El presente se viste con la épica o las divinidades casi olvidadas del pasado. Los personajes no han cambiado. El rostro, los motivos, la existencia siguen el curso del pretérito más perfecto de nuestra heredad. Los mitos son hoy parte del consumo cotidiano. Desde el imaginario remoto de Occidente, desde nuestra madre Grecia, desde las “ilíadas” y las “odiseas”, desde los nombres que han invadido la genealogía de nuestra cultura, desde ese segmento, la fábula adquiere en estos cuentos de Richard Montenegro una fuerza que nos revela apegados a sus líneas como lectores, pero más como personajes porque cada historia de este libro titulado “13 fábulas y otros relatos” (Editorial el perro y la rana, Valencia, estadoCarabobo, 2007), es la parodia que a diario confirmamos en el rostro ajeno desde nosotros mismos. Somos sujetos de cuestión, cuestionados, afirmados en la mitología, en nuestra propia mitología. Somos las máscaras de este presente con el sudor y los genes de una ficción que en aquellos tiempos era una realidad. Los dioses existían. Eran inmortales. Los semidioses eran parte de nuestra carne anterior.
El rostro, la máscara, el teatro, las voces, los protagonistas de todo lo que conservamos como memoria.
Por esa razón, somos fábula sin ser fabulosos. Somos el destino de aquellos personajes recreados por quienes creían que los dioses los impulsaban a inventarlos. A hacerlos reales, tanto que lo fueron, hasta que el poder del reflejo de otros dioses dio al traste con ese imperio de la imaginación. Artefactos del tiempo, la literatura consagra a quienes aún son nombrados y generados sujetos de conductas similares. La parodia es una descarga de la fábula.
2.-
Son trece los cuentos que Richard Montenegro incluye en este libro. 13, número del que se dice fabula desde el misterio, desde la creencia de que con sólo nombrarlo habrá algún cambio en el acontecer humano. La fábula nos llama a pronunciarlo para que estos relatos sean la circulación linfática de tanta acumulación metafísica llevada a nombres comunes de casas y calles, que se revelan en medio de la niebla de esos ecos del pasado, iluminados por autores como Homero, Ovidio, entre otros autores de la antigua Grecia, quienes siguen dándonos lecciones.
El arca de Deucalión para hacer de Pirra nombre imborrable, encajado en alguna anécdota que Montenegromaneja con elegancia, en un resumen que se totaliza en una minificción. Y así la guardiana Medusa, la de cabellos de serpientes. Y Ulises, el Odiseo, el viajero en busca de la amada. O Clitemnestra, carne y pasión de Agamenón, reina de Micenas. O Hefestos, hacedor del fuego y labrador de metales. Estos y otros en medio de una avenida, en el interior de un edificio. Hechos nuestro presente.
Referentes como Martín Tinajero, nuestro hermoso paisaje humano convertido en flora, sólo mencionado para diferir de Aristeo. Y también Eurídice, Teseo, Perseo, los esclavos Arges, Estéropes y Brontes. Ítaca, la ciudad de ayer y la de ahora en el imaginario de Cavafi como alegoría del pasado griego.
3.-
Los temas son todos, amenizados con una poética fresca, vibrante, destacados por la calidad de cada uno de los actantes que se pasea por cada uno de los textos aquí leídos.
El libro fue dividido en tres secciones: “Mediterráneo”, “Génesis” y “La conejera”. De la cuenca de ese mar interior, pasando por un espacio donde se recrean los protagonistas y las máscaras: el presente habita nombres de nuestra sangre latina. El pasado esconde –con la piel de Grecia- la herencia y el legado que nos convierte en parodia, en sujetos fabulados.
Arte de contar, arte de saber, “arte de amar” y hasta de recobrar sentimientos encontrados. Relatos que transitan por nuestra diaria semejanza con la épica, con la juglaría y con la mercenaria disposición del tiempo.
Rostros y máscaras en estas 13 aventuras de Richard Montenegro. Enlaces Relacionados:
Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos. (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés.
Su estilo fue incordiar a la administración. Era un cobarde, lo que no impidió que se entintara las manos denunciando la intolerancia en todos sus escaños, y sobre todo en ese cubículo particular con el cartelito de religioso en la puerta y que lo llevó a empuñar su grito de guerra contra esa horda con crucifijos y sotana: “Aplastad al infame”. Aunque en francés suena más chirriante, “Écrasezl’infâme!”. La Iglesia, como institución, claro, sigue tan infame como de costumbre, pero el escritor que combatió sus dogmas y su intolerancia sigue tan cortante y en plena forma; los siglos le hacen cirugía y lo rejuvenecen cada tanto, de allí que no pierda un ápice de vigencia. Con la muerte de los humoristas de la revista Charlie Hebdo a manos de terroristas religiosos, su Tratado sobre la tolerancia sigue ofreciendo una luz para enfrentar la oscuridad con la cual manchan la existencia los fanáticos de todo pelaje.
Su nombre de bautismo, horroroso por lo demás, François-Marie Arouet, lo llevó a elegir un seudónimo, sin mencionar que con su histrionismo sin recato era natural que eligiera un falso nombre para brillar; como hacen los actores y actrices del cine actual, y por eso surge Voltaire.
Se teoriza que es un anagrama de su nombre; lo cierto es que es un falso nombre, preciso, con pegada y sonido que recuerda un poco la revuelta, todo eso que se coloca de cabeza. Y eso iba a realizar Voltaire con sus cuentos, sus obras teatrales y su obras históricas (con más de telenovela que de historia), ponerlo todo “patas arriba”.
Fue el primer escritor que entendió que necesitaba un público en el que se mezclaran admiradores y detractores por igual; amigos y enemigos en dosis proporcional. Por eso sus piruetas de actor y sus frases de ingeniosos filos fueron abonándole el terreno para hacerse de un auditorio. Su sabiduría/filosofía, comparable a las disertaciones de borracho de bar de mala muerte, siempre eran asertivas: “La estupidez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás”, “Decimos una necedad, y a fuerza de repetirla, acabamos creyéndola”, “Hay que saber que no existe país sobre la Tierra donde el amor no haya convertido a los amantes en poetas”, “A los muertos se les debe respeto, a los vivos, nada más que verdad”, “Cambiad de placeres, pero no cambiéis de amigos”.
Para Roland Barthes este peculiar filosofo francés fue el último escritor feliz debido a su capacidad escurridiza, o como él lo escribe: “Voltaire se escurre. Doctrinalmente, era ¿deísta? ¿leibniziano? ¿racionalista? Siempre sí y no. No tiene más sistema que el odio del sistema (y sabemos que no hay sistema más duro que este); sus enemigos hoy serian los doctrinarios de la Historia, de la Ciencia (véase cómo escarnece a la ahora ciencia en L’Homme aux quarante écus), o de la Existencia; marxistas, progresistas, existencialistas, intelectuales de izquierda, Voltaire les hubiera odiado, se hubiese ensañado con ellos con sus incesantes burlas, como en su tiempo hizo con los jesuitas”. Fue un escritor feliz, según Barthes, ya que tuvo la fortuna de ubicar y desenmascarar a los detractores de la razón y el avance humano apuntalado en las ideas y la filosofía. Sabía con certeza a dónde dirigir los golpes y que pueden leerse entrelíneas en sus textos. Estuvo un tanto a la defensiva en la trinchera de su escritura. Nunca dejaron de atacarlo y Voltaire, siempre maltrecho y sin aire, devolvía los ataques con esa volatilidad implacable del ingenio. Esa capacidad de atacar y defenderse le permitió convertirse en un escritor inquieto, claro que no genial, pero con esa frescura natural para escribir de lo humano y lo divino con una seguridad convencida que a la larga hacía mella y resquebrajaba toda endeble creencia, toda superchería y cualquier prejuicio con delicadeza y en apariencia no sin cierta frívola superficialidad.
Voltaire fue un exhibicionista de postín. Le gustaba estar en la palestra pública. Ser noticia. Para él nada de encierro, nada de cuarto alejado y polvoso donde el genio florece. No. Voltaire necesitaba ser visto, comentado, aplaudido o rechazado, pero jamás ignorado. Por ese motivo Fernando Savater escribe: “Voltaire comprendió enseguida que la opinión pública era la nueva fuente de poder de su época, la fuente de poder de quien no tiene otra: ni genealogía, ni armas, ni iglesia que le respalde con su autoridad inquisitorial. Por eso se convirtió en un hombre-anuncio de las causas que consideraba útiles, como la razón, la tolerancia y la libertad”. Si Voltaire estuviera vivo hoy de seguro tendría un blog, descargaría sus invectivas por las redes e incluso estaría en Instagram. Brillando, siempre iluminado y luminoso.
Con Voltaire no hay que llamarse a engaños. Fue un hombre con muchas debilidades. En una oportunidad fue detenido por fraude. Le gustaba la buena vida y estaba alejado de esa figura del sabio al margen social roído por la miseria. Su capital era su ingenio y le sacó gran provecho. Fue exitoso y esto tuvo sus consecuencias. El hijo de un simple notario debía despertar la inquina de sus adversarios y de los envidiosos más heterogéneos. Sus libros fueron prohibidos, cuando no confiscados y quemados en piras públicas. Fue exiliado. Perseguido. Pero no por ello no dejó de tener ingresos regulares al punto tal que logró amasar una desmodulada fortuna.
Savater ha escrito que uno de sus rasgos característicos, compartido con muchos de sus contemporáneos, fue el entusiasmo por la sabiduría alfabética. En su tiempo proliferaron los diccionarios y enciclopedias como moscas. Voltaire participó en la Enciclopedia capitaneada por Diderot, pero como ésta tuvo infinidad de largas y tropiezos, decide escribir su portátil Diccionario filosófico. Obra interactiva según palabras de su autor: “Este libro no exige una lectura continuada, pero en cualquier parte por la que se abra, se encontrará algún tema de reflexión. Los libros más útiles son aquellos en los que los lectores ponen la mitad de su parte; comprenden los pensamientos con sólo presentarles el germen de ellos; corrigen lo que les parece defectuoso, y dan fuerza, con sus reflexiones, a aquello que les parece débil”.
El Diccionario filosófico todavía hoy tiene una frescura infrecuente. Su tono irónico; su humor, que a veces se salta cualquier corrección política, le proporciona al diccionario su tono intemporal. En una carta hablando de su disputa contra Rousseau, escribió: “Soy por naturaleza bastante obstinado. Jean-Jaques no escribe más que para escribir y yo escribo para actuar”.
Voltaire escribió mucho y fue un participante/actor consumado de causas espinosas. Pero de toda su obra se salvan algunos cuentos, el diccionario, las cartas filosóficas. Con él se inventó eso del intelectual comprometido. Aunque se le tenía por un escritor asustadizo y un desfalleciente cobarde, tuvo la capacidad de mantenerse firme contra los embates del fanatismo: “El fanatismo es a la superstición lo que el delirio es a la fiebre, lo que la rabia es a la cólera. El que tiene éxtasis, visiones, el que toma los sueños por realidades y sus imaginaciones por profecías es un exaltado; el que confirma su locura con un crimen es un fanático”. Alguien que ha escrito algo así, con tal contundente vigencia, debe estar siempre de ese lado de lo humano combatiendo las injusticias fanáticas, disimuladas muy bien en estos globales días.
Se mantuvo fiel hasta el final en eso de darle la vuelta a todo. Envejeció en buena forma y en una carta del mes marzo de 1761 escribió: “Cuanto más envejezco, más audaz soy. Tengo que declarar la guerra y morir sobre un montón de santurrones aplastados a mis pies”. En vida recibió todos los honores posibles. Su divisa fue impecable: la mejor arma contra los enemigos es ser feliz, pese a todo. Su gran enseñanza política está concentrada en una frase: “Es peligroso tener razón cuando el Gobierno está equivocado”. Y, como se sabe, todos los gobiernos están equivocados. Tomado de Letralia
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Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.
Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones El correo del Caroní en Guayana y el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal
A muchas personas el título de la entrada puede
hacerles creer pensar que hoy hablaremos sobre el bricolaje
o la carpintería por la similitud entre la palabra fórmico con fórmica que es el nombre comercial de
la melamina, ese plástico con el que
se fabrica el recubrimiento de esos muebles hechos de aglomerado que
se usan en oficinas y cocinas y que hace algún tiempo se vio envuelto en el escándalo al descubrirse que en Chinausaban el polvo de melanina para mezclarlo con leche en polvo para rendirla y que
ciertos empresarios de ese país comunista ganaran más dinero a costa de la salud
de sus semejantes. Pues la entrada de hoy no tiene nada que ver con eso más
bien tiene relación con entomología y el cine.
Hoy tuvimos el atrevimiento de escribir otra
entradilla al magnífico texto Proyecto
Fórmico de nuestro Pacoman. La entrada
de Pacoman nos pasea por el cine de
terror o de desastres creado sobre la base de las hormigas. Los formícidos, esos
insectos tan comunes que están muy presentes en la cultura del hombre de a pie.
Podríamos comenzar con un vocablo como hormigueo que define esa parestesia que todos hemos padecido alguna vez.
Es muy común en Venezuela
por ejemplo decir como cumplido de alguien: Es una hormiguita, cuando esa persona es muy trabajadora. Aunque
también se usa como insulto cuando decimos: Tienes
la cabeza de una hormiga para señalar las pocas luces de alguien. Para muchos de
nosotros fueron nuestras compañeros de juegos aunque generalmente se convertían
en nuestras primera víctimas enjuegos letales que iban desde inundar
el hormiguero con una manguera o hacerlos estallar si podíamos robar un poco de
gasolina que vertíamos subrepticiamente en el hormiguero, sin que nuestros padres
se enteraran desde luego, para luego hacer estallar el gas acumulado en esas estrecha galerías
esperando también que nuestra diminuta, aunque descomunal para los ancestros de
los Mirmidones, humanidad no estallase también durante la maniobra. El tiempo nos hizo madurar un poco pero eso no evitó que muchos nos sigan llamando Ender el genocida.
Pero las hormigas no solo están en
la cultura popular también están presentes en la alta cultura. Las hormigas
tienen resonancias homéricas. Recordemos que Aquiles, el de los pies
ligeros era Rey de los Mirmidones, pueblo que descendía de las hormigas
(myrmex). Mucho tiempo después Charles Baudelaire remozaría el término
al catalogar a los cultivadores del dandismo como los prodigiosos mirmidones en
su ensayo El pintor de la vida modernadel año 1863.
Muchos más cercanos en el tiempo
podríamos hablar del interés que por esos insectos mostraron literatos como el
belga Maurice Maeterlink
que escribió un famoso libro titulado La
vida de las hormigas (1930). Y
aunque nosotros recordemos no escribió un libro dedicado únicamente a las
hormigas también haremos parte de esta pequeña pandilla de letras al francés Jean Henri Fabrécreador de los famosos Recuerdo Entomológicos.
El prefacio del libro La vida de las
Arañas (1928) de Fabre fue escrito por el filofórmico Maetertelink.
En 1949 Fedric Brown publica su relato Ven y enloquecedonde nos descubre el verdadero papel de las hormigas, y el nuestro, en el Universo. Recomendamos encarecidamente la lectura de este y de toda la obra de este escritor estadounidense.
Mucho tiempo después y en otra
categoría cultural las hormigas vuelven a tener un papel relevante. En enero de
1962 aparece por vez primera el Hombre Hormiga (Ant-Man) en el Tales to Astonish #27 USA de la factoría Marvel
Comics. Algunos años después, en 1966, la firma Hanna Barbera crea la entrañableHormiga Atómicaque pobló de aventuras la tv venezolana durante muchísimos años.
En Venezuela las hormigas se
vinculas en el imaginario local con una marca de galletas llamada Sorbeticos
que usaba hormigas en su comercial televisivo como reclamo para promocionar
su producto.
Pero ya es hora de no seguir gastando
su valioso tiempo con nuestras peroratas insensatas y culminaremos nuestra
compulsión escritural para dejarlos disfrtar del suculento y nutritivo plato
preparado por Pacoman.
Bienvenidos sean al hormiguero!!
Richard Montenegro
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Proyecto
Fórmico y el vol. 2 de la Crono-guía de Neutrón
Neutrón, Fantastic Films-Neutron
es el decano de los fanzine de Fantaterror español, activo desde enero de 1974.
Tras un descanso de 40 años, volvió para quedarse durante mucho tiempo, manteniendo
un ritmo envidiable de publicación. ¡LARGA VIDA A NEUTRON! ¡LARGA VIDA AL
PAPEL!
En estos días, su artífice, el inagotable y gran amigo del
blog Grupo LiPo, Txemita Picapiedra (Don José María Gil Gil) se encuentra en
fase de preventa del Volumen 2 de la Crono-guía:
catalogación y análisis de todas las publicaciones españolas dedicadas a glosar
y criticar el cine fantástico, desde los fanzines, llegando a los libros y
pasando por las revistas, álbumes de cromos, etcétera. En este segundo volumen
se analiza los mágicos años ochenta. El primer volumen se ocupó desde los
inicios hasta 1979. Contacto y pedidos de estas maravillas en: klandestine666@hotmail.es.
Para celebrar este nuevo volumen de Neutrón traigo al blog:
El Proyecto Fórmico que vio la luz
en el Fantastic Films-Neutron 2ª
Época nº 5, Septiembre de 2015. Volumen dedicado a los Bichos malos en el cine.
Apreciado lector ¿Cuál es la diferencia entre bicho y bestia?
El bicho se puede pisar, la bestia no. A pesar de ello en este volumen: bichos
y bestias aparecen juntos, pero no revueltos: arañas, murciélagos, perros,
monstruos antediluvianos, cocodrilos, monos y muchos más, no podían faltar las
hormigas. De esos laboriosos insectos me encargué yo con: Proyecto Fórmico.
Proyecto Fórmico
rondaba mi cabeza desde 1994, cuando con los amigos del fandom barcelonés nos
reuníamos a charlar de Ciencia Ficción, ir al Mercatde Sant Antoni y tomar cervezas. Posteriormente aquellos aficionados
crearon el fanzine electrónico Ad Astra
y la editorial AsociaciónCultura Mundo Imaginario. Pero eso es otra historia que merece ser contada
en otro momento. Mi intención inicial era elaborar una única publicación
electrónica dedicada a las hormigas, con cuentos escritos por mis amigos
escritores (se los llegué a pedir, pero que yo sepa ninguno lo llegó a
escribir), reseñas sobre novelas y cuentos dedicados a estos himenópteros.
También se reseñarían cómics, videojuegos y películas con las hormigas por
protagonistas. Todo este material vendría precedido por un ensayo inicial sobre
la relación de los humanos y las hormigas. Todo quedó en nada, abandoné la idea
definitivamente.
Tuvieron que pasar más de 20 años para que aquel proyecto se
realizara en una pequeña parte: la reseña de las películas. Cuando Txema me
llamó, tuve suerte aún no estaban asignadas, así que acepté encantado escribir un
artículo sobre estos bichitos malos del cine, así salieron del baúl de los
recuerdos las, ya viejas, hormigas.
Desde mediados del siglo XX el
cine es el gran generador de monstruos.
Nuestros tan queridos monstruos los hemos creado, en un vano intento de
exorcizar nuestros miedos colectivos. ¿Hemos creado? No, nosotros no. Cada
tiempo tiene una potencia hegemónica que exporta su forma de organización y su
visión del mundo. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial (finalizada con el
lanzamiento de dos bombas atómicas sobre Japón en Agosto 1945) las potencias
dominantes y antagónicas son los EE.UU. y la URSS. Tras la desaparición de la
URSS en 1991, Hollywood ha gobernado en régimen de monopolio creándonos
nuestros maravillosos monstruos sin competencia alguna. Los que disfrutamos del
cine fantástico hemos crecido disfrutando con los miedos colectivos americanos,
hasta el punto de hacerlos nuestros.
¿Puede haber algo más opuesto a Theamerican
way of life que las hormigas? Las hormigas son jerárquicas hasta el extremo
que su cuerpo es diferente según las funciones que deben desempeñar: los machos
cuya única finalidad es fecundar a la única hembra fértil, la Reina y luego
todas las hembras estériles: soldados, obreras, exploradoras. El
bienestar-supervivencia del hormiguero es el único fin de esta sociedad, el
individuo no existe per sé, siendo absolutamente prescindible y sacrificable. A
diferencia de las abejas (que también son sociales) no vuelan (excepto la
Familia Real y sólo en contados momentos), se arrastran, viven bajo el suelo,
algunas invaden territorios y lo más significativo son mayoritariamente oscuras.
El enemigo perfecto para los EE.UU.
Un joven Leonard Nimoy en Them!
Cabría esperar por tanto un
verdadero aluvión de películas de hormigas… nada más lejos de la realidad. Digamos
que es incluso llamativa su ausencia ¿Cómo es eso posible? Sobre todo cuando
todos recordamos La humanidad en peligro
(Them!, 1954)… pues hay dos más y
algunas menores y prescindibles.
El espectacular lanzamiento de las películas de hormigas:
1954.
La guerra fría se libra en el
pacífico. Mao Zedong se autoproclama presidente de la República Popular China y
traerá de cabeza al presidente Eisenhower.
Justo acaban los combates de la guerra de Corea, 1950-1953 (aún a día de
hoy no se ha firmado ningún tratado de paz, por lo que ambas Coreas siguen en
guerra) con una victoria pírrica para
EE.UU. (frente a China y la URSS), que se ve obligado a aceptar la existencia
de la comunista Correa del Norte. Este mismo año EE.UU. manda asesores
militares a la recién independizada Vietnam, en un conflicto entre el Sur
dominado por los aliados de la antigua potencia colonizadora: Francia y EE.UU.
frente al Norte dominado por los aliados de China que acabaran desencadenando
la guerra de Vietnam 1959-1975, lo que supuso la primera derrota militar severa
de los EE.UU.[1]
Durante 1954, en los aislados
atolones del Pacífico, continuaron las explosiones de bombas de hidrógeno
iniciadas en 1952. Entre 1945 y 1992 los EE.UU. detonaron 1.054 bombas
atómicas. Eisenhower había firmado un pacto en 1953 con el dictador Franco, lo
que supuso el inicio del fin de la autarquía del régimen franquista. Elvis
Presley graba sus primeras canciones y se estrena Godzilla (Gojira)
dirigida por Ishiro Honda dando carta de nacimiento al Monster Movies japonés: los Kaijus.
En este año, 1954, se estrenan
las dos películas “canónicas” que definen este breve subgénero.
LA HUMANIDAD EN PELIGRO
Them! es una de las
primeras películas americanas del tipo
Monster Movies, en particular las películas de monstruos venidas a más por
mor de la radiación de las bombas atómicas. Fue dirigida por Gordon Douglas (director
de wésterns) para la Warner Bros aunque fue realizada con un bajo presupuesto,
en blanco y negro: carne de Serie B… sin embargo fue un éxito de taquilla gracias
a que encantó a los quinceañeros come palomitas de las sesiones matinales y a
los usuarios de autocines[2].
En España tuvimos que esperar su estreno hasta 1962[3].
A pesar de sus mejorables efectos
especiales, la película sigue manteniendo el interés y eso se debe a su
magnífico guion: con argumento de George Worthing Yates (el guionista de
referencia de los Monster Movies de
los 50’s en Hollywood) pulido por Russell Hughes y Ted Sherdeman.
En Alamogordo se investigan unas
muertes acaecidas en extrañas circunstancias. La aparición de una niña en shock
que ha sobrevivido al ataque, algunas pisadas extrañas, azúcar, más muertes,
destrucción propia de una excavadora, un extraño ruido que parece anteceder la
destrucción; estos elementos marcan un tono creciente de intriga, que se
mantiene hábilmente con la llegada de los doctores, padre e hija Medford, expertos
en mirmecología (hormiga es myrmex en griego y formica en latín). No es hasta
el minuto 28, transcurrida una cuarta parte de la película, cuando aparecen las
hormigas de 2,5 metros de altura. Hormigas mutadas por las radiaciones de la
primera explosión nuclear de 1945 en Alamogordo. Todas las apariciones de las
hormigas estarán antecedidas por el ruidito, en lo que será su definitiva carta
de presentación para la posteridad e imitado hasta la saciedad. Los efectos
especiales para crear las hormigas gigantes son quizás lo que peor ha
envejecido, muy lejos del preciosismo y laboriosidad de los efectos creados por
Ray Harryhausen en la pionera El
monstruo de tiempos remotos[4].
La cuestión la resuelve Ralph Ayers con la construcción de un prototipo de
cuerpo entero a tamaño natural movido por cables y poleas, y una cabeza con
todo lujo de detalles montada en una grúa. Solución rudimentaria pero mucho mejor
(visualmente hablando), que la tomada por los Monsters Movies japoneses: un actor metido en un traje de látex
destruyendo maquetas de Tokyo de cartón pintado.
Nuestros protagonistas inician el
exterminio de las hormigas en el más estricto secreto; ya que según ellos la
población se aterraría y entraría en un pánico homicida por el mero conocimiento de la existencia de las hormigas
gigantes… cuesta creerse semejante argumento, por muy grande que imaginemos la capacidad
de propagación de las hormigas. En cualquier caso, este secretismo es
obligatorio para una película de serie B que debe ahorrarse los grandes
desembolsos monetarios necesarios para mostrar las acciones de combate del
ejército frente a las hormigas gigantes. La cuestión se solventará totalmente
con un helicóptero, 4 jeeps, dos docenas de soldados[5],
un general con dos bazucas, un agente del FBI, un sargento de la policía local
de Alamogordo y los dos doctores... un conato de romance no resuelto entre el
agente del FBI y la joven doctora Medford (¿un precursor de Expediente X (TheX-Files)?).
A pesar de ello, consiguen destruir el primer hormiguero, pero descubren que
las jóvenes reinas y algunos machos han salido de sus huevos y han huido. Se
inicia la búsqueda de estas hormigas voladoras, para ello deben trasladarse a
Washington D.C. para recabar el apoyo de las más altas autoridades y coordinar
la búsqueda, pero manteniéndolo todo en el más estricto secreto, por aquello
del ahorro de presupuesto. En las explicaciones a las autoridades el doctor
Medford-padre[6] utiliza
un documental mientras da un inteligente discurso sobre las hormigas y su
capacidad destructiva: “son salvajes, feroces y valerosas en la lucha.
Organizan guerras y en ellas se sirven de esclavos y prisionero a los que no
matan”. Sorprendentemente en el documental se cometen dos errores: las hormigas
si tiene ojos y no todas las especies de hormigas tienen aguijón con el que
inyectar su efectivo ácido fórmico[7].
Localizado por fin el último hormiguero en las cloacas que desembocan en el rio
Los Ángeles[8] se
realiza rápidamente el ataque al nido para destruir la reina y los huevos. El ataque debe hacerse con infantería, en
lugar de con gas como la primera vez, ya que las hormigas han secuestrado a dos
niños para proveer su despensa. Niños que de estar vivos, morirían de usarse el
gas. Se narra de forma sencilla pero efectista, el ataque coordinación al hormiguero,
rescatando a los niños vivos pero con el sacrificio de nuestro sargento de la
policía local. Finalmente y gracias al heroísmo del aguerrido agente del FBI se
consigue destruir a la reina y los huevos, esta vez sin eclosionar: la
humanidad ha sido rescatada del peligro… pero ¿quién sabe qué efectos tendrán
las decenas de explosiones de bombas atómicas realizadas con propósito
experimental en terreno norteamericano? En palabras del Doctor Medford:
“… Cuando el hombre entró en la era atómica abrió la puerta a un nuevo
mundo. Lo que encontremos en ese mundo, nadie puede predecirlo. …” … afortunadamente cientos de Monster Movies nos lo han contado con
pelos, patas, picos, plumas, escamas y todo lujo de detalles.
Them! (1954) Official Trailer #1 - Sci-Fi Horror Movie
Esta joya del cine B debió
inspirar a James Cameron: el efecto dramático de la niñita superviviente en
estado de shock, retrasar al máximo la aparición de los monstruos dejando que
la destrucción que han causado “aterre” por ellos, el ácido fórmico mejorado en
forma de sangre corrosiva de los Aliens y el final épico de la destrucción de
la reina con sus huevos aparecen punto por punto en su película, la segunda de
la saga: Aliens, el regreso (Aliens, 1986), película que
perfectamente podría haber estado interpretada por hormigas gigantes sin
desentonar en lo más mínimo.
CUANDO RUGE LA MARABUNTA
Ese mismo año se estrena Cuando ruge la marabunta(TheNaked
Jungle, 1954) película en las
antípodas de la anterior. Estamos ante una gran producción de la Paramount para
mayor lucimiento de Charlton Heston y Eleanor Parker. Prueba de ello es el
rápido estreno en Espana en Enero de 1955 sólo 10 meses después de hacerlo en
EE.UU. Una película de acción mainstream que es precursora de las grandes
películas de desastres que están por llegar, apoyada en unos magníficos, pero
discretos efectos especiales. El productor es George Pal, responsable de
algunas de las mejores películas de ciencia ficción de aquellos tiempos, por
ejemplo La guerra de los mundos (The War of the Worlds, 1953), George
quedó evidentemente satisfecho con la dirección de Byron Haskin, gran especialista en efectos especiales, pues
le encarga dirigir esta gran producción de aventuras, rodada en el elegante
Technicolor que estaba a punto de sucumbir ante el chillón Eastmancolor.
El guion está basado en el cuento
del autor alemán Carl StephensonLeiningen
contra las hormigas (Leiningen Versus
the Ants, 1938)[9]. Salvo
minúsculos cambios; la plantación de café es sustituida por cacao en la
película, la trama de acción es tomada punto por punto del cuento. En 1901 un
joven americano de 19 años llega a Brasil y de la nada consigue crear una
plantación (con la colaboración de la tribu de nativos que vivían por allí). En
20 años construye la más moderna e importante plantación irrigada gracias a la
construcción de una presa. De repente aparece la marabunta[10]
amenazando con destruir totalmente la plantación. El terror que producen las
hormigas no es debido a su tamaño, si no a su número. Leiningen, en lugar de
huir como hacen todos sus vecinos, decide enfrentarse a ellas: creando fosos de
agua y de gasolina que son sucesivamente superados por las hormigas hasta
cercar a los supervivientes en la mansión de la plantación. Leiningen decide, a
la desesperada, volar la presa atravesando el ejercito de hormigas que los cercan, casi pierde la vida
en el intento, pero finalmente consigue su objetivo y el agua liberada arrasa los
campos y a todas las hormigas. Existe un
claro mensaje político en el cuento que se diluye ligeramente en la película.
En la Europa de 1939 era evidente el auge del comunismo representado por la
férreas hormigas que lo invaden todo, se enfrentan al capitalismo, representado
por un emprendedor irredento, un capitán de hombres (los indígenas hacen de
remedo de obreros y agricultores) que les hace frente y finalmente las hace retroceder.
Los más que correctos efectos
especiales evitan mostrar las hormigas atacando animales o seres humanos,
excepto cuando atacan al encargado de la esclusa, escena en la que vemos como
algunas hormigas recorren su cuerpo y cara de forma más que verosímil. Los
efectos especiales como la inundación o las hormigas pasando los fosos sobre
hojas siendo magníficos quedan en un segundo plano, dejando todo el
protagonismo a la pareja de protagonistas.
La tormentosa relación amorosa no
existe en el cuento, siendo mérito de los guionistas: Ranald MacDougall y Ben
Maddow. Nuestro protagonista pide a su hermano que le busque esposa en los
EE.UU. cansándose por poderes con la elegida. Al llegar a la plantación,
Leiningen descubre que su esposa ya estuvo casada, cuestión que él no perdona,
pues “debe ser el primero en todo”. Se nos representa a un autoritario hombre
hecho a sí mismo, que no se detiene ante ningún reto, justo y estricto, sobre
todo consigo mismo. Su esposa es culta, inteligente, sofisticada, brillante,
pero no pero ello menos tenaz que su marido. Entablan una tensa relación de
admiración, con una fuerte tensión sexual no resuelta que va mutando en
enamoramiento. El magnífico guion da pie a continuos lucimientos de la pareja
de actores, a pesar de las limitaciones interpretativas de Heston. El clímax de
la relación se alcanza cuando ella decide quedarse y afrontar el peligro de la
invasión de las hormigas, junto a su marido, gesto que impresiona definitivamente
a éste y a los nativos de la plantación.
En resumen una magnífica película
de aventuras, sobre la que el tiempo parece no pasar.
Los setentas, o cuando los hippies se hicieron mayores.
La sociedad norteamericana recibe
varios varapalos en la década de los años setenta, por un lado su derrota sin
paliativos en la guerra de Vietnam, por otro el estallido de la crisis del
petróleo caracterizada por una profunda crisis económica iniciada por el alza
sostenida en el tiempo de los precios del petróleo que abarca desde 1973 hasta
principios de los ochentas y por otro el Watergate,
en 1974, que obligó a dimitir al presidente Nixon. Sin duda acontecimientos que
atacan frontalmente a Theamerican way of life modificándolo hasta
volverlo irreconocible al final de esa década. Tiempos de convulsos cambios en
la sociedad americana: liberación de la mujer y de las minorías étnicas.
La evolución natural de las
películas de Serie B de los años cincuenta se transforma en los setentas en
películas que nunca se estrenaran en el cine, que son concebidas para ser
emitidas en televisión: los telefilms. En los ochentas con la proliferación de
los reproductores caseros de video, la categoría evolucionara a películas
concebidas para distribuirse directamente en video.
SUCESOS EN LA CUARTA FASE
Tenemos que esperar hasta 1974
para encontrar la magistral Sucesos en
la cuarta fase (Phase Four) dirigida
por Saul Bass siendo esta su única película como director, aunque si filmó
algunos cortos de ciencia ficción como por ejemplo, Quest (1983)[11].
Sin embargo donde destacó fue como cartelista de Hollywood, siendo el autor de
la mayoría de carteles de los films americanos de Alfred Hitchcock.
Esta película, al igual que Encuentros en la tercera Fase (Close Encounters of The Thrird Kind,
1977, guion y dirección de Stephen
Spielberg) utiliza la categorización elaborada por el ufólogo Josef Hynek[12]
en 1972 para clasificar los encuentros
(close encounters) con Ovnis. Hynek
crea una escala del 1 al 4[13].
El primer tipo son los avistamientos de Ovnis en el cielo, los del segundo tipo
son aquellos con evidencias de aterrizaje del Ovni, los del tercer tipo son los
avistamientos de alienígenas, los del cuarto tipo, como en la película que nos
ocupa, implica que voluntaria o forzadamente los humanos entran en el Ovni.
Sucesos en la cuarta fase narra el descubrimiento y estudio
científico de unas hormigas aparecidas en Arizona que supuestamente son las
responsables del ataque a un poblado humano cercano a unos magníficos
hormigueros. Película de bajo presupuesto, narrada con una parsimonia propia de
los setenta, de hecho comparte tempo y estilo con La amenaza de Andrómeda[14]
donde la propia ciencia y sus gadgets son coprotagonistas de ambos films. Pero
sin duda las estrellas son las hormigas, tratadas con mimo y esmero, muchas
secuencias son un puro documental. Entre los dos científicos humanos enviados
para su estudio y las hormigas, se entabla una relación a veces de mutuo
estudio con comunicación basada en las matemáticas, otras veces de mutuo
respeto y finalmente de mortal enfrentamiento. Los humanos atacan su hormiguero
para estimular a las pasivas y contemplativas hormigas. La reacción llega y las
hormigas atacan las pocas casas humanas que quedan y el laboratorio científico instalado
junto a los monumentales hormigueros. La única superviviente humana, una
quinceañera, se une a los científicos huyendo de la destrucción fórmica. Los
científicos cuentan con algún veneno y su inteligencia como únicas defensas.
Tras lanzar el veneno contra las hormigas asaltantes estas caen fulminadas. Las
hormigas hacen llegar el mortal veneno a su reina, a través de obreras suicidas
que van acercando en breves postas mortales el veneno por el interior del
hormiguero, hasta que finalmente consiguen que la reina lo sintetice y cree una
nueva generación de soldados inmunes. No sólo son estas las mejores imágenes de
la película sino una impresionante declaración de intenciones: el
enfrentamiento de dos concepciones de sociedades, la colectiva de las hormigas y
la humana basada en la individualidad de sus especímenes. Este enfrentamiento, que
genera admiración y rechazo es la base de cientos de obras de ciencia ficción,
que narran el primero encuentro humano con alienígenas. De hecho, estas
hormigas que nos ocupan podrían ser perfectamente alienígenas como el final del
film nos sugiere. Tras esta escena épica, la película se precipita en una loca
destrucción mutua y que finaliza con el intento desesperado, del último
científico superviviente de destruir la reina en el centro de su propio
hormiguero. Al ser hija de su tiempo, el final de la película es sorprendente:
el científico fracasa, pero las hormigas le perdonan la vida. Es por tanto en
el intento de destruir la reina, cuando se produce el encuentro cercano en la
cuarta fase, sugiriendo el título de la película que el hormiguero, de hecho,
es una nave espacial; vamos un Ovni. Sin duda eran otros tiempos, con otros
valores y otros mensajes muy distintos a los actuales, dirigidos a un tipo de
público, que ya no va a los cines pero si lo hacía en 1974.
Phase IV Trailer (1974) Saul Bass Director Feature Film - HD Classic Trailers
Y como si de los monarcas
españoles de la Casa de Austria se tratase, aquí acaban los films “mayores”
sobre hormigas, dando paso a los “menores”:
El IMPERIO DE LAS HORMIGAS
El imperio de las hormigas (H. G. Wells’ Empire of theAnts, 1977) dirigida por Bert I. Gordon (especializado en dirigir Monster Movies), es una de esas pocas veces que hay que darle la
razón al doblador: esta película no se parece en nada (excepto que aparecen hormigas)
al cuento H. G. Wells El imperio de las
hormigas (Empire of The Ants,
1905)[15]. En el cuento, (ubicado a principios del
siglo pasado) un cañonero brasileño recibe instrucciones de acabar con una
marabunta poco usual; las hormigas se han asentado permanentemente en los
poblados humanos conquistados en el río. Establecido el contacto, se vislumbra
la existencias de unas curiosas hormigas de unos cinco centímetros, que usando
herramientas comandan a las hormigas normales en comportamientos tácticos de
combate impropios de las hormigas. En este escenario de aislamiento selvático
Wells especula con la posibilidad de una evolución de las hormigas en paralelo
a los humanos. Wells es pesimista; dada la ferocidad y fertilidad de las
hormigas cree que acabarán derrotando a los humanos.
Sin embargo la película está ambientada a
finales de los setenta, en plena crisis del petróleo. Este ambiente de crisis
económica se palpa perfectamente en la película recreada en esa época en una
costa norteamericana (podría ser Luisiana). Frente a la costa se están lanzando
al mar de forma definitiva desechos radiactivos, pero desgraciadamente un bidón llega roto a la playa vertiendo su contenido, para
que unas hormigas se impregnen de la sustancia radioactiva, lo que les permitirá
mutar, aumentado en tamaño e inteligencia. Previamente a estas escenas el film
arrancó con un documental donde se informa a los expectores, que las hormigas
se caracterizan por el uso de feromonas para transmitir órdenes de obligado
cumplimiento.
El telefilm tiene como principal activo a su
protagonista, la neumática Joan Collins en el papel de una agresiva empresaria
inmobiliaria. Empresaria que está perpetrando un fraude: vender parcelas de un exclusivo
centro residencial que aparentemente ha iniciado su construcción, sin estarlo
realmente. Para cerrar las ventas se traslada con sus potenciales clientes a
dicha zona. Alquila el yate de un capitán en horas bajas y recorre el lugar con
sus invitados. Los guionistas; el propio director y Jack Turley, crean un
variopinto grupo de personajes donde representar todo tipo de comportamiento coetáneos
a la época; viejos caraduras gorrones, despreocupados gigolós (actualmente se
considerarían violadores), proletarios castigados por la crisis, aparentes
triunfadores pero que realmente son cobardes acomplejados. Lo cierto es que el
film fracasa allí donde Them! triunfa
magistralmente: en generar suspense. Ni las relaciones humanas narradas tiene
credibilidad, ni interés y tampoco la presentación de las hormigas genera
suspense. Gordon intenta copiar a otro
Gordon, en este caso Douglas (el director de Them!) y nos muestras planos subjetivos desde la perspectiva de las
hormigas, para ello divide la imagen en 8 o 9 círculos (sin llegar a
superponerse), que repliquen la vista facetada de las hormigas, mientras emiten
el ruidito característico que toda hormiga mutada, que se precie, debe emitir.
Finalmente el grupo de especuladores inmobiliarios se encuentra con las mutadas
hormigas, que igualan en altura a los humanos, iniciándose las subsiguientes carreras
y consabida cacería de humanos. Los guionistas imparten justicia divina dando
muerte a aquellos personajes moralmente reprobables, haciéndolos padecer en
función de su pecado. Los efectos especiales son lamentables, se recurre a
grabar hormigas en sus menesteres diario (por cierto de varias especies
distintas) y gracias al montaje, se les hacer coincidir con los personajes
actuando en un mismo fotograma. El truco es más que evidente pues no se
respetan ni el espacio, ni las proporciones. Para las escenas en que las
hormigas dan muerte a los humanos se construyó medio cuerpo de hormiga, como en
Them!, pero al ser más pequeñas debe
ser el propio actor el que se aferre a la hormiga para darle movimiento, en su
lucha mortal. El grupo se reduce drásticamente y se inicia una persecución
final rio abajo… y de repente llegan a una pequeña ciudad. Y es como si
empezara otra película, aparentemente se han salvado, pero empiezan a sospechar
que algo no va bien, ante la manifiesta imposibilidad de comunicarse con el
exterior. Curiosamente ahora sí, se genera suspense creciente hasta que se
descubre que las hormigas controlan a los humanos a través de un baño semanal
de feromonas que la reina brinda a los siervos humanos. La misión de los
esclavos es producir azúcar para las hormigas. De una forma chapucera, pues la
reina está sin más protección que dos policías, los protagonistas logran herir
a la reina y huir. La reina herida da la orden de destruir a todos los humanos…
lo que acaba liberándolos del hechizo feromático
y generando una matanza. En la huida final, la malísima estafadora inmobiliaria
encarnada por Joan Collins muere (¡por fin!). Un oportuno camión cisterna es
usado como excepcional bomba (¿un precedente para los atentados del 11S?) contra la refinería que hace las veces de
hormiguero… efecto especial que no están mal del todo. La normalidad y
moralidad se reestablece: los únicos supervivientes son los humanos moralmente
intachables: el capitán maduro, el gigolo bueno[16] y la bella-tonta- soltera pura reina del
chillido.
En el mismo año 1977, se estrena el telefilm Intrusosletales, que también se puede encontrar con el título de Hormigas, (It
happened at Lakewood Manor ( también distribuida como Ants!), 1977) dirigida por Robert Scheerer, habitual director de capítulos de series de TV como Vacaciones en el mar, Fama e incluso Star Trek la nueva generación. Un proyecto menos ambicioso, pero
más conseguido que la anterior película.
Un
desaprensivo ejecutivo pretende aprovechar la revalorización de los hoteles que
la legalización del juego va a ocasionar en la zona. Para ello insta a la
propietaria del antiguo, pero coqueto, hotel Lakewood Mano a su venta. El hotel
ha iniciado una ampliación y renovación de sus instalaciones. Serán estas obras
las que perturben la paz del hormiguero. El argumento se complementa con
historia humanas pergeñadas por Guerdon Trueblood (guionista habitual de
telefilms), donde destacan personajes femeninos rompedores para su tiempo: joven
sexualmente proactiva e independiente, madre divorciada que sale adelante con
su descendencia, ejecutiva agresiva que compite con su compañero (aunque acabe
seducida por él), propietarias de hotel, una funcionaria pública resolutiva. Aunque
el papel protagonista lo encarne un hombre de acción, el capataz de la obra,
interpretado por Robert Foxworth. La película consigue mantener la atención y
generar cierto suspense. El espectador sabe que las hormigas son las
responsables del ataque a los humanos, pero los protagonistas no, iniciándose
la búsqueda de una explicación. Mientras tanto continúan los ataques. Aunque el
capataz sospecha de las hormigas no queda establecida su autoría porque
curiosamente, estas no atacan siempre que pueden. Fruto de la frustración el capataz
ataca con una retroexcavadora el hormiguero, simultáneamente la funcionaria
pública hace analizar las hormigas y gracias a eso se descubre su culpabilidad
en los ataques. La oportuna reproducción de un video documental sobre hormigas
nos informa, que la continua contaminación de su entorno las ha forzado a
adaptarse: asimilando estas sustancias perniciosas que liberan en el interior
de sus víctimas a través de la mordedura de sus mandíbulas. Estas sustancias ponzoñosas
explican los extraños síntomas de los primeros atacados. Las hormigas se han
vuelto más territoriales repeliendo duramente cualquier ataque a su hormiguero,
pero curiosamente sólo atacan a seres mayores que ellas cuando estiman que son
suficientes en número para vencer al intruso. El ataque al hormiguero por parte
del capataz desencadena una ofensiva total de las hormigas que toman el hotel
planta por planta, obligando a los supervivientes a grandes peripecias para
escapar. Las autoridades cercan el hotel con un foso ardiente de gasolina para
contenerlas, mientras realizan distintos intentos de rescate de los acosados
supervivientes del hotel. No se ha escatimado en medios mecánicos y las escenas
de los distintos rescates no desmerecen la comparación con cualquier película
de acción. Las mejores escenas se producen cuando finalmente la pareja de
protagonistas deben soportar que las hormigas se desplacen sobre sus cuerpos
sin moverse, evitando así ser atacados, mientras esperan la llegada de los
refuerzos que finalmente les rescata. Previamente al rescate final, el agresivo
ejecutivo ha recibido su justo castigo moral al tener que lanzarse al vacío huyendo de las hormigas,
pues no fue capaz de permanecer inmóvil mientras las hormigas se paseaban sobre
su cuerpo. Curiosamente las autoridades creen que el ataque con la excavadora que
realizó el capataz, acabó efectivamente con la reina del hormiguero (sic).
Los
efectos especiales de las hormigas son correctos. Alternan primeros planos de
un grupo de hormigas en sus quehaceres ordinarios, con primerísimos planos de
un grupo de ellas sobre una porción de cuerpo humano: un pie, una mano, el
pecho… con planos de medio cuerpo de los protagonistas con algunas hormigas
sobre su cuerpo (igual que en Cuando
ruge la marabunta, 23 años antes) además de manchas que imitan hormigas y
alguna hormiga añadida en el montaje que deambula por lugares “incomodos” para
los actores. La invasión de las hormigas del hotel es lo menos conseguido, pues
en los planos generales hacen pasar manchas en las paredes por hormigas.
SE ACABÓ LA FIESTA, LA LARGA
TRAVESÍA POR EL DESIERTO.
Nada o casi nada queda, tras la década de los setenta, para el cine de
hormigas. Cabe destacar únicamente la primera película de animación
completamente realizada por ordenador: Antz(Hormigaz, 1998) dirigida por Eric Darnell y Tim Johnson, una fábula que
narra la vida de una hormiga obrera con mayores aspiraciones y que se rebela a
su destino. Excusa que permite criticar tanto la alienación que produce el colectivismo
como al individualismo. En este contexto el general de las hormigas planea
derrocar a la reina y exterminar a las hormigas obreras, lo que convierte la
película en un alegato contra los totalitarismos ya sean comunistas o
fascistas. Nuestra pequeña protagonista deviene en pieza fundamental del
fracaso del golpe de estado y de la posterior democratización de la vida del
hormiguero.
Y nada más hasta 2007. El 11 de Septiembre de 2001 (el 11S) se producen los ataque suicidas de los
terroristas de Al Qaeda contra el Pentágono y las Torres Gemelas en los EE.UU.
que consiguieron estrellar varios aviones, que previamente habían secuestrado.
Estos atentados han modificado el orden internacional mundial y sin duda alguna
los temores de la sociedad norteamericana.
Estos nuevos temores explican una nueva variante del tradicional Monster
Movies: bichos en los aviones. Destaca Serpientesen el avión (Snakes on a Plane, 2006) dirigida por David R. Ellis.
La siguiente y última película intenta aprovechar este filón pero con lamentables
resultados.
HORMIGAS ASESINAS
Hormigas Asesinas (Destination: Infectation, 2007 en
DVD también se comercializó como Swarm o Deadly Swarm) telefilm
canadiense dirigido por George Mendeluk (especializado en telefilms). Una reina
de hormiga toro y sus obreras acaban introduciéndose en un avión comercial que
realiza el trayecto de Barranquilla (Colombia) a Miami. La única explicación
que la guionista Mary Weinstein nos da de esta bizarra premisa es a través de
un pasajero aquejado de una extraña intoxicación, que en pleno vuelo muere y de
su cuerpo sale un mar de hormigas que rápidamente desaparecen, colándose por
las rendijas, hacia las entrañas del avión. Establecen su hormiguero en el compartimento
de carga, pero les encantan los cables eléctricos y tuberías de conducción del
fuel. El protagonismo humano lo compone la doctora entomóloga Carrie Ross
(interpretada por Jessalyn Gilsing) y el Marshall del avión (obligatorio en los
vuelos norteamericanos tras el 11S) Ethan Hart (interpretado por Antonio Sabato Jr) que rápidamente entablan algo más que amistad. De vez en cuando y sin
motivo aparente un grupo de hormigas frenéticas se lanzan a través de los
conductos del aire sobre algún pasajero o tripulante, incluido el capitán. La
doctora y el Marshall inician la búsqueda del hormiguero y de paso intentan restablecer
el control de los pilotos sobre el carburante, a pesar de la fuga que han
provocada las hormigas. Todas las autoridades aeroportuarias de la zona cierran
su espacio aéreo en cuanto saben que el avión está infectado con hormigas toro.
Finalmente se le permite el aterrizaje en un apartado aeropuerto militar
norteamericano. Ante el riesgo de propagación de las hormigas toros en suelo patrio,
las autoridades americanas deciden destruir el avión, una vez se encuentre en
tierra para garantizar la total destrucción de las hormigas, lo que supondrá la
muerte de los 44 pasajeros del avión. Mientras tanto, nuestra pareja de
protagonistas consiguen restablecer el control de los pilotos sobre el
carburante, lo que permite al avión llegar al aeropuerto militar asignado, e
incluso les ha dado tiempo a intimar, a pesar de estar rodeados de hormigas en
todo momento. A todo esto una alta funcionaria
americana con escrúpulos alerta a la televisión de lo que está pasando
con el avión, cuestión que salvará la vida de los pasajeros, pues cuando los
soldados estaban a punto de disparar sus bazucas sobre el avión llegan las
cámaras. Tras la evacuación del pasaje la doctora destruye el avión lanzando
una bengala que prende en el carburante derramado, destruyendo a las hormigas. Sin embargo el
telefilm acaba mostrando a la superviviente reina… afortunadamente no se ha perpetrado
ninguna continuación, que esa imagen final promete.
Los pobrísimos efectos especiales de las hormigas se concentran en el
consabido primerísimo plano de un grupo de hormigas en sus labores domésticas, alternándolos
con planos medios del actor que está siendo atacado por las hormigas. Hormigas
que son añadidas al fotograma infográficamente.
IT CAME FROM THE DESERT
Y para acabar una última película
de bajísimo presupuesto, que si se llega a rodar, y todo va bien, no se
estrenaría hasta 2016. Por la red ya circula un tráiler: It came from the Desert, basado en el famoso juego de aventura
gráfica para el ordenador Amiga
desarrollado en 1989. Este juego narra la lucha del geólogo Greg Bradley que
tras la caída de un meteorito en 1951, en pleno desierto americano, se debe
enfrentar a un ejército de hormigas gigantes… demasiados parecidos con La humanidad en peligro (1954) para ser
mera coincidencia.
A MODO DE CONCLUSIÓN
Parecía prometedor hablar de
películas de hormigas, pero el filón se acaba rápidamente tras las tres
primeras. Algo sorpresivo si lo comparamos, por ejemplo, con las películas de
arañas ¿a qué se debe? Probablemente porque las hormigas realmente no nos
aterran, no en vano en nuestro subconsciente colectivo occidental las
identificamos con la laboriosidad y son el contraejemplo del dolce far niente de la cigarra. Quizás
la desaparición de The american way of
life precipitó la desaparición de sus enemigas, las hormigas mutantes. O quizás
el testigo dejado por las hormigas haya sido recogido por otro tipo de monstruo
social jerarquizado: ¿los Borg de Star
TreK? ¿Los propios Aliens? ¿los zombis?
El universo de las hormigas puede
y debe dar mucho más juego en el cine fantástico, hay buenas historias ya
escritas[17] y
cientos por escribir… seguro que volveremos a aterrarnos cuando escuchemos su
ruidito característico mientras nos observan agazapadas … esperando una nueva
oportunidad.
by PacoMan
[1]
Formalmente la primera derrota se produce el 21 de Abril de 1961 cuando fracasa
la invasión de Bahía Cochinos en Cuba, contra el régimen comunista de Fidel
Castro reconocida el 24 de Abril de 1961 por el presidente Kennedy con su ya
famoso: “Dice un viejo aforismo que la victoria tiene cien padres y la derrota
es huérfana”.
[2]
Esa pequeña joya que es Matinee
(1993, Joe Dante) captura, sin duda alguna el ambiente de aquellos días y como
se proyectaban este tipo de películas en sesiones matutinas de los sábados en
los cines americanos.
[3]
Eran otros tiempos y ya se sabe: “las hormigas no saben nadar” y por eso tardan
8 años en llegar.
[4]
Este es el primer film de monstruos radiactivos El monstruo de tiempos remotos (The
Beast from 20.000 Fathoms) de 1953, basado “lejanamente” en un cuento de
Ray Bradbury, cuyos magistrales efectos especiales creó Ray Harryhaussen con la
técnica del Stop-Motion. Para conocer más de los Rays: http://grupolipo.blogspot.com.es/2014/02/bradbury-y-harruhausen-dos-rays-y-sus.html
[5]
Uno de ellos un jovencísimo sargento, un mínimo papel no acreditado, que no era
otro que Leonard Nimoy, el futuro Señor Spock el oficial científico de la
Enterprise.
[6]
Ejemplo arquetípico de Buen Doctor tanta veces visualizado, pero en su reverso
tenebroso: el Mad Doctor.
[7] Curiosamente ninguna otra película aparecen
hormigas usando su aguijón (si bien es cierto que no todas tienes) inyectando
ácido fórmico. Lo cual no deja de producirme cierta perplejidad.
[8]
El encauzamiento del rio Los Ángeles es de los más filmados del mundo,
memorables son sus escenas en: Grease
(1978, dirigida por Randal Kleiser ) y Terminator
2: el juicio final (Terminator 2:
Judgment day 1991, dirigida por James Cameron).
[9]
Este cuento fue su mayor éxito, aunque también publicó bajo el pseudónimo
Stefan Sorel. El cuento fue traducido al español en dos ocasiones y publicado
en tres ocasiones en antología de terror. En 1948 se realizó una adaptación
radiofónica, con William Conrad como Leiningen, este mismo actor interpreta al
comisionado brasileño en la película.
[10]
En realidad la marabunta u hormigas legionarias no ataca a animales grandes,
pero en términos generales el cuento y la película son muy respetuosa con lo
que se conocía de este interesante fenómeno, que no sólo se da en algunos tipos
de hormigas… y que ha dado mucho “juego” en la Ciencia Ficción, claro ejemplo
de ello son los Necroferos (Necromongers) de Las crónicas de Riddick (The
Chronicles of Riddick, 2004) dirigida por David Twohy.
[11]
Que codirigió con su esposa, siendo la adaptación cinematográfica del cuento Hielo y Fuego de Ray Bradbury.
[12]
El propio Hynek hace un cameo en la película de Spielberg.
[13] Existe un quinto tipo de encuentros pero fue creado posteriormente por Steven Greer.
[14](The Andromeda Strain, 1974)
dirigida por el propio escritor de la novela del mismo nombre: Michael
Crichton.
[15]
Publicado por primera vez en The Strand
Magazine, ha sido traducido dos veces al castellano, la primera en 1938 por
Alfonso Hernández Catá con el título: El
reino de las hormigas y en 2002 por Rafael Santervás bajo el título: El imperio de las hormigas.
[16]Que la necesidad obligó a “prostituirse”
siendo el concubino de la pérfida Joan Collins
[17]
Por ejemplo la novela Historia de una
Hormiga de Pedro Gálvez Ruiz publicada por primera vez en 1978 por la
editorial Debate y reeditada por Ultramar en 1983 bajo el título La hormiga. El francés Bernard Werber
en 1991 inició la publicación de su exitosa trilogía sobre hormigas,
desgraciadamente sólo se han traducido las dos primeras entregas en Plaza &
Janes.