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sábado, 18 de febrero de 2023

2023, Año de la liebre en el calendario chino: Dichos y poemas



Imagen tomada de Río Negro.



Año de la liebre: dichos y poemas


domingo 22 de enero de 2023

 

Introducción, selección, traducción del chino clásico y notas: Wilfredo Carrizales

 

 

Introducción

Liebre (Lepus sinensis)

 

El 22 de enero comienza el año de la liebre (Lepus sinensis) y se prolongará hasta el 9 de febrero de 2024. De acuerdo con la cronología mítica de China este año sería el 4721. Desde la época de la dinastía Zhou (aproximadamente desde el siglo XI hasta el año 256 a. C.) se han designado los años según un ciclo formado por sesenta combinaciones binarias (pares con pares y nones con nones) de los diez Troncos Celestes (Tian Gan) con las doce RamasTerrestres (Di Zhi). El primer año de cada ciclo se nombra con los dos primeros caracteres de ambas series Jia Zi y el año sexagésimo que concluye el ciclo sexagesimal, con el binomio Gui Hai.

 

Alicia sigue al conejo blanco. 1958.

La invención del ciclo sexagesimal se atribuye al mítico Emperador Amarillo (Huang Di), considerado el padre de la cultura china, habiéndose fijado el primer año del primer ciclo en el año 2697 a. C. El ciclo continúa usándose para los años del Año Lunar (Yin Li) o Calendario Agrícola(Nong Li) que regula la celebración de las festividades populares y las faenas del campo. El primer mes del año lunar empieza siempre más tarde que el año solar. Cada año del calendario lunar se designa con el nombre del animal correspondiente en las doce Ramas Terrestres. Así, al año 2023 le corresponde la liebre (tu), regida por el elemento agua.


Imagen tomada de AliExpress

La liebre simboliza longevidad, paz y prosperidad y se suele creer que será un año de esperanza. El Año de la Liebre Tu Nian) será el año Gui Mao. La liebre es el cuarto de los animales en el zodíaco chino concertado en las doce Ramas Terrestres. También la liebre es un símbolo de la gracia, los buenos modales, el consejo sano, la bondad, la sensibilidad, la fertilidad y la abundancia; símbolo de lo femenino, de la luna, de los nuevos comienzos y cambios. Las liebres son capaces de moverse rápidamente por terrenos difíciles y de escapar fácilmente de los depredadores. En la antigua mitología china se refiere que había una liebre en la luna mezclando en un mortero la droga de la inmortalidad. Se afirmaba que por haber ofendido ella al dios Tai Sui (el planeta Júpiter) había sido condenada a ese trabajo para toda la eternidad.


Imagen tomada de Clarín.


Dichos o frases hechas de cuatro caracteres (cheng yu)

 

No son muy abundantes los chengyu que tengan como tema las liebres, pero los pocos que existen recogen muy bien las características de ese mamífero lagomorfo silvestre.

 

Tu si hu luo: al saltar la liebre, el halcón se lanza (sobre ella): rapidez de movimientos; caligrafía rápida y segura. La expresión proviene de la dinastía Song (960-1279). El poeta Su Shi (1036-1101) usó por primera vez la frase en uno de sus escritos para referirse al modo veloz y vertical de usar el pincel al escribir. En la dinastía Ming (1368-1644), Yuan Zhongdao (1570-1627) en sus Disertaciones dice: “Si se quiere que se vea lo que se lleva en el pecho… el pincel no puede estar ocioso y al esgrimirlo hay que hacerlo como al saltar la liebre, el halcón se lanza sobre ella…”. En la dinastía Qing (1644-1911), Ji Yun (1724-1805) en sus Lecturas de notas menudas en la Casa de Paja dice: “Los asuntos de ahora son como la liebre al saltar; el halcón se lanza sobre ella…”.

Tu si gou peng: muerta la liebre, cuecen al perro: desembarazarse de uno después de haberse aprovechado de sus servicios; los ayudantes de confianza son eliminados cuando se han vuelto innecesarios. La expresión proviene de la dinastía Han del oeste (206 a. C.-24 d. C.). Sima Qian (145-86 a. C.) en sus Registros históricos. Familia de Gou Jian, rey de Yue1, dice: “Al volar los pájaros, se guardan los buenos arcos; muerta la astuta liebre, se cocina al perro de caza”.

Tu si hu bei: muerta la liebre, el zorro llora: compadecerse por sus semejantes. Expresión proveniente de la Colección de literatura popular narrativa de Dunhuang. La golondrina2, de la dinastía Tang (618-907). Se refiere allí lo siguiente: “Afligida al escuchar que el zorro murió, la liebre se puso triste; cuando los seres sufren daño, sus similares lo sienten”.

 

Jiao tu san ku: la liebre astuta (tiene) tres madrigueras: el hombre taimado tiene varias escapatorias; una persona ladina tiene más de un escondite. Dicho proveniente de Estrategias de los Estados combatientes. Estrategias del Estado de Qi de Liu Xiang (77-6 a. C.), dinastía Han del oeste. “Feng Xuan dijo: ‘la liebre astuta tiene tres madrigueras; sólo se logrará la liebre si se le mata. Hoy el Señor tiene una madriguera, pero no tiene una almohada alta para tenderse. Le solicito al Señor cavar la segunda madriguera’”.

Jian tu fang ying: al ver la liebre, soltar el halcón: al mirar una oportunidad a tiempo, ponerse en acción y obtener beneficio. Dicho proveniente de la obra titulada Continuación de las anotaciones bajo la lámpara, escrita durante la dinastía Song. “…Al ver la liebre, soltar el halcón; al toparse con un venado, flecharlo”.

Jian tu gu quan: al ver la liebre, volver la cabeza para mirar al perro: ante una situación apremiante pensar a tiempo una medida para resolverla. Expresión proveniente de Estrategias de los Estados combatientes. Estrategias del Estado de Chu de Liu Xiang: “Al ver la liebre, volver la cabeza para mirar al perro, si no será tarde”.

Tu zou wu fei: la liebre avanza, el cuervo vuela. En la antigüedad se decía que en la luna había una liebre de jade y en el sol un cuervo de oro. El sentido del dicho es que el tiempo pasa. La expresión procede del poema “Temprano en un día de otoño” del poeta Wei Zhuang (c. 836-910) de la dinastía Tang. “El sentimiento del viajero es como el fuego; / la liebre avanza, el cuervo vuela y no se siente de larga duración”.

 

Imagen tomada de Radios Regionales

 Dos canciones del Libro de los cánticos (Shi Jing)

 

El Libro de los Cánticos (siglo XI a. C.-siglo VI a. C.), primero conocido como Canciones antes de la dinastía Qin (221-206 a. C.) o Trescientas canciones. Después de la dinastía Han (206 a. C.-220 d. C.) se le denominó Libro clásico de las canciones. Es la más temprana colección de poesía y se le atribuye su recopilación a Confucio. Se le considera uno de los cinco libros canónicos de la escuela confuciana. Contiene trescientos cinco cánticos con temas amorosos, religiosos, de referencias políticas, populares y mitológicas. Confucio lo expurgó y eliminó los cánticos con más evidente contenido salaz. El libro está dividido en tres secciones: Feng (Aires o baladas), Ya (Himnos dinásticos) y Song (Elogios). Las dos canciones aquí traducidas provienen de la sección Feng.

 

Red para cazar liebres (Tu Ju)

En esta canción se alaba el talento de los guerreros que pueden proteger al Estado y se convierten en nobles de confianza. La canción está estructurada en tres partes con un total de doce versos rimados, de cuatro caracteres cada uno.

 

Cuidadosamente se tejen las redes para cazar liebres;

tac tac se fijan las estacas.

Poderosos y robustos guerreros;

los nobles protegen la ciudad.

 

Cuidadosamente se tejen las redes para cazar liebres;

se instalan en medio de los caminos.

Poderosos y robustos guerreros;

buenos acompañantes de los nobles.

 

Cuidadosamente se tejen las redes para cazar liebres;

se instalan en medio de los bosques.

Poderosos y robustos guerreros;

los nobles son hombres de confianza.

 

Liebre relajada (Tu Yuan)

Uno que no logró la nobleza gime de tristeza. El destino es muy amargo. Estar aburrido sin nada qué hacer da origen a pensamientos de hastío del mundo. Antes se otorgaban títulos nobiliarios, desde el pasado hasta ahora. Él repetidas veces canta, dolorosamente afligido. La canción está estructurada en tres partes con veintiún versos rimados, casi todos de cuatro caracteres, excepto tres de tres caracteres.

 

La liebre no se inquieta;

el faisán cae en la red.

Cuando mis padres me engendraron,

no había guerra ni trabajo forzado.

Después que nací,

me encontré con innumerables dificultades.

¡Deseaba dormir y no podía!

 

La liebre no se inquieta;

el faisán cae en la malla.

Cuando mis padres me engendraron,

no había desgracias ni desastres.

Después que nací,

me encontré con innumerables inquietudes.

¡Deseaba dormir y no podía!

 

La liebre no se inquieta;

el faisán cae en la albanega.

Cuando mis padres me engendraron,

no había servidumbre penal.

Después que nací,

me encontré con innumerables desdichas.

¡Deseaba dormir y no podía!

 

Imagen superior: Izquierda: Cráneo de una liebre del desierto (Lepus capensis) de la comunidad agrícola neolítica china en Yangjiesha, que se utilizó en el estudio (S. Hu / Antiquity Publications Ltd). Arriba a la derecha: Jade tallado de un conejo de una tumba de la dinastía Zhou occidental (1046–771 a. C.) en la provincia de Shaanxi. (P. Sheng / Antiquity Publications Ltd). Parte inferior derecha: adorno de bronce para un carro con forma de conejo recuperado de Yulin. (P. Sheng / Antiquity Publications Ltd)
Imagen tomada de Ancient Origins

A modo de conclusión: el registro 104 de Anotaciones en busca de los dioses

 

 

Anotaciones en busca de los dioses es una obra de Gan Bao, literato que nació durante el período Taikang de la dinastía Jin del oeste (280-289) y murió durante el período Yonghe de la dinastía Jin del este (345-356). Su obra contiene asuntos sobrenaturales, historias de fantasmas y sucesos extraños narrados con brevedad. El registro 104 consta de dieciocho caracteres y es el único que menciona a la liebre.

 

 

En el tiempo del rey Zhou3  de Shang a una gran tortuga le nació pelo, a una liebre le crecieron cuernos. Esto era símbolo de que se produciría una guerra.

 

 

Notas

1. Gou Jian (496-465 a. C.). En el año 473 se apoderó del Estado de Wu, reino que ocupaba el valle del bajo Yang-zi.

2. Cuevas de Dunhuang, en la noroccidental provincia de Gansu, que datan del año 366 d. C. y que contienen esculturas y pinturas murales con historias budistas.

3. Último soberano (¿1154?-¿1122?) de la dinastía Shang (c. comienzos del siglo XVII-siglo XI a. C.), famoso por su crueldad. Fue derribado por el fundador de la dinastía Zhou (siglo XI-256 a. C.).

 

Tomado de Letralia.

 


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Escritor y sinólogo venezolano (Cagua, Aragua, 1951). Reside actualmente en Peking, China, donde estudió chino moderno y clásico, así como historia de la cultura china en la Universidad de Peking (1977-1982). De septiembre de 2001 a septiembre de 2008 fue agregado cultural de la Embajada de Venezuela en China. Textos suyos han aparecido en diversos medios de comunicación de Venezuela y China, entre otros países. También ha publicado los poemarios Ideogramas (Maracay, Venezuela, 1992) y Mudanzas, el hábito (Pekín, China, 2003), el libro de cuentos Calma final (Maracay, 1995), los libros de prosa poética Textos de las estaciones (Editorial Letralia, 2003; edición bilingüe español-chino con fotografías, Editorial La Lagartija Erudita; Peking, 2006), Postales (Corporación Cultural Beijing Xingsuo, Pekín, 2004), La casa que me habita (edición ilustrada; Editorial La Lagartija Erudita, Peking, 2004; versión en chino de Chang Shiru, Editorial de las Nacionalidades, 2006; Editorial Letralia, 2006) y Vestigios en la arena (Editorial La Lagartija Erudita, Peking, 2007), el libro de brevedades Desde el Cinabrio (Editorial La Lagartija Erudita, Peking, 2005), la antología digital de poesía y fotografía Intromisiones, radiogramas y telegramas (Editorial Cinosargo, 2008) y cuatro traducciones del chino al castellano, entre las que se cuenta Libro del amor, de Feng Menglong (bid & co. editor, 2008). La edición digital de su libro La casa que me habita recibió el IV Premio Nacional del Libro 2006 para la Región Centro Occidental de Venezuela en la mención “Libros con nuevos soportes” de la categoría C, “Libros, revistas, catálogos, afiches y sitios electrónicos”.

Tomado de Letralia.


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domingo, 1 de enero de 2017

Happy new year:

Un poema de Julio Cortazar





Estimados Amigos 


Hoy compartimos este texto del escritor argentino Julio Cortazar tomado de su último libro Salvo el crepúsculo del año 1984. 




Deseamos lo disfruten y que tengan un buen año y que Venezuela abandone el carril de  la destrucción institucional y pase al carril que nos lleve a un futuro y presente próspero que es el que sus habitantes se merecen.

Abrazos para todos

*******


Mira, no pido mucho, 
solamente tu mano, tenerla 
como un sapito que duerme así contento. 
Necesito esa puerta que me dabas 
para entrar a tu mundo, ese trocito 
de azúcar verde, de redondo alegre. 
¿No me prestás tu mano en esta noche 
de fìn de año de lechuzas roncas? 
No puedes, por razones técnicas. 
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo, 
el durazno sedoso de la palma 
y el dorso, ese país de azules árboles. 
Así la tomo y la sostengo, 
como si de ello dependiera 
muchísimo del mundo, 
la sucesión de las cuatro estaciones, 
el canto de los gallos, el amor de los hombres.


31/12/1951

Julio Cortazar












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sábado, 31 de diciembre de 2016

LAS UVAS DEL TIEMPO




Estimados Amigos

Hoy compartimos con ustedes el poema de Andrés Eloy Blanco (CumanáVenezuela6 de agosto de 1896 – Ciudad de México21 de mayo de 1955) "Las 12 uvas del Tiempo". Un poema que usualmente los venezolanos escuchaban el 31 de Diciembre. Era muy común que las radioemisoras lo colocaran poco antes de la medianoche y la versión más conocida era la que recitaba el actor Raul Amundaray. Este poema fue escrito hace 93 años  el 31 de diciembre de 1923, en Madrid, una ciudad que a Andrés Eloy le debió parecer fría y solitaria. El poeta cumanés se encontraba en esa ciudad gracias a que su poema Canto a España había obtenido el primer premio en los Juegos Florales de Santander (Cantabria)

Aquí podrá leer el poema y escucharlo recitado por el mismísimo Andrés Eloy Blanco.

Hoy último día del año 2017 agradecemos a todos ustedes por la atención prestada a nuestro espacio. Y a pesar de las múltiples carencias que padecemos en nuestro país Venezuela les deseamos a todos ustedes una año nuevo acorde con sus deseos.

Gracias.


Atentamente

La Gerencia

*******


LAS UVAS DEL TIEMPO - Andrés Eloy Blanco
https://www.youtube.com/watch?v=R0vH88MHXWU




Madre: esta noche se nos muere un año.

En esta ciudad grande, todos están de fiesta;

zambomba, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!;

claro, como todos tienen su madre cerca...

¡Yo estoy tan solo, madre,

tan solo!; pero miento, que ojalá lo estuviera;

estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año

pasado que se queda.

Si vieras, si escucharas esta alboroto: hay hombres

vestidos de locura, con cacerolas viejas,

tambores de sartenes,

cencerros y cornetas;

el hálito canalla

de las mujeres ebrias;

el diablo, con diez latas prendidas en el rabo,

anda por esas calles inventando piruetas,

y por esta balumba en que da brincos

la gran ciudad histérica,

mi soledad y tu recuerdo, madre,

marchan como dos penas.



Esta es la noche en que todos se ponen

en los ojos la venda,

para olvidar que hay alguien cerrando un libro,

para no ver la periódica liquidación de cuentas,

donde van las partidas al Haber de la Muerte,

por lo que viene y por lo que se queda,

porque no lo sufrimos se ha perdido

y lo gozado ayer es una perdida.



Aquí es de la tradición que en esta noche,

cuando el reloj anuncia que el Año Nuevo llega,

todos los hombres coman, al compás de las horas,

las doce uvas de la Noche Vieja.

Pero aquí no se abrazan ni gritan: ¡FELIZ AÑO!,

como en los pueblos de mi tierra;

en este gozo hay menos caridad; la alegría

de cada cual va sola, y la tristeza

del que está al margen del tumulto acusa

lo inevitable de la casa ajena.



¡Oh nuestras plazas, donde van las gentes,

sin conocerse, con la buena nueva!

Las manos que se buscan con la efusión unánime

de ser hormigas de la misma cueva;

y al hombre que está solo, bajo un árbol,

le dicen cosas de honda fortaleza:

"¡Venid compadre, que las horas pasan;

pero aprendamos a pasar con ellas!"

Y el cañonazo en la Planicie,

y el himno nacional desde la iglesia,

y el amigo que viene a saludarnos:

"feliz año, señores", y los criados que llegan

a recibir en nuestros brazos

el amor de la casa buena.



Y el beso familiar a medianoche:

«La bendición, mi madre»

«Que el Señor la proteja...»

Y después, en el claro comedor, la familia

congregada para la cena,

con dos amigos íntimos, y tú, madre, a mi lado,

y mi padre, algo triste, presidiendo la mesa.

¡Madre, cómo son ácidas

las uvas de la ausencia!



¡Mi casona oriental! Aquella casa

con claustros coloniales, portón y enredaderas,

el molino de viento y los granados,

los grandes libros de la biblioteca

-mis libros preferidos: tres tomos con imágenes

que hablaban de los reinos de la Naturaleza-.

Al lado, el gran corral, donde parece

que hay dinero enterrado desde la Independencia;

el corral con guayabos y almendros,

el corral con peonías y cerezas

y el gran parral que daba todo el año

uvas más dulces que la miel de las abejas.



Bajo el parral hay un estanque;

un baño en ese estanque sabe a Grecia;

del verde artesonado, las uvas en racimos,

tan bajas, que del agua se podría cogerlas,

y mientras en los labios se desangra la uva,

los pies hacen saltar el agua fresca.



Cuando llegaba la sazón tenía

cada racimo un capuchón de tela,

para salvarlo de la gula

de las avispas negras,

y tenían entonces

una gracia invernal las uvas nuestras,

arrebujadas en sus talas blancas,

sordas a la canción de las abejas...



Y ahora, madre, que tan sólo tengo

las doce uvas de la Noche Vieja,

hoy que exprimo las uvas de los meses

sobre el recuerdo de la viña seca,

siento que toda la acidez del mundo

se está metiendo en ella,

porque tienen el ácido de lo que fue dulzura

las uvas de la ausencia.



Y ahora me pregunto:

Por qué razón estoy yo aquí? Que fuerza pudo

más que tu amor, que me llevaba

a la dulce aninomia de tu puerta?

¡Oh miserable vara que nos mides!

¡El Renombre, la Gloria..., pobre cosa pequeña!

¡Cuando dejé mi casa para buscar la Gloria,

cómo olvidé la Gloria que me dejaba en ella!



Y esta es la lucha ante los hombres malos

y ante las almas buenas;

yo soy un hombre a solas en busca de un camino.

Dónde hallaré camino mejor que la vereda

que a ti me lleva, madre; la verdad que corta

por los campos frutales, pintada de hojas secas,

siempre recién llovida,

con pájaros del trópico, con muchachas de la aldea,

hombres que dicen: "Buenos días, niño",

y el queso que me guardas siempre para merienda?

Esa es la Gloria, madre, para un hombre

que se llamó Fray Luis y era poeta.



¡Oh mi casa sin cítricos, mi casa donde puede

mi poesía andar como una reina!

Qué sabes tú de formas y doctrinas,

de metros y de escuela?

Tú eres mi madre, que me dices siempre

que son hermosos todos mis poemas;

para ti, soy grande; cuando dices mis versos,

yo no sé si los dices o los rezas...

¡Y mientras exprimimos en las uvas del Tiempo

toda una vida absurda, la promesa

de vernos otra vez se va alargando,

y el momento de irnos está cerca,

y no pensamos que se pierde todo!

¡Por eso en esta noche, mientras pasa la fiesta

y en la última uva libo la última gota

del año que se aleja,

pienso en que tienes todavía, madre,

retazos de carbón en la cabeza,

y ojos tan bellos que por mí regaron

su clara pleamar en tus ojeras,

y manos pulcras, y esbeltez de talle,

donde hay la gracia de la espiga nueva;

que eres hermosa, madre, todavía,

y yo estoy loco por estar de vuelta,

porque tú eres la Gloria de mis años

y no quiero volver cuando estés vieja!...



Uvas del Tiempo que mi ser escancia

en el recuerdo de la viña seca,

¡Cómo me pierdo, madre, en los caminos

hacia la devoción de tu vereda!

Y en esta algarabía de la ciudad borracha,

donde va mi emoción sin compañera,

mientras los hombres comen las uvas de los meses,

yo me acojo al recuerdo como un niño a una puerta.

Mi labio está bebiendo de tu seno,

que es el racimo de la parra buena,

el buen racimo que exprimí en el día

sin hora y sin reloj de mi inconsciencia.



Madre, esta noche se nos muere un año;

todos estos señores tienen su madre cerca,

y al lado mío mi tristeza muda

tiene el dolor de una muchacha muerta...

Y vino toda la acidez del mundo

a destilar sus doce gotas trémulas,

cuando cayeron sobre mi silencio

las doce uvas de la Noche Vieja.






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Actualizada el  30/12/25
16/12/2023
01/10/2023