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miércoles, 3 de diciembre de 2025

ENCUENTROS INOLVIDABLES CON ESCRITORES

 


Ilustración de Rafael Gómez Alejos para la portada del libro ‘Voces íntimas. Entrevistas con autores latinoamericanos del siglo XX’, de Reina Roffé (Punto de Vista). /WMagazín.





      La pasión de la lectura me viene desde muy temprano, mi madre me enseñó a leer cuando tenía 5 años y el primer libro que repasaba cada día, por cierto en voz alta, era la Historia Sagrada.
    Deseo compartir en este texto, la devoción que me produjo la lectura de algunas páginas, por quienes las habían escrito.


   La primera vez que degusté los poemas de Constantino Cavafis, sentí la necesidad vital de sentarme con él en una taberna del puerto, para hablarle de mis viajes, de las causas de mi exilio voluntario. 

Pero entre los dos, existía una separación irremediable de tiempo y de distancia, entonces lloré, lloré de impotencia y de tristeza, por la imposibilidad de comunicarme con el ser, que creía, hubiera vislumbrado mi alma a través de las palabras.

En silencio, resonaron sus versos, mientras las lágrimas fluían de los ojos.
 
   Dices; " Iré a otra tierra, hacía otro
mar
y una ciudad mejor con certeza
hallaré.
Pues cada esfuerzo mío està aquí
condenado,
y muere mi corazón
lo mismo que mis pensamientos
en esta desolada languidez.
....
No hallarás otra tierra, ni otro mar.
La ciudad irá en tí siempre. Volverás
a las mismas calles. Y en los mismos suburbios llegará tu vejez;
en la misma casa encanecerás
pues la ciudad es siempre la misma.
Otra no busques. No hay...

    Afortunadamente, pude conocer y conversar muchas veces con otro de mis poetas amados: Eugenio Montejo. Recordarlo es meditar sobre el habla de los árboles, en el grito de los pájaros al atardecer, en Manoa, ese lugar que buscamos más allá del Orinoco y de los tepuyes.



    Alguna vez, en una madrugada cuando salíamos de un bar de Sabana grande, nos topamos con ese gran narrador venezolano: Eduardo Liendo, quien entre otras cosas, compartió con nosotros, una anécdota de Montejo. Dijo que se lo había encontrado una mañana muy preocupado, con algo que sus dedos sostenían con cuidado, era un pichón que él había recogido en la acera, y juntos fueron a buscar una fuente para que el ave bebiera agua y sanara. 

Eduardo Liendo (Caracas, 1941 – 2025) retratado por Jaime Ballestas.
Fotografía tomada en los años 80 y que forma parte del libro "Retratos selectos"
publicado en el año 2005.

     Esa era la Caracas que perdimos, en los crueles aconteceres de los últimos 25 años

       Montejo fue mi inolvidable profesor de las cátedras: Poesía I - II cuando cursé la maestría de literatura en el postgrado de la Universidad Central de Venezuela. Sus clases eran un acontecimiento intelectual y emocional, al finalizar, compartíamos un café, su lenguaje era siempre terso y profundo, yo lo llevaba después en mi carro, hasta su casa.
     
    Estos son sus versos:
    "La poesía cruza la tierra sola.
apoya su voz en el dolor del mundo
y nada pide.

                _Ni siquiera palabras.
          Llega de lejos y sin hora, nunca avisa;
tiene la llave de la puerta. 
Al entrar siempre se detiene a mirarnos. 
Después abre su mano y nos entrega
una flor o un guijarro, algo secreto,
pero intenso que el corazón palpita
demasiado veloz. Y despertamos."


Eugenio Montejo. Fotografía de Vasco Szinetar.


     Eugenio Montejo fue un poeta universal, con un discurso que cae sobre las aristas del corazón, y lo estremece, porque nos recuerda la humanidad que nos sostiene, en un planeta azul que gira y gira.


   Hernán Vargas Carreño, un poeta colombiano que soñaba con reunir toda la poesía de Montejo, en una antología bilingüe español portugués, me dijo, que éste era un poeta con una obra digna de un premio Nóbel. 




    Sigamos hablando de los escritores amados, conocí a Antonio Skarmeta, el autor de Ardiente paciencia, la novela que fue llevada al cine, sobre il postino, que le llevaba las cartas a Neruda durante su exilio en Italia. Andaba con mi amiga entrañable, Marisol Marrero, quien no sé si por accidente o decisión propia, trastabilló y cayó en brazos del novelista, mientras él reía de una manera jocosa.
      Debo confesar que nunca he conocido a alguien con una personalidad tan cálida y tan arrolladora como la del novelista, dramaturgo, guionista de cine y televisión chileno, fallecido el año pasado.

Pablo Neruda, Juan Rulfo y Antonio Skarmeta.1969. Fotografía de Sara Facio



   Nos contó de su cercana amistad con Neruda, lo que le permitía la confianza, de llevar a las chicas que él deseaba seducir, a visitar al bardo ya retirado, en su casa de Isla Negra.

Fernando VallejoImagen tomada de aquí.



   En 1993 cuando Fernando Vallejo ganó el premio Rómulo Gallegos con su libro: El desbarrancadero, fui a almorzar con la ya mencionada amiga Marisol Marrero, a un restaurante de Los Palos Grandes. El portero que nos conocía, nos dijo si queríamos acompañar al novelista laureado, quien estaba muy solo en una mesa. Debo confesar que no había leído los libros de este autor colombiano residente en méxico, pero su físico muy delicado y su tímida personalidad no concordaban con las desafiantes propuestas de su narrativa.

Isabel Allende, Arlington, VA, 1981. Fotografía de Marcelo 
Montecino.Tomada de Flickr.

   Otra experiencia amable fue mi encuentro con Isabel Allende.

La lectura de su primer libro: La casa de los espíritus fue impactante, por eso asistí en 1984 a la firma de su segunda novela escrita en Caracas, donde ella vivía en esa época: De amor y de sombras.  



      Llegué a la librería Lectura del Centro Comercial Chacaíto muy puntual, ella era joven y atractiva, llevaba un chaleco rosado que no he olvidado. Había muy poca gente, lo que me dio la oportunidad de sentarme y conversar animadamente sobre su primera novela. Desde entonces, se convirtió en una de mis escritoras favoritas.


   
      Debo confesar que la conmoción que la lectura de algunas páginas me produce, a veces, se transforma en fascinación, casi en un culto sagrado, lo que me impide aprovechar la cercanía con los escritores admirados, como hace la mayoría de las personas.


    Creo que eso me pasó con Gabriel García Márquez, cuyo hermano Gustavo, mi vecino y el mejor amigo de mi marido, nos invitaba casi todos los diciembres a la casa de su madre en Cartagena de IndiasAllí conocí a casi todos los García Márquez, quienes llamaban: "rincón guapo" a la cocina inmensa, donde se reunían para desayunar. Sus conversaciones eran tan delirantes, como los cuentos del Nobel.  Entre ellos, hice una amistad especial con el menor: Eligio Gabriel, quien también era escritor y falleció tempranamente. 

    Al Gabo lo conocí en Caracas. Compartimos en más de tres ocasiones. Cuando Gustavo se lo presentó a mi marido le dijo: Este es Ballestas, mi hermano, entonces él respondió:_ Si es tu hermano, me toca aceptarlo también como mío, lo abrazó con una sonora carcajada. Desde entonces tomó la costumbre de enviar sus cuentos inéditos, vía fax. Al llegar en la mañana a la oficina, el rollo de papel extendido por el suelo, nos indicaba un nuevo mensaje del patriarca del realismo mágico.

   La segunda vez vino a Venezuela, con Jaime, el hermano que dirigía el Instituto del nuevo periodismo en la ciudad heróica, a quien invitamos a almorzar. Creímos que el Nóbel, por tener una agenda repleta, le era imposible asistir. Nos sorprendió que cuando Jaime le comunicó que los Ballestas lo habían invitado a un restaurante italiano, éste le dijo que era una oportunidad para llevar a la amiga que había traído: Susana Cato, una cineasta mexicana. La única condición que pidió fue que no asistiera ningún periodista.

Años después supimos que había tenido una hija con ella, llamada Indira Cato, brillante periodista mexicana.


   Esa tarde inolvidable, Gabito no habló de literatura. Casi con voz profética, describió en un futuro que él no vería, la destrucción de la cultura occidental por los nuevos bárbaros, los seguidores del Islam.

   Pidió como plato principal, pennes a los cuatro quesos, y nos dió, entre whiskys y vinos, una clase de como comerlos, tal como lo hacen los nobles romanos.
    
    El siguiente encuentro ocurrió cuando el Gabo sufrió un aparatoso accidente, cuando iba de salida del país, al aéreopuerto de Maiquetía.

     Gustavo vivía entonces, en la urbanización: Los Corales, cerca del mar. Esta vez, fui con un médico amigo que quería conocerlo. Napoleón Ascanio tocaba la guitarra magistralmente, y cantaba baladas italianas y rusas. Fue una velada inolvidable. 

Me permití, esta vez, preguntarle sobre algunos personajes de Los cuentos peregrinos, en forma empática, GGM compartió eventos vividos, los cuales habían inspirado algunos, de esos relatos.

     Doy gracias, porque por largos años pude intercambiar cartas con escritores famosos, pero, la oportunidad que agradezco infinitamente, es haber compartido largas conversaciones, fiestas inolvidables, con amigos escritores como: Luis Beltrán Mago, José Tomás Angola, Edgard Vidaurre, Carmen Cristina Wolf, Nora Carbonell, Magaly Salazar, Belkis Arredondo, Marisol Marrero, Anabelle Aguilar, y tantos otros que saben que están en mi corazón y cuya lista sería interminable.

   Hago mía la canción de Violeta Parra: Gracias a la vida que me ha dado tanto.

Lidia Salas
Noviembre del 2025
Mes del escritor







Violeta Parra "Gracias a la vida"




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Lidia Salas. Poeta y ensayista. Nació en la ciudad de Barranquilla, Colombia. Ha vivido en Venezuela por más de 40 años. Posee doble nacionalidad, colombo-venezolana.

Licenciada en  Filología e Idiomas de la Universidad del Atlántico. (Colombia)  Obtuvo su maestría en Literatura venezolana en la  Universidad Central de Venezuela.

Autora de los siguientes poemarios: Arañando el silencio. Finalista del 1º Concurso de Poesía Libre de la Universidad de Córdoba. (Colombia) Ediciones Puesto de Combate. Bogotá. Colombia. 1984 Mambo  Café Ediciones Círculo de Escritores de Venezuela. Caracas.1994. Mención de honor del Concurso de Poesía del Ateneo “Casa de Aguas” (Venezuela) Venturosa. Premio Único del VII Concurso Nacional de IPASME. Caracas, Venezuela. 1995.  Luna de Tarot Ediciones Círculo de Escritores de Venezuela. Caracas. 2000. Este poemario fue llevado al teatro en la Semana del Poesía en Escena en Caracas.. Coautora con Elena Vera de la antología Quaterni Deni 1988. Katharsis. Editorial Lector Cómplice. Caracas. 2013. Ciudad de Azul y Vientos,  libro digital    (Amazon) Edición impresa: Editorial Lector Cómplice. Caracas, 2016. Autora de las siguientes plaquettes: Sedas de otoño (2006)  e  Itinerario Fugaz. (2007) Edición de la Universidad Nacional  Abierta. .Su poema “Hechizo de isla” fue finalista  en el III premio Internacional de Poesía Amorosa en Palma de Mallorca. España. Publicado en la Antología del Círculo de Bellas Artes de la misma ciudad. 2005.

Muestra de su obra ha aparecido en las siguientes  antologías: Poetas en Abril. (1985.)  Quienes   escriben   en  Venezuela. Diccionario    abreviado  de  escritores venezolanos (2004).  El hilo de la voz (2004). Antología poética (Ediciones Círculo de Escritores de Venezuela.  Caracas. 2005). Antología del Octavo Encuentro Internacional de Escritoras (2008)  La mirada Femenina  (Universidad Metropolitana. Publicaciones Arbitradas. Caracas.2008.) Sus ensayos han sido publicados por revistas nacionales e internacionales como  A la Mar de la Universidad de California. USA. Ateneo y Caracola. Y en periódicos tales como El  Nacional, Ultimas Noticias. (Caracas) El Impulso (Barquisimeto) y Frontera (Mérida).


Enlaces relacionados:





domingo, 23 de noviembre de 2025

Yuri Valecillo en Venezuela, Colombia, México o cualquier lado: Siempre en sentido contrario

 



"No puedes temer a los lestrigones y cíclopes porque no debes temerte a tí mismo"

Odissyas Merecugiannis


Estimados Liponautas

El pasado 19 de noviembre se inauguró una muestra de fotografía titulada "Sentido contrario" del fotógrafo venezolano Yuri Valecillo, en el Café Cinema ubicado en  Bogotá, Colombia. 




Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar el texto de presentación del catálogo escrito por el paisano Carlos Yusti.



Disfruten de la entrada


Atentamente


La Gerencia.


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Yuri Valecillo: Siempre en sentido contrario



La fotografía busca, más que ser un testimonio del instante, ser un reflejo visual del tiempo que le ha tocado en suerte, para bien o para mal, al fotógrafo. No es casual que estos tiempos de cambios acelerados e inteligencia artificial galopante la foto en su sentido tradicional sea un anacronismo. Hoy cualquiera puede hacer fotos desde sus cacharros móviles y convertir un hecho intrascendente (o relevante según el caso) en tendencia en cuestión de minutos. Fotógrafos con sus cámaras tecnológicas son hoy una especie casi extinta; una singularidad por no decir una rareza en este tiempo de lo inmediato.

Un tintico en Bogotá. Fotografía de Yuri Valecillo.



Yuri Valecillo es un fotógrafo que pertenece a ese extraño grupo de cazadores del presente fragmentado en una pieza llamada foto. Yuri hace fotos donde incluye su bagaje de lecturas, su copiosa información de otros fotógrafos, sus periplos urbanos y con un sentido de la mirada educada en una estética que combina cruda belleza y metafórica realidad. No siempre hace fotos como un espectador pasivo, sino como un protagonista punzante y quisquilloso; en ocasiones como militante político y otras como un esteta que mira la suciedad metida en las uñas de la sociedad. Yuri cuando no hace fotos escribe y sus textos tienen el aroma de lo irónico para desmenuzar las contradicciones políticas del presente que parecen inundarlo todo/y a todos estos días.

Fotografía de Yuri Valecillo.



El trabajo fotográfico de Yuri ensaya, por lo general, estar en el centro de la polémica, meter baza en esos espacios de confort. Su última exposición fotográfica denominada “Sentido contrario” en los espacios de Café Cinema. En estas fotos Yuri explora la sexualidad desde esa trinchera de lucha y que no siempre es tan sacrosanta ni “normal” y que como es lógico no es aceptada en consenso. La sexualidad siempre ha sido un tabú en nuestra sociedad y existen conductas sexuales inapropiadas que se llevan a cabo en la sombra mientras una fachada luminosa se teje para no molestar a la administración y todos felices.

Fotografía de Yuri Valecillo.



Las fotografías de “Sentido contrario” captan la lucha en la calle de las minorías sexuales y que buscan una aceptación social sin prejuicios. Homosexuales, lesbianas, transexuales y un variado etcétera buscan no tanto visibilizar sus gustos sexuales, sino desenmascarar todos esos recelos prejuiciosos y denigrantes en torno a una sexualidad no admitida como normal.





Goo Goo Dolls - Iris (Español + Lyrics) // Video Oficial. Tema principal de BSO de la película Ciudad de Ángeles.


Y en eso llega lo woke, lo LGBTQ+, lo Queer con todo el barullo sensacionalista y polémico que estos movimientos han suscitado. La exposición de Yuri está lejos de ser un alegato wokista. Trata de exponer las manifestaciones, las marchas y toda esa maquinaria escenográfica que grupos sexuales en sentido contrario, por siempre hostigados y sometidos al bullying social más descamado, organizan para protestar de manera abierta y sin medias tintas.




A Yuri le interesa la gente en las ciudades, la gente como alegato de lucha o abatida por las contradicciones sociales y políticas. Las personas que son un tejido de ideales y sueños en las ciudades del mundo, y sobre todo en Latinoamérica. No sin razón en una entrevista Yuri ha dicho: “En mi caso, la fotografía es la vida cotidiana. He tomado como sujeto a las grandes ciudades del mundo urbano. Me gusta la figura humana, me gusta explotar el detalle, me gusta el entorno y el contorno de la figura humana; me gusta verla como parte fundamental de la imagen que realizo. No hago paisaje, no hago paisajismo, no hago fotografía de arquitectura... Hago fotografía donde la figura humana es el centro de la imagen. Lo fundamental, en todo caso, es que me gusta hacerla y realizarla con atención y cuidado. Me gusta el movimiento social, los hombres y las mujeres, los seres humanos que luchan por causas que parecen generalmente perdidas, aunque Borges dice en algún cuento, creo que es en La forma de la espada, que los caballeros solamente luchamos por causas perdidas, seguramente, hoy diríamos, los seres humanos luchamos por causas perdidas, porque son causas que tendrán un reflejo o la consecución de su objetivo dentro de veinte o treinta años. Luchamos más allá de nosotros mismos, y la fotografía está hecha y diseñada para dejar un registro de seres que lucharon en un momento determinado, cuando las causas parecían ser imposibles”.



Para un fotógrafo como Yuri los cambios siempre efervescentes y esas causas perdidas siempre latentes y nunca postergadas son el combustible de su trabajo fotográfico. Yuri siempre viaja en sentido contrario y como el Ulises homérico sabe que los ciclopes y los monstruos de todo tipo aguardan su momento para que su viaje nunca sea cómodo ni placentero. A pesar de ello sigue en su travesía sin atarse al mástil de las convenciones y escuchando, sin medir las consecuencias, de las sirenas que embelesan con su canto para desviarnos del camino. Ya Kavafis lo había escrito en unos versos de su muy citado poema Ítaca: “No temas a los lestrigones ni a los cíclopes/ ni al colérico Poseidón, / seres tales jamás hallarás en tu camino,/ si tu pensar es elevado, si selecta/ es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo”.




Carlos Yusti










Carlos Yusti y Yuri Valecillo. Fotografía de Luis Alberto Angulo.


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Yuri Valecillo nació en Valencia en 1961. Desarrolla su actividad de manera continua en el diseño gráfico. Publica actualmente en más de veinte medios de Europa y América Latina, cuenta con 41 exposiciones individuales de fotografía y más de cincuenta portadas de revistas y libros, colaborador incesante en medios de Venezuela y América Latina, habla y lee francés, expositor de la Cátedra de Fotografía para la Revista Generación (México). Ha impartido cursos y talleres de fotografía en la Universidad de Carabobo (Venezuela). Coordinador de Fotografía de la revista Rino (México), Colaborador de la revista El Cotidiano (UAM), Cofundador de la Revista Generación, cuenta con varios escritos publicados.




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Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal


 Tomado de Letralia


Enlaces relacionados:












































martes, 3 de mayo de 2022

José Pulido a Jolguer Rodríguez: Nada puede exacerbar a la poesía...

 




José Pulido: Nada puede exacerbar a la poesía...

Una entrevista de Jolguer Rodríguez.




José Pulido: El exilio sabe a soledad, pero huele a limpio

Abril 24, 2022



El poeta, escritor y periodista José Pulido, quien reside en Italia, considera que informar en Venezuela es hoy más peligroso y banal, al punto que leer y saber ya no son imprescindibles. Asegura no rendirle culto a ningún presidente, menos aún a Vladimir Putin, pues “su índole lo aleja demasiado de toda consideración”.


"Toda ideología es una guillotina que corta cabezas buscando el poder”, señala José Pulido / Foto: Cortesía Gabriela Pulido.





–¿Un género para la guerra y la pandemia?


–Silbar por dentro a solas para espantar el miedo. Eso sería poesía ¿no?


–¿Un título?


–Domingo en la mañana y otros poemas, de Wallace Stevens.


–¿Ha exacerbado la situación mundial su vena poética?


–Nada puede exacerbar a la poesía, solo entristecerla hasta grados superlativos.


–¿Escribiría un poema a Volodímir Zelenski?


–Cualquier ser humano merece un poema por formar parte de la vida, pero no le rindo culto a mandatarios de ninguna índole.


–¿Y a Putin?


–Menos. Su índole lo aleja demasiado de toda consideración.


–¿Qué es la guerra?


–Es algo terrible, porque solo aspira a destruir, matar y someter. La guerra no tiene un fin noble.


–¿Justifica usted alguna conflagración?


–Ni siquiera la guerra de Troya, aunque me hubiese gustado besar a Helena, antes de que me llovieran las espadas.





–¿Qué puede hacer la poesía por el mundo?


–Se perdió el paraíso para tener poesía. Sentirla y querer leerla es comenzar a entender que todos cargamos ese combustible por dentro.


–¿Ha perdido poesía Venezuela?


–Pierde poesía quien se embrutece.


–¿Qué pasó con el periodismo venezolano?


–No lo sé. Han desaparecido medios. Informar es más peligroso. Pero apartando todo eso, sucede lo mismo que en muchos lugares del mundo: todo se asume banalmente. Leer y saber no parecen algo necesario.


Como periodista, ¿le teme a las redes?


–Eso sería como temerle a la gente. Pero no respeto la opinión pública lanzada a la ligera.


–¿El sabor y olor del exilio?


–Todo sabe a soledad, pero huele a limpio. 


Tortuoso camino 


–¿El futuro de Venezuela? 


–Tendrá que mejorar con nuevas vidas, pero padeciendo las llagas de este tiempo. 


–¿Una estrofa famosa que resume la situación? 


Constantino Kavafis.



–El poema de Kavafis


“No hallarás nuevas tierras, no hallarás otros mares. 


La ciudad te seguirá. Vagarás por las mismas 


calles. Y en los mismos barrios te harás viejo; 


y entre las mismas paredes irás encaneciendo”. 


–¿Cómo sobrevive un poeta en medio del materialismo mundano? 


–Solo se necesita poder escribir auténticamente lo que se siente. Después basta un pan con café. Un buen vistazo a la vida. 


–¿Una musa en particular? 


–Las propias ganas de vivir enamorado de la vida. 


–¿Un poema para el régimen venezolano? 


–Eso sería como pedir a Cristo que te preste un martillo y unos clavos para la ejecución de esta tarde. 


–¿Para la oposición? 


–Eso sería como mentirle a Cristo diciéndole “Puedes esperar tranquilo en esa cruz. Tus amigos llegarán en quince minutos”


–¿Qué le corta la nota poética? 


–Ya nada puede cortármela, es lo más sano que me queda en el cuerpo. 


–¿Un poeta revolucionario? 


–Solo es revolucionario en poesía quien transforma un poema, quien dice algo que no se ha dicho o no se ha sabido. 


–¿Cómo se llevan la poesía y la ideología? 


“No tenía qué comer y compró un ramo de violetas”, así definió Aloysius Bertrand a los poetas. Toda ideología es una guillotina que corta cabezas buscando el poder. ¿Cómo crees que se lleva la poesía con eso? 


–¿Un presidente amigo de los bardos? 


–Alguien que puede matar para mantenerse en el poder jamás se someterá al amor por la vida. 


–Poeta en capitalismo… 


–El poeta solo produce para el espíritu. 


–¿En socialismo? 


–El poeta rechaza todo lo que amarga la existencia. 


–¿La poesía en comunismo? 


–Que te responda Anna Ajmátova


 “Esto sucedió en tiempos en que sólo los muertos sonreían, 


alegres por haber hallado al fin reposo, 


y como un apéndice inútil, Leningrado colgaba 


del portón de sus cárceles, mecido por el viento”. 


Anna Ajmátova.



Puros cuentos 


–¿El cuento venezolano de siempre? 


–No hay mal que dure cien años… 


–¿El cuento que ya nadie cree? 


 –El mar de la felicidad… 


–¿El cuento chino? 


 –Tenemos patria. 


 –¿Una nostalgia? 


 –Un domingo con toda la familia, asando carne en un patio. 


–¿Un llanto? 


–Sentir que la tragedia abunda 


 –¿Una alegría? 


–Mi esposa viendo fijamente la arepa que ha hecho cerca del mar Mediterráneo. 


–¿Una esperanza? 


–Desear un buen futuro para los que vendrán, es una esperanza básica. 


–¿Un defecto? 


–¿Uno solo? Tengo casi todos. 


–¿Una rabia? 


 –Nunca las uso. 


–¿Una intensidad? 


–Pensar inútilmente, durante horas, en el lugar reseco donde enterramos a nuestra madre. 





–¿Entra en trance? 


–Soy un despistado. 


–¿Imagina una ley mordaza para la poesía? 


–La ignorancia que existe respecto a la importancia de la poesía es una mordaza natural. 


–¿Se autocensura un bardo? 


–Dejaría de ser poeta. 


–¿Y usted como periodista? 


–Dejaría de amar la esencia del periodismo. 


–¿El colmo de un poeta? 


–No ser un chivo expiatorio. 


 –¿Poetas al poder? 


–Eso es como si le pidieras a los niños que se dedicaran a matar ballenas 


–¿Soportarán los medios tradicionales el avance de las redes sociales?  


–Ni los medios ni las redes son lo importante. Lo determinante es la calidad contundente y sublime del mensaje. 


–¿Y cómo se llevan poesía y tecnología? 


–Me aporreo con los alicates, pero consigo buenas fotos con mi teléfono. 


–¿El cuento más cuento?  


–Haz bien sin mirar a quién. 


–¿Permanece en Venezuela una sociedad de poetas 


muertos?  


Gerbasi, Ossott, Palomares, Schon, Gramcko, Andrés Eloy, Ramos Sucre, Miyó, etcétera, dejaron una poesía completamente viva.  


–¿Volverá a Venezuela? 


–No lo creo. Soy un ocaso enlazado por la noche.


De perfil 


José Pulido nació en Villa de Cura el 1 de noviembre de 1945. Desde los 20 años ocupó un lugar especial en las letras americanas a través de sus cuentos, poesías, novelas y crónicas periodísticas, que lo han hecho acreedor de diversos reconocimientos nacionales e internacionales. Ocupó grandes responsabilidades en el Diario El Sol, Diario Católico y Última Hora. Fue jefe de las páginas de arte de El Nacional, El Universal y El Diario de Caracas. Entre sus poemarios destaca Los Poseídos, por el cual fue galardonado con el Premio Municipal de Poesía del Distrito Federal. Otras piezas poéticas son Esto (1971), Paralelo Lelo (1971), Peregrino de vidrieras (2001), Duermevela (2004). Dirigió por mucho tiempo la revista cultural del BCV. Fue miembro fundador de los suplementos Bajo Palabra y El otro cuerpo. Dentro de la narrativa ha publicado, entre tantos, Pelo Blanco (novela, 1987), Una mazurkita en La Mayor (novela premio Otero Silva, de Planeta, 1989) y Vuelve al lugar que se te ha señalado (cuentos). 



Caracas / Jolguer Rodríguez Costa 


Tomada de El Tiempo.



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