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lunes, 4 de noviembre de 2024

Fritz Küper, artista plástico a Marisol Pradas: La virtud de las plumillas, es la magia implícita en el arte del trazo solitario

 



Fritz Küper: Luego de un largo trecho de experiencias, en la búsqueda permanente de canales expresivos



domingo, 13 de julio de 2008


Fritz Küper, artista plástico: El dibujo es la esencia de toda la obra"


Hasta el próximo domingo 20 puede apreciarse en el Gabinete del Dibujo y de la Estampa la exposición de Fritz Küper, "Entre plumillas y carboncillo", muy visitada por la maestría que a través del tiempo ha mostrado este trabajador incansable, que con dominio conquista una técnica difícil de ejecutar.




Entrevistar a Küper es hacerlo como artista plástico pero también como diseñador gráfico, periodista, escritor e historiador que no olvida la memoria de las ciudades, hoy en día presas de una gran indiferencia e inclusive abandono por parte de las instituciones que deberían conservarlas y resguardarlas.



¿Qué es la expresión visual?

El dibujo toma forma sobre el papel. Espacio vacío, donde el blanco es color. Absoluto, definitivo. Las lineas en negro tejen las tramas de la imagen. Se cortan, se expanden, se multiplican. Se unen o se desprenden en desbocada invasión de lineas.



Sombras intrincadas. Grisados de media luz. Blancos donde estalla la nada. Todo conforma una expresión visual, una imagen surgiendo de la mano, rasgando la textura, con un sonido seco, casi imperceptible.



¿El ojo se acostumbra al blanco y negro?

Sí. No existe otra posibilidad y entre ese debate de absolutos, surgen los matices, los contrapesos, y equilibrios. Más lineas, menos líneas, trazos curvos, cortos, largos; sobrepuestos, unos sobre otros, entonces la gama de grises se expande. Pero no son grises. Aparentan, sugieren o insinúan un color inexistente.



¿Esa es la virtud de las plumillas?

La virtud del dibujo, la habilidad de una técnica antigua, el secreto, la magia implícita en el arte del trazo solitario.


¿Se debe entender la lucha entre el blanco y el negro?

Es una diatriba convertida en alianza para ocupar espacios y generar imágenes cognoscibles al entendimiento de unas pupilas atentas. Expresiones de una realidad llena de colores, pero transformada por el artista en blanco y negro.


¿No resulta difícil?

Es un proceso visual extremadamente complicado, donde la capacidad del cerebro, actúa en sentido contrario. El color de la naturaleza ya no es color, es pura sombra o es pura luz. Y entre la sombra y la luz se desgaja la extensa variedad del claroscuro.


¿No busca invadir el color?

Cuando el dibujo en blanco y negro deja espacios, vericuetos, rincones abiertos, surge la posibilidad del color como elemento invasivo, casi como un extraño visitando los predios de la nada.




¿Cómo nace la mezcla entre plumillas y acuarelas?

El pincel traba una batalla con la pluma de tinta negra. Los colores de la acuarela se van colando bajo las lineas duras, van transparentando una imagen para conformar otra sobre aquella. A veces, es el mismo tema repitiéndose en color; a veces, es el tema parecido confrontándose entre sí. En la realidad, es una sucesión de temas iguales pero distintos, donde el ojo pasa del negro o del blanco al rojo, al amarillo, al verde o al azul con la rapidez inigualada de la mente. Al unísono apreciamos la acuarela mezclada con el dibujo quitándole espacios o agregándole valoraciones imposibles de lograr con la escueta línea.



¿Acaso hay un desplazamiento de alguna de las técnicas?

En esa mezcla provocada, cada imagen conserva su autonomía, pero a su vez contribuye a una composición armoniosa con un nuevo mensaje creativo, se produce un trastoque de la realidad, un desplazamiento de la verdad hacia una virtualidad, solo perceptible por los sentidos.



Todo esto conduce a otras experiencias, insospechadas y nuevas, donde el dibujo se complementa con el color, sin ceder su preponderancia, pero enriqueciendo la obra.



¿Continúa el dibujo sosteniendo la obra a pesar del color de la acuarela?

Al lado de ese proceso, la acuarela va tomando absoluta libertad como vía expresiva de vieja data, con historia y memoria. De esta forma, los pinceles cobran vida y el paisaje blanco y negro se transforma en multicolor, con un tratamiento complejo, mas allá de la simple mancha, buscando el detalle de cortas pinceladas, puntos intermedios y sobreexposición de oscuros y claros.



Luego de un largo trecho de experiencias, en la búsqueda permanente de canales expresivos, de estados de sentimiento, sin improvisar, ni en el tema, ni en la técnica, se retoma la acuarela.

El dibujo como esencia y sostén de toda la obra, se mantiene incólume, convirtiéndose en la base creativa de todo el proceso creador, para desembocar en el color del paisaje y en el detalle anecdótico.



¿Por qué nos recuerdan las plumillas a los antiguos viajeros de otras épocas?

Tanto en el dibujo a plumilla como en la acuarela se conjugan la influencia macerada con la experiencia y la capacidad de observación de las obras de aquellos dibujantes, acuarelistas y grabadores viajeros de los siglos XVIII u XIX en América. Sus extraordinarias obras, reflejan la maravilla de la luz y en el color de estas tierra de gracia. Quizás algún polen de aquellas aventuras artísticas, se instaló por estos predios del siglo XXI y están rondando mis dibujos.



¿El paisaje es un personaje?

Humboldt llegó a llamar "fisonomía del paisaje", esa impresión, ese análisis, esa toma de conciencia de la naturaleza como sujeto, con vida propia, como reflejo de nuestro propio ser.



¿Cómo se recuerda al paisaje?

El paisaje se desplaza ante los ojos de distintas maneras. Alguna vez suele ser idílico, suave rememorativo, hasta bucólico. En otras solo son presencias. Fugaces, vibrantes, solitarias imágenes en búsqueda de la dimensión propicia para transmutarse en otros planos, donde la fractura y el desgarro asumen protagonismo. Son trozos angustiados del mundo interior, traídos a la realidad por la fuerza profunda de una revelación que dormida y silenciosa, solo necesitó un estimulo, un sonido, una palabra, una circunstancia para surgir del letargo inaprensible del sueño.

JARDÍN DE ANTAÑO. "LA CERCA" Tinta china, acuarela/papel. 2005




Fritz Küper es individuo de numero de la Academia de Historia del estado Carabobo, abogado, columnista, historiador y diseñador gráfico. Su obra está representada en la Academia de Historia de Carabobo, en el Colegio de Abogados de Carabobo, en el Congreso Nacional de Venezuela, en la Universidad de Carabobo, en Seguros Carabobo, en la Biblioteca Pública "Manuel Feo La Cruz", en la Biblioteca Nacional de Estonia, en la Colección Topel-Capriles, Induval y colecciones privadas. Ha participado en innumerables exposiciones tanto colectivas como individuales y desarrolla una tesis de postgrado sobre los alemanes en Carabobo (Notitarde, 12/07/2008, Confabulario).-

Lugar: Gabinete del Dibujo y de la Estampa de Valencia

Detras de la plaza Andrés Eloy Blanco.Avenida 104.

Urb. Santa Cecilia, avenida 104A cc calle 123, #11 Valencia, Carabobo, 

Teléfonos: +58-4144371971

correo electrónico: gabinetedeldibujo@gmail.com

Twitter:@gdev2006



https://azulfortaleza.blogspot.com/2008/07/fritz-kper-artista-plstico-el-dibujo-es.html


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ANDRÉS CERCEAU A MARISOL PRADAS: "CREO EN LA HORIZONTALIDAD DEL CONOCIMIENTO, QUE LA CULTURA LLEGUE A UN PÚBLICO MÁS AMPLIO". 





FUR: "PASIÓN POR LO MARGINAL"




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jueves, 10 de octubre de 2024

CRUZ-DIEZ, artista cinético venezolano: No se inspira, reflexiona

 




Carlos Cruz-Diez. Fotografia de Luz Pérez Ojeda.



DOMINGO, 7 DE OCTUBRE DE 2012

CRUZ-DIEZ: Reinvento de luz






Tiene ochenta y nueve años pero le gustaría ser un joven de treinta porque los nuevos descubrimientos científicos y tecnológicos, así como el arte, son el continuo milagro de la vida: nuestras células, presentes desde el origen, ahora son  redescubiertas piezas únicas de la moderna nanotecnología, capaces de almacenar información inimaginable, para los hombres de la ciencia y la naturaleza.


Enviroment Chromo interferent en la exposición Cruz-Diez: Color in Space, Jeonbuk, Province Art Museum, Jeonbuk, Corea del Sur, 2012.






Es el maestro Carlos Cruz-Diez, ese hombre al que recorremos los venezolanos cada vez que salimos por el Aeropuerto Internacional de Maiquetía (el piso y la pared del pasillo central están adornados con una obra suya denominada  Cromo-interferencia de color aditivo),  al caminar sobre pequeños cuadros de colores, como ahora pueden hacerlo los visitantes del estadio de los Marlins de Miami a través de tres caminerías de Inducción cromática doble Frecuencia, que hacen que el color sea una experiencia al alcance de todos, llena de regocijo y magnificencia.






Ambientación cromática en la central hidroeléctrica Raul Leoni. Sala de máquinas 1 y Muro de color y Cromoestructura.
Superficie: 26 m x 60 m x 23 m. Ingenieros Herman Roo, Argenis Gamboa, Efraín Carrera y Gerardo Chavarri.
Guri, Venezuela. 1977-1986


Con su hablar cálido y suave, el maestro ha estado diciendo a lo largo del tiempo casi lo mismo en las muchas entrevistas que ha concedido a lo largo del mundo: su arte  es el presente continuo, la obra se hace a los ojos del espectador. No hay amarillo, pero se ve; se fusiona un magenta sin que la voluntad pudiera inventar otra cosa. Colores primarios y secundarios se fusionan; se aman, se reinventan; nacen, sin el castigo de la muerte.

A lo largo de su carrera sus claves han sido simples. No se puede comparar a la célula origen. Pero a la vez su aporte visual es sumamente complejo porque un artista empieza a hacerse después de veinte o treinta años de búsqueda perseverante e indagación de conceptos. Si se rinde pierde y si se deja seducir por los dioses banales de su tiempo cae en un abismo temible y vertiginoso.


El arte cinético tiene la gran fortuna de escapar de la aparente emocionalidad. Ya no son los retratos de pobreza que un momento hizo el maestro Cruz-Diez para subsistir. Ahora (presente e instante perfecto) son sus propuestas de luz las válidas de circundar el mundo, con la infinita posibilidad que parece otorgarle el color a este creador.


La materia parece ser un rudo nudo para el ser humano, sólo los artistas pueden ver el poder y universo de la luz a través de ella. Lo que este venezolano universal hace es entregarlo con mucho agradecimiento porque además no lo inventó el hombre. Viene otorgado y añadido. Lo irónico es que el trabajo de los artistas cinéticos que parece frío y calculador, asociado con la geometría, las líneas y sus derivaciones, expresa, como bien lo sostiene Cruz-Diez, un sentimiento.


¿Recordamos al salir del cuarto, hospital y clínica donde nacimos cómo cerramos los ojos al llenarse nuestro rostro de la luz del sol?


Cuando vimos el cielo, ¿cómo reaccionamos?


¿Qué trasmitieron a nuestras emociones los azules y verdes coralinos de la madre Mar con su aroma salino y revitalizador?


El color tiene que ver, como bien lo explica este artista, de forma sencilla, con los sentidos, con los afectos si bien también sostiene que el color es una circunstancia, efímera como todo lo revelado en la existencia.


Su obra revela un continuo presente, sin pasado, sin futuro.


“No me inspiro, yo reflexiono” , es la idea que tiene el maestro Cruz-Diez al explicar que el trabajo que ha desarrollado es su milagro personal, un arcoíris que lo ha estado acompañando  desde los tiempos innominables, cuando los hombres no sabían del cinetismo pero sí de la revelación de ese arco virtual que se forma en el cielo, de la nada, del todo, de la luz, de la atmosfera, del sol y de la lluvia, de un choque dulce entre las energías de la creación.


¿Dónde está o se siente lo dulce de un arcoíris?


Nadie lo sabe.


Pero llega al paladar y al corazón izquierdo. Al derecho también.


Por mayor depresión que alguien esté viviendo un arcoíris es poderoso lenguaje de la luz. Sin letras. Es una conexión. La que ha creado Carlos Cruz-Diez, desde su genialidad y su humildad, en pisos, paredes, ventanas y transparencias que se acomodan, inclusive, a los muchos o pocos formatos que tienen la osadía de atraparlos.


Alrededor de él se tejen conceptos como colores aditivos, virtuales; efectos de radiación, fisiocromía o trampas de la luz, líneas paralelas, reflejo, sustracción. Fisocromías informales. El arte del espacio y el tiempo. Crear y creer al mismo tiempo.


¿Dónde está el acontecimiento de la luz?


Son los ojos los que lo guían.


¿Alguien se siente desdichado caminando por los colores de Cruz-Diez?


Eso es imposible siquiera pensarlo.


Como tampoco nadie puede desanimarse ante un arcoíris.


El reinventa el color aunque esté concebido.





El mensaje llega al espíritu. Este se proyecta al cielo. Y de allí viaja, retorna, al origen, a la fiesta que es la luz; el deseo; el buen deseo; hacia el espacio y el tiempo; sin soportes. Con la efervescencia del amor y los reflejos virtuales que nos hacen grandes y mejores. Y optimistas, por siempre, en las escaleras de colores que superamos junto a Cruz-Diez 


Marisol Pradas


(NOTITARDE, 07/1072012, LECTURA TANGENTE).-



https://azulfortaleza.blogspot.com/2012/10/cruz-diez-reinvento-de-luz.html








jueves, 6 de junio de 2024

Gabino Matos a Marisol Pradas: Debemos dejar de ser venezolanos por accidente





Gabino Matos: Debemos dejar de ser venezolanos por accidente


DOMINGO, 26 DE JULIO DE 2009

Gabino Matos: "Debemos construir ciudadanía"


Gabino Matos, docente y critico de arte por sus estudios en arte sacro, lenguaje comunicacional, filosofía y antropología filosófica, vino la semana pasada a Valencia para estar en la inauguración de la exposición Obras Recientes de Octavio Herrera en la Galería Espacio Chroma.


Octavio Herrera Espacio Chroma


"Doy estas declaraciones como un ciudadano común y corriente, como persona vinculada al arte en general. Hay muchos asuntos que en materia cultural que podrían comentarse pero me voy a referir a lo que esta sucediendo con los museos".



Todos Sabemos que en la actualidad los museos enfrentan la gran limitante en cuanto a mejora de sus infraestructuras, cosa fácil de advertir porque se ve un cierto deterioro externo e interno que afectan el atractivo de un museo en cuanto al edificio.



Por otra parte son muy pocos los visitantes que observamos en los museos por lo que no se cumplen las funciones por las cuales fueron creados, de educación, difusión, educación y distracción para la comunidad. Pero esto va unido a la poca novedad en el desarrollo de nuevas exposiciones. Las pocas que hay se prolongan en el tiempo, a veces sin renovación de sus estructuras museísticas o sus actividades complementarias, sin ser un atractivo renovado para las personas que pudieran visitar tanto en grupos o por turísticas.



También en la parte interna he sabido de descontento de parte de los funcionarios porque no comparten las líneas gerenciales a la que están sometidos. Muchos han renunciado, con estudios especializados. Desde este punto de vista es importante refrescar que las personas que trabajan en lo museos no son comunes y corrientes. Son expertos, sensibles al quehacer artístico, para cumplir la función, muy especial, de servir al público.


Fachada principal del Museo de Bellas Artes de Caracas en la Plaza de los Museos. 2014. Fotografía de Guillermo Ramos Flamerich.


Esto es importante y lo relaciono con una situación que me preocupa sobremanera que se diera a principios de este mes de julio. Un documento sin firma se divulgó en una reunión que hubo con todos los directores de museos a nivel nacional en donde se proponía que las dos colecciones del Museo de Bellas Artes y una del Museo de Ciencias fueran devueltas a sus países. Como bien lo sabemos todos los venezolanos el Museo de Ciencias tiene una rica colección de arte africano, obtenida por donación, que constituye gran referencia no solo para la comprensión cultural de Venezuela sino también para valorar los aportes desde el punto de vista cultural y artístico que nos dio este continente a nosotros.


Museo de Ciencias de Caracas. 2007. Fotografía de Guillermo Ramos Flamerich.


El Museo de Bellas Artes tiene una conocida y ya tradicional muestra de arte chino, de distintas dinastías y tendencias estilísticas que también pretenden que se devuelvan. También por adquisición allí se encuentra unas piezas pequeñas y originales de arte egipcio.



Los argumentos por los que me opongo a esta idea son los siguientes: estas son colecciones modestas donde no hay obras significativas, que muy poco podrían aportar al patrimonio museístico de sus países de origen. Hacen mucho más en este lado del mundo porque nosotros necesitamos del proceso de democratización de la cultura y poder ver, en vivo, obras, que aunque no sean de gran significado dentro de la cultura de estas naciones, abren el universo estilístico.



Por otra parte hay que tomar en cuenta que son muy pocos los venezolanos que tendrán la oportunidad de visitar el Museo de El Cairo o los de China. Sería una maldad quitarles a los venezolanos la oportunidad y el derecho de ver esas obras originales, más allá de los libros y las reproducciones.



Estas obras que tenemos aquí son referencia para la comprensión de la cultura universal y también las que están vinculadas a nuestra misma historia como nación. ¿Cómo sacar del ámbito nuestro la influencia de lo africano? En las piezas africanas vemos más bien una contextualización de las referencias locales.



Por eso, en ese sentido, hago un llamado a la reflexión, para evitar ese desvalijamiento se haga realidad, planteado en el contenido de esa carta poco feliz, porque ahora necesitamos justamente mantener un discurso coherente. Cuando hablamos de convivencia, de tolerancia, de pluralidad es cuando se revela que no solo debemos ver el arte venezolano en sí mismo sino en contexto con otros aportes, otras diferencias, otras similitudes para entender la universalidad el fenómeno artístico y cultural.



En este tiempo que tenemos una gran convivencia con países latinoamericanos ojala disfrutaran los museos nuestros de exposiciones itinerantes de los museos de esas capitales para vivir un poco el sentido de hermandad y fraternidad cultural que nosotros tenemos, recordando aquellas palabras de Carlos Fuentes que dicen que los latinoamericanos mas allá de un espacio geográfico y mas allá de la unidad que tenemos desde el punto de vista político, lo que nos identifica son las referencias culturales.



Se deberían validar esas hipótesis de las que tanto hablamos, de compartir, de convivencia, de democracia.



Cuando nos ubicamos nosotros en Valencia es importante decir que ojalá se consolide en todo el estado Carabobo esa red de museos que tenían como propósito coordinar las actividades que se daban en todos estos centros museísticos, máxime ahora que se tienen limitaciones presupuestarias y de diversa índole, para poder ofrecer un trabajo sostenido no solo a los carabobeños sino a los potenciales visitantes y turistas de todos estos espacios. Hay necesidad de coordinar actividades en el estado Carabobo y nosotros cuando hacemos una revisión vemos el esfuerzo de ofrecer oferta cultural, por mantener coherencia y permanencia; pero sería importante contar con el aval gubernamental, donde se contemple otra situación de interés como solventar lo que esta sucediendo con el Ateneo de Valencia, institución de gran solvencia nacional, que conserva una valiosa colección, muy significativa de lo que sería el arte venezolano del siglo XX y de las nuevas generaciones de artistas, dadas que se va enriqueciendo con las obras que se adquieren a través del Salón Michelena, institución de gran referencia para los artistas.

Ateneo de Valencia.


Por otra parte considero que se deben seguir estimulando las exposiciones individuales o de pequeñas grupos de artistas que permitan disfrutar arte de calidad, consolidado y respaldado por procedimientos técnicos de importancia. Hay en Valencia muy pocas galerías y hacen un esfuerzo por dar lo mejor, pero requerimos de un trabajo que mas allá de las galerías tenga correspondencia con los medios de comunicación, siempre presentes, porque eso sería un indicador concreto de contribuir con la verdadera democratización de la cultura. Eso garantizaría la continuidad de los salones y no caer en la tradicional forma de los 70' en que los salones eran debut y despedida. Hay que mantener los salones no solo para estimular la producción artística, no solo para que las instituciones gubernamentales y privadas colaboren en el desarrollo de la gente, sino para que se fomente el estimulo a los artistas y puedan desarrollarse nuevas formas, nuevos campos, nuevas expresiones carabobeñas y venezolanas, en general.



Me parece substancial que se desplieguen algunos convenios sobre el arte de Carabobo y el arte regional y venezolano para evitar aquella concepción de que "Caracas es Caracas y lo demás es monte y culebra".



Es necesario fomentar planes y acciones culturales que vayan más allá de la visión de un ministro, un director o un presidente de alguna institución porque el arte está por encima de estas cosas.



Es necesario desplegar proyectos de cara al conocimiento, valoración y apropiación del patrimonio regional y nacional. Mi preocupación es que a veces de los venezolanos en general y los propios de cada región o lugar de tanto ser lo que no somos ya no sabemos lo que somos y estamos sometidos al influjo de otras corriente políticas, culturales económicas que pueden afectar nuestros valores culturales. Debemos construir ciudadanía que se apoye en el real compromiso del ciudadano común. El deber es construir el sentido de ciudadanía, para que no seamos venezolanos por accidente, venezolanos de papel, venezolanos de cedula porque un documento lo diga, sino porque tengamos bien enraizado el sentido de identidad y pertenencia de lo que nosotros somos. Recordando que aunque cada momento tiene sus situaciones políticas, sociales y económicas, sus "horrores", como dijera Savater, también tiene las posibilidades que como dijo Federico Nietzsche "en momento difíciles tenemos el arte y la cultura para no morir a causa de la verdad" (Notitarde, 25/07/2009, Confabulario).



Tomado de Azul Fortaleza


 26/04/2026

jueves, 30 de mayo de 2024

Oswaldo Vigas a Marisol Pradas: Venezuela tiene ahora una muy mala política cultural

 

Oswaldo Vigas. Foto de Darwin García




Oswaldo Vigas: Venezuela tiene ahora una muy mala política cultural


LUNES, 30 DE MAYO DE 2011


Oswaldo Vigas: “Uno de mis orgullos es no estar de moda”


El maestro Oswaldo Vigas (Valencia, estado Carabobo, Venezuela, 1926) esperaba sentado como un niño al aguardo de algo que va a suceder. Es decir, a duras penas, porque su espíritu siempre ha sido inquieto, entusiasta; demasiado energético y febril. Con la mirada todavía mas agudizada por los años quería responder con generosidad a las preguntas que sabía le formularían.


Estaba en su hogar que es un museo viviente. Rodeado de los mejores cuadros de sus amigos, producto del intercambio que siempre hacen entre si los artistas. Posee una colección personal y única, como solo puede tenerla un creador. A la par de ello ostenta una valiosa colección precolombina, otra de arte africano y una serie de estampas de arte japonés que sin duda brindan un sincretismo capaz de ir hacia los orillas de los ríos de la creatividad más asombrosa porque el valor de esas piezas posee también autonomía silente. Han sido parte de su motivación y hallazgo.

Alacran. 1952


El pasado mes de abril inauguraron en Francia una gran retrospectiva de su obra, Oswaldo Vigas (1952 a 1993),  a la que asistió su compañera de vida, Jeanine, quien trajo el catalogo que es mas bien un libro, con las fotografías de las 170 pinturas, dibujos y grabados expuestos en el Centro de Arte Villa Tamaris, en Seyne-Sur-Mer, ubicado en la Costa Azul francesa, entre Toulon y Cannes.


Oswaldo Vigas. Mérida-París-Caracas. Pinturas, es una exposición retrospectiva que abarca su trabajo temprano en un período que va de 1941 a 1952, pasando por la creación de Vigas durante su estadía en París desde 1953 hasta 1964 -el punto central de la exposición-, hasta incluir las obras más recientes de 1970 a 2010.

Oswaldo Vigas. 1977.


Repasando el libro fue mostrando las obras. Sobre todas las de los primeros años, las mas desconocidas en Venezuela, que revelan un pintor de colores polvorosos, haciendo rugir los lienzos desde perspectivas aún novedosas.


Marisol Pradas: Observando el catalogo de esta retrospectiva uno ve los distintos estilos que usted ha trabajado… pareciese que usted los dejó a un lado y siguió su propio camino: ¿qué movimiento se arraigó más en usted?


OV: Tuve la suerte de que en ninguna de las ciudades en las que viví había escuelas de arte. Eso fue una suerte porque no tenia a nadie que me dijera tienes que ir por aquí o tienes que ir por allá. Yo fui por donde quise. No seguí a los que estaban haciendo “paisajitos”. Yo pasé directamente por una pintura imaginada y mas nada. Fantástica en cierto modo, sin escuela. Obtuve mi propia evolución y no se puede decir que haya sido así porque no se puede decir que es mejor lo que hago ahora que lo que hice antes. Son cosas diferentes. Inclusive tengo obras anteriores que son mejores que las actuales y tengo nuevas que son muy buenas también. Cada obra tiene su propia razón de ser y cada época también.


MPS: Pero eso responde a un análisis en el tiempo


OV: Cuando uno es honesto. Eso es muy importante. Honestidad y autenticidad. Si uno se sigue a uno mismo lo que hizo antes influirá en lo que haces ahora. Lo de ahora se apoya en lo de antes. Cada época va marcando su paso.


Hay artistas que de un día para otro dan un gran salto buscando estar de moda. Yo nunca estuve de moda.

Aparecido Azul. 1976.


MPS: ¿La ruta traza al artista o viceversa?


OV: Uno no tiene razones porque no hay explicaciones, el arte va por su cuenta. Lo que si existe y corresponde es la maduración de uno como artista, a la madurez; que se va haciendo muy lentamente, sin miedo.  Porque si uno tiene miedo no hace tampoco, te quedas y de ahí no pasas.

Oswaldo Vigas y Picasso. Imagen tomada de Twitter


MPS: Mucho se le pregunta sobre su amistad con Picasso…


OV: Nunca estuve pegado de Picasso. Estuve muy poco tiempo con él. Me pareció alguien sumamente cariñoso conmigo. Yo era un muchacho de “veinti” tantos años y el un hombre de setenta. Me vio como un hijo, seguramente. Tuvo una gran humildad conmigo que no la tenía con todo el mundo. Eso me conmovió a mí y seguramente me vio con cariño porque yo era como un hijo que se le presentaba. No tuve un seguimiento de su obra, la conozco como todo el mundo. Me interesé por su trabajo y me pareció genial. Pero hasta allí.

Picasso tenía una personalidad avasallante y había que apartarse porque sino uno se hubiese quedado en su órbita girando. Había que separarse. Lo mismo me pasó con Oswaldo Guayasamín.





MPS: ¿Cómo vincula su trabajo con los distintos materiales?


OV: Cada material requiere un tratamiento conveniente y apto para el. No puedo hacer en grabado lo que hago en pintura porque en grabado debo desarrollar una técnica y unas posibilidades distintas.


Mis últimos grabados son colografias, hay líneas hechas a base de polvo de herradura. Líneas cubiertas con material de cola y polvo de metal.  Para todo eso tengo ayudantes. Para eso no hay que ser pichirres, hay que quererlos, pagarles bien y regalarles cosas.


Yo no soy pichirre con el trabajo, creo que uno tiene que entregar todo lo que pueda. También hay que pagar a otros que lo ayudan a uno porque uno apenas tiene dos manos y a veces se necesitan diez. Esos brazos suplementarios me los suministran los ayudantes que tengo. Siempre he tenido entre dos y cuatro ayudantes para darme abasto. Actualmente tengo solo tres nada más.

Danzante. 2008.


MPS: Ese sentido de estar rodeado de un gran museo, ¿cómo lo ha hecho sentir a lo largo de los años?


OV: Considero incomprensible que los artistas no se interesen por la obra de los demás. Los hay así y son buenos. A mi me interesan todas las obras de todos los artistas, los de ahora y los de antes también. Colecciono todo lo que puedo, por curiosidad y por avaricia. Todo lo que puedo agarrar lo tomo y lo guardo, en la mente o en una gaveta. Libros, manuscritos, grabados, pinturas; de todo. Todo me interesa.


A veces me digo, todo esto tiene que estar en un Museo. Las cosas que tengo no solo me pertenecen a mí, pertenecen a la cultura en general.


MPS: ¿Cuál es la diferencia entre el creador de 1942 y el actual?


OV: Soy el mismo. Lo que tengo es más información. Soy el mismo de cuando tenía 16 años. La diferencia es que ahora tengo mucha más información. Eso es todo. En lo fundamental es lo mismo. Mi obra comenzó en 1942 haciendo cosas que nadie hacía en Venezuela.



El arquitecto Alejandro Otero, contaba como anécdota que fue una vez a Guacara porque le dijeron que había “un muchacho que pintaba”. Cuando llegó al lugar salió el muchacho y le dijo: “No me venga a decir lo que tengo que hacer, porque yo hago lo que yo quiera”. Alejandro se reía y me decía “ese eras tú”.


Veo, por ejemplo, la obra de Alejandro Otero, y digo que es el pintor que ha tenido la personalidad más avasallante y más condiciones de pintor. Estaba bien dotado. ¿Y qué pasó con él?: Se puso a hacer “pendejaditas”. Cosas que se mueven con motores. Se fascinó por la tecnología y esa mentira de la cosa tecnológica que no tiene ningún interés, que es puramente ornamental; es arte menor.

Alejandro Otero (1921- 1990)



Otero que era un pintor mayor y hacía arte mayor de pronto se puso a hacer arte menor; porque creyó que si se movía era mejor. No tiene nada que ver. La tecnología es una mentira en los artistas. Todo lo que pasa por la tecnología se convierte en arte decorativo y el arte decorativo es menor. No es arte mayor. La obra de Alejandro Otero, de artista mayor pasó a arte menor. Lo mismo ha ocurrido con otros por la fantasía venezolana de querer ser modernos. Aquí todo el mundo quiere ser moderno. Comenzando por los gobernantes. Los presidentes quieren ser modernos y desprecian lo que es antiguo, lo que es autentico, porque creen que vale más y no es así.

Mantuana. 2009


MPS: ¿Cómo afecta eso a los nuevos artistas?


OV: He estado leyendo la revista Artefacto y veo que hay una nueva generación de artistas que hacen cosas buenas y bellas, que son tan buenas como las del pasado; y no buscan tonterías, que es lo importante. No se dejan fascinar por novedades pasajeras, por modas. Lo que se pone de moda siempre se  “demoda”. Uno de mis orgullos es no estar de moda. Nunca lo estuve y ahora tampoco. Le huyo a la moda. No me gusta.


MPS: ¿Cómo entonces vivió del arte en nuestra nación?


OV: Con cojones. A veces vendía un cuadro al año y seguía. A veces un cuadrito al mes. A veces dos o tres. Jamás he vendido un cuadro diario. Ni antes ni ahorita. Claro que hago muchas cosas. Si no vendo un cuadro vendo un grabado. Entre una cosa y otra uno va sobreviviendo.


MPS: ¿Cómo se siente cuando descubre las falsificaciones de obras suyas? Tiene como mas de cuarenta decomisadas y deben haber muchas mas…


OV: Eso es natural y normal. Me siento orgulloso de que me falsifiquen. Quiere decir que hay gente que quiere comprar cosas mías aunque sean falsas. Esa es la codicia. Se dice que la codicia rompe el saco. Gente que no puede comprar una obra mía y la consigue diez veces mas barata. Yo también he sido victima de comprar falsificaciones. Uno mismo se convence de que eso es autentico aunque sea falso. Entonces uno duda y termina cogiendo unos falsos, aun sabiendo.


Si a mí me falsifican tanto… ¿qué será de un Picasso?

Sin título. 2011


MPS: ¿O un Dalí?


OV: Dalí no tanto. Porque está muy desprestigiado. Se falsifica lo que tiene valor. Dalí ha perdido valor precisamente por codicia, porque hacía grabados en millares de ejemplares, en planchas que reproducían industrialmente, para poderlas vender en el mundo entero.


MPS: ¿Se ha quedado con las ganas de ver culturalmente cosas en Venezuela?


OV: Venezuela ha dado un paso hacia atrás, en vez de hacia adelante. Más bien diría que ha dado varios pasos hacia atrás. Ya no hay museos. Se acabaron. Todo eso tiene que ver con la política del Estado. Una política educativa, una política cultural, una política económica. Son cosas separadas. Venezuela tiene ahora una muy mala política cultural porque las cosas se están viendo sólo con el interés político. Y político en el peor sentido de la palabra. Por eso no hay nada. Caracas que es lo más importante es un desierto. Hay dos otras galerías que se mantienen porque sus dueños las mantienen con sus trabajos.


MPS: ¿Brujas o curanderas?


OV: Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. La temática no es nada, la obra no tiene tema. Es la huella de mi mano. Puede ser una figura que sale, puede no ser nada; y sigue siendo mi obra. No es el tema lo que hace la obra, ni el tema abstracto o figurativo. La obra la hace la personalidad del artista. Su psique; su inconsciente colectivo, que sería todo el mundo. Si mi obra interesa más e porque hay más gene que la toca, y lo tocan por lo colectivo y eso es inconsciente. La gente dice “me gusta” pero no sabe por qué. 

Serie Amezante. 2011


Ochenta y cuatro años tiene el maestro  Vigas. Se sabe herido desde que sufrió un ACV hace seis años pero eso no lo ha conminado. Sigue dibujando. Sigue haciendo. Sigue disfrutando, riendo y llorando, porque los zarpazos hay que resistirlos con dignidad. Con la que le caracteriza, aunque por ser sincero en más de una oportunidad se ha buscado problemas o quizás ello le sacrificó oportunidades.


Pero ello no le borra la satisfacción porque ha hecho lo que ha querido y esa libertad lo ha convertido en un portento, el mismo que con mucha paciencia posa al fotógrafo y gusta de hacerlo; el mismo que mira con bastante ironía y complicidad; el mismo que muestra cada dibujo suyo con orgullo, aunque le falte color; porque este se lo dictará en su momento.


Y sus temas lo requieren siempre aunque sean distintos;  brujas,  desafiantes, temerarios. Siempre lo han necesitado para expresarse. Persistentemente Dios. Tercamente mortal (30/05/2011, Revista Artefacto).-




www.revista-artefacto.com.ve


Tomada de Azul Fortaleza




Oswaldo Vigas: "Soy pintor porque siempre he estado jodido, ese es el secreto"





La vida del pintor venezolano Vigas a través de su atelier intacto | AFP






#Exposición Oswaldo Vigas. Mirar hacia adentro








Síntesis - Oswaldo Vigas 1979
184 Visionados desde el 12 may de 2015 hasta el 18 de marzo de 2026



26/04/2026