Representó a Venezuela en calidad de observador ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas en Ginebra, el 12 de julio de 1946; y en la Segunda Reunión del Comité Preparatorio
“Un hombre de honor, siempre cumple sus promesas.” "Honor a quien honor merece", estas palabras ya nos suenan a lugar común, sin embargo, me parece importante rescatar a las palabras del sucio cajón de la ignorancia y del desprestigio y darles el valor que merecen. En este sentido rendirle honor en esta ocasión a Don Pedro Berrueta Morales.
Pedro Berroeta Morales nació en Zaraza, Edo. Guárico, el 30 de agosto de 1914. Hijo de Miguel Berroeta Ron, inmigrante canario y de Candelaria Morales. En 1946 contrajo nupcias con Elizabeth Wettstein. El matrimonio tuvo una hija: Diana.
Berroeta realizó sus estudios básicos en su ciudad natal; y en Caracas cursó el bachillerato en el Liceo Andrés Bello; luego ingresó en la escuela de derecho en la Universidad Central de Venezuela (UCV), los cuales no concluyó y se fue a España, en 1934, donde se inscribió en la Universidad Complutense de Madrid, estudios que también abandonó por situaciones políticas y se mudó a Francia, estudiando Periodismo en la Escuela de Altos Estudios Sociales, en París, donde trabajó en Radio Mundial. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial y la invasión alemana a Francia, Berroeta se trasladó a Nueva York, EE.UU, en 1941; donde se residenció medio año aproximadamente. Después regresó a Venezuela, y en Caracas, comenzó a trabajar en el equipo de ARS Publicidad; posteriormente inició su labor como columnista en la prensa venezolana; en los diarios, Últimas Noticias (1941) y El Nacional (1943).
Autor de una extensa obra literaria; que incluye, los cuentos, Marianik (1945), Julieta sin corazón (1968);La mano (1974); Pequeño relato nocturno (1986); Las mismas manos (1989) ; los poemarios, Mientras las brasas duermen (Berna 1946) y Sagrada Blasfemia (1947); las novelas La leyenda del Conde Luna (1954); La farsa del hombre que amó a dos mujeres (1961), El espía que vino del cielo (1968), Migaja (1974), Natacha, te quiero tanto (1986), La huella del pez en el agua (1994); los ensayos, Cartas a José Rafael Pocaterra (1972); la biografía, Rómulo Betancourt: los años de aprendizaje (1987), La última victoria del gran Mariscal (1995) y En el nombre de Elizabeth (1997), y la obra inédita la novela, A causa de Melibea (1997).
Fue Presidente de la planta televisora Canal 8 (Venezolana de TV, VTV), entre 1976 y 1979, en dicho. Canal condujo los programas “Análisis” y “La entrevista de hoy”. Al crearse la Fundación Polar, Berroeta formó parte de la Junta Directiva (1977), que propuso y aprobó el proyecto Diccionario de Historia de Venezuela. Dominó 5 idiomas; el castellano, el Inglés, el francés, el sueco y el alemán.
Berroeta además de la escritura se interesó por la diplomacia, ocupando los siguientes cargos: Agregado Cultural de la Embajada de Venezuela en Francia, el 6 de febrero de 1946; Segundo secretario de la representación venezolana en Berna, Suiza, el 12 de julio de 1946; Segundo Secretario de la Embajada de Venezuela en Estados Unidos de Norteamérica, el 1° de diciembre de 1947; Primer Secretario de la Legación venezolana en Suecia y Noruega, el 14 de febrero de 1949; Encargado de Negocios en aquellas naciones el 8 de diciembre de 1949; y Primer Secretario de la Embajada venezolana en París, el 21 de junio de 1951; Consejero en la Embajada venezolana en Ecuador, el 5 de mayo de 1954; Embajador y Encargado de Negocios interino en Ecuador, el 1° de diciembre de 1954. Posteriormente se retiró del servicio diplomático en 1957, por presiones de sus colegas venezolanos en el mundo de la diplomacia.
Representó a Venezuela en calidad de observador ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas en Ginebra, el 12 de julio de 1946; y en la Segunda Reunión del Comité Preparatorio, cuyo objetivo era elaborar el proyecto de la Carta de Organización del Comercio Internacional, el 30 de abril de 1947. Cuando se retiró del mundo diplomático en 1957, continuó trabajando para el grupo ARS Publicidad, trabajó en CEDESA (1961), como autor de textos y guiones de las series documentales para cine y TV: “Viajando con Polar”,“Viajando con Maltín Polar y “Viajando por Venezuela”.
Berroeta obtuvo los siguientes premios: Primer premio en el III Concurso Anual de Cuentos de El Nacional, con la obra Instante en una fuga, el 3 de agosto de 1948, mención Honorífica en el VII Concurso anual de Cuentos de El Nacional con Demetrio y el Niño, el 11 de septiembre de 1952; Segundo premio en el mismo con La Forastera, el 13 de agosto de 1953; Tercer premio en el citado concurso de cuentos con La Invitación, el 19 de agosto de 1954; Premio de Novela de la Cámara Venezolana del Libro y su obra de teatro Jonás fue galardonada con la Primera Mención Honorífica en el Concurso Latinoamericano de Teatro de Buenos Aires, Argentina (1956); Premio Internacional de novela “Simón Bolívar” por La salamandra (1973); los premios Nacional y Municipal de narrativa (1993).
Pedro Berroeta. Fotografía de Alejandro Toro.
El escritor, periodista y diplomático guariqueño, Pedro Berroeta Morales, falleció en Caracas el 8 de marzo de 1997.
Génova es la cuna del viajero extranjero más conocido en Venezuela. El que cruzó valientemente el Atlántico para llegar hasta esta tierra de gracia. Y no hablamos de Humboldt ni de Colón, sino del valiente Marco Rossi, quien desde una humilde morada en un pueblo italiano al pie de las montañas atravesó las columnas de Hércules para llegar a la tierra del ñandú y las boleadoras. Más de uno me objetará la mención de este viajero solo porque es un personaje literario del cuento “De los Apeninos a los Andes” creado por Edmondo De Amicis para su libro Corazón: Diario de un niño. El mencionado cuento fue adaptado a formato de dibujo animado en Japón, los japoneses le llaman a este formato animé, en 1976 y fue titulado Haha o Tazunete Sanzenri (母をたずねて三千里lit. Tres mil leguas en busca de mamá?). Al ser transmitido en Venezuela, por el desaparecido canal televisivo RCTV, fue todo un éxito, tanto que Marco parecía haber llegado a Venezuela y no a la Argentina. Me suelo preguntar si a Marco le hubiese gustada la arepa aunque muchos de sus compatriotas al llegar al país la adoptaron sin chistar y más de uno al regresar a Italia la llevó consigo para darse calor. La influencia de esta comiquita (en Venezuela se le dice comiquita a las historietas y a los dibujos animados) fue tan grande que Marco Rossi vive en el corazón y en el recuerdo de muchos niños de hoy, ayer y siempre. Mucha gente en emocional intimidad canta o tararea el tema musical inicial de la versión en español de la serie Adiós, mamá; letra de Alfredo Garrido García, música de José Torregosa Alcaraz e interpretado por el niño, para ese entonces, José María López Pascual. Tiempo después fue transmitida la versión animé de Corazón de Amicis creo que por el mismo canal. Mucha gente en Venezuela conoce a De Amicis gracias a los animés o comiquitas japonesas.
Los vínculos de Génova con el hoy territorio venezolano son muy antiguos, podría decirse que son fundacionales y genéticos. El primer asentamiento europeo en Venezuela fue un campamento en la isla de Cubagua, que se convertiría en la ciudad de Nueva Cádiz de Cubagua, la primera ciudad europea de lo que sería Venezuela y de América del Sur. Suele decirse que esta ciudad fue fundada por Santiago Castellón en 1500, aunque a fecha mas cerca de la realidad sea 1517. Castellón(Castellanización de Giácomo Castiglionne), era un marinogenovés* al servicio de la corona española , también figura como uno de los fundadores de Cumaná, la ciudad europea más antigua aún en pie en tierra firme de América. En 1528 Castellón fue teniente de alcaide de esta población y en 1591 el rey Felipe II le otorga a Cumaná el titulo de ciudad junto con su escudo.
Richard Montenegro
Marco: de los Apeninos a los Andes» (Entrada en español) [CC]
EL 5 de junio de 2025 se inaugura el XXXI Festival Internacional de Poesía de Génova, Parole Spalancate y la ciudad sede celebra la nueva edición del mayor y más antiguo acontecimiento poético italiano, con la numerosa presencia de poetas y artistas participantes, siendo uno de los invitados el venezolano José Pulido.
Festival Internazionale di Poesia "Parole spalancate", Genova giugno 2025
Se trata de un encuentro poético de 11 días de programación, en un formato que ha sido exportado a varios países, entre ellos Bélgica, Francia, Finlandia, Japón y Alemania.
El Festival presenta la poesía en todas sus formas, desde los clásicos hasta las últimas tendencias, sin olvidar la poesía relacionada con las demás artes, en particular la música, el cine, el teatro y las artes visuales. Inclusive, han sido invitados representantes de minorías lingüísticas y poesía en lengua de signos, lo que no sólo hace referencia a la inclusión, sino que habla de la trascendencia del lenguaje poético.
El sábado 14 de junio es el turno de José Pulido cuyo recital se llevará a cabo en el Palazzo Ducale. En esta ocasión, sus poemas los ha traducido al italiano Ingrid Dussi. En la primera parte del recital estarán presentes Lihong Zhao, de China, y Flaminia Cruciani, de Italia.
En el Palazzo Ducale de Génova, el poeta y escritor José Pulido, residenciado en esa ciudad, estará leyendo poesía junto a los franceses Jean Poncet, Catherine Pont-Humbert, Sabine Venaruzzo, Viviane Ciampi, y los italianos Francesco Macciò y Claudio Pozzani.
Este evento presentado por Barbara Garassino está auspiciado además por Voix Vives, de Sète y Parole spalancate, de Génova, los dos festivales de poesía más importantes de Francia e Italia, hermanados desde hace más de 20 años con el objetivo de presentar a los bardos más importantes de la actualidad.
José Pulido, poeta, narrador y periodista, dirigió las páginas de arte de importantes periódicos venezolano. Sus entrevistas han sido objeto de estudio y han sido analizadas en diversas tesis. Ha publicado cinco libros de poesía y ocho novelas. Es miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua. Entre los premios obtenidos están el Premio Internazionale d’Eccellenza “Città del Galateo-Antonio De Ferrariis”, Premio d’Eccellenza per la Poesia e la Letteratura 2024, Milán, Italia; mención honorífica del I Premio Internacional de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz. México; Orchidea d’Argento, de la Associazione Culturale Orquìdea de Venezuela – Milano; Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos y en 1989 ganó el segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta.
24° Festival Internacional di Poesia di Genova 2018. PAROLE SPALANCATE.
Sala Minore Consiglio.
Evento: VENEZUELA
8 Visualizaciones desde el 17 de septiembre de 2018
La más reciente producción poética de José Pulido explora sentimientos a través de los sentidos para mostrar al ser humano sin vestiduras, ataduras, ni poses. Pulido nos señala que construye una especie de arquitectura de las pasiones. Explica que el roce de una piel, el sabor de la nostalgia, de la alegría, la tristeza, el olor del miedo, de la soledad y el sonido del amor van construyendo una trama vivencial que narra una historia, un momento de una vida que por verdadera y profunda se nos antoja conocida.
Italia ha bordado nuevos colores en su trabajo que recrea esas relaciones familiares que ahora se desarrollan en una nueva geografía que tampoco le es extraña porque allí pertenecen sus descendientes.
Cabe destacar la presencia de los poetas Simon Armitage, británico, miembro de la Royal Society de Literatura, comendador de la Excelentísima Orden del Imperio Británico, vicepresidente de la Poetry Society y patrocinador de la Fundación Arvon. A su poesía se unen la dramaturgia y varias novelas de su autoría. Zhao Lihong, uno de los escritores más reconocidos de China. Nació en Shanghai en 1952 y en la actualidad es director de la Asociación de Escritores de China, vicepresidente de la Asociación de Escritores de Shanghai, director de la revista mensual «Shanghai Literatura», y editor en jefe de la revista «Shanghai Poetas”.
Pulido estará leyendo poesía junto con los franceses Jean Poncet, un activista comprometido con el desarrollo justo y solidario de Marsella, su ciudad natal, así como con la defensa del medio ambiente. Ha publicado ocho recopilatorios de poesía, más de una veintena de traducciones. Trabaja habitualmente para libros de artistas visuales. escritora, periodista literaria, especialista en literatura francófona y creadora de lecturas musicales.
También lo acompañará Sabine Venaruzzo, poeta, intérprete, cantante de ópera y actriz, formada en 2009 en el Action Theater de Berlín, Venaruzzo se dedica a la creación espontánea y en tiempo real.
Viviane Ciampi, francesa de origen toscano, nació en Lyon en 1946, donde vivió hasta 1967 antes de mudarse a Génova. Ha recibido varios premios de poesía y figura en antologías y revistas nacionales e internacionales y estará junto a Pulido quien señala que sus poemas dejan sabiduría y misterio.
Los otros dos poetas son los italianos Francesco Macciò, con una interesante trayectoria, ha ganado premios como el Cordici de poesía mística y religiosa y el Satura Città di Genova. Fue director artístico del festival Torriglia In Arte y es el creador de la revista Incontri con gli Scrittori; y Claudio Pozzani, creador de la Casa de la Poesía y el Festival Internacional de Poesía de Génova, Parole Spalancate. De él dice Pulido que es el señor de la palabra.
Studio Ghibli no es el Disney japonés, sino el anti-Disney. Ideado por animadores con raíces en el movimiento comunista japonés, sus películas celebran el trabajo creativo y la solidaridad humana contra el capitalismo y la guerra.
La sede de Studio Ghibli en Koganei, Tokyo
Las raíces de uno de los estudios de animación más exitosos de las últimas décadas se encuentran en el sindicato de Toei Doga, el departamento de animación de una de las mayores corporaciones cinematográficas de Japón. A mediados de la década de 1960, las condiciones de trabajo en la industria eran brutales, con equipos de animadores produciendo cientos de dibujos diarios para series animadas de televisión como Astro Boy. Los plazos eran ajustados y la calidad, irrelevante: al menos un animador murió trabajando.
Dos de los delegados sindicales más destacados de Toei eran los jóvenes animadores Hayao Miyazaki e Isao Takahata(+). Existe una fotografía de un joven Miyazaki, megáfono en mano, dirigiendo una huelga. Veinte años después, Miyazaki y Takahata (+) formarían juntos su propio estudio: Studio Ghibli.
Ghibli pretendía ser todo lo que los estudios existentes no eran, aunque siguiera dedicándose a crear entretenimiento popular. Sus fluidas y ricas animaciones describirían abiertamente los peligros de la destrucción medioambiental, la guerra y el capitalismo, pero de alguna manera flotarían —como su héroe el «cerdo rojo» Porco Rosso— por debajo del radar político. Miyazaki no pudo evitar declarar: «Debo decir que odio las obras de Disney», incluso cuando en 1996 Ghibli firmó un acuerdo de distribución en el extranjero con el consorcio multinacional. Las películas de Ghibli nunca son propagandísticas, pero a su manera relajada han encarnado un tipo muy particular de ecosocialismo. Miyazaki y Takahata (+) se cuentan entre los pocos cineastas marxistas que el artesano y pensador socialista William Morris habría reconocido como espíritus afines.
Al mismo tiempo, la política de Ghibli nunca ha sido un secreto. En 1995, el director de Patlabor y Ghost in the Shell, Mamoru Oshii(+), cuyos orígenes se sitúan en la nueva izquierda libertaria, describió a Takahata como un «estalinista», a Miyazaki como «un poco trotskista» y al estudio Ghibli como «el Kremlin». El sindicato Toei, como muchos sindicatos en los años 60, estaba dirigido en gran medida por el Partido Comunista Japonés, y aunque Miyazaki ha declarado que nunca fue miembro orgánico, no cabe duda de que él y Takahata eran, al menos, compañeros de ruta del partido.
En sus películas se pueden encontrar algunas astutas referencias a ello. El as del aire de Porco Rosso (1992), por ejemplo, se niega a alistarse en las fuerzas aéreas de Benito Mussolini, exclamando: «Mejor un cerdo que un fascista» y, en una escena, su amante Gina canta el himno de la Comuna de París «Le Temps des Cerises». Pero la política de Ghibli aflora sobre todo en sus obras relacionadas con el campo, en Japón y en otros lugares, que aparece como sueño y pesadilla a la vez.
Music+Cinema: Porco Rosso/ Le Temps des cerises/ Tokiko Kato/ Hayao Miyazaki ??? (Fr/En Lyrics)
Ghibli tiene su sede en Tokio, la metrópolis más grande del mundo, y quizá sea precisamente la ausencia de un campo cercano lo que la convierte en el centro de atención de la obra del estudio. En Mi vecino Totoro (1988), las criaturas de un bosque fantástico y transfigurado ayudan a consolar a dos niños de la ciudad cuya madre está siendo tratada de una enfermedad crónica.
Pero uno de los mundos oníricos rurales más políticamente reveladores de Ghibli aparece en la anterior El castillo en el cielo(1986), en la que un niño de un pueblo minero se encuentra explorando la destruida ciudadela flotante de una sociedad de alta tecnología caduca que se disputan unos aristócratas malévolos. Los paisajes de la película están directamente inspirados en la visita de Miyazaki y Takahata al sur de Gales en 1985. Con la intención de hacer una película sobre la Revolución Industrial, la pareja se embarcó en un viaje de investigación a los Valles, una zona de extraños paisajes rurales-industriales con casas adosadas intercaladas con montañas, minas y acerías.
Para cualquiera que conozca los Valles, la película es bastante inquietante, pero el sur de Gales les proporcionó algo más que inspiración visual. La casualidad quiso que estuvieran allí inmediatamente después de la huelga de mineros de 1984-85. Al año siguiente, Miyazaki expresó su admiración por el «verdadero sentido de la solidaridad» que encontró en los pueblos mineros, y la película está claramente inspirada en ello.
Al igual que su película anterior, la fábula ecológica postapocalíptica de 1984 Nausicaä del Valle del Viento, El castillo en el cielo es una afirmación de una visión particular de la naturaleza y una visión particular del trabajo.
EL CASTILLO EN EL CIELO (Hayao Miyazaki, Japón, 1986) TRAILER
A Ghibli, a pesar de lo grotesco de algunas de sus películas, nunca le ha interesado ser provocador u ofensivo. Hablando en 1982 de su rechazo a la ola de cómics gekiga nihilistas posteriores a 1968, Miyazaki relató su decisión de que era «mejor expresar de forma honesta que lo que es bueno es bueno, lo que es bonito es bonito y lo que es hermoso es hermoso».
Y el trabajo manual es una de las cosas que Miyazaki y Takahata constantemente presentan como algo bello.
Desde las fundiciones de El castillo en el cielo hasta las trabajadoras que ensamblan aviones en Porco Rosso, las películas de Ghibli están llenas de imágenes de gente haciendo cosas. Las películas pueden ser fácilmente caricaturizadas como antitecnológicas, dada la cantidad de destrucción ecológica que retratan, especialmente con películas más recientes como Ponyo (2008) que tratan explícitamente sobre el cambio climático.
Pero Studio Ghibli adhiere más a una distinción inspirada en Morris entre «trabajo útil» y «trabajo inútil», este último representado de forma especialmente memorable en el trabajo interminable, purgatorial y despóticamente organizado de El viaje de Chihiro (2001).
En 1979, Miyazaki criticó los espectáculos de robots meka por los que Japón se estaba dando a conocer en el extranjero, debido al enfoque inevitablemente juvenil y alienado de la tecnología. Prefería que «el protagonista luchara por construir su propia máquina, la arreglara cuando se estropeara y tuviera que manejarla por sí mismo».
Eso es exactamente lo que hacen las personas en las películas de Ghibli, expresarse a través del trabajo que realizan con sus manos. Las películas de Miyazaki pueden registrar tanto una admiración por los logros del trabajo humano como un horror por sus consecuencias, como en Se levanta el viento (2013), una obra de época ambientada en los años 30 que es una amorosa descripción del desarrollo y la construcción del avión Mitsubishi A6M, así como una demostración de cómo llegó a ser utilizado por el imperialismo japonés.
Takahata siguió siendo marxista hasta su muerte en 2018, mientras que Miyazaki perdió la fe en la década de 1990, cuando completaba la versión manga de Nausicaä del Valle del Viento. En palabras de Miyazaki, «experimentó [lo que] algunas personas podrían considerar una venta política»; es decir, decidió «que el marxismo era un error». Subrayó que esto no tenía nada que ver con ningún acontecimiento político o personal, sino que era más bien un rechazo filosófico del romanticismo obrerista («las masas son capaces de hacer infinidad de estupideces», dijo) con un rechazo del «materialismo marxista» y del ethos del progreso material.
'NAUSICAÄ DEL VALLE VIENTO' - Tráiler (Versión Doblada) | HD
El propio Miyazaki resumió su trayectoria política como «haber vuelto a ser un auténtico simplón». Quizá el hecho de ser copropietario de una empresa de gran éxito respaldada por Disney haya tenido algo que ver. Aunque se sabe que las condiciones de trabajo en Ghibli son mucho mejores que en la mayoría de las empresas de animación japonesas, sigue siendo una empresa capitalista, que gana millones con los productos de marca.
No obstante, Miyazaki y Studio Ghibli conservaron su repugnancia tanto por la guerra —quizá no haya película antibelicista más grande que La tumba de las luciérnagas, de Takahata (1988)— como por el imperialismo.
La representación del fascismo japonés y alemán en Se levanta el viento provocó la ira de los nacionalistas japoneses, mientras que la feroz El increíble castillo vagabundo(2004), la última verdadera obra maestra de Miyazaki, canalizó la «rabia» del director ante la guerra de Irak, durante la cual se negó a visitar Estados Unidos.
El castillo de esa película, una máquina orgánica que cambia de forma y responde, es una de las imágenes más poderosas de Miyazaki de una tecnología no alienada.
'EL CASTILLO AMBULANTE' - Tráiler (Versión Doblada) | HD
Del mismo modo, Miyazaki se mantuvo, al menos filosóficamente, inconforme con el capitalismo: en El viaje de Chihiro abundan las imágenes espeluznantes de la explotación industrial y el dominio de clase disfrazadas de fantasía infantil.
Las sutilezas de la visión de Ghibli sobre el desarrollo pueden apreciarse mejor en algunas de sus películas más discretas. Dos películas de la década de 1990 están ambientadas en Tama New Town, una urbanización impulsada por el Estado que arrasó enormes extensiones de campo a las afueras de Tokio en la década de 1970: Pompoko y Susurros del corazón.
Pompoko es una ecocrítica a la manera de Ghibli, en la que los tanuki, perros mapache considerados en el folclore japonés como animales normales y antropomórficos, conspiran para impedir la construcción de la nueva ciudad. Es una farsa maravillosa y una descripción más optimista de los revolucionarios no humanos que cualquier obra de George Orwell.
Bloques danchi típicos. Complejo de departamentos en Hibarigaoka Nishitokyo, año 2014
Pero la Tama imaginada es escenario del romance adolescente aparentemente ordinario de Susurros del corazón, publicada al año siguiente.
En ella, una chica que vive en un bloque danchi —las viviendas sociales construidas en gran número en la ciudad de Tama— se enamora de un chico que vive en la parte alta de la colina, en una zona más antigua y acomodada de la ciudad. El antagonismo de clase y la atracción entre ambos, ayudados por un gato fantasma antropomórfico, se representa sin acritud, y el paisaje urbano se dibuja con cariño y precisión: una imagen de la propia modernidad japonesa como algo amable y humano. Quizá esto refleje el rechazo de Miyazaki a la lucha de clases, pero también forma parte de su rechazo al nihilismo de todo tipo. También aquí, en el paisaje moderno, lo bello es bello.
La película más dialéctica de Ghibli, y la más sutilmente marxiana, es Recuerdos del ayer (1991), de Takahata. En ella, Taeko, una mujer cercana a la treintena insatisfecha con su vida en Tokio, viaja a un pueblo para ayudar en la cosecha. Un joven agricultor la conduce por el paisaje, con sus ríos, campos, pantanos y bosques, todo ello animado con un detalle exuberante y meticuloso. Ella lo contempla todo asombrada, expresando su admiración por la «naturaleza». Una película de Disney lo dejaría ahí, pero no Ghibli. El granjero, sonriente pero con cierto desdén, insiste en que todo lo que ella ve es fruto del trabajo humano. Parafraseando al marxista del sur de Gales Raymond Williams en El campo y la ciudad, le dice que «la gente de ciudad ve los árboles y los ríos y agradece la “naturaleza”». Pero que «cada pedacito tiene su historia, no solo los campos y los arrozales. El tatarabuelo de alguien lo plantó o lo podó».
Al final de la película, Taeko decide quedarse en el pueblo, precisamente porque su experiencia allí ha sido la del trabajo en comunidad más que la de mera espectadora y contemplativa. Los mundos imaginarios de Studio Ghibli son paisajes de producción y espacios de solidaridad, y aquí, en su película más realista, hay una pequeña imagen de una verdadera utopía.
Hayao Miyazaki, Toshio Suzuki e Isao Takahata (+). Imagen tomada de Ramen para dos