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martes, 5 de agosto de 2025

Los "Retratos Selectos" de Jaime Ballestas, otro vago más de la diáspora venezolana

 



Estimados Liponautas 

Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes el prólogo y un paseo en video por el libro de fotografías de Jaime Ballestas, titulado Retratos Selectos. En el prólogo nos llamó la atención la utilización de la palabra cubeta, una palabra que no se usa en Venezuela, generalmente se usa la palabra tobo, y la palabra obstinado que en Venezuela tiene el significado de hastiado. El video solo muestra una selección de todo el material del libro; suponemos que era la gente que conocía o le interesaba al desaparecido comediante Toco Gómez. En la entrada se incluyó el texto de la entrada de instagram de la cuenta de Toco Gómez.

Disfruten de la entrada.

Atentamente 

La Gerencia.


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Eduardo Liendo (Caracas, 1941 – 2025) retratado por Jaime Ballestas.
Fotografía tomada en los años 80 y que forma parte del libro "Retratos selectos"
publicado en el año 2005.



Retratos selectos.

Hacer fotografía analógica en estos tiempos puede ser una aventura propia de los obstinados. la fotografía digital que avanza continuamente, con nuevos y sorprendentes avances, arrincona cada día con mayor violencia al viejo laboratorio de lleno de cubetas, ácidos y la majestuosa ampliadora, suerte de Merlín creador de representaciones invertidas.


Excalibur - Merlin's Magic Spell

Ya la negrura del cuarto de revelado, con su misterioso ambiente rojo mostrando húmedos fantasmas que surgen de la nada para pegarse en el papel, es una visión que se hace cada día más extraña. Los programas fotográficos digitales, por su poder de dar soluciones instantáneas han venido disolviendo la técnica manual de los grandes maestros de la luz y del enfoque, y en silencio compiten con despiadada ventaja contra los genios de la composición. Parece que la sentencia histórica ha sido dictada. Quien domine la técnica digital esta autorizado para hacer obras maestras.

Son los tiempos del adios a una artesanía que nació hace mucho, cuando Niepce, Daguerre y Thomas Wedgwood, por citar a algunos de los pioneros, crearon las primeras imágenes provenientes de la cámara oscura en complicidad con las sales de plata ionizada.


Este libro es uno más de esa última oleada de fotografías donde el hombre era más importante que la máquina. Son retratos trabajados con las viejas y pesada cámaras y reveladores químicos, en los cuales el control de la luz y las sombras se delegó en la finura de los lentes. Algunas imágenes fueron tomada hace más de una década, y si bien el libro es una muestra de una obra y un estilo, curiosamente su contenido también tiene algo de homenaje; porque al presentar a muchos de esos personajes que hoy están ausentes se hace un silencioso reconocimiento a su labor para crear algo positivo apara Venezuela, esa en el ámbito material o cultural en donde se destacaron en la difícil labor de hacer país.



Los modelos que hoy sobreviven, al ver sus rostros de hace diez o veinte años sonreirán imaginándose como se verían si no hubiese pasado el tiempo, y con esa sonrisa silenciosa se están incorporando al coro de cánticos que cortejan a todo acto de magia, algo que en fotografía tiene un nombre: frenar el despiadado avance de ese tiempo que sin darnos cuenta nos va regresando a la nada, vencer a Cronos, aunque solo sea a título de ilusión, congelar una expresión que servirá para rememoriarnos, sea a nosotros mismos, a nuestros hijos, o a cualquier observador que en el futuro vea esta imágenes en hojas de papel grabadas en tinta.


El material lo conforman cinco grupo diferentes, cuatro de ellas provienen de cuatro exposiciones sobre los personajes que la integran. Primero están los Domadores del verbo, destacadas figuras de las letras venezolanas que forman parte de la colección del mismo nombre y que hoy reposan en el a Biblioteca Nacional de Venezuela (con las recientes inundaciones en los depósitos del Biblioteca Nacional, ¿habrán sobrevivido?. Las cursivas son nuestras).




Fabricantes de sonrisas, una serie de divertimentos fotográficos de los humoristas venezolanos, en la que cada uno de ellos se hizo cómplice creativo del autor, y la cual, además de haberse expuesto en el Museo de Bellas Artes y en otras salas y galerías, generó un libro de antología con sus trabajos literarios. Los que llegaron de lejos, muestra a algunos de esa inmensidad cantidad de personas que escogieron al país, como su patria, cuyas fotos han sido parte de varias exposiciones separadas, y constituyen parte de una serie mayor que muestra el rostro de los diferentes grupos étnicos que han coadyuvado a la formación de la actual población venezolana. Sonría por favor, son algunas fotos de una exposición homónima que tuvo lugar en la galería Leo Blasini de Caracas, y en donde los retratados, -personajes muy conocidos en el medio de la radio y la televisión- mostraban dos características particulares: estaban molestos y sus fotos habían sido intervenidas con elementos decorativos propios del personaje, creando un collage que le daba sensación tridimensional a la rabia. Finalmente está el grupo Rostros del camino, el cual como lo dice su título, son imágenes tomadas al azar, de los centenares de personas que en algún momento se tropezaron con la cámara del autor.

Al objeto de evitar malos entendidos es importante señalar, que tanto en los conjuntos de personajes de las letras y el humor, al igual que con los otros modelos, la selección es totalmente ajena al grado de importancia de la obra realizada o del personaje en sí, ella se ha hecho exclusivamente por razones de carácter estético, buscando la unidad gráfica que debe estar presente en todo libro de fotografía. (Una gran mentira, pero la dejaremos pasar, las cursivas son nuestras)

Otrova Gómas

Agosto de 2005

Denzil Romero (Aragua de BarcelonaVenezuela, 24 de julio de 1938-Valencia, 7 de marzo de 1999) retratado por Jaime Ballestas.
Fotografía tomada en los años 80 y que forma parte del libro "Retratos selectos"
publicado en el año 2005.



Retratos selectos.

Texto: Otrova Gomas.

Diseño: Cecilia Aschenazi Martínez.

Editor: Ediciones OOX/Jaime Ballestas.

Impresión: Editorial Arte.

Caracas, 2005.

ISBN: 9806101014.

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Hace 20 años, 2005, Otrova Gomas (Jaime Ballestas) publicó su libro de fotografías titulado "RETRATOS SELECTOS" con imágenes de 133 personas de Venezuela y el mundo. Gracias de nuevo a Jaime (@Otrova_Von_Gomas en IG) por el inmenso honor de usar mi fotografía como imagen para la portada. 

A continuación las personas que salen en este video. 

01) Portada.

02) Arturo Uslar Pietri

03) Pedro León Zapata, 

04) "Pepeto" López

05) Rafael Cadenas 

06) Nelson Bocaranda Sardi,

07) Ariel Fedullo,

08) Amílcar Rivero,

09) Alicia Plaza

10) Graterolacho,

11) "Toco" Gómez,

12) Claudio Nazoa,

13) Gledys Ibarra,

14) Laureano Márquez

15) Ben Amí Fihman

16) Elba Escobar,

17) Napoleón Bravo

18) José Ignacio Cabrujas

19) Coraima Torres

20) "Joselo"

21) "Kiko Mendive" 

22) Carlos  Sicilia




Cuentas. de X.COM:
@CasaUslarPietri
@Zapata_zos



Edición: @Josseliz en IG










Abogado, escritor, humorista y fotógrafo
Mejor conocido por su seudónimo, Otrova Gomas –«otro vago más»–, Jaime Ballestas es un abogado también conocido por su faceta de humorista, que desarrolla durante su bachillerato en el Liceo Aplicación de Caracas. Cuando empieza a estudiar Derecho en la Universidad Central de Venezuela (UCV), a finales de los cincuenta, funda, junto a Luis Britto García, el periódicomural El Torturado y después en la escuela de Filosofía crea el periódico Cero.

Tomado de Facebook











domingo, 26 de mayo de 2024

Invitación a la presentación el 29/05/2024 del libro "MEMORIAS” La danza incesante" de Jaime Ballestas/Otrova Gomas en el Museo del libro venezolano

 





Tenemos el gusto de invitarlos, el 29 de mayo a las 4:00 pm a la presentación del libro "MEMORIAS” La danza incesante" del abogado, escritor y humorista venezolano, Jaime Ballestas, también conocido con el pseudónimo de Otrova Gomas. La presentación del libro será en el Museo del libro venezolano,Quinta Anduriña, Calle Cocorote, San Román, Edo. Miranda. 

  




Ya se han entregado los ejemplares a los 20 críticos seleccionados por la Academia Mundial de los Recuerdos y el Arrepentimiento, para orientar a los lectores sobre la obra. Estamos esperando el nuestro...





Memorias. La danza incesante | Jaime Ballestas/ Otrova Gomas
7 visualizaciones  Fecha de estreno: 24 may 2024  




domingo, 7 de marzo de 2021

Jaime Ballestas, “El hombre más malo del mundo” a José Pulido: Venezuela fue devorada por hienas




Jaime Ballestas, “El hombre más malo del mundo”: EL RECALENTAMIENTO DE LA TIERRA  ES PEOR QUE EL CORONAVIRUS.

Una entrevista de José Pulido.



 

Jaime Ballestas, “El hombre más malo del mundo”, se fue con sus macundales para Hungría

 

 

EL RECALENTAMIENTO DE LA TIERRA

ES PEOR QUE EL VIRUS

 


José Pulido

Lo veo clarito caminando con su porte de filósofo y su leve sonrisa irónica; definitivamente es un ser humano misterioso. Bromea con asuntos mágicos, y aunque solo he conocido los vampiros de la ficción, la primera vez que lo vi me pareció un cazador de vampiros. Este tipo es un cazador de vampiros. Me estremecí cuando llegó hasta donde estaba el funcionario que antes me había interrogado.

 

-¿Nombre y apellido?

-Jaime Ballestas.

-¿Nacionalidad?

-Invertebrado.

-¿Cédula de identidad?

-Vencida.

-¿Estado civil?

-Monocotiledóneo.

(En uno de sus libros Jaime Ballestas inició de este modo su biografía y tomé su idea para darle inicio a esta entrevista. Sé que ni siquiera copiándolo reflejo la genialidad que lo caracteriza, pero es un comienzo excelente. No lo nieguen).





Jaime Ballestas, a quien los lectores venezolanos conocen bajo el seudónimo Otrova Gomas, es un escritor humorista cuyos libros fueron y siguen siendo objetos de culto para quienes coleccionan obras de humor negro. Su narrativa sobrevivirá en las bibliotecas más exigentes. Es un escritor como pocos. Su imaginación es un artefacto del futuro.

Jaime es uno de los grandes humoristas de la escritura y el dibujo, que Venezuela produjo en el siglo veinte, junto con los hermanos Aquiles y Aníbal Nazoa, Pedro León Zapata, José Ignacio Cabrujas, Rubén Monasterios, Claudio Nazoa, Abilio Padrón, Régulo Pérez, Ana Black, Salvador Garmendia, Elisa Lerner, Kotepa Delgado, Miguel Otero Silva, Luis Britto García, Luis Domínguez Salazar, Laureano Márquez, Manuel Jesús Graterol Santander (Graterolacho), Eduardo Sanabria (Edo), Rayma Suprani y tantos otros. Una macolla que se inició con Leoncio Martínez (Leo) y Francisco Pimentel (Job Pim).

Nació en caracas hace 83 años, pero tiene 75, porque, como todos sus lectores saben, Jaime inventó una manera de regresar al día de origen. En cualquier momento será un muchacho de quince años y no recordará esta entrevista.

Su madre era venezolana y su padre colombiano. Estudió Derecho en la Universidad Central de Venezuela y también estudió Filosofía, pero no terminó de graduarse como filósofo (aunque lo es) porque le ofrecieron un trabajo con oficina en Budapest. Era un cargo con rango privilegiado, que le permitió recorrer 56 países como representante de la juventud venezolana y dirigente juvenil de Unión Republicana Democrática.





-Ajá. Tres años y medio en Budapest ¿y qué hiciste después?

-Después del regreso a Venezuela y de mucho trabajo duro como abogado, seguí con el vicio de los viajes, ya por mi cuenta, conociendo el resto de los continentes y países interesantes que me faltaban. Fui profesor de filosofía en un liceo y de derecho laboral en el INCE, poliglota, melómano; fui ordenado y cuidadoso de la salud y la alimentación después de los 40 años. Asintomático por tantos sitios recorridos llenos de virus y bacterias.  Capaz de olvidarme de los nombres de la gente que no veo hace tiempo y del dinero que me deben y el que debo.





LA ENTREVISTA PROPIAMENTE DICHA

 

-¿Desde cuándo escribes de esa manera, con ironía y humor? ¿Cuándo comenzaste a relacionarte con Zapata, los Nazoa y otros humoristas?

 

-Comencé a escribir en el Liceo Aplicación, aquel gran liceo de la vieja Venezuela. Colaboraba con artículos jocosos en un periódico mural llamado “Ariel”, que lo coordinaba la profesora Helena Rodríguez. Aunque aún yo era muy joven, intuí que había una interconexión entre el pensamiento analítico y el sarcasmo, y con los libros de Jardiel Poncela y Álvaro de Laiglesia, dos notables humoristas españoles, descubrí la capacidad del humor para examinar las crisis presentando el monstruo al descubierto.   

Después seguí en la Escuela de Derecho, al año siguiente de mi ingreso llegó Luis Britto García, quien también venía del Aplicación, como era humorista y dibujante le propuse que hiciéramos un mural entre los dos, y así arrancamos. Le pusimos de nombre “El Torturado”, que cambió cuando me gradué y pasé a la Escuela de Filosofía, entonces le pusimos “Cero”, y se le dio un contenido más escéptico y filosófico.  Para entonces ya me había incorporado a la política. Estaba en la juventud de URD, desde donde con tonos izquierdosos disfruté junto a Jóvito Villalba, José Vicente Rangel y otros líderes el placer de arengar a las multitudes.

El éxito de “El Torturado” trascendió a otras partes, salía cada quince días, y la gente de otras facultades venía a la de Derecho para disfrutarlo, ese éxito llegó al punto de que, Luis y yo fuimos invitados por Miguel Otero Silva para escribir una columna en “El Nacional”. En ese diario me quedé por varios años con una columna humor en las revistas dominicales. Paralelamente escribía y trabajaba en “Clarín” y “Pueblo”, los periódicos de oposición urredista que dirigían José Vicente Rangel y Luis Miquilena.



En esa misma época colaboré en “La Pava Macha, un semanario de humor  fundado por Kotepa Delgado donde también escribían y dibujaban Aquiles y Aníbal Nazoa, Zapata, Regulo Pérez, Luis Domínguez, y casi todos los que luego fueron representantes clásicos del humor venezolano. Luego vino un tiempo de receso. Me fui a Budapest, la sede de la FMJD, donde asumí el cargo de Secretario General Adjunto a nombre de juventud de URD. Esos fueron casi cuatro años retirados del humor entre la estadía y el regreso.



Al volver, aunque trabajaba como abogado, un día decidí regresar al humorismo, y desde entonces mantuve columnas o páginas en todos los periódicos y revistas que hubo en la Venezuela democrática, incluyendo los dos semanarios de humor que dirigía Zapata. Escribía, de noche o en las mañanas, cuando me daba tiempo el trabajo de abogado. Fue en esos días cuando terminé, “El Hombre más Malo del Mundo” - una mezcla de humor negro, humor ingenuo, política y filosofía, el cual ante las dificultades que encontré para publicar, lo edité yo mismo, pero asustado cuando recibí los tres mil ejemplares y no sabía qué iba hacer con ellos. Para mí sorpresa fue un éxito inesperado: en apenas cuatro meses salieron tres reediciones, cuadriculando su tiraje. Hoy, muchas ediciones de esos días, puedo decir que me alegra haberlo escrito. No solo por el resultado editorial, sino porque ha sido el libro que inició a muchos niños y jóvenes al mundo de la lectura. Con él fue el comienzo, luego empezaron a salir los otros. De ellos diez y seis títulos de humor y los de fotografía, a los cuales incorporé una página web quincenal con mis trabajos, la cual mantuve durante diez años. 

 

-¿Dónde vives?

 

-Vivo en Budapest desde hace catorce años, pero con frecuentes viajes a Caracas. Aún conservo allá mi biblioteca y algunas de mis colecciones, las que curiosamente fueron la razón de mi cambio de residencia.  Todo vino, porque desde hace tiempo tengo un plan para montar un Museo del Humor, algo muy bien estudiado y con buen material de apoyo, que en el proyecto se conecta a las áreas de exhibición de unas veinticinco colecciones de cosas fuera de lo común, que he estado guardando desde hace muchos años. Allí están la de las primeras máquinas de escribir que se inventaron, la de puñales raros, arte africano, la de anteojos antiguos, Netsukes, la de venenos y muchas cosas que coleccioné por todas partes.

El caso es que, en los primeros años del chavismo, le pregunté a un gran amigo que estaba altamente vinculado al fulano comandante, si podía ayudarme a conseguir un espacio para la sede. Cuál no sería mi sorpresa cuando este me dijo que ni se me ocurriera, porque todos los museos y empresas del país iban a ser expropiados en el llamado proceso de la revolución. Este proceso sería de 20 años y lentamente, para no producir traumas en la población, además evitar la violencia en su implementación.  

Como yo conocía perfectamente lo que eran los países comunistas, en el acto decidí mudarme con todos mis macundales. Escogí a Hungría porque de allí era mi esposa, y ya conocía bien a ese país.

 


-¿Cómo defines esta época?

 

-Diría que hoy estamos viviendo uno de los momentos trágicos de la humanidad.  Ha habido muchos. Basta hojear los capítulos de la historia para ver que nunca se ha tenido una verdadera paz. Cuando las hubo solo eran un descanso antes del próximo conflicto colectivo. El del Covid-19 lo sentimos más porque hay más medios de comunicación, más libertad informativa y más población, con lo cual, obviamente hay más pobreza y más drama.

Pero creo que peor que el virus es el recalentamiento de la tierra. Lo prueba el deshielo del Ártico, donde este año por primera vez subió la temperatura a 30 grados, algo que tendrá graves consecuencias. Ya yo vi y fotografié el desprendimiento de los primeros icebergs en la Antártida hace unos 18 años; los científicos con los que viajaba en una expedición argentina señalaron que si aquello continuaba sería el fin del planeta por la hambruna, las inundaciones y el calor inaguantable. Lo grave es que la causa no es solo humana, sino por los cambios en el sol y el incontrolable mundo de la galaxia.  No es pesimismo, soy un optimista, pero con visión realista. El optimismo es bueno para la tranquilidad de las personas, pero la realidad está siempre escondida y a esa es a la que hay que ver.  

      

-¿Cuál es tu gran pasión?

 

-Bueno, son muchas, y lo reconozco como un defecto de exageración. Desde niño estuvo el mar, primero como buzo de profundidades, luego como navegante, siempre la música, la lectura y todas las formas del arte, los viajes, la fotografía, el escribir e inventar, al igual que en los deportes lo fue el golf, el tiro, pero de las mayores pasiones el coleccionar, desde piedras raras, caracoles e insectos hasta miniaturas y esculturas extrañas.

El problema es que ya se me está acabando el ticket. Por suerte, en eso la filosofía me ha ayudado mucho, acepto la llegada de la muerte porque la entiendo como parte de la vida; en cinco, diez o veinte años, o cuando ella llegue, podré decirme a mí mismo que estoy contento porque conocí y disfruté del sitio. Fue un buen viaje y no me quejo, eso sí, me iré con la eterna duda que siempre he tenido y arrastramos todos, saber por qué llegué aquí y por qué me voy.   




 

DATOS MISTERIOSOS PARA UN INTERMEDIO


(Menos mal que no coloqué estos tres datos sobre su persona. No soporto que me acusen de mentir. El hecho de que viva y de que tenga la fortaleza suficiente para pasar de los cien años, solo indica que en realidad es uno de los inmortales. Lo he entrevistado: está vivito y coleando. Pero lean esto:

1982: Muere por accidente mientras termina de inventar la silla eléctrica de ruedas para ejecutar a criminales paralíticos.

1983: es enterrado por partes ante la circunstancia de que la familia solo puede pagar el entierro por cuotas.

1985: Organiza en el otro mundo un movimiento subversivo que exige el perdón de los pecados y la resurrección de la carne de inmediato).

 

 

SIGO LA ENTREVISTA COMO SI NADA


-¿Qué le ha aportado la escritura a tu sobrevivencia de hoy?

 

-Sobrevivir en esta pandemia es duro para todo el mundo, pero creo que para los creadores es más manejable. En mi caso, y pienso que también en el tuyo, escribir es como una droga. Una pasión que si nos gusta lo que estamos desarrollando hace olvidar un poco la tragedia. En la actual crisis he aprovechado los meses del encierro para terminar un libro y avanzar mucho en otro en el que estoy trabajando. Si sigue la situación, supongo que ese lo terminaré este año y arranco con el próximo, una suerte de autobiografía que tengo detenida. Pero a pesar de todo me siento tranquilo. No tengo miedo porque, siempre ando protegido, tengo un arma fácil de sacar, es una imaginación Mágnum 45. Esa siempre permite tener más capacidad de fuego que el enemigo.

 

-¿Pensaste alguna vez que el país llegaría a estar cómo está?

 

-Totalmente. Como te dije, fui informado antes de los planes que los chavistas tenían para Venezuela. Pero además tuve la suerte de haber vivido varios años en un nivel cuasi diplomático en un país comunista y haber viajado a todos los otros. El panorama era igual: miseria, engaños, destrucción y represiones. No olvidemos que la sociedad marxista se fundamenta en la destrucción total de la sociedad burguesa y, su estrategia es acabarla hasta en los recuerdos, luego, según dicen ellos, empieza la construcción del hombre nuevo y la nueva sociedad.  Ya vimos cómo fue de exitosa en todos los países en que lo hicieron y el monto de los millones que le quedaron a sus líderes dejando al país quebrado. Nada nuevo. Solo que, en nuestro caso, la situación ha sido peor porque a los planes originales que tenían le salieron tres factores no calculados: primero, los precios del petróleo para cuando llegaron al poder, eso hizo entrar al país cantidades de dinero tan descomunales que era imposible que no se abrieran las puertas para una corrupción desaforada y pocas veces vista en la historia.  En segundo lugar, llegó la droga, el gran negocio, que apoyado por los militares y la inmunidad diplomática ayudó sustancialmente a los carteles para mejorar la distribución, algo que ya es universalmente conocido, y finalmente, no contaban con que el nivel mental de los dirigentes de ese proceso fuera tan bajo, y que al mismo tiempo los grados de incapacidad política y administrativa fueran de los más altos que se hayan conocido.

Hoy el panorama es lamentable, pero creo que los países no se destruyen completamente. Pueden estar enfermos, en estado grave, y hasta moribundos, pero no desaparecen. Hay una fuerza interna que les conserva vivos y permite que en un momento inesperado resurjan con más fuerza.  La desgracia es, que como en todos los procesos sociales ese renacer puede ser lento. Venezuela fue devorada por hienas. Monstruos que le arrancaron el alma. La arruinaron, la robaron y destruyeron dos de los pilares fundamentales para que una sociedad progrese: la familia y la juventud. El bárbaro comandante, que habría acabado hasta con el imperio Romano en pleno auge, lo hizo con nosotros en diez y ocho años. Su obra fue sublime: expulsó a todos los talentos, a los Suma  Cum Laude, produjo la emigración masiva de jóvenes y gerentes competentes, de capitales de inversión, técnicos de alto rango, y expropió el trabajo de personas  que se levantaron con sacrificio de la nada.  Para colmo la endeudó hasta la infinitud y corrompió masivamente a un ejército que ya estaba bastante corrompido.

 



METAMORFOSIS DIABÓLICA. 


Había pobreza pero la transformaron en miseria extrema.

Había crimen y fue canonizado.

Había muertes y las santificaron.

Había tristeza pero la volvieron llanto.

Había dolor y lo multiplicaron.

Crearon la forma sublime del sufrimiento humano: el dolor de los ancianos, que los dejó sin lágrimas, hambrientos, sin hijos, sin nietos y en la soledad eterna.

Asesinaron la familia, la educación y los maestros, y los jóvenes se quedaron huérfanos.

Arruinaron el trabajo honesto, el ahorro, y la vida de todos se convirtió en un mar de espinas.

Devastaron el país, y la traición hizo que borraran la palabra patria.

Quedó transformada en el reino de la angustia y el desconsuelo, la madre de todos los tormentos.

Robaron las riquezas, el esfuerzo ajeno, la ilusión de crear y la esperanza colectiva. Se perdió el rumbo y se perdió el destino.

Sólo ellos disfrutaron, y su mancha siniestra por todas partes dejó sus huellas.

Hijos de culebras, de lobos hambrientos, horrible parto de las hienas.

Infausta metamorfosis que nos hundió en la más oscura de las noches.

Las trompetas rojas vitorearon esa banda destructiva manejada desde el centro mismo del infierno.

Estirpe de monos y gusanos en edición de cerdos.

La que borró la historia y creó esa raza nueva de adulantes ciegos, de camaleones rojos, estirando las manos para silenciar la muerte de su futuro negro.

Transfiguraron la belleza de los campos, volvieron barrancos las montañas y surgieron lodazales donde había lagos.

Demolieron bosques y paisajes y regalaron el fondo de la tierra, las minas y sus selvas.

Cuba fue la nueva patria, Irán la religión de muerte.

Y a su lado, China y Rusia, las de las largas marchas de infinitos muertos.

Desaparecieron el amor, la dignidad, el ejemplo honesto y la belleza.

Pobre patria, que desde lejos el mundo horrorizado mira los relámpagos siniestros de su tormenta.

Transmutación diabólica, la que hoy consume a Venezuela.


Jaime Ballestas (Otrova Gomas)



He admirado la alta calidad de tu escritura, ¿De dónde sale esa facilidad para el humor, pero también para el misterio? ¿Lo sacas de tu infancia o de tu adolescencia?

 

-Gracias por la alabanza, que es recíproca. Sin duda que la creatividad en el humor, al igual que en la pintura, la música, la poesía, las matemáticas y muchas otras actividades creativas y mentales vienen en el parto con un toque genético. También influyen, y fue mi caso, las inquietudes juveniles, los estudios en áreas vinculadas, al igual que la experiencia existencial y los grupos con los cuales trabajé.  También pienso que fue importante la inquietud filosófica que he tenido, ello confirma la idea de algunos tratadistas sobre la naturaleza filosófica del humor. Me refiero a su capacidad de análisis y, de descomponer una realidad para estudiarla y luego crear una nueva figura que muestra las fallas o la farsa, sea esta social o política. Es obvio que cuando está bien presentada, esa ruptura del equilibrio lógico en el acto nos produce risa. 

 

-¿Cuántas libros sin publicar tienes ahora?  

 

-En este momento tengo uno terminado que iba a ser publicado en España, pero el coronavirus lo impidió. Se llama “No te mueras por favor. No es de humor, son historias reales de sucesiones que conocí y parecen producto de la fantasía por lo impresionante de los hechos. En él se muestran los problemas que desatan las herencias, y al final hay unos modelos de testamento que podrían producir risa pero son frecuentes.  Por otro lado, hay una antología de mis cuentos de humor, y en este momento estoy terminando uno de filosofía, debe estar listo antes de fin de año, su título: “Veinte filósofos y su Concepción de la Muerte”. No es un libro macabro o angustiante, todo lo contrario, casi todas son ideas tranquilizantes que hacen entender la inevitabilidad del viaje final. En él se presenta una brevísima biografía de cada filósofo, que es acompañada de una síntesis de algunos de sus pensamientos, y la concepción que tuvieron de la muerte. Pero te aclaro que, no es un tratado de filosofía, solo es la presentación básica de algunos grandes filósofos, con la muestra de las ideas que tuvieron sobre la muerte.

Ya veremos cómo se desarrollan las cosas para ver si todos salen publicados.

 

-¿Cómo es tu proceso creador? ¿Cómo logras ese nivel expresivo?

-Suelo escribir sentado. Pero solo cuando tengo el tiempo programado. Lo hago si tengo compromisos de entrega o si me viene una idea, o decido ponerme a inventar, convencido de que siempre sale algo. Por eso vivo anotando ideas en hojitas de papel y ahora en el teléfono. Son como un cofre para no perder un material que vale la pena desarrollar.  Luego de escribir, corrijo una vez al día siguiente, y si puedo lo meto en la nevera y lo reabro dentro de más tiempo para hacer nuevas correcciones.  Ese corregir permanente me da la impresión de que, o soy muy mal escritor, o no me gusta lo que escribo.   

Ahora en este nuevo libro y en esta nueva normalidad es distinto. Escribo tres horas por la mañana y dos o tres entre la tarde y la noche. Por la naturaleza del libro el tiempo de trabajo es un poco más largo que los de humor, ya que la filosofía supone búsqueda, mucha relectura y el estudio de las obras seleccionadas.  

   


-¿De qué vives?

 

-No de la escritura. Cuando le gané algún dinero fue cuando fui mi propio editor. En realidad, algunos fueron productivos, como la novela “El Caso de la Araña de Cinco Patas” cuya primera edición fue de 20.000 ejemplares, otros de trece ediciones y reediciones, como el “Hombre Más Malo del Mundo”. Pero al humorista Otrova Gomas lo mantuvo siempre el abogado Jaime Ballestas, algo que me parece correcto, porque son viejos amigos y este sabe que en literatura el humor y la poesía no dan dinero.

 

-Creo que en la fotografía también eres un gran humorista y un fotógrafo original…

 

-Soy aficionado a la fotografía desde muy joven. Estudié en algunos cursos, y leí mucho. En el proceso de mejora tuve todo tipo de cámaras, estudios y laboratorios, siempre con la suerte de que por mi anormalidad viajera pude atrapar cosas interesantes. Pero de ese hobby, que en el fondo es arte, a esta altura las imágenes que más me gustan son las del libro “Mundo sin Sombra”. Son fotografías de las profundidades del mar en los cinco continentes, y considero que algunas son realmente especiales por lo peligroso y arriesgado de la toma. Ellas llevan textos muy descriptivos y el libro hace un llamado para salvar los mares de la despiadada agresión de que han sido víctimas.

También me siento muy agradado con “Retratos”, mi libro de despedida del blanco y negro con fotos de la Venezuela de los años 80, en el que aparecen los escritores más conocidos, los humoristas, los inmigrantes, y gente de la televisión de la época. Me gusta porque es un reconocimiento a los valores que ellos representaron y al aporte que hicieron para mejorar a Venezuela.  

En esa actividad tuve varias exposiciones, tanto en Venezuela como en el extranjero, pero ahora prefiero como sala a “Instagram”, la volví un pequeño museo universal con muestras de mi trabajo sobre todos los temas que me interesaron.

Verlas en conocer buena parte de mi vida. Ellas no son propiamente de humor, solo que en las series que salen todos los jueves en esa red y en Facebook, a veces les colocó textos humorísticos que casi siempre son un pequeño toque de ironía por las locuras del país y las de otros sitios.

 

-¿Cuáles palabras se te quedaron grabadas de la infancia, cuáles se te quedaron grabadas de la época estudiantil?

 

-Muy pocas. Soy bastante olvidadizo de lo que no es muy importante, y a veces hasta de eso porque estoy pendiente de otras cosas que me son más importantes. Por eso comparto la idea científica que han desarrollado últimamente según la cual la gente olvidadiza es más inteligente. De todas maneras, siempre recuerdo a las muchachas de las que me enamoré y de dos cachetadas, una que me dio el cura García en bachillerato para que no hablara en clase, y otra de mi papá cuando me vio fumando mi primer cigarro. La primera no produjo resultado porque seguí hablando siempre en clase, y gracias a la segunda solo fumé pipa, pero después la dejé porque me fastidié de fastidiar a los demás.


 

Otrova Gomas. Caricatura de Sansón Castro


Enlaces Relacionados:












































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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne



José Pulido:

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

(Ha fundado y dirigido varios suplementos y revistas de literatura. Si se requiere información detallada sobre estas publicaciones, favor solicitarla a este  correo: jipulido777@gmail.com)

Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en Salamanca. En el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

Publicaciones más recientes:

El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.

Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.

Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.

Poemario Heridas espaciales y mermelada casera editado por Barralibro Editores.

21/05/2024