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miércoles, 11 de marzo de 2020

Poesía y suicidio, un libro de Miguel Marcotrigiano: Un recorrido por “La escritura como profesión y el suicidio como vocación y forma de vida”


Anne Sexton


CRÓNICAS DEL OLVIDO

Poesía y suicidio, de Miguel Marcotrigiano

Alberto Hernández

“Querido amigo,
tendré que hundirme con otros cientos
en un ascensor de carga al infierno.
Seré una cosa ligera.
Entraré en la muerte
como alguien que perdió sus lentes.
La vida se ha medio agrandado.
El pez y los búhos son hoy feroces.
La vida se inclina hacia atrás y hacia adelante.
Ni siquiera las avispas pueden encontrar mis ojos”.

Anne Sexton: “Nota de suicidio”.

1

La más convincente nota suicida es la que nunca se escribe y trama todo para que parezca una angelación. Así lo he venido pensando desde la infancia cuando una mañana descubrí el cuerpo muerto de Luis Arévalo, colgado de una alcayata detrás de la puerta de su cuarto. Desde la ventana por la que me asomé pude ver sus ojos apagados, perdidos, su lengua oscura y su cuerpo totalmente estirado, como si el suelo lo aspirase.

Comienzo con este recuerdo porque el niño de aquella edad —nueve o diez años— no entendía cómo un hombre, que la mañana anterior tomó café frente a mi familia, horas después aparece ahorcado después de dejar el trabajo de obrero en el lejano paisaje de un pueblo donde me levanté.

Luis Arévalo nunca escribió una nota suicida. No supo hacerlo. Tampoco era poeta. Fue un suicida desde que nació porque llevaba la marca en su silencio, en la manera de mirar y despedirse todos los días en el patio de mi casa en Valle de la Pascua.

Ahora, urgido por los libros, por la muerte ajena, la provocada por propia mano, reviso el pasado de aquella que aún me perturba. He estado cerca de conocidos y amigos suicidas y autodestructivos, esa lenta agonía que termina con una explosión, y me inclino a pensar sobre sus poemas o sobre sus tormentos.

El suicidio es una de las aventuras más reveladoras del ser humano. Es una muerte muchas veces pensada, ingeniada, elaborada, calculada, administrada. Detrás de la calma de un sujeto podría estar aposentada la muerte con vocación vigilante. Es la muerte que comienza como un signo y termina como un símbolo. Es la muerte que desemboca en la razón de quien suprime el mundanal ruido y se recoge en la mansedumbre del silencio. Podría decirse que es la única muerte donde la poesía tiene espacio abierto, toda vez que se trata del tema más trabajado por el verbo de quien más tarde habrá de dejar las líneas de una despedida, porque no es una sola: el poeta/suicida alterna la agonía vital con el poema y en él se vacía hasta la muerte. Cada poema escrito es un acto suicida, la aliteración de un amago que se convierte en acto íntimo, solitario, individual, como el mismo acto de crear el poema.

Quien escribe poesía y es habitado por tantos yos, termina matando el único que lo acosaba: los otros viven en el poema. Ser presa de ese ego manifiesta el deseo de ser su propio ejecutor: el ahogo, el veneno, el corte de las venas, el disparo en el pecho o en la cabeza, entrar en el mar para perderse en su fondo y la poesía, tentación que recurre a la melancolía, a la depresión, a la cueva oscura y deja cerca el papel donde explica, se disculpa, exonera o culpa. O es el caso de quien se suicida y deja la duda, la pregunta funeraria, el silencio en el aún vivo, otra manera de ser muerte.



Miguel Marcotrigiano fue seducido por el tema. ¿Y quién no? Da para estudiar, desentrañar misterios, encajarse en el discurso del “obstinado”, del desahuciado, del desamparado, del angustiado, del que no quiere nada con la vida. El suicidio y su lenguaje: signo y símbolo de quien tiene en la muerte “una realidad al alcance de la mano”.

Poesía y suicidio, publicado por la Editorial Académica Española en 2012, es el título que escogió nuestro autor para entrar en este vertedero de escombros anímicos, porque de alguna manera la muerte es una convocatoria que el agónico transforma en un montón de notas dolorosas, forenses, pero también en materiales que servirían para prologar la indagación de la muerte como estilo de vida.

Miguel Marcotrigiano

Luis Arévalo, aquel lejano y anónimo personaje —que el niño que fui descubrió ahorcado—, es el síntoma, la denotación de un recuerdo que queda como la nota final que nunca escribió.

Podría afirmar que las notas suicidas son prólogos de la acción misma de darse muerte. En el caso de quienes no la escriban, su vida es una representación de lo que habría de suceder y de lo que los sobrevivientes le añadan a esa experiencia final.



2

Marcotrigiano divide su estudio en tres partes: “Palabra y acto del suicidio”, “Biografía de autores suicidas” y “Estudio de la poesía de Martha Kornblith, capítulo en el que sustenta su investigación.

Gelindo Casasola. Fotografía de Gabriel Pilonieta


Por estas páginas pasan los nombres de Gelindo Casasola, Carlos Rodríguez Ferrara y la misma Kornblith como poetas que dejaron una obra poco extensa, pero que en ella reflejaron la intensidad de su existencia.

La base de la indagación del académico caraqueño engarza con la tesis la obra suicida y el acto suicida, rótulo que da pie para revisar —por ejemplo— la travesía de Arnold Ludwig, quien es citado por Misrahi, y quien estudió la vida de “1.005 escritores y otros artistas y profesionales de éxito del siglo XX”, con la cual pudo concluir que eran sujetos psicóticos, depresivos, pacientes con desórdenes afectivos y con tendencia al abuso de drogas o alcohol. Igual, concluyó que muchos de ellos sufrían de trastorno bipolar, razón por la cual es opinión casi general que los escritores, pero sobre todo los poetas, son atacados por la melancolía o depresión maníaca.

Recoge nombres conocidos de creadores que fueron víctimas de esa sombra que es la depresión: Van Gogh, Mahler, Gauguin, Rossetti, Händel, Porter, Balzac, Poe, Shelley, Byron, Hölderlin, Dinesen, Hemingway, Plath. Muchos de ellos autodestructivos. Se añaden los nombres de Larra, London, Pavese, Lowry, Quiroga, Kennedy Toole, Reinaldo Arenas, Benjamin, Chatterton, José Asunción Silva, Virginia Woolf, Maiakovski, Alfonsina Storni, Anne Sexton, Pizarnik, Ajmátova, Lugones, Mishima, Artaud, Nerval, Celan, Dylan Thomas, Primo Levi, entre otros.

Y una expresión tajante: “La escritura como profesión y el suicidio como vocación y forma de vida” redondea el epílogo lapidario de quienes escogieron ese camino.

Nuestro autor afirma también:

La vida simbólica que ofrece la literatura parece cobrar mayores dimensiones en la poesía, puesto que ésta tiene la propiedad de transformarse en una ficción que, a la vez, constituye una suerte de interioridad activa o en actividad.

Martha Kornblith


3

Esta inflexión, que podría servir de entrada o epígrafe a un trabajo sobre el mismo tema:

…la poesía constituye un simulacro y la vida y la muerte se disputan ese territorio en ella.

El poeta suicida vive en un constante afán por desaparecer con su verbo, desde el mismo poema, por dejar el paisaje que lo atormenta, por deshacerse de los fantasmas que a diario lo visitan.

La adicción pesimista juega un rol importante en su decisión de dejar de existir.

La imagen de Nerval colgado de un poste de luz mientras la nota suicida es sacudida por el viento revela que quien se quita la vida acomete el último poema, en este caso, romántico. La de Paul Celan mientras se hunde en las oscuras aguas del Sena. La de Hemingway al momento de ponerse el cañón de la escopeta en la boca. Cada uno signado por un temblor profundo y el deseo de deshacerse de la vida lo más rápidamente posible. Para el suicida la agonía no es nada sublime. Para el poeta suicida es el silencio absoluto el que lo salva de su sique. Borrar el poema, borrarse de su yo trascendente.


Sylvia Plath
Dos textos de poetas citados por Marcotrigiano, que se quitaron la vida y dejaron una obra imprescindible en el mundo de las letras: Sylvia Plath y Cesare Pavese:

La mujer alcanza la perfección. / Su cuerpo muerto porta la sonrisa del deber cumplido./ (…) Sus pies desnudos parecen estar diciendo: / Hemos llegado hasta aquí, es el fin.

(***)

Basta de palabras (…) La muerte tiene una mirada. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos (…). Bajaremos mudos por el torbellino…



4

Para arribar a su objetivo, al mundo fronterizo de Martha Kornblith, nuestro ensayista e investigador repasa los nombres de los poetas e intelectuales venezolanos que se suicidaron: Augusto Mijares, Gloria Stolk, Carlos Rangel, Argenis Rodríguez, Arturo Uslar Braun. También menciona a José Antonio Ramos Sucre, Elías David Curiel, Ismael Urdaneta, Luisa E. Larrazábal, César Dávila Andrade, Alirio Ugarte Pelayo…, de quienes hace una semblanza de su existencia y de su contenido poético donde el signo de la muerte marca la mirada del suicida.



Martha Kornblith dejó tres títulos: Oraciones para un dios ausente (Monte Ávila Editores, 1995), en el que Marcotrigiano estudia la muerte, la palabra, la memoria y la locura. En ese material uno de los poemas revela la cicatriz permanente de la autora: “Clínica Monserrat”.

Salvo las horas del miedo
también era posible reír.

Menciona al poeta José Asunción Silva , uno de los suicidas más insignes de la poesía latinoamericana.



En esa clínica, ubicada en Bogotá, nuestra autora vivió una temporada para rehabilitación psiquiátrica. La tragedia familiar, las muertes de sus seres queridos, detonaron su esquizofrenia.

En otro aparte de su angustia:

…suicidarme se ha convertido en mi divertimento, mi vocación.

En su segundo trabajo, El perdedor se lo lleva todo, editado por Pequeña Venecia (Caracas, 1997), el colombiano Vargas Vila asoma su rostro invitado por Marcotrigiano: “Cuando la vida es un martirio, el suicidio es un deber”. El juego como metáfora, como experticia de la banalidad.

Y cierra con su último y definitivo libro, el anterior y éste publicados post mortem: Sesión de endodoncia (Eclepsidra, Caracas, 1997), en el que el desamparo es la imagen que atestigua el postrer aliento de la joven poeta venezolana nacida en Perú.

El material de Marcotrigiano contiene opiniones y referencias de la crítica nacional, en el que se observan diferentes posiciones, calificaciones y perfiles de quienes abordaron su obra completa o alguno de los libros mencionados.

La mayoría de los autores definieron la poesía de Martha Kornblith como confesional, conversacional, narrativa, de breve extensión, “sentida y sufrida”, dolida, de un “descuido formal y honestidad”.

Marta Sosa dice que es una poesía donde habita una “impudicia confesional”. Yolanda Pantin y Alicia Torres: “Una escritura desde la conciencia de la enfermedad”.



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El autor de Poesía y suicidio expresa:

Un esquizofrénico, al cometer suicidio, no actúa contra su propio yo. Por tanto, no debería hablarse, en sentido estricto, de suicidio en un caso como este. ¿Quién dicta el poema? ¿Quién da la orden fatal? Las respuestas seguramente se hallarán en el entramado “sígnico” de su obra.

(Desde la mirada opaca de Luis Arévalo el niño dejado atrás se pregunta: ¿cuál yo decidió que aquel hombre iletrado decidiera escribir la nota suicida con el silencio de su cuerpo?).




Tomado de Letralia

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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 

domingo, 30 de octubre de 2011

VI Jornadas estudiantiles de creación literaria en homenaje a Gelindo Casasola en Mérida







VI Jornadas Estudiantiles de Creación Literaria

Publicado por: Mérida Cultural


La Escuela de Letras de la Universidad de Los Andes invita a los estudiantes de pregrado de todas las carreras de esta universidad a las VI Jornadas Estudiantiles de Creación Literaria: "Soñemos al Argonauta Despiertos” en homenaje a Gelindo Casasola, que se realizarán del 01 al 03 de noviembre de 2011.


PROGRAMA:

MARTES 1 DE NOVIEMBRE
MAÑANA
Fórum Café de la Facultad de Humanidades y Educación

9:00 a.m. Inauguración

Palabras de:
Luis Alfredo Angulo Decano
VaskénKazandjian Director de la Escuela de Letras
Jesús Arellano Coordinador Estudiantil

10:00 a.m. Homenaje a Gelindo Casasola
Semblanza del poeta por parte de Luis Alberto Angulo, Roldán Montoya, Marco Aurelio Ramírez y Carlos Danéz Refrigerio
TARDE
Fórum Café de Humanidades
2: 45 p.m. Mesa 1
Moderador: Mauricio Navia Director de DIGECEX-ULA

Gustavo José Duque Rojas (Narrativa): “Mabel Marie la ladrona”
César Augusto Zambrano Ramírez (Poesía): Varios textos
LuiguiBosetti (Narrativa): “Indecisión tiempo… locura y flores para Albert”
Diálogo con el público
Refrigerio

4:15 p.m. Mesa 2
Moderador: Alejandro Gutiérrez Coordinador General CDCHTA

Shirley Marián Larreal (Narrativa): “Ficción de ti”
Jesús Briceño (Poesía): “El dolor de la tinta”
Miguel Arcángel Florián (Narrativa): “El colchón inflado y otros minicuentos”
Diálogo con el público

NOCHE
Teatro César Rengifo (Entrada libre)
7:00 p.m. Película Persépolis (2007, Francia)

MIÉRCOLES 2 DE NOVIEMBRE

MAÑANA
Teatro César Rengifo,
9.00 a.m. La experiencia de la escritura: Conversatorio entre Victoria de Stefano y Miguel Ángel Campos

Moderador: Diómedes Cordero
Diálogo con el público

TARDE
4:00 p.m.
Teatro César Rengifo
Recital de Poesía
Moderador: VaskénKazandjian
Ramón Palomares, Joel Rojas, Carolina Lozada,
Víctor Manuel Ortega, Antonio Robles, Elisa Rincón,
Luis Moreno Villamediana, KarelynBuenaño, Luis Alberto Angulo, Clea Rojas, Gabriel Mantilla, Marco A. Ramírez, Rosa Amelia Azuaje, VaskénKazandjian
AneidisOberto, Simón Hoster, Cristina Gutiérrez,
Daniela Campos y Pedro Varguillas
Poetas de la Asociación de Escritores del estado Mérida
Músico invitado: Stephen Planchart
NOCHE
Librería La Rama Dorada, calle 27 entre Av. 4 y Don Tulio, al lado del Liceo Libertador
6:00 p.m. Presentación del libro del Prof. Álvaro Contreras:
La experiencia decadente. Pedro César Dominici: Ensayos y Polémicas (ULA, 2011)
Presentación de la revista Válvula (1928), edición facsimilar. DIGECEX, ULA

JUEVES 3 DE NOVIEMBRE

MAÑANA Fórum Café de Humanidades
8:45 a.m. Mesa 3

Moderador: Marcos Pino (Director de DAES)
Eliana Carrero (Narrativa): “A quién pueda interesar”
Kristoff Rojas Gómez (Narrativa): “Secreto en la neblina”
Jesús Sulbarán (Narrativa): “El punto, la coma y el punto y coma se fueron de rumba”
Diálogo con el público
Refrigerio
10:15 a.m. Mesa 4
Moderador: Gonzalo Fragui, Editorial Mucuglifo

Albert Ríos (Poesía): “Existencia”
Ángel A. Gutiérrez (Poesía): “Choque, fantasma y viceversa”
Yasha Alexander Echenique Fernández (Poesía): “Poesía necesaria”
Patricia Ramírez Arévalo (Narrativa): “Violeta”
TARDE Fórum Café de Humanidades
2: 45 p.m. Mesa 5
Moderador: José Antonio Rivas Leoni Secretario Ejecutivo Consejo de Publicaciones

Penimer Ferrer Contreras (Narrativa): “Paco el pordiosero”
Franklyn León (Narrativa): “Sueños quiméricos bajo un sol crepuscular”
Rino Rafael Abreu (Poesía): “Placer”

4:15 p.m. Mesa 6
Moderador: Betulio Bravo, Departamento de Literatura

Eddy Velásquez (Narrativa) “Impulso de ausencia, trasparentes y cáscara”
José Manuel López D´Jesús (Poesía): “Diáspora”
Bolivia Cuevas (Poesía): “Vulnerabilidad de un alma enamoradamente atormentada”

NOCHE
Galería de Arte La Otra Banda, Calle 24 entre Av. 5 y 6
6:30 p.m. Clausura de las Jornadas Estudiantiles de Creación Literarias
Lectura del veredicto a cargo de José Alexander Bustamante, Jefe de Departamento Literatura
Palabras finales
Concierto de la Banda Mr. Cool
Comité organizador:
Diana Albornoz
Francisco Javier Díaz
José Alexander Bustamante
José Gregorio Vázquez
Jesús Arellano
Vaskén Kazandjian
Virginia Sánchez


Inscripciones: durante las mañanas, a partir del día miércoles 26 de octubre de 2011, edificio A de la Facultad de Humanidades y Educación ULA.

Costo 10Bs. 


Actualizada el 02/02/2024

viernes, 4 de marzo de 2011

"La inútil soledad que muestras te hacen tierna y sensitiva"

"A una Bailarina".

Un poema de Gelindo Casasola






A una Bailarina:

Tu forma suave en el aire

y la inútil soledad que muestras

te hacen tierna y sensitiva,

pequeña bailarina que no descansas.

¿Qué cielo conoces mientras vuelas?

porque nada de nosotros seguramente ves

allá en tu alta magia,

cayendo siempre sin caer.

¿Ves?, eres leve

para estos ojos que te miran celestes.





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Gelindo Casasola. Fotografía de Gabriel Pilonieta


Estimados Amigos


Hoy le obsequiamos un poema de Gelindo Casasola (Udine, Italia, 1956-Mérida, Venezuela,1980). El  texto y el retrato de Casasola fueron tomados del libro Rostro y Poesía. Poetas de la Universidad de Carabobo, publicado por esta institución en 1996. La selección y notas de este libro corrieron a cargo de Luís Alberto Angulo.


Las imágenes que acompañan el poema corresponden a la bailarina italiana Eleonora Abbagnato.  

Las fotografías fueron tomadas por Sergio Veranes para el número de abril de 2006 de la revista GQ Italia.

Dado que el lugar de nacimiento de Gelindo fue Italia consideramos que las imágenes de Eleonora  eran adecuadas para acompañar el poema.

 
Rostro y Poesía. Poetas de la Universidad de Carabobo, 1996





viernes, 17 de septiembre de 2010

Apocalipsis, In memoriam, Luego del verano y Odessa:

Cuatro poemas de Gelindo Casasola



Gelindo Casasola. Fotografía de Gabriel Pilonieta




Estimados Amigos


Hoy le obsequiamos cuatro poemas de Gelindo Casasola (Udine, Italia, 1956-Mérida, Venezuela,1980). Los textos y la fotografía fueron tomados del libro Rostro y Poesía. Poetas de la Universidad de Carabobo, publicado por esta institución en 1996. La selección y notas de este libro corrieron a cargo de Luís Alberto Angulo.

Tanto la imagen como los textos presentados en esta entrada son inéditos en la red. Disfruten a continuación de los poemas:




      Apocalipsis

La cabalgata más extraña
de jinetes salpicados de mar


y de agosto
sobre la tierra asolada,
profundiza su muerte.




             In memoriam

¿Acaso has muerto en verdad Leopardi,
que el aire no sostiene pensamiento tuyo ni su deseo?

Los pinares crecen en verdor justo
hacia celeste sencillez,
tú no puedes ser menos.
Recuerdan tu gloria en el pueblo
y habla de ti como conocido.
Ignoras creerlo, ¿no es cierto?
Pero un libro tuyo abandonado en el parque
es más que un libro.


              Luego del verano


Luego del verano nos abatimos sobre la vida
sin deseo.
Para la lluvia oscura y la entrega
no es otra cosa que una resistencia
perfecta de los días.
¿Qué del verano nos recuerda la muerte
y su gravedad?
Comenzaremos entonces la migración
que termina lejos en el aire.


              Odessa


Aunque nunca estuve en Odessa
recuerdo la ciudad y su vida.
Esperar llegar a ella es inútil
porque nunca ha existido
y tan sólo sombras son sus muros
proyectados al mediodía.
Vacía es ella.

Nosotros la recordamos



Rostro y Poesía. Poetas de la Universidad de Carabobo, 1996