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miércoles, 21 de abril de 2021

Göbekli Tepe. En busca de Adan y Eva



Cuatro de los pilares descubiertos en el yacimiento arqueológico de Göbekli Tepe (Turquía).
(DAI ORIENT-ABTEILUNG)
 

MATTHIAS SCHULZ

10 JUN 2006


Los arqueólogos han encontrado indicios de que el relato bíblico está basado en leyendas con un trasfondo real. Geólogos y expertos climáticos creen que el paraíso era un lugar real y que el Antiguo Testamento contiene la guía que nos lleva hasta él.

En su libro ’Legend’, el investigador británico
David Rohl sitúa el jardín de las delicias de Adán y Eva en el norte de Irán, cerca del lago Urmía. En una colina pelada en Urfa se apiñaban varios templos en la cumbre; se han calificado como ejemplar único con la energía de un Stonehenge.

Las investigaciones abren nuevas perspectivas sobre
la historia bíblica de la Creación, tantas veces alabada por su claridad, profundidad y belleza.

Los arqueólogos han descubierto en el este de Turquía vestigios de una "era dorada" de la
Edad de Piedra de 11.000 años de antigüedad. Cazadores de gacelas erigieron allí inmensos templos dedicados a las serpientes y vivieron como en el jardín del Edén. Los expertos sospechan que Adán existió realmente y que en la parábola del pecado original hay un fondo de verdad.
"Y el Señor plantó un jardín en Edén, mirando al Este, y puso al hombre dentro".
Así de inocentemente comenzó la historia. Con Adán y Eva apaciblemente sentados en medio de un parque, rodeados de árboles "de aspecto seductor". Es el principio de todos los tiempos.

La historia de la Creación ha tenido una repercusión inmensa; es uno de los textos esenciales de la cristiandad. Los celtas tuvieron Avalon, el jardín de los manzanos; los griegos, la isla de los bienaventurados. Pero sólo en el Edén se llegaron a enredar pecaminosamente el sexo y el espíritu. El texto de la parábola del paraíso no ocupa más de 50 líneas en la Biblia. Pero, ¿qué significa realmente?

Recientemente se ha abierto un sorprendente debate en torno a este tema. Geólogos y expertos climáticos, que no son proclives a dejarse impresionar por el carácter revelado del "documento divino", creen que el paraíso tiene coordenadas, que era un lugar real y que el Antiguo Testamento contiene la guía que nos lleva hasta él. Sobre todo, los investigadores del Neolítico (del 12000 al 4000 antes de Cristo) sospechan que la narración del primer libro de Moisés (Génesis) tiene un fundamento real.

Más fascinante aún es la hipótesis del investigador británico David Rohl. En su éxito de ventas Legend [todavía no ha salido la edición española], sitúa el jardín de las delicias de Adán en el norte de Irán, cerca del lago Urmía.

Rohl basa su búsqueda en los capítulos segundo y tercero del Génesis, que hablan del jardín del Edén casi como si fuera un destino vacacional terrenal. Se mencionan puntos cardinales, así como regiones colindantes. Cuatro ríos nacen en el paraíso. Dos de ellos son el Éufrates y el Tigris, así que el curso de ambos delimita el pasillo geográfico donde Rohl lleva a cabo su búsqueda.

Y parece que está siguiendo una pista de lo más prometedora: precisamente en el curso superior del Éufrates y el Tigris, allí donde según la Biblia Adán trilló por primera vez el grano de su cosecha, es donde se ha estipulado que tuvo origen la agricultura.

Fue en la región suavemente empinada que precede a las cordilleras de Tauro y Zagros, en la zona fronteriza entre Irán, Irak y Turquía, donde tuvo lugar esta revolución cultural hace unos 11.000 años. El Homo sapiens, hasta entonces nómada y cazador, dejó a un lado las armas de caza.
 
 

El primer granero

Los biólogos del Instituto Max Planck para la Investigación de Cultivos de Colonia (Alemania) han localizado el lugar exacto donde dio comienzo esta transformación y, por tanto, donde estuvo emplazado el primer granero de la humanidad. Han comparado la genética de 68 tipos de escanda moderna y han logrado retrotraerlos a una planta originaria común.

Este vegetal silvestre crece todavía en las laderas del volcán apagado de Karacadag (ver el mapa abajo). Si Adán fue realmente el primero en comer platos cocinados con harina, tuvo que hacerlo en este lugar.

Pero la historia del pecado original también coincide en los detalles con los hechos reales. Excavaciones en Siria y en Turquía muestran los pasos que siguió el proceso de sedentarización:
- En torno al año 10000 antes de Cristo, los pueblos cazadores de la media luna fértil todavía vivían en medio de una naturaleza exuberante. Por todas partes crecía abundante hierba y había inmensos rebaños de animales.

- Alrededor de 7500 antes de Cristo, las reservas de caza se agotaron. Sólo entonces, obligados por el hambre, los hombres se agruparon en pueblos y dio comienzo la ímproba tarea del cultivo de la tierra.
Los comienzos de la cría de animales también fueron difíciles. Si bien es cierto que resultaba muy fácil capturar ovejas y cabras, estos animales salvajes sufrían una verdadera conmoción como consecuencia de la vida en cautividad. Casi todos quedaban estériles.

La comparación de los esqueletos de los cazadores de la Edad de Piedra con los de los primeros campesinos arroja los siguientes resultados:
- Los primeros granjeros trabajaban más duro, padecían enfermedades con más frecuencia y morían antes.

- Los campesinos del pueblo primigenio de Nevali Çori (en torno a 8500 antes de Cristo) atestiguan las fatigas que trajo consigo esta nueva forma de vida. Su esmalte dental era muy malo y tenían flatulencias. Porque comían, sobre todo, guisantes y lentejas.
En comparación, ¡qué bella había sido la antigua vida de cazadores! Libre, sin ataduras y repleta de aventuras. En aquel entonces las gacelas y los asnos salvajes recorrían la verde campiña de la alta Mesopotamia.
"Eran rebaños de 100.000 cabezas o más", explica el paleozoólogo Joris Peters.
Cuando estas inmensas manadas cruzaban los vados poco profundos del Éufrates, las hordas de la Edad de Piedra se preparaban para librar la gran batalla. Los últimos hallazgos demuestran que en el año 12000 antes de Cristo los nómadas ya erigían asentamientos permanentes (eran depósitos para guardar carne que secaban y salaban allí).
 
 

Una vida paradisíaca

Pero en el montañoso norte de Mesopotamia, la cuna de los cereales, allí donde está ubicada también la franja de terreno donde busca Rohl, se han hecho todavía más descubrimientos. Esta zona alberga el templo más antiguo del mundo. Se trata de maravillosas construcciones megalíticas y vestigios de una "era dorada" de la Edad de Piedra, prácticamente desconocida hasta ahora.

El lugar que despierta mayor asombro es una colina pelada cercana a Urfa. Antaño se apiñaban en su cumbre varios templos. Se han desenterrado cuatro y se han detectado otros 16. Han salido a la luz una serie de pilares de piedra decorados con arañas, leones y ciempiés. Entre los escombros se divisa la estatua de un jabalí y una cabeza humana de gran tamaño.

El director de las excavaciones del monumental Göbekli Tepe (Monte Ombligo), Klaus Schmidt, califica este conjunto de "ejemplar único" con la "energía arquitectónica de un Stonehenge". El pilar más pesado, de 50 toneladas, está en una cantera cercana.

Schmidt cree que este lugar alcanzará pronto fama mundial. Porque lo asombroso es su antigüedad: este recinto sagrado fue erigido hace unos 11.000 años por cazadores y recolectores. Es un lugar primigenio, como el paraíso.
"Hasta ahora se pensaba que los únicos que habían construido templos y asentamientos permanentes habían sido los campesinos sedentarios", explica el experto.
Pero es que además hicieron falta de 300 a 500 canteros para levantar este tétrico Vaticano.

Los trabajadores arrancaron de la roca estelas y postes totémicos. En este lugar vivían los sacerdotes. En los templos circulares ardían fogatas. En la época en que aquí se celebraban cultos sacrificiales, aún no había un solo pueblo campesino en todo el planeta Tierra.


Schmidt presenta en un libro detalles sobre la misteriosa cultura del pueblo cazador de Göbekli Tepe. Aquello era el país de Jauja y sus gentes bien podrían haber sido los padrinos de Adán y Eva.

En torno al 9000 antes de Cristo, cuando surgió este santuario, por fin volvían a soplar vientos templados en Eurasia después de más de 100.000 años de era glacial. Se anunciaba el deshielo. En la alta Mesopotamia todo germinaba y grandes áreas del paisaje comenzaban a florecer.

El pueblo de Göbekli cazaba sobre todo gacelas; bien organizados en grupos de cientos de personas, encauzaban rebaños enteros hacia los vados del Éufrates o hacia trampas en forma de V de kilómetros de largo. De este modo se apoderaban de una sola vez de toneladas de carne y pieles. Al mismo tiempo, estos ingeniosos cazadores inventaron el primer muesli energético.
 
Bajo la beneficiosa influencia del clima suave posterior a la era glacial, crecieron en esta zona grandes campos de cereales silvestres. Expertos en el "control extenso del paisaje", en palabras de Schmidt, estos cazadores se limitaron a cerrar el paso a los prados de grano y a protegerlos de los "bocados de los animales".

Después sólo tenían que recoger la cosecha. Así que este pueblo de la Edad de Piedra conseguía sin mucho esfuerzo el cereal.

Esta tierra de la dicha neolítica muestra un parecido asombroso con la patria de Adán y Eva. Es verdad que los poetas y pintores gustan de interpretar el Paraíso Terrenal como una selva virgen de naturaleza salvaje en la que los primeros seres humanos se limitaban a holgazanear. Pero lo cierto es que en el parque divino también se trabajaba, aunque eso sí, relajadamente. En el Génesis 2:15 se dice literalmente que Adán recibió el encargo de "cultivar y conservar" el Edén. Tenía que cuidar de los árboles y las plantas, como los pioneros del cultivo del cereal de Göbekli Tepe.

¿Resuena aquí un eco de tiempos pasados? ¿No será la parábola de la Biblia una noticia difusa procedente de la "era dorada" de la Edad de Piedra? Lo más desconcertante de todo es una plaquita de esteatita que se ha hallado entre los guijarros de este santuario montano. Mide unos cuatro centímetros de alto y tiene pinta de ser una placa identificativa. Lleva grabados dos símbolos: un árbol y una serpiente.

Pero hay más paralelismos todavía. En la búsqueda del jardín del Edén muchas de las pistas apuntan a la alta Mesopotamia:
- En el paraíso de la Biblia burbujean fuentes de agua; en la cordillera de Tauro nacen más de una docena de ríos.

- Según Ezequiel 28:14, el jardín del Edén estaba emplazado en un monte sagrado, como el Göbekli Tepe.

- La gruta del nacimiento de Abraham se encuentra en la ciudad de Urfa, apenas a dos kilómetros de distancia de este monte sacro prehistórico
.
Cada vez se tienen más indicios de que el paisaje en torno a Urfa era un centro religioso "con gran peso mitológico" (Schmidt), un epicentro del desarrollo de la civilización. Ya en la fase precerámica del Neolítico se veneraba la gruta de Abraham como fuente sagrada. Allí ha aparecido la estatua de gran tamaño más antigua del mundo. Mide casi dos metros de alto y procede probablemente del décimo milenio antes de Cristo. (click imagen abajo)

Hombre de Urfa. Imagen tomada de Wikipedia.



Un planteamiento como éste, por osado que pueda parecer, abre una nueva perspectiva sobre el que probablemente sea el fragmento más influyente del Antiguo Testamento, tantas veces alabado por su claridad, profundidad y belleza.
"Entonces el Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida...", nos cuenta el narrador.
Este proceso mágico presenta claras analogías con el modelado de la arcilla. En Nevali Çori, a tan sólo 50 kilómetros de Göbekli Tepe, han aparecido por vez primera un gran número de figuras de arcilla cuyo origen se remonta en torno a 8500 antes de Cristo.

Hubo que esperar al siglo XIX para pasar página. En aquel entonces los primeros arqueólogos se adentraron con ímpetu en Mesopotamia y se toparon con vestigios de una brillante cultura antigua. En las ruinas de Babilonia, Nínive y Asur, las primeras capitales de Oriente, se descubrieron las verdaderas raíces de la Biblia.



Los arqueólogos sacaron a la luz minotauros de piedra, los Karibu. Aparecían representados en placas como guardianes del Árbol de la Vida, como los querubines de la Biblia. Incluso se encontró un ángel primigenio. Se trata de un hombrecillo barbudo con cuatro alas que llama la atención en un sello cilíndrico de 3.500 años de antigüedad.

Estos descubrimientos conmocionaron a muchos cristianos. El Antiguo Testamento había perdido su carácter de texto revelado. Ya no era la palabra divina que desciende entre nubes, como expuso el asiriólogo Friedrich Delitzsch en una conferencia en el año 1902. Moisés había sido más bien un "diligente copista".

 
 


Los pioneros del Génesis


Incluso los modelos de Adán y Eva parecen emerger de las ruinas de Oriente. Un sello de rollo de 4.000 años de antigüedad (que se encuentra en el Museo Británico de Londres) muestra dos personas sentadas junto al Árbol de la Vida de siete ramas. Detrás de la mujer se enrosca una serpiente. Según Delitzsch, estamos ante los dos pioneros del Génesis.

Aunque hoy en día sabemos que el "sello de Adán y Eva" representa a una pareja de héroes, existen, no obstante, claros indicios que apuntan a que la leyenda de la primera pareja de seres humanos también procede de Oriente.

"Sello de Adán y Eva" Imagen tomada de Lo Verdadero no siempre es lo mas verosimil.



Hoy en día los científicos saben que en torno a 4000 antes de Cristo surgieron las primeras ciudades en el curso inferior del Éufrates. Hubo más de 20 grandes asentamientos, habitados por reyes, sacerdotes y astrónomos que hacían el catastro del cielo desde lo alto de enorme torres escalonadas. Aquí se inventó la cerveza, la escritura, la rueda y el primer laxante.

Y de nuevo aparece en primer plano el peculiar Göbekli Tepe, esa inmensa y polvorienta colina de los dioses, sede de una religión aún no descifrada. Sólo se ha excavado el 5% de este santuario. Schmidt comenzará la próxima campaña en septiembre. Antes es imposible, hace demasiado calor. Cuando se visitan hoy las cumbres peladas de las montañas del sureste de Turquía resulta difícil creer que allí hubiera alguna vez bosques ribereños y pistachos. Pero así es.
 
Los cazadores de Göbekli Tepe habitaron hace 11.000 años un suave paisaje cubierto de pastizales, semejante a un jardín. La tala de árboles y la sobrecarga del suelo que trajo consigo la agricultura transformó este terreno en un infierno polvoriento y desolador.
 


 

Uruk, la ciudad más grande del planeta en 3000 antes de Cristo

Los judíos mantuvieron relaciones con estas bullentes metrópolis primigenias. Aquí vivió Abraham antes de marchar a la tierra prometida. La tribu israelita de Benjamín estuvo asentada largo tiempo en el curso superior del Éufrates.

En aquel entonces, las coplas callejeras y las leyendas resonaban en las estrechas callejuelas de las ciudades de adobe mesopotámicas. Muchos de sus relatos eran informes sobre acontecimientos reales. Gilgamés existió en realidad, al igual que Enmerkar, otro héroe.

Pero los sumerios también cantaban una y otra vez a su antigua patria. No está del todo claro cuál es el origen de este pueblo fundador. Pero de lo que no cabe duda es de que estas gentes habían llegado desde el montañoso Norte. Procedían de la antigua cuna de la agricultura.

Y también mantenían contactos comerciales con aquel mundo montañoso. Se sabe que hacia el 3000 antes de Cristo, los primeros señores de la que fuera la mayor ciudad del planeta, Uruk, enviaban caravanas de burros cargados de alimentos en dirección a Zagros. A cambio recibían metales y piedras preciosas.

Todo el que se adentraba detrás de las siete montañas, tal y como refieren los textos de escritura cuneiforme, llegaba a un país de verdes valles que se iba encaramando hacia cumbres cada vez más puntiagudas. El nevado monte Ararat ya era considerado trono de los dioses en la Edad de Piedra.




También es muy probable que la leyenda del diluvio esté basada en una catástrofe natural real que se desencadenó donde el Éufrates serpentea a través de estrechas gargantas de roca y cañones.




Tomado de Biblioteca Pléyades


El Pais 

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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Göbekli Tepe pudo haber sido un lugar de reunión cosmopolita


Foto: Panorámica de Göbekli Tepe





Vía:LiveScience | Owen Jaurus | 15 de marzo de 2012 (Traducción: Guillermo Caso de los Cobos. para Terrae Antiqvae)



Antiguas hojas (láminas afiladas), hechas de roca volcánica, fueron descubiertas en lo que podría ser el templo más antiguo del mundo, y sugieren que tal lugar, en Turquía, fue el centro de una peregrinación que atrajo a un grupo cosmopolita de gentes hace unos 11.000 años.

Los investigadores compararon alrededor de 130 de estas hojas, las cuales habrían sido utilizadas como herramientas, y, de acuerdo con su origen volcánico, descubirieron que la gente habría venido desde muy lejos para congregarse en este antiguo templo, en Göbekli Tepe, en el sur de Turquía. Las láminas afiladas están hechas de obsidiana, un vidrio volcánico, rico en sílice, que se forma cuando la lava se enfría rápidamente.

La investigación fue presentada el pasado mes febrero en la "7ª Conferencia internacional sobre lascas e industrias de piedra del Neolítico pre-cerámico", en Barcelona, España.

Artefactos de obsidiana de Göbeki Tepe se analizan utilizando espectroscopia de rayos X en Museo del Louvre de París. Fotos: Cortesía del profesor Tristan Carter

 

Templo misterioso


Sólo una pequeña porción de Göbekli Tepe se ha excavado hasta ahora, pero lo que ha sido descubierto es aclamado por los arqueólogos como asombroso, dada su gran antigüedad y manifestaciones artísticas. El yacimiento contiene al menos 20 anillos de piedra, construidos en círculos uno en el interior del otro, y con diámetros que van desde 10 a 30 metros. Los investigadores sospechan que la gente rellenaba el anillo exterior con desechos antes de construir un nuevo círculo en su interior.


Bloques de piedra caliza en forma de T limitan los círculos, y en su centro hay dos enormes pilares de unos 5,5 metros de altura. Las estatuas y relieves de personas y animales fueron talladas en estos bloques y pilares.

 
Tristán Carter

"Algunas de las piedras (los grandes pilares) son más grandes que las de Stonehenge", dijo Tristán Carter  uno de los  investigadores de la obsidiana y profesor de antropología en la Universidad McMaster, en Hamilton, Canadá (la investigación del yacimiento ha estado en curso desde 1994 y está dirigida por Klaus Schmidt , del Instituto Arqueológico Alemán.)

 
Klaus Schmidt


Aún más desconcertante es lo que no ha sido encontrado. Los edificios no contienen hogares, y los restos de plantas y animales no muestran signos de domesticación. Además, hasta el momento no se han encontrado edificios que los arqueólogos puedan confirmar que se utilizaron para la vida cotidiana.


En conjunto, la investigación indica que el lugar fue creado por cazadores-recolectores, en lugar de agricultores, quienes llegaron a una gran área para construir y luego visitar el sitio con fines religiosos. Esta investigación está respaldada por el estilo de algunas herramientas de piedra y obsidiana, las cuales sugieren que las personas habrían venido desde Irak, Irán, el Medio Éufrates y el Mediterráneo oriental.


Ted Banning

Los descubrimientos realizados en Göbekli Tepe en las últimas dos décadas han dado lugar a una gran cantidad de debates. Ted Banning  profesor de antropología en la Universidad de Toronto, en Canadá, ha publicado recientemente un artículo en la revista Current Anthropologyarguyendo que las interpretaciones sobre el lugar pueden estar fuera de lugar.

Banning sugiere que las estructuras de anillos de piedra pudieron haber estado cubiertas y utilizadas como casas; aunque estuvieran llenas de elementos artísticos puedieron haber servido tanto como espacio doméstico como zona religiosa. Él también sugiere que la gente de Göbekli Tepe podría haber estado produciendo cultivos, al señalar que algunas de las herramientas de piedra habría sido útiles para la cosecha, y que, en un punto tan temprano de la historia, es difícil establecer la diferencia entre las plantas y animales salvajes y lo que los seres humanos estaban tratando de domesticar.

Banning dijo a LiveScience que él necesita revisar los recientes hallazgos de obsidiana del equipo, antes de que pueda dar una opinión fundamentada sobre ellos.

Foto: Panorámica del lago Van
Evidencia Volcánica

Para tratar de resolver algunos de los misterios que rodean al yacimiento, el equipo de Carter ha utilizado una combinación de pruebas científicas para comparar la composición química de los artefactos con los volcanes de los cuales la obsidiana originalmente proviene.

"La verdadera fuerza de nuestro trabajo es esta especificidad increíble; podemos decir exactamente de qué montaña provienen, e incluso, a veces, de qué flanco del volcán", dijo Carter a LiveScienceen una entrevista.

Al menos tres de los yacimientos de obsidiana se encuentran en el centro de Turquía, en una región llamada Capadocia, la cual está localizada a casi 500 kilómetros de Göbekli Tepe. Otras tres fuentes son de la parte oriental del país, cerca del lago Van, a unos 250 km de distancia. Sin embargo, otra fuente se encuentra en el noreste de Turquía, a unos 500 km de distancia.

Los investigadores dicen que lo que hace que estos resultados sean tan especiales no son tanto las distancias -500 km sería un viaje desde la ciudad de Nueva York a Buffalo, sin la utilización de caballos domesticados-, sino la gran variedad de fuentes de obsidiana utilizadas.

"Eso es una aberración", dijo Carter. La obsidiana encontrada respalda "la idea de que muchas personas de diferentes áreas vinieron a este lugar", dijo.

Foto: Una vista de Capadocia

Más misterio

Advirtió que sólo porque algunas de las obsidianas procedían de fuentes tan lejanas, no significa que la gente realmente viajara directamente desde estas regiones a Göbekli Tepe. La obsidiana pudo haber sido adquirida por medio del comercio, convertirse en una herramienta, y luego llevada al lugar en cuestión.

Para tratar de resolver este problema, el equipo está también estudiando la forma en que las herramientas de obsidiana fueron hechas. Por ejemplo, ellos encontraron que los artefactos de obsidiana procedentes de Capadocia, en Turquía central, tienden a ser estilísticamente similares a los artefactos encontrados al sur de Göbekli Tepe, en la región del Medio Éufrates, en Mesopotamia. Además, algunos de los artefactos de obsidiana procedentes del este de Turquía, en la región del lago Van, tienen similitudes con los realizados en Irak e Irán. En conjunto, estos hallazgos sugieren que algunas de las obsidianas hicieron el camino hacia el sur y el este (posiblemente a través del comercio), antes de que fueran convertidas en herramientas y llevadas al yacimiento, otra pista en cuanto a de dónde la gente procedía.

Aunque se necesita más investigación para hacer afirmaciones concluyentes, si el equipo está en lo correcto, entonces Göbekli Tepe fue, de hecho, algo grandioso, un lugar de peregrinación de hace más de 11.000 años de antigüedad que atraía a personas de toda la región.

"Si el profesor Schmidt está acertado, esto representaba una área muy cosmopolita, es decir, casi el punto nodal del Cercano Oriente", dijo Carter. "En teoría, usted podría tener gentes con diferentes lenguas y culturas muy diversas que convivían juntas".

Las muestras de obsidiana fueron analizadas en las instalaciones del Museo del Louvre, en París, y en la Universidad de McMaster. Además de Carter y Schmidt, el equipo está integrado por Francois-Xavier Le Bourdonnec y Gerard Poupeau, del Centro Nacional de Investigación Científica.



Tomado de Terrae Antiquae


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30/11/2025


sábado, 6 de julio de 2013

Göbekli Tepe, ya poseía templos en el 9000 a.C.,

antes de existir ciudades o agricultura




Había templos en el 9000 a.C., antes de existir ciudades o agricultura


Quizá los textos bíblicos del Edén recuerdan una próspera sociedad cazadora, que elevó templos hace 11.000 años en la colina Göbekli.


Gilbert Keith Chesterton


Vía: Mar Gómez | Forum Libertas.com

Decía Chesterton en su libro Ortodoxia que los hombres, antes de poder comerciar, tuvieron que asumir que hay lugares sagrados, santuarios donde el respeto a los dioses impone la paz. Cuando dos hombres o dos tribus asumieron que tal o cual lugar era sagrado y la sangre allí no debía derramarse, pudieron empezar a utilizar ese lugar, primero para adorar, y luego para comerciar. La prosperidad es fruto de la paz; la paz, fruto de la adoración y lo sagrado.

La idea de Chesterton era sugerente y ponía a la religión como motor de progreso, dejando a los factores económicos un segundo lugar. Faltaba una comprobación empírica. Y algo así es lo que encontramos recientemente en Tepe Göbekli, un antiquísimo santuario en Turquía sudoriental, cuyo análisis publica ahora en un libro el arqueólogo Klaus Schmidt, director de las excavaciones, que incluyen templos en una época en que no había aún ni un sólo campesino sobre la tierra.



Un Edén de hace once mil años

Aquellos hombres de Göbekli, hace 11.000 años (del 9000 a.C., datado por el carbono 14) eran cazadores y recolectores, aún no tenían ciudades ni cultivos, pero ya habían edificado templos y santuarios. Si recordamos que el famoso santuario de Stonehenge en Inglaterra fue construido por culturas campesinas neolíticas (en tres fases, entre el 3000 a.C. y el 1600 a.C.) podemos entender la antigüedad de estos santuarios.

"Y el Señor plantó un jardín en Edén, mirando al Este, y puso al hombre dentro". Según los capítulos 2 y 3 de Génesis, en el Jardín del Edén nacen 4 ríos. Dos de ellos son conocidos: el Éufrates y el Tigris. Precisamente en el curso superior del Éufrates y el Tigris, es donde se ha estipulado que tuvo origen la agricultura.

Fue en la región suavemente empinada que precede a las cordilleras de Tauro y Zagros, en la zona fronteriza entre Irán, Irak y Turquía, donde tuvo lugar esta revolución cultural hace unos 11.000 años. El Homo sapiens, hasta entonces nómada y cazador, dejó a un lado las armas de caza.

Los biólogos del Instituto Max Planck para la Investigación de Cultivos de Colonia (Alemania) han localizado el lugar exacto comparando la genética de 68 tipos de una planta, la escanda moderna, localizando la planta originaria común, silvestre, que aún crece en las laderas del volcán apagado de Karacadag.

Excavaciones en Siria y en Turquía demuestran que hacia el año 10000 a.C, los pueblos cazadores de la media luna fértil vivían en medio de una naturaleza exuberante. Rebaños de hasta 100.000 gacelas (según el paleozoólogo Joris Peters) pasaban por rutas fijas, muy fáciles de cazar. Los últimos hallazgos demuestran que en el año 12000 antes de Cristo los nómadas ya erigían asentamientos permanentes (eran depósitos para guardar carne que secaban y salaban allí).También había campos de frutos silvestres que los hombres protegían de animales.

La expulsión del Paraíso y el pan con sudor


Alrededor del 7500 a.C., la caza se agotó. Obligados por el hambre, los hombres se agruparon en pueblos (neolítico, ciudades) y dio comienzo el duro trabajo de cultivar la tierra. Capturar ovejas y cabras no era muy difícil, pero adaptarlos a reproducirse en cautividad sí lo fue.

Los científicos han comparado esqueletos de cazadores de la primera época con esqueletos de los pioneros campesinos. Los restos hablan con claridad: los campesinos llevaban vidas más duras, enfermaban más, morían antes. Los campesinos del antiquísimo pueblo de Nevali Çori (8500 a.C.) lo atestiguan: su esmalte dental era muy malo, comían sobre todo guisantes y lentejas.

Precisamente aquí, en el montañoso norte de Mesopotamia, en la cuna de los cereales, están las excavaciones del santuario de Göbekli Tepe, un templo más antiguo que cualquier ciudad, más antiguo que la agricultura misma, unas construcciones megalíticas hechas por cazadores en una época dorada y olvidada... excepto por los ecos de las leyendas de Oriente en la Biblia.

¿Tendrá relación esta cultura nacida en la abundancia de caza y pesca con el Jardín del Edén? ¿Puede ser que los pueblos de Oriente Medio guardasen memoria de aquella época en que se cazaba y recolectaba y se adoraba a la divinidad que proveía generosamente? ¿Puede ser que al acabarse la caza y llegar una época de agricultura difícil, poco fructífera, de sedentarización triste, se recordase el pasado en el paraíso?





Los restos arqueológicos

El lugar que despierta mayor asombro es una colina pelada cercana a Urfa. Antaño se apiñaban en su cumbre varios templos. Por el momento se han desenterrado cuatro y se han detectado otros 16. Han salido a la luz una serie de pilares de piedra. Estaban decorados con grandes imágenes en relieve de animales: serpientes, jabalíes, toros, zorros, gacelas, garzas paradas sobre agua que estaba representada por líneas onduladas. Se hallaron asimismo una cantidad de pequeñas plaquetas con signos incisos, de naturaleza geométrica y otros, que aparentemente no cumplían otro propósito que portar esos signos. Entre los escombros se divisa la estatua de un jabalí y una cabeza humana de gran tamaño.

Klaus Schmidt, director de las excavaciones, cree que este lugar alcanzará pronto fama mundial por lo impresionante de su antigüedad. Como el Edén, aquí empezó todo. Y empezó, como apuntaba Chesteron, con la adoración.

"Hasta ahora se pensaba que los únicos que habían construido templos y asentamientos permanentes habían sido los campesinos sedentarios", explica Klaus Schmidt, quien indica que para construir el santurio hicieron falta de 300 a 500 canteros. Recortadon de la cantera estelas y postes totémicos. En el santuario no había ciudadanos, sólo los sacerdotes. En los templos circulares ardían fogatas. Se hacían sacrificios y se rezaba cuando en toda la Tierra aún no había un campesino.

Eran los tiempos de clima suave y tierras verdes tras el deshielo. El pueblo de Göbekli se organizaba en grupos de cientos de cazadores que guiaban rebaños enteros de gacelas a trampas, cazando toneladas de carne y pieles de una vez. Incluso inventaron un primer muesli energético con cereales silvestres que cosechaban sin mucho esfuerzo.

La memoria en las leyendas

Como en el Edén, en la cordillera de Tauro nacen más de una docena de ríos. Allí está la ciudad de Urfá, con un lugar sagrado desde siempre llamado "la gruta del nacimiento de Abraham". Allí ha aparecido la estatua de gran tamaño más antigua del mundo. Mide casi dos metros de alto y procede probablemente del décimo milenio antes de Cristo.

Hoy Göbekli Tepe es una colina inmensa y polvorienta. El calor impide excavar en verano y sólo se ha excavado el 5% del santuario. Ahí espera su religión, sus estelas, sus esculturas. Los sumerios, cuna de la civilización (la rueda, la escritura...) quizá procedían de aquí antes de bajar a las zonas de barro y cultivos del Tigris y el Éufrates. Quizá al bajar para fundar sus ciudades de ladrillo de barro, llevaron con ellos el recuerdo ancestral de una tierra de gacela y grano silvestre, de un jardín que no había que trabajar, la tierra del primer hombre y la primera mujer y la serpiente que causó la expulsión. 


Tomado de Fluvium