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viernes, 27 de enero de 2023

Víctor Hernández, inventor venezolano, crea instrumentos musicales electrónicos 'que no se tocan'

 

Víctor Hernández junto al percutrón y la arplana. 2016. Imagen tomada de la revista Todos adentro Nº 595.


Un venezolano crea una serie de extraños instrumentos 'que no se tocan' y da un giro futurista a la música tradicional de su país


Orlando Rangel

Publicado:

31 ene 2022 21:07 GMT


El trabajo de Víctor Hernández ha sido reconocido en Venezuela y premiado en el extranjero por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual.

Un venezolano crea una serie de extraños instrumentos 'que no se tocan' y da un giro futurista a la música tradicional de su país


Detalle de la 'Arplana', un arpa digital creada por Víctor Hernández, en Venezuela. Luthería Digital Ensamble

Víctor Hernández es un inventor venezolano que durante los últimos 20 años se ha dedicado a crear una diversidad de extraños y particulares instrumentos digitales para hacer música, que se pueden ejecutar con tecnología táctil e incluso sin siquiera tocarlos.


Este creador, licenciado en computación y técnico en electricidad, ha aprovechado estas habilidades para darle vida —junto a su familia— a la agrupación Luthería Digital Ensamble, en la que experimentan con ritmos tradicionales venezolanos y anglosajones,fusionados con estos innovadores instrumentos digitales, para recrear un estilo vanguardista.


Víctor comenta que desde niño, cuando vivía en su ciudad natal, Barinas —ubicada en los llanos de Venezuela— ha estado inmerso junto a su familia en la música. Así aprendió a tocar la guitarra, con la que participó en talleres de maestros como Alirio Díaz, Aquiles Báez, María Pina Roberti, entre otros.


De izquierda a derecha: Luisana Ortega Hernández, Víctor Hernández, Alfonso Camacaro Hernández y Luisa Liceth Hernández. Luthería Digital Ensamble


Gracias a su inventiva, en el año 2002 viajó a Bruselas para representar a Venezuela en la 51° edición de "Eureka" —la exhibición mundial de investigación y nuevas tecnologías— con su instrumento musical "Arpa Láser", con el que ganó la medalla de oro del evento y el premio a la "Mejor invención de un país en vías de desarrollo", que le fue otorgado por la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI).


Para entonces, explica Víctor, el "Arpa Láser" era en un instrumento que se podía ejecutar sin tocarlo, pues utilizaba un sistema de rayos infrarrojos que detectaban la colocación y cercanía de las manos para cambiar las notas musicales. 


"Era un arpa con rayos láser, un prototipo didáctico con el que se podía hacer música pero tenía sus limitaciones", dice Víctor en entrevista con RT. El músico explica que ahora el instrumento lleva otro nombre y es sumamente versátil.


La Arplana


Víctor, que ahora reside en Valencia, una ciudad del centro-norte de Venezuela, cuenta que fue mejorando el prototipo inicial de la Arpa Láser hasta llegar al diseño actual, que desde 2014 se llama "Arplana", un instrumento fabricado a mano con madera de pino y que entre sus características tiene salida de audio estéreo, entrada de pedal de expresión y controles de parámetro en tiempo real con pantalla LCD.


"Actualmente es un arpa táctil, como funcionan las pantallas de los celulares, y guarda la similitud a un teclado pero sin teclas. Trabaja con varias escalas que se pueden modificar. Viene en escala diatónica, pero se puede cambiar a cromática o pentatónica. Además del sonido del arpa, se le pueden añadir o cambiar por otros y configurar al gusto".


La Arplana funciona con un sintetizador interno y cuenta con una salida de sonidos en formato midi, que se puede anexar a otros instrumentos que tengan sintetizadores o programas computarizados, y que actúan como emuladores.


Arplana, instrumento digital sin teclados que funciona con tecnología táctil y un programa computarizado. Luthería Digital Ensamble.

Víctor comenta que cuando decidió crear el arpa digital, lo hizo pensando en resaltar la venezolanidad, pues en su país este instrumento de cuerdas es protagonista de la llamada música llanera, uno de los géneros locales más extendidos.


"Nuestra familia, que viene de Barinas, ha tocado instrumentos siempre, desde pequeños, así como la música venezolana tradicional. Por eso, siempre he creído que hay que resaltar lo que uno sabe hacer y lo que es propio de la región de donde uno nace".


Los instrumentos que no se tocan


La inquietud de Víctor por crear en torno a la música lo ha llevado a diseñar varios prototipos de instrumentos y aplicaciones de síntesis de sonido para controlar los dispositivos digitales. Pero su trabajo no ha sido fácil, le tocó enfrentar las dificultades generadas por las sanciones extranjeras impuestas al país en la última década, la crisis económica y los problemas para conseguir repuestos y partes, que en su mayoría son de fabricación foránea.


Sin embargo, Víctor siguió creando y así como diseñó las arpas digitales, creó también el Percutrón, un instrumento de percusión con tecnología táctil que fabricó en 2015, el Palo de Lluvia digital (2011), un secuenciador analógico (2010), y dos prototipos de guitarras táctil —sin cuerdas— en 2007 y 2009. Con estas creaciones ganó, en 2015, la Mención Honorífica del Premio Nacional a la Inventiva Tecnológica Popular "Luis Zambrano", por el "Desarrollo de Instrumentos Musicales Digitales basados en Tecnología Táctil".


Percutrón, instrumento de percusión digital con tecnología táctil. Luthería Digital Ensamble


Además, también ha diseñado instrumentos que no se tocan. El primero lo hizo en 2004 y fue una batería de luz infrarroja que suena colocando las baquetas —sin tocar los 'tambores'— a una altura y lugar que detectan los sensores del aparato.


Luego, en 2012, creó el "Theremin Digital", inspirado en el original del físico y músico ruso Leon Theremin, inventado en 1920 y que es considerado como uno de los primeros instrumentos electrónicos que se controlan sin contacto físico. "El original funciona como una radio y registra la capacitancia entre la mano y la antena. Yo hice una recreación digital que funciona con luz infrarroja que emite energía y detecta el movimiento de las manos. Entonces, la cantidad de energía que regresa al aparato, por la cercanía o distancia de la mano, reproduce una nota musical. Además, lleva una luz azul que ayuda a ejecutar mejor el instrumento porque la infrarroja no se ve".


Theremin Digital creado por el venezolano Víctor HernándezLuthería Digital Ensamble


Además, el Theremin de Víctor tiene la particularidad de que reproduce un sonido en formato midi que no es continuo y va nota por nota. "Cada nota va bien afinada a la correspondiente altura de la mano y tiene la posibilidad de hacer acordes modales dependientes de la escala que se esté tocando".


Víctor sigue trabajando en perfeccionar sus instrumentos mientras espera que alguna empresa o institución pública se pueda interesar en producir y masificar sus creaciones a gran escala. "Espero en futuro cercano poder comercializarlos, obtener el apoyo del alguna institución o empresa. Sin embargo, si alguien se interesa en obtener uno de estos instrumentos puede contactarme".


¿Quiénes forman parte de la Luthería Digital Ensamble?

La misma pasión por diseñar estos innovadores instrumentos y su necesidad de ponerlos a prueba ha llevado a que la familia de Víctor los utilice en versiones de clásicos del rock, pop y música clásica, que se integran con los ritmos tradicionales venezolanos.


Así nace la Luthería Digital Ensamble, agrupación creada en 2017 e integrada por la hermana de Víctor, Luisa Liceth Hernández, ejecutante del cuatro y la voz, ganadora en 2004 del Primer Festival de la Siembra del Cuatro y con una amplia carrera en la que ha compartido con intérpretes y agrupaciones como Cecilia Todd, el Quinto Criollo, Raíces de Venezuela, entre otros.



Los otros dos integrantes son sobrinos de Víctor. Luisana Ortega Hernández, que toca piano, teclados y la Arplana, es Licenciada en Educación Musical, profesora del Conservatorio de Caracas, ejecutante y estudiante de varios instrumentos como el violín y el acordeón. El cuarto miembro es Alfonso Camacaro Hernández, un adolescente que comparte sus estudios de bachillerato con el piano, la batería, el teclado y el bajo. En la agrupación toca las maracas y el Percutrón.


"Tocamos música tradicional en todas sus variantes, llanera, gaitas, aguinaldos, merengues. Lo hacemos con mucha responsabilidad y ganas de difundir nuestra venezolanidad, siempre aportando nuevas ideas y elementos que la enriquezcan, para que sea más actual y llame la atención de las nuevas generaciones", comenta Víctor, que en el grupo interpreta la guitarra y el bajo.


"Es emocionante ver al público al terminar una presentación. Se acercan para tocar los instrumentos, para ver cómo suenan, de dónde sale el sonido, cómo se tocan en el aire, que es muy llamativo", comenta Luisa.


"Canon" Johann Pachelbel - Lutheria Digital Ensamble



Alfonso, a quien le apasiona la electrónica, la informática y la música de Johann Sebastian Bach, dice que cuando toca el Percutrón la gente queda asombrada por la rareza del instrumento. Las experiencias "más gratificantes y difíciles" en el Ensamble las ha tenido Luisana con la Arplana, pues para ella ha sido un reto tocarla sin tener una técnica y un método. Por eso, se ha propuesto la tarea de diseñar uno a futuro.


"Así habló Zaratustra y Potro Libre" - Lutheria Digital Ensamble



"Es algo totalmente innovador, hace que sea aún más difícil para mí a la hora de interpretar. Sin embargo, como pedagoga musical también es un honor y una gran herramienta, ya que es un instrumento que le permite a las personas tener un acercamiento con la música de forma sencilla y sin tener grandes conocimientos", explica Luisana.


Víctor Hernández tocando la arplana. Imagen tomada de Otras voces en Educación.

Víctor, galardonado en diciembre de 2021 con el Premio Nacional de Ciencia y Tecnología a la Inventiva Tecnológica Popular por un proyecto sobre el internet de las cosas, resalta que su agrupación busca "innovar, experimentar y mostrarle al mundo lo positivo que se hace en Venezuela". Y apunta que aunque no ha tenido el soporte económico ni ayuda para grabar un disco y realizar una gira de conciertos, sigue trabajando para mostrar su arte y dejar un aporte a la cultura de su país.


Orlando Rangel Y.



Tomado de RT



Concierto en La llanura - Luthería Digital Ensamble



jueves, 21 de junio de 2018

Alejandro Finisterre, poeta, editor, anarquista e inventor del metegol o futbolito de mesa.







Estimados Liponautas




Hace pocos días dio inicio el mundial Rusia 2018 asi que nos parece pertinente compartir con ustedes este texto encontrado en la red.

Esperamos lo disfruten.



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Alejandro Finisterre, el poeta anarquista que inventó el metegol o futbolito de mesa. 



Alejandro Finisterre, inventor del metegol, el inspirado poeta anarquista que nos permite ser niños para siempre.


FABIÁN MAURI




Madrid, 1936. Alejandro Campos Ramírez, un joven gallego oriundo de un pueblo llamado Finisterre -del latín finis terrae, el fin de la tierra- deambula por las calles de la ciudad y presiente que sus deseos tal vez estén a punto de cumplirse. Alguna vez soñó con ser un gran arquitecto y sólo llegó a trabajar de albañil, pero su verdadera vocación es la poesía. Consigue un empleo que lo hace feliz y de alguna manera lo acerca a ese universo bohemio de los artistas que admira: cadete en una imprenta. Se considera un idealista práctico, una especie de anarquista pacífico que aspira vivir, algún día, en un mundo en el que los hombres no necesiten ser gobernados por ninguna autoridad. En esa ensoñación se solazaba, cuando estalló en España la Guerra Civil.



Una bomba cayó sobre la casa en que vivía y quedó atrapado bajo los escombros. Malherido, fue traslado a un hospital en el que convaleció, cojo y con problemas respiratorios, durante un largo tiempo. Allí fueron llegando refugiados de guerra, mujeres y muchos niños mutilados que hicieron que su sensibilidad de poeta se activara. Años más tarde, en 2004, le contó a un periodista del diario La Vanguardia de Barcelona el episodio de su vida por el cual hoy lo recordamos.



“Era el año 1937. Me gustaba el fútbol, pero yo estaba cojo y no podía jugar… Y, sobre todo, me dolía ver a aquellos niños cojitos, tan tristes porque no podían jugar al balón con los otros niños… Y pensé: si existe el tenis de mesa, ¡también puede existir el fútbol de mesa! Conseguí unas barras de acero y un carpintero vasco refugiado allí, Javier Altuna, me torneó los muñecos en madera. La caja de la mesa la hizo con madera de pino, creo, y la pelota con buen corcho catalán, aglomerado. Eso permitía buen control de la bola, detenerla, imprimir efectos…”



Con todo acierto, el periodista catalán Víctor Amela observó que inventar un juego que logre neutralizar por un momento la ignominia de la guerra es como componer un poema con espacio y tiempo.



No fue el futbolín -así llaman al metegol en España-  la única invención sensible del poeta: en una ocasión, enamorado de una pianista, pergeñó para ella un artefacto que permitía pasar las pentagramadas hojas de las partituras con sólo accionar un pedal.



Al finalizar la guerra, huyendo del franquismo, Alejandro se exilia en Francia. Más tarde sufre cuatro años de cautiverio en Marruecos y una vez liberado emprende su aventura americana y cruza el Atlántico. En Ecuador funda una revista de “poesía universal”. Vive un tiempo en Guatemala, donde perfecciona su futbolín y dobla la apuesta con un baloncesto de mesa, sin gran suceso. En México participa de la intensa actividad intelectual de la ciudad capital, se encuentra con su referente, el poeta español León Felipe, y se convierte en su albacea. Regresa a España en los años setenta. Ya es un exitoso editor y se hace llamar Alejandro Finisterre, fin de la tierra, principio de su vida.



Siempre le restó importancia al hecho de haber sido el creador del mundialmente difundido juego del metegol: “Bah…, de no inventarlo yo, lo hubiese inventado otro…” Consideraba -como Jean Cocteau- que “La poesía siempre es necesaria, no sé para qué, pero es necesaria”.



Murió en 2007, cuando los niños del mundo ya reemplazaban su invento por la Play. El poeta lo celebraba. “Yo creo en el progreso: hay un impulso humano hacia la felicidad, la paz, la justicia y el amor, ¡y ese mundo un día llegará!”



Nosotros, que junto a tantas otras generaciones fuimos beneficiarios directos de ese espléndido juego del metegol, fruto de la imaginación y la sensibilidad de aquel poeta, deberíamos prometer en su homenaje cada vez que juguemos, respetar y hacer respetar por siempre aquella regla -que más que regla es una obligación moral- de que no vale molinete.

Tomado de Un Caño






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miércoles, 29 de mayo de 2013

«La Enciclopedia Mecánica» un precursor de los lectores de e-books

ideado por Ángela Ruiz, una maestra española, en 1949





Estimados Amigos

Gracias a la colaboración de nuestro amigo Paco Mancera Romero nos enteramos de que finalmente la inventora y docente española  Ángela Ruiz será homenajeada en España bautizando con su nombre una calle en Madrid ubicada en el Área de Planeamiento Boetticher y Navarro. Quizá sea el primer signo de los futuros cambios que se avecinan.

Paco Mancera Romero.




Ahora podrán disfrutar mejor de esta entrada.

26 de marzo de 2018

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MADRID 


 28/01/2013

Ángela Ruiz inventó un soporte único para leer diferentes libros basado en unos carretes intercambiables con los textos escritos

 

El cambio de siglo trajo consigo la revolución digital del mundo editorial, pero más de cincuenta años antes una maestra gallega ya había ideado un soporte único para poder leer diferentes libros basado en unos carretes intercambiables con los textos escritos.

Ángela Ruiz muestra «La Enciclopedia Mecánica»

Corría el año 1949 y «La Enciclopedia Mecánica» de Ángela Ruiz tal vez fue demasiado adelantada para su tiempo. La que podría considerarse precursora del actual «e-reader» nació en Villamanín (León) en 1895, aunque pasó prácticamente toda su vida en Ferrol. Con una personalidad cuanto menos inquieta, inventó, escribió libros, fundó su propia academia, ayudó a los que pasaban por dificultades y sacó tiempo para cuidar de sus hijas.




Entre sus innovadoras ideas destaca «La Enciclopedia Mecánica», que patentó en 1949 y que era en realidad un libro de texto para estudiantes que funcionaba con un sistema mecánico de aire a presión, al que se le podían colocar diversos carretes correspondientes a las diferentes materias, según relata la Agencia Sinc.



La descripción de la patente es bien concisa a la hora de explicar el funcionamiento de esta enciclopedia: «Lleva unas bobinas donde se colocan los libros que se desee leer en cualquier idioma. Por un movimiento de las mismas van pasando todos los temas, haciendo las paradas que se quiera». «La Enciclopedia Mecánica» disponía incluso de un hueco ideado inicialmente para colocar una calculadora, que finalmente no fue en el prototipo básicamente porque no existían dispositivos de cálculo tan pequeños.



Lo mismo sucedió con la adición del sonido y la luz, a pesar de que ya estaban en la cabeza de la inventora. El objetivo final de Ángela era facilitar la vida a todos los relacionados con los libros: a los niños en las escuelas, a los editores para ahorrarles el papel, a los autores para difundir sus obras.


Pero «La Enciclopedia Mecánica» nunca se llegó a comercializar por no encontrar la financiación necesaria en una España que no avanzaba a la misma velocidad que la imaginación de esta inventora leonesa.







Tomado de ABC






miércoles, 10 de octubre de 2012

Hedy Lamarr:

La creadora del Salto de Frecuencia y la mujer más bella del mundo





La mujer más bella del mundo y la creadora del Salto de Frecuencia


El éxtasis y la aguja.


Hedwig Eva Maria Kiesler, conocida como Hedy Lamarr, fue tenida en su tiempo como la mujer más bella del mundo y ha pasado a la historia del cine por ser la primera actriz que se exhibió totalmente desnuda en la pantalla e interpretó un orgasmo con el rostro en primer plano




La película se llamaba Éxtasis. Fue rodada en Praga por el director Gustav Machaty, en 1932. Hedwig tenía 16 años.




.  Éxtasis y yo es también el título de sus memorias eróticas, un libro escrito desde la inteligente amoralidad de una mujer fascinante, más allá del bien y del mal, donde cuenta uno a uno la cantidad de cuerpos masculinos, espléndidos, borrachos, idiotas, que rolaron sobre su alma a lo largo de su vida.

 

Hedy Lamarr, nacida en Viena el 9 de noviembre de 1914, hija de padre banquero y de madre pianista, ambos judíos, fue una chica superdotada que estudió ingeniería, pero atraída por la fascinación del teatro a los 16 años dejó las ciencias y se fue a Berlín a trabajar con el famoso director Max Reinhardt. 





Su extraordinaria belleza comenzó muy pronto a causarle más problemas que ventajas. Cuando de niña salía de casa para ir al colegio cada mañana le esperaba un exhibicionista distinto detrás de un arbusto con el gabán abierto y siendo adolescente soportó varios intentos de violación, alguno de ellos consumado, por ejemplo el realizado por el novio de una amiga al que la propia amiga incitó para poder contemplar la violación mientras se fumaba un cigarrillo egipcio. Poseía un alma hipersexuada, según propia confesión, sin ningún complejo frente al placer, pese a todo no comprendía por qué despertaba en los hombres sólo deseos carnales perentorios y ninguna admiración por su talento, que al parecer iba más allá de la belleza de su cuerpo. Aunque lo odió hasta la muerte, Hedy Lamarr siempre recordó que Hitler fue casi el único que le besó con delicadeza la punta de los dedos en aquellos salones donde esta inquietante judía se movía en los años treinta.


El rodaje de la película Éxtasis incluía una secuencia de 10 minutos en que la protagonista debía atravesar desnuda la floresta de un bosque hasta sumergirse en un lago. El director le había prometido que las cámaras la tomarían de lejos, desde el alto de una colina, con una imagen esfumada. Hedwig Kiesler después de algunas dudas aceptó, pero su cuerpo fue captado con teleobjetivo y apareció en pantalla a pocos metros de distancia. Después tuvo que interpretar la expresión de un orgasmo mientras el actor Aribert encima de ella la besaba. 




En esta escena el director solo consiguió un resultado aceptable apostándose debajo de la pareja y pinchándole las nalgas a la chica con un alfiler, de forma que el dolor le liberara un grito y un espasmo en el rostro que el espectador confundía con el éxtasis. Este orgasmo la hizo mundialmente famosa.


El magnate Fritz Mandl, uno de los hombres más ricos del mundo, propietario de las Hirtenberger Patronenfabrik Industries, una siderurgia que fabricaba municiones de guerra, comparable a la de Krupp, abducido por la belleza de la Hedwig pidió permiso a su progenitor para cortejarla, aunque de hecho la compró mediante una descarga erótica de joyas y oro macizo. Poco después se produjo el pase de Éxtasis en el festival de Venecia. Mussolini exigió ver la película en privado por el morbo que la acompañaba y precedida del escándalo se estrenó después en Viena ante un público cuajado de personalidades. En el patio de butacas estaban los padres de la estrella y Fritz Mandl, su flamante marido. Cuando empezó la proyección ninguno de ellos daba crédito a lo que veían sus ojos.


Rodeados de amistades de la más alta alcurnia austriaca los padres contemplaban a su adorada criatura corriendo desnuda por un bosque hacia un lago donde se zambullía y luego nadaba de espaldas dejando sus pechos a flor de agua. Su marido, cuya prepotencia era similar al veneno de sus velos, asistía a esta función rodeado de los socios de su empresa, con la protagonista sentada a su lado.





Todos podían ver a su joven y bellísima esposa interpretando el papel de una muchacha de 17 años, llamada Eva, que se había casado con un hombre mayor, que no conseguía consumar el matrimonio en la noche de bodas. Una mañana un joven ingeniero llamado Adán espió a Eva mientras se bañaba en el lago. Ella había dejado las ropas atadas a la silla de una yegua, junto a otro caballo.


 
 Se destapa de repente una tormenta, los dos animales se desbocan, Adán trata de ayudar a Eva y ambos se refugian en una cabaña. Hacen el amor y en el orgasmo simbólicamente ella rompe su collar de perlas, el humo del cigarrillo trazaba una espiral alrededor de su cuello y ella simula gritar de placer porque en ese momento el director le pinchaba las nalgas con un imperdible. Los padres abandonaron el patio de butacas. A partir de ese día su marido encerró a Hedwig en casa bajo llave que guardaba la criada, solo permitía que se bañara en su presencia y cuando no la llevaba de fiesta, a las reuniones sociales donde la exhibía como una pieza de caza, la dejaba atada al pie de la cama como a una perra.


Comparación de una señal en banda estrecha con una señal modulada en secuencia directa. La señal en banda estrecha se suprime al transmitir el espectro ensanchado



Durante los dos años que duró este secuestro Hedwig Eva Maria tuvo tiempo de reemprender los estudios de ingeniería y puesto que asistía con su marido a reuniones, cenas y viajes en los que se trataba de nuevas tecnologías para armamentos ella por su cuenta inventó una fórmula, el llamado espectro expandido, una técnica de conmutación de frecuencias que posteriormente se usó para proteger la dirección de los misiles.

Ilustración de la patente “Secret Communication System”


Este invento de Hedy Lamarr fue patentado en 1940 y todavía hoy tiene aplicación. Hizo posible por primera vez la trasmisión de señales secretas sin poder ser interferidas, se utilizó en Vietnam y en la crisis de los misiles en Cuba.




Para huir de su secuestro Hedwig tuvo que seducir y acostarse con la criada, quien le facilitó la salida del palacio una noche mientras el prepotente Fritz Mandl estaba de viaje. Llegó a París en automóvil, con un solo vestido, con los bolsillos llenos de joyas, perseguida por los guardaespaldas de su marido. Logró escabullirse hasta refugiarse en Londres y embarcarse en el trasatlántico Normandie rumbo a Nueva York y durante la travesía conoció y sedujo al productor  Hollywoodense Louis B. Mayer, de la Metro, y con él pactó su futuro. La protegió, la bautizó con el nombre Hedy Lamarr y la convirtió en una estrella.


Muchos la recuerdan por la película Sansón y Dalila, la única que le dio fama. Tuvo mala suerte. Rechazó el papel de protagonista en Luz de gas y en Casablanca. También estuvo a punto de rodar Lo que el viento se llevó. Aunque apareciera en pantalla siempre envuelta en sedas era la primera mujer que los espectadores siempre veían desnuda.   

 

Se casó tres veces. Tuvo tres hijos. Atravesó innumerables cuerpos masculinos y femeninos, de maridos y amantes, galanes y productores. Uno le disparaba con el revólver sobre sus pendientes cuando estaba borracho; otro se fabricó una muñeca hinchable que era la réplica exacta de Hedy y la usaba cuando ella se negaba a complacerle, otro se acostó con la criada en la misma cama mientras Hedy dormía. 




Siempre era más inteligente que el hombre que la acompañaba y más hermosa que la mujer de su amigo. Fue la señorita más bella y rica de Viena, pasó a ser el animal más deseado de Hollywood, pero no la mejor actriz debido al lastre de su belleza. La cleptomanía la llevó varias veces a la cárcel. Tenía a sus pies a todos los millonarios del mundo, pero no podía evitar robar un cepillo de dientes en unos grandes almacenes. Algunos misiles disparan hoy bajo su nombre. Era aquella chica que le cortó el pelo a Sansón.


 Manuel Vicent. Babelia. El Pais.com. 30.07.2011.

Tomado de El País









Hedy Lamarr's 101st Birthday Google Doodle



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