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jueves, 17 de mayo de 2018

Sergio Ramírez: Le digo a los venezolanos que contra la memoria ninguna represión puede


Sergio Ramírez, en su casa celebrando el Premio Cervantes. Foto: Carlos Herrera. Niú


Estimados Amigos

Hoy le hacemos llegar una entrevista del escritor nicaragüense Sergio Ramirez, reciente ganador del Premio Cervantes. El título de la entrevista no es el mismo que titula la entrada pero esa afirmación es la más adecuada para la "vida diaria" que padecemos los venezolanos en este momento.

Este próximo domingo 20 de mayo de 2018 se realizaran unas elecciones en Venezuela que solo servirán para mantener esta trágica fabula iniciada por Hugo Chávez y que sufrimos desde hace años. Esperamos que todos nosotros tengamos la suficiente sabiduría para aprendernos de memoria la moraleja de esta historia y podamos escapar de esta versión tropical de Fahrenheit 451.

Esperamos disfruten la entrada.

Atentamente 



La Gerencia

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Sergio Ramírez: “Contra la memoria ninguna represión puede”

Sergio Ramírez fue galardonado con el premio Cervantes, considerado el más sólido de las letras en lengua castellana. Lo recibirá este 23 de abril, en el Festival de la Palabra 2018. Con 75 años, 30 títulos, entre novelas, cuentos, ensayos y relatos testimoniales, y varios premios internacionales, Ramírez es el primer escritor nicaragüense en recibirlo. 





Por Claudia Furiati Páez | @festilectura

28 de marzo de 2018 12:00 AM

Él es la vida y la naturaleza,

regala un yelmo de oros y diamantes

a mis sueños errantes.

Un soneto a Cervantes” de Rubén Darío

En su animosa cruzada por países suramericanos para presentar su última novela, inscrita en el noir caribeño, Ya nadie llora por mí (Alfaguara, 2017) y en antesala a su estelar aparición en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares para recibir el Premio Cervantes este 23 de abril, Sergio Ramírez aceptó nuestra invitación en Guayaquil a dialogar desde el butacón del lector. Sitial que al igual al ingenioso manchego, desafía al autor nicaragüense a dejar su “armadura” de cotidiano combatiente de ideas, político, promotor cultural y laureado escritor, para transformarse en un extraordinario aventurero de inventados laberintos de la palabra cervantina.

Augusto Monterroso


Fue una fértil correspondencia sobre su compromiso lector, que contó como “prólogo” sus reflexiones compartidas durante un concurrido conversatorio promovido por la organización de la Feria del Libro de la llamada Perla del Pacífico, metrópolis ecuatoriana que además le reconoció como “Huésped Ilustre”. Allí el creador del inspector Dolores Morales reflexionaría sobre esa ofrenda imperfecta que brinda desde el altar del teclado a sus lectores: “cuando me siento a escribir pienso en un lector individual (…) que para mí siempre es exigente, es un lector que está muy atento, que no me va a dejar pasar una, que si cometo un error lo va a notar, (…), es un lector que no piensa que yo soy un escritor perfecto, no hay nada perfecto. El gran cuentista Augusto Monterroso (Guatemala) decía que cuando uno cree que ha alcanzado una página absolutamente perfecta, hay que agregarle algún error, para que el lector piense que uno también es humano”.

Leonardo Padura. Imagen tomada de aquí


De ese humanismo imperfecto dio cuenta en la velada, donde confió proyectar mucho de sí en su protagonista de marras, el detective Morales, el ex guerrillero sandinista y policía de élite, devenido en inspector privado de poca monta. Reconoció que la saga es un homenaje a autores clásicos del género negro que le han curtido su alma lectora como Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Georges Simenon o Agatha Christie. Una “propuesta ética” de escudriñar literariamente la compleja realidad latinoamericana (corrupción, narcotráfico, violencia) que le hermana con otros antihéroes a los que también sigue, como el “Mario Conde” de Leonardo Padura (Cuba) y “El Zurdo Mendieta” de Élmer Mendoza (México). Estas y otras miles de sus predilectas obras, han desbordado su “bitácora de lectura” y nutren hoy el fondo de la Biblioteca de la Fundación Luisa Mercado de la que es fundador, y que, junto al festival Centroamérica, cuenta, son expresión palpable de su afán de formar lectores rigurosos y escritores virtuosos en la región mesoamericana, comprometido con el legado de su admirado coterráneo, el poeta Rubén Darío.

Élmer Mendoza


Leer, el mejor ejercicio de libertad

―Cuatro días antes de conocerse el veredicto del Premio Cervantes 2017, publicó en su columna habitual de El Nacional (Venezuela) un artículo que comienza así: “La literatura no deja de ser un viaje que se inicia en la primera página de un libro y se llega a puerto al cerrar ese libro”. ¿Pudiese darnos pistas de cómo se produce esa vivencia en el Sergio Ramírez lector?

“Uno debe prepararse para un viaje lleno de sorpresas al abrir un libro. Entramos en un mundo desconocido, por el que navegamos con los ojos llenos de asombro, dispuestos a dejarnos sorprender. Por eso los libros previsibles no sirven para un buen viaje. Y hay libros donde el viaje es doble, porque son libros acerca de un viaje: el viaje de Ulises de regreso a su patria en la Odisea, el de don Quijote por los campos de Montiel. Viajamos con los personajes y somos parte de sus aventuras, nos volvemos nosotros mismos personajes. Leer es un viaje desde una silla, entre cuatro paredes que se levantan gracias a la magia misma de la lectura para dejarnos volar, navegar, andar”.



―¿Se puede transitar ese mismo recorrido imaginativo, y más aún experimentar las sensaciones que emergen del relato, a través de la lectura disruptiva de los soportes digitales?

“Es lo mismo, leer en papel que en la pantalla. Nuestro instrumento de navegación son las palabras, escritas primero en piedra, luego en papiro, en pergamino, en papel, ahora en caracteres electrónicos. La gracia de todo está en descifrar los signos que a quien no sabe leer le parecen extraños y misteriosos, pero que contienen una clave, contienen la imaginación, y la transmiten de una cabeza a otra, de mi cabeza de escritor a la cabeza del lector. E imaginar se convierte en un acto diverso al descifrar esos signos por medio de la lectura. La imagen del que describe no es ya la misma del que escribe, allí está la magia. Y es una imagen distinta para cada cual que lee, más magia aún. Una imagen que se multiplica de manera infinita”.


Berna González Harbour.  Foto de Jeosm. Imagen tomada de aquí


―Suponemos que de allí viene la “Bitácora Lectora” que confesó llevar a la periodista y escritora española Berna González Harbour. ¿Pudiese revelarnos algunos de los títulos mejor catalogados?

“Cuando uno se ha pasado la vida leyendo, cada vez que le piden hacer una lista, esa lista cambia de acuerdo al momento, al estado de ánimo. Mi amigo el poeta nicaragüense Carlos Martínez Rivas, cuando vivía en Madrid, tras entrar una mañana al museo del Prado, decía: ‘qué bien amaneció hoy Velásquez’. Así pasa con los libros, unos amanecen mejor que otros en nuestro criterio y en nuestro ánimo, pero no quiere decir que aquellos que no enlistamos frente a la pregunta que se nos hace, queden desalojados permanentemente. Simplemente han cedido su lugar.

En mi lista de este momento empezaría con El gran Gatsby de Scott Fitzgerald, seguiría con Lolita, de Vladimir Nabokov, no dejaría de incluir El corazón es un cazador solitario, de Carson McCullers; y El jardín de los Finzi-Contini, de Giorgio Bassani, Los siete locos, de Roberto Arlt, El agente secreto, de Joseph Conrad, Un mundo para Julius, de Alfredo Bryce Echenique, La cartuja de Parma, de Stendhal. ¿Y mañana? Mañana será otro día”.


'Fahrenheit 451', tráiler subtitulado en español


―¿Qué mensaje puede enviar a sus lectores venezolanos a los que les resulta cada vez más difícil acceder a la literatura como manifiesta expresión de rebeldía ante la opresión de un régimen alimentado por la posverdad?

“En Fahrenheit 451 de Ray Bradbury hay una gran parábola: el régimen político decide eliminar los libros y manda a quemarlos todos. Las brigadas van casa por casa secuestrándolos para llevarlos a la hoguera. 451 grados Fahrenheit es la temperatura a que arde el papel. Entonces se forman células clandestinas de subversivos que se reúnen para leerse unos a otros los libros que han aprendido de memoria. Contra la memoria ninguna represión puede.

Nunca hay que dejar de leer, y de recordar. Mientras no sean quemados, los libros, por escasos que sean, deben pasar de mano en mano. Porque son el mejor ejercicio de libertad que pueda hacerse. Contienen la libertad”.


Farenheit 451 La quema de la biblioteca clandestina.



―Parafraseando el epígrafe shakesperiano de su novela Ya nadie llora por mí (2017) el bosque empieza a moverse en Latinoamérica. ¿También lo hará en Venezuela?

“Esta es otra gran parábola: no hay inmunidad, ni impunidad para el poder para siempre, y quien así lo cree, tiene su mejor lección en Macbeth: las brujas le vaticinan al rey espurio que seguirá en el poder mientras el bosque de Birnam no se mueva, y eso lo tranquiliza. Pero el bosque termina por moverse, cada soldado del ejército que lo cerca avanza oculto tras una rama cortada de los árboles del bosque de Birnam.

El bosque se movió ya en Ecuador, cada votante del plebiscito llevaba por delante una rama del bosque que nunca deja de moverse, el de la voluntad popular”.

―Finalmente, este 23 de abril, hablará para los lectores del mundo investido con el Premio Cervantes. Justamente su personaje, Alonso Quijano, es quien desde su delirio enalteció el oficio de vivir los textos como épicas personales. ¿Puede ofrecernos un adelanto de esta inédita hoja de la bitácora literaria latinoamericana?

“Soy cervantino a muerte, y de Cervantes he aprendido que la novela es la realidad, así como la realidad no existe sin la imaginación. Los personajes de Cervantes entran y salen de la novela, son reales porque se creen reales; como personajes de invención hablan de ellos mismos, y del libro en que aparecen, con toda naturalidad, porque ese libro contiene un mundo real.

Cervantes es la vida y la naturaleza, según el soneto de mi paisano Rubén Darío. Al hablar en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares al recibir el premio Cervantes, voy a hablar como criatura suya, porque he sido inventado por él. Inventó la lengua en que hablo y en la que escribo, y por tanto me inventó a mí”.



El bosque de “arbolatas” de Managua

El siguiente es un extracto de Ya nadie llora por mí (Alfaguara, 2017) donde Ramírez ilustra magistralmente el impacto ambiental que ha tenido, en la capital nicaragüense y en el imaginario y la moral de sus habitantes, este ornato público monumental llamado “árboles de la vida”, edificado en 2013 por la pareja presidencial Ortega-Murillo a propósito de los 34 años de la revolución sandinista y que ha costado a la nación más de 3.3 millones de dólares americanos. En medio de este paisaje exotérico de fierro, multicolor e incandescencias, el escritor perfila su relato policiaco, recurriendo a una parábola del bosque errante que dio fin al reinado de los Macbeth en el clásico drama shakespeariano. En la segunda entrega sobre el atribulado inspector Morales y su metafísico compañero Lord Dixon, no solo cita al universal dramaturgo inglés sino al Eclesiástico de la Biblia (15; 16,17), lecturas a las que siempre vuelve, pues encuentra en ellas un mana de inspiración.

“Ante la insistencia caballerosa de don Narciso, ocupaba siempre el asiento de atrás del Lincoln, como si se tratara del propio don Anselmo. Se dirigieron a la rotonda donde se alza el monumento de latón en homenaje al comandante Hugo Chávez, custodiado por tres frondosos árboles de la vida. La efigie plana surgía por encima de un sol, dentro del que se enroscaba una serpiente de vivos colores.

―La boina roja que adorna su cabeza se entiende ―comentó la reverenda mientras giraban lentamente por la rotonda―. ¿Pero por qué la cara de ese color amarillo, como de bilis?

―Porque la luz del sol ilumina su rostro que mira hacia el futuro ―respondió don Narciso con aplomo.

―Usted dice que es sol, pero a mí me luce más bien flor ―dijo ella―. Y esa serpiente que parece tuviera plumas.

―En efecto se trata de la serpiente emplumada de nuestros antepasados aborígenes, que desde la oscuridad del inframundo nace para morir y luego revivir en un perpetuo ciclo ―contestó don Narciso―. Un símbolo de la trascendencia.

El Lincoln dio el último giro y bajó hacia el norte por la antigua avenida Bolívar, llamada ahora De Chávez a Bolívar.

―Y esos árboles de la vida, ¿usted entienden qué significan? ―preguntó la reverenda, a la vista de la nutrida alameda de “arbolatas” que se extendía hasta la costa del lago―. Cada vez que me topo con ellos, por más que me quiebre la cabeza no les hallo explicación.

―Es­ lo más sencillo ―contestó don Narciso―. Unen el cielo y el infierno, el orden y el caos, la vida y la muerte, y representan todas las formas del cosmos, según Sai Baba, el gurú oriental; pero, sobre todo, protegen a quienes gobiernan de las asechanzas malignas de sus enemigos.

―Lo veo muy instruido en esas cuestiones esotéricas ―dijo ella.

―Compré en el Mercado Roberto Huembes un libro de segunda mano que se llama Los mundos ocultos y allí explica muy bien todo eso ―dijo don Narciso―. Cuando quiera se lo presto.

―Pierda cuidado, su palabra me basta ―dijo la reverenda―. Pero me imagino que deben costar una fortuna.

―Los hay de dos tamaños ―explicó don Narciso―. Los que miden metros de altura, con un peso de siete toneladas; y los que miden veintún metros, con un peso de diez toneladas. Para pintarlo son necesarias tres cubetas de pintura acrílica.

―Parece como si usted participara en su construcción.

―Me instruyo nada más reverenda, me instruyo ―sonrió don Narciso”.

Sergio Ramírez, Ya nadie llora por mí (Alfaguara, Penguin Random House, 2017)


Tomado de El Nacional


lunes, 5 de diciembre de 2016

A petición del público Fahrenheit 451 en la casa Pocaterra




Estimados Amigos

A petición del público el Grupo Li Po FUNDACULTURA los invitan de nuevo cordialmente este  sábado  10 de diciembre de 2016 a las 9 am en la casa natal del escritor valenciano José Rafael Pocaterra  al cine foro Fahrenheit 451 que cerrará por este año nuestra actividades.






Los esperamos



Hora: 9 am.

Fecha:10/12/2016





Dirección: Calle Colombia C/C Avenida Anzoategui. Nro. 104-78

 Tel: (0426) 546.11.63


Enlaces relacionados:



























































































07/02/2026
12/12/2025

martes, 15 de noviembre de 2016

Todos los libros arderán en Valencia

Cine foro sobre la película Farenheit 451





Estimados Amigos

A petición del público el Grupo Li Po FUNDACULTURA los invitan de nuevo cordialmente este  sábado  26 de noviembre de 2016 a las 10 am en la casa natal del escritor valenciano José Rafael Pocaterra  al cine foro Todos los libros arderán en Valencia  que forma parte del ciclo de actividades llamada Hay otros mundos pero están en este.




Esta actividad   está incluidas en el festival Perfopoesía.





El cine foro está conducido por el escritor Javier Domínguez.




La presentación de los ponente sera realizada por Richard Montenegro.




Los esperamos.

Hora: 10 am.

Fecha:12/11/2016



Dirección: Calle Colombia C/C Avenida Anzoategui. Nro. 104-78

 Tel: (0426) 546.11.63

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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.

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6/02/2026
12/12/2025



martes, 29 de mayo de 2007

"FAHRENHEIT 451":

CUANDO LA LITERATURA ES UN CRIMEN DEL QUE SÓLO NOS SALVA LA MEMORIA"

Por Andrés Cerceau


Ray Bradbury en los 50s


Cuando la lectura es un crimen del que sólo nos salva la memoria.








Ray Bradbury nace el 22 de agosto de 1920 en Illinois, en el Medio Oste de los Estados Unidos. Conocido como uno de los maestros de la ciencia ficción científica, el propio Bradbury afirmó repetidas veces no pertenecer a dicho género, a excepción, claro está, de la novela Fahrenheit 451, de la que hablamos hoy, y que prefería más bien ser conocido como un autor de literatura fantástica con propósitos morales, como le decía él.

 En su juventud no pudo ingresar a la universidad por motivos de dinero, y comenzó a escribir seriamente, más por necesidad que por otra cosa, a principio de la década de los 40, aunque desde niño siempre le interesó la lectura y la escritura.

Portada de la revista Playboy donde se publicó la primera parte de la novela

En la mayoría de su obra se saborea un delicado estilo poético al servicio de historias que reflejan, por lo general, atmósferas desoladas y angustiantes.


Entre sus trabajos más conocidos se destacan, El Hombre Ilustrado de 1951, una colección de cuentos estructurada alrededor de un enigmático hombre tatuado cuyos motivos corporales sirven de inspiración a diferentes relatos.

Portada de la revista Playboy donde se publicó la segunda parte de la novela 

Está también Crónicas Marcianas, de un año antes que el ya mencionado título e, igualmente, un colección de relatos breves acerca de una futura invasión y conquista del plantea Marte, en la que se critica abiertamente el desenfreno de la humanidad por conquistar lo que no es suyo.

Nos referiremos a Fahrenheit 451, su más celebre obra, publicada en 1953 y llevada al cine por François Truffaut en 1966.

Portada de la revista Playboy donde se publicó la tercera parte de la novela 


Montag, el protagonista de la novela, es un hombre simple, contento con su trabajo y su modesto matrimonio. No es la clase de personas que se pregunta mucho sobre su condición, o sobre la condición del mundo; él es, como toda la gente que conoce, un buen ciudadano, conforme con su realidad y servil con sus amos.
Ray Bradbury en 1966

Para Guy Montag constituye un verdadero placer ver las cosas consumidas, ennegrecidas y cambiadas por el fuego. Este mediocre bombero vive en un país muy extraño, un país en donde los bomberos no se dedican apagar incendios, sino a crearlos, para destruir libros.


Sin embargo, su manera de pensar no permanece inmutable durante toda la historia. Progresivamente su personalidad cambia al darse cuenta de que existe otro tipo de personas, que no siempre aceptan lo que se les dice porque sí, y que formulan sus propias preguntas.

Portada de la edición más popular en Venezuela de la novela de Bradbury.  Ediciones Orbis, 1985

Son los llamados “antisociales”, a los que el gobierno combate, alegando que lo único que logran con su pensamiento critico es hacer a los hombres diferentes entre si, lo mismo que los libros, que siempre intentan hacernos creer que tienen la razón.

Montag conoce a una chica de 17 años, Clarisse McClellan, en una de sus mañanas rumbo al trabajo. Clarisse es soñadora y su familia es constantemente investigada por la policía, por considerarla sospechosa de ser “diferente”. Ella cuestiona el pensamiento oficial de Montag y a este, al no poder responder con ninguna de sus frases pre-hechas, se le despierta la curiosidad acerca del verdadero sentido de su trabajo y de los libros.


Fotograma de la película de 1966 Farenheit 451


A lo largo de la trama, la personalidad de Montag cambia hasta convertirse en la de un hombre amante y protector de los textos prohibidos, fugitivo de la policía y deseoso de libertad individual.

Su fuga lo lleva a descubrir, en las páginas finales de la historia, una secta secreta de “hombres-libro”, personas que se dedican a memorizar las obras de la literatura y a transmitirlas oralmente de padres a hijos con la esperanza de que, algún día en el futuro, los mismos puedan volver a ser impresos.

The Book People of Fahrenheit 451


El titulo de la novela hace referencia a “la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde”. Escrita durante el reinado de terror del senador McCarthy y su cacería de brujas en contra de los comunistas norteamericanos, la historia es, principalmente, un texto de crítica social, a los ojos de sus contemporáneos.

Cartel original de la película de 1966

Pero este particular librito no se limita a su función de propaganda política (con la indulgencia debida al término) sino que trasciende su papel histórico inmediato y se convierte en un recordatorio de algo mucho más importante, más humano.

Primo Levi

En la década de los cuarenta, en Polonia, Primo Levi padecía el cautiverio en Auschwitz. La inclemencia de sus captores, y los castigos kafkianos a los que eran sometidos los prisioneros, sembraron en el alma de Levi, la necesidad de relatar lo que veía. Del otro lado de la guerra, Alexander Solschenitzin, prisionero de un campo de concentración estalinista, afirmaba que: “el arte es lo único que puede reemplazar a la experiencia humana, ya que el arte permite que un hombre viva la experiencia de otro”.


Resulta curioso que estos dos seres, Primo Levi, por un lado, y Solschenitzin del otro, que debieron enfrentar las fases más terribles (contrastantes en la ideología, similares en la práctica) del totalitarismo europeo, mantuvieran la misma reacción ante la atrocidad vivida. Ambos, a su modo, decidieron escribir .

La memoria, como sustento mismo de la vida humana, es lo que hace posible nuestra relación con el mundo. Es, tal vez, lo único que de verdad nos pertenece. A través de la memoria, la humanidad ha resistido (no siempre de la mejor manera posible) a la opresión, y eso los poderosos lo entienden muy bien.



Ya en el pasado, la memoria colectiva ha sido el blanco de ataque de numerosas campañas de dominación. Me vienen a la memoria dos episodios. Uno es la gran quema de libros que en China significó un antes y un después en la historia del continente. En Palestina, por otra parte, los romanos asesinaron sistemáticamente a los ancianos que recitaban las viejas leyendas, y en ambos casos, lo que salvó a los libros, que solo existían en la memoria, fue la escritura.

Ray Bradbury en 1975

La novela de Bradbury nos plantea un escenario opuesto. No se trata ya de poner por escrito relatos orales para preservarlos, sino de memorizar libros para permitir que sobrevivan a su destrucción física, y es aquí en donde yace la grandeza de la obra.

Es una novela que retrata, no solo un universo distópico y terrible, sino la capacidad innata que tiene el hombre de sobreponerse y luchar por su libertad. Ejemplos históricos hay muchos. Es una obra que nos habla,como señala uno de los afiches publicitarios de la película, del terror del futuro, pero también de su esperanza, y nos recuerda lo importante que es contar, leer, registrar y escribir, para que, como propuso una vez Heródoto, no se pierdan de la memoria los hechos de los hombres.



Corto promocional de la película Farenheit 451 de 1966









Fahrenheit 451 (1966) Trailer | Oskar Werner | Julie Christie












Conferencia pronunciada el sábado 12 de mayo de 2007 en la Librería del Sur, Valencia.



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Actualizada el 02/12/2023
22/08/2023