Una persona
verdaderamente libre no puede ser libre en un sentido egoísta. La
libertad del individuo tampoco puede ser el resultado de un esfuerzo
social. Nuestro futuro depende de nosotros mismos y de nadie más. Y nos
hemos acostumbrado a compensar todo con el esfuerzo y el sufrimiento
ajenos, ignorando el sencillo hecho de que en este mundo todo está
relacionado y que no existe la casualidad, aunque sólo sea porque
tenemos una voluntad libre y el derecho a decidirnos entre el bien y el
mal.
Por supuesto que las
posibilidades de la propia libertad se ven limitadas por la libertad de
los demás. Pero me parece importante indicar que la falta de libertad
siempre es consecuencia de la cobardía y la pasividad interiores, el
resultado de la falta de decisión en pro de la expresión de la propia
voluntad, acorde con la voz de la conciencia.
En Rusia es usual citar al
escritor Korolenko, según el cual, «el hombre ha nacido para la
felicidad como el pájaro para volar». En mi opinión, no puede haber nada
más lejano a la naturaleza de la vida humana que esta frase.
En realidad, no tengo idea
alguna de lo que puede significar el concepto de felicidad. ¿Contento?
¿Armonía? ¡Pero si el hombre siempre está descontento y no tiende a
solucionar cosas concretas, factibles, sino hacia el infinito...! Y ni
siquiera la Iglesia consigue calmar esas ansias de absoluto, porque
desgraciadamente no parece sino una fachada hueca, una caricatura de
las instituciones sociales, que se dedican a organizar la vida
práctica. La Iglesia de hoy ha resultado ser incapaz de compensar el
sobrepeso materialista y técnico con una llamada a la vida del espíritu.
En el contexto de esta
situación, la función del arte reside -para mí- en expresar la idea de
la libertad absoluta de las posibilidades interiores y espirituales del
hombre. En mi opinión, el arte siempre ha sido un arma en la lucha del
hombre contra la materia, que amenaza con devorar su espíritu. No es
casualidad que el arte, en los milenios de historia del cristianismo,
siempre se haya desarrollado en las cercanías de las ideas y los
principios de la religión. Ya por su mera existencia está promoviendo
dentro del hombre, un ser disarmónico, la idea de armonía.
El arte ha dado figura a lo
ideal y ha aportado así un ejemplo del equilibrio entre lo ético y lo
material. Ha demostrado que ese equilibrio no es ni mito ni ideología,
sino que puede ser una realidad también en nuestras dimensiones. El
arte ha expresado el ansia de armonía de la persona y su disposición a
luchar consigo mismo, para establecer en el interior de su persona el
ansiado equilibrio entre lo material y lo espiritual.
Si el arte expresa lo ideal y el
ansia de lo infinito, no puede servir a fines pragmáticos sin
arriesgarse a perder su autonomía. Lo ideal lo actualizan objetos que
no existen en la realidad cotidiana, pero que a la vez son
imprescindibles para la esfera de lo espiritual.
Una obra de arte manifiesta ese
ideal que en el futuro será propio de toda la humanidad, pero que de
momento es accesible para unos pocos, sobre todo para los genios que se
toman la libertad de contrastar lo normal con aquella conciencia ideal
que toma forma en su arte.
De esta manera, el arte es por
esencia aristocrático y establece —a causa de su mera existencia— la
diferencia entre dos potenciales, que aseguran el movimiento ascendente
de la energía interior, desde lo más bajo hacia lo más alto, con el
fin de conseguir un perfeccionamiento interior, espiritual, de la
personalidad.
Al hablar aquí del carácter
aristocrático del arte, me estoy refiriendo —claro está— al ansia del
alma humana de buscar la justificación moral, el sentido de su
existencia, que de este modo consigue una mayor perfección. En este
sentido, todos, en último término, estamos en la misma situación y
tenemos las mismas posibilidades de adherirnos a una elite
aristocrática. Pero el núcleo del problema reside precisamente en el
hecho de que no todos hacen uso de esa posibilidad.
Ahora bien, el arte va haciendo
ofertas siempre nuevas a la persona para que ésta se examine a sí misma
en el marco del ideal que el arte le ofrece. Pero volvamos a
Korolenko, que definía el sentido de la existencia humana como el
derecho a la felicidad. Esto me recuerda el libro de Job, en que a
Elifaz dice: «Ninguna cosa sucede en el mundo sin motivo: que no brotan
del suelo los trabajos. Porque el hombre nace para trabajar, como el
ave para volar» (Job V, 6).
El sufrimiento nace de la
insatisfacción, del conflicto entre el ideal y la situación en la que
uno se encuentra en ese momento. Mucho más importante que el
sentimiento de «felicidad» es el fortalecer el alma en la lucha por
aquella libertad verdaderamente divina. El arte refuerza lo mejor de lo
que es capaz el hombre: la esperanza, la fe, el amor, la belleza, la
devoción o lo que uno sueña y espera.
Si alguien que no sabe nadar se
lanza al agua, su cuerpo —no él mismo— comienza a hacer movimientos
instintivos para no hundirse. También el arte es algo así como un cuerpo
humano echado al agua: existe como un instinto, que no permitirá que
la humanidad se hunda en el campo espiritual. En el artista se expresa
el instinto interior de la humanidad.
Pero, ¿qué es el arte? ¿Lo bueno
o lo malo? ¿Procede de Dios o del diablo? ¿De la fuerza del hombre o
de su debilidad? ¿Es quizá una prenda de la comunidad humana y una
imagen de armonía social? ¿Es ésa su función?
Tarkovsky's SOLARIS (Trailer) - coming Nov. 30 | Austin Film Society.
Es algo así como una
declaración de amor. Un reconocimiento de la propia dependencia de
otros hombres. Es una confesión. Un acto inconsciente, que refleja el
verdadero sentido de la vida: el amor y el sacrificio. Pero si
dirigimos la mirada hacia atrás, reconocemos que el camino de la
humanidad está lleno de cataclismos y de catástrofes.
Descubrimos las ruinas de
civilizaciones destruidas. ¿Qué ha sucedido con ellas? ¿Por qué se
agotó su aliento, su voluntad de vivir y sus fuerzas morales? Supongo
que nadie creerá que todo eso tiene una causa material. Una idea así me
parecería salvaje. Y al mismo tiempo estoy convencido de que hoy
volvemos a estar al borde de la destrucción de una civilización porque
ignoramos plenamente el lado interior y espiritual del proceso
histórico. Porque no queremos reconocer que nuestro imperdonable y
pecaminoso materialismo, un materialismo que no conoce la esperanza, ha
traído infinitas desgracias sobre la humanidad. Es decir, creemos
que somos científicos y dividimos, para conseguir una mayor fuerza de
convicción en nuestras cavilaciones científicas, el indivisible proceso
de la humanidad en dos partes, haciendo luego de una sola de sus
motivaciones la causa de todo.
De esta manera intentamos no sólo justificar los fallos
del pasado, sino también proyectar nuestro futuro. Quizá se demuestre
en tales errores la paciencia de la historia, que espera que el hombre
alguna vez consiga escoger bien, sin tener que terminar en un callejón
sin salida en el que la historia, una vez más, corrija el fallido
intento por medio de otro paso, esta vez más exitoso. En ese sentido,
es verdad lo que afirman tantos: de la historia nadie aprende y la
humanidad suele, simplemente, ignorar la experiencia histórica.
Dicho en otros términos, toda
catástrofe de una civilización descubre sus fallos. Y si el hombre
tiene que reemprender su camino desde el principio, se demuestra así
que su andadura hasta entonces no estaba marcada por el
perfeccionamiento espiritual. Con cuánto gusto querría uno abandonarse,
entregarse de vez en cuando a otra concepción del sentido de la vida
humana.
Oriente siempre ha estado más
cerca que Occidente de la verdad eterna, pero Occidente ha devorado a
Oriente con sus exigencias materiales en la vida. Basta con comparar la
música occidental con la oriental. El mundo occidental grita: ¡Éste,
éste soy yo! ¡Miradme! ¡Escuchad cómo sufro y cómo amo! ¡Qué infeliz y
qué feliz puedo ser! ¡Yo! ¡Yo! ¡Yo! El mundo oriental no dice una sola
palabra de sí mismo. Se pierde absolutamente en Dios, en la naturaleza,
en el tiempo, y se encuentra a sí mismo en todo. Es capaz de descubrir
todo en sí mismo.
La música del Tao: China,
seiscientos años antes de Cristo. Pero, ¿por qué no triunfó esa idea
soberana? Es más: ¿por qué se hundió? ¿Y por qué la civilización que
había desarrollado no llegó hasta nosotros en forma de un proceso
histórico determinado y perfecto? Es patente que esas ideas entraron en
colisión con el mundo material que las rodeaba. Lo mismo que el
individuo con la sociedad, también esa civilización entró en colisión
con otra. Pero sucumbió no sólo por esto, sino también a causa de su
confrontación con el mundo material, con el «progreso» y la
tecnología.
Las ideas de la civilización
oriental son un resultado, la sal de la tierra; de ellas fluye
verdadera sabiduría. Pero según esa lógica oriental, la lucha es un
pecado. El núcleo de la cuestión reside en que vivimos en un mundo de
ideas que nosotros mismos creamos. Dependemos de sus imperfecciones,
pero también podríamos depender de sus ventajas y valores.
Y ya llegando al final, y en
confianza: aparte de la imagen artística, la humanidad no ha inventado
nada de manera desinteresada. Y por eso quizá realmente consista el
sentido de la existencia humana en la creación de obras de arte, en el
acto artístico, ya que éste no posee una meta y es desinteresado. Quizá
se demuestre precisamente en ello que hemos sido creados a imagen y
semejanza de Dios.
Cineasta ruso, hijo del célebre
poeta Arsenio Tarkovski, que creció en la colonia de artistas de
Peredelkino, cerca de Moscú. Después de estudiar en la escuela estatal
de cine durante el periodo que siguió a la muerte de Stalin, se graduó
en 1960. Su primera participación en el cine fue en una película basada
en la historia de un espía infantil durante la II Guerra Mundial que,
con el título La infancia de Iván, ganó el León de Oro del Festival de
Cine de Venecia en 1962, lanzando a Tarkovski como el líder de una nueva
generación de cineastas soviéticos. Su siguiente proyecto era una
ambiciosa visión de la Rusia medieval, centrado en la misteriosa figura
de un célebre pintor de iconos, que resultó demasiado ambiguo en el
aspecto religioso, por lo que la película definitiva Andréi Rublev,
rodada entre 1964 y 1965, no fue estrenada hasta 1969. Una historia de
ciencia ficción, Solaris (1972), encontró menores obstáculos a pesar de
continuar con las preocupaciones espirituales del cineasta, que
aparecerían de nuevo en El espejo (1974), en la que empleó recuerdos
fragmentarios de su infancia y poemas de su padre para crear una
declaración personal que es también la biografía de una generación.
Volvió a la ciencia ficción con Stalker (1979), que parecía una
alegoría abiertamente religiosa y agudizaba el conflicto entre las
autoridades soviéticas y el éxito internacional del autor. Después de
rodar en Italia Nostalgia (1983), película sobre un compositor ruso del
siglo XVIII que vuelve a casa a suicidarse, Tarkovski anunció
públicamente que no volvería a la URSS. Mientras crecía su fama,
apareció una colección de escritos suyos, y en 1986 rodó su última
película en Suecia, Sacrificio, una coproducción internacional
franco-sueca donde se percibe la influencia del maestro sueco Ingmar
Bergman. Su muerte en el exilio -murió en París de un cáncer
pulmonar, a los 54 años- conmocionó a la comunidad cinematográfica rusa
y las exequias de su muerte fueron una manifestación popular que
evidenciaron la decadencia del régimen soviético. El entierro de
Tarkovski se celebró en 1987, en el cementerio parisino de
Sainte-Geneviève-des-Bois, después de renunciar Tarkovski en vida a ser
repatriado a la Unión Soviética: “No retornaré al país que nos ha
hecho sufrir tanto a mí y a los míos, ni vivo ni muerto”5, escribió. A
su sepelio asistieron entre otros, dos personas significativas en el
mundo musical, el director y pianista Daniel Barenboim y Mstislav
Rostropovich, que interpretó, como no podía ser de otra manera, una Suite para violonchelo de Bach en su memoria. En la lápida de su tumba, un cruz eslava, un árbol y esta inscripción: “Al que vio al ángel”.
Con su nombre se instituyó un premio que recibió en 1989 el animador ruso Yuri Norstein.
Fuente: www.epdlp.com
FILMOGRAFÍA:
El violín y la apisonadora (1960)
Premio de Licenciatura en el VGIK (1960).
Primer Premio en el New York Student’s Film Competition (1961).
La infancia de Iván (1961)
Premios:
Venecia: León de Oro (ex aequo con Crónica familiar, de Valerio Zurlini) (1962).
San Francisco: Golden Gate Prize al mejor Director (1962).
Acapulco: Primer Premio y Diploma por "Dirección poética contra la guerra" (1962).
Palenque: Cabeza de Oro (1963).
Varsovia: Premio del Club de Críticos de Cine Polacos a la mejor película (1963).
Lublin: Premio Czarcia-Zapa a la mejor película extranjera (1963).
Nueva York: Premio D. Selznick, Laurel de Plata (Premio
de la Crítica Americana) por "la podereosa contribución de la película a
la paz" (1963).
Delhi: Premio en el Festival Nacional (1963).
Andrei Rublev (1966)
Premios
Cannes: Premio de la Crítica Internacional —FIPRESCI— (1969).
París: Premio de la Asociación de Críticos de Cine (1969).
París: Estrella de Cristal de la Academia Francesa a la mejor actriz (1972).
Helsinki: Premio a la Mejor película del Año (1973).
Stradford: Diploma en el Festival Internacional (1973).
Premio Filtro (1973). Belgrado: Gran Premio (1973).
Belgrado: Premio a la mejor película (Sindicato de Trabajadores del Cine) (1973).
Belgrado: Segundo Premio del Jurado de la Audiencia (1973).
Solaris 1972 Trailer HD | Natalya Bondarchuk | Donatas Banionis
Premios
Londres: Premio a la mejor película del año (1972).
Cannes: Gran Premio Especial del Jurado; Premio Ecuménico (1972).
San Francisco: Mejor Película; Premio del Jurado Interfilm (1972).
Panamá: Premio a la mejor interpretación femenina (Natalia Bondarchuk) (1973).
Carlovy Vary: Premio de la Asociación Internacional de Cine Clubs (1973).
Stradford: Diploma de Honor (1973).
San Vicente (Italia): Premio Italnoleggio de los Distribuidores (1979).
Milán: Premio Ubu (1980).
Taormina: Premio David-Donatello/ Luchino Visconti (1980).
Stalker (1979)
Premios:
Cannes: Premio Especial del Jurado, Interfilm y Premio OCIC (1980).
Avoriaz (Francia): Premio Fipresci el en el Festival de Cine Fantástico (1981).
Tempo di viaggio (1983), documental
Nostalghia (1983)
Premios:
Cannes: Premio Internacional de la
Prensa, y el Gran Premio a la Creación Cinematográfica (ex aequo con
"L'Argent", de Robert Bresson), 1983.
Sacrificio (1986)
Premios
Cannes: Premio Especial del Jurado, Gran Premio Internacional de la Crítica (FIPRESCI) y Precio del Jurado Ecuménico (1986).
Suecia: Premio Escarabajo de Oro a la Mejor Película del Año (1986).
Valladolid: Espiga de Oro (ex aequo), junto un premio
especial a Sven Nykvist por la mejor fotografía, XXXI Semana de Cine de
Valladollid (1986).
Ernesto Cardenal (Granada, 1925) fue uno de los líderes de la llamada Generación de 1940 que recoge las experiencias del grupo de Vanguardia, y a la que pertenecen otros grandes poetas como Carlos Martínez Rivas, y Ernesto Mejía Sánchez, a quienes tanto calcaría Álvaro Mutis. Su poesía, la de Cardenal, representó, desde sus inicios, una reacción contra las tradiciones literarias nicaragüenses. Aun cuando escribiera poemas amorosos o luchara contra la dictadura de Somoza, quería siempre una poesía lúcida y objetiva, que pudiera y que debía caracterizarse por su interés en la realidad de la vida cotidiana de Centro América.
Ernesto Cardenal - Premio Reina Sofía de Poesía 2012
Cardenal hizo la primaria en un colegio de los Hermanos Cristianos de León y luego ingresó al Colegio Centroamericano de Granada. Estudió humanidades en la Universidad de México (1944-1948), donde recibió título de Maestro con la tesis Ansias y lengua de la nueva poesía nicaragüense. En 1947 fue a New York donde estudió poesía inglesa y norteamericana en Columbia University (1948-1949), con Lionel Trilling y Karl Van Doren. Luego vivió por dos años en Europa. Regresó a Nicaragua en 1952 participando, desde entonces, en política. Muchos de sus amigos murieron durante la Conspiración de Abril de 1954, un fallido intento para derrocar a Anastasio Somoza. El dictador sería asesinado en 1956. Durante estos años Cardenal atravesó por una profunda crisis emocional y espiritual que le llevó a ingresar, en 1957, al monasterio Trapense de Nuestra Señora de Gethsemaní en Kentucky, donde se hizo novicio bajo la dirección de Thomas Merton. Luego de dos años allí, los rigores del régimen monacal debilitaron su salud, continuando sus estudios en el monasterio benedictino de Santa María de la Resurrección en Cuernavaca y luego (1961-1965) en el Seminario de Cristo Sacerdote de La Ceja en Colombia. En 1965 se recibió de sacerdote en Nicaragua. Al año siguiente fundó en una remota isla del archipiélago de Solentiname una pequeña comunidad religiosa que luego sería destruida por las fuerzas del último de los Somozas. La comunidad pretendía seguir los lineamientos paulinos de una vida cristiana primitiva. No había reglas específicas que seguir, pero estaba organizada a la manera de una comuna o colonia donde religiosos, artistas, artesanos e intelectuales trabajaban unos al lado de otros. Cardenal fue nombrado ministro de educación con el triunfo de los Sandinistas, cargo que desempeñó por varios años. Hoy en un acérrimo enemigo de los hermanos Ortega.
Durante su permanencia en la Universidad de Columbia entró en contacto con la poesía y las teorías de Ezra Pound, un descubrimiento decisivo para el desarrollo de su obra. Cardenal comparte con Pound y algunos otros poetas norteamericanos [Eliot, William Carlos Williams] la convicción que hay poesía en cada aspecto de la experiencia humana, desde la economía y la política hasta la historia y la filosofía, y que las estructuras del poema pueden asimilarse, como lenguaje coloquial, a formulaciones estadísticas, artículos de periódico, fragmentos de cartas, crónicas históricas, sátiras, parodias, anécdotas, y cualesquiera clase de otros elementos tradicionalmente considerados extraños al poema. El mismo ha incorporado a su poesía el método ideográfico de Pound, derivado de la creencia de que los conceptos generales pueden ser mejor expresados a través de la agrupación de conjuntos de individuos. Como en los ideogramas chinos, donde para significar rojo se combinan caracteres que signifiquen rosa, cereza, o flamenco, Cardenal usa dos o más imágenes específicas (sacerdote-Mercedes Benz) para sugerir la corrupción de la clerecía. Un lenguaje poético ausente de hermetismos, con predominio de la función referencial.
Estas consignas poundianas son evidentes enEpigramas (1961), una colección redactada en los primeros años cincuenta, que circularon clandestinamente entonces. El libro se compone de treinta y cuatro traducciones de Catulo y treinta y nueve de Marcial, junto a cuarenta y nueve textos originales, desde poemas amorosos hasta ardientes sátiras políticas.
Hora O(1960), considerado uno de sus mejores poemas revolucionarios, fue concluido antes de su conversión religiosa. Trata de los padecimientos de Nicaragua como república bananera y sus inacabables dictaduras, escrito bajo los dictados de las consignas poundianas, haciendo cortes frecuentes entre pasajes y con un uso deliberado de prosaísmos para contrastar tanto las líricas evocaciones de la naturaleza, como el tratamiento épico de eventos históricos. Vívidos recuerdos de la propia participación del poeta en la revolución surgen en el texto.
Como novicio trapense en Gethsemani, a Cardenal le fue prohibido escribir sobre las cosas de este mundo, un acto de auto-renunciación que aceptó con agrado, como su maestro Merton había hecho antes. Llevó, sin embargo, un diario espiritual que luego llamaría Vida en el amor, que concluiría en Cuernavaca, pero no sería publicado hasta 1970, con un prólogo de Menton. El libro, que tuvo una enorme importancia e influencia entre los católicos progresistas del continente, es, en su doctrina, una reminiscencia del neoplatonismo agustiniano, pero está espiritualmente ligado a las visiones franciscanas del mundo, al sostener que es por el amor que el mundo existe.
Las rápidas anotaciones que hizo en Gethsemani, fueron ampliadas para dar cuerpo a los poemas de Gethsemani Ky(1960). Luego de su conversión, los temas de su poesía variaran poco. Cardenal seguirá repudiando un mundo regido por la violencia institucionalizada y por el concepto de propiedad privada, a los cuales apenas agregaría el místico amor de Dios. Su visión del mundo se hará más y más apocalíptica. Los poemas religiosos de este libro recuerdan sus primeros trabajos en la simplicidad de su imaginería y el énfasis en los detalles externos, en contraste con las abstracciones y las íntimas percepciones de muchos de sus versos religiosos. Los poemas de Salmos(1969), especie de Sermones de la Montaña, denuncian el despotismo y los sistemas opresivos creados por el capitalismo a través de sus instituciones y organizaciones secretas, sistemas de tortura y medios de exterminio. En uno de ellos dice:
Líbrame Señor
de la SS de la NKDV de la FBI de GN
Líbrame de sus consejos de guerra
de la rabia de sus jueces y sus guardias
La misma crítica directa a la avaricia y degradación de los valores se encuentra en Oración por Marilyn Monroe y otros poemas(1965), una elegía de sobrecogedor pathos y compasión. El suicidio de la actriz es visto como símbolo del vacío espiritual y de la culpa colectiva del hombre moderno. El estrecho dudoso(1966), es un largo poema épico que describe la evolución social y política de Centro América, desde la conquista española hasta los inicios del siglo XVII, con comentarios amargos sobre el presente. Homenaje a los indios americanos (1969), ofrece poemas que celebran la simplicidad y el sentido comunitario que hay en el pasado indígena, criticando el capitalismo contemporáneo. El volumen incluye poemas con intrincada estructura sobre temas mayas, incas y de los indios norteamericanos.
Entre las obras más notables de Cardenal figura Coplas a la muerte de Merton(1969), una elegía al poeta norteamericano, y Oráculo sobre Managua(1973), que pretende reconciliar la imagen benevolente de Dios con el horror de la devastación que dejó el terremoto de Managua, ese año, en plena navidad. En Cuba(1972), es un recuento en prosa de los tres meses que vivió en la isla en 1970. Su punto de vista sobre el gobierno de Castro es de simpatía, una visión ingenua del desarrollo de la revolución.
Cardenal ha dicho que su misión como hombre y como poeta es la de un revolucionario de Dios, que interpreta las enseñanzas de Cristo como esencialmente políticas y sociales. Cristo y Gandhi son los modelos en su lucha no-violenta contra el mal y las injusticias. Cardenal cree, todavía, que la Iglesia Católica de Roma tiene un importante papel que jugar contra la inequidad social y las injusticias políticas en América Latina.
“Cardenal– ha dicho Eduardo Escobar- merece un lugar entre los grandes poetas en castellano. Es injusto pedirles a los grandes poetas obras maestras todos los días. Los poemas débiles forman parte del tránsito a los hallazgos. Y son muestras de la fidelidad a la vocación en todo caso. El estrecho dudoso y los salmos y las armazones minimalistas de La Trapa, donde los tractores tienen tanto derecho como los grillos a figurar en el poema, hacen a Cardenal digno de respeto, admiración y atención.”
Managua 6:30 P.M.
En la tarde son dulces lo neones
a las luces de mercurio, pálidas y bellas …
Y la estrella roja de una torre de radio
en el cielo crepuscular de Managua
es tan bonita como Venus
y un anuncio ESSO es como la luna
las lucecitas rojas de los automóviles son místicas
(El alma es como una muchacha besuqueada detrás de un auto)
¡TACA BUNGE KLM SINGER
MENNEN HTM GOMEZ NORGE
RPM SAF OPTICA SIELECTA
proclaman la gloria de Dios!
(Bésame bajo los anuncios luminosos oh Dios)
en muchos colores
deletrean tu Nombre.
la noticia …»
Otro significado
no lo conozco
Las crueldades de esas luces no las defiendo
Y si he de dar un testimonio sobre mi época
es éste: Fue bárbara y primitiva
pero poética
Oración por Marilyn Monroe
Señor
Recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de Marilyn Monroe
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche especial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Time )
ante una multitud postrada, con la cabeza en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también son algo más que eso …
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecado y radioactividad
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
-el de nuestras propias vidas- y era un script absurdo.
Perdónala Señor y perdónanos a nosotros.
Por nuestra 20th Century
por esa Colosal Superior-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes,
para la tristeza de no ser santos se le recomendó el psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje -insistiendo en maquillarse en cada escena-
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fué irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el director se aleja con su libreto porque la escena ya fue tomada.
Y como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del duque y la duquesa de Windsor vistos en la salita del apartamento miserable.
La película termino sin el beso final
la hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice: WRON NUMBER
O como alguien querido por los gánster
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamo (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Angeles)
¡contesta Tú el teléfono!
Véase Arellano, Eduardo: Panorama de la literatura nicaragüense, Managua, 1982. Borenson, Paul: The Poetry of Ernesto Cardenal, Chapell Hill, 1977. García, Fernando: Ernesto Cardenal poeta de la liberación latinoamericana, Buenos Aires, 1975. Gonzalez, J.L.: Ernesto Cardenal, poeta, revolucionario, monje, Salamanca, 1978. Oviedo, José Miguel: Ernesto Cardenal, un místico comprometido, en Imagen, nº 35, Caracas, 1968.
Harold Alvarado Tenorio
XXI PREMIO REINA SOFÍA DE POESÍA IBEROAMERICANA.
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Escritor colombiano (Buga, Valle del Cauca, 1945). Doctor en letras por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Dirigió el Departamento de Español y las Latin American and Spanish Writers Series del Marymount Manhattan College (Nueva York, EUA), así como el Comité de Redacción de la revista China Hoy (Beijing, China). Es profesor titular de la Cátedra de Literaturas de América Latina y director del Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia. Dirige la editorial Arquitrave y la revista de poesía homónima. Ha publicado Summa del cuerpo (2002); Fragmentos y despojos (2002); Literaturas de América Latina (1995); Ensayos (1994); Poemas chinos de amor (1992); La poesía de T. S. Eliot (1988); Espejo de máscaras (1987); Una generación desencantada: los poetas colombianos de los años setentas (1985); Kavafis (1984) y Cinco poetas españoles de la Generación del Cincuenta (1980). Ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar y el Internacional de Poesía Arcipreste de Hita. Su obra ha sido publicada en inglés, francés, italiano, griego, chino, alemán y portugués