interesa a un escritor cuando ya tiene dinero con qué comer. Quien pierde es el editor legítimo”.

Se le pregunta respecto al comité de los siete que respaldaría la proyección cultural francesa, en la búsqueda de una estrecha relación con los pueblos latinoamericanos, y responde que a su juicio este organismo funcionará con mayor agilidad que otros.

-No será oficial, se mantendrá autónomo. Se reunirá cada año y tendrá un secretario general. Yo espero quedar en ese comité: es el sueño de mi vida.

Fidel Castro y Gabriel García Márquez, hacia 1985, portada del libro 'Gabo y Fidel. El paisaje de una amistad', de Ángel Esteban y Stéphanie Panichelli. Fotografía de Rodrigo Castaño.




-¿Qué ha pasado con la demanda de los personajes de la Crónica…?

El Gabo parece estar a punto de decir “no me preguntes eso”, pero comenta, desganado, que la demanda es contra unos periodistas.

 - Yo no tengo nada que ver con eso –especifica.



Ahora sí se distancia, no hay posibilidad de tirarle el anzuelo de otra interrogante, pero, sin embargo, antes de alejarse con su paso rápido, se asoma a la libreta de apuntes como un niño que desea ver lo que hierve en una olla y repite su comentario inicial, aderezado ahora con unas cuantas obscenidades de Aracataca:

-A mí me parece que tú no vas a entender un coño de esa vaina.

Reinaldo Arenas entrevista | Escritor Cubano habla sobre el régimen Castrista


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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne



José Pulido:

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

(Ha fundado y dirigido varios suplementos y revistas de literatura. Si se requiere información detallada sobre estas publicaciones, favor solicitarla a este  correo: jipulido777@gmail.com)

Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en Salamanca. En el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

Publicaciones más recientes:

El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.

Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.

Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.

Poemario Heridas espaciales y mermelada casera editado por Barralibro Editores.



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