Estábamos en plena fiesta del género fantástico, en el
ecuador del Celsius 232 del 2019 (Avilés, Asturias),
el viernes 19 de julio de 2019 a las 20:35 horas el escritor y colaborador de
este blog, Alejandro Castroguer publica este mensaje en las redes sociales
comunicando el fallecimiento de Gabriel Bermúdez Castillo, nos dejó a todos desolados:
“…Ya puedo decirlo. Y es muy triste para mí. Uno de
los padres de la Ciencia Ficción Española, uno de los escritores más
originales, no de España, sino de todo el mundo en cuanto a la Cifi se refiere,
don GABRIEL BERMÚDEZ CASTILLO ha fallecido. Se nos fue hoy hace dos meses
(concretamente el 19 de mayo). Es una gran pérdida en lo personal y en lo
profesional para mí porque estábamos empeñados ambos en que él pudiese acabar
la reescritura de las "Memorias de un astronauta del Siglo XIX".
Nubes en Sol mayor: ¡Debussy que estás en los cielos!
Hermanos alados que dibujan el firmamento de colores
invisibles:
¡Messiaen que estás en nuestros corazones!
Estrella madre que renuevas tanta vida y tanta muerte:
¡Universo que estás en nuestras vibraciones!
Si la mañana y la tierra mantienen en pie mi
desasosiego,
dejad, nubes, hermanos, estrella, que la música
restañe heridas y allane caminos.
De momento, me basta ser la sombra sonora y
visible de quienes me preceden
(El dedicatario de este poema es Gabriel Bermúdez
Castillo, amigo, maestro, compañero.)…”
La familia de Gabriel pidió expresamente a
Alejandro que retrasase la noticia del óbito dos meses, cuestión que respeto
escrupulosamente.
Soy un voraz lector de la obra de Gabriel Bermúdez
Castillo y tuve la suerte de coincidir con él en octubre de 1994 en la HispaCon de Burjassot (Valencia, la
de España). Fue muy amable, tuvimos una breve conversación sobre las
implicaciones del transporte interplanetario de contenedores no tripulados. Hoy
hubiera sido más osado y le habría robado más tiempo, preguntadole aspectos interesantes
y controvertidos de su Hombre Estrella
o sobre su magnífica El señor de la
Rueda, pero esos momentos los dejé pasar y se perdieron para siempre, entre
los desechados universos alternativos.
Paco y Gabriel
En el blog grupo
Li Po publiqué una de las dos reseñas que realicé sobre las obras de
Gabriel, en esta primera incluso hice un pequeño esbozo de las etapas del
maestro según fecha de publicación e impacto en el fandom.
Alejandro mantenía un fluido contacto con el maestro,
que estaba corrigiendo quizás su obra más ambiciosa; Las memorias de un astronauta del Siglo XIX pero varios problemas
de salud nos han privado de ella.
Comparto con Alejandro la devoción por el maestro pero
para mi desgracia no comparto la gracia de su verbo. Por ello le cedo la
palabra y reproducimos el contenido integro del artículo que publicó en
malagaldia.es el 20 de julio de 2019 dedicado al maestro.
Se fue sin despedirse, como si nadie se hubiese atrevido a redactar un final así de injusto. Le ocurrió lo que a Mozart: los viejos laureles se habían marchitado hacía ya tiempo. Sólo el futuro medirá el verdadero valor de su obra.
Hace más de un mes recibí una llamada suya: en la pantalla del móvil se iluminaba con el rostro y el nombre de don Gabriel Bermúdez Castillo. Hombre, el maestro, me dije, ¿qué querrá? De inmediato supe que algo se rompería de manera definitiva en cuanto descolgase. No era él, sino su hija Isabel. Como había intuido, el presente se hizo añicos. Todo el dolor del mundo cabía en la voz desportillada de Isabel. Tragué saliva y apreté los dientes con la certeza de que el pasado me había atropellado sin concederme el desquite de la despedida: el maestro volaba ya muy lejos, rumbo a su propio destino Wu Wei.
A Gabriel, de profesión corredor de comercio colegiado y notario, le conocí en el Festival Celsius de Avilés (de aquella ocasión es la foto de arriba). Allí estaba él con su nueva novela, la Biblioteca del Laberinto le había publicado “Espíritus de Marte”. Corría el año 2012. Allí tuve ocasión de conocerle y de admirar su humildad y franqueza. Yo, que me había apresurado a rendir justa pleitesía a varios de sus títulos como “Viaje a un planeta Wu Wei” y “El señor de la rueda”; yo, que llevaba por aquel entonces apenas unos añitos en el mundillo escritoril del género, era valorado de igual a igual como un colega de profesión. No me llames maestro, dime compañero, me regañaba.
Enseguida la amistad se consolidó con el paso de los años, los mails y las llamadas telefónicas más interminables. Con su beneplácito, planeamos la reescritura y posterior publicación de uno de sus más viejos proyectos: “Las memorias de un astronauta del Siglo XIX”. Un par de desgraciados accidentes y la enfermedad final han dejado inconclusa por segunda vez esta gran novela. Por expreso deseo de la familia, no se facilitó la noticia de su fallecimiento hasta ayer día 19 de julio, dos meses después de su precipitada marcha. Ahora únicamente resta llorar a todo un maestro de la literatura y devolverle el hueco que la desmemoria y las nuevas generaciones de editores, lectores y escritores desmemoriados le han arrebatado.
La enorme fuerza y pasmosa originalidad de todos sus temas y personajes, el erotismo que destilan muchas de sus descripciones, y el sarcasmo y la socarronería de la picaresca barroca le habrían bastado para, de haber nacido en Inglaterra o en los Estados Unidos, asegurarle un asiento en el Olimpo de los maestros de la Ciencia Ficción. Sin embargo tuvo la desgracia literaria de venir a este mundo en un país “de cuyo nombre no quiero acordarme”, y así le ha lucido. Es por ello que los que quedamos aquí, y valoramos su talla artística, estamos obligados a luchar porque se valore en su justa medida semejante legado narrativo.
En esa guerra nos encontrará siempre, maestro, amigo, por muchos años que transcurran. Palabra de compañero. D. E. P.
Desde nuestra habitual arena virtual de lucha deseamos la pronta recuperación del maestro Gabriel Bermúdez Castillo.
Disfruten de la entrada.
Atentamente
La Gerencia
*******
Hoy me complace anunciar la colaboración de un nombre con peso específico en el fandom de la ciencia ficcón, PacoMan. Será él quien firme la reseña de senda obra de Bermúdez Castillo. Contacté con él vía Facebook a tal fin, para que me permitiese subirlas al blog y así ir completando, poco a poco, los artículos acerca de la práctica totalidad de las obras publicadas por el maestro de "Mano de Galaxia".
Que sea, pues, nuestro improvisado colaborador quien se explique.
*******
Estas reseña corresponden con una de las dos únicas obras publicadas en los noventas por el autor gracias al editor Paco Arrellano en la Editorial Miraguano. Hablo de la novela "Salud Mortal" (1993). Bermúdez estaba muy bien considerado por el fandom del momento, incluso se dejó ver por la Hispacon de Burjasot de 1994. En el primer lustro de los noventas existían gran cantidad de sus obras disponibles en las librerías o bien porque se editaron o se reeditaron en el segundo lustro de los ochenta. Así novelas nuevas como "Golconda" (1987, Acervo), "El hombre estrella" (1988, Ultramar) y las dos obras reditadas en 1986 por Orbis en su imprescindible colección en rustica azul, Biblioteca de Ciencia Ficción: "Viaje a un planeta Wu-Wei" (1976) y "El Señor de la Rueda" (1978).
El maestro no volvió a ser editado (ni reeditado) hasta 2001, cuando Juanjo Aroz en su longeva y constante Espiral Ciencia Ficción, le publicó "Demonios en el cielo". Me aventuraría a afirmar que los primeros noventas fueron el momento de mayor fama del Maestro, salvando el reciente resurgimiento de la mano, de nuevo, de Paco Arrellano en La Biblioteca del Laberinto, pero eso es otra historia que merece ser contada en otro momento.
En Octubre de 1994 se publica la reseña sobre "Salud mortal" en el fanzine Cygnus en su volumen noveno, faneditado por Ricardo Oyón (ganador del Domingo Santos de 1994).
A finales de los noventas pretendía realizar un ensayo sobre la obra de Bermúdez, pero la desidia y una tesis doctoral en Teoría Económica (Macroeconomía con Teoría de Juegos) que nunca llegó a buen puerto, me lo impidieron. Esto última explica el excesivo economicismo de la reseña que espero sepan perdonar.
*******
Título: Salud mortal
Autor: Gabriel Bermúdez Castillo
Año: 1993
Páginas: 270
Editorial: Miraguano Ediciones
Texto de contraportada: A lo largo del tiempo se han ido sucediendo en el mundo los sistemas de gobierno más diversos: desde la tiranía ejercida por un reyezuelo local, pasando por la aristocracia de la fuerza o el dinero, la oligarquía o la monarquía, hasta llegar a las más variadas formas de democracia. Pero cuando las circunstancias mundiales hicieron que la salud llegase a ser el bien más preciado, una sola forma de gobierno se impuso: la poliarquía ejercida por la clase médica. En la España del siglo XXI, los anteriores sistemas de gobierno han sido sustituidos por una oligarquía médica, en la que sólo los titulados en Medicina y Cirugía pueden acceder al poder y ocupar los puestos más altos. Pero esta "revolución de la salud" tiene su oponente: las BAE (Brigadas Antimédicas Españolas) que constituyen una contrarrevolución violenta y despiadada.
Esta novela es ciencia-ficción (C-F) española, pero española de verdad. La españolidad de una obra no se consigue dándole nombres hispanos a los personajes, ni situándola en algún lugar del territorio ibérico. La españolidad se alcanza por el contenido netamente hispano de la novela. Bermúdez gran creador de mundos, sitúa su narración en una España post-cataclismo mundial (¡Ojo! cataclismo post-"caída muro de Berlín"), gobernada por una oligarquía médica sustentada en el derecho divino (o sea, en la Iglesia católica apostólica romana), en el poder gremial médico y en el haber sabido aprovechar un momento histórico.
El contexto sociológico-político del relato se aleja un poco del esquema más o menos tradicional de Bermúdez: sociedad avanzada tecnológicamente, organizada jerárquicamente (Imperios) y con comportamiento económico colonialista, en contraposición a una sociedad aislada (con aislamiento natural o artificial), con una organización social sorprendente y muchas veces utópica, donde el autor puede desarrollar a sus anchas el tema que le interesa. En "Salud Mortal", sólo existe la sociedad española en un futuro cuasi-inmediato (eso sí, España está aislada). Esto le permite hacer un ejercicio personal de proyección temporal de nuestros problemas actuales y futuros: problemas ecológicos, escasez de energía barata, de alimentos naturales, de viviendas y paradójicamente de salud. Esta proximidad en el tiempo le deja expresar su propia visión sobre la evolución del arte, de la banca y como no, de la medicina.
La dictadura médica es el armazón que sustenta la trama de la novela, lo que permite hacer una reflexión sobre la indefensión de los pacientes frente al poder médico y sus consecuencias. En la estructura social e institucional de la dictadura se encuentra la españolidad de la obra. El modelo original real sobre el que se basa es la dictadura franquista de la década de los cuarenta y principios de los cincuenta, donde los militares son sustituidos por los médicos. Cabe recordar que el periodo histórico español está dominado por una doble realidad: la oficial y la "consentida". En la oficial se encuentra el racionamiento de alimentos, servicios, viviendas, combustible y posibilidad de emigrar, de estricto control religioso y una absoluta indefensión frente a los poderosos; mientras que la "consentida" es una sociedad corrupta que se nutre del estraperlo, egocéntrica y ambiciosa. El autor introduce innovaciones y nuevas situaciones que puedan reintroducir en la sociedad descrita en el libro los mismos esquemas que en el franquismo: toque de queda, aislamiento internacional, grupos terroristas, etc. La sustitución de los militares por los médicos introduce un elemento contradictorio con la génesis y persistencia del régimen político, pero el autor dedica poco tiempo a resolver este conflicto. La estructuración de la sociedad española futura es uno de los ejemplos más interesantes de creación de contexto político-social más creíble de la actual C-F; pero para mi desgracia personal, Bermúdez no desarrolla completamente el escenario social, las relaciones productivas y los posibles conflictos entre los grupos de poder; en cambio profundiza en el primer y más obvio conflicto planteado: las relaciones médico paciente que hacen buena nuestra actual Seguridad Social.
El relato también intenta una reflexión sobre la legitimación del poder y enumera dos de las tres fuentes: la revolución-carismática (aunque sólo considera revueltas palaciegas, dejando de lado las revoluciones populares) y la basada en la legalidad (sistemas democráticos). El autor margina la primera de las fuentes de poder: la tradición (ejemplo son las monarquías, todas ellas por gracia de Dios y de un buen ejercicio de violencia que eliminase a otros candidatos). Se apunta el efecto corruptor del poder sobre el líder que lo ejerce y como la lucha contra un régimen conlleva, a veces, la copia de ciertas actitudes de éste.
Los personajes de Bermúdez, principalmente masculinos, crecen y maduran en sus novelas e inevitablemente deparan una sorpresa final. La utilización de una sorpresa final que redefine la obra es un mecanismo clásico en la literatura de C-F (también en la policíaca, de hecho esta novela en su parte final tiene elementos de este género) y se cultiva generalmente en el relato corto, siendo ésta la forma narrativa "natural" de la C-F (bueno... así lo veo yo). Bermúdez usa este recurso literario magistralmente en sus relatos cortos y novelas largas.
"Salud Mortal" no es una novela hard (tradicionalmente son descripciones minuciosas de la base científico-técnica que sustenta los artilugios que aparecen en el texto, mientras que el fondo argumental analiza un tema trascendente), tampoco es new wave ni es cyberpunk, sino simple y llanamente buena C-F que aborda especulativamente un miedo del autor, la desprotección del paciente frente a su médico en un contexto futuro verosímil. Esto es Ciencia-Ficción sin adjetivos, donde sin descuidar los aspectos técnicos (en esto Bermúdez es ejemplar) la ciencia se reemplaza por verosimilitud política, sociológica y económica (algunos lo denominan ciencias sociales, aunque personalmente lo considero un término desafortunado), aspectos que la C-F clásica en el mejor de los casos desprecia (excepción notable, Frederik Pohl).
Otra de las interesantes aportaciones de "Salud Mortal" es la forma en que el autor transmite al lector el contexto socio-político, para evitar los tradicionales monólogos-palizas de los clásicos de la C-F en sus descripciones técnicas (Verne, Wells, Asimov, Clark ...). Lo hace introduciendo una novedad (Torres Quesada la usa en su primera entrega de las "Islas del Infierno" y también Frederik Pohl en "Pórtico"): la información se facilita mediante comunicados de los terroristas y por una conferencia académica de uno de los personajes. Esto libera a los personajes de diálogos forzados y al narrador de cortar la acción. El corte explicativo se produce sistemáticamente al final de cada capítulo, lo que permite una rápida asimilación y diferenciar la acción de la descripción del contexto.
El argumento de la novela... bueno si todavía no te has convencido de la necesidad de leer esta brillante novela y necesitas un breve resumen del argumento... pregúntale a algún conocido que la haya leído o léete la referencia de Julián Díez en Cyber fantasy nº 3. Si todavía necesitas más, léete el epílogo del propio autor en el número 4 de la misma revista.
Hoy me complace anunciar la colaboración de un nombre con peso específico en el fandom de la ciencia ficcón, PacoMan. Será él quien firme la reseña de senda obra de Bermúdez Castillo. Contacté con él vía Facebook a tal fin, para que me permitiese subirlas al blog y así ir completando, poco a poco, los artículos dedicados a la práctica totalidad de las obras publicadas por el maestro de "Mano de Galaxia".
Que sea, pues, nuestro improvisado colaborador quien se explique.
Alejandro Castroguer
*******
Estas reseña corresponde a una de las dos únicas obras publicadas en los noventas por el autor gracias al editor Paco Arrellano en la Editorial Miraguano. Hablo de la antología "Instantes Estelares" (1994). Bermúdez estaba muy bien considerado por el fandom del momento, incluso se dejó ver por la Hispacon de Burjasot de 1994. En el primer lustro de los noventas existían gran cantidad de sus obras disponibles en las librerías o bien porque se editaron o se reeditaron en el segundo lustro de los ochenta. Así novelas nuevas como "Golconda" (1987, Acervo), "El hombre estrella" (1988, Ultramar) y las dos obras reeditadas en 1986 por Orbis en su imprescindible colección en rustica azul, Biblioteca de Ciencia Ficción: "Viaje a un planeta Wu-Wei" (1976) y "El Señor de la Rueda" (1978).
El maestro no volvió a ser editado (ni reeditado) hasta 2001, cuando Juanjo Aroz en su longeva y constante Espiral Ciencia Ficción, le publicó "Demonios en el cielo". Me aventuraría a afirmar que los primeros noventas fueron el momento de mayor fama del Maestro, salvando el reciente resurgimiento de la mano, de nuevo, de Paco Arrellano en La Biblioteca del Laberinto, pero eso es otra historia que merece ser contada en otro momento.
En Junio de 1998 se publica la reseña sobre "Instantes Estelares" en el número 13 del efanzine Ad Astra. Los efanzines se distribuían por correo postal en un diskette de tres y medio… aún quedaba lejos internet. Ad Astra lo editaba mi amigo Armando Boix; escritor, ilustrador y gran conocedor de la cultura popular.
A finales de los noventas pretendía realizar un ensayo sobre la obra de Bermúdez, pero la desidia y una tesis doctoral en Teoría Económica (Macroeconomía con Teoría de Juegos) que nunca llegó a buen puerto, me lo impidieron. Esto última explica el excesivo economicismo de la reseña que espero sepan perdonar.
*******
Título: Instantes estelares
Autor: Gabriel Bermúdez Castillo
Año: 1994
Páginas: 271
Editorial: Miraguano Ediciones
Sinopsis: Este libro es una recopilación de novelas cortas, escritas entre los años 1991 y 1992, en las que siguen presentándose las constantes vitales del autor: el suspense, lo inesperado, la sensualidad y la intensidad descriptiva. "Duerme, querido monstruo", recoge realmente un problema personal, el de un hombre bueno, amable y casi indefenso que guarda dentro de sí un secreto que roza lo terrible. En "Un mundo dura mil años" se plantea el problema del éxodo masivo de un mundo a otro; en "Mundo sin dioses", la generosa transformación de una civilización sumida en las tinieblas de la edad salvaje a una forma de vida culta, progresista y civilizada, y ello por obra de personas capaces de sacrificar su salud e incluso su vida por conseguirlo.
Bermúdez Castillo
La última recopilación de cuentos de Gabriel Bermúdez Castillo se titula Instantes Estelares, se públicó en 1994 por le editorial Miraguano en la colección Futurópolis con el número 36. En esta misma colección Bermúdez publicó su premiada Salud Mortal [Premio Ignotus 1994 a la mejor novela nacional. En el fanzine Cygnus nº 9, (Septiembre Octubre 1994), se publicó una reseña de esta novela que tuve el placer de firmar]. Y la referencia no es gratuita, ya que los textos que ahora se comentan fueron escritos antes que la novela (aunque se publicaron después que ésta) e introducen los temas y ambientes donde más tarde se desarrollará.
Tres son los textos que integran esta recopilación: la novela corta Duerme, Querido Monstruo, que quedó finalista en el Premio UPC de 1991. El cuento Un Mundo Dura mil años que quedó segundo en el III certamen literario Alberto Magno, organizado por la universidad del País Vasco, y la novela corta Mundo sin dioses.
Los escritos aquí recogidos comparten las mismas características definitorias de la obra de Bermúdez: unos argumentos que permiten leerse a varios niveles, sus textos están tratados con un sencillo, pero cuidadoso, lenguaje, sus argumentos se desarrollan hasta desencadenar un final sorpresa, que el lector no ha preveido, a pesar que el autor ha ido sembrando la narración de las pistas adecuadas. Además, comparten todos esos pequeños detalles del futuro que hacen reconocibles inmediatamente las obras del autor.
Duerme, Querido Monstruo
Esta novela corta es una bonita historia de amor. Para ello hace una relectura del mito: chico encuentra chica, chica se va y él la busca, pero en esta ocasión está más cerca del mito infantil de Cenicienta, que de otros acercamientos supuestamente más serios. El nudo es un viaje iniciático del personaje masculino que mientras busca a la chica, le permite conocer la sociedad futura que plantea Bermúdez. De paso el chico madura y descubre su verdadero yo escondido. Como no podía ser menos, las críticas a la sociedad actual son continuas, pero con inteligente introducción y tratamiento, adornando más que estorbando la narración. En el desenlace escoge una estructura fantástica; reinos de pobres, revueltas románticas y reencuentro de los personajes, dejando de lado la tradicional credibilidad de sus obras.
Creo que sería un error catalogar esta obra dentro de la temática propia de Dr. Jekyll Mr. Hyde pues la aparición de ciertos elementos que podrían llevar al error, no juegan un papel relevante en la propia historia, encuadrándose en la parte de intriga que toda obra de Bermúdez posee, y asegurarse así el interés del lector.
El autor ha escogido su tradicional esquema de dos sociedades: la proyección futura de la nuestra y una sociedad utópica. En esta ocasión no será la sociedad utópica construída sobre unos deformados vicios actuales; si no que será un individuo, extraído de ésta, el que descubre directamente en la sociedad futura, la proyección de los elementos satirizados.
Es de resaltar el continuo uso del recurso económico en la construcción de sociedades tanto futuras como utópicas. Sitúa un bien escaso sobre el cual se plantea la organización de la sociedad. Esta organización suele chocar al lector, pero en la base de cualquier organización económica siempre subyace un recurso más escaso o caro (aunque sea artificialmente), que ejerce de cuello de botella para el crecimiento continuado de la producción. El lector, inmerso en la cotidianidad, está imposibilitado de tomar consciencia de esa realidad y le pasa desapercibida.
También merece destacarse la gran capacidad de sugerencia que el autor consigue en las escenas más hedonistas, así las relaciones sexuales son vividamente descritas, y la descripción de los manjares es tan rica y suculenta que inician la salivación del lector.
En el aspecto crítico de la narración se apuntan interesantes ideas sobre el poder médico que se desarrollaran posteriormente en Salud Mortal, pero en esta entrega repasa nuestra anquilosada justicia. Las fobias personales ante los profesionales de cuya actuación no podemos defendernos se plasma con especial éxito, llegando a acongojar al lector. Como botón de muestra sirva esta cita de la página 66:
Mire; de todos es conocido el retraso de la justicia. Los asuntos tardan decenas de años en sentenciarse; por eso, nosotros los letrados, donde ganamos dinero es en el despacho, evitando que las cosas lleguen a pleito, porque entonces... En lo penal pasa algo parecido; di tienes dinero, pones una fianza y olvídate del asunto; si no lo tienes, vas a una maldita cárcel preventiva de estas que nuestro siglo XXII ha inventado...
Toda la obra de Bermúdez, y en particular este cuento, es una continua exorcizanción de los miedos del español de clase media: mal funcionamiento de los servicios públicos y personales, el alto coste de la energía tanto eléctrica como de combustibles, el terror a la indefensión de los ciudadanos normales frente a la medicina y a la justicia, las dificultades que nuestros servicios de comunicación; telefónica y correos, y perder el empleo. Pero también refleja la exquisitez y devoción ante los pequeños placeres mundanos que un burgués se puede costear; la buena comida y el buen vestir, o las ansias de asegurar su futuro como funcionario.
La obra es española y no porque se desarrolle en Madrid, si no porque lo se crítica es estrictamente español, nuestra justicia que no ha sabido adaptarse a un sistema democrático, el absurdo poder que detentan los pequeños funcionarios y los encargados de los servicios públicos o parapúblicos, la corrupción ... Pero además existe un efímero personje, Juanito, que sólo puede salir de la pluma de un español; el picaro.
Bermúdez ataca sin piedad, dos de los mitos de las democracias: la sanidad para todos y la igualdad ante la justicia; siendo corrosivo y destructor. Sólo falta que escriba un contundente ataque al sistema democrático...
Un mundo dura mil años
En este cuento Bermúdez ensaya es una crítica al consumismo desmedido e inconsciente. Para ello nos revela la importancia de los medios de comunicación en la formación de necesidades en los individuos, tanto a través de la publicidad, como en la definición de la 'modernidad' y el buen gusto. La vocación ecologista del relato, aunque velada, aparece en su más cruda realidad cuando el personaje madura en sus opiniones y ve el universo tal y como lo observan los líderes, que deciden el devenir sobre él.
Cristian Gillespi, el protagonista (siempre son hombres los protagonistas de Bermúdez), es un compendio entre fútil, engreído y egoísta. Reseñable es la semejanza de este protagonista con el de Salud Mortal. El personaje, un privilegiado reniega de las masas, pues su presencia disminuye el valor de su ocio, porque saturan los centros de diversión y su mezquindad obliga a redefinir el servicio ofrecido. Esta misma postura fue defendida por Lord John Maynard Keynes y Ortega Gasset (pero en ambos casos desde el atril del ensayo científico). También comparte con el filósofo español, el repudio a las posiciones pacifistas sostenidas por una convicción infantil de la bondad humana [Por desgracia los acontecimientos ocurridos entre Canada y nuestros pesqueros en Abril del 1995, da la razón a Bermúdez y Gasset.]. Pág. 163.
Yo creo en la violencia (...) Es imposible razonar con un arma que te apunta. Se puede ser pacifista si los demás lo son, pero si tratan de hacernos daño, lo único que puede evitarlo es la violencia.
Existen bastante incongruencias en el texto, algo sorprendente en la obra de Bermúdez, pero aun y así, resiste las comparaciones con cualquier autor mundial respecto a la verosimilitud de la sociedad diseñada. Autores que normalmente adoptan visiones infantiles a la hora de diseñar el trasfondo social. La primera incongruencia se encuentra en la definción del estado respecto al individuo, si por un lado coarta la libertad individual hasta extremo inauditos, citas páginas 123 y 136:
En cuanto a Imogene la Songeuse, mi semiesposa... Bueno, yo la había elegido en cuanto la conocí en una de las veladas de relación obligatoria (me refiero a las de carácter comunal del sector) ...".
-No puedes dejar nada en herencia; esta prohibido.
Por el otro, concede unas libertades individuales incoherentes, pág. 158:
Y todos comprando hijos cuando sus medios se lo permitían... ¡No podíamos prohibirlo!
Bermúdez ha manipulado el papel del estado a su conveniencia, perdiendo credibilidad.
Normalmente las obras de nuestro autor están llenas de personajes marginales que viven al margen de la ley, sin embargo en esta ocasión no existe ningún tipo de delincuencia, pero al final de la obra aparecen unas redes de mafiosos narcotraficantes que simplemente son imposibles, pues si nadie las consume oficialmente, ni la marginalidad: ¿quién adquiere sus productos?
El cuento está ambientado en un universo árabe o musulmán, pero sus ciudadanos son perfectos arios. Esta ambientación le permite introducir una sociedad hedonista de forma natural y conseguir descripciones evocadoras de los placeres que sus personajes disfrutan, como por ejemplo las sesiones de sexo virtual interactivo. Pero no es esta la única referencia al mundo informático, si no que todo el cuento está plagado de terminos y conceptos de esta ciencia, pero huyendo de la parafernalia pseudo-informatica del cyberpunk.
Mundo sin dioses
La construcción (o reconstrucción) de la civilización ha sido y será un tema fundamental de la C.F. Si los ingleses son maestros del catastrofismo, la reconstrucción del mundo es más internacional.
Existen cientos de libros, sobre esta temática, pero no dejaré de citar como precedente El mecanoscrit del segon origen del catalán Manuel de Pedrolo. La excelente novela corta que nos ocupa es una visión muy personal del autor. Sin embargo la forma que adopta esta construcción de la modernidad se asemeja más a lo aportado por Mark Twain en Un jankee en la corte del rey Arturo que a los antecedentes más recientes. Sin embargo, este tipo de aproximación ya lo abordó Bermúdez en su El señor de la rueda.
La constante contraposición de dos sociedades; vuelve a estar presente. En esta ociasión el mundo infradesarrollado se situa en la edad media europea, existiendo varios reinos que capturan las esencias de los pueblos árabes y africanos.
El desarrollo se realiza por la mano de unos misioneros llegados del espacio. Si bien la descripción exacta de cómo se consige pasar de una sociedad feudal a una industrial, está ampliamente descrito en la obra. No puede por menos que caer en infinitas contradicciones y sin sentidos. Pero este detalle es perdonable, no sólo porque todas las novelas de esta temática incurren en los mismos, sino por su imposibilidad [Existe una disciplina de la Economía que estudio los problemas del desarrollo. Sin embargo sus teorías y recetas no han permitido desarrollar a los países pobres de la Tierra, y no necesariamente por falta de ayuda de los países ricos.]. Sin embargo este tipo de problemas es presente en la obra, pág 218:
-¿Cómo puedo construir lo que llamáis un motor sin un torno para hacer las piezas? Y, ¿cómo puede manejar un torno tan poderoso como decís, si no tengo el motor para moverlo? No me negaréis que es terrible cosa que haya que hacer lo uno para hacer el otro, y que lo otro no se pueda hacer sin tener lo uno ¡A brujería suena todo ello!
Además, la descripción del proceso de desarrollo desde los ojos de un niño amnésico (así durante novela madura y se encoentra a sí mismo) permite dar al cuento un carácter maravilloso, hacia la obra y propios misioneros. Luego saldrán los intereses ocultos que permite dar materia de reflexión al lector, pero Bermúdez lo tiene claro, el desarrollo económico debe realizarse, aunque eso conlleve la degradación del medio. Y como en La fundación de Asimov, evitar la Edad Media es mejor que sufrirla.
La obra no deja de rezumar una crítica implicita a la colonización española de América, pero quizás le faltó valor para desarrollarla aún más. También hubiese sido una oportunidad única de criticar la política de ayuda a la cooperación del F.M.I. y UNESCO, que hacen las veces de policía malo y bueno.
Tampoco pueden dejarse de reseñar las semejanzas con el plan de los quinientos días de los ultraliberales ex-soviéticos, para liberalizar la economía planificada soviética a una capitalista, como para ser casual.
Es un cuento crítico de nuestro modelo económico, capitalista y consumista que nos lleva a un estadio irracional que hace peligrar su viabilidad a medio plazo. Pero a su vez introduce un posible debate, ¿Debemos ahorrarle a las sociedades subdesarrolladas, el costoso proceso de desarrollo, que conlleva sufrimientos (y explotación del grupo social de los no privilegiados), al costo de sumergirlos en una sociedad dependiente y desequilibrada ecológicamente?
En resumen, el cuento es un bonito intento de desarrollar un país, pero sin fundamento económico. El desarrollo no solo es tecnológico, también requiere una evolución en las relaciones de propiedad y trabajo. No se sale del feudalismo sólo con tecnología, el auge de la burgesía en detrimento de la nobleza juega un papel importante, que en el texto no se produce [Japón consiguió un desarrollo económico sin comparación en Occidente, sin transformar su estructura social. Sin embargo, los señores feudales japoneses evolucionaron en el proceso, ocupando el lugar de la inexistente burgesía.].