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viernes, 1 de junio de 2018

Lilith Lorraine: La pionera texana de la ciencia ficción que imaginó utopías feministas en los años 30




¿Serán iguales todas las utopías?  El filósofo Paul Ricoeur, realizó largas reflexiones sobre las diferencias entre Ideología y Utopía, que resultan relevantes en el campo de la investigación y pueden ayudarnos a pensar tanto el sentido como la vigencia que los relatos imaginadas por la escritora estadounidense Lilith Lorraine mantienen hasta el día de hoy.

Ricoeur ubica Ideología y Utopía como pares complementarios que dependen de cuánto nos conformemos a las relaciones opresivas de poder dominante:
  • ·                  La Utopía como cuestionamiento se ocupa de trabajar para trascender un orden opresivo, y
  • ·                  la Utopía como evasión, que se conforma con las cosas como están mientras imagina un mundo feliz sin ocuparse efectivamente de transformar el mundo para que las cosas mejoren.


Vale la pena recuperar historias como éstas en tanto nos inspiren para construir un mundo mejor.


Vivina Salvetti

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La pionera de la ciencia ficción que imaginó utopías feministas en los años 30



Pionera de la ciencia ficción, la estadounidense Lilith Lorraine escribió historias utópicas en las que imaginaba futuros lejanos con sociedades socialistas y feministas. Mientras, en su presente, fuera de las páginas de las revistas pulp en las que publicaba sus relatos, Estados Unidos se sumía en la Gran Depresión. Borrada de la historia del género, como muchas otras mujeres de la época, en sus narraciones la tecnología libera a la mujer y permite conseguir, después de una época de guerra, una sociedad elevada en armonía total.

Marta Sofía Ruiz
  
27/07/2016 -


Lilith Lorraine, pionera de la ciencia ficción

Lilith Lorraine fue uno de los seudónimos de la escritora, editora y poetisa  Mary Maud Wright, originaria de Corpus Christi (Texas) donde situó muchas de sus historias. Fundadora de una escuela de idiomas en México, donde residió durante algunos años, de una escuela de radio y de una asociación de poesía llamada Avalon, Lorraine escribió historias de ciencia ficción en las que volcó su feminismo y su socialismo e imaginó utopías en las que la tecnología transformaba el mundo.


Lisa Yaszek

“Le inspiraba la posibilidad de que la ciencia ficción pudiera hacer que la gente imaginara futuros mejores”, explica a  HojaDeRouter.Com Lisa Yaszek, profesora universitaria y autora del libro  “Hermanas del mañana. Las primeras mujeres de la ciencia ficción”.




Sus ideas políticas y su misticismo colorearon sus relatos, en los que elucubraba sobre los posibles efectos de las máquinas e innovaciones técnicas. “Como otras mujeres escritoras de la época, Lilith Lorraine se preocupó por cómo experimentaríamos el futuro. En su caso, era una persona muy activa política y socialmente, por lo que trasladó esas preocupaciones a sus relatos”, añade la experta.

Su primera historia, 'The Brain of the Planet', se publica en el año 1929 como parte de una novela de diez centavos editada por Hugo Gernsback. Lorraine sitúa la acción en 1935 y presenta a un profesor de la Universidad de Arizona que prueba la existencia de la telepatía y construye una radio telepática gigante en las montañas de México con el objetivo de convertir el mundo en una utopía socialista.

Este profesor justifica su intromisión y el uso de la máquina explicando que es necesario abolir la esclavitud impuesta “por aquellos que controlan los medios de producción y distribución”, que llevan a cabo guerras únicamente “por su beneficio personal” y que explotan a la sociedad a través de la psicología de masas que se sustenta en “el patriotismo, el honor y la religión”.

Imagen de 'The Brain of the Planet'



Cuando otro de los personajes del libro afirma que el empleo de esa máquina impedirá el libre albedrío y le robará la libertad al ser humano, el profesor, caracterizado como una especie de salvador al estilo de Jesucristo, afirma que “aquel que murió en la cruz también tuvo una gran responsabilidad” y defiende la necesidad de su invento escudándose en el pésimo estado en que se encuentra el mundo.

Tras emplearla, proyectando su rayo a lo largo del planeta, la humanidad es liberada de su represión y el mundo se transforma en una utopía: nuevas invenciones facilitan el trabajo que ya no pueden controlar los capitalistas, la religión y los nacionalismos caen y “los celos sexuales y la presión económica desaparecen de un hachazo y todos los matrimonios se basan en el amor verdadero y en la afinidad de gustos”. Cuando se alcanza la sociedad perfecta, el profesor destruye la máquina y se marcha a la jungla. La humanidad, acostumbrada al nuevo sistema, vive en armonía.

UN VIAJE AL FUTURO TECNOFEMINISTA

Su segundo trabajo, 'Into the 28th century', se centra en un hombre que viaja 800 años hacia delante desde 1932, a través de un portal que los habitantes del futuro han dejado abierto. Se encuentra con una sociedad en la que el socialismo y el feminismo han triunfado después de distintas etapas. Algunas de ellas son violentas, como la revuelta de los jóvenes en la que estos destruyen con un rayo a la generación de ancianos cuyos cerebros habían sido modificados por el sistema.

Son los personajes que lo recogen, todos con aspecto joven y sano debido a que han encontrado la fórmula del rejuvenecimiento y la inmortalidad, los que le explican los detalles de este nuevo orden. En él, hombres y mujeres son iguales –el movimiento feminista fue parte importante de la gran revolución– y las necesidades físicas han sido simplificadas por la tecnología.

La comida se aspira, el conocimiento se adquiere a través de una máquina durante el sueño y la mayoría de los objetos y aparatos funcionan gracias a máquinas de  proyección mental que se potencian con cristales y espejos. Además, la ciencia ha acabado con los virus y “ha purificado el torrente sanguíneo de enfermedades hereditarias”.

Ilustración del futuro imaginado en 'Into the 28th century'



En este futuro, cuando se concibe un niño, aunque ya no es una necesidad debido a la inmortalidad –según el texto, “la reproducción era solo una manera de intentar ganarle a la muerte”–, el embrión se extrae del cuerpo de la madre y se desarrolla en una máquina para que las mujeres no se vean sometidas a los “dolores y las dificultades” de la experiencia del parto. Al no tener que encargarse de forma continua de los cuidados de los hijos, las mujeres tienen puestos en el Gobierno.

Los habitantes del futuro también le explican al protagonista que a lo largo de distintas generaciones se ha cimentado un respeto mutuo entre sexos, que ahora basan sus relaciones en el concepto de igualdad. Aunque el sexo y el matrimonio siguen vigentes, cada vez son más raros, ya que las relaciones han alcanzado un nivel espiritual superior en el que dichas concepciones no son necesarias.

Una vez más, en este segundo relato, la escritora estadounidense emplea la tecnología para transformar el mundo y basa en ella el triunfo de sus ideas. Sin embargo, la figura dictatorial desaparece y las revueltas son comunes y con una pronta transición democrática.

UNA GENERACIÓN BORRADA DE LAS ANTOLOGÍAS

Clare Winger Harris, Leslie F. Stone, L. Taylor Hansen y Dorothy Gertrude Quick son algunos de los nombres de las pioneras de la ciencia ficción estadounidense cuyas historias se publicaron, aparentemente sin problemas ni oposición, durante finales de los años 20 y la década de los 30, junto a las ya mencionadas y otras de Lilith Lorraine. Sin embargo, sus nombres no han pasado a formar parte de la historia del género. La llegada de editores más jóvenes y más alejados de la lucha por los derechos de la mujer trajo consigo trabas a la publicación de los relatos de estas autoras, que además fueron borradas de las antologías.

“Durante mucho tiempo solo tuvimos las antologías para escribir la historia de la ciencia ficción", explica Yaszek. "Hay muchas de estas escritoras que explicaron en su momento cómo sus textos empezaron a ser rechazados por las revistas y cómo sus relatos no fueron incluidos en las recopilaciones de textos”.



Lorraine escribió sobre utopías socialistas y feministas

“Leslie F. Stone, a la que tomaban por un varón debido a su nombre, iba a ser incluida en una antología hasta que su nuevo editor se dio cuenta de que era una mujer y le llegó una carta diciéndole que una decisión de última hora la había dejado fuera”, explica la experta.

Cuando sus historias empezaron a ser rechazadas tras la partida de Hugo Gernsback, su editor habitual, Lorraine decidió que, además de escribir poesía, publicaría y editaría algunas revistas semiprofesionales y fanzines que se enfrentaran a las nuevas barreras de la comunidad. En ellas dio voz a las mujeres, y solía contar con autoras, editoras y artistas para crear sus números. “Publicó al menos una docena de revistas de ciencia ficción. Quería promocionar a las mujeres de la industria y hablar de los temas que le parecían importantes”, afirma Yaszek.




Con sus ideas siempre al frente, Lorraine experimentó con la ciencia ficción para provocar que otros soñaran, como ella, con un futuro más justo. Escritora, editora, profesora y poetisa, ahora aparece junto a otras pioneras en una antología que nos recuerda que, aunque sus nombres desaparecieron durante un tiempo, ellas y sus firmas estuvieron ahí.


Tomado de El Diario. ES




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Vivina Perla Salvetti, es Licenciada en Ciencias Antropológicas por la Universidad de Buenos Aires, con interés en Neurociencias y Ciencias de la Complejidad. Realiza presentaciones regulares en ámbitos académicos y cuenta con publicaciones en revistas sobre temas referidos a su especialidad.


Nació en PorlamarIsla de Margarita. Aunque vive en Argentina desde hace años, siempre recuerda su Venezuela natal, y el suave y cálido arrullo del mar venezolano rodeado de palmeras.



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12/12/2025

sábado, 31 de marzo de 2018

Un secreto a voces: National Geographic reconoce su cobertura racista





Estimados Liponautas

Hoy compartimos con ustedes una interesante noticia que ha causado cierta sorpresa en algunos círculos pero no en nosotros. La noticia que recorre la red como un incendio en un bosque seco es que finalmente National Geografic reconoce la cobertura racista que tuvo en la ciencia desde la fundación de la revista. Algo que a nosotros no nos causa sorpresa alguna porque desde hace muchísimos años veníamos discutiendo  con nuestro padre sobre el cristal con que miraba la realidad esta prestigiosa revista, conclusión a la que llegamos revisando distintos números de la publicación a lo largo de los años. Curiosamente el mea culpa tuvo que realizarlo recientemente, una mujer (directora de la revista), un negro y un blanco descendiente de nativos del cercano oriente. Esperemos que el resto de la directiva de la revista, que no estamos seguros pero que quizá pueda catalogarse de WASP, sea capaz de asumir el lastre cultural que ha cargado y pueda aplicar con rapidez  los correctivos necesarios que nos encaminaran e de manera brillante a un futuro sin clichés raciales.


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Quienes buscamos la ampliación de derechos tenemos motivos para celebrar. Los cambios culturales son lentos, pero llegan luego de darles batalla. Y la entrada de hoy está dedicada al viento fresco que corre por los pasillos de la centenaria revista Nat Geo.

Su flamante directora editorial admitió recientemente que la revista, famosa por sus fotos, “cubrió el mundo con un lente racista durante generaciones

Resulta llamativo que los antropólogos, a pesar que venimos discutiendo la falacia del concepto mismo de raza aplicados a la especie humana, casi no se nos haya prestado atención. Las diferencias que se han podido encontrar históricamente entre géneros y diferentes grupos humanos resultan meras construcciones culturales, reproducidas y retroalimentadas durante generaciones. Al confundir todo aquello que se diferencie del estereotipo “hombre blanco y europeo” y naturalizarlo como inferioridad, física, mental o cultural, estos estereotipos han resultado funcionales a numerosas formas de abuso, opresión y explotación del semejante.

La última marcha internacional de mujeres es un claro ejemplo de la batalla que está dando una buena parte de la Sociedad. Las mujeres sin duda no constituimos una minoría. Sin embargo, se nos ha construido claramente como seres inferiores, menos inteligentes que los varones, locas erráticas con graves desequilibrios hormonales que deben conformarse a permanecer dentro del ámbito de lo privado y bajo el cuidado y tutela del hombre de la casa. Nuestras diferencias biológicas resultan muy convenientes a la hora de negarnos el mismo salario que el varón por el mismo trabajo realizado. De hecho, hasta hace poco tiempo, aquí en la Argentina, una mujer necesitaba la autorización del marido o del padre para disponer de sus propios recursos económicos. Claro ejemplo de cómo las diferencias biológicas parecían ubicarnos socialmente en un nivel inferior dentro de la escala evolutiva.

Algo de eso está cambiando, y no sin ganar la calle en defensa de nuestros derechos más elementales.

Por eso celebramos tanto las palabras de Susan Goldberg, cuando propone un cambio de perspectiva.

Era hora de hacerlo.


Vivina Salvetti



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National Geographic reconoce cobertura racista

Associated Press

Por JESSE J. HOLLAND


12 de marzo de 2018


Esta imagen proporcionada por National Geographic muestra la portada de su revista en el número de abril de 2018, el cual está dedicado completamente al tema de la raza. (National Geographic vía AP)


WASHINGTON (AP) — National Geographic admitió el lunes que cubrió el mundo con una lente racista durante generaciones, por ejemplo, cuando su revista presentó a mujeres con pechos desnudos y a miembros ingenuos de tribus de piel oscura como personas salvajes, toscas y poco inteligentes.



“Teníamos que reconocer nuestra historia para superarla”, declaró la directora editorial Susan Goldberg a The Associated Press en una entrevista sobre la edición de abril de la revista, la cual está dedicada a la cuestión racial.

Susan Goldberg

National Geographic publicó su revista por primera vez en 1888. Una investigación que el historiador de fotografía de la Universidad de Virginia, John Edwin Mason, efectúo el otoño pasado mostró que, hasta la década de 1970, la publicación ignoró prácticamente a las personas de color en Estados Unidos que no eran empleados domésticos ni jornaleros, y reforzó repetidamente la idea de que las personas de color de otras latitudes eran gente “exótica, que andaba regularmente desnuda, cazadores felices, salvajes nobles: todo tipo de clichés”.

John Edwin Mason

Por ejemplo, en un artículo de 1916 sobre Australia, el pie de una fotografía de dos personas autóctonas decía: “Aborígenes del sur australiano: Estos salvajes son los menos inteligentes de todos los seres humanos”.

Además, National Geographic perpetuó el cliché de personas autóctonas fascinadas con la tecnología y publicaba en sus revistas excesivas imágenes de mujeres bellas de las islas del Pacífico.


La autoevaluación de National Geographic tiene lugar en momentos en que otras organizaciones de medios también efectúan reflexiones críticas sobre su pasado. The New York Times reconoció en fecha reciente que la mayoría de sus obituarios eran crónicas sobre las vidas de hombres blancos, y comenzó a publicar los de mujeres famosas.

En el número de abril de National Geographic, Goldberg, la primera directora editorial mujer y judía en la historia de la revista, escribió una carta titulada “Durante décadas, nuestra cobertura fue racista. Para superar nuestro pasado, debemos reconocerlo”.

“Aborígenes del sur australiano: Estos salvajes son los menos inteligentes de todos los seres humanos”.

“Cuando echamos una mirada hacia atrás sabía que habría algunas narrativas que obviamente nunca haríamos en la actualidad, que no hacemos y de las cuales no estamos orgullosos”, dijo a la AP. “Pero me pareció que, si queremos hablar con credibilidad sobre el tema de las razas, más valdría que echáramos un vistazo y viéramos cómo hablábamos sobre la cuestión racial”.

Mason dijo que durante su revisión encontró un patrón intencional.

“Con frecuencia las personas de color traían poca ropa, usualmente a las personas de color no se les veía en ciudades, las personas de color no aparecían a menudo rodeadas por las tecnologías de los automóviles, aviones o trenes o fábricas”, señaló. “Con frecuencia las personas de color eran retratadas con vidas similares a las de sus ancestros de hace varios cientos de años, y eso en contraste con los occidentales, que siempre aparecen totalmente vestidos y con frecuencia traen consigo aparatos tecnológicos”.

Los adolescentes blancos “podían contar con que en cada número o cada dos de National Geographic aparecerían algunos senos desnudos de piel morena para que ellos les echaran un vistazo, y creo que los directores editoriales en National Geographic sabían que ese era uno de los atractivos de su revista, porque las mujeres, en especial mujeres asiáticas de las islas del Pacífico, eran fotografiadas casi como si se tratara de fotos de estudio”.



National Geographic, que ahora llega a 30 millones de personas en todo el mundo, era el medio a través del cual muchos estadounidenses aprendían por primera vez acerca del resto del mundo, dijo el profesor Samir Husni, quien encabeza el Centro de Innovación de Revistas en la escuela de periodismo de la Universidad de Mississippi.

Asegurarse que ese tipo de cobertura nunca vuelva a ocurrir debería ser algo de la mayor importancia, dijo Husni.


Samir Husni. Imagen tomada de aquí

“El intentar que en el medio de las revistas haya más contrataciones de escritores de orígenes diversos y de las minorías es la forma en que ofrecemos disculpas por el pasado”, agregó.

Goldberg dijo que está haciendo justo eso.

“Antes la cobertura era incorrecta porque era narrada desde un punto de vista de estadounidenses blancos y de élite, y creo que ello habla de por qué necesitamos diversidad entre los narradores”, afirmó.

Tomado de Yahoo Noticias



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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.



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Vivina Perla Salvetti, es Licenciada en Ciencias Antropológicas por la Universidad de Buenos Aires, con interés en Neurociencias y Ciencias de la Complejidad. Realiza presentaciones regulares en ámbitos académicos y cuenta con publicaciones en revistas sobre temas referidos a su especialidad.


Nació en PorlamarIsla de Margarita. Aunque vive en Argentina desde hace años, siempre recuerda su Venezuela natal, y el suave y cálido arrullo del mar venezolano rodeado de palmeras.


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12/12/2025

sábado, 9 de septiembre de 2017

N. K. Jemisin,ganadora del premio Hugo: La Ciencia Ficción y la Fantasía han sido demasiado WASP por mucho tiempo.






Hola Liponautas.

Hoy nos ocuparemos de la escritora norteamericana Nora Jemisin, ganadora de la tensa edición de los premios estadounidenses Hugo de ciencia-ficción 2016.

¿Fueron unos tontos los negros que dócilmente cedían sus asientos a los blancos, y junto con ellos todos sus derechos, hasta que una agotada empleada doméstica dijo basta?

¿Son unos retrasados cognitivos quienes aceptan un trabajo en tiempo de crisis por un salario que apenas cubre sus necesidades básicas?

¿Fueron débiles mentales quienes siguieron la costumbre instalada por décadas de mirar sumisamente al suelo al recibir órdenes de un atroz capataz?
Son estas mismas preguntas las que trata de abordar la escritura de Nora Jemisin, y lo novedoso es que lo haga utilizando el formato de la denominada Ciencia-ficción, o como ella define, Ficción-épica.

En un mundo que cuenta con claros antecedentes de rebeliones exitosas contra el status quo, las mismas que fueran reprimidas utilizando variados mecanismos de opresión y violencia en manos de los poderosos de siempre, y donde a los rebeldes no les quedó otra opción que adaptarse a condiciones absolutamente injustas para conservar la vida, las novelas de Jesimin emergieron desde la necesidad de identificación con un cambio superador, llevado a cabo por individuos discriminados que se unen con un objetivo.

El hecho que hayan sido tres mujeres las protagonistas de su novela premiada, no es casualidad. Si hay un colectivo doblemente victimizado por las políticas de represión y violencia, es el que integra nuestro género.


Sin embargo, que su novela haya logrado imponerse en los Estados Unidos, en medio de la puja con novelas “conservadoras, racistas y derechistas además de malas” nos remite a un ámbito editorial local que puja y aún se resiste a los cambios atroces que están haciendo retroceder a los Estados Unidos a sus peores épocas. 



El robo infame de Papel Prensa

Lamentablemente, no podemos sostener lo mismo aquí en Argentina, donde los popes editoriales han llegado a donde están a fuerza de sostener intereses con la empresa monopólica que fabrica y distribuye un insumo tan elemental como el papel para imprimir.

Quizás muchos de ustedes desconozcan que tal monopolio fue otorgado durante la dictadura militar argentina para sellar tanto un pacto de silencio con los diarios de mayor tirada del país, así como para garantizar al poder militar cierto tono en la opinión pública conducente al sostenimiento de políticas fuertemente cuestionadas por la legislación internacional.

Hacia 1969 se había fundado la empresa Papel Prensa, para resolver el problema de la importación de papel. En 1975, un grupo empresario comenzó a adquirir acciones de Papel Prensa, y para agosto de 1976 el grupo Graiver tenía el control absoluto. Sin embargo, David Graiver murió en un dudoso accidente de avión el 7 de agosto de 1976, mientras viajaba de Estados Unidos a México. En medio de aquel drama familiar, Lidia Papaleo, viuda de Graiver, pidió una reunión con Videla para esclarecer lo sucedido, pero se la negaron. Los genocidas tenían otros planes.


David Graiver

Papel Prensa era un objetivo central tanto para la Junta Militar como para los diarios. Para los militares, significaba usarla como prenda de cambio para el silenciamiento de sus crímenes. Para los diarios, obtener el preciado monopolio de su insumo básico.
Entre la muerte de Graiver y el robo de Papel Prensa hubo un perverso juego de pinzas orquestado entre los diarios y los militares. Los medios comandaron una feroz campaña contra Graiver y sus negocios. Allegados al gobierno militar atormentaban a la familia para que vendiera la empresa Papel Prensa a Clarín, La Nación y La Razón, insistiendo que era lo que les convenía hacer si querían sobrevivir, y que no estaban en condiciones de hacer otra cosa.



El día que comenzaron las tratativas para la cesión de acciones, la viuda de Graiver aún mantenía dudas respecto de si era lo correcto firmar en dudosas condiciones. Sin embargo, años después diría que jamás olvidaría la mirada de profundo desprecio ni el tono amenazante en la advertencia de Héctor Magnetto, (del diario Clarín) ya que percibió que hablaba en serio respecto del peligro que corría su vida, cuando le dijo que “firmara para conservar la vida de su hija y la suya también”. Firmar sin embargo no impidió que después Lidia Papaleo fuera torturada con picana eléctrica en infames centros de detención de los que la sacaban para firmar papeles. Quizás muchos desconozcan también que la desaparición forzada de personas, también fue la ocasión para comenzar a hacerse de escrituras de propiedades, de empresas y otros objetos muy valiosos de individuos que poco tenían que ver con los clandestinos movimientos revolucionarios. Además del robo infame de bebés. En el caso del dudoso traspaso de acciones de Lidia Papaleo a los diarios locales, y a pesar que fue reconocido por un juez (uno solo y luego de varias décadas) que la cesión de acciones constituyó un crimen imprescriptible de lesa humanidad en un marco de tortura, los empresarios beneficiados y responsables de lo que sucedió continúan impunes y prosperando.
Los burócratas infames lograron impedir también, durante el gobierno anterior, que la justicia hiciera efectiva la ley de Medios largamente discutida que limitaba su acción monopólica. Desde su lugar privilegiado como distribuidor del papel, han presionado sobre pequeños diarios locales del país hasta hacer desaparecer literalmente toda voz disidente. Lo mismo hicieron como dueños de la TV por cable, eliminando una tras otra todas las pequeñas emisoras provinciales. Una vez asumido Macri, no solo borraron de un plumazo la Ley de medios, sino que el Gobierno actual aumentó la influencia del Grupo al cederle de manera inaudita gran parte del control del espacio satelital donde viajan nuestros mensajes virtuales. El que una oficina del Grupo Clarín ocupe el mismo edificio donde funcionan oficinas del buitre Paul Singer en Estados Unidos, quizás resulte solo un detalle más en esta trama sostenida con nudos tan perversos.



Volviendo al tema que inició esta digresión, no extraña entonces que el obsceno pulpo clarín también controle editoriales y cadenas de librerías, razón por la que les resulta muy difícil a los pequeños empresarios mantenerse en pie, y se encuentren atravesando la peor crisis editorial en muchos años.
Por las razones señaladas, si el premio Hugo se hubiera realizado en Argentina, estamos en condiciones de inferir que Jemisin jamás lo hubiera obtenido. 
Concluimos recordando sus términos de ficción utópica, a modo de resistencia colectiva:

Tenemos a Donald Trump y como presidente es terrible… Espero que la gente se dé cuenta de que lo que quieren esos republicanos reaccionarios derechistas y neonazis y diga que no, que eso no es lo que quieren.”

“Y esto está empezando a pasar.” También en la Argentina.


   
Vivina Salvetti


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La Ciencia Ficción y la Fantasía han sido demasiado WASP por mucho tiempo.
Entrevista a N. K. Jemisin

N. K. Jemisin: la ganadora del Hugo que irrita a los frikis reaccionarios

Nova publica en España 'La quinta estación', ganadora de la tensa edición del 2016


La ganadora del premio Hugo de ciencia ficcion 2016   la escritora N K  Jemisin  posa en la librería Gigamesh  / JORDI COTRINA


Ernest Alós

Sábado, 10/06/2017 


Un continente único, como la Pangea de hace muchos millones de años, pero que periódicamente se quiebra en catástrofes geológicas de lava, azufre, terremotos y ceniza que desencadenan extinciones masivas. Con unos misteriosos monolitos que flotan sobre él, míticos comedores de piedras, algunas personas muy especiales capaces de ocasionar o detener los movimientos tectónicos, civilizaciones que desaparecen o consiguen adaptarse a cada uno de estos cataclismos… Es el mundo de ‘La quinta estación’ (Nova), el libro con el que N. K. Jemisin obtuvo en el 2015 el Hugo, el premio anual de la Sociedad Mundial de Ciencia Ficción.  

“La mayoría de novelas fantásticas se construyen sobre la edad media en Europa, o la mitología, o monstruos, de culturas realmente existentes en nuestro mundo. Yo quería crear algo completamente nuevo”, explica Jemisin, de paso por Barcelona.

Sin embargo, al mismo tiempo que imagina un mundo radicalmente imaginativo, Jemisin lo hace para plantear cuestiones y conflictos absolutamente contemporáneos y reales. “En lo que a mí respecta la fantasía ha de estar en la magia, en el mundo, en las bestias fantásticas, pero la gente ha de ser normal. La mayor parte de las novelas fantásticas hacen ver que la gente es distinta de lo que realmente es en la realidad. Yo no creo en eso. Teniendo en cuenta mi experiencia como mujer negra es inevitable que desarrolle sociedades en las que se manifieste la intolerancia en diversas formas: sexismo, clasismo, racismo… No existe ninguna sociedad sin este tipo de conflictos.  En la realidad tenemos, intolerancia, y tenemos que hablar de ella”, sostiene.




"LA FANTASÍA HA LLEGADO A LA MADUREZ"

El paradigma de la fantasía enraizada en Tolkien ha sido asaltado desde diversos frentes: cinismo en lugar de héroes idealistas, sexo multiforme en lugar de castidad patriarcal, mujeres protagonistas y activas en lugar de figuras virginales, inspiraciones orientales en lugar de nórdicas, vida cotidiana en lugar de aristocracia elitista... “Lo que hay detrás de todos estos elementos de la narrativa fantástica post-Tolkien –opina Jemisin- no es más que es el progreso de la sociedad. Tolkien escribió en los años 40 y 50, antes de la revolución sexual, antes de la era de los derechos civiles, escribía para una audiencia muy específica formada sobre todo por británicos de determinada edad y generación. Una vez que la fantasía se ha integrado en el ‘mainstream’ ya no puede ser insular, no puede ser un producto específico para ese tipo de lector. La mayoría de los lectores de libros, por ejemplo, son mujeres, y si quieres su dinero probablemente es una buena idea que en el libro, por allí en medio, haya al menos alguna mujer. ¡E incluso que sea la protagonista! ¡O que dejar que las mujeres hagan cosas de mujeres!”, bromea la escritora estadounidense. “En psicología, cuando las personas maduran evolucionan de un pensamiento dual a uno más relativista. Lo que estamos viendo es que la fantasía ha llegado a la madurez. Pasamos del bien y el mal, de la hermandad de la luz, de los héroes del oeste frente a las sombras del este, de los hombres del norte contra los enemigos que vienen del sur, hacia un mundo en el que todo el mundo se puede equivocar. Y esto es mucho más humano”, resume.




En su mundo, las personas con capacidad de mover magma, montañas y fallas son perseguidos o domeñados. Todo el mundo les teme. Y ellos temen al mundo. ”Intento explicar que una sociedad que esté construida para acomodar al otro no tiene por qué sufrir los conflictos que se desarrollan en una sociedad que trata de suprimir al diferente”, concluye. Y además lo hace del brazo de la aventura, sin resultar cargantemente aleccionadora, se podría añadir.

La preocupación por el medio ambiente es otro estrato evidente en ‘La quinta estación’. “Lo más importante que quiero explorar es una tendencia, que creo que es típica del pensamiento norteamericano, que es un individualismo extremo, que hace sentir a la gente fuerte y autosuficiente, y que se refleja en la narrativa postapocalíptica tipo Mad Max. Esta actitud es la que hace que Trump se retire del tratado de París. La creencia de EEUU se las puede arreglar por sí mismo. Esto es estúpido. Sencillamente estúpido. En ‘La quinta estación’ lo que intento mostrar es que las sociedades que colaboran tienes más posibilidades de sobrevivir. Quería escribir una novela postapocalíptica que no fuese individualista. Sobrevivirás si estás dispuesto a ayudar a los demás y sacrificar tu egoísmo”, plantea.




SAD PUPPIES, RABID PUPPIES Y TRUMP

Esta visión militante de la fantasía le ha llevado a Jemisin a convertirse en blanco de las iras de los Sad Puppies y los Rabid Puppies, dos colectivos que hicieron labor de lobi para que los Hugo del 2015 y del 2016 no fueran a parar a esos liberales que introducen ideología de género y ecologismo en la ciencia ficción, sino a obras tradicionales con héroe varón y blanco, naves espaciales y rayos láser que fríen alienígenas. La victoria de Jemisin en la edición del 2016 fue una victoria contra este colectivo.

“Este tipo de movimiento reaccionario existe en cada rincón de nuestra sociedad. También en el mundo friki ha habido una resistencia a reconocer el racismo, la intolerancia y el sexismo que existe en su seno, al menos en EEUU. Los frikis siempre se han percibido a sí mismos como un colectivo discriminado, así que suponían que no eran capaces de discriminar a los demás. Pero lo son y siempre lo han sido. Cuando era una adolescente no podía entrar en una habitación como esta (la entrevista se desarrolla en la sala de actos/juegos de Gigamesh, con las estanterías llenas de figuras y demás material de coleccionista) porque estaría llenas de hombres blancos, viejos o jóvenes, que empezarían a hacer comentarios sexistas o racistas que dirían que solo son bromas cuando de hecho son hostiles. Yo entraría, me miraría las cosas rápidamente y saldría corriendo. Espacios como estos eran el feudo de una clientela formada por hombres jóvenes blancos”, explica.

Este tipo de guerra cultural también existió en el campo de los videojuegos (la polémica Gasmergate). Pero este ‘tea party’ friki acabó siendo neutralizado en las votaciones de los Hugo… mientras que su equivalente en el conjunto de la sociedad estadounidense, más bien no.  “No todavía (responde). Creo que el mundo friki es un microcosmos, una incubadora y un laboratorio para lo que sucede en esferas más amplias. En los premios Hugo, por ejemplo, los Puppies consiguieron colar sus candidatos en la lista de nominados. Y eran horrorosos, espantosos. No es solo que sean conservadores, racistas, derechistas, es que eran novelas malas. Es lo mismo que estamos viendo en el escenario político general. Tenemos a Donald Trump y como presidente  es terrible. Espero que suceda lo mismo que con los Puppies: lograron su objetivo, la gente pudo ver qué es lo que defendían y reaccionó. Espero que eso suceda a escala nacional y que la gente se dé cuenta de que lo que quieren esos republicanos reaccionarios derechistas y neonazis y diga que no, que eso no es lo que quieren. Y esto está empezando a pasar”.



Pulsando aquí podrán leer el prólogo de La Quinta Estación



Tomado de El Periódico



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Vivina Perla Salvetti, es Licenciada en Ciencias Antropológicas por la Universidad de Buenos Aires, con interés en Neurociencias y Ciencias de la Complejidad. Realiza presentaciones regulares en ámbitos académicos y cuenta con publicaciones en revistas sobre temas referidos a su especialidad.

Nació en PorlamarIsla de Margarita. Aunque vive en Argentina desde hace años, siempre recuerda su Venezuela natal, y el suave y cálido arrullo del mar venezolano rodeado de palmeras.



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12/12/2025