Mostrando entradas con la etiqueta Vladímir Maiakovski. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vladímir Maiakovski. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de mayo de 2023

Evguéni Evtuchenko a José Pulido: Cuando hay tanto sufrimiento alrededor es inmoral ser completamente feliz.

 

De izquierda a derecha: José Pulido y Evguéni Evtuchenko


Evguéni Evtuchenko:  Cuando hay tanto sufrimiento alrededor es inmoral ser completamente feliz.

Una entrevista de José Pulido

No hay lado colombiano,

No hay lado peruano.

Solamente hay lado humano.





Esta es una entrevista que le hice a Evguéni Evtuchenko (Nizhneúdinskprovincia de Irkutsk18 de julio de 1932​-TulsaOklahoma1 de abril de 2017en 1984. Hace unos cuantos años. Ha pasado mucha agua por debajo de todos los puentes habidos y por haber.


UNA POESÍA COMPLICADA COMO LA VIDA DE LAS MASAS

En el rojo césped de la alfombra, en el mero centro del hotel, ha caído una nave que se desprendió del cosmos. La puerta metálica del ascensor se abre y sale un tripulante, alto como un poste, en mangas de camisa blanca. Se llama Evguéni Evtuchenko; es sonriente, impulsivo, inmediatamente habla el idioma de los terrícolas para expresar que está hambriento y que con tanta hambre no puede hablar. 

Es el más famoso de todos los poetas grandes de hoy, del presente, tan célebre que en 1963 la revista Life y todos los medios de comunicación del planeta le ofrendaban portadas, comentarios, fotografías, artículos, reportajes, entrevistas, como si Dios hubiese salido de un huevo en la Plaza Roja y llegara volando hasta el capitalismo, dispuesto a hacer su nido en esos lares. Es un poeta tan conocido que sus libros se venden por millones y Estados Unidos decidió (por alguna razón no expuesta todavía) no continuar enamorando a Evtuchenko, pero el nombre del poeta sigue circulando en el norte.

Ya no se dedica mucho a los recitales masivos, pero Evguéni Evtuchenko ha sido el poeta que ha recitado sus poemas ante más público en toda la historia de la humanidad: ni Maiacovski concentró tanta gente en un estadio o una plaza, como la que ha tenido embobada este escritor siberiano, cuya voz expresiva y honda ha conmovido a multitudes dentro y fuera de su país.

TRADUCCIONES

Su estadía en Caracas se debe a que la Asociación de Escritores de Venezuela, presidida por Ramón Urdaneta, le invitó con el respaldo de la Embajada de la URSS, ya que existe un convenio entre escritores de los dos pueblos, que facilita este tipo de actividades. Dicho convenio fue logrado por Urdaneta, en su primera gestión como máximo dirigente de los escritores y poetas venezolanos.

Evtuchenko tiene los ojos transparentes y azules. Algo debe estar sucediendo en el mundo, porque el hombre no es un cobarde ni un huidizo, no se muestra con el cerebro lavado: Algo debe estar pasando, porque esos ojos azules, un poquito agresivos, reflejan poder, sarcasmo, osadía.


Comercial de Marlboro para Televisión en los 70´s 480p



Apenas termina de desayunar, abre su cajetilla de Marlboro, marca que prefiere desde hace más de veinte años, y se dispone a conversar con este diario. Están presentes Ramón Urdaneta, Petruvska Simne, Ian Burliai (Embajada), Yuri Isaev y Elena Dorante

—Me gusta desayunar como los georgianos: con sopa de mondongo —dice, luego que ha comenzado el día con un desayuno mitad criollo mitad gringo. 

En ese instante se le pregunta:

—Su último libro ¿está traducido al español?

—No. Mis poemas han sido traducidos a setenta lenguas, pero en español no me siento feliz, porque en español todavía no tengo buenas traducciones. Traducir poesía es como tocar una mariposa: Un movimiento sin tacto y se caen los colores de las alas y después la mariposa no vuela con el mismo cuerpo. Por eso sueño encontrar a alguien que pueda traducirme bien al español. Yo escribo en rima y también en versos libres, pero creo que es mejor no traducir mis rimas, si no se hace en buena prosa. 

Segundo cigarrillo. La administradora del hotel le dice al gerente que pida un autógrafo a Evguéni porque le admira “hace muchos años”.

—¿Qué escribe en estos días?

—Tengo una novela que es para mí muy importante. La he titulado El lugar de las fresas silvestres y el tema es un mosaico. Hablo de la vida pre revolucionaria, la de los primeros años de revolución, luego de la vida de un poeta, un geólogo, narro el último día de Salvador Allende como lo imagino: Lo conocí perfectamente. Es una novela muy libre, que no tiene forma geométrica. En Rusia se han vendido cuatro millones y medio de ejemplares. Pronto saldrá en Estados Unidos, en inglés y español.

—¿Cómo ha sido recibida esta novela en la URSS y en otros lugares?

—Ha habido muchas discusiones: Algunos críticos dicen que la obra es genial, otros me atacaron y dijeron que era una obra inmoral. Algunos críticos, hipócritas, me culparon de que esa novela glorifica y elogia el donjuanismo. Eso no es verdad. La he escrito con variedad, como una sopa rusa, que lleva todos los vegetales. Mi sopa incluye hasta carne de autor.

¿QUÉ LE SUCEDIÓ?

Había que preguntarle si se siente libre, si escribe lo que quiere, si es feliz, si es disidente. Con su segundo cigarrillo enciende su tercer cigarrillo. Quizás es el cuarto cigarrillo. “Tengo que explicar en detalles” expresa.

—Empecé a escribir desde muy joven, soy un poeta provisional desde los 15 años. No terminé la escuela ni la universidad, me expulsaron por mal comportamiento. Durante esos años publiqué ciento veinte mil versos. Hoy, he publicado tres volúmenes de poemas de toda mi obra y he seleccionado sólo cincuenta mil versos: El resto me parece que no ha pasado la prueba del tiempo. El setenta por ciento de lo que escribí, aunque siempre fue muy sincero, lo eliminé… la mierda también puede ser sincera.

Le han traído un jugo de melón, que se ha tomado con algo de sed. Sin embargo, no parece afectado en lo más mínimo por el sol del trópico.

—Durante su tiempo —continúa— Pushkin, el gran poeta ruso, vendía apenas tres mil ejemplares de sus obras. Cada libro costaba mucho y sólo los aristócratas podían leer. Para los años de la revolución de 1917, el setenta por ciento de los rusos era analfabeta. Vladímir Maiakovski realizó una revolución, al inclinar al pueblo hacia la poesía, leyéndole en estadios y plazas. Sus libros alcanzaron tirajes de veinticinco a treinta mil ejemplares. Boris Pasternak sólo pudo vender dos mil libros, siendo más complicado que Maiakovski. Este, con su poesía, hizo más primitivo el lenguaje de una manera adrede, para ser más comprensible a las masas.


Mayakovski en un retrato de 1924


—¿Esto qué significa?

—Que el poeta tiene que ser más adelantado que el pueblo para elevar la cultura. Es lo que sucede ahora. Nosotros, mi generación, quisimos renovar la tradición de Maiakovski sacando la poesía a los estadios. Cuando organizamos el recital de poesía de 1955, en la Plaza Maiakovski, se congregaron treinta y cinco mil personas. Nuestra generación escribía poemas dirigidos a las masas, pero ya no era necesario bajar el nivel sino elevarnos al nivel de las masas. Es lo que ha pasado con Pasternak: Cuando vivió era leído por una élite, ahora los obreros lo leen, lo entienden.

—¿Cuál es su propósito entonces?

—No bajar la poesía sino hacerla tan complicada como la vida de las masas. Quiero hacer poesía polifónica, quiero ser comprensible para todos los obreros y al mismo tiempo para el sabio más inteligente. Esa tarea es muy complicada: La poesía es ahora el género más popular de nuestro país.

—¿Es posible que haya un país donde se venda mucha poesía?

—Para mis volúmenes de la antología faltó papel y sólo se editaron setenta y cinco mil ejemplares y ha habido más de tres millones de personas haciendo peticiones para adquirirlos. Sin embargo, este libro ha sido objeto de especulaciones en el mercado negro de la poesía (se sonríe), costaba tres rublos cada ejemplar y en ese mercado negro lo venden entre setenta y cien rublos.

EVTUCHENKO Y EL CINE

Se ha conocido a través de las agencias internacionales, que Evguéni Evtuchenko acaba de terminar su primera película, Kindergarten, en cuya trama mira la Segunda Guerra Mundial a través de los ojos de un niño de ocho años.

—El guion es mío y la dirección también y en esa película tengo un pequeño papel, como un ajedrecista loco que se cree campeón mundial- dice el poeta. En realidad fue campeón de tenis de mesa y sabe jugar bastante el ajedrez. Quizás ese personaje, que se cree campeón de ajedrez, contiene toda la ironía de Evtuchenko.

—Yo me siento alumno del neorrealismo italiano, —comenta— y de Fellini. Mi película es una mezcla de Ladrón de bicicletas y Amarcord; el único actor profesional que trabaja allí es el de Mefisto, Klaus María Brandauer; yo le escribí que no tenía ni un dólar para pagarle, sólo la hospitalidad rusa. No lo conocía personalmente, él vino y trabajó gratis para nosotros, porque yo fui una especie de padrino de bodas suyo.

Sexto o séptimo cigarrillo. La cajetilla se ha desinflado. Las manos de Evtuchenko tienen algunas sombras de nicotina. Las uñas muestran restos de clorofila: eso parece mostrar que le gusta andar entre jardines, entre plantas.

Klaus me contó que, siendo un joven de 17 años, caminaba por las calles de Viena con un libro mío en la mano. En un parque, una muchacha leía el mismo libro y esto hizo que hablaran de ello; ella es ahora directora de cine y televisión y es su esposa. 

Esta película, de acuerdo a lo que manifestó Evtuchenko, es un mensaje para la humanidad, un mensaje contra la Tercera Guerra Mundial.

LOS MOSQUETEROS

Como primicia, Evtuchenko adelanta que hará una próxima película sobre las últimas páginas del libro de Dumas, cuando los mosqueteros mueren. Se titulará El fin de los mosqueteros. Los mosqueteros, de jóvenes, mataban por diversión, su heroísmo era utilizado por reyes y reinas, para resolver pequeñas intrigas, para estrechos intereses. Será una película con mucha filosofía.

Feliz, como un muchacho que se divierte, Evguéni Evtuchenko siente placer al apuntar:

—Yo seré un Dartagnan viejo; Peter Ustinov será Portos; un italiano hará de Athos; Brandauer será Aramis y Jean Paul Belmondo sería mi lacayo. Los lacayos se convierten en ricos y los mosqueteros vuelven a ser pobres, como cuando estaban jóvenes.

Evtuchenko habla luego de que ya no repite aquellos recitales ante multitudes; el año pasado cuando cumplió 50 años de edad, ofreció un recital a unas diecisiete mil personas.

Se le ha planteado la interrogante de por qué no lo hace con la frecuencia de otros tiempos. 

—No lo hago muchas veces porque es cosa muy peligrosa: Puedes hundirte en el más ruidoso aplauso, perder el control y eso es algo de dos filos. Creo que el escritor debe tener un gnomo sardónico dentro de su alma, que lo pinche. El escritor debe hacer humorismo de sí mismo y no olvidar que nuestra tarea es contar las experiencias de la gente que no escribe.

—¿Cuántos libros suyos se han vendido en la URSS hasta ahora?

—Se han vendido veinte millones de ejemplares y yo digo que soy poeta de los que no escriben poesía, soy narrador. La poesía debe ser confesión de ti mismo, y también la posibilidad de dar una voz con eco a quienes no pueden confiar sus propias experiencias. Soy un narrador, no invento cosas. Le tengo envidia a los poetas metafísicos: no tengo imaginación…

—Le pregunté antes si era feliz.

Sólo los idiotas pueden ser completamente felices, absolutamente felices: Cuando hay tanto sufrimiento alrededor no hay derecho a ser totalmente feliz: Es inmoral ser completamente feliz. 

—¿Cuáles son los momentos más difíciles para un escritor?

—El primero no ser reconocido. El momento en que nadie te reconoce. Luego ser reconocido y olvidar que se fue desconocido una vez. Sólo un escritor grande se comporta como si fuese un desconocido. Eso es muy importante, de lo contrario se pierde el sentido de la frontera que hay entre el bien y el mal. 

Evgueni Evtuchenko se ha quedado pensativo apenas la milésima parte de un segundo. Se ha tomado un jugo de naranja y ha encendido, con el último fósforo de una caja, el penúltimo cigarrillo Marlboro. Es un hombre muy libre y podría asegurarse que representa algo que tal vez nadie represente en el mundo con tanta fuerza: Evtuchenko es como el poder de la poesía por encima de todo. Esto le transforma en una combinación de utopía y mito. 

Él es, para el capitalismo, el atractivo número uno del socialismo, y para el socialismo es el desprejuiciado revolucionario, capaz de reflejar la parte buena y aprovechable que pueda tener el capitalismo.


En síntesis: Evtuchenko es la vida. Su poder radica en ser todo lo contrario al dogmatismo que robotiza al mundo.

Mueve sus manota-manzana-manopla-derecha, fuerte y sensible a la vez. Un diamante del tamaño del ojo de un pez brilla en su sortija, y sus ojos transparentes también brillan.

Mirando hacia el iluminado día venezolano, como un gran niño caído del espacio, Evtuchenko dice, respondiendo a otra pregunta: “Debe existir vida en otros planetas, estoy segurísimo”.

El Nacional, 16 de marzo de 1984.



*******



José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne

José Pulido

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

(Ha fundado y dirigido varios suplementos y revistas de literatura. Si se requiere información detallada sobre estas publicaciones, favor solicitarla a este  correo: jipulido777@gmail.com)

Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en SalamancaEn el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

Publicaciones más recientes:

El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.

Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.

Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.

Poemario Heridas espaciales y mermelada casera editado por Barralibro Editores

Enlaces Relacionados:


Arthur Miller: No hay nada nuevo que pueda decir sobre Marilyn

Una entrevistade José Pulido



Carlos Ayesta, fotógrafo venezolano: La fotografía es la síntesis emocional de una situación vista a través de una cámara

Una entrevista de José Pulido



















































miércoles, 17 de agosto de 2016

Gustavo Pereira a Miyó Vestrini: Me vine a París huyéndole a los adecos...





El encuentro se acordó en un restaurante parisino. Entonces el poeta Gustavo Pereira estaba becado por la Universidad de Oriente en la capital francesa. Miyó Vestrini lo abordó para hablar de muchos asuntos.

Al filo de la medianoche, aunque no fue a esas horas cuando se realizó la entrevista. Ambos personajes, periodista y entrevistado, pidieron un café, un vino o un helado, y comenzaron a destejer la historia del autor de Preparativos de viaje.


Miyó Vestrini por Vasco Szinetar

Salieron a relucir temas que hoy son muy conocidos. Pequeños detalles que forman parte de leyendas urbanas y rurales, pero que han adquirido un carácter colectivo en esta hora menguada, toda vez que quien contó sigue contando su vida a través de acciones públicas harto conocidas.

Gustavo Pereira, celebrado poeta venezolano tanto en el pasado como en el presente, corrió el velo de su vocación stalinista y favoreció a quien ha sido considerado uno de los protagonistas más terribles de la política mundial.


Drummond de Andrade

En su recorrido se inclinó por la poesía de Drummond de Andrade y dejó en un segundo plano la de Neruda. Aunque después dijo que de estar vivos ambos serían los mejores poetas de América Latina. Vallejo quedó desechado.


César Vallejo

Las preguntas y repreguntas de Miyó Vestrini, veterana reportera cultural y política de aquellos años del bipartidismo y de una república en la que era posible desarrollar disentimientos, dejaron ver el carácter de un hombre que si bien sostiene un carácter apacible es capaz de apoyar políticas como la soviética y como la actual que agita a una Venezuela estremecida por tantos desmanes de un poder omnímodo, calificado de humanista y justiciero.

La lectura de este documento deja ver en consecuencia la vida de uno de los protagonistas intelectuales de este estado de cosas que agobia a un país que no termina de encontrar una salida democrática.

La poesía, mientras tanto, sigue su curso. Y Gustavo Pereira en sus cuarteles de verano oriental.



-Alberto Hernández-

*******






La becas adecas o una Cena en París
Una entrevista de Miyó Vestrini a Gustavo Pereira


UNA FICHA EN UN GRAN DAMERO

18 de enero de 1981

(Miyó Vestrini en entrevista con Gustavo Pereira)

A la espera de dos nuevos libros del poeta Gustavo Pereira: -una antología de los Somaris (Fundarte) y Tiempos oscuros, tiempos de sol (Universidad de Oriente) – este filo de la medianoche, dedicado a él, se había detenido. Hace pocos días, entraron en circulación y la noche se puso en movimiento: regresó a París, donde el poeta vive desde hace varios meses, atento siempre al rumor del mar, que va y viene, bajo el balcón de su casa, en Puerto La Cruz.

Ser amigo de Gustavo Pereira, saborear su humor, compartir su entereza, contagiarse con sus irresistibles carcajadas, respetar sus posiciones más duras, es fácil y gozoso. Pero entrevistarlo, resulta arduo, porque significa violentar puertas, que el poeta prefiere mantener cerradas.
Todo transcurrió en una tarde y un pedazo de noche. Un grabador a cuestas, un restaurante acogedor, un tránsito por casas y calles, varios amigos cercanos y un perro peludo y simpático, Olafo, que no llegó nunca a entenderse bien con el poeta.

Quien no conoce a Gustavo Pereira, debe imaginarlo como un niño crecido a duras penas, cuya capacidad para movilizarse ante todo, está aún intacta. Fascinado por la sabiduría y la filosofía oriental (entre muchas frases, me citó esta: “Interrumpe tu canción te lo ruego, y escucha la mía”, de Han Yu, Dinastía Tang) esto no le impide profesar una devoradora pasión, por las cosas elementales de la tierra, el amor y la gente.

El poeta siente a París como una ciudad hostigante. Su esposa Maureen, y los hijos, Maurita, Gustavo y David, aminoran su ira contra franceses malhumorados, que no entienden de niños ruidosos y alegres, y aplacan su desasosiego, cuando el cielo se pone muy gris.

En realidad, la nota triste la pongo yo. Gustavo es un marino y los marinos no son iracundos, ni nostálgicos. De vez en cuando, escudriñan el cielo para ver si Orión está en su lugar, hueles a ojos cerrados aromas de algas y ballenatos, sienten el calor devorante de los mediodías, buen bagaje para recorrer el mundo y hacer, sin dificultad, lo que hay que hacer. La conversación fue larga y colectiva. Intervinieron poetas, amigos, y esto parecía una tapia.




Gustavo, ¿es verdad que tú sabes quién inventó la cerveza?

-Fue una monjita, mitad francesa, mitad alemana, llamada Hildegarde, a quien con justa razón, canonizaron. Ella inventó echarle el lupo a la cerveza. Tenía fama de mujer con muchas iluminaciones y es histórico, absolutamente, que los jefes de Estado iban a visitarla en su abadía. En sus grandes rascas de cervezas, se le ocurrían genialidades. Pero cuando le conté eso a un cura amigo mío, me dijo que Hildegarde tomaba cerveza sin alcohol…

¿Siempre tomas cerveza?

-Mira, yo tengo más bien fama de zanahoria. Nunca he sido borracho. La cerveza es una bebida de adolescente, y yo todavía estoy en la adolescencia. Creo que lo primero que tomé fue sangría Chamberry y no me morí de vaina. Pero me gustaba tomarla, porque me ponía a recitar La Leyenda del Horcón.


¿Es cierto que tú eres de los que creen en las premoniciones mortales de la poesía?

-Muchos poetas creen en los muertos y dicen que jalan por los pies. Luis Alberto Crespo, Luis Camilo Guevara, el Chino Valera…Yo no creo en los muertos, pero sí en las premoniciones poéticas. Antes, escribía todos los días. Era como un oficio. Y cada año, revisaba y seleccionaba lo menos bueno. Mi cuñado murió en 1972, de una caída por las escaleras de cemento, que hay en mi casa de la playa. Y al revisar los poemas de 1971, descubrí uno que hablaba de esa muerte y hablaba incluso de las escaleras. Había escrito su muerte, un año antes. A partir de allí, reivindiqué a nuestro amigo Jonathan Swift: puro humor, pero no tan negro.

Premoniciones poéticas…es extraño…

-Algo en el cerebro regula esas funciones que uno llama mágicas. ¿Por qué unos las tienen tan desarrolladas y otros no? ¿Sabías que los zurdos piensan al revés? 

¿Tú eres zurdo?

-Soy zurdo, pero algunas cosas las hago con la derecha. Y creo que los poetas que escriben con la derecha son poetas líricos. Los que escriben con la izquierda, son épicos. Caupolicán Ovalles, por ejemplo, es zurdo.


Caupolicán Ovalles

¿Zurdo, Caupolicán? Digamos más bien que usa ambas manos.

-Oye, Miyó, ese señor que está sentado allí, comiéndose un helado, ¿no es Ionesco?

No sé. ¿Por qué no vas y se lo preguntas?

Lo que era simple reto afectuoso, se convirtió en algo singular: el poeta tímido y retraído, se levantó y fue hacia la mesa. El señor dejó a un lado su crema helada, para darle la mano, muy sonriente.

¿Qué le dijiste?

-Monsieur, ¿Vous etes Ionesco? Me dijo oui y me dio la mano…

Así de sencillo…Al rato, Ionesco se marchó y nos saludó amistosamente. Creo que Gustavo debe reír aún, al recordar su hazaña de tímido.


Ionesco


¿Has estado en la Unión Soviética?

-Sí. Estuve en un viaje de escritores con José Balza y Luis Britto. Y fíjate la contradicción; allá, los stalinistas eran bellos. ¡Estaban encantados! Y yo en cambio protesté. Muchos Cadillacs, muchos privilegios, películas para ser vistas solamente por escritores y periodistas. ¿Quién determina esos niveles? Protesté contra eso,. Pero no contra lo demás, por supuesto. Dirás que hablo mucho de los rusos, pero en realidad, le tengo una profunda admiración a la Unión Soviética como pueblo, como gente.

¿Y puede protestar en la URSS un stalinista como tú?

-Lo que pasa es en que en la Unión Soviética hay leninismo, y Lenin era como fastidioso, ¿no crees?

¡Qué afirmación insólita! ¿No será que tu rollo es porque Lenin no quería a Mayakovsky, tu pasión como poeta?

-Lenin no quería a Mayakovsky y Trotsky odiaba a Mayakosvky. En cambio, el poeta favorito de Stalin era Mayakovsky. Tenía gustos más avanzados que todos ellos.
Pero en general, se piensa en Lenin como un hombre más refinado, más culto. Recuerda su trabajo sobre Tolstoi…

-No olvides que Tolstoi era un escrito muy político. Un escritor de masas, profundamente ruso. Mayakovsky era un escritor de masas, pero no profundamente ruso.


Trotsky

Y un solitario. Y un rebelde.

-Claro. El último poema que escribió fue una especie de extracto de una gran carta de amor a su mujer. Un poema de gran tristeza, de gran melancolía. Tú sabes, aquello de la barca del amor se ha estrellado contra la corriente de la vida.

¿Por qué no volvemos a la poesía latinoamericana?

-Para mí, Drummond es el más grande poeta latinoamericano vivo.

¿Y Neruda?

-Vivo, te digo, vivo.

Perdón, siempre pienso que Neruda aún está vivo.

-Yo me atrevería a decir que Drummond y Neruda son los más grandes poetas latinoamericanos de este siglo. Y mira que uno conoce…y mira que no estoy incluyendo a Vallejo.

¿Y la poesía venezolana?

-Se puede hablar de una gran poesía venezolana y no de un gran poeta venezolano. Cada quien es una ficha en un gran damero. Cada quien cumple simplemente con su deber. La poesía colectiva es una gran poesía, en la que el vedetismo publicitario pasa a segundo plano.

Sí, pero desaparece el poeta como individuo.

-¡Al contrario! El poeta se afirma como individuo. Tanto y más, cuando sabe que pertenece a un grupo de hombres que están haciendo lo mismo que él. Lo que hay entonces es una competencia afectiva, de ser un buen poeta. No importa la gran cumbre o no sé qué cosa. Lo que se puede hablar, es de una gran poesía venezolana. Por eso creo que el socialismo en este país va a ser algo formidable…

La tesis en la que trabajas actualmente no es sobre poesía. Sino sobre narrativa del caribe, ¿verdad?

-No precisamente. Es más bien sobre eso que se ha dado en llamar realismo mágico. No creo que ese sea el término apropiado. Prefiero hablar sobre cotidianidad latinoamericana desenterrada. El poeta Pepe Barroeta le puso el título a mi tesis: Diario de la memoria perdida. Y justamente, la narrativa latinoamericana del Caribe, no es sino la memoria enterrada, perdida. Las historias maravillosas de Carpentier, son la cotidianidad en el tiempo. La gesta maya de Asturias, es una gesta absolutamente histórica. Enrique Bernardo Núñez con Cubagua, no hace sino desenterrar lo que ha podido ser un prodigio. Y García Márquez, en sus Cien años de soledad y en la mayor parte de su obra, desentierra también un pasado virginal, que ahora es presente y que uno ve como mágico.



¿Por qué, dentro de este presente, odias tanto la ciudad y la atacas tanto en tu poesía?

-Tú sabes que yo compartía la tesis de los chinos, una tesis contra la ciudad, sostenida por el mismo Partido Comunista Chino. La ciudad envilece al ser humano, decían. Yo no sé hasta qué punto lo envilece o lo desnaturaliza o lo entristece o lo descompone o lo melancoliza o lo nostalgia…pero hay algo de todo eso. Te confieso que adoro Caracas. Pero Caracas es como París. Vives en un apartamento, cualquier ruido que haces te lo reclaman. Vas por la calle, te atropella un carro y nadie te auxilia.

Y de Caracas, decidiste irte un día al interior…

-Desde el primer momento, llegué a Caracas como transeúnte.

Bueno, pero tomaste la decisión. Y justamente ahora, cuando vives en una hermosa casa cerca de la playa y llevas una vida apacible, lejos de la ruidosa ciudad, escoges París. ¿Por qué?

-Eso que te voy a decir es una petulancia, pero en fin…Una vez escribí algo que se llamaba Somaris del comportamiento del perro. Y era un perro que decía, sí está aquí, quiere estar allá, si está allá, quiere estar más allá. Si le ponen música, quiere que le hagan silencio. Y si usted tiene una mujer y dice ¡ay, Dios mío, qué pesada carga tengo arriba!, cuando no la tiene, dice ¡ay, Dios mío, por qué ni vendrá mi mujer…! ¿Qué quiere que te diga?

Eso: ¿por qué viniste a París?

-Huyéndole a los adecos.

¿No será a los copeyanos que están en el poder?

-Fíjate, hay muchos tipos de adecos. Los de la Universidad de Oriente, allá en Puerto La Cruz, hacen salir a cualquiera. Eso lo puedes poner literalmente. Es más, dudo que me acepten cuando regrese, y hasta me pueden quitar la beca. Entre ellos mismos, hay problemas severos. Me pude venir, porque inclusive, un adeco distinto a esos, dijo: “Aquí se está cometiendo una injusticia” y otorgó la beca. Hay gente racional y gente irracional. Yo nunca he tenido altercados con los copeyanos, porque siempre cuando están mandando, uno está alejado del país, de alguna manera. Durante el gobierno de Caldera, yo estaba en la mesa de Guanipa.

¿Es cierto que tú dijiste a tus amigos, que después de los cuarenta años no se puede ser poeta?

-Es cierto, y desde que los cumplí dejé de escribir. Pero volveré a hacerlo, porque me di cuenta que era una estupidez.


¿En qué pensabas cuando tomaste esa decisión?

-Mira, antes de los cuarenta años, uno tiene mucho que decir, pero no tiene técnica. Y después que se adquiere la técnica, ya no se tiene nada que decir. Y si tienes técnica y nada que decir, ¿para qué vas a escribir?

En Preparativos de viaje, un libro de joven, hay técnica…

-Pero copiada. Uno se la pasa copiando. Lo que pasa es que en Venezuela son tan ignorantes que no saben de quién se copia uno…

La solución es copiar con lucidez…

-Claro, copiarse de quien valga la pena. Es un signo de lucidez, copiarse de la gente lúcida.

Bueno, pero tomaste la decisión. Y justamente ahora, cuando vives en una hermosa casa cerca de la playa y llevas una vida apacible, lejos de la ruidosa ciudad, escoges París. ¿Por qué?

-Sí, es una bodega en pleno centro de Puerto La Cruz. Y es de un primo mío. Una muy bella bodega, típica de pueblo. Allí escribió el Chino Valera los Setenta poemas stalinistas esos…

Lo que pasa es que ese bandido no lo quiere reconocer.





*******




Alberto Hernández

Nació en Calabozo, estado Guárico, el 25 de octubre de 1952. Poeta, narrador y periodista. Se desempeña como secretario de redacción del diario “El Periodiquito” de la ciudad de Maracay, estado Aragua. 

Fundador de la revista literaria Umbra, es miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo y colaborador de publicaciones locales y  extranjeras. Su obra literaria ha sido reconocida en importantes concursos nacionales. En el año 2000 recibió el Premio “Juan Beroes” por toda su obra literaria.

Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999).  Recientemente ha publicado «Poética del desatino» y «El sollozo absurdo».


Enlaces Relacionados:



































































































































































































16/05/2024