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lunes, 11 de noviembre de 2019

Conrad, Sulaco, Valencia, y El corazón en las Tinieblas con Nosotros.






Noticias de Sulaco, por Carlos Yusti

La ciudad de Valencia, la de Venezuela, o de San Simeón el estilita, como le gusta denominarla el escritor José Carlos De Nóbrega, ha tenido todos los síntomas de ciudad irreal.
La comparé siempre con dos ciudades imaginarias de Italo Calvino, debido a su lago y a su famoso siquiátrico de Bárbula. Unas veces para mí era Valdrada, o como escribe Calvino: “Los antiguos construyeron Valdrada a orillas de un lago con casas todas de galerías una sobre otra y calles altas que asoman al agua los parapetos de balaustres. Así el viajero ve al llegar dos ciudades. Una directa sobre el lago y una de reflejo invertida”. Otras se me parecía a Perinzia. Calvino anota: “(…) la primera generación de los nacidos en Perinzia empezó a crecer entre sus muros, y aquéllos a su vez llegaron a la edad de casarse y tener hijos. En las calles y plazas de Perinzia hoy encuentras lisiados, enanos, jorobados, obesos, mujeres barbudas. Pero lo peor no se ve; gritos guturales suben desde los sótanos y los graneros, donde las familias esconden a los hijos de tres cabezas o seis piernas”.
La Valencia (donde nací y crecí) no ha dejado su vocación de ciudad envuelta en esa neblina insensata de cuento gótico. Cruzada de personajes históricos de opereta; de lugares con prosapia de historia patria, especie de garitos para las conspiraciones y la componenda oscurantista; plagada de una sucesión de gobernantes melodramáticos, rozando el ridículo más aparatoso, es tan real e imaginada que los límites se borran.
El gobernante de turno, en rol de alegorismo salta de las páginas de la novela Drácula, de Bram Stoker, que sin duda no ha leído. A tal guiso pintarrajea con murciélagos, de alas extendidas, toda la ciudad. No obstante la Valencia que imaginaba traspapelada con las ciudades de Calvino (o esa que el actual gobernador concibe como la cueva del Batman peliculero) se encuentra más cerca de otra ciudad asimismo inventada.



El libro Valencia-Sulaco (Signo Ediciones, 2019), de Pedro Téllez, conduce al lector por ramificados senderos con rumbos bastantes desiguales. He deambulado con admiración por la escritura ensayística de Pedro Téllez y de José Carlos De Nóbrega, quien cierra el libro con reflexiones puntuales con respecto al libro y a su autor. Tanto Téllez como De Nóbrega trabajan el ensayo tratando de proporcionarle al género agilidad, sorpresa, ironía para sacarlo de ese academicismo acartonado de literatura comparada. Me atraen esos escritores que tratan de hacer fisuras en los géneros literarios, de quitarle las telarañas de alma acomplejada a la escritura. Me gusta esa inteligencia de bisturí mentida entre las líneas de un poema, un cuento o un ensayo. Téllez y De Nóbrega escriben con sabiduría lectora, pero por sobre todo hacen literatura con lo improbable, con esos nenúfares flotantes de lo leído en los que se cifra la incomparable música de las palabras, y ellos tienen muy buen oído.
El libro está conformado por veintidós textos en los que se encuentran artículos de prensa, ensayos y una cartografía imprecisa de escritos que exponen las taras de una ciudad que a ratos es sólo un collage de perspectivas extáticas. Es pertinente lo escrito por De Nóbrega: “Partiendo de la novela Nostromo, de Conrad, Téllez se alía al Bolívar encaramado en el monolito, cual Simeón el estilita, para reivindicar su terredad portátil e inmisericorde. La ciudad es paciente psiquiátrico al que se le extrae la piedra de su psicopatología”. Eso podría ser este pequeño libro: un paseo por Valencia, pero no por sus calles y avenidas, sino por los callejones huidizos de su estructura mental y espiritual un tanto dañada.


 La Casa de la Estrella. Imagen tomada de aquí:

Por ese motivo el Congreso de 1830, cuyo escenario fue La Casa de la Estrella, es para Téllez no un hecho histórico relevante, sino una obrita teatral en tres actos con todo el sarcasmo venenoso del caso. Téllez acota que un año antes, pero en la Casa Páez, se escenificó una pieza de Shakespeare cuyos actores fueron el general Páez en el papel de Otelo, el general Soublette como Brabancio, el sempiterno y aciago doctor Miguel Peña como Yago. Téllez escribe: “Destaquemos que el reparto del primer gabinete del gobierno provisional de 1830, un año después de la obra, fue así: Miguel Peña en la Secretaría del Interior, Justicia y Policía; Carlos Soublette en la de Guerra y Marina. Y Páez presidente. Un caso único en que el elenco de una obra de teatro prefigura un gabinete de gobierno”.


Museo Casa Páez

Los artículos de prensa abordan lo político intentando ofrecer respuestas a la intolerancia, a la violencia y a los convulsos momentos políticos que se viven en el país y que subrayan cómo el autor, más que acudir a un bando determinado, decide utilizar la escritura como trinchera. Otros textos exquisitos son el dedicado al doctor José Solanes y a la Revolución rusa. También sondea el libro Lope de Aguirre, el peregrino, escrito por Casto Fulgencio López, escritor un tanto polvoso de olvido. Transitar las páginas de Valencia-Sulaco es entrar en el bulevar del ensayo breve, pero preciso como mecanismo de relojería; del ensayo como experiencia personal (como bien enseñó Montaigne) hasta desembocar en el texto que cierra el libro, “Un cielo de librerías en Sabana Grande”, y en el cual el autor traza un mapa metafórico de esas librerías que forman parte de la estantería de su memoria.
El ensayo que presta el título al libro toma como excusa los 460 años de la fundación de Valencia y los 111 de la publicación de Nostromo, escrita por Joseph Conrad. Téllez anota: “Novela política y psicológica a la vez, sus protagonistas participan en un golpe de Estado movido por ideas y convicciones, a su vez movidas por intereses extranjeros…”.
Nostromo se desarrolla en un país imaginario llamado Costaguana y su capital portuaria es Sulaco. Téllez escribe “Sulaco es Valencia que ‘…se extiende entre las montañas y el llano, a escasa distancia del puerto y oculta a la visión directa del mar’”. Empero Téllez asume la visión de Max Henríquez Ureña: “El escritor con datos de toda América construyó un país nuevo: la República de Costaguana. Dijérase una nación bolivariana que se fugó de la historia. Ese país imaginario tiene puntos de contacto evidentes, ya con Venezuela, ya con Panamá, pero concurren a formarlo elementos diversos tomados de toda la América española”. Téllez anota: “A bordo del Sainte-Antoine arribó a Puerto Cabello en 1876. No olvidará el golfo triste y plácido que describe años después en su novela. Parece que no llega hasta Valencia; para la ambientación se apoyará Conrad en el libro de Edward EastwickVenezuela o Apuntes sobre la vida en una República Sudamericana con la Historia del Empréstito de 1864”. Más adelante Téllez subraya: “En su Crónica personal (1909) el novelista confesará que en todo el mundo de Costaguana, hombres, mujeres, costas, casas, montañas, ciudad, campo, ‘no había ni un solo ladrillo ni una piedra ni un grano de arena de aquel terreno que no hubiese colocado yo con mis propias manos en su debido lugar”.

Conrad concibió Costaguana y su ciudad Sulaco con fragmentos de ciudades reales. Ureña hace un conteo de verificación: “(…) en Sulaco hay una Alameda y una estatua de Carlos IV, como la que se conserva en la ciudad de México en atención a su mérito artístico; hay también un Club Amarilla, que recuerda a los amarillos o antiguos liberales de Venezuela, contrarios a los azules o conservadores; las antiguas luchas de federales y unitarios en Costaguana evocan el proceso de las ideas políticas en las Provincias Unidas del Río de la Plata; en vez de alcalde hay en Costaguana el cargo de Intendente Municipal, como en algunas repúblicas sudamericanas, pero también hay el de Jefe Político, como en otras del continente; el vocablo gringo se aplica, como en muchos países de la América española, a los extranjeros blancos que hablan distinto idioma. La banda militar de Sulaco toca la Marcha de Bolívar, el Libertador, y Páez es mencionado como héroe de la independencia de Costaguana, cuyos llanos se asemejan a los de Venezuela (…)”.
Conversando con Téllez me dijo que el librito poseía cierto tono panfletario. En primer lugar un texto panfletario tiene como prioridad un estilo desencuadernado y es escrito para salpicar de lodo a enemigos/contrincantes visibles. Savater asegura que la virtud del panfleto estriba no en lo que dice, sino en el tono como dice las cosas. Para Fernando Palomero, “los panfletos son excelentes armas para la refriega política, pero no suficientes”. El panfleto en ocasiones es irónico. Otras es algo incendiario. Muchas veces es sólo un artefacto para lanzar golpes y la calidad de escritura se sacrifica para darle prioridad a ese intransigente boxeo de sombra.


Pedro Téllez.Fotografía de Yuri Valecillo

El librito de Pedro Téllez está lejos del panfleto y más bien está regido por la sombra luminosa de Conrad con sus antihéroes, villanos y personajes de relleno moviéndose en una ciudad imprecisa, nerviosa como un espejismo; donde se concentran todas las patologías políticas o sociales y de las cuales Téllez ofrece noticias desde el diván de la exquisita e inteligente literatura.

Tomado de Letralia.

Enlaces relacionados:




REMATES DE LIBROS EN LA CIUDAD DE VALENCIA, LA DE VENEZUELA



UN CIELO DE LIBRERIAS EN SABANA GRANDE



Pedro Téllez. Un cotilleo bioliterario.


REVISTA ZONA TÓRRIDA: 40 AÑOS DE TRANSDISCIPLINA



Santiago Key-Ayala: Autobiografía en monosílabo trilítero



Nanacinder: Antología mínima.

Coleccion de textos en Prosa y Verso. Parte V/V



Nacinder: Antología mínima.

Coleccion de textos en Prosa y Verso. Parte IV/V



Nacinder: Antología mínima.

Coleccion de textos en Prosa y Verso. Parte III/V



Nacinder: Antología mínima.

Coleccion de textos en Prosa y Verso. Parte II/V



Nacinder: Antología mínima.

Coleccion de textos en Prosa y Verso. Parte I/V



Reverón, la locura, los psiquiatras y el arte.

Prólogo del libro Los Laberintos de la Luz



Francisco de Miranda traspapelado



2016: LA UNIVERSIDAD DE CARABOBO DESTRUYE SUS LIBROS



Invitación a la presentación del libro El diario de viajes de Francisco de Miranda en la FILUC 2016



La casa de Laura Antillano



Un Aniversario doble: Los 460 y 111 años de VALENCIA-SULACO

Un acercamiento al Nostromo de Conrad



Pedro Téllez: Asumí la escritura como militancia y no al revés en esta Valencia contradictoria

Una Entrevista de Marisol Pradas



ELOGIO RETICULAR DEL LIBRO EN RÚSTICA Y SUS ALREDEDORES



Invitación a la presentacion de los libros "Elogio en cursiva del Libro de Bolsillo" y "Para leer el Socialismo"



Invitación a la charla "La maldad cotidiana según Saki"



Nanacinder (1954-1962) Revista Literaria.

Una Fruta Tropical

por Pedro Téllez



Una Jornada Lúdica sobre la Literatura en el Liceo Pedro Gual en Valencia, la de Venezuela



Biblioteca Personal del Diablo por Pedro Tellez





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Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.

Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994), De ciertos peces voladores (1997), Dentro de la metáfora: absurdos y paradojas del universo literario (2007), Para evocar el olvido y otros ensayos inoportunos (2007) y Poéticas del ojo (2012). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura CódiceArte Literal


 Tomado de Letralia





sábado, 25 de marzo de 2017

Valencia cumpleañera


Antiguo escudo de valencia, el que fue y el que será


Estimados Amigos

Hoy nuestra ciudad Nueva Valencia del Rey cumple 462 años y tenemos el gusto de compartir este texto de nuestro amigo Freddy Ordaz para celebrar una vuelta más al Sol de nuestro burgo.

Esperamos disfruten de la entrada.

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 Freddy Ordaz


Valencia estuvo de plácemes, bajo un cielo despojado y soleado con una rigurosa temperatura, mientras algunas casonas con sus arcillosas y grisáceas tejas lucían medias peinadas por la brisa ascendente de un ardiente verano, para prepararle a la cumpleañera ciudad el arribo de sus 462 años. Se recuerdan sus angostas calles que completaban la cuadricula del casco histórico donde se esparcía la  alegría. También el bullicio y, en alguna esquina el  silbato del tranvía. Estampas que han quedado guardadas en  algunas memorias o bien en la magia de Niepce; un manto que recoge imágenes que aún dicen algo. 


 Una vista de Valencia por Bellerman en 1844

En mí espigada adolescencia, recuerdo aquellas veces cuando descendía desde La Pastora y caminaba sobre hojas  resecas de su otoño que rebozaba las aceras, hasta llegarme  a la Plaza , siempre quieta, siempre adormecida, llena de historias de vida vibrante, sus árboles danzaban al compás  de la música que hacia flotar la retreta dominguera. Hoy  oigo el tiempo acumulando mis sueños. Valencia creciste  entre camorucos y guafas habitadas por serpientes a la vera  del río, por eso te convertiste en la novia del sol y, tu  lago te obsequio un espejo de abril. 

Plaza El Indio. Estatua del escultor Alejando Colina que homenajea al Indio Guacamaya

Te vieron crecer, crecer los indios Tacariguas, al  ritmo de tambor y guarura, comandados por el aguerrido y  defensor de la comarca: Guacamayo. Ahora estas construidas  sobre los cuatro vientos. La gente llego más tarde,  aparecieron sin saber de dónde, peleando por un pedazo de  sol, luego las fabricas que enmohecía  la atmósfera y,  por ultimo los automóviles para inaugurar el caos y los  enredos, convirtiéndola en una colonia de mercaderes, que lentamente se fue rompiendo radicalmente el entorno de su vieja arquitectura, muchas de ellas con antecedentes de  lejana presencia: La Casa   Consistorial (Concejo  Municipal), Casa Danesa, Teatro Rivolí etc. Frente a esta  circunstancia impropia de algunos gobernantes disecados por  el tiempo, se alinearon con la indolencia de algunos  caprichosos propietarios para golpear los rostros  coloniales, donde se jugo con todo, por los desmanes  perpetrados. 

Concejo municipal. Antigua Casa consistorial durante la colonia. Edificio demolido bajo la administración municipal de Juan Seijas
 
Desde allí se viene borrando las huellas del antepasado  de Valencia, ciudad históricamente culta y solera, entre la  fatiga del humo y el polvo, para darle paso al cemento y a  la cabilla que poco a poco fue tapiando su policromía,  quedando otras vetustas moradas de la periferia como  testigos mudos, arropadas en un mundo sin lamento, sin  llanto, arrinconadas para pasar inadvertidas. Desde una  ventana de un viejo edificio oteo la ciudad cubierta de un  sol plomizo que la blanquea en marzo, como en abril o, como  un anticipado mes navideño ¿Que es lo que ha ocurrido?  Ahora veo el pasado entumecido por una niebla, así como de  llanto. Pero tú sigues ahí, siempre  soleada. Gloriosa, con tu canto libertario. 

Hotel Carabobo en 1952

Atravesé la ciudad, en un preciso momento cuando el viejo reloj de la Catedral , anunciaba el ocaso de la tarde. Al  cruzar una calle de otro tiempo, se escondía entre las  malezas otra maquina -léase Caterpillar- mientras observo  los restos de un muro qué apenas sostiene aleros heridos de 
 los cuales cuelgan unos desmayados y azulados arabescos. La orden parece, derrumbar. Mis pasos por lo tanto se agigantan por un nuevo fantasma que ronda a la agredida ciudad: La violencia. Al regreso a casa un rosario de tristezas me  invadió ese domingo, dibujando leves y amargas realidades.


Una vista del centro de valencia en 1977

Giró en mí el misterio del ayer y el de hoy. Sólo quedan añoranzas arrastrando culpas, no hay que hacer nada salvo,  recordar lo irrecordable. 

Una vista de la avenida Bolívar norte en los años 90


Sin embargo Valencia esta ahí multiplicando historias, buscando respuestas entre el fluir y otear horizontes, con  su espada libertaria mostrando su antigua batalla por un  mismo destino. Al concluir su festivo día, la novia del sol  con vestidura  color naranja, marcho con sus músicos,  poetas, pintores y sus hijos que nacieron de ella,  zigzagueando calle arriba, calle abajo entre una   atmósfera  invadida por anuncios  publicitarios  y  neones; fue dejando atrás unos jóvenes  malabaristas con vestimentas parecidas a alguna bandera,  bajo el semáforo en rojo, salpicados de gases, en un
asfalto que atrapa luces nocturnas, sellando días soleados, entre un cantar y  un florecer. 


Avenida Bolívar norte en los años 2000

 


freddyordaz@yahoo.com

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Freddy José Ordaz Vasquez

Barquisimeto, estado Lara.  04 de diciembre de 1950

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Artista plástico – Articulista de prensa.  Miembro de la Asociación de Escritores Carabobeños.

“Trabajar, investigar, ejercitarse en la literatura y la plástica, un enamorado de la poesía, atender los innumerables amigos y coleccionistas que asisten a su taller es la más fructífera experiencia en el avance profesional de este artista Barquisimetano que estuvo residenciado en la ciudad de Nueva York, y ahora en Venezuela, predicará aquel axioma del critico y poeta ingles,” citando al filosofo Alemán Conrad Fiedler: “En la creación de una obra de arte el hombre se entrega a una lucha con la naturaleza no por su existencia física, sino por su existencia espiritual”.

“En plena era de la informática, y un gran despliegue de designios tecnológicos.-dice- Hector Gustavo AlvaradoFreddy Ordaz con orgullo va dejando sus huellas en la naturaleza de su propia circunstancia, él sabe que es así, él conoce el camino de la reflexión y la auto crítica. El sentido artístico es una fuerza indescriptible que alcanza su emancipación más allá de la intimidad imaginaria”. -culmina HGA-.

Freddy Ordaz, artista plástico contemporáneo es un personaje polifacético que se discurre entre la docencia, la promoción cultural, el articulismo de opinión cultural y la conducción de programas radiales, inscribiendo su eje de trabajo en la investigación y la reflexión constante, para lograr su propuesta artística.


Enlaces relacionados:




















































viernes, 24 de marzo de 2017

Invitación a Diálogos Coreográficos para celebrar a Valencia en sus 462 años





El grupo Li Po tiene el gusto de invitar a todos sus lectores valencianos a celebrar mañana 25 de marzo de 2017 el día de Valencia con los Diálogos Coreográficos en el Museo de Arte Valencia (antiguo Ateneo) ubicado en la intersección de la avenida Bolívar norte con la calle Salóm.

Diálogos coreográficos es una espacio para hacer propuestas para plantear ideas, para conversar sobre lo que se presenta, un espacio para la critica, la sugerencia, la sonrisa todo enlazado con la magia que genera el movimiento.

Los asistentes podrán disfrutar de los trabajos de  las siguientes agrupaciones:

  • Danza Uno. Con Gustavo Gámez del Distrito Capital.


  • Compañía Valencia Danza. Esta agrupación presentará la pieza !YO SOY COCUICITEÑO SEÑOR! un trabajo dedicado a Valencia elaborado por la coreógrafa Milagros Bordones  y ejecutado por los bailarines  MARIANA  GARCIA, CRIS MENDOZA. CARLOS JESUS GARCIA Y JORGE RODRIGUEZ.


En esta presentación podrán degustar textos tomados del libro Azules y de brumas del finado médico, escritor y Cronista de Valencia Guillermo Mujica Sevilla que serán acompañados de Valses Venezolanos y temas de Eleazar Agudo y Angel Rada. será un entretejido de cuenta cuentos, poesía música y danza contemporánea.

La actividad se realizará en la plazoleta que se encuentra a la entrada de la edificación y es totalmente gratuita.

Los esperamos.

Valencia-Eleazar Agudo










































25/03/2026

martes, 6 de diciembre de 2016

Señor Gobernador Lacava una manito al centro de Valencia, la de Venezuela y si puede a todo el estado Carabobo



Verdadero escudo de Valencia


Estimados amigos

Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar un texto de nuestro amigo el fotógrafo valenciano Yuri Valecillo donde expresa su sentir sobre la actual situación de abandono del casco histórico de la ciudad de Valencia, la de Venezuela. Aunque en Este mes de abril de 2018 debemos sumar los problemas de falta de suministro de agua en Valencia y lo irregular del servicio eléctrico. Ya teníamos esos problemas con el gobernador Ameliach. Ahora en el estado Carabobo tenemos nuevo gobernador, llamado Rafael Lacava, y los problemas continúan y se acrecientan.

Lo único seguro es la incapacidad de los miembros del PSUV de resolver los problemas que nos agobian.

Deseamos disfruten la entrada.

Actualizada el 2 de abril de 2018

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Esperar que haga algo la gestión del Alcalde de Valencia la de Venezuela es una tontería, es como esperar honradez en el anterior. Cocchiola y Edgardo Parra son la continuidad de dos gestiones o indigestiones que al parecer odian al pueblo que gobiernan.

Visita a la Catedral Nuestra Señora del Socorro, Valencia, Carabobo,Venezuela

Corrupción política, administrativa, social, cinismo, demagogia, reconocimientos fantoches, medallas repartidas como chorizos, etc. Son entre otros las cosas que van señalando el camino de Alcaldes cuya sola presencia indigna a cualquiera que quiera su ciudad.

Vista de Valencia con la laguna de Tacarigua (1844). Bellerman

No solo la incapacidad para tapar un hoyo, reparar una acera, recoger la basura, comportarse con sencillez, dar respuestas al soberano, etc. La vida nos va demostrando que las cosas se pueden hacer de manera distinta y claro está mejor sin la rapiña de Edgardo Parra y sus pilluelos y sin la demagogia de los pilluelos y Cocchiola.

Pero después de este abreboca que me toca como ciudadano y además como republicano me gustaría señor gobernador comentarle algunas experiencias que como fotógrafo he visto y he vivido en nuestro maravilloso continente o por lo menos en parte del continente, viajo sin dólares preferenciales y también lo hago por la libre solo como fotógrafo que vive de su trabajo y de su mirada.

Iglesia matriz de Valencia

Me parece maravilloso la recuperación de la Catedral de Valencia y ojala se pueda extender a las zonas cercanas a la Plaza Bolívar. La Plaza Bolívar es el corazón de nuestra ciudad o así debería ser. Bravo por ello pero creo que deberíamos ir mas allá un paso y otro paso y junto a quienes hacen vida en el Centro Histórico de la ciudad  podríamos ir recuperando los espacios, con los andamios, aplicando nueva pintura, resanando lo que podamos, rescatando iluminación que está en manos del gobierno y sus instituciones. Rescatando nuestro patrimonio con mano de obra compartida.



Imagine usted por un momento convocar a los estudiantes del antiguo seminario de Valencia ubicado en la zona de La Pastora de nuestra ciudad a apoyar en la recuperación de su centro de formación, a trabajar unidos para darle belleza y forma a esa linda edificación de donde egresan formadores espirituales católicos. Los centros históricos y es lo visto se van recuperando en la medida en que se les da valor visual y social a los espacios simbológicos de las ciudades, de forma elegante se recupera el gentilicio y la belleza de una ciudad o de ciudades que parecían destinadas al olvido o la mengua.

Capitolio del estado Carabobo

Igual la Escuela de Teatro Ramón Zapata, iluminar sus espacios, sus proximidades, el rayado de las esquinas, luces o luminarias en las zonas cercanas y comenzar a desarrollar corredores culturales, sociales, humanos a partir de zonas históricas y humanamente concurridas.

Iluminar los espacios de la Biblioteca Central Manuel Feo La Cruz y el Edificio de Ipostel o correos, darle belleza o brillo a lo que ya está ahí, a lo que solo desea que los dejen respirar, confió que en su gestión sea posible que le de valor o más valor a lo que ya lo tiene, darle brillo a esos espacios caídos en la opacidad y claro convocar a la Cámara Municipal a trabajar unidos en beneficio de la Capital del Estado Carabobo.

Biblioteca Manuel Feo La Cruz

Yo no soy quien para proponer que recuperar pero sobra gente de carácter e intenciones no se trata de buscar el auxilio pero si capacidad de gestión, animo, capacidad de convocatoria, ilusión, buenas intenciones, convocar a los que fuera de banderas partidarias o ideológicas conocen y comprenden que las ciudades están más allá de nuestra vida en estos espacios de hormigón y lluvias.

Por ahí esta Alexis López, José Gregorio Blanco, Pedro Téllez, Sandra Lozano, Richard Montenegro, María Teresa Morín a todos los conozco y estoy seguro que usted también. Anímese señor Gobernador ponga tiempos y como diría el sacerdote colombiano Camilo Torres o por lo menos yo recuerdo algún afiche o cartel de esos que llegue a pegar con mis hermanos y hermanas cuando yo tenía 9 o 10 años unos carteles de la IC (Izquierda Cristiana) que mi padre siendo un ateo convencido llego a pegar sin impórtale la firma y si la obra del valiente cura guerrillero, bien aquella frase que es tan vigente hoy como ayer 

LA LUCHA ES LARGA, COMENCEMOS YA 

El Monolito de la Plaza Bolivar un Símbolo de Valencia, Venezuela


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Yuri Valecillo dándose un gustazo caro, el café es muy caro en la Venezuela de ahora




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25/04/2026
29/06/2025