Reino Unido aprobó recientemente la extradicción de Julian Assange, por este motivo compartimos con ustedes esta vieja entrevista a Noam Chomsky.
Atentamente
La Gerencia.
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30/11/2010 14:49
Noam Chomsky: “El secretismo de los gobiernos es la defensa de esos gobiernos contra su propia población”
Ñ Digital comienza con una serie de entrevistas y análisis sobre fenómeno WikiLeaks. Aquí, una charla con uno de los intelectuales más importantes del Siglo XX y también uno de los críticos más virulentos de los Estados Unidos.
Las últimas revelaciones del sitio WikiLeaks han puesto a la comunidad internacional, a la diplomacia, al gobierno de los Estados Unidos y al periodismo mismo en un estado de debate, alerta y consternación. Aun es imposible predecir cuáles serán los efectos de las acciones actuales (pasadas y futuras) de la enigmática organización, liderada por el enigmático ¿periodista? ¿provocador? ¿activista? ¿hacker? australiano Julian Assange. A un lado del espectro de opinión se ubican los esperanzados que marcan estas acciones como un paso hacia la transparencia en las maniobras y acciones de los gobiernos del planeta. En el otro extremo se ubican los que acusan a Assange de ser casi un cómplice del terrorismo internacional; alguien que, lejos de estar cumpliendo un ideal periodístico, esta poniendo en riesgo las vidas de personas.
Entre ambas visiones se abre un debate gigantesco para el que Ñ Digital convoca a intelectuales y pensadores de distintos rubros. Este es el turno de Noam Chomsky, el lingüista más importante del siglo XX y uno de los críticos más prolíficos y feroces del gobierno de su propio país, los Estados Unidos. Desde su despacho en el Massachusetts Institute of Technology, en Cambridge, Massachusetts, contundente Chomsky ofreció algunas de sus impresiones iniciales sobre este tema que ocupa las tapas de todos los diarios del mundo en estos días.
¿Considera que lo que esta haciendo WikiLeaks es una forma legítima y ética del periodismo? ¿Y cuáles serán las consecuencias de estas revelaciones al corto y largo plazo?
Vale la pena recordar que el secretismo de los gobiernos se trata, sustancialmente, de la defensa del gobierno contra su propia población. Y en una sociedad democrática la población tendría que saber qué está haciendo su gobierno para poder monitorearlo y —de hecho— determinar qué hace el gobierno. Ahora, hay excepciones con las cuales todos están de acuerdo, pero en general el caso es así. Yo no he leído todos los cables, por supuesto, pero de lo que he visto me parece que ilustra la significancia de este punto: hay cosas en los cables que los gobiernos no quisieran que su propia población supiera.
Creo que es una forma legítima del periodismo, pero creo que se tomarán medidas severas para bloquearlo.
¿Lo sorprende el trabajo que esta haciendo WikiLeaks
No es completamente nuevo. Ha habido muchas filtraciones antes —los Papeles del Pentágono, por ejemplo, en la cual yo participé, fue muy importante y más sustancial que este último. No me sorprende. Creo que mientras la accesibilidad a la información aumente con las modalidades electrónicas habrá más casos similares a este.
Qué WikiLeaks eligiera a medios tradicionales para editar y emitir las filtraciones en un primer instante, ¿es contradictorio con su postura filosófica de apertura?
Creo que no. Supongo que lo podrían haber subido directamente a Internet. Pero de esa manera circularía solamente dentro de la cultura de Internet y no entre un público general.
¿Cómo están manejando la información los medios estadounidenses?
Antes que nada tenemos que tener en cuenta que desde el principio hay un mecanismo de filtros muy severo. Entonces, los cables diplomáticos mismos proveen al gobierno lo que los diplomáticos quieren que sepan y lo que asumen que el gobierno mismo quiere oír. Entonces ya de entrada están muy editados, desde el principio.
Por ejemplo, uno de los cables más incendiarios salidos hasta ahora: el rey Saudita llamando por el bombardeo de Irán. Bueno. Eso fue seleccionado. No sabemos el contexto. Solo tenemos las frases que eligieron los diplomáticos.
Después hay una forma de censura mucho más severa que son los títulos de los diarios que dicen que los estados árabes están aterrorizados por Irán y que quieren que los Estados Unidos hagan algo al respeto. Bueno, hay un hecho muy significante escondido en esta cuestión: hay encuestas de opinión del occidente árabe. La más reciente fue publicado por el Brookings Institute el mes pasado —una encuesta muy cuidadosa— que mostró que en el mundo árabe el 10 por ciento de la población ve a Irán como una amenaza, mientras que un 80 por ciento ve a los Estados Unidos e Israel como una amenaza. Esto no se revela acá [en estas noticias]. Antes que nada, a los diplomáticos no les importa, no les importa la gente, solo les importan los dictadores. Al Departamento de Estado tampoco le importa, por las mismas razones, y aparentemente a los medios tampoco les importa: porque esto es información pública… Y todo esto refleja un profundo desprecio por la democracia. Y no solo en el gobierno, también en la cultura intelectual y de los medios. Esto es otro tipo de selección; selección severa. Y si miras a los otros documentos publicados ves muchos casos similares.
¿Estos cables demuestran que la administración de Obama es, en muchas formas, una continuación de la de Bush?
Sí, pero eso ya lo sabíamos.
¿Tiene algún mensaje esperanzador de cara al futuro?
Bueno, mi último libro publicado se llamó Esperanzas y perspectivas que salió primero en castellano, porque su origen fue en charlas que di en Sudamérica… La parte de esperanza es mayormente sobre Sudamérica. Creo que han estado pasando cosas de gran esperanza allí en la última década. No podemos predecir la historia humana. Pero si miras hacía atrás puedes encontrar un momento cuando parecía imposible que se abandonará la esclavitud, o que se permitiría derechos a las mujeres… Las cosas cambian. Pero cambian si la gente las cambia. No cambian solas y no cambian gracias a los líderes políticos.
EXPERIENCIAS Por expulsión o por abandono, hoy los autores del libro Cinco Curas están apartados de la jerarquía eclesiástica. Sus testimonios hablan de una Iglesia que oculta y avala hábitos autoritarios y apoyo a las dictaduras militares; corrupción y abusos sexuales. Rompen un silencio secular –que también abarca a las monjas– que aporta reflexiones distintas para la misa de gallo.
Por Noemi Ciollaro
El libro editado por Raíz de Dos no tiene prólogo. La tapa en gris y negro muestra una imagen sombría en la que un sacerdote impone su mano absolviendo acaso a otro sacerdote patéticamente posternado. Detrás, iluminando la escena, una cruz blanca. Confesiones silenciadas es el subtítulo.
Adrián Vitali (48) proviene de una familia grande de origen italiano, su abuela fue quien le enseñó a rezar y lo llevó a misa. A los 12 años se sumó a los jóvenes de la parroquia barrial. Cuando ya noviaba, en un campamento decidió que tenía vocación sacerdotal.
“Me ordené en el ‘94. Fui sacerdote en Villa Libertador, Córdoba, habíamos formado comunidades de base y trabajábamos en las cárceles de menores, había muchos chicos presos. Así conocí a Alejandra que es mi esposa y que participaba en la pastoral carcelaria. Nació una relación de afecto que continuó con ella embarazada y el cardenal Raúl Primatesta diciéndome que podía seguir siendo cura si renunciaba a la paternidad y no la veía más a ella. Debía irme al exterior a desarrollar mi tarea, ellos le otorgarían una cuota a Alejandra para que mantenga a mi hijo y se calle, es algo que muchas mujeres aceptan. Le dije que no y a partir de esa decisión comienzo a salir de ese espacio estructural monástico de la Iglesia, tenía 44 años. Hablaba con curas amigos, uno me dijo que rezara para que no naciera mi hijo, y era un amigo, funcionó corporativamente y no lo juzgo. ¿La ética cristiana es dejar un chico huérfano? En Roma hay varios en esa situación. Con Alejandra, resurgieron también cuestiones ideológicas, afectivas, la recuperación de la sexualidad. Hoy tenemos dos hijos de 11 y 14 años”, concluye.
“JERARQUIA COMPLICE Y PERVERSA”
“Cuando ingresé al seminario pensaba que el sacerdote seguidor de Jesucristo era un militante por la justicia, por la vida, por los pobres; que había que jugarse entero por eso. Pero ahí te formatean, te convencen de que el cura no es un militante, que sólo tiene que dar misa, bautizar, confesar y rezar. La santidad no es el compromiso con la Justicia sino la cantidad de oraciones que tengas. Y a la palabra justicia te dicen que no tenés que usarla en los sermones”, sintetiza Nicolás Alessio (53).
El Nico, como lo llaman todos, es el segundo de once hermanos, sobrino de un sacerdote que regresó de Roma “asqueado por la mediocridad de los monseñorinos”, hijo de un “militante peronista de la Resistencia encarcelado, y una madre de alma”; creció en una casa de los Planes Evita. Era enamoradizo, pero no le preocupaba, “podía renunciar a todo por ser cura si Dios así lo quería”. Y fue ordenado sacerdote por Primatesta en 1981.
“Con los grupos desparramados del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo en todo el país fue con lo que formamos el Movimiento de Sacerdotes en la Opción por los Pobres, hoy vigente.” En ese contexto comenzaron las diferencias con Primatesta, “un obispo de los más conservadores y tradicionalistas; y uno hace un trabajo en otra dirección a la que mandan el Episcopado y Roma. Pero como ellos tienen pocos curas, te sostienen porque no tienen para el recambio”, cuenta. Pero todo tiene un límite y el suyo llegó con el debate por el matrimonio igualitario; ahí se terminó la posibilidad de hacer la vista gorda y el Episcopado finalmente optó por cortar de raíz la situación planteada.
“Me hicieron un juicio canónico, una formalidad para borrarme, me suspendieron, me quitaron la casa donde vivía, el trabajo de párroco y no me dejan ejercer más mi ministerio. Ahí me convencí de que bajo el período de Benedicto XVI, vivir con cierta sanidad mental es imposible. Y dije me voy, más allá de si me echan. Me siento fuera de la jerarquía de la Iglesia porque es una jerarquía cómplice, con atropellos, con perversidades, con mucha mentira. Hice mi vida de pareja, tuve un hijo hace siete meses, Simón; Mariela es mi esposa y yo me siento mucho más libre que antes.”
“A LA VOZ DE LAS MONJAS LA SEPULTAN”
Los cinco sacerdotes –siguen siéndolo de por vida, pero tienen prohibido ejercer su ministerio públicamente– están a favor del casamiento igualitario y la despenalización del aborto. La aparición del libro y la revelación de situaciones ocultas provocaron reacciones de inmediato, entre ellas la prohibición de su venta en Córdoba en librerías de propiedad de las monjas dominicas.
Es el primer libro prohibido desde la última dictadura, dicen. Los libreros pierden plata, pero no quieren tener problemas con las dueñas de los locales.
“El argumento es que no pueden vender cosas que ofendan el honor de la congregación y es un gesto coherente con todo, es como decir `no importa si lo que escribieron sucede o no, pero que no se haga público’, así de simple. Nosotros hicimos la denuncia ante el Inadi y citaron al Obispado y a las monjas. El Obispado dijo que ellos no hicieron nada y que es un reclamo de las monjas.... obvio.”
A su vez sostienen que la mayoría de las monjas padecen los mismos problemas institucionales, “imaginate que si la voz de los curas tratan de acallarla, a la voz de las monjas la sepultan, les pegan un manotazo y las corren, está mucho más oculta su historia y son cosas tremendas, abuso de poder de curas, de obispos, a veces no llegan al abuso sexual, pero son abusos de poder: ‘Dios quiere que vos hagas esto, yo te lo mando, te lo ordeno en nombre de Dios’. Que un cura deje los hábitos es noticia en el pueblo, si una monja se va nadie se entera, están absolutamente controladas, hay todo un cono de sombra sobre la vida de ellas, tienen el mismo problema o más que nosotros porque normalmente tienen menos estudios, menos posibilidades. Abandonar la institución es ir a la calle; no todas son aceptadas por la familia, no tienen trabajo. Muchas se quedan solamente porque no tienen adonde ir; a algunos curas les pasa, pero a las monjas más porque la discriminación es distinta y muy fuerte”.
¡CUIDADO CON LAS PRIMAS!
Lucio Olmos tiene 69 años, su opinión acerca de la actitud de la Iglesia con las mujeres es tajante, “la Iglesia a la mujer siempre la tuvo como la pecadora con la que había que tener cuidado porque traía malos pensamientos, traía el pecado y nosotros nacimos de un vientre de madre... Cuando estaba en el seminario e íbamos a casa un fin de semana, los curas nos decían: ‘Chicos, hoy van estar con su papá, su mamá, la madre Virgen María. ¡Cuidado con las primas!’ Y venían familiares de visita y ¡uno tenía miedo de darle un beso a la prima hermana!
Lucio fue cura obrero, metalúrgico, los compañeros le decían “¿cómo te vas a engrasar las manos con los estudios que tenés?”“Es lo que dice Jesús, así llegó Jesús a los apóstoles”, explicaba hasta que lo aceptaron.
Poco después Lucio ingresó a la organización Montoneros, “estuve preso en el ‘72, en ese tiempo fue nada comparado con lo que pasó después. Más tarde, la contradicción se me hizo terrible, decía no me voy a quedar metido en la Iglesia vieja del poder, del apoyo a los monopolios, las dictaduras y la burguesía”.
En 1976, perseguido por la dictadura militar, vivió escondido en parajes del campo. Luego abandonó la jerarquía en disidencia total “y conocí la mujer, especialmente a una, Mary Olave, con ella me casé y tuvimos tres hijos maravillosos y cinco nietos hermosos”, sonríe.
SILENCIOS QUE MATAN
Elvio Alberione tiene 74 años, está casado con Dinora y tiene dos hijos. Nació en el caserío de Media Luna, en Río Primero. Elvio cuenta que 1955 fue un año crucial en el seminario. “Yo tenía 18 años y comenzaron a cambiar nuestra formación por un adoctrinamiento antiperonista muy fuerte que me hacía entrar en contradicciones importantes, yo respetaba mucho las enseñanzas de mi padre que era peronista. Después del bombardeo en Plaza de Mayo aparecieron tres personas que se quedaron a vivir en el seminario, nadie explicaba quiénes eran. Cuando fue el alzamiento definitivo en septiembre, vimos el auto del cura Ecónomo pintado con cruces rojas de ambulancia, en el que sacaron a los tres tipos que iban a sumarse al alzamiento de Córdoba. Después hubo festejo por el triunfo de la Libertadora y aparecieron los tres personajes misteriosos con uniforme de guerra y fusil al hombro, eran militares... En esos días se nos autorizó a no usar sotana en público, por el repudio a los curas que se expresaba en las calles”, recuerda.
Elvio estudió Filosofía y Teología en Argentina y Chile, fue párroco en dos ciudades de Córdoba; en 1967 lo dejaron sin parroquia por hablar a los fieles sobre aborto y planificación familiar, y abandonó la institución. En el ‘69 la policía allanó su casa y pasó a la clandestinidad, en el ‘73 trabajó en el gobierno de Obregón Cano y en el `76 debió exiliarse.
“Hay cosas que vas conociendo en el andar, patologías que la Iglesia calló y sigue callando como la de los torturadores... Yo denuncié ante el obispo Ramón Castellano que un fulano no podía ser ordenado porque era abusador de menores. Sin embargo, lo ordenaron; ese cura, Vitalino Trecco, fue párroco de mi pueblo y no sólo abusó de un menor, sino que lo mató. Una jueza, a pesar de todo lo que hizo la Iglesia por silenciar el caso, lo condenó y terminó en la cárcel”, finaliza Elvio.
Sixty-Eight Publishers, los libros de la disidencia
Publicaron las obras de Vaclav Havel y de todos los escritores prohibidos en Checoslovaquia por el régimen comunista. Hace 40 años, Zdena y Josef Škvorecký crearon en Toronto (Canadá) una de las editoriales más importantes de la resistencia en Europa del Este. Extractos.
La idea de crear una editorial surgió de Zdena Salivarová-Škvorecká. Antes de marcharse en 1969, gozó del éxito literario con la publicación en Praga de su libro de cuentos Pánská jízda [El viaje de los caballeros] y tradujo algunos libros en francés. Actuó en las películas O slavnosti a hostech [Sobre la fiesta y los invitados], de Jan Němec, y Farářův konec [El fin de un cura de pueblo], de Evald Schorm, dos obras clave de la nueva ola de escritores checos. Actuaba como cantante en el teatro Paravan y comenzó a estudiar arte dramático en la escuela FAMU [la escuela de cine] de Praga.
De la película Sobre las fiestas y los invitados - Zdena Skvorecka v bilem. Imagen tomada de Zpravy.org.
De un día para otro, se encontró en Toronto, donde a su marido, Josef Škvorecký, le surgió la oportunidad de impartir clases en la universidad. Cuando el proceso de “consolidación” [o normalización, la “vuelta a la norma comunista” tras el fracaso de la Primavera de Praga en agosto de 1968] del régimen checoslovaco comenzó a revelar plenamente su rostro inhumano, se dieron cuenta de que les resultaba imposible quedarse en su país.
Tankový prapor [El escuadrón blindado] fue el primer libro que publicaron en 1971. Tal y como indica su subtítulo, esta “crónica del periodo de los cultos” [la adoración de los dioses marxistas-leninistas] lo escribió 1955 Josef Škvorecký, inspirado por su experiencia en el ejército. Como es evidente nunca pensaron en publicarlo en esa época. No fue hasta los años sesenta cuando apareció un extracto del manuscrito en la revista Plamen. Provocó todo un escándalo.
En abril de 1968 Josef Škvorecký firmó un contrato de edición con Československý spisovatel[El escritor checoslovaco], la editorial del Estado. Pero en noviembre de 1970, recibió una carta del nuevo director, el poeta Ivan Skála, en la que le indicaba que la editorial había introducido “cambios en su línea política y cultural” y que su libro no se podía publicar.
Paradójicamente, esta decisión dio una cierta publicidad a la editorial exiliada que acaba de nacer. La fama de Tankový prapor, un libro prohibido y escandaloso, llamó la atención a muchos posibles lectores que habían emigrado a Occidente tras la ocupación de agosto de 1968. Tal y como diría Zdena Škvorecká más tarde, Tankový prapor fue quien creó Sixty-Eight Publishers.
En los inicios, la casa editorial fue financiada totalmente por el matrimonio Škvorecký. Trabajaban de forma voluntaria y Josef Škvorecký invertía en ella parte de sueldo como profesor universitario. Él editaba la mayoría de los libros. Su mujer se encargaba de la elaboración de la maqueta de los libros, de su embalaje, su envío por correo y de la gestión de los pedidos.
Todo el dinero que percibían con la venta de los libros, los Škvorecký lo volvían a invertir en su editorial. Con el tiempo, llegaron a registrar cerca de 2.000 abonados permanentes y 1.000 ocasionales, que se beneficiaban de descuentos en función del número de libros encargados y de la rapidez del pago.
Other Europe: Interview with Josef Škvorecký.
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Una distribución gratuita
Los libros cuyo destino era Checoslovaquia y otros países situados tras el Telón de Acero, se distribuían gratuitamente. El formato era único: libros de bolsillo de 17,5 x 10,5 cm. En total, Sixty-Eight Publishers publicó 224 títulos, con una tirada media de 1.500 a 2.000 ejemplares de los libros de prosa y entre 500 y 1.000 ejemplares de las obras de poesía.
Además de los propios libros de los editores, Sixty-Eight Publishers editó las obras de otros escritores checos exiliados: Egon Hostovský, Jiří Gruša, Milan Kundera, Arnošt Lustig, Ferdinand Peroutka e incluso Viktor Fischl.
En 1974, Sixty-Eight comenzó a editar obras contemporáneas de autores vivos en Checoslovaquia. Štěpení, la novela de Karel Pecka, fue la primera publicación. En el catálogo del año 1978, los Škvorecký anunciaron que para apoyar a sus compatriotas escritores en su antigua patria, tan afectados por las prohibiciones relacionadas con la normalización, iban a empezar a publicar textos de las ediciones samizdat Petlice, cuyo padre espiritual era Ludvík Vaculík. Entre los escritores que se publicaron por esta iniciativa destacan sobre todo Ludvík Vaculík, Jan Skácel, Ivan Klíma, Egon Bondy, Vaclav Havel, Bohumil Hrabal, Lenka Procházková o Jan Trefulka.
Se empleaban diversas estratagemas para introducir clandestinamente los libros en el país a través del Telón de Acero. Los que estaban autorizados para viajar hacia el Oeste los hacían pasar camuflados y ocultos en sus equipajes. Algunos, por ejemplo, los ocultaban con la cubierta de una novela policíaca, otros en paquetes de detergente. Se podían comprar estos libros en Canadá, pero también en Estados Unidos, en Europa y en Australia. También llegaban a Checoslovaquia paquetes de libros por valija diplomática. Leer y poseer estos libros estaba castigado por la ley, pero esto no impedía que la gente se los intercambiara y los volviera a copiar. Cualquiera que tuviera en sus manos en esta época los libros de Škvorecký recuerda perfectamente quién se lo entregó, cuánto tiempo tuvo para leerlos, qué titulo volvió a copiar o qué libro le confiscaron tras una redada de la StB [la Seguridad del Estado checoslovaco].
Zdena Salivarová a Josef Škvorecký, 11.5.1990.
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Uno de los enemigos más peligrosos del régimen comunista
“Aún recuerdo hoy el contacto físico con estos libros, cómo se deslizaban en el bolsillo y las páginas que pasaba rápidamente en esos maratones nocturnos de lectura frenética”, recuerda el escritor Jáchym Topol.
Basándose en los colaboradores de los servicios de inteligencia y los interrogatorios de las personas que se habían reunido con el matrimonio Škvorecký, la Seguridad del Estado intentaba obtener información sobre las actividades de la editorial y los canales que utilizaban para introducir los libros en Checoslovaquia.
Parte de los expedientes se destruyeron. Por ello, por desgracia es imposible determinar con precisión todo lo que sabían los servicios de inteligencia comunista sobre el funcionamiento de la editorial en Toronto y qué medios emprendieron contra ella. En cualquier caso, el régimen comunista consideraba a Sixty-Eight Publishers uno de sus enemigos más peligrosos en el círculo de los exiliados checoslovacos posteriores a agosto de 1968.
En mayo de 1989, Milan Kundera escribió lo siguiente sobreSixty-Eight Publishers: “En su minúscula casa editorial de dos o tres habitaciones, encontró refugio prácticamente toda la literatura checa contemporánea, escrita tanto en el país como en el exilio. Y como estas dos personas, que hicieron lo que había que hacer en el momento en el que había que hacerlo, son además excelentes novelistas, su editorial posee una autoridad moral y estética de la que dudo que haya podido gozar otra editorial checa. Sacrificaron parte de su propio trabajo para que perdurara el de sus compatriotas escritores”.
CONTEXTO
Tras la revolución
La REVOLUCIÓN de TERCIOPELO LOGRÓ DERROCAR al RÉGIMEN COMUNISTA de CHECOSLOVAQUIA
En 1990, tras la Revolución de Terciopelo, Sixty-Eight Publishers anuncia el "cierre por un año", tiempo que consagrará a la publicación de obras escritas antes de 1989, y Zdena y Josef Škvorecký fueron condecorados con la Orden del León Blanco, la distinción checa de más alto grado, por el presidente Vaclav Havel. Cuatro años después pusieron fin definitivamente a las actividades de su editorial.
Mientras tanto, la abolición de la censura permitió al público checo descubrir a los autores prohibidos y generó la creación de más de 3.000 editoriales, de las que muchas se declararon en quiebra tras la publicación de algunas obras. Como Sixty-Eight, el resto de los editores en el exilio se plantearon cuál era entonces su razón de ser. Algunos decidieron cesar sus actividades (como Index) y otros optaron por instalarse en Checoslovaquia y continuar publicando en el marco de una economía de mercado libre (Arkýř o Pražská imaginace)