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martes, 21 de abril de 2026

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Rafael Victorino Muñoz: Los políticos opositores tienen el síndrome de Sebastián, el de Casa Muertas, sueñan despiertos entrar en Caracas en un brioso caballo blanco después de derrocar la "tiranía."

 


Imagen tomada de aquí.



El político quemado


"Para mí que todos esos mentecatos de la política venezolana no tienen ninguna idea y están haciendo tiempo a ver si les llega algo por la vía de la inspiración o vaya usted a saber qué."


"dígame si nunca hubiera existido Chávez… ellos tampoco"






10 abril, 2018 


Rafael Victorino Muñoz 


Si escucháramos a una persona decir que su principal proyecto en la vida es divorciarse de su pareja, con seguridad nos sentiríamos extrañados y le preguntaríamos a esa persona si no habrá algo más en su vida, qué va a hacer después, cosas así. Quizás a muchos de ustedes les pasará lo mismo que a mí con respecto al discurso que mantienen la mayoría de los líderes políticos de la oposición cuando plantean, como única meta dentro de su promesa política, salir del actual gobierno. Nos preguntamos: ¿y después qué? Porque sea lo que sea, siempre hay un después.



Pero hasta los momentos poco han hablado de eso. Quién sabe, a lo mejor piensan que no importa. Quizás tienen el síndrome de Sebastián. Sebastián, ustedes saben, el eterno novio de Carmen Rosa en la novela Casas muertas, el que soñaba despierto que entraría a Caracas en un brioso caballo blanco después de derrocar a Gómez. Pero cuando se ponía a pensar en cómo iba a gobernar y lo que tenía que hacer para reconstruir el país… hasta allí le duraba el ensueño.



No sólo es que los principales líderes de la oposición no explican su proyecto de país, sino que no están muy seguros de cómo es que se va a materializar su única propuesta: la de salir de este gobierno. No se ponen de acuerdo. Comienzan algo y lo dejan a medias. Llaman a marchas y salen corriendo. Cualquiera diría que no están demasiado interesados en ser gobierno porque sólo saben ser oposición (otro día volveremos sobre este punto).


A menudo he escuchado a personas decir que estos personajes de la política no pueden sacar todavía a la calle un proyecto de país, que según y que tienen, porque se les queda frío. Muchos dicen que todavía no es el momento, como si con eso quisieran hacernos creer que son unos grandes clarividentes en la política que saben qué hacer, cuándo hacer y cómo hacer en todo momento; pero… Vuelvo a ejemplos sobre los que anteriormente hemos discurrido en estas líneas: Gandhi y Mandela. Ni esperaron a que llegara ningún momento en particular (el momento lo iniciaron ellos) ni se quemaron porque pasaran mucho tiempo en la misma lucha y con la misma bandera. Averigüen ustedes cuántos años lucharon los mencionados.


Juan Vicente Gómez


Para mí que todos esos mentecatos de la política venezolana no tienen ninguna idea y están haciendo tiempo a ver si les llega algo por la vía de la inspiración o vaya usted a saber qué. Porque, si a ver vamos, lo que nosotros recibimos en el día a día, a través de los medios, es el discurso de unas personas que se han constituido en figura política porque, primero, tienen acceso a los medios; segundo, su único argumento es oponerse a lo que hay (dígame si nunca hubiera existido Chávez… ellos tampoco); tercero, sólo son eso, una figura, en el sentido primigenio de la palabra: la apariencia o el aspecto externo de un cuerpo u objeto, algo que sólo aparece, o está allí, representa pero no es nada en sí mismo.



Y en este caso me permito hacer una diferenciación tajante entre lo que es una figura y lo que es una idea. Reto a quien sea, a quien quiera que no esté de acuerdo conmigo, a que nos explique cuál es el sistema político de María Corina Machado, de Henry Ramos Allup, de Henrique Capriles o de Leopoldo López, cuáles son sus ideas, sus planteamientos. Aunque sea un pequeño artículo como éste, una síntesis de su pensamiento, una idea que sea de ellos. Algo que se pueda sintetizar en torno a un postulado, como ese de la tercera vía; que es una tesis con nombre y apellido.



Así apareció María Corina Machado desde el balcón del Gran Hotel en Oslo, Noruega: cantó el himno

https://m.youtube.com/watch?v=V-57QQUHywE&pp=ygUgbWFyaWEgY29yaW5hIG1hY2hhZG8gYmFsY29uIG9zbG8%3D



Yo no lo he intentado con los precitados líderes de la oposición, porque sé que no hay nada allí.  Son como esas pompas de jabón que se desvanecen en el aire. No tienen ni han tenido una idea propia en sus vidas. Sólo hablan en respuesta a algo, su discurso es circunstancial, responde a la emoción del momento, no es trascendente ni profundo. Por eso entiendo el temor de estos personajes y su preocupación de quemarse en los procesos electorales. Por eso también, cada cierto tiempo, tienen que inventar a ver qué sacan, a quién más ponen (una vez fue Stalin Rivas, después inventaron a Chúo), porque saben que las caras de algunos y sus palabras huecas ya cansan. Ahora no hay nadie, no batean ni de foul.


Pero cuando hay ideas es lo contrario; la idea permanece en el tiempo, aún cuando no esté la persona. Vean, al respecto, lo que ha sucedido con los planteamientos de grandes pensadores, como Rousseau (este incluso expuso sus ideas y fue muchos años después que se materializaron). Y estas ideas trascendentes siguen vivas, porque no dependían ni dependen de la personas que las enuncian ni del momento ni de lo que las mismas eran en el momento (del cargo que ocupaban, se entiende), ni de su presencia en los medios, ni de que fuera el momento adecuado cuando las expusieron. Largo etcétera.

Desde que el Chavismo se instaló en el país, Venezuela vive en las páginas rojas.


Son las ideas las que convencen, las que mueven, y el momento de éstas no es uno en particular, sino que es siempre. Eso de que estos políticos no quieren quemarse me suena a que ya están quemados, por lo menos el cerebro lo tienen así. No han tenido una idea distinta a “tenemos que salir de este gobierno”. Ser figura política es lo que han hecho; aparecer, dejarse ver. Pero pensar, lo que se dice pensar, parece un arte perdido en lo que a la política se refiere.



https://verdadesrelativas.com/el-politico-quemado/



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Rafael Victorino Muñoz. Fotografía de Sergio Gómez Antillano.



Rafael Victorino Muñoz

Docente y escritor venezolano (Valencia, 1972). Egresado de la Universidad de Carabobo (UC) en lengua y literatura y magíster en lectura y escritura de la misma institución, en la que además ejerce como profesor; es coordinador del Programa de Lectura y Escritura de la Secretaria de Educación del Gobierno Bolivariano de Carabobo. Ha participado como ponente y conferencista en diferentes eventos nacionales e internacionales, relacionados tanto con la literatura como con la lengua escrita. Ha publicado los libros de relatos Pre-textos (1996, Ediciones Separata de la UC), Alba para dos ciegos y otras maniobras (1997, Ediciones del Gobierno de Carabobo), Relatos (2004, Conac/Ministerio de Cultura), Retablos (2006, Monte Ávila Editores),“Olímpicos e integrados”(2012) y “Página Roja” (2017) así como el conjunto de ensayos Notas y digresiones (2000, Predios) y varios cuentos, reseñas y textos de prosa diversa, entre los que se incluyen trabajos de investigación, en diversas publicaciones periódicas: El Carabobeño, El Espectador, Letra Inversa, La Tuna de Oro, Predios, Candidus, Segmentos y otras. Ha obtenido los premios del concurso de cuentos “Salvador Garmendia”, de la Bienal “Simón Rodríguez”, del Certamen Mayor de las Artes y de la I Bienal Nacional de Literatura Rafael Zárraga (2011).

Es fundador del portal de literatura venezolana eldienteroto.org. (2021).

Tomada de Letralia

rvictorino27@hotmail.com

Twitter:@soyvictorinox


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POEMA PARA EUGENIO

Un poema de José Pulido




martes, 17 de febrero de 2026

Walt Whitman, cantor de la democracia ¿imperial?: ¡México debe de ser cabalmente castigado!

 


Walt Whitman en 1848



Estimados liponautas


Hoy le hacemos llegar unos textos que muestran un rostro muy distinto al que solemos reconocerle al autor del libro "Hojas de hierba". Como decía mi madre, nadie se salva de hacer y decir cosas estúpidas. En este texto conocerán el lado nacionalista, racista e imperialista del siempre recordado Walt Whitman. Aquí verán como Whitman apoyó la postura invasora de su nación: los Estados Unidos frente a México. 

Imagen tomada de aquí


Esta postura nos hace recordar la flagrante proclamación de Hugo Chávez como el más grande poeta de Venezuela por parte del Luis Alberto Crespo

Imagen tomada de aquí


Seguramente Crespo no será recordado por su obra literaria o como gerente cultural, lo será por haber descubierto el máximo talento literario venezolano: Hugo Chávez Frías.

Esperamos que disfruten de la entrada.


Atentamente


La Gerencia. 


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1846 Justificación de la Guerra con México




Walt Whitman, 11 de Mayo de 1846

Si: ¡México debe de ser cabalmente castigado! Hemos llegado a un punto en nuestro trato con ese país en que cada precepto de derecho y política nos impone que hagamos expeditas y eficaces demostraciones de fuerza. Las noticias de ayer proporcionaron el último argumento que se requería para probar la necesidad de una Declaración de Guerra inmediata de nuestro gobierno a su vecino del sur.


Estamos justificados ante el mundo, pues hemos tratado a México con mayor lenidad que la que hasta ahora nos había merecido un enemigo; pues México, aunque despreciable en muchos aspectos, es un enemigo que merece una vigorosa "lección". Hemos instado, hemos disculpado, hemos sido sordos a la insolente gasconada de su gobierno, hemos sufrido hasta ahora el ofensivo rechazo de un embajador que personificaba a la Nación Americana, y hemos esperado durante años el pago de las reclamaciones de nuestros mercaderes agraviados. Hemos buscado la paz por todos los caminos, y cerrado los ojos ante muchas cosas que si hubieran provenido de Inglaterra o Francia el presidente no hubiera osado dejarlas pasar sin severo y célere enfado. Hemos rebasado nuestra memoria de lo que sucedió en el sur hace años; las diabólicas masacres de algunos de nuestros hijos más valientes y nobles, los hijos no solamente del sur, sino también del norte y del oeste; masacres que no solamente contravenían los preceptos más ordinarios de humanidad, sino que también violaban todas las reglas de la guerra. ¿Quién ha leído la asquerosa historia de esos asesinatos brutales al por mayor, tan vacíos de propósito que no fuera satisfacer el apetito cobarde de una nación de machos, dispuestos a fusilar centenas de hombres a sangre fría, sin anhelar que llegue el día que se oiga la plegaria de esa sangre y que la venganza de un Dios punitivo sea infligida a aquellos que sin piedad y sin necesidad asesinaron Su imagen?


Ha llegado el día. Creemos que no puede caber ninguna duda respecto de la veracidad de las noticias de ayer; y estamos seguros que el pueblo, en una proporción de diez por uno, quiere hostilidades rápidas y eficaces. Comentarios periodísticos mansos, como los que aparecen en la principal prensa democrática de hoy, en Nueva York, y las despreciables críticas antipatrióticas de su órgano contemporáneo de orientación Whig, no expresan los sentimientos y los deseos del pueblo. ¡Avancen nuestras armas con un espíritu que enseñará al mundo que si bien no buscamos pendencias, los Estados Unidos sabemos aplastar y desplegarnos!


 




* Walt Whitman (1819-1892), poeta y periodista, fue ardiente expansionista como muchos intelectuales norteamericanos de su tiempo. Entre los años de 1846-1848 fue editor de The Brooklyn Eagle, de donde hemos tomado los editoriales del 11 de mayo y 6 de junio de 1846.


https://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/2ImpDictadura/1846JGM.html


domingo, 22 de junio de 2025

Abreu,Chávez, Dudamel, la política y el Sistema

 

El Presidente Chávez con Dudamel y Abreu el 20 de febrero de 2010. Foto: Prensa Presidencial


Estimados Liponautas


Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes una conferencia de Geoff  Baker, titulada   Política y El Sistema’ donde hace un acercamiento crítico tanto al entorno y formación de El Sistema cómo al mismo Abreu.


Disfruten de la entrada


La Gerencia.


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Geoff Baker (Royal Holloway), ‘Politics and El Sistema

886 visualizaciones desde el 31 de octubre de 2014 hasta la fecha de publicación de la entrada.

https://m.youtube.com/watch?v=xLaeeUrpmPQ&pp=ygUpam9zw6kgYW50b25pbyBhYnJldSBjYXJsb3MgYW5kcsOpcyBww6lyZXo%3D


Geoff Baker (Royal Holloway), ‘Política y El Sistema’


Red de Investigación de Venezuela

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Resumen


El Sistema, un programa de orquesta juvenil fundado por José Antonio Abreu, político conservador que llegó a ser ministro de cultura durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, no parecía capaz de sobrevivir ileso a la transición al gobierno de Hugo Chávez, sobre todo dada la conocida antipatía de este hacia la música clásica. Sin embargo, el programa no solo sobrevivió, sino que comenzó a expandirse significativamente, recibiendo cada vez más subsidios del gobierno venezolano. Durante la última década, se ha acercado cada vez más a los gobiernos de Chávez y Maduro, operando ahora desde la Presidencia, con Abreu apareciendo de forma destacada en importantes actos estatales y sus orquestas poniendo música.


La política de El Sistema es un tema propicio para el análisis, en particular debido a la negación de las dimensiones políticas del programa por parte de sus líderes nacionales y sus defensores en el extranjero. Preguntas clave incluyen: ¿cómo moldearon la formación política y la ideología de Abreu su programa orquestal? ¿Cómo logró el apoyo de un Chávez escéptico? ¿Cuál es la política de El Sistema hoy en día? ¿Cómo se relaciona un programa creado durante el CAP I (primer mandato presidencial de Carlos Andrés Pérezy ampliado durante el CAP II (segundo mandadto presidencial de Carlos Andrés Pérezcon los principios centrales de los gobiernos socialistas que financiaron su posterior crecimiento? ¿Qué tipo de críticas políticas se le hacen a El Sistema en Venezuela? Surge una imagen contradictoria de un programa caracterizado por los críticos como un "Estado dentro del Estado", que adopta el vocabulario político dominante pero no sus valores o prácticas, como la promoción de la "democracia participativa y protagónica".



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Geoffrey Baker (Oxford, 1970) estudió literatura e idiomas modernos en la Universidad de Oxford, Master en Musicología (Royal Academy of Music), y doctor en musicología (Royal Holloway Universidad de Londres). Actualmente es profesor de musicología en Royal Holloway Universidad de Londres y Director de Investigación en la organización benéfica de música Agrigento. Es autor de cuatro libros sobre música en América Latina. Su libro Imposing Harmony: Music and Society in Colonial Cuzco (Duke University Press, 2008) ganó el Premio Robert Stevenson de la American Musicological Society. Fue coeditor de Music and Urban Society in Colonial Latin America (Cambridge University Press, 2010). También trabaja en música popular latinoamericana, publicando Buena Vista in the Club: Rap, Reggaetón, and Revolution in Havana (Duke University Press, 2011). Recientemente, se ha centrado en el aprendizaje musical infantil en Cuba y Venezuela. Fue coinvestigador en el proyecto financiado por AHRC "Growing into Music". Recibió un Premio de Desarrollo de Investigación de la Academia Británica en 2010-11 y realizó trabajo de campo en Venezuela; el libro resultante, El Sistema: Orchestrating Venezuela's Youth, fue publicado por OUP (Oxford University Press, 2014). Su nuevo libro sobre la acción social a través de la música en Colombia será publicado en 2021 por Open Book Publishers.

Es investigador asociado en el proyecto financiado por ERC "Music, Digitization, Mediation: Towards Interdisciplinary Music Studies".


Enlaces relacionados:


Los cliches mitológicos de El Sistema, la música y sus efectos sociales




José Antonio Abreu, despues del 4F del 92: Nuestro pueblo ha decidido "Vivir y luchar" en torno a la democracia venezolana




El Sistema, Chávez, Dudamel y los pajaritos preñados




Los ensayos fallidos de El Sistema Venezuela: Los niños de Las Brisas




Corrupción,Maduro y Dudamel: Las -SS- Sombras del Sistema





José Antonio Abreu: TALENTO SIN PROBIDAD

 


Sobre José Antonio Abreu, Fundador del Sistema de Orquestas de Venezuela




José Antonio Abreu: “Educación artística se afirma como eminente derecho social de nuestros pueblos”




sábado, 16 de noviembre de 2024

Ibsen Martínez: Hitler tuvo a Leni; Hugo Chávez debió conformarse con Román Chalbaud

 



Ibsen Martínez: Chalbaud y el Golden Globe de Chávez


Ibsen Martínez - El País diciembre 13, 2017 


El prolífico y laureado dramaturgo fue ungido cineasta mayor del régimen en 2005



Hitler tuvo a Leni Riefenstahl; Hugo Chávez debió conformarse con Román Chalbaud. Ignoro si Chávez tuvo alguna vez noticia de quién pudo ser la Riefenstahl, ni de lo que la gran actriz, fotógrafa y cineasta berlinesa hizo por el cine de propaganda totalitaria, pero sin duda supo escoger al cineasta de palacio.

Olympia (intro) - Leni Riefenstahl




Chalbaud (Mérida, 1931), prolífico y laureado dramaturgo y cineasta venezolano, fue ungido cineasta mayor del régimen en 2005. La ocasión en que Chávez lo exaltó a tan alto rango resultó memorable. Para juzgar mejor la epifanía que entonces debió experimentar Chalbaud conviene tener presente la totalidad de su producción cinematográfica: una veintena de filmes realizados entre 1959 y 1997, financiados en su totalidad por el corrupto petroestado de la Venezuela saudita, anterior a la era Chávez, a razón de cuatro producciones por período presidencial. Todas ellas, con una o dos excepciones, basadas en obras teatrales del propio Chalbaud.


Como creador, Chalbaud sintió atracción por ambientes de marginalidad social y el demimonde. La crítica es unánime en que sus personajes mostraron por vez primera al público iberoamericano la realidad de la pobreza y la exclusión en la Venezuela petrolera. Su estética testimonia su admiración por el Buñuel de Los olvidados (1950).



Los Olvidados (Los Olvidados, 1950). De Luis Buñuel. TRAILER


La Garza, por ejemplo, protagonista de una de sus obras más aclamadas, El pez que fuma (1977), es la trágica madama de un prostíbulo caraqueño que llegó a hacerse arquetipo frecuentemente invocado en la conversación de los venezolanos cultos. En sus filmes, Chalbaud, desafiante paladín de los derechos homosexuales en épocas en que ello se pagaba muy caro, hizo siempre en su cine ocurrente escarnio de la homofobia nacional.


Nuestro cine, El pez que fuma.mov


Chávez, decíamos, pontificaba insustancial y pesadamente en el curso de un acto público de asunto y carácter, digamos, “culturales”.


Intelectuales y artistas progres, comprometidos con la redención de la Patria Grande y el socialismo del siglo XXI, lo escuchaban anhelantes, atentos a que Chávez pudiese de improviso, tal como acostumbraba, asignarle una millonada a las subvenciones culturales. Chalbaud llevaba ya, por cierto, seis o siete años sin rodar. Estaría preocupado.


De súbito, en su divagante peroración, Chávez mencionó el Caracazo: la ola de sangrientos motines y saqueos que en 1989 estremeció Caracas. El Máximo Líder resolvió entonces que aquellas jornadas merecían un filme épico, un acorazado Potemkin caribeño que mostrara al mundo que el Caracazo fue la primera respuesta consciente de nuestros pueblos al neoliberalismo y al consenso de Washington.

(PROMO) Película: "El Caracazo"



Chávez se volvió hacia Chalbaud, invitado de honor en el presídium, y le dijo: “Tienes que dirigir esa película, Román. Mostraremos al pueblo tal como es: digno, valiente, generoso, antiimperialista”. Y, sin parar mientes en la trayectoria de Chalbaud, añadió: “¡Ya basta de ese cine de putas y maricones!”. Tal vez lo dijo ex profeso, los caudillos hacen cosas así, pero conociendo su ecuménica ignorancia, lo dudo: habló de oídas.

Amores de Barrio Adentro - Capítulo 26


Lo cierto es que Chalbaud, sin chistar, aceptó el reto de hacer “un nuevo cine”. Aquel día, el autor de Caín Adolescente recuperó al fin su libertad creadora haciendo, por vez primera en su vida, cine y televisión de encargo y propaganda, como El Caracazo o Amores de barrio adentro.



Mark Lilla nos ha ilustrado ya sobre la tiranofilia de los intelectuales, pero para elucidar la tardía conversión de Román Chalbaud quizá convenga leer las páginas que, en El pez en el agua, Mario Vargas Llosa dedica a un tipo humano latinoamericano que llama “intelectual barato”.



La dirección de cine de la dictadura anuncia ya «Chávez: de arañero a comandante», superteleserie que busca contrarrestar las infames mentiras de Comandante, la insidiosa producción de Sony Pictures con guion original de Moisés Naím.


@ibsemartínez

Hugo Chavez, El Comandante - Tráiler Oficial




https://americanuestra.com/ibsen-martinez-chalbaud-el-golden-globe-de-chavez/



Román Chalbaud: Cualquier historia de Venezuela llevada al cine vale la pena.


martes, 12 de noviembre de 2024

Josefina Juliac en el 2001: Chávez no es nada del otro mundo. Ninguno de los políticos venezolanos de hoy es extraordinario

 




La prolongada batalla de Josefina Juliac, una venezolana que vivió en tres siglos y que no supo ver la tragedia venidera



LAURA HELENA CASTILLO lcastillo@el-nacional.com

FOTOGRAFÍAS FELIPE DI LODOVICO felipedilodovico@hotmail.com/ ARCHIVO EL NACIONAL

14 de octubre de 2001


La venezolana que ha vivido en tres siglos


Nació a finales de 1800, vivió todo el siglo XX y disfruta el inicio de un nuevo milenio. No fue literata, sibarita o músico, pero vivió rodeada y admirada por muchos que sí lo fueron. Durante buena parte de su vida luchó a dentelladas, aupada por el animal político que la habita. Con 104 años de edad, desafía el paso del tiempo con un humor corrosivo y un temperamento resuelto, que refresca a diario con un religioso vaso de whisky.


Si hay una cualidad humana que no envejece, esa es la tozudez; más bien, se robustece con el tiempo. Cuando suman 104 los años de vida, es muy probable que sea precisamente el carácter recio lo que mantenga al corazón latiendo. El día del patronato de San José, un 19 de marzo de 1897, nació en Caracas Josefina Juliac, hija de José Manuel y Concha. Más de un siglo después, discute con todas las enfermeras que sus familiares insisten -inútilmente- en contratar para su cuido, con la misma determinación que la propulsó a batallar -en distintas fases de su existencia- contra el gomecismo, a favor de los derechos de la mujer o de las libertades de hacer y creer. Los bríos y ocurrencias de la Juliac centenaria confirman que la vejez es un privilegio de los vivos.


En los corredores de su plácido hogar -en ocasiones perturbado por uno de los perros que tiene muy mala conducta-, Josefina Juliac disfruta con sosiego del colofón de una vida más que agitada. Las primeras palabras de Juliac tienen un tono grumoso, que no es producto de la centena que acumula, sino un rasgo que la ha identificado siempre. “Yo te voy a traducir, porque a ella nunca se le ha entendido lo que dice”, advierte Cristóbal Palacios, uno de sus tres hijos varones. Juliac tienen la clarividencia fugaz de los niños y lo hace notar con breves declaraciones. De Caracas, ciudad que disfrutó enteramente, hay algo que dice gustarle mucho: “Yo misma”. Al parecer Juliac siempre ha estado clara acerca de sus gustos, y de ahí el encanto de morena altiva -es la negra Juliac para algunos allegados- con el que conquistó a los 40 años -aunque no era exactamente una mujer bella- a Inocente Palacios, un apuesto representante de la godarria criolla, 11 años menor que ella, a quien llamaban el Príncipe Azul. “Tienes que ponerte linda para la foto”, le pide Paulina Palacios, la nieta que vive junto a ella y con la comparte el lazo indestructible de los caracteres impetuosos. “Yo soy linda”, responde como un resorte de suave tirabuzón la abuela.



Sonrisas fingidas no son sonrisas”, dice Juliac cuando le piden alegrar la cara ante la cámara, porque ya está un poco cansada de fotos e interrogatorios. “¿A ellos les pagan por esto?”, le pregunta luego a su nieta, refiriéndose a las impertinencias de la periodista y el fotógrafo. “Le estoy contando a ella mi vida azarosa, de aventuras”, le sigue diciendo. Y en un intento por saber, en primera persona, sobre sus peripecias, Juliac responde: “Mis aventuras son absolutamente privadas”. “A ella nunca le ha gustado hablar de su vida pública”, advertiría después Paulina. Sofía Imber, una de las amigas más cercanas de Juliac, refuerza la observación de la nieta: Josefina se daba aparentemente con la gente, pero era muy reservada. Tenía una lengua viperina y un humor ácido. Nos entendíamos muy bien, compartíamos una forma misteriosa de amistad”.


PAULA Y JOSEFINA. LOS AÑOS DE LUCHA. 


“El 28 es muy tarde”, dice Juliac cuando se refiere al año en que comenzó su brega política y cultural. Ya tenía la cabeza y el corazón calientes antes de la Generación del 28 y de los sucesos que siempre se han señalado como el germen de muchos cambios. Ella formó parte de los antecedentes de los antecedentes. El profesor Jesús Sanoja Hernández corrobora con precisión las palabras de Juliac: “Josefina figura en una cuestión increíble de la historia venezolana. Entre 1920 y 1923, la relación entre Venezuela y México era muy tensa, hasta que en 1923 se rompieron las relaciones diplomáticas. Ella aparece firmando una carta de solidaridad hacia Salvador Guzmán, un diplomático mexicano que vivía en Caracas. Eso fue un acto de valentía muy grande, porque desde México denunciaban la represión de la dictadura gomecista y era una época de coacción de la libertad de expresión”.



El furioso animal político que roncaba dentro de Josefina Juliac la alentó en la lucha por las reivindicaciones femeninas, tanto en la dictadura gomecista -época en la que formó parte de la organización de la oposición- como en el inicio de la era democrática. “Peleaba por una verdadera República”, revela Juliac acerca del leit motiv. “A Josefina todos le temblaban. Tenía mal carácter y era muy sagaz”, recuerda Sofía Imber. Para 1936, cuando terminó la dictadura de Gómez y se inició el mandato de López Contreras, el retrato blanco y negro, en plano medio de Juliac -como una clásica pose de archivo policial- era el único de mujer alguna que ilustraba las temidas páginas del Libro rojo, 1936. El rótulo comunista en el régimen del general López Contreras. En esta publicación se jactan de poseer “la verdad de las actividades comunistas en Venezuela”, y para demostrarlo hace gala de haber descubierto un buen número de códigos secretos, seudónimos y costumbres de los venezolanos involucrados en la difusión de propaganda comunista. Ahí se lee una revelación: Josefina Juliac era conocida con el alias de Paula por sus compañeros del clan de agitadores. “Si estuve presa no fue por más de 10 días; pero creo que no”, dice. Varios datos coinciden en que nunca lo estuvo, aunque tenía excepcionales méritos para haberlo logrado con inmensa facilidad. “A mí no me perseguían, yo perseguía a los demás”, remata Juliac sus recuerdos de cuando era Paula.


Ahora, sentada en el hermoso salón de su casa, dice que “tal vez el de Medina” fue uno de los mejores gobiernos que ha tenido Venezuela. Juliac se refiere al presidente Isaías Medina Angarita (1941-1945), reconocido por dejar una impronta de desarrollo democrático durante su período gubernamental. Para 1944, un sólido grupo de mujeres negadas a confinar sus energías a los fogones o a las sesiones de bordados caseros, conformaba varias asociaciones activas públicamente. Ese año, Eumelia Hernández escribió en la revista Aquí está un lúcido artículo titulado “¿Por qué fuimos al mitin del cine Apolo?”, en el que declara lo siguiente: ” Imposible resulta exigir que mujeres politizadas, marcadamente democráticas, permaneciésemos en la sombra, comentando los acontecimientos políticos dentro del hogar o en las tertulias amistosas, mientras en la calle se libraba la contienda eleccionaria que haya despertado mayor pasión y más entusiasmo en la capital”. La convención femenina en aquel cine sería de película. Ese día hablaron ante mil personas Antonia Palacios de Frías, Josefina Juliac de Palacios, Luz Casado Lezama, Auramarina Colmenares, Isabel Jiménez Arráiz, Angela Doria y la autora del texto. El voto femenino estaba cada día más cercano, y el camino para lograrlo fue allanado por mujeres socializadas en los fervores de la contienda por las libertades, que tantos planazos habían recibido y seguirían recibiendo.



Al día con los titulares de la prensa, Josefina Juliac prefiere no aventurarse -a pesar de la insistencia- a opinar sobre el presidente Hugo Chávez. Ofrece hacerlo después, cuando él termine su mandato. Por los momentos sólo adelanta que “no es nada del otro mundo. Ninguno de los políticos de hoy es extraordinario”. A ella le sobra tiempo para hacer juicios correctamente.


WHISKY Y CHICHARRÓN: PÓCIMA PARA LA LONGEVIDAD


La segunda mitad de 1900 fue políticamente más correcta. Tras la calma de la conquista democrática, vinieron jornadas de menor efervescencia para la pareja Palacios Juliac, que hasta había vivido en el exilio. La transformación de los partidos políticos de izquierda llevó a muchos de sus militantes hacia las filas de Acción Democrática. “Inocente Palacios fue dirigente de AD hasta 1944, cuando fue expulsado después de algunos inconvenientes”, relata Sanoja Hernández y reseña que en la casa del matrimonio ubicada en Colinas de Bello monte, se reunía El Sindicato de la Inteligencia, en el que estaban agremiados Alejo Carpentier, Miguel Otero Silva, María Teresa Castillo, Carlos Eduardo Frías, Antonia Palacios, entre otros sindicalistas del buen vivir y mejor pensar. Juliac disfrutaba junto a su esposo de una vida holgada, amenizada por la mejor música -Palacios era chelista y fue fundador de la concha acústica del Club Táchira- y plena de viajes por el mundo: “Mi ciudad preferida es París, y el país, Venezuela. Me gustan tantas cosas de los venezolanos que no sé escoger una, pero la generosidad me gusta mucho. Casi se puede decir que todo el mundo es generoso. También la jocosidad”, explica Juliac.



Durante la dictadura de Pérez Jiménez yo estaba viviendo en París con mi esposo, Guillermo Meneses. Josefina e Inocente nos visitaban mucho. Entre la cantidad de cosas que yo hacía, siempre pensaba en el día en que se las iba a mostrar a Josefina. Le tenía la mejor librería, la mejor tienda de moda para que ella las conociera. A ella le gustaba muchísimo comprar prendas y ropa”, cuenta Imber. Aunque Juliac no llegó a usar bikini, siempre llevó los pantalones bien puestos. Imber continúa: “El sibarita era Inocente y ella gozaba con ese sibaritismo”. Amigos y familiares coinciden en el placer de Juliac hacia la buena mesa -no así por la cocina-. Hoy come chicharrón de cochino casi a diario y toma whisky puntualmente con el mayor de los deleites. Durante la sesión fotográfica, le preguntaron si ya quería tomarse el traguito de rigor. “No -respondió. Porque tengo que repartir ocho o nueve whiskys y se me acabaría el litro”, respondió en defensa de sus pasiones. Además de practicar yoga, la otra disciplina física que realizó rigurosamente fue “brincar, pelear e ir a mítines”. Juliac no profesa ninguna religión: “Admiro una cantidad de hechos en el mundo, pero mi religión soy yo misma”. Partiendo de los hábitos de Juliac, podría patentarse una fórmula de longevidad: whisky a diario, algo de chicharrón, esperar hasta la cuarentena para casarse, creer en sí misma y no padecer la culpa de ninguna religión.

Josefina Juliac se lamenta porque ya no le restan tantos amigos vivos. Hasta su dilecta cuñada, la poetisa Antonia Palacios, murió recientemente. Los amigos que le quedan pertenecen a otras generaciones, son 20 o 30 años menores que ella -es el caso de Imber, por ejemplo-. Sin embargo, un espíritu dispuesto a los cambios no sólo los sobrevive: los conquista. “Entre las dos hubo química y entendimiento. Ella era una mujer de avanzada”. Hay una respuesta que Juliac otorga automáticamente. Cuando le consultan sobre sus mejores amigos, ella responde en singular: “Sofía”. ¿Alguna otra? “Sofía”, repite sin asomo de duda. “María Teresa se va a poner brava”, le dice su hijo Cristóbal, en relación con la presidenta del Ateneo de Caracas, con quien trabajó Juliac al frente de la Federación Nacional de Ateneo. “Nosotras éramos amigas en las cosas pequeñas de la vida, que al final son las más importantes. Josefina no era una intelectual, pero tenía intuición, charming, una inteligencia natural que yo llamo gran pouvoir de Dieu. Era mi amiga de la vida, una de las pocas personas a la yo escuchaba”, dice Imber.


Dentro de las gavetas a medio cerrar de su memoria quedarán resguardados muchos lances asombrosos, olorosos a revuelta contra las tiranías y a triunfos de igualdad. También descansarán historias de viajes, cenas de gala, veladas musicales, exposiciones de arte, tertulias de intelectuales. En tres siglos caben demasiados recuerdos. El ímpetu de Juliac ha trascendido las lindes de la muerte. No es para menos





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13/11/24