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jueves, 9 de abril de 2026

Lorenzo Vigas, director de cine venezolano: En "Desde allá", las mujeres no están pero sí que son importantes.

 

 .Imagen tomada de aquí.


Entrevista con Lorenzo Vigas, director de ‘Desde allá’


Posted on July 7, 2016


Galardonada con el León de Oro en Venecia, Italia, ‘Desde allá” explora la relación entre un señor profesional y un joven de la calle —dos hombres de clases diferentes cuya relación de amigos, padre e hijo y amantes deviene en un lazo eminentemente humano.  





Esta sólida ópera prima del director venezolano Lorenzo Vigas es un filme parco y muy masculino en el que la ciudad de Caracas figura como tercer protagonista. Escueta y distante, ‘Desde allá’ comunica tanto mediante la historia como a través de su estética gélida.




Dos días después de su exitosa presentación en el marco del Festival Internacional de Cine de San Francisco, charlamos con Lorenzo Vigas sobre sus inicios en el mundo del cine, su obsesión con el tema del padre ausente, su trabajo con los actores y su labor visual.


 .Imagen tomada de aquí.



Naciste en Mérida, Venezuela; estudiaste en Florida y en Nueva York; viviste en México… ¿Cómo nació tu pasión por el cine?


Soy hijo de un pintor que se llama Oswaldo Vigas, uno de los artistas más importantes de Latinoamérica. Estudié biología y el cine era mi hobby. Hacía películas caseras con mis amigos del bachillerato. Pero la biología era lo serio. Hice una carrera técnica de oceanógrafo en Venezuela, la licenciatura en Tampa, Florida, y cuando estaba en Boston haciendo una maestría en biología molecular, un día me levanté y me dí cuenta que necesitaba expresarme.


La ciencia no me iba a dejar expresarme y tenía una necesidad de expresión. Yo sabía que era algo visual. Entonces me fui a Nueva York donde hice dos talleres de cine en la universidad de NYU. No quise hacer la carrera, sino que solamente aprender las cosas prácticas. A partir de ahí empecé a escribir cortos. Me fui a Venezuela donde trabajé unos años haciendo infomerciales y documentales institucionales. Pero en realidad lo que quería era hacer una película. Ya había escrito un guión que contenía la idea para ‘Desde allá’.

Imagen tomada de aquí.


Y te fuiste a México donde conociste a Guillermo Arriaga, quien sería coguionista de tu debut cinematográfico.


Lo conocí en Venezuela, donde le comenté la idea y me dijo ‘me encanta tu película, quiero ayudarte a producirla’. Para mí fue una oportunidad de salir de Venezuela, donde no tenía de quién aprender. Me fui a México D.F. y trabajé unos años con Guillermo, y luego conocí a Michel Franco y Gabriel Ripstein que ahora son mis socios. La productora de ellos se llama Lucía Films. Y yo tengo mi propia productora que se llama Malandro Films. Y nos asociamos.




Has declarado que ‘Desde allá’ nació de tu interés por contar una historia sobre la figura del padre. En tu película hay dos padres, uno maltratador y otro ausente.


Sí, el padre de Armando y el de Elder; y luego Armando empieza a ser el padre de Elder. Es la figura del padre vista desde diferentes perspectivas. Estoy trabajando en una trilogía sobre el tema del padre ausente, un tema que me obsesiona. La primera parte es un cortometraje que hice hace tiempo, ‘Los elefantes nunca olvidan’, que está disponible en YouTube. Luego está ‘Desde allá’, y una película en la que estoy trabajando ahorita en el guión que se va a llamar ‘La caja’, el final de la trilogía.


Oswaldo Vigas. Foto de Darwin García


¿Tu padre estaba ausente cuando tú creciste?


Nunca. Siempre fue muy cercano. Yo tuve una relación muy emocional y próxima con él. Murió hace dos años. Éramos muy cercanos y muy amigos. No tiene que ver con eso, tiene que ver con el arquetipo. Por alguna razón conecté con el arquetipo. Quizá porque mi papá es muy famoso hice un contacto con ese arquetipo, pero no porque tuviera una experiencia de ese tipo con mi padre, sino todo lo contrario.


‘Desde allá’ es una película muy de hombres, con las mujeres en segundo plano…


Pero que al final son muy importantes. Fíjate que para mí la mamá de Armando es muy importante en la película, aunque sólo la vemos en fotografía, ya que la casa de Armando está llena de fotos de su mamá. Ahí es donde él le dice a Elder cuando están comiendo que su mamá lo enseñó a cocinar. Él siente ese confort en su casa justamente porque vive con su madre. Las mujeres no están pero sí que son importantes.




Excelentes actuaciones. ¿Cómo escogiste los actores y trabajaste con ellos?


El reto más grande fue encontrar al joven. Vi la foto de Luis Silva en una agencia de casting y quise conocerlo —fui a comer con él, fuimos al cine…, nos hicimos muy amigos. Enseguida me di cuenta que él iba a ser el protagonista porque es un chaval brillante, intuitivo, con una gran presencia. Tuvimos un año de relación antes de filmar. Fue riesgoso porque nunca le hice una prueba de casting, ya que pensé que no era necesario.


Y luego vino Alfredo Castro, para mí el actor más importante hoy en día de Latinoamérica. Cuando aceptó me quedé tranquilo. Necesitaba un actor sólido para poder hacer un juego con este otro actor que no era actor. Me gusta mucho hacer combinaciones de actores y no actores.



Durante la filmación, Luis nunca supo de qué trataba la película. Cada día recibía una líneas e iba descubriendo su personaje poco a poco. Quería que su personaje fuera muy crudo, sin que se hiciera una idea intelectual del personaje.


¿Entonces Luis nunca leyó la historia entera?

Nunca, la fue descubriendo poco a poco. Sabía que tenía que interpretar unas escenas muy fuertes, como una escena de sexo, pero sin saber de qué trataba la historia. En el mismo set aprendía sus líneas de diálogo y empezábamos a ensayar y filmar. Hicimos un taller de actuación durante cuatro meses con quienes harían de amigos de él en la película, que tampoco son actores, para que se conocieran, aprendieran a expresarse y se sintieran cómodos. Pero las escenas las ensayamos ya en el set filmando.




‘Desde allá’ también presenta un sopesado balance entre la forma y el contenido: comunica tanto visualmente como mediante la historia en sí. ¿Cómo fue tu labor con el director de fotografía?

Es una película donde las cosas que no se dicen son muy importantes, razón por la cual era muy importante que la forma tuviera sintonía. Hay muchas cosas que no se muestran, que ocurren fuera de cuadro o que ocurren fuera de foco, lo que estimula la imaginación del espectador. Estás obligado a estar activamente completando en tu cabeza. Es una película que te obliga a meterte, no te da opción.


Hoy en día las películas nos dicen exactamente qué sentir, qué pensar. No estás activo como espectador. A mí me parece importante estimular la imaginación del espectador. Mi película juega con la ambigüedad, porque la vida es ambigua: uno no está nunca seguro de sus sentimientos, no sabe si quiere a la mamá o si la odia, si quiere a la novia o el novio o si lo odia… Creo que es importante jugar con la ambigüedad en el cine porque así es la vida.


El trabajo con Sergio Armstrong, el director de fotografía, fue muy rico. Yo tenía unas ideas un poco extremas —dejar cosas fuera de foco, fuera de cuadro— y él entró en sintonía rápidamente, le gustaron mis ideas. Me llevé muy bien con él. Es un gran fotógrafo.


En la presentación en el Cine Roxie hablaste de cómo la filmación sucedió justo antes de unas manifestaciones masivas en Caracas y lo difícil que es hacer cine en Venezuela…

Sí, las manifestaciones estudiantiles que ocurrieron hace dos años. Terminamos de filmar justo antes de que sucedieron. Es muy difícil hacer cine en Venezuela pero al mismo tiempo es un reto. Es maravilloso poder estar en un lugar donde hay una complejidad social tan grande. En el caso de mi película va con la historia, por lo que Caracas se convirtió en un personaje más de la película.


Imagen tomada de aquí.


Premiada en Venecia, Miami, La Habana, Salónica y San Sebastián, presente en Toronto, aquí en San Francisco, y recién se va a estrenar en Francia con el título de ‘Los amantes de Caracas’… ¡como que le está yendo bien a tu película!


Sí, se vendió muy bien en todo el mundo. Ayer me decían que se está convirtiendo en una película de culto aquí en EEUU. Entonces como que sí, aunque uno nunca sabe qué va a pasar. La película una vez terminada adquiere su propia vida, como me decía un amigo. Claro yo estoy haciendo todo el mejor esfuerzo en acompañarla, por eso estoy viajando a todo el mundo ahorita. Pero luego la película es la que poco a poco sigue su camino.






https://cinemaerrante.wordpress.com/2016/07/07/entrevista-con-lorenzo-vigas-director-de-desde-alla/




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miércoles, 11 de febrero de 2026

Oswaldo Trejo a Alberto Jiménez Ure: Mis obras, una vez que salen de las imprentas, evito leerlas. Hacerlo es narcisismo









Estimados liponautas


Hoy compartimos con ustedes esta entrevista que conseguimos hurgando en la web de Oswaldo Trejo, un escritor que posee poco material en la red. Ahora podrán leerla directamente sin descar ningún pdf. En la medida de nuestras posibilidades compartiremos más material de Trejo en este blog, incluyendo alguna  entrevista inédita de este escritor en la red de redes.


Esperamos que disfruten de la entrada.


Atentamente


La Gerencia


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ENTREVISTA CON EL ESCRITOR OSWALDO TREJO 


«Soy incapaz de entregar volúmenes de 500 páginas, cada uno sobre lo Humano y Divino»


Por Alberto JIMÉNEZ URE

(En El Universal, Caracas, el 26-02-1989)





Aun cuando Oswaldo Trejo insinuó, durante nuestra conversación, que ya en También los hombres son ciudades (novela, 1962) su escritura delataba su futuro experimentalismo, hoy explícito en Texto de un texto con teresas (novela, 1975), atrevo sostener que pasó –sin previo anuncio- de un territorio signado por la linealidad o formulación clásica al goce ilimitado de la impenetrabilidad. Digo [im] penetrabilidad para querellarme con quienes sólo reconocen la literatura reglamentaria, convencional. Oportunamente, Barthes, Paz, Wilson y otros críticos notables defendieron la libertad o desparpajo de los hacedores frente a lectores anónimos o espectadores de esa ceremonia privada y sagrada llamada creación.

Quien [como Trejo] auténticamente escribe libre de bogas, exigencias empresariales-grupales culmina en un triunfo solitario: lograr mantener la necesaria separación entre autor y lectores.

Todo cuanto expuse amenaza con ofuscarme mientras esperaba, impaciente, platicar con mi amigo. Había llegado a Mérida para recibir una «distinción» por parte del «Vicerrector Académico» de la Universidad de Los Andes. Junto al abogado-escritor José Esteban Mantilla M. y Jesús Serra Pérez, gran poeta, crítico y Director del Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Picón Febres, recibí al «Premio Nacional de Literatura» [1988] y autor de Escuchando al Idiota.

Lo acompañamos al hotel. Luego de los fastidiosos y obligatorios registros de identificación, fuimos con él hacia la Televisora Andina de Mérida [TAM] Francisco Rivera, Elvira Macht de Vera y yo. Los mencionados y respetables ensayistas venezolanos fueron invitados por la ULA para disertar sobre el trabajo intelectual del homenajeado. 

-¿Cuánto tiempo tenías sin venir a Mérida? –lo interrogué más tarde, en un apartado cafetín.

-7 años –rápido, me respondió.

-¿Cómo te sientes aquí?

-Bueno, Alberto, siempre que vengo a Mérida me sorprende encontrarla en ese proceso de crecimiento que inició luego de mi partida  [a comienzos del Año 1940] Mi ausencia ha sido larga, pero, he permanecido atento a lo que sucede en el Estado Mérida: mediante las informaciones periodísticas y comentarios que recibo de familiares o amigos […] Me hubiera gustado vivir largo tiempo aquí, tal vez sea todavía posible.

-El año pasado, Oswaldo, vino Juan Liscano a Mérida y me comunicó su deseo de quedarse en nuestra ciudad durante largos períodos. Las montañas cautivan a todos los hacedores. ¿Por qué no aprovechas y retomas tu tierra natal por residencia?

-Tendría que esperar concluir una serie de compromisos que me obligan permanecer en Caracas […] También necesito terminar algunos trabajos literarios, antes de acometer mi probable reinserción a Mérida. Empezaría por crearme un mundo de relaciones para el nuevo acostumbramiento: me agradaría empezar con breves y frecuentes viajes.

-Hablemos del homenaje institucional que la Universidad de Los Andes, merecidamente, te ha preparado […]

-Mira, Alberto: jamás pasó por mi mente que pudiera ser honrado con el «Premio Nacional de Literatura», ello por cuanto nunca, en mi carrera literaria, he participado en concursos. No espero premios o recompensas. Cuando me informaron sobre el asunto, fui el primer sorprendido. Mucho menos imaginé que una muy prestigiosa institución como la Universidad de Los Andes, tan antigua, que hizo Mérida la ciudad de los doctores y letrados, me invitase para agasajarme.  Ella comparte conmigo el premio que es de mi Estado. Me conmueve, verdaderamente. Estoy agradecido.

Imagen tomada de aquí


Hicimos una pausa para refrigerios. José Esteban, el abogado antes mencionado, observaba, con mucha curiosidad, a Trejo. Sospeché que intentaba formularle alguna pregunta. Pero, se mantuvo inexplicablemente en silencio y el novelista miraba a los transeúntes.

-A propósito de tu obra, Oswaldo, advierto tu cambio [casi abrupto] de estilo –discerní para romper el mutismo-. De narrador clásico, lineal, proclive contar anécdotas, palpable en También los hombres son ciudades, culminas en lo que ciertos críticos califican «textualismo» o «escritura experimental». Acaso, ¿te cansaste de los lectores comunes para cautivar, mediante desenfados, algo inimaginable y recóndito?

-Comenzaré por aclararte lo referente al cansancio que le pueda producir a un escritor tener lectores comunes o no –frunció su entrecejo-. En mi extenso ejercicio escritural, de casi 40 años, jamás me planteé fórmulas para vincularme con lectores. Si era o no conveniente tenerlos, pocos o muchos. Redacto sin preocuparme por el destino de mi trabajo. Creo en aquella frase, tal vez muy egoísta: «Primero yo, después yo y siempre yo». En mi opinión, lo importante es el enfrentamiento con el acto de escribir: no se le puede pedir ayuda a supuestos lectores. Una vez que concluyo un texto, cuya justificación está en el hecho mismo de haberlo realizado, no contabilizo un «debe» y «haber» sobre lectores a quienes les haya interesado.

-Al respecto, Oswaldo, quiero decirte algo  […]

-De acuerdo, pero, necesito responder, con mayor amplitud, tu pregunta relacionada con la escritura directa, lineal, de anécdota abierta o cerrada, que aludes. Entre mis obras, También los hombres son ciudades es la que tiene, efectivamente, más lectores. La mayoría me habla de esa novela y del cuento Aspacia tenía nombre de corneta, mientras desconoce y le cansa Texto de un texto con teresas y otros afines que he publicado. El primero que escribí fue Escuchando al Idiota, que aparece en mi libro de cuentos titulado Los cuatro pies (1948) Diría que fue la levadura de todos mis relatos hasta la actualidad. También los hombres son ciudades fue un paréntesis para sacarme visiones de infante. 

-En los últimos tiempos, Trejo, la mayoría de los prosistas venezolanos ha claudicado ante las exigencias de las editoriales que evitan riesgos. Sólo publican cuanto pueden vender fácilmente. Los libros de relatos, novelas y ensayos de naturaleza histórica que deben ser poco profundos: en exceso periodísticos, cuyos temas seduzcan. ¿Qué opinas?

-Nunca he experimentado una situación como esa, Alberto, que rechazaría. Hasta el momento, ninguna editorial me ha solicitado un libro: ni extenso o breve, lo cual se debe a que tienen la certeza que no podría satisfacerlos con una obra para el consumo masivo. Eso me alegra. No estoy apto para desarrollar temáticas preestablecidas, con grandes ficheros a mano. Soy incapaz de entregar volúmenes de 500 páginas, cada uno sobre lo Humano y Divino […]

«Escribo a causa de esa imposibilidad –expuso para terminar la entrevista-. No de corrido, sino deletreando. Así igual leo los textos de colegas. Mis obras, una vez que salen de las imprentas, evito leerlas. Hacerlo es narcisismo» 





https://www.researchgate.net/publication/330292971_ENTREVISTA_CON_EL_ESCRITOR_OSWALDO_TREJO_EL_UNIVERSAL_CARACAS_1989



Enlaces relacionados:


Oswaldo Trejo a Alberto Jiménez Ure: Mis obras, una vez que salen de las imprentas, evito leerlas. Hacerlo es narcisismo



Oswaldo Trejo en el Salón de relegados (XI)








viernes, 20 de enero de 2023

Tulio Febres Cordero: Un viajero del mundo que nunca salió de Mérida

 




Un viajero del mundo que nunca salió de su tierra 


A propósito del natalicio de  Tulio Febres Cordero (MéridaVenezuela31 de mayo de 1860-Ibidem3 de junio de 1938)


Por Nelson Espinoza


 

Aunque resulte osada la afirmación, es posible que don Tulio Febres Cordero, el prohombre merideño, se haya convertido para muchos en una simple referencia de ubicación geográfica. “Por la Don Tulio, a la altura de la Facultad de Medicina” o “bajando por la 2, ahí frente al Tulio Febres”, son algunas de las frases que suenan diariamente, ¿pero saben todos los merideños quién fue Tulio Febres Cordero?

Recuerdo que en mi primer día de trabajo como periodista, estando a cargo de la sección cultural del Diario de Los Andes, tuve la oportunidad de conocer a Belis Araque, directora de la Biblioteca Febres Cordero. En aquel entonces ella me sugirió la publicación de una sección semanal titulada “Las Cosas de Don Tulio”, en donde se presentarían escritos de este ilustre merideño sobre temas tan variados como la realidad política venezolana en su época, el noviazgo o incluso el dolor de muela.

Semana tras semana comprobé que conocer a don Tulio y su trabajo es entrar en contacto directo con la historia, y desde entonces siempre ha sido una grata experiencia encontrar a alguien que me enseñe un poco más sobre el único Rector Honorario que ha tenido la Universidad de Los Andes (ULA) en sus dos siglos de historia.


Luigi López es profesor de la Facultad de Humanidades y Educación de la ULA. Él fue el encargado de rescatar del olvido un libro escrito por don Tulio en 1924, en donde describe las costumbres y características de la ciudad de Mérida por el año de 1873 y las dos décadas siguientes. Esta experiencia le permitió a López descubrir sorprendentes legados y características de Tulio Febres Cordero, las cuales comparte hoy con todos nosotros por celebrarse el próximo lunes 150 años de su natalicio. Con sus palabras cerramos esta nota y conmemoramos el importante legado intelectual de Tulio Febres Cordero en la cultura venezolana.  

 


“Los merideños contamos con la suerte de tener un prohombre como don Tulio, quien dedicó su vida, tal vez con la intención de ser leído a futuro y no en su presente, a plasmar toda esa memoria para las futuras generaciones del país, pero especialmente las de Mérida.

Don Tulio fue un gran coleccionista, un apasionado de las cosas antiguas, su biblioteca personal, que no es la donada a la hoy llamada Febres Cordero, contenía documentos, firmas y cosas muy importantes sobre la ciudad y muchas cosas que le traían de regalo, porque la gente sabía que era un gran coleccionista de la memoria histórica. Tenía firmas y documentos que iban desde la época de la conquista hasta de la independencia. 



Sin embargo, en su casa había muchas cosas que no fueron donadas pero que hace unos 5 años salieron a la luz pública, y aunque algunas lamentablemente fueron robadas de esa biblioteca que estaba cerrada, acá en el centro de la ciudad, ahí se encontraban tal vez algunas de las cosas más importantes que él dejó. Yo por lo menos logré rescatar un tratado sobre magia manuscrito de 1793, en donde por ejemplo explican cómo ver las estrellas en el día, tal vez locuras que habría que ponerse a experimentarlas un poco para ver que tenían de cierto. Él amaba mucho ese libro, es un libro muy pequeñito hecho por un monje en Barinas. 


 

Pero yo creo que él no alcanzó a comprender lo que estaba haciendo por la ciudad a futuro. Fue un hombre que en su época, sin moverse de Mérida, tuvo contacto con el mundo, se carteaba con todo el mundo, por ejemplo su periódico El Lápiz llegaba a Europa y Latinoamérica y a su vez a él le llegaba del extranjero una gran colección de periódicos de intercambio, los cuales hoy reposan en la biblioteca Febres Cordero. De hecho, el viaje más largo de Don Tulio fue recorrer parte del interior del estado Mérida, nunca salió del estado. 

Es tan grande el legado que puedes descubrir trabajos de don Tulio por ejemplo en España. Yo particularmente conseguí uno en la Universidad de Sevilla, una memoria de grado sobre él y Don Gonzalo Picón Febres. Ahora bien, teniendo en cuenta todo esto, resulta lamentable que don Tulio sea una referencia vial para muchos merideños. Yo creo que el gobierno estatal podría hacer una edición masiva de alguna obra de Don Tulio, para que llegue a las escuelas y los niños conozcan más sobre él”.




Tomado de El Club de la serpiente.



martes, 26 de junio de 2018

Constantin Costa-Gavras: Me gustó la película venezolana De cómo Anita Camacho quiso levantarse a Marino Méndez




Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar una material inédito en la red, una entrevista que el escritor venezolano Gabriel Jiménez Emán le realizo al cineasta Constantin Costa-Gavras en 1986 el Festival de Cine de Mérida. El material tiene un  bache que es la carencia de material gráfico de la época.

Disfruten de la entrada.


Richard Montenegro.

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Una entrevista.

1986

Conversación con Constantin Costa-Gavras

Si alguna presencia resultó estimulante en Venezuela en 1986 fue la del cineasta greco-francés Costa-Gavras, invitado por el IV Festival de Cine Nacional realizado en Mérida, ciudad que ha intentado ser sede permanente de un evento donde se proyecten, se discuten y reconocen las mejores películas surgidas en el país en un período de dos años. El Departamento de Cine de la Universidad de los Andes, con el apoyo de varias instituciones, empresas y fundaciones, ha logrado llevar a cabo cuatro ediciones del Festival, en medio de una atmósfera general más bien negativa y penetrada de tiranteces de toda índole.

Cineasta dotado de una gran sencillez, alejado de todo vedetismo y de cualquiera de esas poses que ostentan tantos de los genios nacientes de nuestro cine, Gavras es por lo contrario un hombre diáfano, un auténtico artista que hizo despliegue de humanidad en conversaciones y foros informales. En una mañana que cayó resplandeciente sobre el Hotel La Pedregoza fui a encontrarlo, en medio de un laberinto de mesas repletas de tazas y viandas donde destacaban los sempiternos huevos con jamón y en donde el realizador de La Confesión se esmeraba, antes que en desayunar, en recibir algunos de esos preciosos rayos de sol tropical tan añorados en los inviernos europeos.

El cassette que retuvo su voz en mi grabador permaneció extraviado por varios meses en mi propia casa. Y no le encontré sino hasta ahora, por suerte. Publicar la "entrevista obligada con Gavras" en pleno auge del festival (un evento que por demás se merece nuestra mejor solidaridad) pudo haber constituido un acto de ligereza que pudiera ser reprobable por la actualidad periodística, concepto un tanto fuera de mis dominios. Escucho el cassette después de varios meses: el azar se disfraza ahora de destino y decide buscar un lugar en el tiempo y su espacio; Grecia, Francia o Venezuela intentaban atrapar de nuevo la voz de Costa-Gavras.

Gabriel Jiménez Emán.-





La denominación de "cine político", ¿le parece actualmente vigente o importante?

Costa-Gavras.-

Sí, pero sería más justo decir que todo cine es político, como los son los libros, el arte o la cultura. No en el sentido político de "partidario", v pertenecer o votar por éste o aquel partido, no. Sino en el sentido de la vida, de la ciudad, del cómo se enfrentan los problemas, cómo se expli¬can, cómo existen en cada obra, y cada obra tiene una filosofía -una poesía si usted quiere- de su autor o sus autores. Entonces lo que se llama hoy y desde hace algunos años "cine político" quizá obedezca a que ha habido una dirección que no había sido tomada antes, pues este cine ha hablado de problemas que no se habían abordado o no se ha¬bían profundizado, pues parecían problemas de oposición al pensamiento general. Para dar a usted un ejemplo, antes en general un policía "malo" era un caso particular; policías buenos" vinieron des¬pués para dar la impresión de que cierta parte de la sociedad era "mala", y de que hay siempre los buenos que triunfan.

Una posición maniqueísta de la sociedad y de los hechos.   
       
Exacto. En un sentido político se ha visto que no, que es lo contrario. 
     
Esto podría entroncar en algo con la posición de algunos escritores latinoamericanos que creen en la calidad estética de las obras, donde también va implícito el fenómeno político.

Claro, el fenómeno político en estas obras existe en un segundo plano, que finalmente vendrá a ser la parte más importante de la obra.

Como sucede en algunas tendencias del cine latinoamericano...  
         
E1 cine latinoamericano probablemente más que los otros cines del mundo está involucrado en la realidad de los países de un continente, y esto porque Latinoamérica está más cerca de la cultura europea; además, es uno de los continentes más oprimidos... Todas estas cosas hacen que el cine, finalmente reflejo de una sociedad, entre a examinar una problemática más fuerte, más cotidiana, de la realidad.

E1 año pasado se realizó en Caracas una retrospectiva del cine francés donde tuvimos oportunidad de ver una cantidad de interesantes producciones que ni siquiera soñábamos ver en nuestra cartelera, invadida por la industria de los Estados Unidos. Hay un cerco sensible al mejor cine europeo. ¿Es posible que exista un intercambio más eficiente con las cinematecas europeas, en este caso con la francesa, que usted dirige?

Sí, nosotros estamos muy conscientes de eso, y durante el viaje he visto cómo esto es una realidad terrible para el cine europeo. Claro, a través de las cinematecas se puede hacer, pero se limita la posibilidad de este cine para otra gente. No basta que cuatrocientas personas vean una película francesa, pues muchos más pueden verla; no sólo por razones económicas, sino también por razones de intercambio cultural. Por otra parte yo pienso que las películas venezolanas también deben venir a París; por eso es que este año hemos realizado en la cinemateca un ciclo retrospectivo de películas venezolanas, y vamos a repetir cada dos años este tipo de manifestaciones. Es necesario que cualquier mecanismo se logre, pues las películas deben ser vistas por un público mayor.

¿Logró tener una visión aproximativa del cine venezolano?     

Sí, tengo una visión de vuestro cine, como usted dice aproxima tiva, porque no se puede decir que con quince o veinte películas se de una visión completa. Pero si tengo una visión de las direcciones que el cine venezolano ha tomado en los últimos años, que son muy interesantes. Por otro lado, la presencia del cine francés es un problema enorme; hay que hablar con los profesionales en París, hay que encontrar soluciones, porque si no es tremendo estar sufriendo esta unilateralidad.



De las películas venezolanas que usted tuvo oportunidad de ver, ¿hubo alguna que tuviera ese tinte político en el sentido que usted primeramente definió, alguna expresión lograda?

Bueno, no me voy a volver crítico de las películas de los colegas venezolanos, pero dos películas me han dejado buena impresión, por el juego de los actores, por la manera de abordar los problemas: Pequeña Revancha y De cómo Anita Camacho... Las otras películas también me han dejado una buena impresión, me parece que el cine venezolano tiene enormes posibilidades y hay que explotarlas; hay gente muy joven que quiere hacer cosas y otros que ya lo han hecho. Por ejemplo, he visto muchos documentales que describen la vida cotidiana, la vida del país, gentes que hablan directamente de la realidad. Son cineastas del futuro, sin duda.



¿Y su visión general del Festival de Mérida?     
  
Mi visión general es que es un festival importante porque da posibilidad a los directores y al público universitario de ver las películas y de hacer una comparación de sus obras. Es un momento propicio para que los cineastas puedan hablar entre ellos, de la temática que utilizan, etc. También hay la oportunidad de revisar el aspecto comercial del cine, pues hay gente que viene a comprar las películas. Me parece importante que el Festival de Mérida siga. Ese trabajo que hacen los orientadores aquí es muy bueno. Ayer le decía yo a Tarik Souki que no es un festival donde uno se aburre, aparte de las películas; hay una relación cotidiana con la gente, muy amistosa, muy cercana, sin estarismo, como digo yo.



A1 estilo Hollywood...

Sí, pero hay otros festivales que yo conozco muy bien donde hay también mucho starismo..
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Hablemos ahora un poco de Costa Gavras. Recordamos sus películas en colaboración con Semprún, el autor de El largo viaje. Ustedes escribieron aquella película, Z, que a todos nos conmocionó. De sus trabajos en colaboración con Semprún, ¿cuál recuerda con mayor agrado?

Bueno, Jorge y yo tuvimos varias experiencias, y cada una de esas experiencias era totalmente distinta: había Z, había La Confesión, había Sección Especial. Pero a mí lo que me impresiona es el profundo apartamiento de Jorge, su conocimiento de la ciudad, de la política, de la filosofía, de los temas. Porque Jorge es verdaderamente un gran escritor; quizá toma mucho tiempo para escribir sus libros, pero los libros de Jorge son profundos, son como un enorme mar de donde uno no quiere salir.

¿Tiene algún nuevo proyecto con Semprún ahora?   
    
Sí, sí, pienso que él va a empezar a escribir algo, vamos a ver.

Prefiere no anticipar nada.

Sí, es muy temprano, y de los proyectos es mejor hablar cuando ya están hechos.

Quizá su película Reflejos de mujer fue la que más impactó a los espectadores en Mérida, una película intimista si se quiere, un tema distinto, donde se ve otra faceta de su trabajo. ¿Esa idea de dónde vino?

Sí, "Claire de lune" es en francés una expresión muy poética, cuando es de noche y casi no se ve nada. La idea vino de cierta problemática del hombre de cuarenta años -la edad que yo tenía cuando hice la película- una problemática que empieza en esta parte de la vida, la relación del hombre con las mujeres, con la muerte, una nueva dirección de la existencia que empieza. Generalmente, la gente me ha catalogado, diciendo Gavras hace este tipo de películas, etc. Pero yo nunca me he catalogado como cineasta. Sólo intento mostrar temas que me preocupan, con éxito o sin éxito, ese es otro problema.



Y de su primera película ¿qué nos puede decir?

Mi primera película fue un "thriller", Compartiment tueurs, que en los trenes de Francia es un compartimento para fumadores, que se llama "compartiment fumeurs", y se cambió el título para hacer el comparti¬mento de gentes que asesinan, el compartimento de asesinos. Fue un largometraje con muchos actores: Ivés Montand, Simone Signoret, Jean Louis Trintignant, Michel Piccoli y muchos otros.



¿Qué edad tenía usted entonces?

Tenía treinta años (risas).

Más o menos la edad de los actores.

Claro.

Bueno, pasando a otro tema, se podría decir que los cineastas latinoamericanos lo han sentido a usted muy cercano.

Yo también me siento cerca. Pienso que ahí puede jugar un papel el país donde yo nací, Grecia, y los países latinoamericanos. En Francia me dicen Tú eres tercermundista", y yo les digo: "Yo no soy tercermundista, sólo soy del tercer mundo". Y probablemente esta es la parte que está más cerca de los latinoamericanos.

¿Usted nació en Atenas, no?

Sí, en Atenas.

Y ese nutriente, esa raíz griega en Costa Gavras, ¿cómo se expresará en el cine? Quizá nunca se sepa.

Sí, no lo sé, y no quiero saberlo.

Yo viajé hace poco por Grecia y vi que en el paisaje hay muchos rasgos geográficos parecidos a los de Venezuela, no tanto aquí en los Andes, sino en las partes áridas.

Si, es cierto, como también en algunos países del Cono Sur que conozco bastante bien, son muy parecidos a la Grecia. Pero además de eso, es la manera de vivir la gente, el amor para la vida, para la comida, para la música. A mí la música latinoamericana me encanta, tengo cientos de discos de ella.

Bueno, creo que ya le he hecho suficientes preguntas. Gracias por este diálogo informal entre tantas tazas de desayuno y directores y actores que van y vienen. Si hubiera alguna recomendación que usted quiera dejarle a los nuevos cineastas del país...

No me gusta dar consejos, pero pienso que si alguna cosa hay qué hacer, es el cine con pasión, hacer películas de las cuales no se pueda... cómo se dice... (En ese momento Gavras se incorpora y pregunta a su amigo el cineasta Atahualpa Lichy cómo se dice en español "avoir honte" y éste le dice desde su mesa que significa "tener pena o vergüenza")- Pues, entonces se trata de hacer películas de las cuales uno nunca tenga vergüenza un día. Esto es lo que he querido hacer siempre.

¿Qué tiempo dura usted haciendo una película?

Nunca menos de un año o año y medio entre escribirla y después la preparación, la filmación, compaginación y salida.

Y en esto anda usted ahora con Semprún.

Sí, un proyecto que tenemos con los norteamericanos.

Bueno, esperamos que todo salga bien. Suerte para Costa Gavras.




Tomado del libro

Espectros del CINE de Gabriel Jiménez  Emán. Fundación Cinemateca Nacional. 1999.


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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Pohttp://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films NeutrónAlfa Eridiani, Valinor, miNaturaTiempos OscurosGibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.