Mostrando entradas con la etiqueta Walt Whitman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Walt Whitman. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de abril de 2026

Walt Whitman, y el Flower power


Walt Whitman por Gaby D´´ ´Alessandro. Imagen tomada de aquí





TRIBUNA MARÍA JOSÉ LÓPEZ DE ARENOSA


Walt Whitman, icono hippie


Poeta de la joven democracia norteamericana, de la Guerra de Secesión –durante la que trabajó como enfermero voluntario–; de la naturaleza y de la ciudad, que recorrió confraternizando con tranviarios, carpinteros, vendedores, bohemios, cargadores, menesterosos y gentes de toda condición

01 ene. 2026 - 01:30

Walt Whitman en 1848


Una edición especial de Hojas de hierba, de Walt Whitman (1819-1892), fue el regalo navideño de Bill Clinton a Mónica Lewinsky durante su relación. Algo que, según las palabras de la entonces becaria en la Casa Blanca, significó mucho para ella. Tratándose del escritor que canta a la democracia y a la libertad, incluyendo la libertad sexual con versos muy explícitos, el regalito de marras tenía mucha miga.

https://www.instagram.com/p/DLYR-Y4BwRh/


Whitman es el arquetipo del americano hecho a sí mismo del siglo XIX, como lo fuera Benjamin Franklin cien años antes. Nacido en el entorno campestre de Long Island, su infancia rural y el traslado de la familia a Brooklyn, donde convivían granjas con los talleres de una incipiente industria frente a la isla de Manhattan, marcarían su amor a la naturaleza y su poesía urbana. Autodidacta, su avidez por la lectura y su afición al teatro y a la música le dotaron de una gran cultura, lo que le permitió ganarse la vida como maestro de escuela y periodista. Esta última condición, de reportero inquieto y gran observador de los problemas de la ciudad y sus gentes, le dio el profundo conocimiento de la sociedad de su tiempo que plasmaría en Hojas de hierba.


American Crime Story Temporada 3 Trailer SUBTITULADO [HD]

https://m.youtube.com/watch?v=OzbSyS7lYM4


Considerado el padre del verso libre, que en España entraría de la mano de la Generación del 27, Hojas de hierba supuso una revolución estilística y temática, cuya influencia perdura hasta hoy. La ausencia de métrica y rima la compensa el poeta con un ritmo prosódico, aliteración y repetición dando a sus versos una gran musicalidad y, sobre todo, flexibilidad para una mayor expresividad y profundidad al no someter el fondo a la tiranía de la forma. Melómano y asistente habitual a la ópera en calidad de periodista, confesó que nunca podría haber escrito Hojas de hierba sin la emoción, arrebato e inspiración operística.


Poeta de la joven democracia norteamericana, de la Guerra de Secesión –durante la que trabajó como enfermero voluntario–; de la naturaleza y de la ciudad, que recorrió confraternizando con tranviarios, carpinteros, vendedores, bohemios, cargadores, menesterosos y gentes de toda condición. «Walt Whitman, un cosmos, de Manhattan el hijo,» dice en uno de sus versos.


Desconocido en el panorama literario, autopublicó Hojas de hierba con escaso éxito y duras críticas no solo por su revolucionario e incomprendido estilo poético, sino por sus referencias sexuales no siempre sutiles. Aprovechando sus contactos, publicó astuta y anónimamente críticas elogiosas a su propio libro titulando la primera de ellas, con descarado autobombo, «¡Por fin, un bardo americano!». Tuvo, además, audacia de enviar un ejemplar a Emerson (otro icono del movimiento hippie), respetado intelectual y escritor y principal figura del trascendentalismo americano. La elogiosa respuesta de Emerson ha pasado a la historia como la carta más famosa de la literatura norteamericana y situó a Whitman en el mapa literario de su época, pues no dudó en publicarla en el periódico neoyorquino Tribune sin permiso del autor.


El libro presentaba un daguerrotipo suyo con aspecto de un trabajador cualquiera de Brooklyn; con una mano en la cintura y la otra metida en el bolsillo de un pantalón de trabajo, camisa con el cuello abierto mostrando la camiseta debajo y sombrero de ala ancha. Una estética muy alejada de la de sus respetables contemporáneos, como Emerson o Longfellow, con sus levitas negras. Celoso de su imagen, el poeta demostró ser el mejor publicista de sí mismo.


¿Cómo se convierte un poeta del siglo XIX en icono y referente para los beat de los años cincuenta y del movimiento flower power hippie de los sesenta?

Flower power, de Bernie Boston. 1967.


Como Emerson, su padre literario, Whitman fue un estudioso de la filosofía hindú, que tanto influyó en el movimiento pacifista y contracultural beat, muy especialmente en Allen Ginsberg, y posteriormente en los hippies. Su poema Pasaje a la India ensalza la comunión entre hombre y naturaleza en un viaje espiritual y místico. El poeta se veía a sí mismo como apóstol de la democracia y la libertad, de la armonía entre pueblos y culturas, defensor de la mujer, de la abolición de la pena de muerte y de la esclavitud, de los desfavorecidos, de las mejoras de las condiciones laborales y consuelo de los afligidos. Un activista en el sentido moderno del término.

Imagen tomada de aquí.


Su Canto a mí mismo canta a la libertad, al cuerpo y al alma, a la naturaleza, a la solidaridad, al amor libre –incluyendo el homosexual–. Todo ello, impregnado del pensamiento trascendentalista americano, resultaba muy inspirador y sugerente para aquellos universitarios rebeldes, pacifistas y contestarios que se manifestaban contra la guerra de Vietnam y que expandieron su inconformismo por el mundo occidental.


Su poema A los Estados, no ha perdido vigencia:


A los Estados, o a cualquiera de entre ellos, o a una ciudad


cualquiera de los Estados, le digo: Resistid mucho, obedeced poco,


Una vez admitida la obediencia sin protesta, es la servidumbre total.


Una vez esclavizada totalmente, ninguna nación, Estado


o ciudad de la Tierra volverá a reconquistar su libertad.


María José López de Arenosa es filóloga y miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Escritores y  Artistas Españoles


https://www.eldebate.com/opinion/tribuna/20260101/walt-whitman-icono-hippie_370332.html



Flower Power - La Historia A Través De La FOTOGRAFÍA
994 Visualizaciones desde el 30 mar 2022 hasta el 25 abr 2026



lunes, 9 de marzo de 2026

Walt Whitman: Arrebatarle el territorio a México es aumentar la felicidad y la libertad de nuestra raza noble que poblará el Nuevo Mundo

 


Walt Whitman en 1848



Walt Whitman: ¿"Racista, Imperialista, Antimexicano"?


2 de junio de 2024

por Philip Gambone


Durante el invierno de 1836-1837, Walt Whitman tomó una posición de enseñanza cerca de Babilonia, en Long Island. A la edad de diecisiete años, el hombre que se convertiría en uno de los poetas más grandes de Estados Unidos, ya había metido su mano en una variedad de otros llamados, como: oficinista, aprendiz de periodista, impresor oficial, polemista aficionado, y ocasional escritor de historias y bocetos. Pero no importaba el trabajo, las palabras eran su pasión.


Era un momento de embriaguez para ser un joven americano. El aire estaba vivo con conversaciones sobre política presidencial, abolición, inmigración irlandesa y derechos de los trabajadores. Según Gay Wilson Allen, uno de sus biógrafos, el adolescente Whitman participó en debates formales sobre las ventajas de la formación militar, la formación profesional versus la educación liberal, los bonos para los soldados, el imperialismo y "la viabilidad de resolver las disputas nacionales sin guerra".


Las conversaciones de guerra estaban en el aire. Las noticias de rebeliones de esclavos y guerras indias llenaban los periódicos. Sobre todo, estaban las noticias de Texas. Después de diez años de enfrentamientos cada vez más hostiles entre el gobierno mexicano y la creciente población de colonos angloamericanos en México, los Texianos, como se llamaban, declararon su independencia de la madre patria y establecieron una República el 2 de marzo de 1836.


No se sabe cómo la creación de la República de Texas afectó a Whitman. Durante este período, él estaba, según Allen, "absorto en su enseñanza y experimentos en la escritura, guardado a sí mismo, [y] confiando en nadie". Sin embargo, a principios de 1840, Whitman había salido de su caparazón. Cada vez se dedicaba más al trabajo periodístico, y antes de cumplir los veintitrés años, se hizo cargo de uno de los diarios de Nueva York, el Aurora. Su postura editorial tendía hacia el individualismo autosuficiente. Siguieron otros trabajos periodísticos, el más importante de los cuales fue la dirección del Brooklyn Daily Eagle.



Los dos años que Whitman editó el Daily Eagle (marzo de 1846 - enero de 1848) corresponden, casi exactamente, a las fechas de la Guerra México-Americana. Esta guerra, que resultó en la apropiación de EE.UU. de la autoproclamada República de Texas y una gran parte de otro territorio mexicano, se libró con el argumento de que era el "destino manifiesto" de los Estados Unidos, un término acuñado en 1845 por John L. Sullivan, editor de la revista Democratic Review "para sobredimensionar el continente asignado por la Providencia para el libre desarrollo de nuestros millones anuales multiplicadores". La idea despegó. Los defensores del Destino Manifiesto vieron los designios expansionistas de los Estados Unidos como aprobados por el mismo Todopoderoso.


Puede sorprender a algunos -ciertamente me sorprendió- que durante su dirección, Whitman, ciudadano del mundo y campeón de la democracia, se alineara con el nacionalismo rampante de la época. Una pieza que escribió en el Daily Eagle (11 de mayo de 1846) argumentó "la necesidad de una Declaración de Guerra inmediata". Diez días después, después de que el Congreso hubiera declarado la guerra, Whitman continuó presionando su reclamo, escribiendo que "esta nación debe perseguir una guerra vigorosa y severa con el enemigo, llevando nuestras armas, si es necesario, a la capital de México".


Whitman defendió el derecho de los Estados Unidos a incorporar Texas y otros territorios mexicanos a los Estados Unidos. "Nos encanta pensar en la extensión y el poder futuro de esta República", escribió el 7 de julio de 1846, "porque con su anexión es el aumento de la felicidad humana y la libertad... ¿Qué tiene que ver el México miserable e ineficiente, con su superstición, su burla sobre la libertad, su tiranía real por unos pocos sobre los muchos, con la gran misión de poblar el Nuevo Mundo con una raza noble? ¡Sea nuestro para lograr esa misión!"


Imagen tomada de aquí


Batalla de la Guerra Mexicana

*

En otro editorial de Daily Eagle, Whitman proclamó que las victorias estadounidenses en la Guerra Mexicana "¡rivalizan las peleas de los viejos en los pases griegos, y los ejemplos más orgullosos del valor latino!" Al mismo tiempo, exaltó "el intercambio de negocios y placer" que supuestamente tuvo lugar entre los soldados estadounidenses y los nativos de México. Tenía grandes esperanzas de que la guerra, a la larga, "aceleraría el advenimiento de esa era santa cuando todas las espadas serán golpeadas en las partes de arado y las lanzas en los ganchos de poda".


Los otros dos periódicos de Brooklyn y algunos de la ciudad de Nueva York se opusieron a la guerra, pero Whitman se mantuvo firme en su lealtad a la causa y su oposición al Partido Whig anti-guerra. De hecho, en la editorial "Anexión" (6 de junio de 1846), planteó la idea de la anexión de "la mayor parte" de México. En el "grande, fértil y hermoso" Yucatán, había, declaró, "una disposición popular amplia para venir bajo las alas del águila [americana]. Además, California y Santa Fe, ¿cuánto tiempo pasaría, preguntó, antes de que ellos también brillaran "como dos nuevas estrellas en nuestro poderoso firmamento?"


A la acusación de codicia expansionista, Whitman declaró que "tal codicia no es nuestra. Jadeamos para ver nuestro país y su gobierno de largo alcance, solo en la medida en que se quita los grilletes que impiden a los hombres la oportunidad de ser feliz y bueno... No tenemos ambición para la mera grandeza física de esta República. Tal grandeza es bastante ociosa y engañosa. O al menos solo es deseable como una ayuda para alcanzar el bien más verdadero, el bien de todo el cuerpo de la gente". En otro editorial (13 de octubre de 1846), Whitman pronunció que la captura del General Zachary Taylor de Monterey será "otra prueba contundente de la energía indomable del personaje anglosajón".




Richard Caton Woodville, Noticias de guerra desde México (1848)

*

Finalmente, el celo de Whitman por la guerra comenzó a disminuir. Para el invierno, sintió que la guerra había durado lo suficiente. I****"¡Que no fuera más lejos!" ***Escribí el 4 de enero de 1847. "Se ha hecho lo suficiente para vengar nuestro honor ofendido. Los mexicanos han sido castigados lo suficiente".


Varios comentaristas han tratado de entender lo que uno ha llamado el "nacionalismo extremo y el democrático-imperialismo de Whitman". Se esfuerzan en señalar que su idea era simplemente "tomar territorio que estaba escasamente poblado y hacerlo florecer a través del cultivo y palpitar con vida viril y libre", como Cleveland Rodgers y John Black escribieron en su libro sobre los ensayos de Whitman para el I******Brooklyn Daily Eagle**I. Rodgers y Black hacen mucho del hecho de que Whitman finalmente apoyó la Enmienda Wilmot, que habría impedido la introducción de la esclavitud en los territorios recién adquiridos. Cuando el Congreso no logró aprobar la Enmienda Wilmot, Whitman retiró su apoyo a los demócratas y al presidente Polk y se unió al efímero Partido Tierra Libre.



Presidente James K. Polk

*

Es comprensible que el apoyo de Whitman a la guerra sea menos indulgente. Por ejemplo, Mauricio González de la Garza, periodista y escritor mexicano, ha argumentado que los ensayos de Whitman Brooklyn Daily Eagle "reflejan su postura ante una guerra que no tenía otra justificación que la expansion territorial a costa de un país débil". En su libro, Walt Whitman: Racista, Imperialista, Antimexicano (1971), González de la Garza sostiene que el patriotismo de Whitman significaba "dominio de su país sobre los demás y el derecho de los americanos de imponerse a las demás naciones".


Destino manifiesto, escribió González de la Garza, se convirtió en una frase mágica: "Con ella, además de conformarse como los hijos predilectos de Dios, recibieron una especie de indulgencia plenaria, que eliminaba la molestia de justificar los propósitos de Estados Unidos. En cuanto a la expansión territorial, con razonamientos y argucias intelectuales. La frase ‘Destino manifiesto’ transformaba la expansión en inevitable por decreto divino. Negar a la Gran República el derecho de ser más y más grande era oponerse a la voluntad de Dios". Al final, sostiene González de la Garza, Whitman compartía "la misma mentalidad imperialista de Polk".



Destino Manifiesto

*

¿Qué vamos a hacer con el ferviente apoyo inicial de Whitman a la Guerra Mexicana? ¿Fueron sus editoriales del Brooklyn Daily expresiones de un insensible pensador político? ¿Cayó impulsivamente en línea con el expansionismo jingoista de su partido? ¿Basaba su opinión de los mexicanos en relatos sensacionalistas y propaganda? ¿Era la idea del Destino Manifiesto tan embriagadora que se olvidó de darle un examen crítico serio?


Para ser justos, en sus poemas posteriores, reminiscencias y otros escritos, Whitman rara vez mencionó la guerra mexicana y, de hecho, abjuró de su retórica anti-mexicana. En 1864, escribió que México era "el único a quien realmente hemos hecho mal". Y hacia el final de su vida, con motivo del 333 aniversario de la fundación de Santa Fe, esperaba "esa identidad americana compuesta del futuro, [en la que] el carácter español proporcionará algunas de las partes más necesarias". La identidad americana, escribió, tendría que incluir español, así como "nuestra población aborigen o india-los aztecas en el sur, y muchos una tribu en el norte y el oeste".


Ese es el Whitman que nosotros, gringos y mexicanos, todavía podemos celebrar de manera duradera, el poeta que se proclamó "el compañero de todas las personas". Toda la gente. Como él escribió en Canción de mí mismo: "Yo transmito la contraseña primera, doy el señal de la democracia; / ¡Por Dios! Nada aceptaré, si los demás no puedan tener algo equivalente en las mismas condiciones."


**************


Philip Gambone, un profesor de inglés jubilado de secundaria, también enseñó escritura creativa y expositiva en Harvard durante veintiocho años. Es el autor de cinco libros, más recientemente Tan lejos como puedo decir: Encontrando a mi padre en la Segunda Guerra Mundial, que fue nombrado uno de los mejores libros de 2020 por el Boston Globe. Está disponible a través de Amazon, en la librería de la Biblioteca, y en Aurora Books en Calzada de la Aurora.


https://m.lokkal.com/sma/magazine/2024/june/whitmans.php



Enlaces relacionados:


















martes, 17 de febrero de 2026

Walt Whitman, cantor de la democracia ¿imperial?: ¡México debe de ser cabalmente castigado!

 


Walt Whitman en 1848



Estimados liponautas


Hoy le hacemos llegar unos textos que muestran un rostro muy distinto al que solemos reconocerle al autor del libro "Hojas de hierba". Como decía mi madre, nadie se salva de hacer y decir cosas estúpidas. En este texto conocerán el lado nacionalista, racista e imperialista del siempre recordado Walt Whitman. Aquí verán como Whitman apoyó la postura invasora de su nación: los Estados Unidos frente a México. 

Imagen tomada de aquí


Esta postura nos hace recordar la flagrante proclamación de Hugo Chávez como el más grande poeta de Venezuela por parte del Luis Alberto Crespo

Imagen tomada de aquí


Seguramente Crespo no será recordado por su obra literaria o como gerente cultural, lo será por haber descubierto el máximo talento literario venezolano: Hugo Chávez Frías.

Esperamos que disfruten de la entrada.


Atentamente


La Gerencia. 


*******


1846 Justificación de la Guerra con México




Walt Whitman, 11 de Mayo de 1846

Si: ¡México debe de ser cabalmente castigado! Hemos llegado a un punto en nuestro trato con ese país en que cada precepto de derecho y política nos impone que hagamos expeditas y eficaces demostraciones de fuerza. Las noticias de ayer proporcionaron el último argumento que se requería para probar la necesidad de una Declaración de Guerra inmediata de nuestro gobierno a su vecino del sur.


Estamos justificados ante el mundo, pues hemos tratado a México con mayor lenidad que la que hasta ahora nos había merecido un enemigo; pues México, aunque despreciable en muchos aspectos, es un enemigo que merece una vigorosa "lección". Hemos instado, hemos disculpado, hemos sido sordos a la insolente gasconada de su gobierno, hemos sufrido hasta ahora el ofensivo rechazo de un embajador que personificaba a la Nación Americana, y hemos esperado durante años el pago de las reclamaciones de nuestros mercaderes agraviados. Hemos buscado la paz por todos los caminos, y cerrado los ojos ante muchas cosas que si hubieran provenido de Inglaterra o Francia el presidente no hubiera osado dejarlas pasar sin severo y célere enfado. Hemos rebasado nuestra memoria de lo que sucedió en el sur hace años; las diabólicas masacres de algunos de nuestros hijos más valientes y nobles, los hijos no solamente del sur, sino también del norte y del oeste; masacres que no solamente contravenían los preceptos más ordinarios de humanidad, sino que también violaban todas las reglas de la guerra. ¿Quién ha leído la asquerosa historia de esos asesinatos brutales al por mayor, tan vacíos de propósito que no fuera satisfacer el apetito cobarde de una nación de machos, dispuestos a fusilar centenas de hombres a sangre fría, sin anhelar que llegue el día que se oiga la plegaria de esa sangre y que la venganza de un Dios punitivo sea infligida a aquellos que sin piedad y sin necesidad asesinaron Su imagen?


Ha llegado el día. Creemos que no puede caber ninguna duda respecto de la veracidad de las noticias de ayer; y estamos seguros que el pueblo, en una proporción de diez por uno, quiere hostilidades rápidas y eficaces. Comentarios periodísticos mansos, como los que aparecen en la principal prensa democrática de hoy, en Nueva York, y las despreciables críticas antipatrióticas de su órgano contemporáneo de orientación Whig, no expresan los sentimientos y los deseos del pueblo. ¡Avancen nuestras armas con un espíritu que enseñará al mundo que si bien no buscamos pendencias, los Estados Unidos sabemos aplastar y desplegarnos!


 




* Walt Whitman (1819-1892), poeta y periodista, fue ardiente expansionista como muchos intelectuales norteamericanos de su tiempo. Entre los años de 1846-1848 fue editor de The Brooklyn Eagle, de donde hemos tomado los editoriales del 11 de mayo y 6 de junio de 1846.


https://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/2ImpDictadura/1846JGM.html


jueves, 10 de julio de 2025

Eduardo Liendo: La ideología es una cárcel muy poderosa

 

Eduardo Liendo en tres tiempos


jueves, 14 de septiembre de 2017


EDUARDO LIENDO: Confesiones


Bienvenidos a “Confesiones”, la sección de entrevistas con los narradores latinoamericanos que he creado con la intención de que podamos conocer un poco más de la vida de nuestros escritores, esos que con sus libros nos han regalado momentos inolvidables y hacen de nuestra existencia un paseo un poquito más amable.


Inauguramos esta serie con una entrevista muy especial, que nos permitirá descubrir más sobre el gran y querido escritor venezolano Eduardo Liendo  (Caracas, 12 de enero de 1941-Caracas, 3 de julio de 2025).


Conocí a Eduardo Liendo dos veces: la primera, sucedió cuando mi esposo y yo nos encontrábamos tomando un café con otro gran y querido amigo escritor, Armando José Sequera, en un pequeño café en la terraza de la Biblioteca Nacional de Venezuela. Conversábamos y, de pronto, Armando nos pidió un momento para saludar a un conocido, y no fue poca nuestra sorpresa cuando regresó y dijo: “¿Quieren que les presente a Eduardo Liendo?”, a lo que respondimos levantándonos de nuestros asientos sin dudar. Esa vez cruzamos un saludo y pocas palabras. Nosotros volvimos a nuestra mesa, emocionados y divertidos con las ocurrencias de nuestro acompañante.


La segunda, la que podríamos decir que cuenta como el punto de partida oficial de nuestra historia con el autor del entrañable Mago de la cara de vidrio, ocurrió uno o dos años más tarde, gracias a una buena amiga que se desempeñaba como agente literaria de Liendo, quien nos invitó a participar de la reunión de un grupo de lectura que compartiría con él impresiones sobre dos de sus libros más recientes. Fuimos y, desde entonces, no sólo tuvimos el placer de compartir un poco más con el hombre que había dado vida a libros tan queridos por nosotros como El round del olvido o el mismo Mago..., sino que se estableció entre nosotros una empatía muy especial, que ha hecho que los encuentros continúen y que podamos sentirlo, no solamente como el escritor al que admiramos, sino como a un gran amigo al que queremos muchísimo.


Eduardo Liendo es, sin duda, uno de los escritores venezolanos más importantes del siglo XX –y de lo que va del XXI-, y sus libros son referencia obligada para varias generaciones de venezolanos, que han encontrado en sus páginas ternura, humor, crítica social y el retrato de una Venezuela que ha pasado por mucho y sigue dando la pelea por ser feliz. Conversar con él es divertirse y aprender al mismo tiempo, y leer sus libros es una experiencia que nadie debería perderse. En 2014, pocos meses después de conocernos, Eduardo me prohibió hablarle de usted, por eso esta entrevista fue hecha así, hablándole de tú.


Gracias, querido Maestro, por tus palabras, por formar parte de la celebración del primer año de este blog y, sobre todo, por siempre estar.



Adriana Rodríguez: Cuéntame sobre tu infancia: sabemos que naciste en Caracas y que viviste junto a tus padres y hermanos, ¿cómo describirías esos primeros años de vida?


Eduardo Liendo: La infancia siempre estuvo allí, pero silenciosa y discreta, sin aspirar a ningún protagonismo ni relevancia en mi vida de adulto. Y después de largo tiempo, en algún momento, me fui haciendo consciente de que quizás ha sido la parte más vital de mi existencia. Nunca fui más libre que cuando jugaba en el parque el Calvario, que era entonces todo un bosque lleno de sorpresas para mí; nunca fui más valiente que cuando recorría las calles del barrio El Silencio y Caño Amarillo sin temores, a pesar de que tenía ya conciencia del peligro; nunca fui más feliz que cuando entraba al cine solo en funciones de vermut o matiné; nunca fui más hermoso que ciertos días favorables en que descubría en el espejo a un rostro cautivador; en fin, nunca fui más soñador y enamorado que a los doce años, con el amor recién amanecido. Agradezco a mis padres y a la abuela Dionisia que a pesar de nuestra pobreza me brindaran la posibilidad de ser feliz entonces. Tanto, como nunca más lo fui de modo tan auténtico. Algún incidente amargo lo ha borrado el tiempo.

Barrio El Silencio


AR: ¿Te definirías como un niño lector?


EL: Creo que sería exagerado decir que fui un niño lector en un sentido riguroso y disciplinado, pero caí bajo el embrujo de los suplementos ilustrados, recuerdo mi fanatismo por la serie española El caballero del antifaz que perseguí con obstinación. Algunos pocos libros entre los cuales recuerdo haber disfrutado de Las aventuras de Tom Sawyer. Y ya en el liceo Luis Ezpelosín la afamada Doña Bárbara. Allí me sorprendió la adolescencia.



AR: ¿En qué profesión te veías cuando eras niño? ¿O te interesó más un oficio particular?


EL: He contado con cierto humor cáustico que una profesora de Castellano y Literatura, después de rendir un examen me dijo: “Liendo, tú tienes madera”. Pero sin aclararme madera para qué, quizás ella quiso indicarme madera para carpintero, el digno y muy útil oficio de José, pero yo quise entender que era madera para hacerme escritor y desde entonces ando con esa posible confusión a cuestas. En cuanto a un oficio ideal imaginado desde niño no lo recuerdo, nunca quise ser bombero, ni piloto, ni médico; mi aspiración era mucho más modesta y concreta: deseaba llegar a tener algún día un juego de futbolín o futbolito en casa, y algo más tarde el objeto de mi ambición era ser dueño de una mesa de billar. En cuanto a vocación literaria, se manifestó tempranamente pero luego la pasión política la mantuvo a raya durante años. Pero quizás la mayor de mis frustraciones es no haber sido cantante, para lo que creo haber sido dotado. Pero esa es otra historia y como dice con cierta pesadumbre el poeta Enrique Federico Amiel: “Todo lo que es debe manifestarse y lo que nunca se ha manifestado, no era nada”.

Enrique Federico Amiel


AR: ¿Qué fue primero: la escritura o la lectura?, y ¿Qué te apasiona más hoy en día?


EL: Escritura y lectura son complementarias, para mí no existe una sin la otra, llega un momento en que se escribe con todas las lecturas que se han hecho, incluso inconscientemente.


AR: Menciona cinco autores irrenunciables o, al menos, si no irrenunciables, sí elementales o importantes en tu vida personal o como escritor.


EL: Lecturas de gran intensidad realizadas en el destiempo de la prisión: Juan Cristóbal (Romain Rolland). El lobo estepario (Herman Hesse). Rojo y negro (Stendhal). Ana Karenina (León Tolstoi). Canto a mi mismo (Walt Whitman).


AR: ¿Hay algún género que, a la hora de leer, prefieras sobre los otros?


EL: En términos específicamente literarios y en un sentido general me alineo con la novela, por su capacidad de transformación formal y su plasticidad y avidez para nutrirse de los elementos característicos de los otros géneros. Pero, de mi parte, no corresponde a una postura dogmática, de hecho el género ensayístico me ha proporcionado muchas gratificaciones como lector, por ejemplo: El laberinto de la soledad. Octavio Paz. Confieso que he vivido. Pablo Neruda. El segundo sexo. Simone de Beauvoir. La verdad de las mentiras. Mario Vargas Llosa. El tiempo hendido: acercamiento a la vida y obra de Antonia Palacios. Roberto Martínez Bachrich.


AR: Además de narrativa, ¿hay algún otro género que te guste (o que te gustaría) escribir?


EL: Todos los géneros literarios me resultan tentadores, de hecho, he incursionado brevemente en el periodismo de opinión (Papel literario. Tal cual). Mantengo un libreto teatral inédito: Las máscaras de Prudencio. Publiqué un libro de reflexión En torno al oficio de escritor (Lugar Común 2014 -Bruguera 2016) y cometí un atrevimiento poético que data de los años 70 (El visitante que nunca llegó) -permanece inédito, pero aun no he tenido el ánimo suficiente para destruirlo.

Deyna Castellanos


AR: Muchos escritores son apasionados de otras cosas además de la literatura: algunos son fanáticos del béisbol (como Paul Auster), a otros les gusta el submarinismo, a Hemingway la caza. ¿Qué otras cosas te apasionan aparte de la literatura?


EL: Me gusta el beisbol, pero me he convertido en un espectador (televidente) oportunista que solo ve las series finales, todavía sigo en la prensa deportiva las hazañas de nuestros brillantes peloteros, a lo que se agregan triunfos extraordinarios de la Vinotinto Sub- 20 y el de nuestras muchachas futbolistas en la Sub-17 con su estrella goleadora Deyna Castellanos y más recientemente aun el de nuestra campeona mundial de salto triple Yulimar Rojas y el magnífico salto, casi vuelo con pértiga, de Robeilys Peinado para ganar una de bronce que es un diamante para el gentilicio. Ese gentilicio venezolano tan aboyado en nuestros días.


AR: ¿Hubo alguna persona o hecho que resultasen decisivos para tu vocación de escritor?


EL: Creo que mi vocación se fue gestando muy lentamente, desde el gusto y regusto por ciertas palabras nuevas en la niñez, hasta hoy cuando puedo decir con cierto desenfado que escribo porque no me queda más remedio.


AR: Cuéntame sobre tus influencias literarias, si las hay.


EL: Siempre he pensado e incluso escrito, que la originalidad no es otra cosa que una mezcla de múltiples influencias, algunas de ellas indirectas e inconscientes.


AR: ¿Cuál es el libro que más has disfrutado escribir, o que te ha proporcionado más elementos y experiencia para entender y dominar el oficio como escritor?


EL: Pienso, y he experimentado, que escribir un libro supone adentrarse en muy diferentes momentos emocionales donde el disfrute es quizás solo uno de ellos. También el autor puede sufrir desánimos, frustraciones, arrecheras, complacencias y otros sentimientos intensos en el transcurso de una narración. Sobre todo, si es una novela larga. Creo que el “disfrute “se manifestaría sobre todo al final si la obra parece lograda. En este sentido la novela que más disfruté fue cuando El mago de la cara de vidrio fue aceptada y publicada. Quería decir que podía hacerlo, que con esfuerzo sería escritor. Es el pequeño libro que me dio identidad de escritor, como una partida de nacimiento.



AR: ¿Cuál es el libro que más has disfrutado leer?


EL: Para mí ese libro fue Juan Cristóbal de Romain Rolland, que leí en medio de una larga huelga de hambre de presos políticos en la isla de Tacarigua, es una obra de más de mil páginas y logramos salvarla del vandalismo de los guardias , yo debía tener entonces 21 o 22 años. Lo leí bajo la fascinación de la maravillosa historia que me hizo olvidar los padecimientos del hambre durante muchos días. Cuando años después mi vida retornó a la normalidad, solicité la obra en una biblioteca pública. Leí unas cuantas páginas y comprendí que la magia no se repetiría de un modo tan intenso. Me quedé entonces con el recuerdo de aquella lectura tan insólita como un hermoso sueño. Y mi agradecimiento al magnífico autor de la misma.


AR: ¿Hay algún tema o tópico literario que te obsesione? ¿Por qué?


EL: Considerando mi trabajo literario retrospectivamente, puedo apreciar una recurrencia en el tema de la otredad y más específicamente en la presencia del doble. Ser uno y múltiple. Ser el otro.


AR: ¿En qué otra época de la historia de la humanidad te habría gustado vivir?


EL: Me hubiese gustado vivir en una sociedad más libre y más dispuesta a ser feliz. Pero ante el maravilloso hecho de vivir solo queda el estado de gratitud, por haber nacido y aun continuar existiendo, de modo que acepto “las cartas que me han sido dadas” y trataré de jugar con ellas la mejor partida posible. Ser de otro lugar y tiempo solo es factible en términos de imaginación. Es lo que hago en algunas de mis ficciones.


AR: Una palabra que te desagrade.


EL: Ciertas palabras soeces que prefiero no repetir y menos escribir.



AR: Una palabra que te guste mucho.


EL: Hay muchas, pero escribo con cierta frecuencia la palabra ensoñación. Sin duda, me gusta ensoñar.


AR: ¿Hay alguna frase que puedas recordar,, que consideres tu máxima o lema?


EL: Por lo que me iluminan en determinadas circunstancias:


1- “La casualidad cuenta mucho en nuestras vidas, porque vivimos por casualidad”. Séneca.


2- “En mi vida he padecido muchas catástrofes que nunca se produjeron”. Marck Twain.


3- Una, modestamente, de mi propia cosecha: “La ideología es una cárcel muy poderosa”. E. L.


AR: Cuéntame si tienes un ritual de escritura, o cómo es la rutina cuando estás en el proceso de creación de un libro.


EL: He dedicado unas cuantas horas a investigar el tema del oficio del escritor, y sin considerarme un experto en el asunto he sistematizado lo fundamental de mi experiencia al respecto en un breve libro titulado En torno al oficio de escritor (Editorial Lugar Común 2014- Ediciones B Bruguera 2016).


AR: ¿Hay algún sueño literario que todavía no se haya cumplido?


EL: Escribir una gran novela. ¿Podré lograrlo? La ilusión es quizás lo último que se pierde.

Enrique Bernardo Núñez


AR: ¿Cómo te gustaría ser recordado por tus lectores?


EL: Decía el magnífico escritor venezolano Enrique Bernardo Núñez que” la mejor biografía es la propia obra y el mayor homenaje que podemos rendir a un escritor es leerlo”. Humildemente, y sin ninguna pretensión, me acojo a este veredicto del tiempo.


AR: ¿A qué le teme Eduardo Liendo?


EL: Tengo algunos temores, varios independientes de mi voluntad, pero hago lo posible por no dejarme dominar por ellos. Creo que ese es el fundamento de todo valor.


AR: Si tuvieras que vivir el destino de algún personaje literario (tuyo o de otro autor), ¿cuál escogerías? ¿Por qué?


EL: Quizás el escape fantástico de Temístocles Peralta, el hombre mosca, al final de mi novela Las kuitas del hombre mosca. Una prueba de que la imaginación no puede ser encarcelada.




https://leamoscuentosycronicas.blogspot.com/2017/09/eduardo-liendo-confesiones.html






Eduardo Liendo (Versión Original) por César Cortez Rivas
559 visualizaciones  25 dic 2019