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miércoles, 15 de abril de 2026

Eugenio Montejo a Javier Rodríguez Marcos: Me fascinó que el universo cupiera en 28 caracteres

 




ENTREVISTA: ALMUERZO CON... EUGENIO MONTEJO


"Chávez viola el significado de las palabras"


El filme '21 gramos' popularizó los versos del poeta venezolano


JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS


13 FEB. 2008 - 18:30 VET



"La tierra giró para acercarnos, / giró sobre sí misma y en nosotros, / hasta juntarnos por fin en este sueño". En la película 21 gramos, Sean Penn recita estos versos a Naomi Watts en un restaurante chic. El personaje de Penn habla del autor de esas palabras como de su "poeta favorito". Pues bien, ese poeta es Eugenio Montejo, venezolano de 69 años, que acaba de publicar El cuaderno de Blas Coll (Pre-Textos). Montejo recuerda la primera noticia que tuvo de la película de Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu que dio a su poesía una popularidad poco habitual para el género: "Recibí un e-mail en el que un chico me decía que iba a usar unos versos míos. Pensé: cosa de universitarios. Al poco me contaron que en una película de Hollywood citaban a un venezolano. El chico que me había escrito el mensaje resultó ser Arriaga, que me dijo luego que a Penn le costaba mucho pronunciar Eugenio. El sonido jota es una tortura para los anglosajones. En Londres, una profesora me dijo: 'Mejor te llamo Jeremy".



La memoria del escritor de Caracas sale del cine y tropieza con el pan que tiene en la mesa. Su padre tenía una panadería y él se refugiaba allí. "Me impresionaba", cuenta, "la harina por todas partes, el rito de poner el horno al rojo vivo, el sentido de la responsabilidad de aquella gente, trabajando toda la noche. Ése fue mi taller literario". Lo dice mientras da cuenta con parsimonia del menú que la Residencia de Estudiantes sirve en platos diseñados por Laura García Lorca. "Aquí la comida tiene memoria", apunta Montejo. "Seguro que esta merluza le gustaría a Juan Ramón".

Laura García LorcaImagen tomada de aquí.


Entre plato y plato, el poeta recuerda también el descubrimiento que marcó su infancia, el alfabeto: "Me fascinó que el universo cupiera en 28 caracteres". Y recuerda siempre la respuesta de un barbero de barrio en sus años de diplomático en Lisboa cuando él llamó analfabeto a un político: "No hable mal de los analfabetos. Ellos inventaron la escritura".


La comida desemboca en una naranja preparada, y la conversación, en la política. El autor de clásicos de la literatura latinoamericana actual como Adiós al siglo XX hubiera preferido seguir hablando de poesía, pero no se escabulle cuando se le pregunta por el Gobierno de su país: "Hay una regla de oro de la diplomacia: no hablar de cuestiones internas de tu país fuera de él. Si me siento autorizado es porque ha sido el Gobierno mismo el que, en la famosa cumbre de Chile, llamó fascistas a los estudiantes. Chávez viola todas las normas, empezando por el significado de las palabras. Cuando los estudiantes marcharon pacíficamente hasta la Asamblea Nacional los esperaban pistoleros motorizados. ¿No son éstos los que se parecen a los fascistas italianos?". A Eugenio Montejo le "complació infinito" el no en el referéndum constitucional, aunque prevé un futuro lleno de tensiones "ahora que al presidente se le ha confirmado, contra su deseo, la fecha de salida".


El comedor se va vaciando y el poeta recuerda el consejo medieval: "Ponello en las menos palabras que puedan ser". Y apostilla: "Eso es la poesía, ¿no?". Sí. Y el periodismo



Eugenio Montejo en la Residencia de Estudiantes. Madrid.
Fotografía de GORKA LEJARCEGI




Menú del almuerzo en la Residencia de Estudiantes. Madrid

- Habas con jamón


- Merluza a la plancha


- Fruta


- Dos aguas minerales


- Dos cafés


Total: 26 euros (dos menús)


https://elpais.com/diario/2008/02/14/ultima/1202943602_850215.html





A continuación el dialogo de la película donde se recita el fragmento del poema: 
 

Paul Rivers (Sean PennCristina Peck (Naomi Watts)
 


Paul Rivers: -Hay un número oculto en cada acto de la vida, en cada aspecto del universo, fractales, materia… hay un número que clama por decirnos algo…. te estoy aburriendo.

Cristina Peck: -No, no, yo…, lo siento.

Paul: -Lo se, lo que intento explicar es que los números son una puerta para entender un misterio que es mayor que nosotros. El modo en que dos personas desconocidas llegan a conocerse. Hay un poema de un escritor venezolano que empieza: “La tierra giró para acercarnos más, giró sobre si misma y en nuestro interior hasta que por fin nos reunió en este sueño”

 

Cristina: -Muy bonito

Paul: -Tienen que ocurrir tantas cosas para que dos personas se conozcan. En el fondo, eso son las matemáticas.



La transcripcion del dialogo fue tomada de Jaquemate






21 Gramos - Poema (en español)






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lunes, 9 de febrero de 2026

Eugenio Montejo y Guillermo Arriaga: Y la Tierra giró para acercarlos

 



Estimados Liponautas


Hoy le hacemos llegar el relato de como  Guillermo Arriaga, llegó a conocer al poeta venezolano Eugenio Montejo  (Caracas, 19 de octubre de 1938 - Valencia, 5 de junio de 2008) y de como obtuvo la autorización por parte del poeta pata incluir unos versos suyo en el guión de la película 21 gramos. Todo un relato muy campbeliano de viaje, de búsqueda y conformación del heroe. Ciertamente no sabemos que tanto de verdad y que tanto de reconformación de la realidad o de la memoria tiene la narración. Pero no podemos negar que el cuento tiene su encanto, más aún con el sabor nacionalista de tener como protagonista a un poeta local y que llegamos a conocer y a coincidir en algunas de las colas oficinescas de la Universidad de Carabobo. Montejo sabía de las taras propias del submundo universitario. Recuerden de como en este blog compartimos con ustedes una carta de Montejo dirigida al Director de Cultura de la Universidad de Carabobo del año 1974 en la entrada: Quisiera pedirte que gestionaras mi aumento, aquí en Lóndres estoy muy apretado. Una carta de Eugenio Montejo a Felipe Herrera Vial..

21 GRAMOS 2003 trailer subtitulado       


Arriaga dice que el uso del fragmento del poema de Montejo en la película 21 gramos le sirvió de impulso al escritor venezolano y lo hizo más conocido. Nosotros creemos que eso sucedió fuera de Venezuela. En nuestro país recordamos que cuando vimos la película junto con unos amigos, que eran empleados de la Universidad de Carabobo, la mención a un poeta venezolano les pareció curiosa y cuando les participamos que el poeta era Montejo no les provocó ninguna reacción porque no lo conocían. Venezuela es el país donde los escritores son conocidos solo si son políticos, funcionarios de cierto peso , escriben telenovelas o salen en televisión. Lo usual es que los escritores solo sean  famosos entre escritores y unos cuantos lectores. Nosotros somos creyentes de que en Venezuela hay dos formas de  medir la popularidad o fama  los poetas: la primera con disgusto y la segunda con gusto. Con disgusto es cuando te meten en el canon y los estudiantes deben padecer la lectura de algún autor y con gusto  cuando algún poema o fragmento se hace parte de la vida diaria como por ejemplo cuando un grafitero escribe con aerosol sobre una pared un verso de algún poeta o cuando recitan el poema de algún escritor en todas las radios por lo menos una vez al año como sucede con Las Uvas del Tiempo de Andrés Eloy Blanco todos los 31 de diciembre. Aunque es bastante curiosa la cantidad de visitas, unas 13.459 desde el año 2007, en el video del poema "En otro cuerpo" una grabación de su participación en el renombrado y muy cuestionado Festival de Poesía de Medellín. Comparenla con las 1334 Visualizaciones del poema "Terredad" que fue subido en 2021.

Conocen la expresión: "Un secreto a voces" para hablar de algo que todo el mundo conoce pero que nadie publicita o comenta, el equivalente en el mundillo literario de Venezuela sería "Un secreto mudo" porque los escritores solo son famosos dentro del gremio, un caso extremo de endogamia literaria. Exceptuando los casos que mencionamos hace unos momentos.

Y la Tierra giró para machacarnos

Imagen tomada de aquí


Un caso curioso dentro del vademecum cultural popular venezolano es el del poco aprecio por Sean Penn, como persona. Usualmente la mayoría de la gente solo lo recuerda porque usaba como pera de boxeo a Madonna. Así que no estamos seguros de como recibiría el público venezolano que Sean Penn, ese que machacaba a Madonna, recitara los versos de Montejo.

Esperamos que disfruten de la entrada


Atentamente


La Gerencia



En otro cuerpo (Eugenio Montejo, Venezuela)

13.459 Visualizaciones desde el 9 may 2007 hasta el 8 feb de 2026

https://m.youtube.com/watch?v=IJb8mTxoTW0





Eugenio Montejo; Terredad
1334 Visualizaciones desde el 10 abr 2021 hasta el 9 feb de 2026


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Por qué elegí el poema de Eugenio Montejo en «21 Gramos» y cómo sucedió?, por Guillermo Arriaga


JULIO 27, 2021


Por: Guillermo Arriaga



Contaré aquí por qué elegí el poema de Eugenio Montejo en «21 Gramos» y cómo sucedió. Alguna vez, en casa de Jaime Aljure, mi editor, le dije que no encontraba poetas poderosos. Sacó un libro de Montejo y me leyó en voz alta un par de poemas.


Quedé prendado de la elegancia y la fuerza de Montejo. En una visita a Caracas, pedí su número de teléfono y después de varios días de dudarlo y como vil fan, me atreví a llamarlo. Apenas me escuchaba y me pidió volver a marcarle.


Al contestarme le dije que era un novelista mexicano y que deseaba conocerlo. Me citó, para mi horror, a las siete de la mañana en domingo en un café céntrico. Tenía una cena y dormiría tarde, pero se trataba de Montejo y no pensé cancelar.


Nos encontramos. Los únicos en el café a esas horas. Eugenio Montejo vestía impecable. Traje y corbata. Se aprestaba a un largo viaje. Se portó generoso y amable. Intercambiamos libros y nos despedimos.


En repetidos viajes a Caracas, pregunté en varias librerías por sus libros. No los habían reeditado. Una tristeza. Para mí el mayor poeta vivo y no era conocido en su tierra. En cuanta entrevista me hacían allá, no desaproveché para promover su obra.


Cuando escribí «21 Gramos» decidí hacerle un homenaje a su inmenso poema «La tierra giró para acercarnos». Lo incluí y se decidió producir la película. Le mandé un mail para contarle y respondió con un escueto mensaje de agradecimiento y de alegría por ello.


Cuando los abogados del estudio vieron que había incluido un poema, me informaron que era necesario un documento por escrito y notariado donde Montejo. Le escribí a Eugenio pidiéndoselo. No respondió. Desesperado intenté llamarle. Nada. Le mandé docenas de mail. Nada.


Los abogados americanos me advirtieron: «si no hay autorización por escrito, el poema no va». Le mandé más correos a Montejo implorando por el documento. Nada. «No va», insistieron los abogados. Pregunté qué podía hacerse.


La única alternativa era que yo entregara un documento notariado donde me hiciera responsable financiera y legalmente por cualquier demanda que el autor ejerciera contra el estudio. Lo entregué. No deseaba que el poema se excluyera de la película.


La película se exhibió en varios países y el nombre de Montejo empezó a ser conocido. Se reimprimieron sus libros en Venezuela con grandes tirajes, y el público venezolano se paraba a aplaudir en los cines cuando Sean Penn recitaba su poema.


Me sentí feliz del éxito del poema pero aún pendía sobre mí una posible demanda por incluirlo, hasta que una noche recibí una llamada. Era Montejo. Se disculpaba por no haber contestado los correos. Él pensaba que se trataba de un cortometraje estudiantil y que exagerábamos al pedirle un documento notariado. Que nunca pensó que Sean Penn fuera quien hiciese mención a su poema. Nos hicimos amigos. Juntos viajamos a Valencia, su ciudad, a presentar «Los elefantes nunca olvidan», cortometraje dirigido por Lorenzo Vigas y que yo produje.



Ese viaje en carretera, de casi dos horas y media, lo guardo como uno de los mejores de mi vida. Montejo me deslumbró con anécdotas y relatos sobre su vida, sobre Caracas, sobre Venezuela, sobre su brillante poesía.


Nos volvimos a ver en México y me llamó para invitarme a la entrega del Premio Octavio Paz que merecidamente le fue otorgado. Desafortunadamente, Eugenio murió al poco tiempo por cáncer pulmonar. Lamenté, y aún lamento, su partida. Le quedaban decenas de poemas por escribir.


En estos tiempos aciagos para Venezuela, nada mejor que releer a Montejo y recordar la belleza y claridad de su escritura.


 


La tierra giró para acercarnos

La tierra giró para acercarnos,

giró sobre sí misma y en nosotros,

hasta juntarnos por fin en este sueño,

como fue escrito en el Simposio.

Pasaron noches, nieves y solsticios;

pasó el tiempo en minutos y milenios.

Una carreta que iba para Nínive

llegó a Nebraska.

Un gallo cantó lejos del mundo,

en la previda a menos mil de nuestros padres.

La tierra giró musicalmente

llevándonos a bordo;

no cesó de girar un solo instante,

como si tanto amor, tanto milagro

sólo fuera un adagio hace mucho ya escrito

entre las partituras del Simposio.


Eugenio Montejo

 


https://cesarmiguelrondon.com/intereses/tambien-sucede/por-que-elegi-el-poema-de-eugenio-montejo-en-21-gramos-y-como-sucedio-por-guillermo-arriaga/





A continuación el dialogo de la película donde se recita el fragmento del poema: 
 

Paul Rivers (Sean PennCristina Peck (Naomi Watts)
 


Paul Rivers: -Hay un número oculto en cada acto de la vida, en cada aspecto del universo, fractales, materia… hay un número que clama por decirnos algo…. te estoy aburriendo.

Cristina Peck: -No, no, yo…, lo siento.

Paul: -Lo se, lo que intento explicar es que los números son una puerta para entender un misterio que es mayor que nosotros. El modo en que dos personas desconocidas llegan a conocerse. Hay un poema de un escritor venezolano que empieza: “La tierra giró para acercarnos más, giró sobre si misma y en nuestro interior hasta que por fin nos reunió en este sueño”

 

Cristina: -Muy bonito

Paul: -Tienen que ocurrir tantas cosas para que dos personas se conozcan. En el fondo, eso son las matemáticas.



La transcripcion del dialogo fue tomada de Jaquemate









En la siguiente entrevista radiofónica que le hizo en su programa "¡Los Increibles!, el escritor  Leonardo Padrón a Eugenio Montejo, este último recita los tres verso que recita Sean Penn, en el minuto 16:28.



Los Imposibles de Leonardo Padrón con Eugenio Montejo: Poesía para el mundo🌎



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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


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14/03/2026

martes, 27 de enero de 2026

Eugenio Montejo, Premio CONAC 1982 de Narrativa: A los delirantes se le permite todo

 



Estimados amigos

Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar esta nueva (nueva para ustedes) entrevista hecha por Eloi Yagüe al  desaparecido poeta venezolano Eugenio Montejo (Caracas, 19 de octubre de 1938 - Valencia, 5 de junio de 2008)  que fue publicada en la desaparecida publicación mensual Clave. Una publicación patrocinada por el, también desaparecido gracias al ChavismoConsejo Nacional de Cultura - CONAC de distribución gratuita y que venía encartada en el diario El Nacional. El texto fue tomado del número 22, Año II publicado el 5 de diciembre  de 1982 en la página 6. 



El material es inédito en la red y forma parte de la labor que venimos realizando de manera silenciosa desde hace algún tiempo de difundir material cultural venezolano, una labor que debería ser realizada por los entes culturales estatales y privados porque ellos poseen los medios financieros y materiales para cumplir con tal labor. En Venezuela el registro histórico en cualquier aspecto siempre es dejado de lado tanto por las individualidades del mundillo cultural, generalmente más abocados a la promoción personal, como por las instituciones culturales en Venezuela. Y mientras tanto nosotros venimos dando nuestro grano de arena cada vez que es posible para favorecer la difusión  y preservación cultural nacional, sin alharaca pero de forma contundente. Con verdadero espíritu crítico y tratando de alejarnos de las reuniones típicas de dantas literarias que suelen abocarse a los encuentros y a la periódica labor de rubricarse loas recíprocas para sobarse los lomos.



Este es el segundo fragmento publicado digitalmente en la red. Le agradecemos al escritor y divulgador Richard Montenegro que nos facilitara el material perteneciente a su hemeroteca familiar.

La única imagen que acompañaba al texto es la que abre la entrada, una fotografía de Eugenio Montejo. Desconocemos el nombre del fotógrafo porque en la publicación no acreditan al fotógrafo. El resto de las imágenes fueron tomadas de diversas fuentes y el montaje es nuestro procurando una visión agradable que permita la fácil lectura de la entrada y dando el respectivo contexto y respaldo para que el lector eventual pueda ubicarse en el tema, tiempo y espacio necesario para digerir provechosamente la entrada.

Esperamos que disfruten realmente de este hallazgo.

Atentamente


La Gerencia



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Hace unos meses, Eugenio Montejo se hallaba sentado en un café, cuando vio, al otro lado de la calle, un letrero con la palabra ESTACIONAMIENTO. Lo asaltó entonces la misma sensación de hace veinte años cuando pensó, al observar un letrero similar frente a la casa donde vivía en Valencia, que  ESTACIONAMIENTO es una palabra demasiado larga, incómoda y pesada para designar un local de primera necesidad en la época del automovil y en un país con tantos automoviles como en el que vivimos.

El cuaderno de Blas Coll. Edición de Fundarte.



Reflexiones como ésta, que tienen su origen seguramente desde cuando Eugenio Montejo inició su trato con el lenguaje, lo llevaron a la escritura de un pequeño volumen - El cuaderno de Blas Coll (Fundarte, 1981) - que constituye uno de los libros más curiosos e interesantes que se hayan escrito últimamente en el país. Por eso, cuando fue anunciado el veredicto del Premio Conac de narrativa, quienes lo habían leído no pudieron menos que opinar que el Premio estaba bien otorgado.

Eugenio Montejo, recibiendo el Premio Conac de Narrativa de manos del presidente de la República de Venezuela Luis Herrera Campins. Imagen tomada de aquí.



Sin embargo, el autor reprime una sonrisa cada vez que alguien trata de clasificar su libro. Porque El cuaderno de Blas Coll es verdaderamente inclasificable. Narrativa por la manera en que está estructurado el discurso; ensayo por el basamento conceptual y crítico de su contenido; poesía por el manejo del lenguaje que llega a cristalizar en acertadas imágenes dirigidas a las zonas más puras de la emoción, este libro escapa a la atadura de los géneros a la lucidez que lo recorre de principio a fin: una lucidez que llega en ocasiones a su expresión más alta - el humor - y que corresponde a la de un artesano -  el poeta con larga experiencia en el delicado trabajo y aquilatado conocimiento de la materia prima que manipula - el lenguaje - : dos condiciones que le han permitido la realización de sus mejores textos. Y para quienes aún creen en clasificaciones, Eugenio Montejo tiene la respuesta: "eso habría que preguntarselo a Blas Coll y el está muerto".

FundarteImagen tomada de aquí.

O tal vez no. En realidad nunca se supo mucho de él. Aunque Montejo apunta que posiblemente murió en Puerto Malo, la pequeña isal pesquera donde alguna vez llegó no se sabe donde. Pero hay que aclarar que Blas Coll no es un seúdonimo y que su reflexión sobre el lenguaje, que constituye el Cuaderno, no corresponde enteramente a Montejo. Así lo explica él:


 - Hay un juego de heterónimos, lo que yo llamo una voz oblicua en la escritura. No soy yo el que habla allí. es otra persona. es una máscara con quien puedo a veces sentirme cercano, pero a veces no. No puedo atribuírme el delirio de Blas Coll. Lo que me hace tomar distancia es precisamente el humor, porque si no , asumiría muchas de las verdades o medio verdades que él dice.


Pero no sólo el humor es un elemento de distanciamiento, sino también un mecanismo de defensa puesto que, señala Montejo no exento de razón, "lo que Blas Coll dice ataca directamente la crítica del sistema estructural y léxico del español y si lo dijera con seriedad, los lingüistas le echarían enseguida un balde de agua fría, o lo mandarían al canasto". Pero, en realidad, la cosa no es tan grave. A Eugenio Montejo, como a cualquier otro humano hispano-parlante, le asiste el derecho ( y ¿por que no? la obligación) de criticar a su idioma, que es un patrimonio de toda la tribu. Y él, como poeta, tiene sus muy buenas razones:

- Cuando tu encaras la creación de alguna obra en castellano te ves en dificultades debido a la pesadez de las estructuras, a la extensión de las palabras que generalmente son demasiado largas. eso no lo digo yo ni lo dice Blas Coll, eso lo ha dicho antes que yo Borges en el año 20 y antes que Borges mucha otra gente, de manera que eso no es una cosa nueva. A partir de allí viene esta especie de reclamo sobre la precisión de la lengua. El castellano ( como "lengua de penitencia" según diría Blas Coll) nos condenabpor ejemplo a decir "de las", "en las", "en el", que son estructuras que en otras lenguas se dan más facilmente: en portugués "das", en italiano "nel", que son abreviaturas elementales y que en castellano no sabemos porque no existen.


Eugenio Montejo, como artesano de la palabra, admite que a veces construir un poema en castellano es como hacer un zapato muy fino de mujer con tachuelas demasiado gruesas y bastas. Pero no piense que en el reverso de su actitud crítica existe algún tipo de desprecio. Al contrario, hay un acendrado sentimiento de pertenencia de un escritor que no ha sido ni será un transfuga del idioma.


- Tengo una formación de la poesía en mi lengua. Yo sostengo que si uno quiere escribir y ha escogido esta lengua para tratar de hacer una obra poética, tu no puedes ir a buscar las fuentes nutricias fuera del castellano. Es imposible, tú puedes buscar el "que" y el "cuando" en otra lengua pero el "cómo", la manera como se hace, solamente la puedes aprender en la tuya y es necesario que tú recorras este hilo de toda la lengua desde que nace hasta el presente y que dentro de ella te sitúes y hagas tu aportes.

Eugenio Montejo. Foto coloreada. Fotografía de Vasco Szinetar.


Eugenio Montejo -serio y pedagógico en su conversación- es uno de nuestros poetas más disciplinados y siempre que tiene oportunidad arremete contra la improvisación y a favor de la formación del poeta, comenzando por los clásicos del idioma y llegando hasta lecturas como las de Jung, un autor que considera imprescindible para la formación de un poeta contemporáneo.


Montejo ha publicado hasta los momentos cinco libros de poesía: Elegos (1967), Muerte y Memoria (1972), Algunas palabras (1976), Terredad (1978) y Trópico absoluto (1982), y uno de ensayo: La ventana oblicua. El próximo año aparecerá, por Monte Ávila Editores, el segundo volumen de El cuaderno de Blas Coll, con nuevas reflexiones de este delirante personaje sobre el actual infierno del castellano y la necesidad de una lengua compuesta totalmente de bisílabos y en que los adjetivos sean apenas un recuerdo muy lejano. 


Eloy Yagüe


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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


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