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martes, 18 de septiembre de 2018

Dile a Pedro Sotillo que se equivoca al calificarme de misógino. Carta de José Antonio Ramos Sucre a José Nucete Sardi.



José Antonio Ramos Sucre (Cumaná, 9 de junio de 1890-Ginebra, Suiza, 13 de junio de 1930)


Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes esta breve carta que el  escritor José Antonio Ramos Sucre le escribió a José Nucete Sardi. Nos excusamos por no poder colocar fotografías de Sotillo y Sardi más jóvenes.


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Caracas-Hamburgo, 7 enero de 1930.*


Caracas.

Mi querido Nucete:

Mándame nuevamente tu libro. El que me regalaste, a la hora de mi viaje, debió quedarse en el Ministerio. De aquí habrá pasado a una venta de libros usados. Así lo sospecho.

Mándame tu libro al Consulado General de Venezuela, casa del incomparable Rafael Paredes. Con él te he recordado mucho.

Estoy en casa de Mühlens y espero curarme del intestino, autor de mi derrumbamiento. Los insomnios, de una tenacidad inverosímil, amenazan de cerca mis facultades mentales.

 Pedro Sotillo (1902–1977), sin fecha, en Obras, ediciones La casa de Bello, p. III.
 Imagen tomada de Dilatar la pupila


Dale las gracias a Pedro Sotillo por sus notas generosas acerca de mi labor y adviértele que se equivoca al calificarme de misógino. Yo soy para cada mujer un hermano y ninguna puede acusarme de negligente en su servicio, mucho menos de cruel. Los aforismos son disparos al aire.

Yo escribiré a todos los compañeros por lo menos una vez. Ahora trato de resistir el tratamiento. El sistema nervioso es un escombro.

Consérvate bien y acepta la amistad de José Antonio Ramos Sucre

¿Cómo está la niñita?


José Nucete Sardi 

 (Mérida , Venezuela, 4 de agosto de 1897 - Caracas, Venezuela, 12 de noviembre de 1972). Imagen tomada de Lampos Merideños

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*Los Aires del Presagio. 2? edición. Monte Avila, Editores, 1976.
(Copia enviada por José Nucete Sardi al compilador en abril de 1961).


jueves, 2 de junio de 2011

«Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas»

Una denuncia frente al marketing que hace de la poesía algo tan vendible como un detergente





José Antonio Ramos Sucre.



Firmada por más de 200 personas, alerta de los efectos perniciosos del marketing sobre la poesía y señala la pluralidad como alternativa necesaria






Un grupo de poetas, críticos y lectores españoles y latinoamericanos ha hecho recientemente pública una «Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas», con la que se pretende defender la libertad y pluralidad de las poéticas que se hacen en nuestro idioma, así como frenar en cierta medida los efectos nocivos del mercantilismo en la poesía. Con más de 200 firmantes en el momento de su publicación, la Carta expresa el descontento que se respira en un ámbito de creación sometido a los maniqueísmos simplificadores del mercado. 

 

Por Ilyana Rubio. 

 

 

Cansados de los maniqueísmos simplificadores que tanto daño han hecho y están haciendo a la poesía que se escribe en España y Latinoamérica, un grupo de lectores, críticos y poetas han redactado una «Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas» que se desarrollan en nuestro idioma. 

 

En ella, se reivindica una concepción amplia, inclusiva y plural de la escritura poética, así como una actitud de exigencia moral y apertura intelectual que esté a la altura de las herencias, cuestiones y búsquedas actuales, y que permita reinventar y re-imaginar el futuro individual y colectivo, al margen de las leyes mercantilistas que imponen su particular dictadura a una labor, la labor poética, que debería ser independiente. 

 

Contexto en que surge

 
En España, el mercado ha invadido el espacio de la poesía, imponiendo a ésta sus leyes: La búsqueda de ganancias por encima de todas las cosas ha hecho que diversos actores del mercado editorial desplieguen numerosas estrategias de marketing, entre las que pueden contarse desde la invención de poéticas banales hasta la fabricación de impostadas antologías. Todas estas estrategias se han destinado a la captación de “lectores homologados”, dentro de supuestos sectores de recepción.

Pero el mercantilismo de la poesía en España no ha tenido efecto sólo en el mundo editorial, sino también en el ámbito de lo público, concretamente, en el de los premios de poesía pagados con fondos públicos, tal y como ya denunciaron en 2007 un grupo de poetas, en carta enviada entonces al Ministro de cultura español: “Dado que su Ministerio está impulsando la necesaria reforma democrática de los medios artísticos y culturales de titularidad pública, mediante la aplicación de un Código de Buenas Prácticas, los abajo firmantes le pedimos que haga extensiva esta iniciativa a los ámbitos literarios de nuestro país que, directa o indirectamente, son de titularidad o financiación pública, y sobre los que se ha ido extendiendo poco a poco, mediante el consentimiento pasivo o cómplice, una serie de conductas que no pueden ser calificadas más que como corrupción, en la medida en que el dinero público acaba utilizándose para beneficio de unos pocos o desviándose hacia manos privadas sin posibilidad de control legal ni democrático alguno”.

En definitiva, la devoradora y aparentemente infinita espiral del marketing está golpeando a la poesía desde distintos frentes, haciendo de ella un “objeto de consumo” tan “vendible” como el detergente o los automóviles. 

 

A modo de denuncia


En este contexto, los firmantes de la «Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas» pretenden, por un lado, denunciar uno de los efectos del mercantilismo sobre la poesía.

En concreto, quieren denunciar el peligro que entraña el mercado para las poéticas ricas y diversas que se hacen, practican y desarrollan en español en el momento actual: el potencial empobrecimiento de la poesía en general (de la que se escribe y de la que se publica), derivado del encumbramiento de fórmulas poéticas preestablecidas y más “asequibles” o “atractivas” para un supuesto lector “pasivo”, del que el mercado parece esperar que se acerque a la poesía sin espíritu crítico alguno, a modo de individuo consumista y no de vibrante buscador.

Los firmantes consideran, por el contrario, que la diversidad de poéticas es garantía de una riqueza cultural no homologable, reflejo de una sociedad que cuenta con capacidad de arriesgarse para cuestionarse, conocer, desvelar, inventar, etc., en este caso concreto a través del lenguaje y del pensamiento, elementos esenciales de la labor poética. Esta pluralidad no debería diluirse en la confusión y el ruido de las estrategias mercantilistas hacia la poesía. 

 

Como muro de contención



Jenaro Talens afirmaba en el libro "Poesía Hispánica Contemporánea. Ensayos y Poemas" que: “Si el pensamiento no puede captar directamente lo infinito, debe entonces recorrer lo infinito en todas las direcciones”. Llevada esta idea al ámbito de la poesía, para los poetas resulta crucial mantener una libertad de recorrido, en la que formular su tradición y su apuesta, el espacio y camino de su propia voz.

En este sentido, la «Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas» pretende hacer las veces de muro de contención contra la homologación de las poéticas, fomentada por los movimientos y demandas del mercado. Sus firmantes consideran que debe frenarse la erosión de “la pluralidad poética heredada” y que es necesario defender “el trabajo y legado creativo, teórico y vital de muchas poéticas y poetas precedentes”.

Las palabras y la intención de esta Carta se expresan en unos cuantos párrafos y se sostienen mediante firmas. Aspiran a salvaguardar y respaldar los posicionamientos libres de cada poeta, lector o crítico, sin adscripiciones a escuela o tendencia poéticas alguna.

 

 
Safo cantando para Homero – LAFOND. La villa de los papiros



«Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas»

La realidad no es legible de manera evidente. Las ideas y teorías no reflejan sino que traducen la realidad, pudiendo traducirla de manera errónea. Nuestra realidad no es otra cosa que nuestra idea de la realidad. Del mismo modo, importa no ser realista en un sentido trivial (adaptarse a lo inmediato), ni irrealista en el mismo sentido (sustraerse de las coacciones de la realidad); lo que conviene es ser realista en el sentido complejo del término: comprender la incertidumbre de lo real, saber que existe una porción de lo posible aún invisible en lo real.

Edgar Morin.



El lenguaje poético es un patrimonio colectivo. Una urdimbre tejida en la arena de la diversidad. Nuestras tradiciones literarias siempre se han visto atravesadas por múltiples mutaciones que han ayudado a componer y descomponer el ovillado paisaje de la palabra. No en vano la palabra recoge la complejidad genésica de nuestra existencia. Así ha sido en el caso de la lengua española. Las literatura(s) panhispánica(s) (de acá y allá, en diálogo unas veces, aisladas otras) siempre han manifestado en su devenir histórico la riqueza de lo plural, el desborde de lo conectivo. No existe una deriva única de lo poético. Nunca se produjo una voz homogénea para toda nuestra tradición. Las tentativas de encerrar el lenguaje literario dentro de límites inamovibles han dado como resultado estructuras cerradas de pensamiento que trabajan en contra de la propia y esencial condición de la palabra.