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sábado, 14 de diciembre de 2024

José Tomás Angola, teatrero de la Academia: Actualmente el drama venezolano solo pareciera entretener

 



José Tomas Angola, un teatrero en la Academia


José Tomas Angola retratado por Jorge Victoria


Entrar a la Academia: Entrevista a José Tomas Angola

POR Johnny Gavlovski E.




Un dramaturgo se incorpora a la Academia Venezolana de la Lengua. Pareciera un hecho lógico. Sin embargo, desde su fundación por el presidente de la República Antonio Guzmán Blanco, ha transcurrido casi siglo y medio sin que ese hecho pareciera posible. Es por ello que resulta un hecho histórico para las artes escénicas de Venezuela que José Tomas Angola Heredia (Caracas, 1967), ocupe un sillón, como miembro de número, en tan importante institución de nuestro país, especialmente cuando el estatuto de la AVL “velar por el mantenimiento de la integridad y corrección de la lengua” es una necesidad imperativa para el mundo hispanoparlante.


–¿Quisiéramos conocer tu opinión en cuanto a la importancia de la Academia hoy en día? ¿Está vigente?


-Aunque la Academia Venezolana de la Lengua fue fundada en 1883, 141 años después sigue siendo un protagonista del acontecer cultural del país. La Academia representa un bastión de nuestra cultura. Allí se estudia el idioma, se investiga nuestro lenguaje, pero también se promueve y difunde la literatura nacional. Cuando las universidades nacionales se ven casi paralizadas por la terrible crisis económica, social, política y hasta moral, esta corporación se mantiene trabajando activamente sobre nuestra lengua, publicando investigaciones, organizando premios y encuentros, representando a Venezuela en el exterior. Y podríamos preguntar: ¿por qué investigar nuestra lengua sería algo tan relevante actualmente? Porque conocer y comprender lo que hablamos y escribimos nos ofrece el chance de entendernos como habitantes de este país. Eso nos permite saber quiénes fuimos. Pero más importante es que nos posibilita descifrar quiénes somos. Mientras más oscuro se hace el presente, más necesitados estamos de esas claves culturales para vislumbrarnos como nación.

Miguel Otero Silva



–¿Cuál es la importancia para ti como dramaturgo, como hombre de letras, ser parte de la academia de la lengua hoy en día?


-Para cualquier escritor venezolano, ocupar un sillón de la corporación, entraña un gran honor y una gran responsabilidad. La tribuna de la Academia eleva el alcance de la voz de cualquier autor. Acompañas como colega a admiradas figuras, no solo de la creación literaria, sino también de la filología, la lingüística, la lexicografía. Sin embargo, pienso que lo más relevante de mi elección es el reconocimiento que por fin se le da al teatro. Aunque en la Academia hubo numerarios que escribieron dentro de este género literario, como Miguel Otero Silva, Pedro Emilio Coll o Rómulo Gallegos, no fueron dramaturgos puros o a dedicación exclusiva. Hacía falta zanjar esa deuda con la dramaturgia vernácula. En la literatura dramática venezolana hay un compendio histórico de la venezolanidad. Esa carta de navegación debe ser revisitada. Me he prometido que esta honrosa designación servirá para dar una mayor visibilidad a la dramaturgia y los dramaturgos venezolanos.


–Te asignan el asiento CH, y lo destacas en tus comentarios. La letra CH como el lugar imposible, hasta ahora, para el encuentro del teatro y la literatura. Se tiende a comentar que la literatura no es teatro, y el teatro no es literatura. ¿Cómo te ubicas ante esto?


-Antes que nada, soy un escritor. Eso ya describe lo que hago para vivir o lo que vivo para hacer. Un escritor, como todos los artistas que se asumen honestamente así, es una persona que transforma su existencia, sus emociones, sus sentimientos, pero también sus ideas y sus creencias en materia de arte. Y lo hace en un evidente esfuerzo por sacar de sí toda esa substancia que, mientras está en uno, solo tiene un valor personal e íntimo, pero en lo que emerge y se vuelve algo con dimensión pública y colectiva, deja de ser de tu propiedad. Ya no eres dueño de lo que escribiste. Forma parte de las lecturas y el universo personal de muchos otros. También eso pasa en la dramaturgia. Mientras escribes una pieza, eres un pequeño dios jugando con sus criaturas escénicas. Pero cuando la ves representada, te sientes como un extraño ante tu propio hijo. Lo que ves en el escenario nunca será lo que escribiste. Conserva su esencia, tus ideas y sentires, pero ahora es un texto ontológico. Allí hay una diferencia fundamental entre el teatro y la literatura. Mientras el drama es artefacto literario, palabras escritas, oraciones en un papel, no se diferencia en nada de los demás géneros. Pero en lo que salta del libro al escenario y se reconstruye desde el presente de los actores y su accionar, abandona su lugar entre la literatura y se hace otra cosa.


–De ahí que el teatro sea literatura, y algo más.


-La idea a la que me afilio es que el teatro no solo es literatura. Lo es, pero también es algo diferente. Está concebido no para establecerse estáticamente entre las páginas de un libro. Ha sido creado para respirar, andar y vivir sobre las tablas de un escenario. Algo que no pueden decir los demás géneros. La poesía y el teatro, al menos en la antigua Grecia, copaban todo el paisaje de lo que conocemos hoy como literatura. Y si aún seguimos haciendo teatro es porque nunca perdió su condición de escenificable.

YOYIANA AHUMADA LICEA. Imagen tomada de Poémame.

–La literatura es adaptable al teatro. De hecho, has dirigido poesía en escena. Recuerdo tu montaje “Polvo de hormiga hembra” de Yoyiana Ahumada.


–Yo matizaría tu afirmación. Diría que toda literatura es susceptible de ser transformada en espectáculo, pero no teatro. La dramaturgia, como género propio, tiene unas reglas y unos condicionantes que la definen como tal. Por ejemplo, la acción dramática es lo que se prioriza en el teatro. La poesía no tiene esa búsqueda. De por sí, la poesía tiende a lo contemplativo e interior, antes que al movimiento y lo exterior. El uso de imágenes y recreaciones plásticas no convierten un poemario en teatro. Permiten escenificarlo. Pero hay muchas cosas que se violentan en la poesía para que eso suceda. Se destruye el vínculo cercano y personal entre lector y poeta, donde el que tiene el libro en sus manos es quien se arriesga a su deconstrucción, interpretación y comprensión. En un espectáculo de poesía, ya los versos han sido traducidos, entendidos y procesados por otro, el director y los actores. Al presentarlo ante muchas miradas, la mecánica de asimilación por la audiencia podría estar muy pero muy distante de lo que el bardo quiso hacer. Solo toma el hecho de que, en la escenificación de un poema, los versos tienen asignada una voz, una forma de frasear, una intención, que es lo que propone el actor, y esto bien podría ser completamente distinto a lo que imaginó el autor al escribirlo.


Y tus poemarios. ¿Ves la posibilidad de teatralizarlos?


JTA: No lo he intentado. He hecho lecturas públicas de mis poemas, recitales, incluso otros los han declamado como Marc Caellas y Karina Sainz Borgo en Barcelona o Patricia Kolesnicov en Buenos Aires, pero en propiedad no han sido escenificados. Pienso que están muy anidados en lo poético y su traslado a la escena los desarmaría mucho. Como decía antes, la frontera entre lo literario y lo escénico está disuelta en el teatro. No existe porque su objetivo es la representación. Lo escritural de la dramaturgia tiene que ver con su necesidad de preservarse. En la antigüedad la transmisión y perpetuación de las piezas ocurrían de modo oral. De la memoria de uno a otro. Pero fue necesario otro mecanismo, y apenas se consolidó la escritura, el teatro ganó una herramienta comunicacional. Pero no es lo literario su fin. Es el medio para difundirse. Y allí hay una clara diferenciación con los demás géneros.


–Desde tu criterio ¿qué ocurre con la narrativa en su relación al teatro? ¿Es traspasable? 


–Sobre si es posible su cruce o hibridación con la narrativa, hay muchos testimonios a lo largo de las épocas. Por ejemplo, tanto la narrativa como el teatro comparten recursos expresivos. Los diálogos, los personajes. Pero las maneras de enfrentarlo uno y otro son muy diferentes. Igualmente, el teatro comparte con la poesía el registro lírico que en un tiempo fue muy importante. Se versificaba en los dramas como en los poemas. Por ello el mayor poeta en lengua inglesa es un dramaturgo, William Shakespeare. Durante el siglo XX, con las vanguardias y sus propuestas de rompimiento con lo clásico, cayeron muchas ideas y normas en todos los ámbitos del arte. El teatro padeció de la agresión contra la palabra. El absurdo, Artaud, el teatro pánico, los performances y lo intergenérico buscaron la reinvención del drama. Ni qué decir tiene que no lo lograron. El resultado fue el teatro postdramático que, aunque muy concentrado en la puesta, la acción y el espectáculo, no puede prescindir totalmente del texto. En Venezuela, en ese trance final del siglo XX, los dramaturgos que más pudiéramos enmarcar en el postdramatismo son los experimentales: Marco Antonio Ettedgui (1958-1981), con su obra alineada al performance y con el texto como excusa de la experimentación; las primeras obras de Rafael Alvarado, sobre todo “Ven y mírate” (1970); el Edilio Peña de  “El círculo” (1975) y “Resistencia” (1973); el Rodolfo Santana de “El gran circo del sur” (1974), la Elizabeth Schön de “La aldea” (1967) o el Gustavo Ott de “Passport” (1988)


–Entonces, ¿la dramaturgia no es literatura?


–La dramaturgia no es solo literatura. Lo es, pero la supera. No busca el asiento escrito y la comunicación interpersonal, sino la dinámica hablada y la experiencia colectiva. Esa es la gran diferencia que la ubica en otro espacio, más allá de lo literario. En la dramaturgia se ha cumplido un ciclo parecido al de la narrativa y la poesía. Luego de intentos renovadores por cambiarle su cara, siempre se regresa al origen y la esencia. En los tiempos que corren, en donde lo intergenérico intenta producir una nueva experiencia artística en la novela, muchos autores están tropezándose con el caos. Violentar los géneros hasta hacerlos irreconocibles, produce una alteración en la lectura y la comprensión del lector. Ya ocurrió con las experiencias de la Nouveau Roman de los años 50 en Francia. Todo aquel movimiento de Robbe-Grillet, Claude Simon (Premio Nobel, 1980), o Nathalie Sarraute que buscaba reinventar la novela aboliendo el tiempo, la acción o incluso los personajes, terminó desandando sus pasos.


–Tu discurso de entrada a la Academia gira en torno a lo divino y lo sacro. Esta temática ¿por qué cobra importancia para ti en este momento?, ¿por qué lo tomas como punto de partida?


–Considero que una de las grandes equivocaciones del pensamiento moderno y postmoderno fue la exclusión de lo metafísico del devenir humano. El materialismo dogmático se impuso y, por ende, se desechó lo que antiguamente era el centro del hombre: Dios. En la edad media, las grandes creaciones artísticas, en música, plástica, arquitectura y hasta literatura y teatro tenían como objetivo la adoración a Dios. A medida en que el renacimiento fue desplazando a lo divino, lo mundano cobró más valor. Pero el gran dilema de ese giro es que pasamos de darle atención a lo eterno y perfecto, para privilegiar lo transitorio y falible. La esperanza y la fe no tienen sentido cuando la materia de adoración es mortal. Si el hombre es el centro, la vida es un callejón sin salida y estamos lanzados hacia la nada. Esta errada suposición materialista es la que instala el pesimismo y el derrotismo en las sociedades. Sin Dios, la razón es incomprensible y la vida pierde su importancia. El nihilismo, la cultura de la muerte y el “aquí y ahora” terrenal vacían de futuro todo el pensamiento. Es por ello por lo que desde el siglo XIX hasta nuestros días, la depresión, la melancolía, las tristezas patológicas son el pan de cada día.


–Basta con mirar los clásicos.


–Exactamente. Cuando leemos un clásico, Shakespeare, Lope de Vega, Molière, Esquilo, e incluso clásicos modernos como Bernard Shaw o Arthur Miller, comprendemos que sus piezas no son simples enigmas. Hay respuestas poderosas y desafiantes ante la interrogante. Pero eso no es común en el teatro contemporáneo. Y cuidado, no hablo de moralejas o teatro educativo o dramas moralistas. Hablo de la vibrante respuesta del discurso humano ante los dilemas del mundo. Podremos estar de acuerdo o no con la respuesta, pero es una contestación. El “Guernica” de Picasso no es solamente una pregunta ante la guerra. No. Es la más contundente respuesta contra la guerra. En el discurso de incorporación, mi tesis es que lo divino y lo sacro es lo que define nuestra venezolanidad. A través de nuestro sistema de creencias, heredado de España y la colonia, podemos identificarnos culturalmente. Por ello en la dramaturgia, hasta escritores ateos o agnósticos se han valido de lo sacro, lo divino, para conectar con nuestra esencialidad.


–¿Que pertinencia tiene lo divino y sacro en el presente del teatro venezolano?


–Esa búsqueda es el paso que continua a mi discurso. Yo solo propongo una tesis y una revisión histórica, muy limitada por la extensión de un discurso. Pero lo que allí resuene es lo que debería hacernos preguntar, a dramaturgos y espectadores, ¿perdimos la metafísica en el drama nacional?, ¿lo superior, la esperanza, el bien perfecto están abolidos de nuestros escenarios? Si es así ¿Quiénes somos los venezolanos del presente? Interrogantes incómodas y de compleja resolución.

Elisa Lerner en agosto de 2013. Fotografía de Venlur. Tomada de Wikipedia

–Desde la Academia Venezolana de la Lengua, ¿a qué te compromete ser miembro de ésta frente a la situación actual del teatro en nuestro país?


–Dos serían las misiones más imperiosas. Darle visibilidad a la dramaturgia, la pasada y la presente, y tratar de reinstalarla en el territorio del arte. Actualmente el drama venezolano solo pareciera entretener. Su objetivo inmediato es puramente comercial y transitorio. He allí una enorme diferencia con lo que escribieron Cabrujas, Chocrón, Elisa Lerner, Uslar Pietri o César Rengifo. Ellos buscaban el eco de los tiempos, la comunicación con el futuro y el desentrañamiento de nuestra identidad. Para ello, lo que crearon debía emplazarse, como muchas obras hicieron, en el ánima del venezolano. Hoy escasamente sucede eso. Las piezas parecen pasar por los escenarios con la vertiginosa necesidad de producir taquilla y aplausos, para luego, con la misma velocidad, internarse en el olvido. Si no recuperamos el sentido de lo artístico en nuestra dramaturgia, y sus ganas de sobrevivencia, estaremos hablando de un teatro condenado a la muerte.



Tomada de Prodavinci



José Tomás Angola


Sillón Letra "Ch"

(Caracas, Venezuela, 1967)


Dramaturgo, poeta, narrador, director y actor de teatro. Comunicador social egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, 1989). Estudios de postgrado en el CIESPAL (Quito, Ecuador, 1991), el Freedom Forum de la Universidad de Columbia (NY. USA, 1995) y en el International Writing Program (IWP), Online Exchange, “Narrative Witness” (Caracas-Sarajevo) de la Universidad de Iowa (USA, 2015).

En poesía ha publicado “Una vaca en Nueva York” (1996), “Sin freno concebido” (2006) y “Los legajos del Marqués” (2015). Como narrador posee los libros de cuentos “Todas las ciudades son Isabel” (2010), “Esa noche llamada muerte” (2013) y “La mirada del suicida al caer y otros relatos” (2016). En dramaturgia ha editado “De teatro y héroes, El Molino y El Pasajero de la Fragata” (1999) y “Bombarderos sobre Londres” (2004), ambos en España. Ha publicado las biografías “Cuarenta años haciendo daño, Alfredo Escalante por Alfredo Escalante” (2005), “Don Luis Jugo Amador, un hombre honorable” (2016) y el libro de historia institucional “Universidad José Antonio Páez, 15 años de un sueño” (2014). Como compilador y antólogo firmó los libros “Antología esencial de Luis Beltrán Mago” (2008) y “Tres obras de teatro de Alejandro Lasser” (2009).

En 2019 obtuvo el Premio Isaac Chocrón, mención Autoría Escénica, por la dirección del montaje “Alta Traición”. En 2008 recibió la Medalla Vicente Gerbasi, otorgada por el Círculo de Escritores de Venezuela al conjunto de su obra. En 2005 obtuvo el premio de Cuentos de El Nacional en su 60° edición por “Todas las ciudades son Isabel”. En 2004 la mención en el VII Certamen Internacional de Teatro Breve Fernando Arrabal de Requena, Valencia, España, por “Bombarderos sobre Londres”. Es Premio Municipal de Teatro de Caracas en 2001, mención dramaturgia, por “El Pasajero de la Fragata”. En 1996 recibió la mención de la Bienal Nacional de Poesía “Miguel Ramón Utrera” del estado Aragua por “Una vaca en Nueva York”. Como actor y director teatral ha recorrido escenarios en México, Colombia, España, Suecia y Brasil. Sus piezas teatrales, que pasan de 20, han sido escenificadas en salas y festivales de Venezuela, México, Curazao, Francia, Estados Unidos y España. Su obra figura en antologías de poesía, dramaturgia, ensayo y narrativa de Estados Unidos, Argentina, España y Venezuela.

Ha dirigido más de 30 montajes de autores como William Shakespeare (“Medida por medida”, “Sueño de una noche de verano” y “El mercader de Venecia”), George Bernard Shaw (“Así mintió él al esposo de ella” y “César y Cleopatra”), Agatha Christie (“La ratonera”), Víctor Hugo Rascón Banda (“Aquí y en la hora”), Joel Joan (“¡Excusas!”), Xavier Puchades (“Azotea”), Arthur Schnitzler (“La ronda”), Enrique Vargas Ramírez (“Destino de unicornio”) o Sabina Berman (“Feliz nuevo siglo, Dr. Freud”), por mencionar a algunos internacionales. De dramaturgos venezolanos, a dirigido obras de Rómulo Gallegos (“El análisis” y “El milagro del año”), Eduardo Casanova (“El quijote cuerdo” y “Chirimoya Flat”), Elizabeth Yrausquín (“Los girasoles de silencio” y “La favorita del Rey”), Federico Pacanins (“Alta traición”), Marcos Prieto (“Implicados”) o Yoyiana Ahumada (“Polvo de hormiga hembra”) entre otros, además de 14 piezas de su propia autoría.

Fue profesor del Seminario de cuento venezolano en la Escuela de Letras de la UCAB. Ha dictado diplomados de Postgrado en el CERPE-UCAB y la Universidad Metropolitana de Caracas. Fue presidente del Círculo de Escritores de Venezuela y Director del Centro de Formación para el Teatro, Escénica, una escuela del Centro de Artes Integradas.

En 2024 fue elegido Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua, ocupando el sillón CH. 


 

Ficha tomada de la Academia de Lengua de Venezuela



José Tomás Angola designado miembro de número de la Academia de la Lengua
15 visualizaciones  7 nov 2024 




DISCURSO DE INCORPORACIÓN C... by Dimitri Lipo











jueves, 7 de noviembre de 2024

Declaración de las Academias Nacionales acerca la violación de Derechos Humanos en Venezuela a raíz del fraude electoral del 28J






Declaración de las Academias Nacionales sobre los derechos humanos

Las Academias Nacionales, en cumplimiento de nuestro deber de velar por los valores fundamentales de la sociedad y de pronunciarnos públicamente sobre asuntos de la mayor trascendencia que afectan la convivencia pacífica y el desarrollo armónico de la nación, emitimos la presente declaración conjunta en los siguientes términos:

Considerando

Que los derechos a la vida, a la libertad y a la integridad personal, así como a la libertad de reunión, expresión, manifestación, asociación pacífica y participación política, son derechos humanos reconocidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, así como en los instrumentos internacionales sobre derechos humanos que el Estado está en la obligación de garantizar.

Que tanto el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y diversos relatores de esa instancia como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, han expresado su preocupación por la situación actual de los derechos humanos en nuestro país.

Declaramos:

Nuestra preocupación ante los recientes acontecimientos que han sido objeto de denuncias documentadas por parte de diversas organizaciones de la sociedad civil y de organismos internacionales, especialmente en el contexto posterior a las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.

Nuestra profunda preocupación ante las acciones de persecución política, las cuales son incompatibles con el pluralismo democrático y representan una grave violación de los derechos humanos. Reafirmamos categóricamente que, en una sociedad democrática, la diversidad de opiniones políticas no solo debe ser tolerada, sino activamente protegida y fomentada.

Nuestro rechazo a las detenciones arbitrarias masivas, las cuales contravienen los principios fundamentales del Estado de Derecho  los tratados internacionales de los cuales el Estado venezolano es parte. Repudiamos las detenciones de menores de edad, y la circunstancia de que se les pretende imputar delitos  graves sin el debido proceso.

El ejercicio del derecho a la manifestación pacífica no debe ser criminalizado ni reprimido. Este derecho es fundamental para el funcionamiento de una sociedad democrática y su restricción
solo puede darse bajo condiciones muy específicas y limitadas, según lo establecen la propia Constitución y los instrumentos internacionales de derechos humanos.

Hacemos un llamado a las autoridades competentes del Estado, para que:

a) Garanticen el respeto al ejercicio de la soberanía popular, como lo establece el artículo 5 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela;

b) Garanticen el respeto del derecho a la libertad de expresión y a la manifestación pacífica de todos los ciudadanos, sin restricciones arbitrarias, y especialmente sin someterlos indebidamente a procesos penales;

c) Garanticen el pleno respeto a la libertad personal y a la integridad física y psicológica de todas las personas, con especial atención a los menores de edad; y, por lo tanto, liberen de inmediato a todas las personas detenidas arbitrariamente en el contexto de las manifestaciones poselectorales, con particular urgencia en el caso de los menores de edad;

d) Aseguren plenamente el debido proceso legal de todos quienes se encuentren bajo investigación judicial, respetando sus derechos fundamentales.

Las Academias Nacionales, fieles a nuestra misión de salvaguardar los valores democráticos y fomentar la convivencia armónica en la sociedad, hacemos un llamado a todas las instituciones del Estado, para que se respeten, garanticen y protejan los derechos humanos de toda la población, recordando  que la paz y la estabilidad solo pueden alcanzarse en un marco de pleno respeto a las libertades fundamentales, al Estado de Derecho y a la voluntad popular expresada a través de  mecanismos democráticos.

En Caracas, a los 23 días del mes de octubre de 2024.


Academia Venezolana de la Lengua
Academia Nacional de la Historia
Academia de Ciencias Políticas y Sociales
Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales
Academia Nacional de Ciencias Económicas
Academia de la Ingeniería y el Hábitat



Declaración de las Academia... by Dimitri Lipo










martes, 24 de abril de 2018

Las Academias Nacionales de Venezuela a la opinión pública ante los anuncios en materia monetaria del Gobierno de Maduro






Las Academias Nacionales, en cumplimiento de su función asesora de los poderes públicos y de sus responsabilidades ante el país, se dirigen a la Nación para comunicarle su opinión ante los recientes anuncios en materia monetaria.

La reconversión monetaria

La reconversión  monetaria anunciada  por  el  presidente  de  la  República a  ser  aplicada  a partir  del  4  de  junio  consistirá  en  la  eliminación  de  tres  ceros  a  las  denominaciones  en bolívares con un cono de nuevos billetes y monedas que se llamarán “Bolívares Soberanos”(Bs.S)  para  distinguirlos  de  los  actualmente circulantes.  Tal  iniciativa  no  tendrá  efecto alguno   sobre   la   terrible   hiperinflación   que   aceleradamente   empobrece   hoy   a   los venezolanos. 

Tampoco acabará con  la  inaudita  escasez  de  efectivo  que  hoy  perjudica  a consumidores y pequeños comerciantes por igual.

La  hiperinflación  actual  tiene  su  causa  en  la  emisión  de  dinero  sin  respaldo  por  parte  del Banco  Central  de  Venezuela  (BCV),para  financiar un  déficit  que  ha superado  el  9%  del Producto  Interno  Bruto  (PIB)  durante  los  últimos  ocho  años.  El  ente  emisor  aumentó  en más de 20 veces la emisión monetaria en 2017, lo que explica la hiperinflación de 2.616%registrada  por  la  Comisión  Permanente  de  Finanzas   y   Desarrollo  Económico  de  la Asamblea Nacional en 2017.

En las primeras ocho semanas de 2018 tal emisión monetaria había  superado  los  Bs.  771  billones,  un  incremento  adicional  de  540%.  De  no  atajarse cuanto antes este flagelo, el billete de mayor denominación del nuevo cono, el de Bs.S. 500, tendrá para la fecha de su puesta en vigencia un poder de compra similar al que hoy tiene el de  Bs.  100.000.

Cabe  señalar  que  todo  lo  referente  a  emisión  de  nuevas  monedas  es  de  la reserva legal y por tanto, corresponde a la Asamblea Nacional su aprobación.

Lo  anterior  habrá  de  agravar  las  terribles  penurias  que  la  hiperinflación  impone  a  los venezolanos, al destruir sus capacidades de sustento. Impide, además, el cálculo económico confiable,  genera incertidumbre  y  fuga de capitales,  y  arruina  aún más a la economía,  con severas pérdidas de empleo e ingresos. El necesario redondeo de precios para ajustarse a la nueva escala y el ajuste obligado en el precio de la gasolina podrán repercutir en una mayor inflación. 

El Petro

Se  trata  de  un  cripto  activo  emitido  por  el  estado  venezolano  y  respaldado  por  activos petroleros.  No  es  en  estricto  sentido  una  criptomoneda.  Estas  no  son  emitidas  por  ningún gobierno  y  las  respalda  exclusivamente  la  confianza  que  otorga  la  inviolabilidad de  su formulación digital. Son medios de pago fiduciarios por excelencia. 

El Petro, al ser emitido por  un  gobierno  que  ha  sido  declarado  en  default  selectivo  por  agencias  calificadoras  de riesgo,  pretende generar  un  crédito  garantizado con  recursos  minera les  del  subsuelo  para generar  confianza, violando  así el  artículo  12  de  la  Constitución.  Es  también un  título  de  deuda  pública  de  írrita  legalidad,constituido a  partir  de  una  franca  usurpación  de  las competencias   constitucionales   de   la   Asamblea   Nacional   para   legislar   sobre   materia monetaria.

La puesta en circulación del Petro con respaldo del Estado introduciría un bimonetarismo al margen del mandato constitucional que podría degenerar en una dualidad como ocurre en la  economía  cubana entre  un  medio  de pago  con  convertibilidad  externa  por  su  respaldo supuesto  en  el  precio  del  barril  de  petróleo,  y  otro,  envilecido  por  la  hiperinflación,  sin convertibilidad  práctica.  Tal  distorsión  implicaría  una  discriminación  odiosa  a  favor  de aquellos  que  se  benefician  del  intercambio  externo  y  perjudicaría  a  quienes  sólo  tienen bolívares no convertibles para sus transacciones. 

Las Academias Nacionales insisten una vez más en que la verdadera solución a la pérdida de  efectividad  del  actual  cono  monetario,  de  la  escasez  de  efectivo  y  de  las  limitaciones financieras  que  afectan al  Ejecutivo  Nacional,  como  a  toda  la  población,  depende  de políticas  que  abatan  perentoria  y  eficazmente  la  terrible  inflación  que  hoy  arruina  a  los venezolanos.  Esto  implica  sanear  las  cuentas  del  sector  público,  eliminar  sus  déficits  y  la necesidad  de  su  financiamiento  monetario,  unificar  y  liberar  el  tipo  de  cambio  con  el respaldo  de  un  generoso  financiamiento  externo,  y  levantamiento  de  los  controles  y regulaciones que asfixian a la economía,en un marco de seguridades jurídicas y de respeto al ordenamiento constitucional que inspire confianza y atraiga inversiones.

Caracas, 10 de abril de 2018

Horacio Biord Castillo

Presidente de la Academia Venezolana de la Lengua

Inés Quintero Montiel

Directora de la Academia Nacional de la Historia

Alfredo Díaz Bruzual

Presidente de la Academia Nacional de Medicina

Gabriel Ruan Santos

Presidente de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales

Gioconda Cunto de San Blas

Presidenta de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales

Humberto García Larralde

Presidente de las Academia Nacional de Ciencias Económicas

Gonzalo Morales

Presidente de la Academia Nacional de Ingeniería y el Hábitat

Este documento es versión corta de un comunicado enviado al presidente de la República, al ministro del Poder Popular de Economía y Finanzas y al presidente del Banco Central de Venezuela por las AcademiasNacionales, que podrá ser leído en http://www.acienpol.org.ve/

sábado, 2 de marzo de 2013

La Academia de Ciencias de Venezuela se pronuncia contra la entrega de concesión de exploración geológico-minera del país a la transnacional china Citic Group



POSICIÓN DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS FÍSICAS MATEMÁTICAS Y NATURALES ANTE LA FIRMA DE CONVENIOS CON EMPRESAS FORÁNEAS PARA LA EXPLORACIÓN DE RECURSOS MINERALES


Los trabajos y las investigaciones en las Ciencias de la Tierra son claves para el bienestar de los habitantes de toda nación. Deben llevarse a cabo de manera continua, incorporando el trabajo ya realizado y las nuevas metodologías que surjan de la investigación, no sólo nacional, sino mundial. Un área puede haber sido estudiada pero el desarrollo de nuevos conocimientos representa la oportunidad de realizar nuevos hallazgos importantes. Esto significa que afirmar que “vamos a determinar, de una vez por todas los recursos minerales de un área o una región o un país” es una expresión de ignorancia de la naturaleza misma del trabajo y la utilidad de las Ciencias de la Tierra.

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    La Ley de creación de la Academia, que data de 1917, contempla la constitución de Comisiones Permanentes que se ocupen de “estudiar y someter a la Academia los informes de materias que sean sometidas a su competencia”. Una de ellas es la Comisión de Geología y Minería, la cual se complementa con el Comité de Asesoría Técnica en Ciencias de la Tierra que reúne destacados investigadores del área. Por ese motivo y en atención a la información aparecida en la prensa nacional relativa al contrato firmado por el Gobierno de Venezuela “en septiembre de 2012 con la corporación Citic Group de China que estipula el asentamiento de 27 campamentos geológicos en todo el país, durante 5 años, con 352 ingenieros que generarán los mapas para planificar la minería de la nación…”, la Academia hace pública su opinión al respecto.


    Las Ciencias de la Tierra son el conjunto de conocimientos necesarios para el uso y el manejo de los recursos naturales, la detección de los riesgos naturales y la minimización de sus efectos, la estimación de las secuelas de cambios climáticos y ambientales. Para cumplir su cometido, las ciencias de la tierra requieren de un proceso continuo de formación de profesionales e investigadores que provean información básica oportuna, relevante y utilizable. Nuestro país atiende a esas necesidades a través de instituciones gubernamentales como el Instituto Geológico-Minero Nacional (INGEOMIN) en el caso de la cartografía geológica, geofísica y geoquímica, y en las universidades en actividades de investigación, docencia y prestación de servicios.


   Los trabajos y las investigaciones en las Ciencias de la Tierra son claves para el bienestar de los habitantes de toda nación. Deben llevarse a cabo de manera continua, incorporando el trabajo ya realizado y las nuevas metodologías que surjan de la investigación, no sólo nacional, sino mundial. Un área puede haber sido estudiada pero el desarrollo de nuevos conocimientos representa la oportunidad de realizar nuevos hallazgos importantes. Esto significa que afirmar que “vamos a determinar, de una vez por todas los recursos minerales de un área o una región o un país” es una expresión de ignorancia de la naturaleza misma del trabajo y la utilidad de las Ciencias de la Tierra. 


   La exploración y cuantificación de los recursos minerales no debe ser activada como una acción espasmódica a ser resuelta a través de contrataciones. Si bien servicios específicos de explotación en áreas delimitadas y con propósitos prefijados, es posible acometerlos con el concurso de empresas privadas nacionales o extranjeras, pero siempre bajo la estricta tutela de la organización responsable del estado. Hacerlo de otro modo, con empresas extranjeras, va contra la política de alcanzar la soberanía científica y tecnológica y representa un desconocimiento de la existencia y capacidad del personal venezolano que ha actuado en el pasado, que trabaja en la actualidad y que se prepara para hacerlo en el futuro.

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   No se conoce ejemplo alguno de nación soberana que le haya encargado a compañías de otranación la integridad de esa actividad. En cambio, lo que se considera apropiado y provechoso es el intercambio de conocimientos, las visitas científicas, las pasantías de adiestramiento y la colaboración en proyectos de investigación. Cada nación debe ser la que conozca más íntimamente sus recursos naturales y en consecuencia, la que decida la forma de hacer uso de ellos. Explícitamente deben ser profesionales nacionales quienes hagan las interpretaciones de los resultados de las observaciones de campo y de los datos geológicos, geofísicos y geoquímicos y la conservación de las bases de datos que dichas investigaciones arrojen, de manera que la información se quede en el país y no sea aprovechada en nuestro desmedro.

   Venezuela dispone de una cobertura de mapas geológicos de escalas variables desde 1:25.000 a 1:250.000. Lamentablemente, el notable esfuerzo en el levantamiento geológico minero por parte del Ministerio de Energía y Minas, para después declinar a fines de los años ochenta del siglo pasado, subsistiendo con grandes dificultades sólo en la UCV, ULA, UDO y USB, que son las universidades nacionales que imparten estudios de estas disciplinas.


   La gran tradición venezolana en Ciencias de la Tierra está respaldada por más de un siglo de actividades de exploración e investigación de probada alta calidad. Por tanto consideramos innecesario y a toda luz, inconveniente, delegar estas actividades en empresas foráneas, sin haberse preguntado, por ejemplo, si actualmente está INGEOMIN profesionalmente preparado para dirigir esas actividades y si ha sido dotado del financiamiento para hacerlo. Igualmente hay que preguntarse si a las universidades se les ha asignado suficientes recursos para disponer de una infraestructura adecuada y reclutar personal de alto nivel, o si disponen de las facilidades para las imprescindibles -pero costosas- prácticas de campo.


   En nuestra opinión, si el Gobierno ahora ha decidido realizar y financiar un gran plan nacional de exploraciones geológico-mineras, antes de tomar la decisión de contratar esa actividad con compañías foráneas, ha debido convocar a los profesionales de más alto nivel en el área con que cuenta el país, tanto de los institutos de investigación, como el de las universidades nacionales y los de la práctica profesional privada. Son ellos, no cabe duda, quienes deberían aportar su experiencia y conocimiento de las geociencias del país, para acometer tanto las actividades de campo y laboratorio, como para la formación de nuevas generaciones de profesionales en el área, preferiblemente dentro del marco de una política clara para el desarrollo del sector para los próximos decenios.


   Por lo antes expuesto, la ACFIMAN hace un llamado para que se rescinda el contrato suscrito con el GRUPO CITIC, que pone en riesgo altos intereses estratégicos del país, no propicia el verdadero desarrollo sustentable, va en desmedro de la calidad de la ciencia nacional y de nuestras instituciones y la utilización plena de la capacidad de los profesionales venezolanos.


       Claudio Bifano         Antonio Machado Allison
Presidente                       Secretario