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jueves, 10 de diciembre de 2015

Quisiera pedirte que gestionaras mi aumento, aquí en Lóndres estoy muy apretado.

Una carta de Eugenio Montejo a Felipe Herrera Vial







Estimados Amigos

Hoy cuando cumple 44 años de haber sido escrito, compartimos este interesante y raro documento que muestra el tipo de vínculo existente entre dos poetas de la ciudad de Valencia, la de Venezuela: Eugenio Montejo (Caracas,19 de octubre de 1938 - Valencia, 5 de junio de 2008) y Felipe Herrera Vial (Valencia, - 31 de mayo de 1995). Aquí podrán ver la camaradería que reinaba en ellos y como se pedían ayuda y como surge un tema típico entre los literatos: La falta de don dinero. Montejo, corresponsal de la Revista Poesía, le solicita aquí a Herrera Vial, que ejercía sin nombramiento el cargo de Director de Cultura de la Universidad de Carabobo que le gestione el aumento respectivo, ya que su situación en Lóndres estaba muy apretada. Recordemos que Montejo estaba en Lóndres en 1974, en la época que Margaret Tatcher como ministra de educación suprimió el vaso de leche en las escuelas primarias, poco antes de que desatara la crisis económica en Gran Bretaña.

En esa época los corresponsales y colaboradores de la Revista Poesía eran pagados, situación que desapareció al cambiar las autoridades rectorales. El Motivo: reducción de presupuesto para la cultura.

Felipe Herrera Vial

Ahora los únicos en recibir paga por su trabajo son los miembros del departamento de Literatura, que es el editor de la revista Poesía, que están en la nómina de la Universidad de Carabobo.

Esta carta 
después de diversos avatares llegó a ustedes gracias a la gentileza del poeta Jhon María Carneiro

Desde este espacio ratificamos nuestra intención permanente de hacer lo que ninguna institución en Valencia es capaz de hacer:  Conservar la historia de nuestro burgo y hacerla accesible a todo aquel que se interese por ella.

Deseamos disfruten de la entrada.

Richard Montenegro

Eugenio Montejo

*******




Londres, l4- de diciembre de 1974.


Sr.
Felipe Herrera Vial,
Valencia.




   Aprovecho el viaje a Caracas de mi amigo Esdras Parra,para pedirle te ponga en correo desde allí este libro sobre la introducción de algunas imprentas en América, el cual creo será de tu interés. Se refiere el autor a las prensas de Nueva Valencia, Maracaibo, Angostura, y cita al final (p.116) un impreso de Puerto Cabello. Te lo envío porque recuerdo haberte oído hablar del libro de Cisneros sobre el cual, pienso, se debería realizar una investigación en los archivos de la ciudad.



    Quizás ya hayas recibido una carta mía que contestaba a tu anterior, así como una postal de Navidad, enviada más recientemente. Quedo, ya sabes, a tu mandar para lo que pueda ser útil.

  

 Con vista a la creciente inflación inglesa y al continuo aumento de los precios, quisiera pedirte gestionaras, en momentos de reactualizar mi contrato, a ver si pueden tomar en cuenta el pequeño aumento decretado pues, a la verdad, ando un poco apretado y las cosas no hacen más que subir.

     Te renuevo mis deseos de felicidad en estas Pascuas al lado de los tuyos.

Con un fuerte abrazo,

Eugenio Montejo














Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.

viernes, 18 de octubre de 2013

"Incamar en la playa" y "El Aire de la noche caía manso".

Dos poemas del escritor valenciano Felipe Herrera Vial (5/02/1913 - 31/05/ 1995)







Estimados Amigos

 

Hoy les obsequiamos dos poema del poeta venezolano Felipe Herrera Vial (Valencia, Edo Carabobo, 5/02/1913 - 31/05/ 1995). Los textos y la fotografía fueron tomados del libro Rostro y Poesía. Poetas de la Universidad de Carabobo, publicado por esta institución en 1996. La selección y notas de este libro corrieron a cargo de Luís Alberto Angulo.

Tanto el retrato  de Felipe Herrera Vial como los textos presentados en esta entrada son inéditos en la red.

Disfruten a continuación de los  poemas.

Felipe Herrera Vial. Foto de Yuri Valecillo
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Incamar en la playa

Cae la luz madura sobre arena limpia.
Un grueso encaje de espuma brillante,
Como obra de orfebrería bordada en plata,
Adorna fugazmente el amarillo amoroso de la playa;
Y a lo lejos, el mar cambiante: azul-verde aceituna.
Arriba el cielo luce nubes grises.

Al aire los colores alegres de los trajes
Que visten los bañistas en movimientos deportivos
Incamar siempre invitada a estas aventuras de sol,
Conoce poco el mar. Ella es de tierra adentro y gusta
de las marinerías circundartes, y además tiene/
timideces de Colegiala. Mira las nubes./
Y no sabemos si la embriaguez que embarga/
el espíritu de Incamar se la produce el paisaje/
ciclista o la música que expande el mar/
como un orfeón que reboza el blanco nacarado/
de sus brillantes orejas.

Vuela solitaria una gaviota y describe
Parábolas en el horizonte.

Sus manos se hunden y logra mantener/
su rostro sobre el agua.
Súbitamente la inunda una alegría comunicativa/
y deja asomar sus relucientes dientes blancos. 
He allí un cartel vivo en reclame de turistas.
Vuelan nuevamente las gaviotas y casi/
rozan la cabellera suelta
de Incamar.
Nadie parece sentir el suave gorjeo/
que sobre los arbustos vecinos
desparraman los pájaros marinos.
Cierra el horizonte su cortina de luz/
 y aparece una espesa nube
plomiza. Incamar la mira, aviso de fuga,/
pero  no hay tiempo.
Camina bajo la lluvia. Chapotea agua/
su traje azul y blanco.
Vase a su casilla y regresa. Ahora luce/
su piel dorada.
Llega al bar y prueba un aperitivo./
Se charla con soltura y alegría.

He aquí que la conversación de Incamar/
 es agradable.
Cuenta cuentos de marineros,/
cita a Herman Melville.
Al despedirse empieza de nuevo/
a rayar el sol en los tejados.


El Aire de la noche caía manso


El aire de la noche caía manso
sobre la dulcedumbre de tus manos.
¿Cuántas sílabas juntas
en el perfume de tus ojos húmedos?
La magnolia acentuaba su pureza
en la línea azorada de una estrella dormida.
Distancia de sus ánimos maduros
Visten las golondrinas, en sus vuelos,
y un aroma de música no oída
pone claros y tibios los caminos
que se quedan mirando los ponientes