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miércoles, 2 de noviembre de 2022

Juan Goytisolo:Los mapas antiguos no se regían por el norte cardinal, sino por el Oriente. Por eso orientarse significa lo que significa..

  
FOTO JAVIER LIZÓN / EFE



| 19 de Marzo, 2012
 
 

0. La palabra voladora. Los caraqueños que no se acercaron a escuchar a Juan Goytisolo un jueves en la noche quizás tendrían una excusa poderosa. Fue una lástima que tantos se perdieran la aparición de términos como “cleptocracia”, enterarse de que muchos árabes le van al Barcelona, saber que en Egipto aún se duerme entre muertos, oír de viva voz a un hombre que le dijo que no a Gaddafi, compartir la vez que no quiso salir en una foto con Arafat, saber que se negó dos veces a ir al Irak de Saddam Hussein y hasta aprender cómo se dice “hipócritas” en árabe.

Ante esos que suelen tratar el “asunto” árabe como una sola cosa, un escritor que ha vivido en casi todos sus paisajes posibles demarcaba claramente lo importante que es atender la singularidad, la diferencia, el contraste.

Es la ventaja que da tener respeto por las millas recorridas.

Goytisolo es un posible Ibn Battuta, aquel trotamundos del Islam nacido en 1304. Durante más de dos décadas recorrió Oriente y todos esos viajes fueron registrados por Ibn Yuzayy en la Rihla de Ibn Battuta. Todo cuanto se sabe de Battuta es gracias a este largo relato. Su vida es su leyenda y así se desplaza hasta territorios de lo fantástico que nos hacen creer que así eran las naciones del Islam de entonces. Sus viajes sumaron más leguas que los de Marco Polo.





Creo que el homenaje más hermoso al viajero árabe es otro: el aeropuerto internacional de Tánger se llama Ibn Battuta.

Las postales que se venden en las tiendas de los aeropuertos no reflexionan. Sólo acompañan a aquellos ausentes y a sus excusas, tomando un paisaje y repasándolo de nuevo.

La vida escrita de un viajero es una línea sobre otra.

El Prat, en Barcelona, podría llamarse “Aeropuerto Internacional Juan Goytisolo”.

1. El volumen de la verdad. Nada hace mejor la verdad que aparecer. “Si la información es un poder, la ausencia de información es un poder mucho mayor”, dice Juan Goytisolo en el segundo tercio de su no-conferencia en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. El aforo no está tan lleno como merece la frase. A estas alturas nos ha hablado de Argelia, Egipto, Irán, Siria, Túnez, Yemen, Israel, Palestina, Irak, Libia

Se enteró de que Ibn Khaldoun ha sido traducido en Venezuela y subraya que eso lo alegra. “En España es un completo desconocido”. Pero Goytisolo no se deja llevar por impresiones inmediatas. Ha aprendido en su biografía –porque su vida es más que ese enorme periplo árabe– que la duda es una enseña eficaz. Y lo contagia cuando escribe. Cuando habla. Cuando calla. Nada hace mejor la palabra que ausentarse. “Si la información es un poder, la ausencia de información es un poder mucho mayor”, repite Goytisolo en el último tercio de su no-conferencia en Caracas.

Para todos nosotros, la Primavera Árabe se convirtió en una realidad cercana. Virtual, pero cercana. Todos los perfiles de Facebook y las cuentas de Twitter tenían alguna manera de anudarse a ese fenómeno y, al mismo tiempo, cada quien empezó a animarse a soltar en la red imágenes y palabras capaces de denunciar la injusticia que tuvieran más a la mano.

Pero la distancia cultural era otra cosa, algo más grande que los nexos invisibles con CNN y Al Jazzerah. Un asunto casi infranqueable.

2. El “asunto” árabe. Goytisolo ya no es un europeo insolándose en lo exótico de un paisaje ajeno, sino el intérprete necesario. Goytisolo ya no es el autor de España y los españoles, sino el primer teléfono que levantan los editores que quieren saber “de qué van ahora los árabes”. Goytisolo es más que un conferencista: es el referente real, gestionado por sí mismo, para esta parte del planeta donde la palabra empeñada necesita de la palabra escrita para ser legítima.

Eso le permite advertirnos que “en el mundo árabe, lo que descubrirán en un país no les sirve para otro. Es un patchwork, una colcha de retazos, un diagrama”. Su primera visita a Argelia fue en 1963, en el primer aniversario de la Independencia Argelina, donde empezó a sedimentar la experiencia que lleva a los escritores a articular enunciados infinitos con el tiempo: “La democracia es un camino largo, difícil y sembrado de trampas”.

Goytisolo nos recuerda que en Argelia se estaba ante el cambio de un modelo nacionalista, como los de Egipto, Irak y Siria, por una dictadura cuya otra opción era un Islamismo radical. “Argelia quería desafrancesarse sin entender que un país es una suma de las culturas que lo han conformado. Quisieron estimular el árabe clásico: el nivel del francés bajó, el del árabe no subió y el Islamismo radical se transformó en una guerra que no era una guerra civil, sino una guerra contra los civiles”.

En la extrema violencia los culpables ejercen sin rostro. Nos cuenta de una mujer a la que le habían matado su marido, pero ella no sabía decir ni quién lo había matado ni por qué. “Durante ese tiempo, la Asociación de Escritores de Lengua Árabe fue muy amable conmigo. No me afeité en todos esos días en los cuales nunca me crucé con europeos, porque los mataban”.

3. Alrededor de la media luna. Túnez. Lo visité en dos ocasiones”. Recuerda a Habib Bourguiba, muerto el año 2000 y presidente durante tres décadas, entre 1957 y 1987, cuando fue derrocado por Zine El Abidine Ben Alí. Túnez, ese país que “no importaba mucho durante el protectorado francés” por no tener la riqueza de otras naciones y que tenía quizás la mejor situación de la mujer en la sociedad de todos los países árabes, también hasta que “el golpe militar de Ben Alí se convirtió en una dictadura y luego en una cleptocracia”. Y el término “cleptocracia” se convierte en otro nexo cercano. Virtual, pero cercano.
“Escribí algo poco amable sobre Ben Alí”, dice Goytisolo sin necesitar aclarar que la escritura en contra del poder es una dinámica natural. “Iba a dictar una conferencia, donde hablaría algo a propósito de los cuatro califas justos”. Según los sunníes, los cuatro primeros califas del mundo islámico constituyeron una edad de oro y de justicia, un período que no ha podido ser igualado. “Yendo a la conferencia me di cuenta de que me seguían dos individuos. Era casi ridículo, pues volteaba y los veía disimular. Incluso los invité a tomar el café. No aceptaron”. La conferencia iba a dictársela a líderes de oposición, una docena quizás. Le alegró ver que había venido más gente hasta que le aclararon que el resto del auditorio eran policías de civil.

Un estado paranoico, nervioso.

Quienes llegan al poder con la resolución de las armas pocas veces son depuestos por la inteligencia, pero siempre la vigilan.

En un exceso de mi parte, me pregunto si a tantas butacas vacías no le vendrían bien algunos policías de civil.

4. Libia, la incómoda. “Libia. Libia… conocía a gente que había estado allí”. La distancia es una estrategia de las ideas. “El cónsul de España una vez fue llamado porque un español estaba detenido, acusado de intento de violación en la Plaza Verde. Era absurdo. ‘¿Qué hiciste?’, le preguntó. ‘Le guiñé un ojo’. La mujer era de la Guardia Femenina de Gadaffi y quiso mostrar su poder”. La única manera de salir del entuerto era que el acusado declarara que era homosexual y que en ese guiño no había el más mínimo deseo. Así era Trípoli.

En una ocasión lo llamaron para felicitarlo por un premio que había ganado. Hay egos que no tienen resquicios. Preguntó y preguntó hasta dar con lo que sospechaba: rechazó un premio gordo al enterarse que era pagado por la Fundación Gadaffi. “Tuve el apoyo de todos los escritores, quienes me hicieron saber que era quizás el primero en haberle dicho que no”.

Libia y Marruecos firmaron un acuerdo en 1984 que establecía una unión entre ambas naciones, que fue roto por el rey Hassan II durante los conflictos recientes. “Durante los años de la unión con Marruecos, no encontré a alguien que no volviera horrorizado por la segregación. El particular humor marroquí tenía un chiste que decía que se hacía un concurso: el primer premio era tres días en Libia; el segundo era diez días; el tercer premio un mes”. Todo el auditorio reía cuando la palabra apareció: crímenes. Buena parte del público tenía la guarda baja y dejó de reír de un solo golpe. Así es el numen: una palabra basta. “Todos conocemos los crímenes cometidos por el señor Gadaffi, un hombre recibido con honores en Europa y capaz de gritar ‘Matad a las ratas. Yo soy la República Popular’. No derramé ninguna lágrima cuando…”

5. Ciudades de los muertos. “Empecé a ir a Egipto desde joven y lo conozco prácticamente todo”. Arafa, ese cementerio habitado del cual ya ha escrito donde la gente lleva su cotidianidad entre los mausoleos y visitar a los muertos incluye pasar el fin de semana junto a las tumbas. “Tuve que dormir en un cementerio, algo que fue como una cura psicoanalítica, aunque allí estén enterrados los grandes poetas”. El auditorio ríe de nuevo, pero con más cuidado. Pronto hablará de Mubarak.

“Allí pude ver que la pobreza de los barrios de El Cairo es inhumana. Volví en 2008. Pensé que habría mejoras, pero la situación había empeorado. Los guardias de porra ganaban unos sesenta euros al mes. Quien ganara cien debía considerarse muy afortunado. La situación económica era inaguantable. Y entre las redes, los teléfonos móviles y Wikileaks… cuando me afirmaban que después de Siria se levantaría Argelia, yo les decía que sería Egipto”.

Entender al otro no consiste en adivinarlo a él, sino en prestarle suficiente atención como para poder adivinarse en él.

“Cuando los jóvenes estaban en la Plaza de Tahari manifestaban su descontento porque las elecciones se decantaron a favor de los Hermanos Musulmanes, pero además de segundos quedaron los salafistas. Los laicos habían quedado relegados”. En Egipto se habló de excesos como demoler el edificio de la radiodifusora por su forma fálica, temiendo que las mujeres se excitaran al verlo. Este tipo de tópicos alarmó a los coptos y a los sufíes. Pero los musulmanes mediaron. “Es obvio que el poder se decantará hacia ellos: estaban presentes, hacían…”.

Ahora el Concejo Militar Supremo, se ha instalado en el poder. “La dictadura es muy fácil. Basta con dar un golpe militar. Pero la democracia es un camino largo lleno de trampas. Miren España. El rey felón, Fernando VII. Derogación de la Constitución. Cortes Constituyentes. Primera República. La Restauración. El Golpe de Estado de Primo de Rivera. Segunda República. Guerra Civil y Franco. No hay que tener prisa: hay que educar a la población”.

El déficit educativo de los países árabes, señala, marca que el 48% de la población es analfabeta. “Los saudís invierten en mezquitas, no en escuelas ni universidades”. En Egipto las cosas no han seguido el curso que parecía que iban a tomar. “Pero no desespero. Hay una frase de Kant sobre la Revolución Francesa que dice que el año 93 no abolirá el año 89”.

6. La franja. Goytisolo hizo un seriado cultural de TV y uno de los temas fue la primera intifada. En árabe, esa palabra que tanto repetían las anclas de los noticieros a finales de los ochenta y principios de los noventa significa “levantar la cabeza”. Los miembros del equipo de técnicos del seriado, con Goytisolo a la cabeza, eran detenidos y expulsados de pueblos donde no les permitían filmar, pero cuando llegaban a esos poblados “incursionados” por los israelitas la gente se emocionaba. Sin embargo “sabíamos que afuera nos esperaban los israelitas”.

Es duro sospechar de quien está dispuesto a escucharte.

“Fuimos a parar a un cuartel. Ahí tuve un diálogo con un coronel que me preguntó ‘You are the Godfather of the group?’ y le respondí ‘Is not the mafia. Is a TV team”. No dijo cuándo sucedió, pero parecía ser antes de 1993. En ese año Yasir Arafat, líder de la Organización por la Liberación Palestina, reconoció el Estado de Israel en una carta a Isaac Rabin, el primer ministro israelí. Israel reconoció a la OLP como “representante legítimo del pueblo palestino” y así empezaron los Acuerdos de Oslo. “Yo pensaba que Eduard Said exageraba en su crítica, pero en efecto le habían dado un virreinato a la OLP. En el entorno de Arafat se construían villas lujosas en medio de chozas. Vino Palestina (Ni guerra ni paz) y le escribí a Said para darle la razón”.

La espada y la pared: “¿Política de Israel y Teocracia Saudí? No sé cuál de los dos es peor”.

Quizás esto ilustre mejor la posición de Goytisolo. “Volví con el Parlamento Internacional de Escritores. Arafat nos quería recibir. Manifesté mis reservas, pero el resto quería ir y fuimos. Le dije que lo saludaba no como presidente de Palestina sino como a un palestino más privado de libertad de movimiento. Él se extrañó. En el momento de tomar la foto, me hice a un lado manifestando alguna indisposición. Tuvo que tomarme de la mano y así me llevó hasta el grupo”.

Puesto en medio, con la duda como estrategia, escuchando antes de creer.

“No habrá paz hasta que no haya dos naciones. No se puede imponer una razón religiosa ante la política internacional”.

A favor de sus convicciones individuales, entendiendo la dimensión macro pero habitándola de un modo menor.

7. Mosaico ausente: Irak, Afganistán y Yemen (más brevísima pakistaní). “No conozco Irak. Fui invitado dos veces y no quise ir. No quería hacerme cómplice de una dictadura tan brutal como la de Sadam Hussein. Pero las invasiones americanas son ir de Guatemala a Guatepeor”. // “Nunca he estado en Afganistán, pero es el único país que los británicos no pudieron ocupar. Luego del fiasco que fue la URSS, estos de ahora saldrán con el rabo entre las piernas”. //  “Yemen es un país maravilloso. Pude ver la fragmentación en la zona norte, pero su arquitectura… hay casas de ocho pisos en medio del desierto. En un pueblo donde todos iban armados con kalashnikov me habían prevenido que raptaban a los turistas como negocio, pero sé dialogar. Les dije: ‘Soy del extremo occidente y allá hay un dicho que dice que la Fe es del Yemen y la Ciencia es del Yemen’. Nadie se metió conmigo”. // “Pakistán ya tuvo una presidenta y Francia no. Es algo para reflexionar, ¿no?”

8. El culto Irán y las cabezas de Siria. “Estuve en el periodo de apertura de Jatami. Me sorprendió verlos a todos leyendo. Chicas leyendo filosofía occidental y Simone de Beauvoir”.

El recuerdo de su estadía en Irán lleva a hablar de una rama del chiismo que, como siempre sufrieron el domino del poder y entienden que es fácil que el poderoso tienda a comportarse como un opresor, saben que mientras más fragmentado esté el Poder puede ser mejor utilizado. Justo el día antes, en Irán, el diputado Alí Motahari, ultraconservador islámico que se opone al presidente Mahmoud Ahmadinejad, conducía una suerte de interpelación en la cámara legisladora dirigida a la persona del mandatario. Es lo bueno de las ideas bien enunciadas: cada oyente se consigue los ejemplos en el bolsillo.

Pero hoy, a pesar del ruido iraní, el tema álgido es Siria. “En 1968 terminé de corregir Reivindicación del conde don Julián en Palmira”, dice Goytisolo trazando otra distancia. En esa época, en Siria ya gobernaba el Partido del Renacimiento Árabe Socialista bajo la figura de un estado de emergencia, pero aún no se había instaurado la hegemonía de la familia Assad. Aun así no tarda en afirmar que cuando la invasión de EE.UU. a Irak “ir a Siria era un alivio”.

En la llamada Mezquita de los Omeyas, en Damasco, dicen que está la cabeza de San Juan El Bautista, una figura reconocida por islamitas y cristianos. Allí, donde se resguarda la cabeza, estuvo un templo a Júpiter que, mucho antes, fue del dios sirio Hadad. “Allí están los hombres dándose fuertes golpes en el pecho. Los sunís, los chiís y los cristianos viviendo en paz, pero bajo una dictadura. Como en ningún otro lugar del mundo, imágenes de la Virgen María y escudos del Barca”

Dibuja un territorio en el cual las diferencias sostenidas durante siglos se supeditan a un poder enorme que impone sus caprichos desde el exceso, como las caderas de Salomé cuando la cabeza aún estaba unida al cuello de Juan El Bautista.

“Con treinta años de diferencia nada ha cambiado: se ha repetido una matanza como la de Hama en 1982”.

9. La Salomé de Homs, que estuvo en España y Sarajevo. “El peligro que hay ahora es que no hay una posibilidad militar de intervención exterior, como la que se hizo en Libia, que sabemos bien se hizo por razones poco santas”. La mención del extravío del presidente francés Nicolás Sarkozy se vio venir: “Francia tenía que lavar la vergüenza de aquellas vacaciones de su ministra, invitada por Mubarak y Ben Alí”.

Pero la no-intervención a veces…

Sarajevo es un ejemplo de la no-intervención. Salvo la ayuda a la República de México y URSS, la no-intervención en la Guerra Civil Española sólo ayudó a los franquistas. Ésa puede ser una forma de intervención más brutal”. Goytisolo se sorprende al ver en Sarajevo se repetía un grito que España había soltado décadas atrás: “Defiéndannos o dejen que nos defendamos”. Lo hace mientras fabula las memorias de un dictador apedreado por quienes antes lo besaban.

10. El viajero que escribe vs. Los hipócritas. Goytisolo tuvo noticia de un texto escrito por moriscos españoles que en el siglo XVI viajaban escondidos hasta La Meca. Llevó el material al Presidente del Consejo Europeo de Mezquitas, quien le dio el visto bueno. Tocaba emprender ahora con la embajada Saudí, quienes empezaron a darle largas al asunto. Goytisolo quería investigar los recorridos. “No me autorizaron porque no soy musulmán”. Entonces les recordó cómo durante un levantamiento de peregrinos chiís, junto a la piedra negra, llamaron a gendarmes franceses para que los apalearan. Y a ninguno de esos gendarmes se le plantearon problemas de conciencia.

Cerró la conversación diciéndoles “Munâfiq”, que es como los musulmanes llaman a los hipócritas.

En la mitad de nuestro encandilamiento, muchos se preguntaban qué vendría a decir Goytisolo, como si hubiera otra manera de saberlo que yendo a oírlo.

Pocos se acercaron.

Parte de los grandes aportes de Ibn Khaldoun, el autor que a Goytisolo sorprendió ver traducido en Venezuela, es haber instalado una noción de Historia, precursado la dinámica de los mercados e identificado un conflicto central en la relación ciudad versus desierto. No fue descubierto por Occidente sino mucho tiempo después.

En las más feroces polarizaciones de la historia del hombre, la única sensatez de Occidente ha estado en poner por escrito la experiencia para que se pueda volver a ella hasta que todo lo necesario alcance a coincidir con lo oportuno.

Goytisolo vino a decir que mucha gente en el mundo ha perdido el miedo a hablar. “Hay protestas todos los días y la gente planta cara. La semilla de la primavera árabe ha quedado ahí”, pero el lugar que ha conseguido para germinar no ha sido producto de una voz única, sino de colectivos en los cuales el rostro que lo identifica no está obligado a tener un solo nombre.

Antes de que el Mundo fuese redondo para todos, en los mapas las cosas no se regían por el norte cardinal, sino por el Oriente.

Por eso orientarse significa lo que significa.

(a Jorge Carrión)


Por Willy McKey 



Tomado de Prodavinci



 

lunes, 7 de diciembre de 2015

Démosle asilo a la libertad y la vida de Ashraf Fayadh





Estimados Amigos

Gracias a nuestro amigo Luis Alejandro Contreras nos enteramos de la horrible situación que vive en estos momentos el poeta palestino Ashraf Fayadh   que ha sido condenado a muerte en Arabia Saudita a causa de las ideas que expresa su poesía. Ya en este blog se ha tocado el caso de las injusticias que han sufrido los libres pensadores que osan expresarse de forma abierta en países totalitarios como por ejemplo:





El último acto de resistencia del director iraní Jafar Panahi



Y compartiendo con ustedes esta nota esperamos de alguna forma contribuir con la movilización internacional a favor de este escritor.



Pulsando sobre el siguiente hiperenlace podrán firmar una petición para la liberación de Ashraf Fayadh  :


FREE ASHRAF, POET FACING EXECUTION IN SAUDI ARABIA




A continuación podrán leer un texto del poeta palestino:



Asilo: estar en una cola. Que te den un trozo de pan. 

Estar de pie: algo que tu abuelo solía hacer sin saber por qué. 

La patria: una tarjeta para poner en tu billetera. 

Dinero: papeles que tienen imágenes de los líderes. 

La Foto: tu sustitución, a la espera de tu regreso. 

Y el regreso: una criatura mitológica… de los cuentos de tu abuela. Final de la primera lección.






Lean con preocupación la noticia a continuación.



Richard Montenegro


*******


Ashraf Fayadh: Palestinian poet sentenced to death in Saudi Arabia


  Condenado a muerte por su poesía apóstata





El poeta palestino Ashraf Fayadh ha sido condenado a muerte por un tribunal saudí, por renunciar al islam en sus libros. El tribunal anunció la decisión el martes y el escritor tiene ahora 30 días para apelar la sentencia. El libro Instructions Within, publicado en 2008 propaga, según la acusación, el ateísmo y los pensamientos destructivos en la sociedad. “Estoy en shock, pero era la decisión que esperaba, aunque no hice nada que merezca la pena de muerte”, dijo Fayadh al diario británico The Guardian.

Ashraf Fayadh fue detenido por primera vez en agosto de 2013, tras la denuncia de un lector, que afirmaba que su obra promovía el ateísmo. Salió en libertad bajo fianza el día después pero volvería a la cárcel el 28 de enero de 2014. La Mutaween, la policía religiosa saudí, le retiró el DNI y, en una primera sentencia, en mayo del año pasado, fue condenado a cuatro años de prisión y 800 latigazos. Después de recurrir, un nuevo juicio le sentenció a la pena de muerte.

“Durante año y medio siguieron intimidándole, diciendo que había nuevas pruebas”, cuenta la activista por los derechos humanos Mona Kareem, que lideró una petición para la liberación del poeta, firmada por varios nombres de la cultura saudí. “Condenamos los actos de intimidación hacia Ashraf Fayadh como parte de una campaña mayor, incitando al odio contra los escritores y utilizando el Islam para frenar la libertad de expresión”, se puede leer en la petición.

“Ni siquiera tuvo representación legal porque le retiraron su DNI al arrestarle en enero. Para el segundo juicio le cambiaron el juez y el fiscal. El nuevo juez ni habló con él”, denuncia Kareem.



LATIGAZOS

Sus amigos afirman que la verdadera razón de su detención es un vídeo hecho por Fayadh, donde se ve a la policía dando latigazos a un hombre en público. Denuncian también que fue increpado varias veces por fumar y llevar el pelo largo. “Me han acusado de ser ateo y propagar ideas destructivas en la sociedad pero el libro al que se refieren hablaba simplemente de mí experiencia como refugiado Palestino, sobre temas culturales y filosóficos. Pero los extremistas religiosos han considerado que eran ideas destructivas en contra de dios”, dice el poeta.
Para Mona Kareem, la condena también está relacionada con la discriminación que sufren los refugiados – o bidoon, apátridas- en el Golfo, estatuto que sigue teniendo Fayadh, aunque ya ha nacido en Arábia Saudí.

En el primer juicio, dos agentes de la policía declararon que Fayadh había blasfemado en público, promoviendo el ateísmo entre la gente joven y le acusaron de mantener relaciones con mujeres, enseñando algunas fotos de su móvil, como prueba. Fayahd negó la acusación diciendo, según los documentos del tribunal, que era “un musulmán fiel”.
Ashraf Fayadh, de 35 años, es uno de los lideres de la nueva escena artística saudí. Además de poeta ha sido curador de exposiciones en la Bienal de Venecia y en Jeddah y es también miembro de organización artística británico-saudí, Edge of Arabia.


Este caso se suma al de otros, como el bloguero Raif Badawi que está condenado a 10 años de prisión y 1.000 latigazos por insultar el Islam.




Tomado de El Español











Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.




07/02/2026

jueves, 3 de octubre de 2013

Fernando Báez,escritor venezolano: "Cualquiera que revise la corta historia de Internet verá que el 40% de su información ha sido desechada, borrada, alterada o intervenida".





 "Cualquiera que revise la corta historia de Internet verá que el 40% de su información ha sido desechada, borrada, alterada o intervenida". 

Entrevista al escritor venezolano Fernando Báez


Entrevista con Fernando Báez

4 de mayo, 2010

Tercera Información


Por Rubén G. Herrera




Historia universal de la destrucción de los libros (2004) es una de esas lecturas que cambian tu concepción de la historia, sociológica, antropológica, humanística, o simplemente del ser humano en el mundo, por la imposición arrasadora de esa lacra que es el pensamiento único, ese mal que invade la tierra como si hablásemos de una desertización autoimpuesta por la naturaleza.


Como excusa para arrancarle unas palabras a su autor, aprovechamos esa impotencia tras la lectura para retomar algunos aspectos abordados en el libro, y diversos enfoques de necesaria actualización. Este inmenso hombre borgiano de las letras decidió, o tal vez le vino encima, esta imposible tarea de defensa del texto escrito.


Además, ha sido recientemente el Día del Libro en España, y caprichosamente más que periodísticamente, quería hacer este particular homenaje a “las inmortales”.




- Usted cultiva la intrahistoria en su estado más puro: los libros perdidos.


Me ocupo de la destrucción cultural, en sus distintas formas: memoricidio, biblioclastia, etnocidio, aculturación, transculturación, iconoclastia. Se trata de expresiones de cómo se vulnera la institucionalidad de la memoria en la historia y personalmente siento mucho interés por las causas de este fenómeno y sus consecuencias. De los libros perdidos tengo un interés incluso desde mi infancia, pues fui víctima de una inundación que destruyó la biblioteca de mi pueblo natal en San Félix, Venezuela: mi primer recuerdo de libros son volúmenes que flotaban en las aguas del gigantesco río Orinoco para luego hundirse sin remedio.





- ¿Cabe éticamente distinguir la naturaleza destructiva del ser humano (no necesariamente vista como negativa, si no por ejemplo purificadora) con la destrucción funcionalizada e interesada de la verdad
?


Hay varios componentes en la agresión simbólica: la apropiación y conversión de cualquier símbolo de identidad que legitime el poder o la autoridad. Desde el paleolítico, el gesto más representativo era la destrucción del bastón de mando del jefe de un clan, la destrucción de sus ídolos y se mantuvo la idea de una violencia en la que se ponían todos los elementos de destrucción que posee el hombre al servicio de un proyecto cultural de subordinación e imposición. Aquí predomina una ética periférica: el único centro convalida sólo la dominación de los adversarios.


- ¿Cuánto tiempo le ha llevado la escritura de un libro de historia universal?


Han sido 10 años de ardua labor.


- ¿Cree que cualquier medio de comunicación libre debería ser consciente de que la destrucción (voluntaria, no natural) de la cultura es posible por activa y por pasiva, y que deberían actuar en consecuencia?


No sé si hay conciencia de este mal, porque lo coyuntural ha devorado lo necesario: nunca antes hubo tanto peligro como ahora de que el contenido de la libre comunicación pasara a manos de los nuevos instrumentos de destrucción que operan hasta niveles subliminales. Todos los días hay operarios de la amnesia que intentan convencernos de que estamos equivocados porque el pasado fue otro distinto del que conocimos. El memoricidio perfecto hoy es impecable, no deja rastros, se hace con el empuje transnacional de la espontaneidad y el evangelio de la comodidad y la autoridad.


- ¿Ha avanzado nuevos datos sobre el expolio cultural en Irak?


Por desgracia, sí. No hay presupuestos nacionales en Irak que contribuyan a la preservación del patrimonio cultural nacional, hay mucha desidia, luchas internas entre agrupaciones culturales, y presión de fundaciones privadas internacionales que intentan definir los proyectos y estrategias de formación del personal y de las instituciones. En el caso de los asentamientos arqueológicos, casi 100.000 en todo el país, siguen los saqueos y ha aumentado el tráfico ilícito de piezas antiguas que utilizan Kuwait para sacar los productos hacia EEUU y los mercados negros del arte. Los museos siguen en una situación de reapertura ocasional, con riesgos inconcebibles, además del número de funcionarios culturales y académicos asesinados.




- ¿Qué ha descubierto en los últimos años, que pudiera añadir en una nueva edición de su Historia universal de la destrucción de los libros?


El volumen siguió creciendo porque las traducciones me han animado a escribir con más detalle sobre temas como la hoguera de Savonarola, las grandes catástrofes de libros en China, los estragos por terremotos y causas naturales, y he ido revisando numerosa bibliografía mejor documentada sobre la inquisición y sobre las purgas ideológicas en el mundo. Además, pasar tanto tiempo en el mundo árabe me ha proporcionado elementos de juicio más minucioso sobre el gran daño que provocaron los mongoles en sus invasiones en el siglo XIII. En Siria, vine a descubrir una red de distribución de libros que iban directo a España y se perdió como consecuencia del desmantelamiento de esas organizaciones libreras. Conocer de cerca los archivos y bibliotecas de Mesopotamia, visitar Ebla me ha dado una mejor idea de las primeras bibliotecas del mundo.


- Somos conscientes de que no es fácil resumirlo pero, ¿cómo ve el impacto de los medios de comunicación internacionales sobre la realidad venezolana? ¿Es un intento de las multinacionales de minimizar la memoria de una revolución?


Ninguna interpretación que pase por el tamiz del apoyo empresarial es inocente. En medio de una crisis como la que viven las potencias industriales del mundo, es obvio que el caso de Venezuela genera ataques extremos porque las élites financieras no soportan, no toleran las alternativas contrarias a su visión acumulativa e irresponsable. Si uno se dedica en una sala situacional a estudiar los cinco principales proyectos mediáticos actuales, uno observa cosas extrañas: rescate del sacrificio como valor olvidado de salvación económica, identificación de los adversarios con terrores extremos o crímenes administrativos, fabricación de criterios desechables de autoridad moral, negación de toda diversidad que no admita el consenso occidental financiero y dentro de este contexto lo que llamaban los romanos damnatio memoriae o condena de la memoria de todo lo que no suponga la admisión de la equivalencia voto y rating. Hay una labor importante en la construcción de una idea de que los países exportadores de petróleo son islámicos, socialistas o anti-occidentales porque no quieren regalar sus recursos como lo hacían 60 años atrás.


- En una guerra, mueren civiles, soldados, se producen los hipócritas “daños colaterales”, expolios, torturas… pero también hay muchas acciones ilícitas que no se mencionan. Se sobreentienden violaciones de los derechos humanos pero ¿por qué especialmente cuando se destruyen libros no hay una crítica internacional que denuncie tales actos? ¿Por qué no una ONG de defensa exclusiva de los libros?


Porque se han separado las dimensiones criminales del genocidio y memoricidio, lo cual es un error. El poeta Heinrich Heine supo en el siglo XIX que quemar libros y asesinar personas son actos muy próximos, cuyas fronteras son ambiguas. En el fondo, sin embargo, el Derecho Internacional tiene una importante tarea de estimular legislaciones más severas contra la destrucción cultural y tengo la esperanza de que la UNESCO propicie un debate sobre este asunto donde se den los primeros pasos en la dirección donde países como Francia y Estados Unidos no teman asumir nociones como etnocidio y saqueo cultural, devolución de objetos culturales e inventario de los bienes culturales destruidos en los últimos 200 años. Se habla dePatrimonios del Mundo, pero una categoría de Patrimonios Perdidos del Mundo abriría la posibilidad de un catálogo de la riqueza simbólica que no conservamos, incluso creo que bastaría con descripciones porque decenas de naciones han perdido la mitad de sus legados históricos. Sí hay varias organizaciones no gubernamentales que se ocupan de los libros: hay muchos bibliotecarios haciendo grandes proezas todos los días sin presupuesto. Pero requieren mayor apoyo social.



Heinrich Heine


- El libro electrónico o e-book hará más fácil el uso y consumo de libros, pero ¿hará también más fácil su posibilidad de destrucción?


Hay nuevas vías de destrucción: las mismas tecnologías que contribuyen con la digitalización son vulnerables de manipulación y eliminación. Cualquiera que revise la corta historia de Internet verá que el 40% de su información ha sido desechada, borrada, alterada o intervenida. El libro electrónico traduce el estado de ánimo cultural, es la reivindicación del paso nuclear que se dio en la Biblioteca de Alejandría, pero bastaría un virus o la desactivación de la red por razones militares para dejarnos en el umbral de los límites de la globalización del conocimiento.


- Usted es experto en la manipulación y la impunidad de la memoria. En España, el tema del juez Garzón a juicio y la inútil Ley de Memoria Histórica están trayendo titulares polémicos cada día. Si en Alemania hoy cualquier juez podría abrir una investigación sobre el nazismo, ¿por qué cree que en España no se puede hacer lo mismo con el franquismo?


La memoria puede ser una herida abierta en la historia de los pueblos, incluso un rasgo de identidad. Donde uno encuentra traumas, es difícil el consenso, como sucede con Palestina e Israel, el problema Armenio o el Kurdo, pero no hay que perder de vista que todo esto tiene responsables y corresponsables. Sabemos que hay grupos interesados en la amnesia de los españoles, porque están acostumbrados a estos agujeros negros de la memoria del país, han sido los privilegiados de la transición, agentes y cómplices de la banalización de los severos problemas de derechos humanos ocurridos durante décadas y décadas, hablo de personajes de izquierda y derecha que contribuyeron al estado de impunidad que se ha vivido y con el que desgraciadamente todavía se vivirá un tiempo más. En la trama de complicidades hay que reconocer que influye el chantaje: se hace pensar que todavía la democracia no está madura y podría sobrevenir la división de España. Pero le digo que esta lucha deja claro que no hay democracia donde no hay justicia y tampoco hay democracia sin la democratización de la memoria colectiva. La unidad de España sólo se conseguirá por medio de la dignificación de su memoria histórica.


- ¿Estamos hablando de una funcionalización de la memoria de acuerdo a unos intereses, aún más allá de cómo se cuenta la historia (la cuentan los vencedores) y cómo se omite? Usted habla a menudo de “transculturización”. Sucede en todos los países y a todos los niveles? Lejos de los objetivos militares, ¿es un mal de la época contemporánea?


Todas las culturas han dividido el mundo en “nosotros” y “ellos”. A partir de este elemento han avanzado o retrocedido, exportando e imponiendo su sentido y su visión de la representación del poder. La transculturación es un proceso que puede ser lento o rápido de sustitución del marco de una cultura por otra, en una forma parcial o total: lengua, ideología, monumentos, rituales, costumbres. Es un mal de todos los tiempos, pero hoy opera lo que se conoce como nueva vulgata planetaria: hegemonía y homogeneidad del libre mercado como paradigma de civilización.





- ¿Cuánto tiempo cree que resistirá el modelo revolucionario Venezuela? Explicaba Ignacio Ramonet en Le monde Diplomatique cómo Estados Unidos está cercando Venezuela paulatinamente…


No lo sé. Comparto la inquietud de Ramonet, y añado mi preocupación severa por las diferencias internas de los grupos cercanos a Chávez, tengo la impresión y la certeza de que hay una resistencia de pequeños sectores del chavismo con mucha influencia que en lo profundo no desean grandes cambios, y hay grupos que obstaculizan cualquier esfuerzo que apoye las iniciativas populares. Le decía a una querida amiga cubana que la derecha avanza como la maleza en la selva por las grietas que deja la izquierda en sus hermosos proyectos.


- ¿Es posible un frente internacional? Es posible hegemonizar y organizar una resistencia internacional contra el neoliberalismo? Algunos autores, y a mí particularmente, me gusta denominar “Opinión Pública Internacional” a un actor internacional que está por configurarse, y que ya ha tenido sus intentos en el altermundismo o los grupos antiglobalización, o anteriormente en los Países No Alineados.


La crisis económica que vemos y que pone en peligro la estabilidad de todos los países supone una oportunidad de comprender la advertencia del sismo financiero actual. No es un asunto retórico sino de supervivencia: o nos unimos en la búsqueda de un modelo alternativo basado en la solidaridad y en la cooperación creativa o nos hundimos todos, porque después será difícil contener las pandemias y hambrunas. El descontento nos pone delante de un reto gigantesco: no es posible hacer política en esta época sin responsabilidad social, sin una ética donde no se confunda el estado con el modelo de ingresos, donde la inconformidad sea algo más que la insubordinación a visiones que ponen en peligro el futuro de la humanidad. Pensemos en el caso de África, con 7% de las reservas mundiales de petróleo, el 45% de la biodiversidad del mundo, 20% de las reservas de cobre, con 80 metales y minerales básicos para la industria, pero es la región más pobre y más dependiente: la mutilación causada por el colonialismo fue tan enorme que impidió una rehabilitación social hasta la fecha (esclavismo, saqueo, guerras, pandemias, etc). Hay 185 millones de pobres desnutridos sólo en el África subsahariana, que incluye la cuna de la humanidad. Van a morir 300.000 niños en lo que queda de este año 2010, yo me cuento entre los que piensan que tenemos que movilizarnos solidariamente desde ahora mismo. Hay bombas de tiempo social que estallarán en los próximos años y tenemos que trabajar duro para evitar más injusticia y muerte innecesaria.


- ¿Qué libro recomendaría sobre todo lo que hemos hablado (la memoria, la dictadura de la democracia, la destrucción de los libros…)?


Me gusta mucho un volumen colectivo titulado De volcanes llena: biblioteca y compromiso social, editado por Pedro López y Javier Gimeno Perelló. Es una obra donde todo se aborda con gran respeto por el lector. Asimismo ha sido magnífico el trabajo Biblioclastía de Tomás Solari, con investigaciones que pueden interesar a todos los lectores.





- Con la era digital, los depósitos de ideas ya no suponen un problema de espacio o de gasto de materiales. Paul Otlet, inventor de la documentación informativa tal y como la conocemos, sentenció, sin imaginarse algo como Internet o el cloud computing, que «la explosión informativa no es buena para nadie» y para ello ideó un sistema documental para los libros. ¿Es usted partidario de la sobreproducción informativa? ¿Hacia dónde vamos en materia de documentación? ¿Acepta la red de redes como macroestructura de información pese al control de la red de redes por parte de cuatro o cinco empresas? ¿Qué opina de que tal vez en el futuro toda la información sea compartida online?


No me inquieta la hipertrofia informativa, sino el hecho extraño del silencio sobre cómo esa información abundante pasa cada vez por menos manos que contratan o subcontratan su almacenamiento y distribución. Ciertamente, 5 empresas manejan el 99,7% de la información del planeta donde se reitera 45% el mismo mensaje o imagen. Se insiste mucho en que vivimos en la sociedad de la información, un término gestado por el sociólogo japonés Yoneji Masuda en 1981, pero casi nada se habla de los pocos países que producen esa sobreinformación predominante de corte intermediario. La existencia de una brecha digital tan abismal demuestra además que los usuarios verdaderos de esa información son una minoría, aunque en teoría todos pueden tener acceso. Si nos descuidamos, el sistema on line será privatizado y sectorizado en una suerte de latifundismo informativo.







Fernando Báez es bibliotecólogo, poeta, ensayista y novelista venezolano. Recibió el premio internacional Vintila Horia por su obra poética y ensayística. Es autor de La ortodoxia de los herejes, El bibliocausto nazi, Historia de la antigua biblioteca de Alejandría, Los últimos días de Martin Heidegger. Noam Chomsky consideró su Historia universal de la destrucción de los libros como «el mejor libro sobre este tema en mucho tiempo».



Publicado en: Tercera Información

Fecha: 04/05/2010



La destrucción cultural de Irak. Parte 1








La destrucción cultural de Irak. Parte 2



Espionaje masivo de datos: la verdadera historia. Conferencia de Fernando Báez en Brasil







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