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domingo, 19 de julio de 2020

“PARTIR”, DE ALEJANDRO SEBASTIANI VERLEZZA.




Crónicas del Olvido

“PARTIR”, DE  ALEJANDRO  SEBASTIANI  VERLEZZA


**Alberto Hernández**

**Foto: Carlos Germán Rojas**

“Por múltiples senderos,
de todos los países,
marchan los emigrantes.


Estos vienen de las estepas blancas,
que acorta el ferrocarril transiberiano.
Traen los ojos hondos de niebla y de tormenta.
Han visto las cosas antiguas 
de los emperadores y de los lobos hiemales…”

**Joaquín Gabaldón Márquez: “Los hermanos”**


“De la otra orilla llegaban amables los poetas
salidos ya de las garras del naufragio”.

**Rubén Osorio Canales: “Estado de sitio”**


“Ahora. Mañana. Bocas de lobo en esta tierra.
La esperanza pidió asilo en otra.
Ayer se respiraba aire puro. Hoy, aflicción.
(Sobre)vivir implica diarias dosis de nostalgia”.

**Yéiber Román: “Los futuros náufragos”**

1.-

Podría parecer intrascendente, pero hay un momento en que emerge un impulso que nos lleva a quitar el polvo de una maleta mientras intentamos meter en su interior ropa y artículos de aseo personal. Y en ese instante, el polvo que anida en un rincón del equipaje nos lleva a pensar en la gente que se queda, en la amada, en la que no amamos, en los lugares visitados, en las calles que hemos transitado, en los momentos alegres, en los tristes y también en los fracasos, porque irse, escapar del país, es un evento que comprime el deseo de quedarse, de establecer las razones para que el mapa que se ocupa no sea luego un recuerdo, una distancia, una manera de decir que hemos salido porque no quedaba otra opción. O porque el mundo que ocupábamos se nos hizo estrecho. O porque –es lo más seguro y urgente- el país que hemos tenido por casa ya no nos pertenece.


“Partir”, título de Alejandro Sebastiani Verlezza, publicado por Oscar Todtman Ediciones, Caracas, 2019, lleva al lector a ser plural, no porque él haya partido con un amigo, vecino o familia, sino porque muchas de las personas amadas, conocidas o gramaticales lo han hecho sin él y él a la vez siente que se ha quedado para marcharse en el mismo lugar. 
Por eso se puede afirmar que “partir” es el otro en nosotros. Que el éxodo es un nosotros en uno. Que el poema casi desconocido de Joaquín Gabaldón Márquez es parte del equipaje emocional que habrá de llevar en la mirada quien se va, quien se convierte en emigrante, y que los versos de Rubén Osorio Canales suscriben lo que más adelante, en el tiempo, ha escrito o seguirá escribiendo Alejandro Sebastiani Verlezza, el poeta que hace poesía desde esta orilla en la que estamos instalados, pero puede sentir desde otro lugar la ausencia de quienes llegan a ese allá lejano.

La tierra, el trozo que compartíamos, queda desalojado: el asilo mencionado por Yéiber Román desglosa todo el discurso del déspota, quien ha provocado la desbandada, la partida de quienes ahora cargarán con la aflicción abrigada por la nostalgia.

Tres generaciones distintas han escrito ese “partir”, el tema que hoy nos congrega. Sólo tres de los tantos poetas y narradores que han paseado su angustia por el escape de las dictaduras, de los golpes mortales de quienes han transformado el país en un desierto social, político y económico.

Sebastiani Verlezza confirma su existencia en estas páginas que leemos para desnudarnos como exiliados, como insiliados (porque también partimos o huimos dentro del mismo país), como presencias invisibles, como fantasmas en medio de tanta “sombradura”.

2.-

Partir es cambiar de lugar. Aunque la memoria se quede en el de origen. Partir es ver pasar los distintos accidentes geográficos por nuestro ánimo. Partir es quedarse en otro paisaje mientras se escapa, mientras se deja la piel de la ciudad, del pueblo o caserío natal. Partir es estar siempre en la extrañeza del otro. Por eso, la lectura de Alejandro nos obliga a vernos en estos versos:


“el paisaje está ahí/ -siempre moviéndose-/ aunque a veces lo quiera ver fijo/ hay pequeñas coladeras de luz/ sombras van desdibujándose en el piso/ sobre una tabla demasiado corrugada…”

El que viaja se desconoce en la medida en que va conociendo lugares. Quien viaja se desprende. Deja su nombre en la boca de quienes lo despiden. Siempre habrá una intención poética en la ausencia, aunque quien lo haga no tenga conciencia de la poesía. Los viejos relatos griegos confirman que somos herederos de aquellos eventos.

Dejarlo todo para no borrarlo. El lugar que abandonamos al partir se lleva en las maletas. O en la mochila de quien cruza el páramo.

La idea de barrer, de limpiar, de dejar limpio el lugar que desocupamos, nos hace a la idea del lugar que habremos de ocupar:

“…ahí no habrá aserrín ni extintor capaz de amansar las aguas/ no habrá distancia/ -ni vergüenza-/ el pan no será amargo/ la tristeza será capaz de traspapelarse/ y el exilio/ -si alguna vez llegamos a nombrarlo-/ será otro chiste más la sobremesa del caos/ que nos desanda hacia/ la piedra la espuma/ la cuerda y la vibración/ el nombre y su carne buscando aliento…”

Podría suceder que quien parte no tenga idea de que ha partido, porque se trata de una pesadilla, de un mal sueño en plena siesta, de un mal “chiste” mientras se traga el pan, que no es “amargo”, pero sí solitario. Mientras tanto, se esconden en el armario algunas palabras que podrían advertir de otro “caos”.

Por eso: “Con esta máscara/ será posible adentrarse en la ilusión”.

3.-

Ir, partir “hacia ninguna parte” es el plural que se le asigna a la larga cola en la frontera. A los pasos apresurados sobre los colores de Carlos Cruz Diez en el aeropuerto en Maiquetía. O a los saturados nervios al cruzar el Arauca en una canoa. Es la pregunta de la voz sobre la lenta superficie del río Apure en viaje de huida hacia las entrañas de la selva en Doña Bárbara”. La soledad obliga a la liturgia de una oración y a juntar a todos los santos: “¿Con quién vamos?”.


El “Aquí” que se queda se convierte en otro lugar para imaginarse cerca. Y los recuerdos, las imágenes fallidas en la pupila:

“todo/ todo/ fue barrido/ apenas quedaba/ tu tos/ esa presencia de la ceniza/ su paso avasallante (seco)”.

De ida y vuelta, los poemas se apresuran a encontrarse en los distintos sitios donde los que parten hacen nido. Un solo vagar, un deambular del alma. Un agregarle al espíritu otro acento, otras amarguras o alegrías.

El antiguo inventario de la mitología nos asume como personajes de la que hoy se construye, de la épica que congrega a culpables e inocentes: los que se van porque sus anhelos no caben en el mapa y los que lo hacen porque sus delitos podrían tener futuro en otros ámbitos.

Aquí entonces el Odiseo, el que se tapona lo oídos para no escuchar los gritos del país o quiere oír otra voz que lo haga visible entre preguntas sin posibles respuestas:

“quiénes han sido/ -dónde están-/ los que supieron amarrarse al mástil? // ¿dónde viven?//¿en cuales aguas?”
Y más adelante, al salir del naufragio o salvarse de él, ya en otro horizonte:


“¿qué es la lejanía / sino el morboso e invasivo impulso/ por levantar los dedos/ y fijarle la hilera al paisaje?”.

4.-

La afirmación de “partir” encaja en la idea de regresar, en la idea de mirar hacia dos lados, hacia dos orillas, hacia dos puntos de vista, hacia todos los cardinales para –al final- tratar de regresar, que es una manera de partir en otro tiempo, en el que vendrá. Aunque no se retorne.


Y mientras eso pasa, de nuevo el equipaje, el momento de partir, de justificar el escape, la ausencia:
“ahora están llenas de basura las maletas”

(…)
“partir/ siempre será necesario/partir sin turbación (…) así sea hablando solo”

(…)

“marcharé/ largamente/ sin anhelos”, porque “cambiar tierras siempre entusiasma/ llegué y no me fui”,

Y

“yo no sé si un día vuelva”.


*******

Alejandro Sebastiani Verlezza.


Alejandro Sebastiani Verlezza (Caracas, 1982). Poeta con incursiones en las artes visuales. Ha publicado en poesía: Posdatas (El pez soluble, 2011), Canción de la encrucijada (Eclepsidra, 2016), Partir (OT Editores, 2018), Los hilos subterráneos (Eclepsidra, 2020), el diario Derivas (bid & co, 2013), La orilla del retorno (El Taller Blanco, 2023) y Festina Lente (LP5 Editora, 2023).

Aparece en las compilaciones Voces nuevas 2005-2006 (Celarg, narrativa), Voces nuevas  2006-2007 (Celarg, ensayo), 102 Poetas. Jamming (OT Editores, 2014), Tiempos grotescos (UNAM, México, 2015), Nuevo país de las letras (Banesco, 2016), Nubes (Pre-Textos, 2019) y Total interferencia (LP5 editora,2021).

Ha participado en las muestras colectivas Ciudad volátil (La Caja, 2011), Confluencias (Galería Universitaria, UCV, 2012), Reflejos vagabundos (Librería El Buscón, 2013), Caracas horizontal (2013), Manifiesto país (Sala Mendoza, 2014) y Fragmentos a su imán (Sala Mendoza, 2019).

Con Adalber Salas Hernández editó Tramas cruzadas, destinos comunes (Común Presencia, 2013) y Destinos portátiles (Vallejo & co, 2013). Preparó las antologías Del fluir de Santos López (Kalathos, 2016) y de Armando Rojas Guardia La otra locura (bid & co, 2017). Ha colaborado con poesías, prosas y traducciones en las siguientes obras de Paolo Gasparini: El baúl mundo de Paolo Gasparini (La Cueva, 2018), Andata e ritorno (La Cueva, 2019) y Da Gorizia alle Ande (Galeria Studio Faganel, Gorizia, 2021). Con Carmen Verde Arocha publicó Al tanto de sí mismo. Conversaciones con Alfredo Chacón (Eclepsidra, 2021). 

Licenciado en Comunicación Social (USM, 2005) y Letras (UCV, 2012), donde ha ejercido la docencia en el departamento de Literatura y Vida desde el año 2015. Obtuvo la Maestría en Estudios Literarios de la UCV (2022), cursó el diplomado en Estudios Liberales en la Universidad del Valle San Francisco (2014) y formó parte de la IV edición de la Semana de la Narrativa Urbana (2009). Hizo la residencia para escritores en Rianxo –Galicia– con Axóuxere Editores (2013).

Del libro La orilla del retorno, publicado por El Taller Blanco Ediciones, Colombia, 2023.



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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 

martes, 30 de junio de 2020

LA OTRA CARA: La novela de Manuel Acedo Sucre y Oscar Todtman Editores.








**Alberto Hernández**

1.-

Dos historias que se encuentran. Que nacen desde el comienzo. Dos historias, dos caras de una misma moneda.

Dos caras distintas que se hacen una. Una novela en la que dos relatos están conectados. Dos rostros de una tragedia, la personal y la nacional. La de un hombre y la de todo un país: el relato de un personaje y el personaje de un relato. 

Es decir, el discurso de una vida y la narrativa de un cínico.

La otra cara” (Oscar Todtmann Editores, Caracas 2016), de Manuel Acedo Sucre, se abre como un abanico a través de la existencia de Orlando Oreja, un niño que sufrió del acoso de sus compañeros de escuela, y la del relato del asesor hispanovenezolano César Requena, quien fue compañero de Oreja y formaba parte del grupo que lo maltrataba.

Ahora, Requena, en el otro tiempo de la novela, fue del equipo consultor de Maduro, como miembro del staff de profesores fracasados de la Universidad Complutense, aunque afirma no estar del lado de la logia de Monedero o demás “genios” contratados por Miraflores.


Manuel Acedo Sucre. Imagen tomada de Globedia.

Seis partes o capítulos reúnen el contenido de estas dos caras de una misma historia. En ellas, Manuel Acedo Sucre dibuja con maestría un paisaje en el que se nos muestran dos realidades apoyadas por la ficción: la primera a través de las peripecias y sufrimientos de un sujeto que termina en el suicidio, Orlando Oreja, luego de una larga travesía por el desprecio, el desapego, la asexualidad y la drogadicción, pero que guardaba casi en secreto un talento que sorprendió a su compañero de clases, que se hizo novelista y que más adelante se tropieza con Requena, quien le solicita una entrevista que, a la larga, es una de las caras de la novela: una de las tragedias que han quedado plasmadas en este tomo: la realidad de la Venezuela actual contada por un cínico que forma parte del equipo de asesores y consejeros españoles de Chávez y luego de Maduro.

El secreto de Oreja estaba fundado en su calidad como escritor. Una primera experiencia literaria nacida en el seno de su infancia, que luego se convertiría en novela y catapultaría a su autor a la fama después de muerto.

2.-

La médula de esta pieza narrativa de Acedo Sucre está en la larga entrevista con el ahora español, personaje caracterizado por una pasmosa sinceridad, que hace que el periodista, por el pasado acosador del ya mencionado César Requena, lo tenga en la mira al cierre de la conversación.
Muestras de esta sinceridad traducida en cinismo:

Te sorprendería por qué es que me pagan. Me pagan porque una cosa es la teoría y otra es la práctica. Cuando te digo que hay que identificar el target, hay que discriminar –dentro de ese target, que sabe poco de política, o del funcionamiento real de la democracia, y absolutamente nada de economía- quiénes son los que, de verdad, son capaces de creer en tu mensaje y –sobre todo- hasta dónde puede llegar esa credulidad. Dicho de otro modo, hasta qué extremos puedes inventar y llevar tu mentira, de manera que realmente tape la realidad (…) Y en esto Chávez era un fenómeno. Tenía clarísimo qué vende y qué no vende, y quién compra y quién no compra. El papel de los asesores es decirle: dale chola que vas bien. Pero pocos lo hicieron. Nosotros sí. Por eso nos mantuvimos allí tanto tiempo. El mensaje era: aunque te lo cuestionen, dilo, que funciona con ese target, que es tu target y es el único que importa. Olvídate de los demás” (p. 76).


Hugo Chávez

El target es el “pueblo”, el que Chávez y ahora Maduro soban como palabra mágica para mantenerse en el poder.

En estas páginas de Acedo el cinismo es el referente más visible y hasta conmovedor. Requena es una máquina de pensar perversidades de las cuales se aleja en tanto que dice ser “apolítico”, razón por la cual no siente el peso que llevan Monedero, Iglesias o Errejón, el otro equipo complutense que en la realidad sigue haciendo de las suyas en la topografía política venezolana.

El personaje que conversa con Méndez desliza, sin ningún desgaste emocional, su amoral confesión como consejero presidencial:

Puedes hasta insultar, maltratar y reprimir todo lo que no ese target. Chávez lo demostró. Desempolvó un resentimiento tal en la gente más pobre, que ese maltrato de él a los empresarios, la Iglesia, la burguesía y la misma clase media, tocó una tecla entre los más necesitados y le reportó más adeptos entre su target” (p. 77).

Toda la realidad vertida en palabras. Puesta en unas páginas en boca de un personaje que aún se mueve y pavonea por los pasillos de Miraflores y los ministerios de un mapa borroso.


Palacio de Miraflores

El pueblo puede tragarse cualquier cosa, buena o mala. El pueblo que no se equivoca, el pueblo culto, el juicioso, el pueblo bueno, el pueblo inocente, nada de eso existe. Es más, el “pueblo”- como entidad moral – tampoco existe. Lo que hay es moralina y adulación alrededor del uso político del concepto pueblo. El pueblo es amoral. Hitler sacó lo peor del pueblo alemán –digámoslo en venezolano- jalándole bolas a ese pueblo…” (p. 80).

Y, en efecto, para los asesores, sean militantes o no, el pueblo es una entidad amorfa que anda por ahí tirando piedras a favor del uniformado de boina o inclinándose ante el caudillo.

3.-

Toda la entrevista tiene el mismo tono: el periodista asume con rigor su trabajo. El entrevistado sonríe y responde limpiamente, como si no ha roto un plato. No asume responsabilidades, porque él sólo aconseja, no actúa. Dibuja el camino al mandón. Y a la larga, ninguno de ellos va preso, porque “Los asesores siempre caen parados y limpiecitos” (p. 89). Y define el patio: “Venezuela es un país de lealtades primitivas” (p. 93), tanto que más allá de cualquier yerro del pasado, el creador de todo el entramado militar, Chávez, personalizó la “Revolución”. De nuevo el caudillismo.

La innegable inteligencia de Requena no profana la audacia del entrevistador. Ambos se baten en un forcejeo donde al final, cuando el oxígeno de la historia llega al límite, cuando la serpiente se muerde la cola, Requena queda en evidencia por su pasado de niño acosador. Pero antes sigue:

La credulidad de las masas tiene un ingrediente emocional que en materia política es invalorable” (p. 124). Esa emocionalidad sazonada con ingredientes mágico/ religiosos convierten a Chávez en sujeto adorado. De allí el culto a la personalidad, justificado por quien lo condujo a ser lo que fue. “Ese Dios es Chávez”. Y el enemigo diabólico es el Imperialismo, la CIA, los escuálidos, el país que no piensa como él. Y con Maduro la situación se hizo más complicada.

En este sentido, “La justicia puede y debe ser, también, feroz contra los que se apartan del rebaño”. (p. 130). De allí que “El miedo es el factor que tú manejas cuando fortaleces tu capacidad militar y policial de responder frente a la protesta civil y cuando utilizas esa capacidad para reprimir salvajemente y sin cortapisas a quienes manifiestan en contra tuya” (p. 138).

La imagen del país no es menos desoladora: “Cuando todo es delito, todo el mundo delinque” (p. 139).

Bien, hasta el hartazgo. El personaje –brillante en su desempeño- termina embutido por la otra cara, la cara de su pasado, cuando Méndez, quien lo entrevista bajo contrato y condición de que se le puede añadir algo más a la entrevista sin reparo alguno, le pregunta a Requena en tono personal, íntimo:

“¿Te acuerdas de Oreja, nuestro compañero en el colegio?

¿Oreja? Me suena; pero no. No me acuerdo.

Ya te acordarás”. (p. 183).

Aparece el factor justicia en la sorpresa de Méndez.

La Editorial Azul, C.A. publicó la entrevista y le añadió todo lo relacionado con la vida dolorosa de Oreja, de la que fue responsable Requena, quien trató de desmentir la versión de Méndez legalmente: “…el Sr. César Requena intentó por la vía judicial detener su venta al público. Su argumento: la obra incluía referencias a su vida personal que no se desprendían directamente del texto de la entrevista que le hizo el autor. La autoridad judicial que conoció del caso dictaminó que el Sr. Requena autorizó expresamente el acompañamiento de la entrevista con cualquier texto escogido por el autor…”.


Nicolas Maduro

Fin de la historia.

No obstante, cabe decir que ese final podría simbolizar el tan mentado “target”, en nombre del indefenso Oreja, el cual le pasa factura al poder y a quienes de manera cínica y cobarde contribuyeron con la agonía de todo un país.



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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 






viernes, 29 de septiembre de 2017

Invitación a la presentación de:

El Viaje Desnudo de Tina de Oliveira este Sábado 30 de Septiembre




Este sábado 30  de Septeimbre de 2017 a las 12:30 pm Presentación de “Viaje desnudo” de Tina Oliveira en Librería Kalathos.



Este sábado 30 de septiembre de 2017 a las 12:30 pm, Oscar Todtmann editores presenta “Viaje desnudo” de Tina Oliveira, primer poemario que con palabras de María Antonieta Flores arriba al espectro de voces de la poesía nacional. El evento se realizará en la librería Kalathos, en el Centro de Arte Los Galpones en Los Chorros. 



En el texto de la contraportada, María Antonieta Flores, expresa: «La voz de Tina Oliveira se perfila y afila en la saudade, una emoción que tiene cabal sentido en el mundo y en la lengua portuguesa. Gracias a la elaboración poética que nos ofrece, revela cómo la abraza el pasado y cómo ella lo convierte en presencia (presente) en Viaje desnudo. La saudade vivida como muerte, morimos un poco al recordar, justifica su aspiración de dejar atrás lo ya vivido, ambición imposible: todo ya es un pretérito que conforma ese instante que se borra. En este libro se va mostrando que lo más importante del viaje siempre será la despedida y no lo que ofrece la llegada. Quizás porque para el viajero lo más importante es el movimiento, vivir el desarraigo, ya que el regreso es volver “sin agua y sin arena” y reconociéndose vencida».


Este poemario contó con el apoyo de Team Poetero para su publicación. Team Poetero es una agrupación sin fines de lucro cuyo fin es promocionar la poesía en todos los ámbitos posibles.



Tina Oliveira (Caracas, 1967). Doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad Simón Bolívar. Dentro de su campo profesional se ha desarrollado en la temática de la conservación de la biodiversidad, con herramientas de la genética hasta los sistemas de información geográfica. En el mundo de la poesía se inicia durante su paso por el Liceo Andrés Bello, aupada por la profesora, doctora Leonor Botifoll. Luego participa en el Taller La Peña (1993-1995), donde el poeta Eduardo Castellanos ejercía una influencia crucial y al cual eran invitados otros poetas como Arturo Gutiérrez. Ha participado en talleres dirigidos por las poetas Edda Armas (2011-2012) y María Antonieta Flores (2012- 2013), y fue miembro del grupo El Ojo Errante. Ha participado en diversos recitales desde 2011 (Caracas 444, Stand Up Poetry, 8vo. Festival de Lectura Chacao, Poesía Reunida, OT Editores) y en diversas ocasiones en el Jamming Poético. Sus poemas han aparecido en la antología Jamming 102 Poetas (OT Editores) y en los portales La Parada Poética y Stand Up Poetry.



"Viaje desnudo" constituye el décimoséptimo poemario de la colección de poesía de Oscar Todtmann Editores y ya se encuentra disponible en las principales librerías del país y en Amazon.






martes, 13 de junio de 2017

Para Sandra Juhasz la poesía se las arregla para estar inclusive en el silencio



Estimados Liponautas


Hoy compartimos con ustedes este acercamiento que hace Zara Fermín al más reciente libro de Sandy Juhasz titulado La corteza no basta.


Deseamos disfruten de la entrada.



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Zara Fermin Rapisarda

“Cuando la belleza de una manera te rapta, te toca, te cambia la vida, te urge, te da hambre, ahí empieza un poco la poesía hacer de las suyas”. Así describe la poeta  venezolana, Sandra Juhasz como la palabra hizo eco en ella. Manifiesta que la poesía es el arte que hace vibrar el cuerpo, el alma y la mente, además de ser una llave que abre puertas hacia otras realidades.

“Uno de las cosas que nos enseña la poesía es a quebrarnos. Vivimos en un constante estado de quiebre.”

Desde que tiene uso de razón tiene contacto con la poesía, su mamá la dormía con el poeta Nicaragüense Rubén Darío. Así con el tránsito de la lectura, fue descubriendo su propia voz.

“La  poesía de alguna manera te hace cavar a esos territorios insospechados  a esa otra realidad que sin duda alguna es mucho más telúrica, más exuberante. Y  allí es donde está el proceso el que empiezas a destapar las capas que te llevan  a tu propio sentir”.




Sandra va a publicar su primer poemario bajo la Editorial Oscar Todtmann Editores titulado La corteza no basta la cual en palabras de la poeta es un viaje a la selva, lo que le permitió explorar ese territorio incierto lleno de exuberancias y que de alguna manera le acerca  a lo divino y a la búsqueda de lo profano.

“Fuimos cortados de raíz de esa tierra prometida  que de alguna manera tenemos que volver a ese paraíso en cautiverio que somos nosotros.”

De la editorial:

“Le ha dado mucho aliento a la poesía y sobre todo a las voces que se están incorporando.”

El respeto y el cariño de la gente que me ha acompañado hasta ahora haciendo referencia a los poetas venezolanos Edda Armas y Armando Rojas Guardia a quienes les dedica este poemario.

A continuación les dejamos dos poemas del poemario La corteza no basta, que fue bautizado el 6 de octubre en la Librería El Buscón, de Paseo Las Mercedes, en Caracas con la presentación de los poetas Edda Armas y Alfredo Chacón.


La corteza no basta

Luna de selva llena

el cielo sus tordos recoge

un silencio agita

los bordes de una mujer

llena de madrugadas

revienta en la orilla

de otro mar que se levanta

en el ronquido de los tigres

hospedados en el cuerpo

cuando truena la luna hembra

y la noche no es de nadie.



Declaro la guerra

Sólo pido que alguien dé la señal

suene los tambores

y esta guerra comience

pierna a pierna  labio a labio selva a selva

sea el amor quien tire la primera piedra

el fuego desate nos haga la cama

ya es hora de rompernos todo

el mundo se derrumbe

en el jadeo de la noche

como un animal lluvioso

con parpadeo de relámpago

cayendo tigre a tigre

temblándonos.


Fuente:

http://www.el-teatro.com/la-poesia-se-las-arregla/



Ahora podran ver a  Sandra Juhasz en el programa Entreversos moderado por Jorge Palacios. Al momento de publicar esta entrada el video llevaba 919 visualizaciones. Esperamos poder multiplicar las visitas al video.