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domingo, 6 de septiembre de 2020

Yuri Valecillo a Carlos Yusti: “El mundo es cínico, el fotógrafo es irónico para compensar”

 

Fotografía: Yuri Valecillo.


Yuri Valecillo: “El mundo es cínico, el fotógrafo es irónico para compensar”


Yuri Valecillo, fotógrafo:

“Me atrapó ver las imágenes surgir del papel en blanco”

Carlos Yusti • Miércoles 12 de agosto de 2020



El fotógrafo Yuri Valecillo pudo haber sido un eficaz escritor de ficciones novelescas, o a lo mejor un pintor de fluida destreza. También podría haber sido un artista del performance y la instalación. No obstante se decidió por la fotografía aunque escribe y sus exposiciones fotográficas tienden a ser peculiares instalaciones que en determinadas ocasiones rozan con el performance. En una oportunidad realizó una exposición, con los parámetros exigidos del curador, es decir con las fotos colgadas en la pared y ordenadas con un sentido temático o estético, pero entonces Yuri viene e inunda el piso con un montón de sus fotos, en distintos formatos, y el público asistente se sentía incómodo pisando las fotos que admiraba colgadas en la pared.


En la inauguración de un Salón Michelena (el Salón de arte más antiguo de Venezuela), ante el boato oficial de la cultura, con presidente del país incluido, arrebató la cartera a una amiga y salió corriendo por todo el museo. Por supuesto ese incidente provocó un gran alboroto, con los militares y los guardaespaldas de seguridad tratando de atraparlo. Todo ese caos premeditado fue más emocionante que los cuadros y esculturas expuestos. Igualmente en otra oportunidad cruzó, en una balsa inflable, el río Cabriales, río que convertido en cloaca abierta atraviesa Valencia, de norte a sur. En su recorrido fue realizando una serie de fotos que daban cuentan del ecocidio que le había causado la ciudad al río y a sus riberas.

El puente Morillo, primer puente construido sobre el río Cabriales por el mariscal Pablo Morillo durante la Guerra de Independencia de Venezuela en el siglo XIX. La mano de obra usada eran prisioneros del bando patriota. Bajo este puente en una balsa inflable pasó Yuri Valecillo.


Se ha desempeñado en algunas instituciones del Estado, pero su estada en dichos cargos burocráticos siempre ha sido fugaz, debido a que pronto todo se tornaba de un gris kafkiano y esa enrarecida atmósfera le ponía sobre aviso de que era necesario salir en volandas antes de que se convirtiera en un Gregor Samsa tapiado en infinidad de papeles y comunicaciones.


Fotografía: Yuri Valecillo


Sus charlas y conferencias sobre fotografía (o sobre literatura) tienen bastante de actuación teatral: lleva un buen número de hojas pulcramente blancas en una carpeta y entonces toma las hojas (sin nada escrito) y las va leyendo. A medida que Yuri lee (en lo blanco) construye un texto inexistente, con sus puntos y comas, con sus inflexiones exactas de lecturas. Al final todos los oyentes y asistentes quieren una copia de tan inteligente y precisa disertación y sólo reciben un montón de hojas en blanco. Esto dice mucho de una mente ágil y despierta dispuesta a colocarlo todo de revés para incordiar a la administración.


La impronta de sus padres comunistas fue decisiva para que se convirtiera en un militante disidente a tiempo completo. Es pertinente lo escrito por José Carlos De Nóbrega: Yuri Valecillo es un fotógrafo de radio no sólo local sino latinoamericano. Su ojo reporteril y artístico de raza ha compuesto imágenes fotográficas en Valencia (Venezuela), Ciudad de México, La Habana, Ecuador, Caracas, París, Curazao y el Caribe, entre muchas otras locaciones. Ha incursionado en el retrato, el autorretrato, el cuadro de costumbres y el mural épico con un sentido rebelde que excede la agitación propagandística. Incluso su serie sobre los grafitis, afiches o pintas que estampan estupendos aforismos gráficos y frases políticamente incorrectas, se circunscriben a un metadiscurso artístico sin pretensiones egóticas ni academicistas”.


Sus fotos van evidenciando lo miserable de la política, la crudeza de los desequilibrios sociales y las luchas de los ciudadanos por hacer valer sus derechos. Susan Sontag ha escrito que “la obra de los mejores fotógrafos comprometidos socialmente es a menudo condenada si se parece demasiado al arte. Y a la fotografía tenida por arte se le puede condenar de modo paralelo: atenúa la preocupación”. Yuri ha sabido lidiar con estos extremos y lo resuelve imprimiendo a sus fotos cierta dosis estética. Se podría decir que su trabajo fotográfico es un gran collage de lo humano sometido a los vaivenes históricos. Drama, comedia y los personajes más extraños y curiosos han sido retratados con sequedad, pero sin descuidar una estética que busca de alguna manera esa vigencia de la belleza a pesar de todo.


Fotografía: Yuri Valecillo


Hoy en día todo mundo hace fotos con distintos dispositivos electrónicos. ¿Tiene sentido ser fotógrafo en un mundo forjado en imágenes y en el cual todos somos un poco fotógrafos aficionados?


La fotografía tiene fecha de creación y de indiscutible desarrollo en distintas etapas, desde su invención hasta el día de hoy. Y claro, negar que la fotografía tiene sentido sería negar mi propio sentido, mi propia posibilidad de crear. Una pregunta que entra a ese colador: en un mundo lleno de palabras, con computadoras y pleno de artefactos para escribir y redactar, ¿tiene sentido escribir? Imagino y sé que sí.

El pintor venezolano Ramón Belisario.

La realidad nos supera, yo soy sólo un fotógrafo más y asumo mi condición de registrar lo que ocurre en mi entorno, en áreas reducidas, con menos recursos de los que las personas imaginan, sin hacer fotografías perdidas, o a conveniencia, ya que dejo que la realidad se encargue de estructurar los hechos con sus respectivos escenarios y sus actores de rigor. El fotógrafo no forma parte de nada (o a lo sumo de sí mismo), aunque quizás sólo sea dueño de ese pequeñísimo momento cuando aprieta el obturador. Me gusta que las personas hagan fotografías, eso es democratizar la imagen y la democracia tiene sus riesgos, pero me gustan esos riesgos. Envidio a los temerarios y me causan cierta suspicacia los fotógrafos institucionales, que no se salen de lo pactado con quien los contrata.

Yuri Valecillo: “El mundo es cínico, el fotógrafo es irónico para compensar”. 


¿Cómo se inició en esto de la fotografía?


En los años 70 yo, un chico de diez años, o algo así, tuve la oportunidad de ver cómo mi papá José Valecillo,


José Valecillo. 


y algunos amigos del recién fundado partido político Movimiento al socialismo MAS, esa izquierda adelantada en Latinoamérica (llamaba a votar y no a disparar), junto a Jacobo Rugeles,  montaron un taller de propaganda en un anexo de la casa.


Logo del partido MAS. Autor :Jho566. Imagen tomada de Wikipedia.

En ese lugar dictaba cátedra Jacobo Borges y asistían Rubén Colombo, César Burgos, Ramón Belisario, Quintín Hernández

Jacobo BorgesImagen tomada de Wikipedia.


Por ahí los veía pintar, discutir sobre arte o política y yo con una camarita recién comprada hacía fotos y podía revelar, hacer copias en mi propia casa. Imagínate qué más podía ser, si no fotógrafo. Me atrapó ver las imágenes surgir del papel en blanco.

Fotografía: Yuri Valecillo


¿Cuáles maestros (o colegas) fotógrafos han influenciado su trabajo?


Una imagen de un joven Jacobo RugelesRugeles es un fotógrafo y documentalista de Falcón que llegó a Valencia en los años 60 y había sido militante de la juventud comunista en la clandestinidad y en el período de la lucha armada. Trabajó muchos años en la Universidad de Carabobo).


Jacobo Rugeles, debido a que me permitió apreciar un cuarto oscuro y trabajar con negativos, y de dicha experiencia lo que comprendí es que los fotógrafos de la Europa del Este desde Weegee, o sea, Arthur H. Fellig, ese ucraniano/estadounidense que es a la crónica roja lo que Dashiell Hammett al género de la novela negra, la fotografía tenía cierta capacidad de poner en evidencia los hechos. Esa forma descarnada de Weegee de fotografiar escenas violentas siempre me asombró. En los actuales momentos veo a otros fotógrafos que hacen cosas interesantes como Esso Álvarez o Pascual Borzelli Iglesias, que son tipos intrépidos, constantes, sistemáticos y bastante más disciplinados que yo. Claro que la lista sobre las influencias es larga y es fabulosa, pero me gustan los fotógrafos del este europeo como Robert Capa, Josef Koudelka, etc. Nada que ver con el realismo socialista, que ni fue realista ni socialista.


Esso Álvarez. Imagen tomada de Esfera Cultural.


En sus fotos por lo general se observa una tensión social, un drama oculto, una ironía… ¿Se podría hablar de un realismo militante?


El mundo es cínico, el fotógrafo es irónico para compensar. La sociedad con sus luces y sombras. Como fotógrafo trato de no salirme de esos espacios, busco apropiarme de escenas a veces terribles y otras veces sublimes, aunque no formemos parte de ella, sólo registramos, buscamos la distancia y el ángulo, leemos a cabalidad la escena como un buen lector lo hace con un libro; vemos los puntos y las comas, corregimos el texto y lo digerimos, con la precaución de no inmiscuirnos, o ser parte de quienes reciben los garrotazos. El realismo y la militancia están destinados a quien obedece, a quien asume una dirección; los fotógrafos orgánicos son fotógrafos al servicio de quien los tiene en la nómina y no al servicio de la mirada. Es muy difícil no poner el pan en la mesa. Pero siempre existe la posibilidad de fugarnos, de salirnos con la nuestra, de vernos o de situar una línea que no es la que desea el dueño de la realidad. Siempre nos salta una chispa de valor. Siempre dejamos a un lado el vestido del miedo que nos arropa.


Pascual Borzelli Iglesias.Fotografía: Yuri Valecillo


 ¿Es casual que muchas de sus fotos posean un toque reporteril?


Yo soy un fotorreportero, además no soy miembro del Círculo de Reportero Gráficos de Venezuela y sí del Sindicato Nacional de Trabajadores de Prensa. Creo que el círculo es un círculo vicioso y el sindicato un espiral ascendente y es imposible apartarme de la lógica reporteril que no construye la realidad, no la hago a propósito, no soy un apologista de la miseria, sólo la suscribo (y la subrayo) a la mirada de cientos por un breve momento.

Fotografía: Yuri Valecillo


Usted requiere de la calle para hacer sus fotos. En estos días de cuarentena y pandemia, ¿cómo ha enfrentado su trabajo fotográfico?


La vida continúa. Llevamos tapabocas y tenemos los ojos abiertos; quizás más abiertos que nunca, más abiertos que jamás. Trabajamos y hacemos menos amables las cosas, describimos sin palabras y vamos junto a los otros como una manera de vivir y con algo de miedo largo, esperando que el coronavirus nos pase de lado o que la muerte no nos atrape con tanto dolor, con tanta angustia.


 Escribe incendiarios textos políticos para Aporrea. Estos escritos giran en torno a esa camarilla militar-civil que gobierna el país. ¿Se podrían considerar estos escritos como notas al pie de sus fotografías?


Creo que el sitio Aporrea es un experimento fabuloso y allí escribo lo que me viene en gana (hasta que la administración se fastidie y comience a pedir, de buenas maneras, que publique silencios),1 es de esos espacios que se perciben como bastante libres; son como una cátedra de lo que deberían ser los medios libres. Escribiría en los diarios del gobierno El Correo del Orinoco, o Ciudad Valencia, pero la abyección servil de la noticia que desinforma no me cuadra. Es que en la nación que me tocó nacer vemos a chicos que antes le corrían al servicio militar para no hacer el servicio, pero que ahora, en su madurez, son milicianos y se sienten orgullosos de su presente y claro, obviando su pasado, lo esconden, lo enturbian. Yo con mis errores y ellos con sus horrores.

1.- Como efectivamente ha sucedido. Yuri recibió un correo electrónico donde la gente que coordina Aporrea le ha mostrado amablemente la puerta de salida. Al parecer la camarilla militar-civil pasó su respectiva notificación de miedo a la página web en cuestión. Gajes del oficio.

Fotografía: Yuri Valecillo


Imagino que las broncas e insultos de la gente denominada de izquierda (entre comillas) deben ser bastantes cuando leen sus escritos en Aporrea. ¿Es así o me equivoco?


La “izquierda” latinoamericana durante muchos años fue, a fin de cuentas, sólo sueños húmedos, mientras en Europa mejoraba el nivel de vida y la batalla civil (o el debate civil) regía y construía sus destinos, en nuestro subcontinente se colocaba en el santoral a los comandantes, y aquéllos tenían a Albert Camus y nosotros a Marulanda, aquellos a Sartre y nosotros a Moncada Vidal, aquellos a Picasso y nosotros al “flaco” Gustavo haciendo pintas en una calle olvidada. De ahí que el insulto venga volando, no es de extrañar. Además se cubren con seudónimos. La militancia que me insulta al parecer desearía reeditar aquella triste historia del Frente Ricardo Franco en Colombia, deberían indagar en esa tenebrosa historia o en la crónica de estos largos días. Creo que la izquierda uruguaya y algunos segmentos de la izquierda de otros países latinoamericanos se están librando de ese lastre de confundir cojones con cerebro, autoritarismo con disciplina, y burocracia con democracia.

 

Fotografía: Yuri Valecillo

¿Cuáles son sus proyectos fotográficos a futuro?


Colombia la veo cercana, en lo territorial y en lo de los afectos. Quizás un viaje a esa nación me ayude a vislumbrar otras cosas, otros detalles, otras búsquedas. Los fotógrafos no formamos nuestra vista para ver escenarios previsibles, sólo vamos tanteando el futuro, vamos buscando luces para ver y sombras para caminar, son espacios desconocidos y extraños, o como decía el gran John Maynard Keynes: “A largo plazo todos estamos muertos”. La vida del fotógrafo, apreciado amigo, transcurre en parpadeos y no en segundos, minutos u horas. También me interesaría un viaje a Francia o Vietnam, este último destino me interesa sobremanera para ver el trabajo de los vietnamitas en la guerra, salirnos del guion de los fotógrafos americanos que cubrieron el conflicto y ver cómo lo sufrieron los fotógrafos de Vietnam.


Tomado de Letralia




Entrevista a Yuri Valecillo


55 desde Visualizaciones el 27 oct 2017
Entrevista hecha por Maria Fernanda Chico Mejia el día 21 de septiembre, dos días después del terremoto que azotó la Ciudad de México. El vídeo fue grabado en una zona afectada conocida como los multifamiliares de Tlalpan.

Camarógrafo: Daniel Carreño


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Carlos Yusti, a la izquierda, y Yuri Valecillo. 


Yuri Valecillo nació en Valencia en 1960. Desarrolla su actividad de manera continua en el diseño gráfico. Publica actualmente en más de veinte medios de Europa y América Latina, cuenta con 41 exposiciones individuales de fotografía y más de cincuenta portadas de revistas y libros, colaborador incesante en medios de Venezuela y América Latina, habla y lee francés, expositor de la Cátedra de Fotografía para la Revista Generación (México). Ha impartido cursos y talleres de fotografía en la Universidad de Carabobo (Venezuela). Coordinador de Fotografía de la revista Rino (México), Colaborador de la revista El Cotidiano (UAM), Cofundador de la Revista Generación, cuenta con varios escritos publicados.


Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994), De ciertos peces voladores (1997), Dentro de la metáfora: absurdos y paradojas del universo literario (2007), Para evocar el olvido y otros ensayos inoportunos (2007) y Poéticas del ojo (2012). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal


 Tomado de Letralia


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domingo, 22 de abril de 2018

Josefa Zambrano a Carlos Yusti: Convirtieron el teatro Teresa Carreño en una gallera para mítines así que la vida misma proporciona el mejor material ficcional


Josefa Zambrano.


Estimados Liponautas.



Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar la más reciente colaboración de nuestro amigo Carlos Yusti. Una entrevista que le realizó a la escritora venezolana Josefa Zambrano.



Deseamos disfruten de la entrada.


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Josefa Zambrano: “La vida misma proporciona el mejor material ficcional”.

por Carlos YUSTI

Fui en autobús desde Puerto Ordaz (40 minutos y algo) hasta Ciudad Bolívar para conocer a Josefa Zambrano, a quien conocía sólo por sus cuentos. Ella por su lado vino desde Caracas (1 hora en avión) para participar en alguna actividad literaria junto con la poeta (y excelente amiga) Teresa Coraspe. Josefa tampoco me conocía, pero había leído algunos de mis ensayos en el suplemento cultural de Últimas Noticias y le causaba algo de intriga mi estilo desencuadernado, mi lirismo de cafetín literario y esa gramática pendenciera de lectura desesperada y apremiante. A mi me gustaban sus cuentos trajeados con un estilo un tanto tradicional, pero que poseían un encanto inusitado y en la que personajes sencillos daban una lírica surrealista, similar a esa niebla que a veces baja desde el páramo y todo lo desdibuja, lo torna todo como un sueño movedizo. Lo cierto es que Josefa Zambrano vino a Ciudad Bolívar a sus cosas y si quedaba algún chance trataría de conocerme. De eso está hecha la música de la literatura; de esa armonía del azar están hechos los encuentros.

Teresa Coraspe

Teresa Coraspe hizo lo conveniente para el encuentro. Me impresionó (y me gustó enseguida) esa mujer blanca, de pómulos rosados y una blusa estilo chino de color azul oscuro, con finos estampados de flores y dragones. Al hablar tenía cierto tic de paisana, pero en la conversación enseguida uno descubría a una mujer inteligente que iba a su propio compas tanto en su escritura como en su vida; una mujer que escapó de esa refriega de la cotidiana bostezante y pueblerina para encaminarse por esa vía de lo políticamente incorrecto, quien a fuerza de tenacidad y agudeza fue minando sin ruido, pero con firmeza, todas las convenciones. Desde ese fugaz encuentro, en la calurosa ciudad del Orinoco, nos une una amistad fluida y con sus tempi respectivos.



La visité en Caracas varias veces, pero la primera vez que compartimos en una cena estuve husmeando por su biblioteca. Tenía una edición de la Mil y una noches. La edición era la de Richard Burton. Si, la tan citada por Borges: “Aventuro la hipérbole: recorrer Las Mil y Una Noches en la traslación de Sir Richard no es menos increíble que recorrerlas ‘vertidas literalmente del árabe y comentadas’ por Simbad el Marino. Los problemas que Burton resolvió son innumerables, pero una conveniente ficción puede reducirlos a tres: justificar y dilatar su reputación de arabista; diferir ostensiblemente de la eñe; interesar a caballeros británicos del siglo diecinueve con la versión escrita de cuentos musulmanes y orales del siglo trece”. En su escritorio de trabajo tenía una reproducción a todo color del Jardín de las delicias del Bosco y como música tenue de fondo se dejaba escuchar La Carmina Burana. Además estaba Sandra Dick, con su belleza elegante y sofisticada; poseía una luminosidad ávida y era como una emulsión estimulante de vitalidad y delicadeza, especie de mariposa febril; no era una mujer, sino invitación sana al misterio, sin mencionar su amabilidad ilimitada. Esa fue una inolvidable velada digna de cuento árabe.

Witold Gombrowicz con sus perros en Córdoba , Argentina en 1954


Witold Gombrowicz se perpetraba entrevistas así mismo como una forma eficaz de darse a conocer y promocionarse cuando era una quimera como escritor. Enrique Vilas-Mata ha escrito: “…fui feliz en la época en la que inventaba las entrevistas y hoy en día, como entrevistado, lo paso bien ensayando ideas y teorías…” . Con esto quiero acotar que las entrevista tienen algo de irreal y pasajero, pero me gusta conversar con mis amigos escritores y escritoras no para saber más que de los entrevistados en sí, sino de esos laberintos de la creación de la literatura. Quiero conocer más de ese verse con el lenguaje a lo hora de escribir. Necesito escudriñar detrás de las palabras, de ese gran instante de iluminación, que atrapa a escritores y a lectores por igual, al leer un texto.. Esta entrevista es un encuentro (a la distancia) no con una gran amiga, ni siquiera con una indispensable escritora, sino con un nervio literario, con un estilo de escritura que va a esa filigrana de la vida, que hurga en lo menudo con recursos creativos e imaginativos de gran fuerza poética. Además Josefa Zambrano tiene esa entereza silenciosa de esos seres de la montaña atareado en contar con tranquilidad lo extraordinario, mientras la niebla lo desdibuja todo hasta descubrir el hueso de una realidad distinta, pero excesivamente narrativa.

¿Cómo es su proceso de escritura?

-Es de ritual. Esquivo la escritura. Hago una y mil cosas antes de dejarme atrapar por las palabras que se agolpan en mi cabeza esperando que me siente a plasmar con ellas una historia, una reflexión; en fin, un nuevo texto. Mi proceso de escritura sigue siendo de mucha inseguridad, de escribir y reescribir hasta conseguir la palabra, la frase que exprese mis sentimientos, mis pensamientos. Es un proceso lento y silencioso, de soledad y angustia, de alegría y gozo cuando siento que he encontrado la palabra precisa o alcanzado el texto deseado. 

 


¿Una idea, un recuerdo, una imagen le sirven de acicate para escribir cuentos o los estructura razonadamente?

-Sí, por lo general se trata de una imagen desencadenante, de un recuerdo que actúa como detonante de lo que será un cuento. El cuento va tomando cuerpo por sí mismo, pero nace de un entrecerrar los ojos, de un ensueño. Distinto es el proceso escritural del ensayo, pues amerita mayor reflexión, estudio, investigación, es decir, de esa estructura razonada que mencionas.

¿La realidad es el mejor material para escribir ficciones?

-Vivir. Creo que la vida misma es la que te proporciona el mejor material ficcional. La ficción es también una realidad; realidad que nace de la mente creadora, cobra vida a través de la escritura y se echa al mundo mediante la lectura. 

Sherezade. Ilustración de Virginia Frances Sterrett
 

Por lo general cuando de narradoras mujeres se trata enseguida se piensa en la Sherezade de las Mil y una noches: una mujer que narra historias para salvarse. ¿Escribe usted también para salvarse?

-La escritura nos salva de los fantasmas que nos acompañan desde que nacemos. La escritura es un don, un gozo, pero al mismo tiempo puede ser, como dice Truman Capote, un látigo que sirve para auto flagelarse. La escritura es una amante muy exigente y posesiva a la que una se entrega, como dice Susan Sontag, “en íntima libertad”. Así que puede salvar o destruir.


El escritor y novelista estadounidense James Salter decía que es difícil escribir novelas, que se debía tener una idea y con ella los personajes, luego era necesario la historia. Entiendo que en la actualidad escribe una novela ¿Puede adelantarnos algo de su proceso y elaboración?

-Lo único que puedo decirte es que ya tiene cuerpo, pues he escrito más de lo que considero la mitad pero por las circunstancias que me ha tocado vivir en estos dos últimos años no he podido retomarla; de ahí que Salter tiene mucha razón al afirmar que es muy difícil escribir novelas. 

 


¿Qué autores han marcado su estilo literario?

-Fui una niña que prefirió la compañía de los libros. Desde muy pequeña he gozado del placer de la lectura, así que el primer libro que leí fue una versión depurada de Las mil y una noches. Al mismo tiempo leía los cuentos de hadas, los suplementos de Superman, La pequeña Lulú, hasta que descubrí a Don Quijote de la Mancha. Es un libro que jamás me cansaré de leer y releer. Jorge Luis Borges y Virginia Woolf son autores que me acompañan siempre, quizás porque también fueron apasionados lectores. Creo con ellos y con Bachelard que el paraíso debe ser una enorme biblioteca, que vale más jactarse de los libros que se han leído que de los que se nos ha sido dado escribir y que el cielo es una lectura infinita, inacabada.


¿Qué lee en la actualidad?

-Como te dije hace rato, estos dos últimos años han sido muy difíciles y dolorosos para mí, ya que perdí a Sandra Dick –el amor de mi vida— con quien compartí feliz unión durante treinta y tres años y siempre dije que ella, como Dulce María Loynaz, vivió “un estilo que el mundo va perdiendo”. Y seis meses después de su muerte, falleció José Luis mi único hermano. Cuando la tristeza es tan inmensa pierdes la capacidad de concentración, así que no era capaz de leer ni siquiera el editorial ni un artículo de opinión en la prensa diaria. Poco a poco fui sobreponiéndome y como quedé sola con cuatro hijitos felinos: Pompeyo Augusto, Pericles, Isis Coromoto y Konstantin Kavafis, y dos caninas: Chilindrina y Palas Atenea, comencé de nuevo a leer. Leí sobre esos sensuales e inteligentes seductores que son los gatos y comencé con El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum, los poemas para niños de T. S. Elliot. Después seguí con Gatos sin fronteras de Antonio Burgos y Lo que aprendemos de los gatos de Paloma Díaz-Mas. Además leí esos cuentos maravillosos sobre gatos de Guillermo Cabera Infante, Patricia Higsmith et al. Luego seguí con Herejes, El hombre que amaba los perros y Aquello estaba deseando ocurrir de Leonardo Padura. 


 
Hace poco me atreví a leer ese libro devastador, espejo en el que no queremos mirarnos pero que el régimen nos obliga a hacerlo y es ese extenso trabajo realizado sobre Corea del Norte por Bárbara Demick: Querido líder. Ayer finalicé un libro que me llenó de satisfacción, que me dio mucho gozo leerlo y que no es otro que el ganador del Premio Internacional de Ensayo de Siglo XXI Editores: TRAMPATOJOS. El círculo en la obra de Remedios Varo de Magnolia Rivera, en cuyas páginas tuve la grata sorpresa de ver varias veces mencionado mi nombre y reproducidos párrafos de mi ensayo Lo mágico, lo enigmático y místico en el arte de Remedios Varo.



¿Qué es ser escritora en este momento actual donde la cultura y el país están como desmantelados?

-Algo horrendo que jamás imaginé que podría vivir. Es impresionante la capacidad de destrucción del régimen. Comenzaron por convertir el “Teresa Carreño” en una gallera para sus mítines y actos propagandísticos y proselitistas, siguieron con los museos, acabaron con los Ateneos, atentaron contra el Palacio de las Academias. El teatro, las ediciones, las exposiciones y el cine sobreviven gracias al esfuerzo que hacen conjuntamente las instituciones privadas, los creadores y productores y el público ávido de ese cosmos cultural que conocimos y disfrutamos hasta los primeros años de este siglo.

¿Cómo es su relación con la Internet? ¿Tiene algún Blog?

-Muy buenas. Gracias a Internet seguimos en contacto con el resto del mundo. El régimen ha hecho todo lo posible para ralentizarlo, pero aun así no han podido impedir que nos conectemos y nos unamos a las dinámicas redes sociales. Y no tengo ningún Blog, pero no niego la posibilidad de crearlo.


¿Para usted escribir es un trabajo o es una necesidad de expresarse creativamente a través de las palabras?

-Definitivamente, una necesidad de expresarme creativamente a través de las palabras. Sigo creyendo que la palabra nombra y crea, que el escritor vive por y para la palabra.

¿La literatura puede incidir en los vaivenes sociales o sólo es un saludo insustancial a la bandera?

-Indudablemente incide. Si no fuera así, ¿por qué entonces los escritores, los artistas, los intelectuales son tan perseguidos en los regímenes autoritarios, dictatoriales, totalitarios como el que está destruyendo a Venezuela?

¿Qué aspira como escritora?

-Poder seguir escribiendo. Poder seguir leyendo, pues el escribir es un releer.


Remedios Varo y su obra Vampiros Vegetarianos.

Usted ha escrito un libro de ensayos1 ¿Es más sencillo el género a la hora de escribir?

-Es más acucioso. Tienes que investigar, estudiar y desarrollar un trabajo intelectual arduo para hilar ese fino tejido que es el ensayo. Debo a mis ensayos sobre Dulce María Loynaz y Remedios Varo2 mis mayores satisfacciones, pues ambos han sido reproducidos por múltiples publicaciones. Además, desde el punto de vista económico el de Remedios Varo me ha permitido realizar durante dos años un diplomado de escritura virtual en Mérida, Yucatán, México. Así como verlo publicado por una editorial bostoniana y en unas lujosísimas revistas dedicadas al exclusivo mundo de los clubes de golf. Sí, estoy muy feliz por el nombramiento de mi gran amiga y excelsa poeta Teresa Coraspe como miembro correspondiente por el estado Bolívar de la Academia Venezolana de la Lengua.




1 Taumaturgias del verbo, Predios ensayo. Marzo 1999.


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Josefa Zambrano Espinosa. Boconó, Trujillo,1950. Reside en Caracas. Cuentista, ensayista, abogado(1973) Postgrado en Criminología (Universidad Coplutense de Madrid,196). Fue profesora de UNSER y de la UCV.

Estudios, monografías y ensayos: Taumaturgias del verbo(1999).

Obra Compilatoria: J. Fernandez “El hombre del anillo” Recopilación de sus escritos: Cuentos, reflexiones y poemas(1977).
Obra en otros idiomas: L’aube S’eville envoutee (1992, trad. Al francés de Al día siguiente todos los caminos amanecen abiertos, y selec. De Magia de páramo y Malaventuras).

Obra Narrativa: De Magia de páramo( 1984, cuentos); Al día siguiente todos los caminos amanecen abiertos(1988,cuentos); y Malaventuras (1995, cuentos)

Datos tomados de: Quiénes escriben en Venezuela de Rafael Ángel Rivas Dugarte y Gladys García Riera.


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Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.

Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal


 Tomado de Letralia


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