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sábado, 8 de noviembre de 2025

El Surrealismo de Remedios Varo contra el paludismo en Venezuela

 



Estimados Liponautas


Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes un texto hecho por el escritor venezolano José Pulido, acerca de la pintora surrealista Remedios Varo, su estadía en Venezuela y su participación en el Instituto de Malariología regentado por el legendario Arnoldo Gabaldón


Con anterioridad en este blog publicamos Remedios Varo, Pedro Berroeta y las fuentes del Orinoco.


El escrito de José Pulido fue tomado de la página Crear en Salamanca y como es la norma en este espacio fue mejorado, en el aspecto del montaje y en la contextualización del contenido. Aspectos que en la mayoría de las páginas culturales venezolanas no le dan el peso que le corresponde debido a que  no entienden que existen en un entorno digital. No son más que ladrillos digitales que no dejan de ser pesadamente contundentes a pesar de su naturaleza virtual. Por eso decimos, tomando en cuenta las limitaciones que poseemos, que somos la página cultural más atractiva y debidamente contextualizada en el mundo digital venezolano.

Para cerrar la entrada insertamos el poema "Metamorfosis de la hechicera" de la escritora mexicana Rosario Castellanos, un texto que la poetisa escribió y dedicó a Remedios Varo, al enterarse de su muerte en 1963.

Esperemos disfruten de la entrada



Atentamente



La Gerencia.



*******




Apariciones y desapariciones de Remedios Varo



Por Octavio Paz


Con la misma violencia invisible del viento al dispersar las nubes pero con mayor delicadeza, como si pintase con la mirada y no con las manos, Remedios despeja la tela y sobre su superficie transparente acumula claridades.


En su lucha con la realidad, algunos pintores la violan o la cubren de signos, la hacen estallar o la entierran, la desuellan, la adoran o la niegan. Remedios la volatiliza: por su cuerpo ya no circula sangre sino luz.


Pinta lentamente las rápidas apariciones.


Las apariencias son las sombras de los arquetipos: Remedios no inventa, recuerda. Sólo que esas apariencias no se parecen a nada ni a nadie.


Navegaciones en el interior de una piedra preciosa.


Pintura especulativa, pintura espejeante: no el mundo al revés, el revés del mundo.


El arte de la levitación: pérdida de la gravedad, pérdida de la seriedad. Remedios ríe, pero su risa resuena en otro mundo.


El espacio no es una extensión sino el imán de las Apariciones.


Cabellos de la mujer ––cuerdas del harpa–– cabellos del sol –– cuerdas de la guitarra. El mundo visto como música: oíd las líneas de Remedios.


El tema secreto de su obra: la consonancia ––la paridad perdida.


Pinta, en la Aparición, la Desaparición.


Raíces, follajes, rayos astrales, cabellos, pelos de la barba, espirales del sonido: hilos de muerte, hilos de vida, hilos de tiempo. La trama se teje y desteje: irreal lo que llamamos vida, irreal lo que llamamos muerte ––sólo es real la tela.


Remedios antiparca.


Máquinas de la fantasía contra el furor mecánico, la fantasía maquinal.


No pinta el tiempo sino los instantes en que el tiempo reposa.


En su mundo de relojes parados oímos el fluir de las sustancias, la circulación de la sombra y la luz: el tiempo madura.


Nos sorprende porque pinta sorprendida.


Las formas buscan su forma, la forma busca su disolución.


—Extraído de Corriente alterna, Ciudad de México: Siglo XXI Editores, 1967.



LA BELLA REMEDIOS ESTUVO AQUÍ Y NO LA VIMOS


 


Aún después de aplastado el mosquito, yo podía describirlo perfectamente.



Cuando era niño de la escuela primaria, uno de mis grandes poderes consistía en detallar un mosquito de manera completa, como si estuviera mirando un elefante. Aplastaba un zancudo en mi brazo o en una pierna, en la pared o en cualquier parte, y esa mancha sangrienta que se convertía en un guiñapo, era fácilmente reconstruida en toda su estructura de mosquito por mi mente.


 

Arnaldo y su hermano José Pulido.



Tal prodigio científico no era una particularidad mía: mis amigos y demás compañeros de escuela podían hacer lo mismo. Y si alguien se hubiese preocupado por descifrar ese fenómeno hoy seríamos más sensibles, más cultos y saludablemente más cercanos al desarrollo del arte y sus peripecias universales.


 

La Despedida (1958)


Es, exactamente, así como lo digo: si una persona o una institución se hubiesen dignado desentrañar lo que verdaderamente ocurría con nosotros, habrían descubierto que no solo parecíamos un país surrealista, sino que lo éramos y estábamos inmersos en el surrealismo nada menos que con sus creadores André Bretón y Benjamín Péret.

 

De izquierda a derecha: Victor Serge, Benjamin Péret, Remedios Varo y André Breton in frente a la Villa Air-Bel (c.1940-41). Imagen tomada de aquí.


Hubieran entendido que ahí mismo, en el Instituto de Malariología (mal aria, dicen los italianos al mal aire), una bella y misteriosa mujer había estado observando a través de un microscopio todos los anopheles que le llevaban y los había dibujado armoniosa y fantásticamente adornados con cada uno de sus detalles de mosquitos hembras que los científicos denominaban Aedes aegypti. Zancudos solazados en láminas y afiches con toda perfección y donosura.

 



Y esa mujer, una pintora llamada Remedios Varo y Uranga, había mostrado sus cuadros en las exposiciones surrealistas de los agonizantes años treinta en París. Los mosquitos que aparecían en las láminas de Malariología en Venezuela eran obra de su talento y su observación. Y en nuestro país realizó unas cuantas piezas hermosas y extrañas.


 

Insomnio. 1947


Los expertos en artes plásticas y demás yerbas afirman que esos trabajos microscópicos retratando el transmisor del paludismo y los dibujos que hizo para la farmacéutica Bayer, influyeron de manera determinante en su obra posterior. Se volvió más concentrada y personal. Inclusive, nosotros, los muchachos de la época en que el paludismo comenzó a ceder ante el DDT y la quinina, no solo sabíamos de zancudos gracias a ella: también nos hicimos fanáticos seguidores de las aspirinas Bayer. Porque vimos las enfermedades y dolencias a través de los ojos de Remedios Varo.


Paludismo

 

Sin saber quién era. Ni siquiera sabíamos que una mujer había pintado esas impresionantes escenas.


 


Esto también forma parte de la clave para comprender por qué dejamos pasar por nuestra casa, sin pena ni gloria, a una artista inolvidable. Sí: han debido averiguar más quien retrató a los mosquitos en toda su poderosa catadura de transmisores del paludismo y husmeando un poco, echarle una ojeada a las ilustraciones que Remedios Varo hizo para Bayer: habrían entendido que el arte también es una poderosa medicina.



Paludismo


 

VINO Y SE FUE


 

Arnoldo Gabaldón



Su hermano Rodrigo formaba parte del equipo especial que había organizado el doctor Arnoldo Gabaldón para combatir la malaria y fue él quien logró que Remedios entrara a realizar trabajos técnicos en el Instituto de Malariología venezolano. La artista estuvo en Venezuela desde 1947 hasta 1949 cuando retornó a México, donde se unió con el austríaco Walter Gruen, quien creía mucho en ella y la apoyó para que se dedicara de lleno a la pintura. Ella lo hizo y se apegó mucho más a su gran amiga Leonora Carrington. Remedios, española, y Leonora, inglesa, hicieron historia en México.

 

Jean Nicolle, Remedios Varo, Norah Horna, José Horna. Foto de Kati Horna, ca. 1949.

Su llegada a Venezuela se debió a que su madre y su hermano Rodrigo se hallaban residenciados en este país, como exiliados del antifranquismo. Rodrigo la entusiasmó con la batalla que libraba Gabaldón contra la malaria. Remedios andaba de amores con el piloto francés Jean Nicolle, quien la acompañó durante un tiempo. Pero ella, de todas maneras, lo abandonó.



Remedios Varo y Jean Nicolle en su exploración en Venezuela, 1949.


 


ANTES DE LLEGAR A VENEZUELA


 


Estando en España, metido en la guerra civil como buen subversivo, el poeta Benjamín Péret le escribió a Bretón diciéndole que se había enamorado. No lo dijo así, pero se dejaba entrever. La muchacha no era otra que Remedios Varo, quien se había fascinado con la inteligencia y la pasión de Péret y no le importaba que sus zapatos y su ropa parecieran las de un hombre en la miseria, porque la situación de España había acabado con cualquier elegancia.




Remedios se fue a París con Péret, atraída por las cosas más anormales del surrealismo, que ya es mucho decir. Ella era un ser humano de particular talento no solo para dibujar o inventar más allá de lo cotidiano: también escribía con la misma imaginación que convertía sus pinturas en una suerte de narración fantástica.

 



El poeta Benjamín Péret influyó en poetas como Octavio Paz y también en algunos integrantes del inimitable movimiento beat. Péret fue el más fiel de los surrealistas, que acompañaron a Bretón.


 

Descubrimiento de un geólogo Mutante (1961)



A Remedios le gustaba del surrealismo la creencia de que solo lo maravilloso es bello. Aupada por Péret y Breton, Remedios Varo entró de lleno al movimiento surrealista parisino en el año 1937, aunque mucho tiempo después ella diría que en realidad participó en algunas de sus exposiciones y eventos pero no se consideró surrealista. Recordando esa etapa de su vida, comentó: “mi posición era la tímida y humilde del oyente, no tenía ni la edad ni el aplomo para enfrentarme a ellos, a un Paul Eluard, un Benjamín Péret, o un André Breton. Yo estaba con la boca abierta dentro de ese grupo de personas brillantes y dotadas”.


La Creación de las Aves (1957)


Cuando pensaba que Francia sería una felicidad, los nazis entraron en París el 14 de junio de 1940, y Remedios se asustó mucho: podía ser deportada a su país en donde el franquismo fusilaba a los opositores independientemente de que fueran surrealistas, comunistas, anarquistas, gitanos o poetas. Péret era comunista, poeta y surrealista. Lo arrestaron y lo recluyeron en una prisión militar, en Rennes. También Remedios fue detenida, pero su encierro se ha mantenido en un limbo oscuro. Solo se sabe que estuvo varios meses presa y cuando salió la ayudó una amiga, Georgette Dupin (hermana de la pintora Alice Rahon), quien la alojó en su casa unas cuantas semanas. Remedios estaba muy traumatizada, según comentó Dupin en alguna ocasión.


 

La villa Air-Bel. Imagen tomada de aquí.


En esos días Remedios Varo viajó al pueblo pesquero llamado Canet-Plage, donde el surrealista Jacques Hérold tenía un refugio. Desde ese lugar pudo viajar hacia Marsella a reunirse con Péret, quien al parecer había salido en libertad sobornando a unos alemanes. En la villa Air-Bel, funcionaba el Comité de Salvamento de Urgencia, puesto en marcha desde Nueva York para salvar la mayor cantidad de intelectuales y artistas de Europa. Allí también estaban, entre otros, André Bretón, Wilfredo Lam, Max Ernst, André Masson, Marcel Duchamp, Peggy Guggenheim y Helena Rubinstein. El 20 de noviembre de 1941 salió de Marsella hacia Veracruz, el trasatlántico portugués Serpa Pinto, que haría escalas breves en Casablanca y La Habana. Allí viajaron con un centenar más de personas, el crítico alemán Paul Westheim, difusor del expresionismo en México y la pareja formada por Péret y Remedios Varo. Sus pasajes fueron un regalo de Peggy Guggenheim por petición de André Bretón y Helena Rubinstein.


 

El trasatlántico portugués Serpa Pinto. Imagen tomada de aquí


Tiempo después Remedios contó en una carta el comienzo de su peripecia: “Una vez que me vi embarcada, respiré, pero el viajecito era de los de órdago también; como el barco llevaba unas cuatro veces más viajeros de los que cabían normalmente, nos aglomeraron en las bodegas. Para qué os voy a contar lo que es estar en una bodega con otras cien personas y con unas temperaturas tropicales, sin contar el mareo, yo no lo pude aguantar y agarré mi colchoneta y me subí a cubierta, donde hice todo el viaje”.


El labrador (1958)


En esa ocasión, Remedios Varo especificó su llegada a México: “Llegué a Veracruz en los huesos y desde allí trepé a la ciudad de México, que está nada menos que a 2.400 metros de altura, y como se te ocurra andar deprisa se te sube el corazón a la garganta”.


Instalación de muestra en el LACMA. ​​Chagall Fantasies for the Stage. Julio 31, 2017–Enero 7, 2018 | Fredrik Nilsen



 


Remedios Varo trabajó con Marc Chagall en el diseño de tocados y sombreros para Aleko, el ballet de Léonid Massine, escenificado en México.


 

José Emilio Pacheco


José Emilio Pacheco escribió sobre el tema: “En los cuarentas, la ciudad de México se convierte en un centro surrealista gracias a la presencia de poetas como Benjamin Péret y César Moro, cineastas como Luis Buñuel, pintores como Leonora Carrington, Remedios Varo y Wolfgang Paalen”. Péret regresó a París en 1947 a continuar con Bretón el movimiento surrealista. Siempre al borde de la miseria, pero con la voluntad de seguir en su lucha que se extendía más allá del arte. Benjamin Péret fue el primer traductor al francés que tuvo la obra Piedra de sol de Octavio Paz. Cuando Péret se hallaba muy enfermo en París, Octavio Paz fue a verlo y a llevarle un dinero que le había enviado Remedios. Paz escribió al respecto esta misiva: “Luego de varios años de ausencia volví a verlo, poco antes de su muerte. Su rostro, marcado por los años, la pobreza y la lucha cotidiana, no había perdido nada de su inocencia. El cansancio y la enfermedad lo habían apagado, pero cuando reía empezaba a resplandecer con toda su antigua luz solar: rostro de poeta, si por poesía se entiende no un talento o una vocación sino una disposición del alma a maravillar y maravillarse”.


Hacia la torre (1960)


SOBRE MUSAS


ELO - I'm Alive (from Xanadu) (1980)

https://m.youtube.com/watch?v=J9YIfEzXSHA

 

Como todos los hombres capaces de apreciar la belleza femenina, los artistas y escritores que se juntaban en el movimiento surrealista consideraban importante festejar y celebrar a la Mujer-Musa. Esa costumbre no solo venía desde las nueve musas de los griegos, que cumplían con sus funciones y ayudaron a su manera, qué duda cabe. Aunque los surrealistas apoyaron la participación de las mujeres en su movimiento, ellas seguían marcadas como fuentes de inspiración.


 

Leonora Carrington, Max Ernst (sentado), André Malraux y Marcel Duchamp, en la casa de la pareja. Francia. Imagen tomada de aquí.


La belleza de las mujeres parecía el único mérito, la única función y el único requisito exigido para hacer acto de presencia. Quizás tal asunto se había originado en el fulano paraíso donde la mujer figuraba en un segundo plano o desde la pelea de las diosas por la manzana de oro, cuando un joven llamado Paris las hizo enfurecer al aceptar la belleza como soborno.  Aunque la verdad sea dicha, las mujeres han destacado en todas las épocas y en cualquier disciplina. Es un poco injusto generalizar las actitudes machistas, porque muchos hombres promovieron y consolidaron el trabajo creador de las mujeres, pero lo cierto es que hubo un momento histórico en el que ellas comenzaron a rechazar el papel de musas. “Yo no te quiero inspirar canciones, yo quiero hacerlas y cantarlas”. Esa era más o menos la circunstancia y la respuesta.


 

Dora Maar. Fotografía de Man Ray


Según José Luis Antequera Lucas, doctor en Historia del Arte, “A partir de los años veinte, las mujeres llegan al surrealismo a través de sus vínculos personales afectivos con miembros del grupo: Dora Maar, amiga de Eluard y Man Ray; Leonora Carrington, con Max Ernst; Remedios Varo, con Benjamín Péret. Lo que prevalece en la concepción de la mujer del grupo surrealista es la «idea» de la mujer, no la «mujer real». Es la mujer la que viene a «completar» al varón y es guiada en la vida por él. La mujer artista es la musa, en tanto en cuanto es una invención creada por el hombre surrealista. A pesar de esta concepción, el surrealismo ofrecerá a sus mujeres la posibilidad de entrever, por vez primera, un mundo en el que pueden coexistir sus actividades creadoras, con su deseo de liberarse de las presiones sociales y familiares”.


El flautista (1955)


LAS BRUJAS DE MÉXICO


 

Boda de Leonora Carrington con Chiki Weiz en México en 1946. De Izquierda a derecha: Gerardo Lizarraga,Chiki Weiz, José Horna, Leonora Carrington,Remedios Varo, Gunther Gerzso, Benjamin Peret y Miriam Wolf. Fotografía de Kati Horna.


Remedios Varo y Leonora Carrington jugaban con la idea de los hechizos, de la brujería y se imaginaban un universo de mujeres que podían conducir los destinos del ser humano y entender los designios de la naturaleza. No en balde, doscientos ángeles rebeldes habían enseñado magia a las mujeres en una lejanísima y olvidada era de la humanidad. Los sueños de esos tiempos se integraban a los juegos de imaginación que sostenían estas solitarias y carismáticas artistas.


 



La corneta acústica, la novela de Leonora Carrington, tiene como protagonistas a Remedios Varo, a la misma Leonora y a otras amigas que aparecen en el rol de hechiceras. Octavio Paz dijo de Remedios Varo y de Leonora Carrington lo siguiente: “Hay en México dos artistas admirables, dos hechiceras hechizadas: jamás han oído las voces del elogio o reprobación de escuelas y partidos… Insensibles a la moral social, a la estética y al precio, Leonora Carrington y Remedios Varo atraviesan nuestra ciudad con un aire de indecible distracción. ¿Adónde van? Adonde las llaman imaginación y pasión”.


 

Octavio Paz en 1954. Imagen tomada de aquí.


Octavio Paz definió la pintura y el arte de Remedios Varo escribiendo un poema que dice así en sus primeros versos: “Con la misma violencia invisible del viento al dispersar las nubes  pero con mayor delicadeza, como si pintase con la mirada y no con las manos, Remedios despeja la tela y sobre su superficie transparente acumula claridades. En su lucha con la realidad, algunos pintores la violan o la cubren de signos, la hacen estallar o la entierran, la desuellan, la adoran o la niegan. Remedios la volatiliza: por su cuerpo ya no circula sangre sino luz. Pinta lentamente las rápidas apariciones. Las apariencias son las sombras de los arquetipos: Remedios no inventa, recuerda. Sólo que esas apariencias no se parecen a nada ni a nadie. Navegaciones en el interior de una piedra preciosa”.



La huida (1961)


Octavio Paz escribió varias veces sobre Leonora Carrington y Remedios Varo. El poema de Octavio fue publicado en 1967. Ya Remedios Varo había fallecido a los 55 años de edad. Ese poema ha sido un reconocimiento justo, grandioso, inimitable.



 

En el mismo año 1967, cuando aparece la maravillosa novela Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, los lectores se dan cuenta de que el Gabo también le ha rendido homenaje a la mujer creadora: en el ámbito mágico de Macondo surge con gran fuerza un personaje, Remedios la bella, inspirado en la pintora. 



 

Esa artista impresionante, pasó por Maracay, por Caracas, por Ciudad Bolívar, por todas partes donde había zancudos, mosquitos. Y como no se percataron de su grandeza, ella nos dejó una muestra que podemos seguir como un hilo de Ariadna para entender la fuerza del arte.


Exploración de las fuentes del río Orinoco (1959)


Cada vez que aplasto un mosquito intuyo algo más. La muerte de millones a causa del paludismo, lo sé. Pero también la belleza salvadora que generaba el talento de Remedios Varo. Y cuando siento deseos de expresar que ella me inspira profundamente con sus obras, me detengo en seco, porque recuerdo que Remedios Varo y Leonora Carrington, amigas por siempre, replicaban invariablemente, si les alborotaban la lengua: “nosotras no somos musas de nadie”.



Remedios Varo en Venezuela (no hemos podido comprobarlo). Imagen tomada de aquí.



Metamorfosis de la hechicera

A Remedios Varo

Nacer, salir de madre como el río
que se despeña, arrastra materias extrañas, precipita
su caudal hasta el fin, sin ver el cielo
ni el árbol de las márgenes
ni pulir con amor la piedra de su entraña.

Así a nuestro vivir llamamos vértigo,
remolino que a veces devora, algo que enreda
lo que quiere ascender hasta la superficie.
Y no hay, entre el estruendo y su extinción,
más que la turbiedad
del limo, el pez oscuro y el pulso sin descanso.

Así todos los que desembocamos
en el mar antes de haber logrado un nombre.

Así todos. No ella. Hecha también de agua
se detuvo en remansos pensativos.

¡Qué figuras nos deja entrever su transparencia!
Galerías sin fin, palacios desolados,
complejas maquinarias
donde se transformaba el universo
en belleza y en orden y en ley resplandeciente.
Mujer, hilaba copos de luz; tejía redes
para apresar estrellas.

Mujer, tuvo sus máscaras y jugaba a engañarse
y a engañar a los otros
mas cuando contemplaba su rostro verdadero
era una flor de pétalos
pálidos y marchitos: amor, ausencia y muerte.
Y en su corola había
alguna cicatriz casi borrada.

Por todo lo que supo era obediente y triste
y cuando se marchó por esa calle
-que tan bien conocía- de los adioses,
fueron a despedirla criaturas de hermosura,
ésas que rescató del caos, de la sombra,
de la contradicción, y las hizo vivir
en la atmósfera mágica creada por su aliento.

1963.




*******


José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne



José Pulido:

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.







lunes, 6 de octubre de 2025

Remedios Varo, Pedro Berroeta y las fuentes del Orinoco

 

Exploración de las fuentes del río Orinoco (1959)



Estimados Liponautas


Hoy compartimos con ustedes un episodio del micro Viajando por Venezuela con Maltín Polar, escrito y producido por Pedro Berroeta. El episodio se titula: Las fuentes del Orinoco.

Remedios Varo. Imagen tomada de aquí.


La entrada la abre una pintura de la artista española, que más de uno considera mexicana, Remedios Varo; titulada "Exploración de las fuentes del río Orinóco (1959)". Pintura realizada ocho años después del descubrimiento de las fuentes del río OrinocoTanto la pintura como la pintora son poco conocidas en Venezuela a pesar de que estuvo un tiempo en nuestro país realizando trabajo científico. 



Pedro Berroeta


La pintora española Remedios Varo vivió en Venezuela, junto con su pareja del momento Jean Nicolle, entre 1947 y 1949. 


Jean Nicolle, Remedios Varo, Norah Horna, José Horna. Foto de Kati Horna, ca. 1949.



Varo junto Con Nicolle llega a Venezuela formando parte de una expedición científica francesa. Remedios llegó a visitar las selvas del país y al soberbio Orinóco, donde llegó a buscar oro, siguiendo las ya centenarias costumbre de todo europeo recién llegado a estas tierras, la desaforada búsqueda de la resplandeciente Manoa

Remedios Varo y Jean Nicolle en su exploración en Venezuela, 1949.


En este agreste territorio se dedicará a estudiar gráficamente a los mosquitos y a otros insectos. Todo esto enmarcado dentro de la Campaña contra el paludismo llevada en Venezuela bajo la dirección del ahora legendario médico Arnoldo Gabaldón, director de Malariología.

Arnoldo Gabaldón

Varo también se dedicó a hacer pinturas publicitarias destinadas a los laboratorios Bayer, como la que verán a continuación. 


Paludismo


Resulta curioso que Remedios Varo llegara a trabajar para una empresa filonazi como Bayer, siendo ella una declarad a republicana. Pero recordemos el antiguo dicho popular: la necesidad tiene cara de perro...


Amibiasis (Los Vegetales) (Tifoidea, Paratifoide)Year completed: 1947
Gouache/Cardstock




En Venezuela, específicamentente en Maracay, sede de la División Nacional de Malariología, vivían su hermano Rodrigo, quien trabajaba  en la ya mencionada División, y su madre. 

Insomnio. 1947


Varo se alojó en el antiguo Hotel Jardín Maracay, lo que luego sería hasta hace poco tiempo la sede de la Gobernación del estado Aragua. La edificación, ubicada al sur de la plaza Bolívar en el centro de la ciudad, cómo suele ser en Venezuela, fue diseñado por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva y construida en 1929 . 


Carlos Raúl Villanueva

El edificio posee una fachada principal de 220 m de largo por 130 m de ancho. Carlos Raúl Villanueva sería quien diseñaría la Ciudad Universitaria, sede la Universidad Central de Venezuela, actual patrimonio cultural de la Humanidad según la UNESCO. Curiosamente las obras mas representativas de este arquitecto fueron hechas durante dictaduras.




Desde este lugar envió un gran numero de cartas a sus amigos en México. A continuación le compartimos unos fragmentos:

“… casi todos los extranjeros viven en hoteles y pensiones (…) Lo que sí creo es que aquí se hace dinero, todo el mundo parece tener muy buenas situaciones y ojalá yo encuentre también algún trabajo que me convenga pues el que me han ofrecido en Caracas no me gusta por ser un trabajo fijo en una gran casa de propaganda y tener que ir diariamente como a una oficina, de todos modos lo haré para empezar. Me siento muy sola y siempre estoy pensando en México y en vosotros todos, la vida sin amigos no vale la pena (…) si veo que es verdad que aquí se gana tanto dinero os lo diré a ver si os animáis a venir, de todos modos nunca hace frío y todo es muy tropical”.




En otra carta fechada en septiembre de 1948, escribe:


“… es un sitio muy caluroso con sol tremendo pero hay bosquecillos pequeños como oasis grandes de mangos y todo alrededor llanuras inmensas de hierba, hay muchos pájaros y bandadas de periquitos y loros de todos colores, no hay jaguares ni lo que aquí llaman tigres, ni ningún animal grande peligroso, estos están ya algo más lejos (…) yo no sé lo que pasará, si el clima será posible o si el calor será demasiado, lo que yo quiero es ver si puedo vivir de manera económicamente salvaje en un lugar donde no tengo que gastar dinero en vestido ni zapatos ni renta de la casa ni electricidad ni nada y dedicarme a pintar únicamente para ver si hago unos cuantos cuadros y envío a Estados Unidos para hacer una exposición y vivir de un modo menos estúpido que ahora (…) busco una casita con un poco de tierra para plantar unas cosas y que los gatos puedan escarbar un agujero (…) para tener eso aquí yo me tendré que marchar a una región salvaje (…) es importante tener agua, no hace falta nada más, no hay que abrigarse siempre hace calor, puedes hacer la comida con un fuego de leña (…) como es al aire libre no importa el humo ni esas cosas, se duerme en hamaca y por la mañana la descuelgas y no hay que hacer la cama ni se precisan sábanas ni nada de eso, se puede comprar comida y tabaco y petróleo para una lámpara en sitios cercanos, mi amigo Jean Nicolle ya hace tiempo que vive y trabaja por allí y le gusta mucho, no necesitaré mueble de gran lujo, una mesa para poder dibujar y trabajar en mis cosas, creo que vivir de esta manera puede ser agradable y sería ideal si hubiera algunos amigos de verdad, lo único que me da un poco de miedo es que el clima sea demasiado caliente, pero dice Jean que por la noche hace un viento fresco y se puede dormir muy bien (…) Escríbeme cuando te envíe mi nueva dirección que no sé cómo va a ser, quizás algo así como ‘Bosque tercera a la derecha, árbol número 7’”.

Remedios Varo regresó a a México en 1949 para no volver más a Venezuela. Ella moriría en 1963.


Ahora podrán disfrutar el cortometraje sobre las fuentes del Orinóco y luego podrán ver un corto video sobre la expedición que logró llegar al nacimiento del soberbio río. Y cerraremos la entrada con dos temas musicales: El primero es Orinoco de Rincón Morales, un tema musical del género gaita venezolana y el segundo tema es Orinoco Flow de Enya, cantante exmiembro del grupo Clannad, un sencillo de su LP de 1988, titulado Watermarck. Estos temas nos fueron recordados por nuestro amigo, el fotógrafo Yuri Valecillo.


Disfruten de la entrada.


Las fuentes del Orinoco







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Rincon Morales-Orinoco (gaita Venezolana) LETRA

https://m.youtube.com/watch?v=FjJdKqSSAq8




Enya - Orinoco Flow (Official 4K Music Video)

https://www.youtube.com/watch?v=LTrk4X9ACtw



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