Mostrando entradas con la etiqueta Uruguay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Uruguay. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de septiembre de 2025

Víctor Cadet: del homo erectus al homo radiophonicus en la Valencia de Pocaterra

 

VÍCTOR CADET desde el estudio de la radio en la Torre Da Vinci en la avenida Bolívar Norte|Fotografía de JOSÉ ANTONIO ROSALES


Estimados Liponautas

 

Sean bienvenidos a esta nueva entrega de nuestro navío digital. Hoy lo acercaremos a Víctor Cadet, un locutor venezolano y la labor que ha venido realizando desde hace tiempo, en Valencia, capital del estado Carabobo y ciudad natal del escritor José Rafael Pocaterra. Valencia, la de Pocaterra es una expresión usual de la escritora venezolana Marichina García Herrero.


Disfruten de la entrada


Atentamente


La Gerencia


José Rafael Pocaterra (1889-1955) siempre fue un escritor que estuvo en el ojo del huracán de los acontecimientos de su tiempo


*******



Víctor Cadet: el homo radiophonicus


Por Papel Literario

JUNIO 13, 2025 12:30 AM



En las venas de Víctor Cadet no solo corre sangre, sino también las ondas hertzianas de la radiodifusión, esas frecuencias invisibles que han tejido, durante medio siglo, un coro de voces, imágenes y emociones. Cincuenta años de trayectoria no son un simple almanaque de fechas, sino un archivo vivo de pasiones, donde la radio, la publicidad y las artes escénicas se entrelazan en un relato mítico. Cadet, un hombre que ha sabido ser a un tiempo narrador, actor y creador, encarna esa rara alquimia que transforma el efímero instante del arte en una resonancia perdurable.



Por RAFAEL SIMÓN HURTADO


Su madre, la gran maestra


Víctor Cadet reflexiona sobre su profunda conexión con la radio, influenciada por su madre, Haydée Cadet, una locutora que lo introdujo al medio desde niño al llevarlo a estudios de grabación. Aunque creció inmerso en este ambiente, su vocación no es solo herencia familiar, sino una pasión personal por comunicar. Define su rol como el de un “comunicador” más que un simple locutor, abarcando producción, musicalización y edición, con un enfoque global similar al teatro.


El apellido Cadet es sinónimo de radio en Venezuela. Yo diría que tiene denominación de origen, como dicen los españoles para referirse a la buena reputación de sus productos. Es una marca, heredada del legado de tu madre Haydée Cadet. ¿Cómo se metabolizó en ti ese legado desde tus inicios?



El legado de mi madre, Haydée Cadet, es una presencia constante en mi vida y mi carrera. Crecí escuchándola en la radio, con su voz llenando la casa todas las noches, transmitiendo en vivo con esa calidez y profesionalismo que la caracterizaban. Era una figura imponente, no solo por su talento, sino por su compromiso con conectar con la audiencia. Producir con ella Horizonte, un programa infantil, fue mi primera escuela. Ahí aprendí a estructurar contenidos, a entender el ritmo de la radio y, sobre todo, a respetar al oyente. Ese programa me enseñó que la radio no solo informa o entretiene, sino que puede ser un espacio de formación y cercanía. Mi madre me inculcó que la radio es un servicio, una responsabilidad. Ese legado se metabolizó en mí como un amor por el medio y un deseo de honrar su nombre, pero también de encontrar mi propia voz dentro de esa tradición.





¿Puedes enumerar las emisoras en donde has trabajado?


He tenido la suerte de trabajar en varias emisoras que me han enriquecido como profesional. Entre ellas están Radio Satélite, Radio Latina (estaciones de radios ya desaparecidas). En esta última hice programas culturales con la producción del artista plástico Wladimir Zabaleta y guiones del escritor Juan Calzadilla. Hasta la actualidad en Stereo 97. 9 FM, en donde recién celebré el primer aniversario. Cada una me ha dado una perspectiva distinta sobre cómo llegar a diferentes audiencias, desde las comerciales hasta las más alternativas.





Además de radio, has hecho publicidad, cine y teatro, has sido editor de la revista Rasgadodeboca, y eres amante de la música (¿Te gusta el reguetón?). Recuerdo presentaciones en la Escuela Teatro Ramón Zapata (Médico a palos, de Molière) y el Teatro La Campana, con Isidro Brachitta. ¿De qué manera estas experiencias han sumado en tu carrera como locutor y comunicador?


Todas estas experiencias han sido como piezas de un rompecabezas que me han ayudado a construir mi identidad como comunicador. El teatro, por ejemplo, con obras como Médico a palos en la Escuela Teatro Ramón Zapata o las presentaciones en el Teatro La Campana, me dio herramientas para manejar la voz, el ritmo y la emoción, que son esenciales en la radio. La publicidad me enseñó a ser preciso, a transmitir un mensaje en pocos segundos, algo que aplico al estructurar segmentos radiales. El cine me ayudó a entender la narrativa visual, que, aunque no se ve en la radio, influye en cómo imagino las historias que cuento. Editar Rasgadodeboca me dio un ojo crítico para los contenidos y una sensibilidad hacia las historias que resuenan con la gente. ¿Y el reguetón? (risas). Digamos que aprecio su energía y su capacidad para conectar con audiencias jóvenes, pero mi corazón está más cerca del jazz, la salsa y la música clásica. Todo esto me ha dado versatilidad para adaptarme a diferentes formatos y públicos, y me ha enseñado a ser un comunicador más completo, capaz de jugar con tonos, emociones y contextos.


Una vieja fotografía de la fachada de la  antigua sede de la Escuela de Teatro Ramón Zapata mucho antes de comenzrce a caer a pedazos.


La típica “voz de locutor”


La conversación aborda la evolución de la radio, centrándose en cómo las voces y los paradigmas han cambiado con el tiempo, influenciados por la herencia cultural y profesional, especialmente a través de su madre, Haydée Cadet, una pionera que rompió el estereotipo de la locutora como “adorno”, al destacar como productora. La voz femenina en la radio, antes ligada a la sensualidad, y la masculina, a un engolamiento forzado, evolucionaron hacia una naturalidad que refleja la autenticidad de las personas.


Escuela de Teatro Ramón Zapata el 10 de septiembre de 2023, cayendóse a pedazos.

Imagen tomada del Blog Informativo Valencia Hoy


En entrevista con la escritora Laura Antillano, tu mamá (Haydée Cadet) le confiesa sobre la imagen que los oyentes se hacían de su apariencia, gracias a su voz. Recibía cartas y llamadas amorosas, también regalos. Al cabo de los años, la voz en la radio ha evolucionado. En las mujeres ha evolucionado desde la sensualidad y en los hombres desde cierto engolamiento. ¿Cómo observas esta evolución?


Es cierto que la voz en la radio ha tenido una evolución marcada por los cambios culturales y tecnológicos. En la época de mi madre, la voz femenina solía asociarse con sensualidad o calidez maternal, y la masculina con una autoridad casi teatral, ese engolamiento que mencionas. Hoy, la radio busca autenticidad. Las voces, tanto de hombres como de mujeres, tienden a ser más naturales, menos impostadas, porque el público actual valora la cercanía, la honestidad, y, sobre todo, el mensaje. La sensualidad o la autoridad no han desaparecido, pero se expresan de manera más sutil, más conversacional. Creo que esta evolución refleja una audiencia que quiere sentir que el locutor es alguien como ellos, no una figura distante. Mi madre recibía cartas porque su voz creaba una conexión íntima; hoy, esa conexión se busca a través de un tono más cotidiano, pero igual de poderoso.


Escuela de Teatro Ramón Zapata el 10 de septiembre de 2023, cayendóse a pedazos.

La radio, “la gran sobreviviente”


Cadet destaca la importancia de la voz como herramienta para transmitir el mensaje sin “ruido”, y cómo la naturalidad y el contenido relevante, más que una voz impostada, capturan la atención del oyente. Describe la radio como "la gran sobreviviente" frente a otros medios, como la televisión y la prensa escrita, debido a su bajo costo, accesibilidad e inmediatez, comparándola con una "mochila" que se lleva a cualquier parte. Sin embargo, reconoce la competencia de las redes sociales y el impacto de los podcasts, que, aunque distintos, se benefician de la experiencia radial, pero pueden perder la esencia imaginativa de la radio al priorizar la inmediatez.


Una imagen que representa el estado de la libre expresión en Venezuela. Imagen tomada de aquí.



La radio es economía de recursos expresivos que desafía la imaginación. Después de la lectura, la radio obliga al ejercicio de la imaginación. ¿Es posible que la reinvención de la radio, ahora bajo el formato del podcast, se haya perdido el recurso esencial de la imaginación de quien escucha?


No creo que se haya perdido, pero sí se ha transformado. La radio tradicional te obligaba a imaginar todo: el escenario, los personajes, las emociones, solo con la voz y los efectos sonoros. Los podcasts, al ser más narrativos y a menudo más producidos, pueden ser más específicos, lo que a veces reduce el espacio para la imaginación del oyente. Sin embargo, los buenos podcasts, siguen apelando a esa chispa imaginativa, al uso de las pausas, la música y las descripciones evocadoras para que el oyente complete la imagen mental. El desafío es no saturar con demasiada producción; hay que dejar huecos para que la imaginación del oyente los llene. La magia de la radio, y del podcast bien hecho, sigue siendo esa capacidad de pintar con palabras.




El locutor, un “amigo cotidiano”


Dice Cadet que la radio mantiene su relevancia como hábito diario, especialmente en vehículos durante el “prime time” matutino, siendo un medio que acompaña y crea conexiones emocionales con los oyentes, quienes ven al locutor como un “amigo cotidiano”. Para captar la atención, enfatiza en la necesidad del uso del contraste, la variación en el discurso y la calidad del contenido, aplicando principios del arte y la narrativa periodística.


Generalmente, quien oye radio se mueve en distintos escenarios —la oficina o la casa—, con la voz de fondo como única compañía. ¿Cómo estructuras tus programas de radio? ¿Qué criterios sigues para enganchar al radioescucha?


Estructurar un programa es como contar una historia: necesitas un comienzo que atrape, un desarrollo que mantenga el interés y un cierre que deje algo en el oyente. Mi criterio principal es conocer a la audiencia: ¿quiénes son, ¿qué les preocupa?, ¿qué los motiva? A partir de ahí, diseño bloques que combinen información, entretenimiento y emoción. Por ejemplo, en un programa matutino, empiezo con algo ligero pero relevante, como una noticia local o una anécdota personal que conecte. Luego, alterno segmentos de música, entrevistas o reflexiones, siempre con un ritmo que no aburra. Para enganchar, busco ser auténtico, usar un lenguaje claro y crear momentos de interacción, ya sea con preguntas abiertas o invitando a la audiencia a participar a través de mensajes. También me gusta jugar con el tono: a veces serio, a veces humorístico, pero siempre cercano, como si estuviera hablando con un amigo.


Mensaje de Navidad de Radio Latina 1470 AM. Valencia - Venezuela. Año 1986.



Se ha elevado el nivel tecnológico de los medios de comunicación, y de la radio en particular, ¿crees que ha evolucionado en la misma medida el buen gusto en los contenidos?


No siempre. La tecnología ha democratizado la radio, permitiendo que más voces se escuchen, pero también ha traído una saturación de contenidos que no siempre priorizan la calidad. Hay programas que apuestan por el sensacionalismo o la repetición de fórmulas vacías para captar audiencia, lo que puede sacrificar el buen gusto. Sin embargo, también veo esfuerzos admirables: emisoras y podcasts que cuidan el contenido, que buscan educar, inspirar o provocar reflexión. El buen gusto no es solo estético; es respeto por el oyente, es ofrecer algo que enriquezca. Creo que la evolución tecnológica debe ir acompañada de una evolución ética y creativa para que el contenido esté a la altura.”


¿Qué te enamora de lo que haces, el medio o la relación con los destinatarios del mensaje?


Es una mezcla de ambos, pero si tengo que elegir, diría que la relación con los destinatarios. La radio es un medio increíble, con su intimidad y su capacidad de llegar a cualquier rincón, pero lo que realmente me enamora es saber que estoy tocando la vida de alguien, que mi voz puede acompañar, informar o hacer reír a una persona en su carro, su casa o su trabajo. Esa conexión, aunque no los vea, es mágica. Recibir un mensaje o una llamada de un oyente que te dice “gracias, eso que dijiste me llegó” es lo que hace que todo valga la pena.


Hay radios comunitarias, populares, educativas, alternativas, católicas y hasta rebeldes ( en que parte de Venezuela existe). Tomando en cuenta que el medio siempre le ha dado forma al mensaje, ¿podrías decirnos cómo definirías la radio que haces? ¿Cuál es la forma de tu mensaje?


Yo diría que hago una radio humana, cercana y reflexiva. Mi mensaje busca ser un puente entre la información, la emoción y la acción. No me interesa solo llenar el aire; quiero que lo que digo deje algo en el oyente, ya sea una idea, una sonrisa o una pregunta. Mi radio tiene raíces en lo comunitario, lo educativo, y, sobre todo, en lo cultural, influenciada por el legado de mi madre y por mi experiencia en emisoras diversas. La forma de mi mensaje es conversacional, con un toque de humor y mucha empatía, porque creo que la radio debe ser un espacio donde todos se sientan incluidos, sin importar de dónde vengan.


¿Crees que sea necesario trivializar el discurso para llegarle a la gente?


No, no es necesario. Simplificar no es lo mismo que trivializar. Puedes hablar de temas profundos o complejos con un lenguaje accesible, sin perder sustancia. Trivializar es subestimar a la audiencia, asumir que no están listos para ideas grandes. Creo que la gente está sedienta de contenidos que respeten su inteligencia, pero que se presenten de manera clara y relatable. La clave está en encontrar el equilibrio: ser claro sin ser simplista, ser entretenido sin ser frívolo.


La masividad de las transmisiones audiovisuales en la actualidad, ¿es una dificultad, o, por el contrario, abre nuevas oportunidades?


Es una oportunidad enorme. La masividad audiovisual puede ser un desafío porque compite por la atención del público, pero también abre puertas para integrar la radio con otros formatos. Por ejemplo, los podcasts y las transmisiones en streaming permiten llegar a audiencias globales, algo impensable hace unas décadas. Además, la radio puede aprovechar elementos visuales en redes sociales para complementar su mensaje sin perder su esencia sonora. La clave es adaptarse sin traicionar la intimidad que hace única a la radio. Es un momento para experimentar y llegar a más gente de formas nuevas.


Haydée Cadet



¿La radio tiene su propio público? Antes, tu mamá recibía cartas, y atendía llamadas, lo que le permitía medir su audiencia.


Sí, la radio tiene un público fiel, aunque hoy se mide de formas diferentes. Antes, las cartas y llamadas, como las que recibía mi madre, eran la forma de sentir el pulso de la audiencia. Hoy, tenemos redes sociales, mensajes de texto, métricas digitales. Pero el público de la radio sigue siendo especial: es gente que busca compañía, que valora la voz humana en medio de un mundo lleno de pantallas. Ese público sigue ahí, y aunque las formas de interactuar han cambiado, la conexión emocional es la misma.


¿Cuáles crees que han sido las habilidades que te han ayudado a hacer la radio que te gusta?


La empatía, sin duda, es la primera. Entender qué necesita o siente la audiencia es clave para conectar. También la versatilidad: saber pasar de un tono serio a uno ligero, de informar a entretener. La improvisación es otra habilidad importante; en la radio, las cosas no siempre salen como planeas, y tienes que reaccionar en el momento. Y, por último, la disciplina. La radio exige preparación, constancia y respeto por el tiempo del oyente. Todo eso, combinado con una pasión genuina por el medio, es lo que me ha permitido hacer la radio que amo.


César Miguel Rondón

César Miguel Rondón dice que él tiene años oyendo que la radio tiene el tiempo contado. ¿Cuál es la fuerza de la radio?


La fuerza de la radio está en su intimidad y su accesibilidad. Es un medio que no necesita que pares tu vida para consumirlo; te acompaña mientras conduces, trabajas o cocinas. A diferencia de otros medios, la radio crea una relación personal con el oyente, como un amigo que siempre está ahí. Además, su capacidad de adaptarse, ya sea a través de podcasts o plataformas digitales, demuestra que no está muriendo, sino evolucionando. Como dice César Miguel Rondón, la radio lleva décadas “agonizando” y sigue más viva que nunca porque conecta con lo esencial: la voz humana y la imaginación.


El preámbulo de los padecimientos actuales de los venezolanos.



Venezolano en el mundo


Víctor Cadet emigró a Uruguay, por lo que la conversación abordó la experiencia de la migración, destacando el impacto emocional y cultural de dejar un entorno familiar como locutor de radio en Venezuela, donde es conocido, para llegar a un país como Uruguay donde todo es inédito, incluyendo los modismos del mismo idioma. Describe la dificultad de empezar "de cero", en un lugar sin recuerdos ni conexiones personales, comparando la experiencia con “quemar las naves”. “Aunque dolorosa, es enriquecedora”. Destaca el fuerte sentido de comunidad y pacto social en Uruguay ( País que padeció un dictadura terrible, que llegó a violar el territorio venezolano de la embajada, razón por la cual gobierno venezolano de la época rompió relaciones diplomáticas con Uruguay, país que actualmente  tiene una ley que proteje a los criminales  de estado. Todo un ejemplo a seguir😟😞), donde se respetan normas de convivencia, y subraya la rica vida cultural de Montevideo, con numerosos teatros en actividad, y la estabilidad democrática, donde oposición y gobierno dialogan sin conflictos insalvables.




Disturbios en una nueva jornada de protestas en Venezuela

https://m.youtube.com/watch?v=IKWRVFPz7W8&pp=0gcJCRsBo7VqN5tD


A pesar de vivir en la actualidad en Montevideo, Uruguay, Víctor se mantiene en contacto con Venezuela, a través de su espacio “El Éxito del Ayer”, en Stereo 97.9, en Valencia; con su cuenta en X @victorcadet en la que registra las efemérides musicales de aniversarios significativos en el mundo de la música, y el recuerdo de artistas y obras icónicas. Y, sobre todo, con la gestión que lleva adelante la Fundación Haydée Cadet.



Mediante esta institución desea resguardar y compartir el legado cultural de Haydée Cadet. Un archivo sonoro, con aproximadamente 200 cintas grabadas, casetes, CDs y guiones de programas radiales. Una hemeroteca con recortes de prensa sobre la Venezuela folclórica y cultural, organizados meticulosamente durante más de 30 años.  Una discoteca, con entre 4.000 y 5.000 vinilos, algunos de los años 40, con material único no disponible en plataformas como YouTube. Y la “biblioteca borgiana”, que conserva libros y revistas especializadas en folclor, música, literatura venezolana, arte y publicaciones culturales.


La fundación, ya registrada, tiene como objetivo principal digitalizar y escanear todo el archivo (cintas, vinilos, hemeroteca y libros), para hacerlo accesible a investigadores y al público en general. Es el legado de una mujer carismática, que supo vender programas culturales en la radio comercial, un logro notable para su tiempo.


Esta labor es una “misión de vida”, no sólo por su valor personal, sino por su relevancia para la cultura venezolana y la humanidad.



https://www.elnacional.com/2025/06/victor-cadet-el-homo-radiophonicus/



El Credo de Aquiles Nazoa #AquilesCuento

https://m.youtube.com/watch?v=HaVRbpHB1W8&pp=ygUMdmljdG9yIGNhZGV0





Víctor Cadet Cultura en frecuencia modulada

******


Rafael Simón Hurtado. " Al fondo la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá en MaracaiboEstado Zulia


Rafael Simón Hurtado

Escritor y periodista venezolano. Licenciado en comunicación social egresado de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Maracaibo, Zulia). Ha obtenido el Premio Municipal de Literatura Ciudad de Valencia (años 1990 y 1992), el Premio Nacional de Periodismo Científico (2008),  el Premio de Periodismo “Jesús Moreno” (Universidad de Carabobo, 2009) y el Premio Nacional de Literatura “Rafael María Baralt" (2016). Ha publicado el libro de cuentos Todo el tiempo en la memoria y las crónicas literarias “Leyendas a pie de imagen, croquis para una ciudad”. Fue editor-director de la revista cultural Laberinto de Papel y de las publicaciones de divulgación científica Saberes Compartidos y A Ciencia Cierta, todas de la Universidad de Carabobo. 


Enlaces relacionados:













































miércoles, 15 de abril de 2015

Las venas abiertas de un tambor de hojalata:

Grass y Galeano al oído



Ilustración: Carlos YUSTI


Estimados Amigos

El miércoles es el dia usual de los estrenos en este espacio digital; pero el inicio del viaje de estos dos escritores a los Puertos Grises hizo que cambiáramos la rutina usual de este blog:

 *******

Grass y Galeano al oído


En literatura los universos paralelos se tocan. Han muerto dos escritores distintos en cuanto a su literatura, pero bastante similares en lo referente al compromiso de la escritura; de esa escritura al servicios de quienes son demolidos y humillados por esa maquinaria implacable de la historia.

Leí bastante joven Las venas abiertas de América Latina y aunque era un ensayo de ajuste de cuenta contra el imperialismo estaba también narrado que el libro se dejaba leer como una novela fragmentada. El libro era un compendio mágico y extraordinario de la historia de Latinoamérica siempre saqueada y vejada desde tiempo inmemoriales. El libro estaba lejos de ser un panfleto y con el devenir de los años se convirtió en un clásico con mucho veneno histórica y la mejor literatura. Escribió otros muy buenos libros marcado con esa impronta política de inteligencia, poesía y crítica en las que en ocasiones se asoma el periodista y el buceador de historias, pero de esas historias tachada de la memoria y de los libros de historia. Cualquier libro de Eduardo Galeano (Montevideo, Uruguay, 3 de septiembre de 1940 - ib., 13 de abril de 2015) posee el estilo de inigualable literatura.


Galeano como pudo se aferró a un concejo de Juan Rulfo: “La brevedad la aprendió de Juan Rulfo, que le dijo: "Se escribe por la otra punta del lápiz, la que tiene la goma de borrar". Y sus libros son como un collage de historias breves, de apuntes escritos en volandas con la precisión y exactitud de esa metáfora oculta en la cotidianidad. De todas sus historias y anécdotas hay una que el propio Galeano narra en una entrevista: “A finales de septiembre, en Perú, una maga me leyó la suerte. La maga me anunció: "Dentro de un mes recibirás una distinción". Yo me reí. Me reí por la palabra distinción, que tiene no sé qué de cómica, y porque me vino a la cabeza un viejo amigo del barrio, que era muy bruto pero certero, y que solía decir, sentenciando, levantando el dedito: "A la corta o a la larga, los escritores se hamburguesan".

Ilustración: Carlos YUSTI

Si Eduardo Galeano buscaba la síntesis Günter Grass (Ciudad libre de Dánzig, 16 de octubre de 1927-Lübeck, 13 de abril de 2015) era todo lo contrario. Grass era un polígrafo y sus novelas son extensas como en el caso de novelas como: El tambor de hojalata,  El rodaballo o Años de perro. Sus libros tomaban algo de los cuentos de hadas tradicionales, pero luego el retorcía y amasaba todo aquello con una verborrea galopante y fluida para hurgar sin miramientos en las heridas; para volver sobre esa historia que Alemania sólo desea archivar en el desván del olvido. Grass como fue un escritor que a su vez fue testigo de los entuertos políticos de su época y en por ese razón fue el secretario, en el sentido balzaciano, de un tiempo histórico polifónico bastante tentador para un escritor con incontinencia literaria. Grass al igual que Galiano quería disipar la niebla del olvido, quería echar sal de la mejor literatura sobre las heridas, buscaba destronar las mentiras en todos sus frentes e incluso ventiló sus trapos sucios sin el menor recato. Grass siempre tuvo en cuenta que a veces los autores son menores, e incluso en cuanto a calidad, a sus libros o como él mismo lo escribió: “Los libros son más complejos y sin duda más ricos, cuando no más listos, que el autor, que sin duda ha participado en su nacimiento con perseverancia y a menudo gimiendo como un sometido a servidumbres físicas, y que no obstante recuerda que el manuscrito, especialmente cuando parece logrado, se cuenta a sí mismo y conoce impulsos más fuertes que la ambición del autor, motor que sólo sirve para tramos cortos. Por eso no diré nada muy profundo acerca de mis novelas, relatos o incluso poemas, pero sí quiero desnudar por un instante el yo del autor y su vulnerabilidad, esbozar sus movimientos evasivos, pero también decir algunas cosas sobre las condiciones de la escritura: por ejemplo, sobre un atril que va cambiando de lugar, y ello porque durante más de veinte años he visto Dinamarca, o más exactamente la isla de Mon, como un lugar maravillosamente hospitalario en cuya apartada ubicación se ha instalado, al principio improvisado sobre cajas, pero ahora ya de forma bastante estable, uno de mis tres atriles. Está en una habitación más bien diminuta, con vistas a una amplia pradera que da paso a las dunas de la playa, pradera sobre la que, aparte de un rebaño de terneras que rumian la hierba y el tiempo, grandes y pequeñas poblaciones de gansos salvajes ensayan su migración otoñal en incansables maniobras de despegue y aterrizaje”.



En la escritura de Grass y Galeano la historia se fue imponiendo a regañadientes. Grass parece que siempre estuvo huyéndole, pero siempre la historia  volvía como una pesadilla o como Grass escribe: “Desde que la escritura se convirtió para mí en proceso consciente -entretanto han pasado ya cincuenta años-, la Historia, sobre todo la alemana, se me ha interpuesto. No había forma de esquivarla. Hasta las escapadas artísticas más audaces volvían a llevarme, una y otra vez, a su transcurso meándrico. Desde mi primera novela, El tambor de hojalata, hasta el último hijo de mi capricho, que lleva el posesivo título de Mi siglo, yo he sido su rebelde servidor”.  



La literatura tiene su ritmo y creo en esa profecía de Grass: “En definitiva, la novela de todos nosotros debe continuar. E incluso aunque un día no se escriba o pueda escribirse o imprimirse ya, cuando no se disponga ya de libros como medios de supervivencia, habrá narradores que nos hablarán al oído,…” Narradores como Grass y Galeano que nos hablaron a ese oído indispensable de la memoria.

Carlos Yusti

*******

Lea un relato del libro MUJERES de Eduardo Galeano a publicarse en España:




Sherezade





Por vengarse de una, que lo había traicionado, el rey degollaba a todas.



En el crepúsculo se sacaba y al amanecer enviudaba.



Una tras otra, las vírgenes perdían la virginidad y la cabeza.



Sherezade fue la única que sobrevivió a la primera noche, y después siguió cambiado un cuento por cada nuevo día de vida.



Esas historias, por ella escuchadas, leídas o imaginadas, la salvaban de la decapitación. Las decía en voz baja, en la penumbra del dormitorio, sin más luz que la luna. Diciéndolas sentía placer, y lo daba, pero tenía mucho cuidado. A veces, en pleno relato, sentía que el rey le estaba estudiando el pescuezo.



Si el rey se aburría, estaba perdida.



Del miedo a morir nació la maestría de narrar.

Eduardo Galeano


FUENTE: Diario EL PAÍS, España.

*******

Tomado de Arte Literal



 ******* 



Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaiones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte literal.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Manuel (Manucho) Mujica Láinez es el escritor porteño por excelencia

Casi toda la verdad




Estimados LiPonautas

Hoy es miércoles, día de los estrenos cinemátograficos en Venezuela y el día donde este blog publica material inédito en la red o absulatemente original.


*******


Como lo anunciáramos hace poco, haremos entrega de algunos capítulos del libro "Casi toda la verdad" de Walter Rodríguez, editado por Espasa en Caracas, en 2002.


Esta será nuestra manera de difundir un trabajo muy interesante y de acercarles la visión poco frecuente del librero, del conocedor y del dilettante que es el señor Rodríguez, conocido por muchos en Venezuela, en el ámbito de los libros. 



Los datos biográficos del autor pueden leerse al final de esta entrada, sin embargo, deseo recalcar que la escogencia del género "memorias" me resulta acertadísima en el caso de Walter, que a lo largo de su vida ha conocido infinidad de escritores importantes, auténticas figuras legendarias y nada mejor que recoger esas memorias y compartirlas con todos los que sienten interés y gusto de conocer así sea tangencialmente, algunos detalles personales de esas figuras casi míticas. 





El libro está compuesto por sesenta capítulos, cada uno dedicado a un autor diferente: Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, Juan Liscano, Reinaldo Arenas, Javier Marías, Carlos Fuentes, por ejemplo. Sorprende la variedad de nombres importantes y trascendentes de la literatura hispanoamericana, pero también de otras lenguas, como es el capítulo dedicado a Yukio Mishima o a Truman Capote.


Hoy presentaremos el capítulo donde Rodríguez relata sus impresiones sobre Manuel Mujica Láinez, un gran escritor argentino, cuya obra monumental fue llevada a la ópera. Sin embargo, no es un autor de masas. Es un raro y precioso descubrimiento. 




Si se me permite, recordaré a mi vez que hace casi cuarenta años la feliz casualidad me llevó a compartir unos momentos con Mujica Láinez en los salones del Jockey Club de Córdoba, Argentina. Él tuvo la amabilidad de firmar un recuerdo para mi, que apenas era una jovencita a la que le gustaba leer. 



Leamos el relato de Walter Rodríguez, y disfrutemos sus conocimientos sobre el tema de los libros y los autores. Me siento agradecida ante este libro, que es un tesoro inapreciable.


 Graciela Bonnet

*******



MANUEL MUJICA LÁINEZ


EL LUJO DE LA PALABRA



Probablemente, decir que Manuel Mujica Láinez «Manucho» es uno de los escritores argentinos más argentinos que conocí, puede parecer una barbaridad, porque más argentino que Borges o el mismo Sábato o Adolfo Bioy Casares, uno puede estar seguro que no hay, pero lo digo porque si bien es cierto que a Borges se le considera el literato, el hombre de la gran literatura, a Mujica Láinez se le reconoce como el novelista argentino por excelencia, porque gran parte de su obra está dedicada a indagar sobre la idiosincrasia argentina. Tal parece que la literatura fue no sólo un espacio sino su destino desde muy joven. Y gracias al oficio indagó en los campos de la escritura como biógrafo, periodista y traductor y más tarde, novelista, cuentista y crítico de arte. Sus novelas y cuentos, quitando quizás Bomarzo que es una historia del Renacimiento florentino y que junto a El unicornio y El escarabajo conforman, digamos, su trabajo cosmopolita, son en su mayoría recuerdos de su infancia de sus casas, sus lugares, su familia, sus amigos o parte de la historia tanto personal como de su país, será por eso que a libros como Aquí vivieron lo consideran una creación puramente argentina.

Oscar Wilde


Manucho fue un personaje absolutamente exótico y más que exótico, extravagante, usaba chalecos llamativos y un monóculo, siempre con una frase aguda e ingeniosa a flor de labios, una capa negra como Oscar Wilde, las manos enjoyabas y un bastón. Por su conocimiento de idiomas fue incorporado al diario La Nación como cronista viajero, por lo que recorrió medio mundo, Asia incluida. Además, se desempeñó como funcionario del Museo de Relaciones Exteriores y director general de Relaciones Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores. Era un escritor de gusto refinado, amante de las letras y de las artes, que pertenecía a la raza de criollos con mentalidad europea. 

Museo Manuel Mujica Lainez - La Cumbre - 

Vivía en una especie de palacete en la provincia argentina de Córdoba junto a su esposa Anita de Alvear, proveniente de la aristocracia nacional y de rancia prosapia, pero por esos misterios que tiene la fama, el éxito o como quiera llamársele, Manucho no era muy querido en su país, algunos dicen que porque era muy afrancesado; otros dicen que ser bisexual en un país tan machista tenía un costo muy alto para aquel entonces, y para otros, que era demasiado extravagante para una sociedad con tanto sentido del ridículo como la argentina.

La casa de Manucho en la sierra de Córdoba



Lo cierto es que sus libros son realmente hermosos, Mujica Láinez se desborda en el regodeo de la palabra lujosa, en la descripción de joyas, de telas, de ambientes suntuosos, quizás por eso también lo llamaron afrancesado. La literatura francesa es como el cine francés, dice mucho en pocos trazos, o sea, que en una escena que pasa rápidamente o con pocas palabras, se logra, con gran delicadeza, expresar una idea y creo que así escribía Mujica Láinez, con frases cortas, trazos cortos pero densos en los que decía muchas cosas. A lo mejor eso es algo que le dejó supuso por París cuando era adolescente, educación que por cierto concluyó en Inglaterra, país del que poco y nada se puede saber en sus libros.



Fue amigo de Borges, a pesar de la gran diferencia que había entre ambos, pero supongo que en el fondo tenían en común que los dos eran aristócratas en su manera de ser, en sus literaturas o mejor dicho, en sus puntos de vista desde el cual avizoraban la literatura. Hay también una comunión en ambos, cuando identifica uno en el otro la consecusión y el logro de la belleza.

Por lo menos podemos reconocer a Borges, a Sábato y a Manucho


A Mujica Láinez sus amigos y su público lo respetábamos mucho, pero desafortunadamente en Hispanoamérica no tuvo la relevancia de otros escritores argentinos — estoy pensando en Bioy Casares por ejemplo— aunque claro, uno no puede dejar de lado que Manucho era extravagante, exótico, aristócrata y muy ilustrado. Quizás por eso, su muerte nos tocó a todos sus admiradores, y aunque sean dramas de la vida, si se quiere cotidianos, uno nunca se acostumbra, yo, por lo menos, no me acostumbro, aunque esté lejos, en otro país, en otro continente, sigo sintiendo lo personal la muerte de un gran escritor que haya conocido, como en la muerte de Borges, la de Truman Capote o la del uruguayo Carlos Martínez Moreno, como sentí la de Octavio Paz o la de Carpentier o la Miguel Otero Silva, Neruda, en fin, tantos que murieron.

Miguel Otero Silva


Mujica Láinez es el escritor porteño por excelencia, estaba co prometido con la ciudad de Buenos Aires, la ópera Bomarzo, de Alberto Ginastera se basó en su libro; aún recuerdo el bochorno cuando la  dicta- dura argentina la prohibió, pero como cosa extraña, a la música, no al texto basado en la historia de los Orsini en el siglo XVI en Florencia. La excusa, de la prohibición, decía algo con la palabra obsceno, y Mujica Láinez concluyó que si permitieron el libro y prohibieron la ópera basada en ese mismo libro, lo obsceno era la música.



Dicen que su obra es similar en nivel de calidad a Rayuela de Cortazar, y sin embargo, no todo el mundo lo ha descubierto. En Europa nunca se publicaron sus obras, excepto sus dos últimos libros.



Cada cuento de Manucho es como un cuadro, recuerdo uno de ellos en especial. Trata de una cabellera larguísima de mujer, que súbitamente cobra vida autónoma. Pero El unicornio me encantó, es el que más me ha gustado de todos sus libros, es un libro mágico que cuenta la historia Morgana, el hada de todas las hadas. En cambio, Un novelista en el Museo del Prado es un libro que no resultó muy significativo, no en el sentido de lo que se espera de algunos escritores en sus últimos años, como Sábato con Antes del fin o como Onetti en Para que no me olvides.



Cuando conocí a Manucho, me dio la impresión de que estaba frente un señor con una linda sonrisa, sí, pero a la vez con algo como cierta pedantería con la que ponía distancia a los demás. Esa sonrisa nunca la abandonaba, pero era una sonrisa superficial; no sé por qué sentí que tenía que hacer un esfuerzo, que de alguna manera se violentaba para poder codearse con la plebe, quiero decir, con nosotros.


Walter Rodríguez Pilatti



Alberto Ginastera: Bomarzo (1967) Atto I°


*******



 Graciela Bonnet

Nació en Córdoba, Argentina, en 1958. Es Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela (1984). Ha trabajado 25 años como correctora de pruebas y supervisora de ediciones por contrato para todas las editoriales venezolanas, entre ellas Monte Avila, Planeta, Biblioteca Ayacucho, ediciones de la Casa de la Poesía, Pomaire, Eclepsidra, Santillana, Editorial Pequeña Venecia, La Liebre Libre. Experiencia de tres años como redactora free lance para una editorial de libros de autoayuda. Escritora fantasma (sin firma) realizó investigaciones para crear libros, novelas, tesis y monografías.Es dibujante amateur. En 1997 el grupo editorial Eclepsidra publicó su poemario "En Caso de que Todo Falle." En 2013 editorial Lector Cómplice editó "Libretas Doradas, Lápices de Carbón" En el año 2000 participó del encuentro de Mujeres Poetas en Cereté, Colombia.

 
Y su blog es: Graciela Bonnet Vertiente Recíproca


*******


Walter Rodríguez Pilatti nació en 1940 en Bella Unión, Uruguay. Desde 1975 vive en Caracas.


A los diecisiete años comenzó a trabajar en el mundo del libro, en la Feria de Montevideo, y ya no abandonó el medio editorial y de las librerías, para continuar después en Caracas donde se ha convertido en la figura emblemática de la librería Lectura desde hace muchos años.


Ha sido presidente de la Cámara Venezolana del Libro durante tres períodos; miembro de la Junta Directiva de Fundalibro, y posteriormente del Centro Nacional del Libro; directivo de la Fundación Kuaimare del Libro Venezolano y vicepresidente del GIE (Grupo Interamericano de Editores). Siempre presente en ferias internacionales, congresos y todo lo relacionado con la vida literaria y cultural.

 

*******

 

Enlaces relacionados:

































































































































































































12/12/2025