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jueves, 20 de noviembre de 2025

José Pulido: Andrés Bello, bautizó su voz en la pila bautismal de Cervantes.


Andrés Bello (Caracas, 29 de noviembre de 1781-Santiago, 15 de octubre de 1865)



JOSÉ PULIDO: HABLAR SOBRE ESCRIBIR


José Pulido (Villa de Cura, Aragua, Venezuela, 1945)

 


HABLAR SOBRE ESCRIBIR

José Pulido

 


La obra fundamental de Andrés Bello: Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos, es una siembra de voces inherentes al alma familiar, un tesoro que muy pocos aprovechan, pero ha sido y seguirá siendo la nave que lo lleva al futuro como un ser especial, como un investigador del idioma, como un intelectual que enorgullece a Venezuela, a Chile, a todo el continente americano.


En su gramática Andrés Bello escribió:


Un mismo verbo puede regir unas veces acusativo de persona, y otras acusativo de cosa: «Aristóteles enseñaba la filosofía” (la filosofía era enseñada). «Las madres enseñaban a sus hijos” (los hijos eran enseñados). «La naturaleza inspira al poeta” (el poeta es inspirado). «La noche inspira ideas tristes” (ideas tristes son inspiradas)


Andrés Bello conocía el castellano como muy pocos seres en el mundo entero. Bautizó su voz en la pila bautismal de Cervantes.




Y como acertadamente dijo el poeta Fernando Paz Castillo:


“El fondo clásico de Bello se halla bien preparado, por la meditación y el estudio, para recibir, sin mengua de la propia personalidad, las diversas corrientes de fines del siglo XVIII, ingenioso y erudito, como sus abates rebeldes; y las de comienzos del XIX, naturalista y sentimental”


Bello escribía de una manera tan correcta y preciosa que ha quedado fundado como un modelo a seguir. Sin embargo, lo que hizo que fuera más escritor que educador del idioma, más escritor que experto en lengua castellana, fue el hecho de haber sufrido tanto hasta tener una novela dentro de su vida: una cruda novela, un poema épico o trágico. Lástima que no escribió sobre su existencia, que no convirtió en poesía lo vivido. Eso seguramente lo habría perfeccionado como poeta. Pero en todo caso, el día del escritor está muy bien dedicado y unido a su nombre porque reconoce el valor de Andrés Bello, porque lo celebra como un padre de la escritura, de la moral escribidora.


 

Lord Byron


BYRON Y BELLO


Andrés Bello escribió sobre el teatro, lo promovió. Fue un hacedor de revistas literarias, un iniciador de crítica teatral avanzada. Envejeció sin perder juventud.

Emir Rodríguez Monegal


Muchos persistieron en la equivocación de que Andrés Bello era un antirromántico cuando en realidad fluía en el romanticismo. Emir Rodríguez Monegal realizó un ensayo sólido al respecto. En uno de sus párrafos señala:


El gusto natural que siempre manifestó por la literatura dramática española de la «edad de oro (tan desdeñosa de las reglas y verdadero antecedente de la libertad que los románticos proclamarían) habría de acendrar en Bello, por el conocimiento directo de la dramaturgia shakesperiana, otro de los grandes prototipos del romanticismo, y por la lectura de la mejor crítica prerromántica inglesa y alemana


Byron surcaba el amor pero buscaba sufrir, vivió anhelando sufrimientos y escribió con esa pasión hasta fallecer en una aventura que pudo parecer grotesca pero su poesía la volvió sublime. Don Andrés Bello se encerraba en el amor y sufrió tanto como Byron pero no escribió sobre ese sufrimiento. Él prefirió enseñar siempre, convertir sus palabras en enseñanza. Bello leía a Byron, inclusive, tradujo una biografía y varios artículos sobre el poeta inglés. En cuanto a la poesía de Bello, aquí dejo un fragmento del poema Las ovejas, para quienes no han conocido su voz.


 


LAS OVEJAS


Líbranos de la fiera tiranía


 de los humanos, Jove omnipotente


 (una oveja decía,


 entregando el vellón a la tijera);


 que en nuestra pobre gente


 hace el pastor más daño


 en la semana, que en el mes o el año


 la garra de los tigres nos hiciera


 


INVENTARIO Y RESPETO POR LA ESCRITURA  


Nunca es mala idea dedicar un día para reconocer lo que alguien hace de modo específico. Para el escritor apegado a este oficio por vocación intensamente sentimental, el día puede servir como tiempo de inventario, como revisión a fondo del amor y el respeto por la escritura.


No todo el que escribe es escritor y no todo el que lee es lector. Hay gente que lee superficialmente y hay gente que escribe superficialmente. ¿Para qué ahondar en eso tan sabido? Porque todo el mundo tiene derecho a escribir si quiere, aunque lo haga mal. Pero no se debería esconder el deseo de señalar los defectos de una escritura.


 


SE PUEDE APRENDER UN POCO


Si alguien tiene el alma llena de bellezas y tragedias y sabe cantar con palabras sin desafinar demasiado, entonces puede comenzar a creer que está en capacidad de escribir una obra aceptable.


Si tiene la humildad suficiente para desechar algunas de las bellezas y de las tragedias que carga en el alma -porque carezcan de procesos diamantinos- puede empezar a creer que escribirá una obra aceptable.


Aceptable, de acuerdo a la elevada artesanía que han especificado como punto de partida las grandes obras de la literatura: si alguien va a escribir algo que no pueda convivir en elevación con una sola frase, por ejemplo, de Crimen y castigo, es mejor que se detenga hasta que pueda alcanzar el nivel que define al escritor.


Si el aspirante a escritor quiere decir algo que ya se ha dicho, debe hacerlo con una manera que le otorgue presencia y despierte deseos de ser leído y escuchado, aunque no todo el que lee y escucha tiene la sensibilidad y la sabiduría necesarias como para ser un buen espejo crítico. La familia y los amigos siempre nos dirán “qué texto tan bello escribiste”. La persona que insiste en abordar la escritura debería tener la responsabilidad de analizar cuánta verdad hay en ese tipo de afirmaciones.


Hay quienes piensan que la poesía es más fácil que la narrativa o que el ensayo y deciden dedicarse a la poesía, como si fuera un oficio o más vergonzosamente: un hobby.  Rompen las cercas y entran a formar parte de los muchos que deciden lo mismo. Inclusive, confunden poema con poesía.




Jorge Luis Borges confesó esto:


Quizá la verdadera emoción que yo extraía de los versos de Keats radicaba en aquel lejano instante de mi niñez en Buenos Aires cuando por primera vez oí a mi padre leerlos en voz alta. Y cuando la poesía, el lenguaje, no era sólo un medio para la comunicación sino que también podía ser una pasión y un placer: cuand       o tuve esa revelación, no creo que comprendiera las palabras, pero sentí que algo me sucedía. Y no sólo afectaba a mi inteligencia sino a todo mi ser, a mi carne y a mi sangre”.


 


EL LENGUAJE Y EL POEMA


Se ha dicho que llamamos paraíso perdido a la pérdida obligatoria de la naturaleza.


Obligatoria porque debíamos irnos hacia el lenguaje para dejar de ser animales comunes. Necesitábamos seguir obteniendo conciencia de lo que estábamos destinados a ser. Por eso la poesía, como alta expresión del lenguaje me interesa tanto y la amo tanto: no es cosa que se hace sin ningún esfuerzo, necesita pasión, amor y respeto. Saber que uno nunca estará a su altura no deja de ser una magnífica frustración.


Creo que el poema no se piensa. Comienza siendo algo que se siente con la huella de la experiencia en la mente o en el alma; con la marca de lo leído y lo sentido en la mente o en el alma; con todo lo que el cuerpo ha estado atravesando desde el nacimiento: lluvias, hambres, placeres, dolores, satisfacciones, encuentros, miedos y etcétera y etcétera.


Lo que se piensa cuando comienza a darse el poema como objeto y como estructura, es en el lenguaje, en su composición, en su música y su ritmo; en la justificación de lo que se va a pronosticar, a inventar, a imaginar. Encontrar metáforas afortunadas, comparaciones afortunadas, es algo que se piensa si se lee con humildad lo que se ha escrito.


Si quien escribe tiene la mente llena de tonterías, de cursilerías, de ignorancias, de lugares comunes, de facilismos, la poesía no será posible. Se requiere de mucha humildad para reconocer lo que no se posee. Lo que se escribe es un retrato del nivel interior de quien escribe. Si la persona que escribe tiene ojos de sinceridad para mirar ese retrato y reconocer su forma y su estatura quizás pueda comprender y emprender los pasos siguientes.


Entonces resultará más natural entender que el poema es una estructura, un envase y que la poesía es lo que se busca con el poema.  El poema es un vaso. La poesía es lo que debe llenar ese vaso.


UN EJEMPLO ATRAVESADO

John Ashbery

¿Quieren saber cómo escribía un poema John Ashbery, uno de los más hondos y complejos poetas de los últimos cien años? Lean esto:


En algún sitio alguien viaja furiosamente hacia ti,


a una velocidad increíble, durante el día y la noche,


bajo la ventisca y el calor del desierto,


cruzando torrentes, atravesando angostos desfiladeros.


¿Pero sabrá dónde encontrarte, reconocerte cuando te vea,


darte lo que tiene para ti? 


  


¿CÓMO LEERÍAS TU ALMA?


El escritor experimenta su mayor satisfacción al conseguir el texto que ha intuido, que ha deseado, que ha requerido el alma desde uno de sus extraños mandatos. La segunda satisfacción, tan difícil de lograr como la primera, es tener la suerte de ser bien leído, de encontrar un lector de los que ayudan a crecer en calidad y humanidad al escritor.


Si pudieras leer tu alma, ¿cómo la leerías? No la leerías como si se tratara de una información periodística. No la leerías como si se tratara de un récipe médico o de un manual para entender un artefacto doméstico. Es igual con la poesía. Es igual con el arte de la escritura. Y todo el arte. Debes aprender a leer el arte con otros ojos, con unos que también te sirvan para cuando necesites leer lo que hay en tu interior.


No es posible resistir la tentación de poner ahora, para finalizar este texto quizás estrambótico, un poema de nuestra admirada y recordada poeta Hanni Ossott, porque ella fue y seguirá siendo digna de hallar lectores de su talla:


HANNI OSSOTT. Foto: Vasco Szinetar


POR SALIR DEL CHARCO


(A Washington con Manuel)


 


En algún lugar del mundo


una mujer se sentaba todas las mañanas


a contemplar un viejo edificio.


Y había ventanas, sí


plenas de sombras


hombres, mujeres, monstruos.


Esa casa estaba deshabitada


no había amantes, no.


Sólo aves que a veces cruzaban el horrendo paisaje.


 


En algún lugar del mundo


  había una lámpara rota


  que no era de ella.


También un diccionario.


 


Eso no podía resolver su soledad.


 


Había tres árboles, cuatro árboles


y ruidos, la calle, los automóviles.


 


En algún lugar del mundo ella


no pudo hablar con quien podría


ser su amante.


El placer estaba vedado.


Las ambulancias pasaban


El fastidio cundía.


 


En algún lugar del mundo


ella se detenía


a ver un enchufe


un sofá


una mesa repleta de libros y de centavos


y al marido: mustio, callado, leyendo…


 


También había pastillas, muchas pastillas


y un avión que pasaba.


Llevando a gente que sí tenía lugar.


 


En algún lugar del mundo


      ella rezaba


      por salir


      por salir


      del charco.


 


Gracias al maestro José Pulido por este magnífico texto, quien ha sido tan amable de escribirlo para nosotros, con motivo del Día del Escritor que se celebra el 29 de noviembre en Venezuela. 


https://circulodescritoresvenezuela.org/2025/11/01/jose-pulido-hablar-sobre-escribir/


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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne



José Pulido:

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.


Enlaces Relacionados:


Como no ser famoso: Contra la marca artística o eso que llamamos el estilo.



José Pulido: En un país donde los autores no se leen entre ellos, solo en la poesía puedo ser totalmente sincero




La felicitación del Círculo de escritores de Venezuela a José Pulido por ganar el premio "Citta del Galateo-Antonio De Ferrariis", una entrevista y unos poemas




José Pulido: Blade Runner, Es un filme cuya posmodernidad solo es superada en belleza por Cien años de soledad.




José Pulido,poeta venezolano: No sé que pasará el 28 de julio, pero antes decían que Venezuela no es Cuba y míranos ahora...



Escribe la historia que quieres leer: Un taller de Les Quintero



La primera clase de Literatura de Julio Cortázar en Berkeley : Los caminos de un escritor



DOCE NOTAS ACERCA DE LA NOVELA DE MISTERIO DE RAYMOND CHANDLER



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DECÁLOGO DEL GÉNERO POLICIAL por Marcos Tarre-Briceño



Trata de nunca emborracharte fuera de tu casa y otros 29 consejos raros para escribir de Jack Kerouac



Evite usar palabras y frases populares porque así no conseguirá un cambur en el gobierno

SUGERENCIAS PARA ESCRITORES QUE SE INICIAN




"Ah, estás en esa parte del libro, ¿cierto?" por Neil Gaiman



Escribir puede cicatrizar nuestras heridas




La agónica escritura corrida, Finlandia, el ingeniero Scotty y la tecnología

“Las personas no están usando sus mentes y están dejando que la tecnología tome decisiones por ellas”.



La poesía en una gota de rocío



"La verdad no se encuentra solamente regando plaguicidas o frecuentando los manteles de los poderosos, sino también prestándole atención a la gente común y corriente".

Unos cuantos consejos para los jovenes que quieren ser cronistas




Escritores.org, Disparo, Nanoediciones y otros 45 enlaces útiles para escritores que no saben qué hacer con lo que escriben (v. 2013)



Notas sobre el arte de escribir cuentos fantásticos por H.P. Lovecraft



George Orwell: "Dejando aparte la necesidad de ganarse la vida, creo que hay cuatro grandes motivos para escribir..."



 Raymond Carver: Son muchos los escritores con talento pero un escritor que sepa dar una expresión artística a sus contemplaciones, tarda en encontrarse"

Escribir un cuento.



Ezra Pound : "Los escritores de un país son los voltímetros y los manómetros de la vida intelectual de la nación"

El arte de la poesía



"Desde que nacemos hasta que morimos necesitamos que los demás nos busquen y nos ayuden a sentirnos seguros…".

En Bloomsbury, Londres existe una escuela de vida y de calor



Noam Chomsky estaba equivocado:

Las ideas verdes incoloras duermen furiosamente o cómo traducir lo intraducible



Lo que nos trajo internet: La poesía semirrobótica y las ficciones de 141 caracteres




ROBERT A. HEINLEIN A THEODORE STURGEON: "...Si bien el escritor necesita mucho silencio, también requiere de una conversación estimulante".




"Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón"

DECALOGO DEL PERFECTO CUENTISTA por HORACIO QUIROGA




Chimamanda Adichie, escritora nigeriana: "En mi infancia, vi la jalea desaparecer del desayuno, luego la margarina, después el pan se hizo muy costoso, luego se racionó la leche; pero sobre todo un miedo político generalizado invadió nuestras vidas."




Manuel Vázquez Montalbán: "Hay un escritor que necesita esa voluntad de intervención social y política y otro que no la necesita"

Sobre la escritura







 


viernes, 7 de noviembre de 2025

Borges también leía, y salía en, Playboy

 


Estimados liponautas



Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar un acercamiento que hace el escritor boliviano Homero Carvalho Oliva al libro "Medio siglo con Borges" de Mario Vargas Llosa. Un libro que reune diversos textos del Nobel peruano dedicados a la figura y obra del argentino universal.


Y algunas apreciaciones de Carvalho Oliva sobre Borges, remarcando la anécdota de Borges como lector de la revista Playboy y colaborador de la misma; ya que en el número de mayo de 1977 salio publicado su cuento "El otro"



El cuento fue versionado al inglés por Norman Thomas di Giovanni, apareciendo en las páginas 97,103, 203 y 2004 de la revista. Pueden leer el cuento en el siguiente enlace: Los Otros, de Borges: Dos Cortometrajes y ¿un cuento?


La playmate del mes de mayo de 1977 fue la modelo Sheila Mullen.


Para muchos Sheila Mullen pudiese ser la siempre buscada Manoa, siempre tatuada de dorados brillos, es esa mujer donde todos quieren alcanzar su esquina rosada...

Bárbara Borges


Debido a esta laberíntica conexión entre Borges y al revista Playboy la entrada abre con imágenes de  la brasilera Bárbara Borges, ex Paquita de Xuxa.



Bárbara es actríz en su país y fue modelo de la revista Playboy de su país, en Venezuela dirían que Borges fue  una deliciosa conejita.



Y debido a que comparte apellido con el Borges, el inmortal decidimos jugar un poco haciendo un damero de imágenes y palabras que puedan dar una idea de la sazón de una borgiana, e ideal, revista Playboy.




La entrada cierra con una entrevista a Vargas Llosa, sobre su libro "Medio siglo con Borges" hecha por la periodista Leila Guerriero.


Esperamos disfruten de la entrada


Atentamente


La gerencia.


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Imagen tomada de aquí


Medio siglo con Borges


No fue para mí ninguna sorpresa enterarme, por la web, que Jorge Luis Borges haya leído Playboy. Me pareció que con este hecho el gran hacedor de ficciones se desquitaba de Sábato, cuando este afirmó que la literatura de Borges era buena pero que le faltaba cierto “quilombo”.




Por: Homero Carvalho Oliva




 “Yo mismo soy una especie de antología de muchas literaturas”


Borges


 



Medio siglo con Borges”, es un libro que reúne entrevistas, artículos, conferencias, reseñas y notas que Mario Vargas Llosa, escribió sobre este infinito escritor, el libro da testimonio de más de medio siglo de lecturas del Nobel de literatura 2010 sobre este autor. Fue muy grato descubrir que coincidimos en muchas valoraciones y experiencias sobre un autor al que muchos lectores volvemos como fieles devotos de su obra. “Medio siglo con Borges”, según Marta Sánchez es “un magnífico libro que nos permite disfrutar del talento de dos grandes de las letras del siglo XX. Un homenaje indispensable al autor argentino en particular, y una declaración de amor a la literatura en general”.

Borges y Vargas Llosa. 1963

Después de leer el libro de Vargas Llosa, hice memoria y recordé que fue a mis trece años que mi padre, Antonio Carvalho Urey, escritor e historiador, puso en mis manos El Aleph, un prodigioso libro de cuentos del argentino más universal de la literatura. Este año cumplo sesenta y tres años, es decir que lo descubrí hace medio siglo y desde entonces no he dejado de leerlo y releerlo. Otras coincidencias con Vargas Llosa van desde el deslumbramiento por su precisión narrativa, por devolverle su verdadero significado a muchos adverbios y adjetivos, dotarles de nuevos significados, hasta las primeras lecturas en nuestra juventud que, como éramos fanáticos de izquierda, sentíamos vergüenza de admitir que leíamos con placer a un escritor que era considerado el paradigma del escritor de derecha, sin compromiso alguno con la sociedad, sin darnos cuenta que su compromiso mayor era con la literatura, con los lectores y por lo tanto con la sociedad.



Leer el libro de Vargas llosa me remitió a mis propias reflexiones sobre este autor. Laberintos librescos, metafísicos, infinitos, míticos; pesadillas que se repiten, sueños dentro del sueño, juegos literarios que se asemejan a la muñeca rusa que adentro lleva a otra que a su vez lleva otra y así hasta la eternidad. Relatos apoyados por las matemáticas, por la filosofía, por la geometría, en fin, apoyados por todo cuanto cabe concebir, incluso relatos policiales, temas universales, europeos, citadinos, bonaerenses, gauchescos, presentes en la obra de un escritor cuyo nombre evoca un estilo muy original y particular, de sentir y escribir la literatura y de concebir el mundo. Y es porque en Jorge Luis Borges todo está permitido. Con él y más allá del “Boom” literario latinoamericano, la palabra cobra una eficacia pocas veces vista, tanto que se ha convertido en un escritor archicitado por otros escritores, poetas, investigadores y hasta políticos, ¿cuándo no?


Con Borges se confirma, una vez más, la diferencia entre lo huidizo y lo permanente de la literatura. A través de su prosa descubrimos que el horizonte no es siempre lejano, que la palabra puede crear mundos muy cerca nuestro. Que la vida misma puede ser un mal sueño de un de un dios indigesto o que puede ser como la metáfora esa en la que soñamos que leemos un libro y en realidad, dentro del sueño, estamos inventando cada una de las palabras que leemos.

Borges y Vargas LLosa en París. 1981.


Lo real y lo imaginario en su obra narrativa


Toda su obra en conjunto, pero especialmente sus relatos y sus ensayos, constituyen el testamento de una época, un cofre abierto para recibir imágenes y divulgarlas a través de la palabra. Durante su lectura participamos de lo real, de lo fantástico, de lo simbólico, de lo inadmisible, del vacío, del infinito, con una perfecta economía de palabras: nunca falta y sobra alguna. Donde, para no morirnos de una pesadilla debemos recurrir a otras lecturas, pues sus citas y referencias nos inducen a Joyce, a Virgilio, a Cervantes, a Chesterton, a Kafka, y a tantos otros. En Borges todo es antiguo al mismo tiempo que es nuevo, nada se le escapa, todo parece previsto, pero aún así nos sorprende, ingeniosamente nos asombra. Abrir uno de sus libros es como asistir por primera vez, a un circo para descubrir, maravillados, la magia. Algunos de sus relatos nos acercan a precipicios insondables y mundos extraños (Tlön, Uqbar, Orbis, Tertius), otros al irremediable destino (Sur) a la terrible virtud de una buena memoria sin el privilegio del olvido (Funes, el memorioso), a la trama policial (El jardín de los senderos que se bifurcan) y muchos otros.

Margarita Guerrero en 1945(foto: Grete Stern)




Sus textos parecen alegatos en defensa de la imaginación, con un dominio propio de la técnica narrativa, expresando desde una inmediata contemporaneidad hasta sugestivas evocaciones de mitos y leyendas universales. Borges se toma todas las libertades literarias, inventa libros, citas, definiciones, escribe prólogos de libros que nunca existieron, ¿o sí?, descubre otros que parecen irreales como Anatomía de la melancolía, citado en La biblioteca de Babel. Borges   crea a un Funes agobiado por su prodigiosa memoria e inventa a un Pierre Menard, autor de otro Quijote que es igual al primero, palabra por palabra y que, sin embargo, no es un plagio. En otros libros está el Borges de las ficciones compartidas, la mayor de las veces con su entrañable amigo Adolfo Bioy Casares de los que recuerdo una magnífica selección de Relatos Breves y Extraordinarios, que incluye un trabajo de Marcial Tamayo, compatriota nuestro. Este libro tuvo una gran influencia en mi decisión de escribir microficciones.  Asimismo, el portentoso Libro de los seres imaginarios compilado con Margarita Guerrero, en el que da cuenta de gran parte de los animales o seres mitológicos creados por el hombre en su obsesión por explicar y ocultar lo desconocido, gracias a este libro yo hice mi propio bestiario titulado



¿Y el Nobel?


Se dicen y se citan tantas cosas de Borges, de las cuales muchas no le pertenecen; pero que, gracias a su exclusivísima concepción de la vida, bien pudo aceptarlas como suyas, por ejemplo, a propósito de su filiación partidista una vez declaró: “soy del partido conservador, porque nunca va llegar al poder”. Borges era un maestro del humor y de la ironía, tanto en sus conversaciones como en sus escritos y si bien su concepción del mundo era positivista (“escribo para individuos, no para en este abstracto llamado masa”), él nunca fue del todo un “reaccionario” como algunos pretenden definirlo en última instancia: “un gobierno de militares es igual a que un país sea gobernado por bomberos”. Tal vez él estaba más allá de estas simples apreciaciones, en un universo interior tan grandioso como concebía una biblioteca.

Borges y María Kodama en 1975. Imagen tomada de aquí


También se dijo que era un escritor para escritores, lo que se puede desmentir con la interminable cantidad de libros que sobre su obra se han escrito, sus entrevistas, conversaciones y lectores por todo el mundo. Estas especulaciones sumadas a sus preferencias políticas, fueron las argumentaciones para negarle el Nobel. Galardón que al principio no le interesó, pero que después se le volvería una verdadera obsesión, como lo declaró su viuda, secretaria y compañera, María Kodama. Yo creo que el fondo es otro y tiene que ver con la idea que los europeos tienen sobre los latinoamericanos. Ellos, suecos o no, nunca le perdonaron a Borges el hecho de que, siendo escritor latinoamericano, escriba -igual o mejor que ellos- temas que consideran de su exclusividad. Parecería que los latinoamericanos estamos bien cuando escribimos cosas que ellos llaman dentro del “realismo mágico”, pero cuando escribimos, como Borges, de literatura escandinava, germana o anglosajona; cuando hablamos de filosofía y matemáticas con la misma propiedad, autoridad y calidad de sus clásicos, eso ya no les agrada, así que mejor ignorar al maestro. El mismo Borges se reía de sí mismo cuando le preguntaban por qué nunca se lo habían otorgado: “Porque esos caballeros comparten conmigo el juicio que tengo sobre mi obra”.

Borges y María Kodama en Japón. Imagen tomada de aquí



Para los enemigos


Borges tenía respuestas para todo y para todos, incluso para sus enemigos que los tuvo por todo el mundo, a ellos les respondió con suprema ironía: “Quizá debería aconsejar a los aspirantes a enemigos que me envíen sus críticas de antemano, con la seguridad de que recibirán toda mi ayuda y mi apoyo. Hasta he deseado secretamente escribir, con seudónimo, una larga invectiva contra mí mismo”.

Despacho de Jorge Luis Borges, en la Biblioteca pública Miguel Cané


Luces y sombras


Hay un juicio que nunca me animé a escribir acerca de la obra de Borges; en el libro de Vargas Llosa lo descubrí dicho de la mejor manera posible: “Ninguna obra literaria, por rica y acabada que sea, carece de sombras. En este caso de Borges, su obra adolece, por momentos, de etnocentrismo cultural. El negro, el indio, el primitivo en general aparecen a menudo en sus cuentos como seres ontológicamente inferiores (…) Como para T.S. Eliot, Papini o Pío Baroja, para Borges la civilización solo podía ser occidental, urbana, casi casi blanca. El oriente se salvaba, pero como un apéndice, filtrado por las versiones europeas de lo chino, lo persa, lo japonés o lo árabe. (…) es ésta una limitación que no empobrece los demás admirables valores de la obra de Borges, pero que conviene no soslayar dentro de una apreciación de conjunto de lo que significa su obra. Una apreciación que acaso sea otro indicio de su humanidad, ya que como he repetido hasta el cansancio, la perfección absoluta no parece ser de este mundo, ni siquiera en obras artísticas de creadores que, como Borges, estuvieron más cerca de lograrla”, listo, lo dijo Mario Vargas Llosa.


Para cerrar este artículo también coincido con Vargas Llosa cuando aclara: “Muchas veces lo he releído y, a diferencia de lo que me ocurre con otros escritores que marcaron mi adolescencia, nunca me decepcionó; al contrario, cada nueva lectura renueva mi entusiasmo y felicidad, revelándome nuevos secretos y sutilezas de ese mundo borgiano tan inusitado en sus temas y tan diáfano y elegante en su expresión”. Sigamos leyendo y releyendo a Jorge Luis Borges.





Borges también leía Playboy


Cuando era adolescente perdí la inocencia con una revista Playboy; recuerdo que un compañero de curso la trajo a clases y, en el recreo, todos quedamos literalmente excitados con las imágenes de las bellas mujeres desnudas que posaban entre sus páginas. A la impúdica exhibición de las rubias se sumaba la subversión de estar mirando algo prohibido y eso en un colegio de curas salesianos era realmente arriesgado porque, si nos pillaban con las manos en el cuerpo del delito, nos podían enviar inmediatamente al confesionario o arrebatarnos la publicación para uso propio.





Años después, descubrí que Playboy no solamente traía mujeres desnudas sino también entrevistas a políticos como Fidel Castro, Yasser Arafat y Malcom X; a escritores como Kurt Vonnegut y Jean Paul Sartre; a artistas como Salvador Dalí y a boxeadores como Mohamed Ali, entre otros famosos personajes. En 1978, el primer número de la versión en español la trajo mi padre desde Madrid como regalo a mi hermano Bolívar. La última entrevista que le hicieron a Roberto Bolaño fue para la revista Playboy mexicana. Fue con Playboy que pasé de la edad del burro a la edad de la ilustración. En Bolivia, en la década de los setenta, el vespertino Última hora nos regalaba los viernes el suplemento “Semana” al que, en mi época universitaria, bautizamos como el Playboy de los pobres, porque con un peso se podía ver las fotografías de algunas de las bellezas de la revista norteamericana, aunque en blanco y negro, y leer buenos artículos de autores internacionales y nacionales.




Con estos antecedentes no fue para mí ninguna sorpresa enterarme, por la Web, que Jorge Luis Borges, uno de mis escritores preferidos, al que sus fanáticos consideran poco menos que un santo, haya leído Playboy. Me pareció que con este hecho el gran hacedor de ficciones se desquitaba de Sábato, cuando este afirmó que la literatura de Borges era buena pero que le faltaba cierto “quilombo”. Y quien afirma que Borges leía Playboy, es nada menos que Emir Rodríguez Monegal, uno de sus más grandes biógrafos y estudiosos de su vida y de su obra, quien dice que, en 1978, Borges “ganó el segundo premio en un concurso de cuentos organizado por la revista Playboy, quinientos dólares y el conejo”. Encontré esta cita en un ensayo de Edgardo Cozarinsky y luego la confirmé en otros links similares. Rodríguez Monegal, en su cronología, también da cuenta que ya Borges había participado en otros concursos literarios y que su cuento El jardín de los senderos que se bifurcan, un hermoso cuento, por cierto, fue descalificado por el jurado.

Emir Rodríguez Monegal


Me tomo la libertad de hacer la siguiente conjetura: Borges, irónico como era, eligió el juego de mezclar la ficción con lo real, en el que era experto, y como en el cuento El jardín de los senderos que se bifurcan, donde el espía protagonista asesina a un hombre con un determinado nombre para que el mensaje llegué a sus jefes, puede ser que también nos haya legado un mensaje secreto, tal vez quiso ser un playboy y las circunstancias y María Kodama se lo negaron.



El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.


Homero Carvalho Oliva



Escritor y poeta, ha obtenido premios de cuento, poesía, micro cuento y novela a nivel nacional e internacional. Su obra literaria ha sido publicada en otros países por prestigiosas editoriales y traducida a varios idiomas; poemas, cuentos y microficciones suyas están incluidos en más de cincuenta antologías internacionales, además de revistas y suplementos literarios por todo el mundo. Es autor de antologías de poesía, de cuentos y microcuentos publicadas en varios países, como la Antología de poesía del siglo XX en Bolivia, publicada por la prestigiosa editorial Visor de España y la Fundación Pablo Neruda, de Chile; así como también de selecciones personales de su poesía y de sus cuentos. Dirige las colecciones digitales de novela y microficción de la editorial española BGR y su obra es estudiada en distintas universidades de Iberoamérica.


https://wwwelmostrador.cl/cultura/critica-opinion/2024/08/31/medio-siglo-con-borges/



Mario Vargas Llosa: 'Medio siglo con Borges' | #MedioSigloConBorges #LaCulturaEnTuCasa

https://m.youtube.com/watch?v=khzjXJEFWPY&pp=0gcJCR4Bo7VqN5tD



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